diciembre 5, 2022

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#4 Tiempos

Recomendaciones del cine de Woddy Allen | Columna de Mario Candia

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APUNTES DE UN CINEÓFITO

 

Manhattan (1979) Irónica, satírica y desenfadada comedia de costumbres que resalta todas y cada una de las inquietudes del gran cineasta judío. Desengaños, adulterios, mentiras y genialidad unidas para mostrarnos un maravilloso poema en imágenes cuyo principal protagonista es el asfalto de la ciudad de New York. Todos los personajes son secundarios de lujo atrapados en la telaraña de la gran urbe norteamericana, que se mueven como insectos sin escrúpulos entre los puentes, barrios y rascacielos que el realizador ya se ocupa de mostrarnos en uno de los más grandes y geniales arranques de película que haya dado el cine. El resto es una sucesión de diálogos directos y mordaces que convierten el guion en una obra de arte, en una película enorme en la que el espectador no tiene más remedio que sumergirse en el peculiar universo que ha logrado crear uno de los más grandes directores de todos los tiempos.

Annie hall (1977) En esta cinta está condensada toda la filmografía posterior de Allen, todas sus obsesiones, sus temas recurrentes, su pesimismo antropológico, su nihilismo, su hipocondría, su misantropía, su neurosis, su filosofía y su concepción del arte, su fino y sarcástico sentido del humor, su idolatría por Bergman, su ácida visión de la condición humana, su terror a la muerte y su latente misoginia. Puede ser la película que mejor condense el peculiar, personal y maravilloso cine de este gran genio imprescindible para poder entender el cine. Y además de una forma abierta y expresamente autobiográfica sobre esa etapa de su vida en la que conoció a Diane Keaton y todo lo que significó ella en la vida de Allen. Una historia contada con su habitual cámara nerviosa y sus fuera de campo, que recurre a los flashback para contar su pasado. Y todo ello para contarnos las idas y venidas sentimentales de su pareja protagonista, un cuarentón humorista neurótico y una joven actriz con toda la vida por delante y siempre deseosa de experimentación vital. Una película imprescindible de uno de los genios más imprescindibles de la historia del cine.

Match Point (2005) Cambiando Nueva York por Londres, el jazz por la ópera, desterrando completamente el tono de comedia y los diálogos ingeniosos que pretendían hacer un chiste en cada frase, Match Point se revela, más allá de la deslumbrante metáfora tenística sobre la suerte y el azar, como una más que lograda revisión de la figura del arribista sin escrúpulos, maquiavélico seductor capaz de hacer cualquier cosa con tal de alcanzar sus objetivos y, lo que es aún más importante, mantenerlos durante el mayor tiempo posible a su lado una vez que ha conseguido lo que se quería. Con reminiscencias a Bergman, Hitchcock, Dostoyiveski y Patricia Highsmith, Woody Allen retrata el sórdido mundo de estos parásitos sociales de manera brillante e implacable. Una verdadera joya. Probablemente la mejor película del cineasta judío.

Everyone Says I Love You (1966) La trama transcurre entre Nueva York, Venecia y París. La película es un musical, aunque no es el típico exponente del género en el que uno acaba harto de canciones. Los diálogos y las escenas son agudos e ingeniosos, y rozan tanto el absurdo que a veces uno no puede dejar de reírse. Genial el reparto de las actrices, Goldie Hawn realiza un papel sensacional, Barrymore y la propia Julia Roberts, en un papel bastante difícil. Woody actúa en uno de sus papeles típicos, el típico fracasado paranoico que intenta triunfar, y lo hace magistralmente. La película es una divertida comedia que va más allá de lo romántico y entra en el terreno de la confrontación generacional.

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#4 Tiempos

Democracia mundialista | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

 

La copa mundial de futbol está cerrando la fase de grupos, y extrañamente, las sorpresas han comenzado.

Resultaría muy fácil culpar a las propias selecciones eliminadas de ser los que han provocado el cambio, yo me atrevo a decir que son justo lo contrario, las que han avanzado de fase las que están cambiando al futbol.

Sorpresas que equipos como Belgica, Alemania, México y Costa Rica, hayan quedado eliminados en la primera ronda, y resulta hasta increible que Japón o Marruecos sigan con vida.

Parece que el mundial es un panorama de sorpresas, sin embargo, creo que lo que sucede es que el mundial es una ventana a la democracia futbolera. Los equipos ya no pueden ganar con la camiseta, ahora hay que salir respondón para marcar el paso, jugar al tú por tú con cualquier selección, sin importar la historia o palmarés del equipo rival.

La democracia ha alcanzado al futbol y ahora cuando todos los sistemas de juego y las metodologías de prácticas se han globalizado, casi cualquiera puede jugar como cualquiera.

