enero 30, 2023

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#4 Tiempos

Puestas de sol (extractos de mi diario) | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

24 de febrero, 2015.

Al Principito le gustaban las puestas de sol. «Sabes -confesó una vez-, cuando se está tan triste le gustan a uno las puestas de sol».

Un día, desde su lejano planeta –el asteroide B 612-, el Principito vio ponerse el sol cuarenta y tres veces sin moverse de su silla. ¿Tan triste estaba aquella vez? ¿Tan solo se sentía en su pequeño universo?

Puesto que nadie verá nunca este diario –eso espero-, lo confesaré abiertamente: cada que leo ciertos pasajes de este libro maravilloso los ojos se me humedecen y la mirada se me vuelve nebulosa. A donde quiera que voy cargo siempre un ejemplar de El Principito. A Roma, cuando fui a estudiar, me lo llevé, y en España estuvo siempre conmigo. Pero no acepto otra versión que la publicada por Porrúa. Esta traducción, si bien se adapta poco a mi bolsillo a causa de su formato, por la ternura que la traductora supo conservar del original francés, es la que mejor se adapta a mi corazón. Las otras traducciones me han parecido siempre frías y, por lo tanto, infieles a la intención del autor.

¿Qué diría el Principito al sol? «¡Ponte otra vez!». Y el sol se ponía para este niño solitario que lo saludaba desde el asteroide B 612. «¡Ponte otra vez!». Porque nada hay más hermoso ni más triste que la luz apagada del crepúsculo

¡Cuarenta y tres veces «¡Ponte otra vez, ponte otra vez!». Después de todo, el Principito era un niño, y a los niños les gusta la repetición. Cuéntales un chiste y te pedirán que se los vuelvas a contar. Dirán, emocionados: «¡Otra vez, otra vez!».

Para un niño, una vez es poco. Él quiere siempre más y, de preferencia, lo mismo. Cárgalo, dale vueltas, juega con él, y cuando te canses y lo dejes donde estaba, escucharás que te dice: «¡Otra vez!». ¡Con los pequeños no hay remedio!

En cambio los mayores… Los mayores, cuando decimos: «¡Otra vez!», lo hacemos casi siempre con impaciencia o resignación. No gritamos entusiasmados, sino que preguntamos escépticos: «¿Otra vez?». Los mayores se distinguen de los niños en que éstos disfrutan la repetición casi con la misma intensidad con que aquéllos la detestan.

¿Y si Dios, después de todo, tuviera un espíritu de niño? ¿Y si a él también le gustaran las puestas de sol, la luz grisácea del crepúsculo? Eso es lo que sugiere Gilbert K. Chesterton (1874-1936), el gran polemista inglés, en una de sus páginas más bellas:

«Los niños –escribió en Ortodoxia- rebosan vitalidad por ser espíritus libres y altivos, de ahí que quieran las cosas repetidas y sin cambios. Siempre dirán: “¡Hazlo otra vez!”; y el adulto vuelve a hacerlo aproximadamente hasta que se siente morir. Porque la gente grande no es suficientemente fuerte como para regocijarse en la monotonía. Pero tal vez Dios sea lo bastante fuerte para regocijarse en ella. Es posible que Dios diga al sol cada mañana: “¡Hazlo otra vez!”, y que cada noche diga a la luna: “¡Hazlo otra vez!”.

»Puede que todas las margaritas sean iguales no por una necesidad automática; puede que Dios haga separadamente cada margarita y que nunca se haya cansado de hacerlas iguales. Puede que Él tenga el eterno instinto de la infancia; porque pecamos y envejecemos, pero nuestro Padre es más joven que nosotros».

En otro de sus escritos –ahora se trata de su ensayo Sobre las hadas-, Chesterton volvió al asunto de la repetición, tan propia de los espíritus infantiles, y dijo esta vez así: «La mera repetición de las cosas más me hace verlas misteriosas que racionales. El materialismo que domina la mente moderna se funda, en resumidas cuentas, sobre una hipótesis que a la postre resulta falsa. Se supone generalmente que todo lo que se repite está muerto».

Sin embargo, la verdad es lo contrario: uno envejece cuando no quiere más sol, ni más luna, ni más crepúsculos: cuando ya no quiere repeticiones, cuando ya no quiere más, cuando ya no quiere nada.

El rey Berenguer, en la pieza de Ionesco, conversa con Julieta, la criada del palacio, que no deja de quejarse de la dura faena:

«Julieta: Estoy cansada, cansada, cansada.

«El rey: Después se descansa. Es bueno.

«Julieta: No tengo tiempo de descansar.

«El rey: Puedes esperar que lo tendrás… Echas a andar, tomas una cesta, vas a hacer las compras. Sacas el portamonedas, pagas, te dan el vuelto. En el mercado hay alimentos de todos los colores: lechugas verdes, cerezas rojas, uvas doradas, berenjenas violetas, ¡todo el arcoiris! Extraordinario, increíble, un cuento de hadas.

«Julieta: Después vuelvo