Esto le hace mucho bien al futbol, la idea de selecciones hegemónicas que dominen siempre al deporte, puede ir quedando en el pasado, parece que ahora las cosas pueden cambiar, por lo menos en las primeras fases del mundial.

Sin embargo, esto no durará mucho, algunas selecciones se podrán colar hasta los cuartos o incluso hasta la semifinal, pero no creo que les alcance para más, sigo siendo un fiel creyente que es muy poco probable (más no imposible) que tengamos a un nuevo campeón, creo que alguno de los 8 campeones anteriores, levantará la copa.

En fin, se viene la recta final de la competencia, donde seguramente las sorpresas serán escazas, y la continuidad tradicional prevalecerá, queda esperar y disfrutar de la aventura de las “sorpresas” de la copa, que este cambio, le da un gran respiro a lo que hemos visto en la cancha y obviamente también en la tribuna.

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#4 Tiempos

Goliardos | Columna de Julián de la Canal

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Turbas de clérigos y estudiantes ebrios recorrieron las principales ciudades europeas en los siglos XII y XIII, coincidiendo con el surgimiento de las universidades. Se les llamó goliardos. La palabra carece de origen preciso. Hedonistas y lascivos, cantaron la vida disipada que practicaban. La errancia fue su modo de vida, bizarra existencia que hizo de los caminos albergue preferente. Roger Bartra los relaciona con el salvaje en su acepción de milites silvani: “había una especie de clerecía marginal, los goliardos, que llevaban una vida disipada y errante, que celebraba con su música y sus versos jocosos la vida erótica, el juego y la bebida”. Destacaron por sus poesías mordaces. Anónimas habitualmente, esas composiciones refieren un modus vivendi escandaloso y desquiciado. Sus sátiras se dirigían a autoridades civiles y eclesiásticas que les valieron diferentes condenas conciliares. Jacques Le Goff los califica “extraño grupo de intelectuales”. Dado su anonimato, pervivieron en leyendas y tradiciones antes que estrictamente en la verdad de los testimonios. Con todo dejaron un conjunto de poesías tituladas Carmina Burana o Cánticos de Beuern, reunidas en el manuscrito de Benediktbeuern, sobre los que Carl Orff compuso la cantata homónima entre 1935 y 1936. Los goliardos fueron llamados bufones y vagabundos. Su nomadismo privilegió los centros urbanos hasta constituirse en una intelligentsia disidente. Su objeto era escandalizar al statu quo a lo que se añadía la imposibilidad de ubicarlos en una sociedad rigurosamente estamental. Recibieron en algunos casos el nombre de joculator o juglar, término referido a alguien que representaba una amenaza para la sociedad. Coinciden con otros dos movimientos: el gibelino, crítico del papado inmiscuido en las cosas temporales, y el moralizador que sancionaba el interés mundano de altos cargos eclesiásticos. Entre las poesías goliardas, sobresale “In taberna quando sumus” (“Cuando estamos en la taberna”), elogio del alcohol brindado a la sociedad:

Bibit hera, bibit herus
bibit miles, bibit clerus
bibit ille, bibit illa
Bibit servus cum ancilla
Bibit velox, bibit piger
Bibit albus, bibit niger
Bibit constans, bibit vagus
Bibit rudis, bibit magus
Bebe la señora, bebe el señor,

bebe el soldado, bebe el cura,

bebe el hombre, bebe la mujer,

bebe el siervo con la criada,

bebe el rápido, bebe el lento,

bebe el blanco, bebe el negro,

bebe el perseverante, bebe el vago,

bebe el ignorante, bebe el sabio

 

El espíritu goliardo irrumpió inopinadamente en François Villon (1431-1463), poeta de vida marginal, involucrado en robos y crímenes, considerado antecedente de la poesía maldita formulada por Paul Verlaine en Les poètes maudits (1884). Autor de diferentes obras, el siglo antepasado rehabilitó con fervor su “Ballade des pendus” (“Balada de los ahorcados”):

La pluye nous a débuez et lavez,

Et le soleil desséchez et noirciz:

Pies, corbeaulx nous ont les yeulx cavez

Et arraché la barbe et les sourciz.
Jamais nul temps nous ne sommes assis;
Puis ca, puis là, comme le vent varie,
A son plaisir sans cesser nous charie,
Plus becquetez d’oiseaulx que dez à

            [couldre.

Ne soyez donc de nostre confrarie;
Mais priez Dieu que tous nous vueille            [absouldre!

La lluvia nos ha colocado y lavado;

el sol nos desecó y ennegreció el tronco.

Nos arrancaron la barba y las cejas

urracas y cuervos, y nos cavaron los ojos.

Nunca jamás, ni un instante, pudimos            [sentarnos:

aquí y allá nos mecimos, según los antojos

del viento, que nos arrastra sin cesar,

en tanto los pájaros nos picotean más que            [al sorgo.

De nuestra cofradía no sea, por favor, [nadie:

¡y rogad a Dios que nos absuelva a todos!

 

No fue casual la exhumación de Villon y de la poesía goliarda en el XIX, siglo de la bohemia mistificada por Henri Murger en Scènes de la vie Boheme (1851). La bohemia no es únicamente desorden de vida o nostalgia de ese desorden, esa devoción oxidada por determinada música apelmazada en la memoria de una extinta juventud acompañada con una copa mediada de Merlot; o ese fervor adolescente hacia la noche alumbrada a media luz por lámparas afiligranadas art nouveau; o las reuniones en torno a un calefactor a leña de hierro fundido cuyo rojo crepitar evoca lo que nunca pudo ser de ninguna manera. La bohemia no es ademán anacrónico y extraviado, sino actitud de fondo. Reducida a gestualidad, deviene solo sórdida parodia. En algunos, es ante todo rebeldía y disidencia intelectual frente al orden establecido cuando ese orden es habitual gatopardismo. El desorden como orden de repuesto.

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#4 Tiempos

Recomendaciones del cine de la Álex de Iglesia | Columna de Mario Candia

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APUNTES DE UN CINEÓFITO

 

El día de la Bestia (1995) Álex de la Iglesia demuestra con esta película ser uno de los mejores directores españoles de la actualidad, su cine se basa en el poder de la imaginación, la desbordante mezcla de fantasía y realidad, un cine teñido por un hálito de surrealismo magistral. En esta película en concreto, nos encontramos con un cura que consigue averiguar la fecha del nacimiento del Anticristo, pero no el emplazamiento, lo que da lugar a una hilarante carrera contrarreloj en la que contará con la ayuda de un metalero satánico y un farsante de la televisión dedicado al esoterismo y ocultismo. Un argumento genial, llevado de forma única por de la Iglesia y el genial elenco, destacando Álex Angulo y el actor revelación en ese momento Santiago Segura. Si a eso le sumamos una banda sonora extraordinario, nos sale una película redonda. Y es que esto es lo que necesita el cine en la actualidad, imaginación.

 

La Comunidad (2000)  La película es probablemente no sólo la mejor de Álex de la Iglesia, sino también una obra maestra del thriller hecho en España. La tensión es asfixiante, sobre todo en toda la secuencia final o en la sorprendente escena en que los vecinos entran en casa del personaje de una espectacular Carmen Maura pretendiendo que ella no se entere. De la Iglesia consigue, como siempre, esa mezcla de humor y turbiedad o en otras palabras, un humor negro de altura, para pintar este divertido y macabro fresco de la codicia humana y de lo que se es capaz de hacer por ella. Si a todo esto sumamos a dos villanos absolutamente inolvidables y estremecedores como a los que dan vida Emilio Gutiérrez Caba y Terele Pávez, el resultado es una de las películas más recomendables, salvajes y brillantes del cine español.

 

Muertos de Risa (1999)  Comedia disparatada, deliberadamente excesiva, entre lo irónico y lo patético. Es la historia de Nino y Bruno (Santiago Segura y Gran Wyoming) que se conocieron en la Andalucía profunda, en un club de mala muerte, un cazatalentos (Álex Angulo) los subió a un escenario y descubrieron cómo las bofetadas que le propinaba Bruno a Nino, ejercían una extraña atracción en el público. Pero tras el telón del éxito se esconde una rivalidad, una corriente de odio recíproco que irá carcomiendo esas personalidades narcisistas hasta la paranoia más delirante. Una relación de odio enfermizo basada en el resentimiento y la malsana competencia que acaba en una dantesca espiral de vendettas personales. Y lo más curioso del asunto es que cuanto más se odian, más ríe la gente. Una feroz crítica a la naturaleza cruel de hombre.

 

Crimen Ferpecto (2004) Brutal y muy divertida mezcla de comedia, drama y thriller criminal, con un final absolutamente apoteósico y muy sarcástico en la plaza de Callao de Madrid. Una buena comedia negra desarrollada en el inicialmente idílico, finalmente terrorífico escenario de unos grandes almacenes, lo cual le da pie al cineasta a desarrollar una parodia tan exagerada y sórdida, acerca de la fiebre consumista y del arribismo a cualquier precio como moderna profesión, pero también muy especialmente al culto a la imagen y al físico como requisito imprescindible de todo triunfador que se precie. Imprescindible.

 

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Opinión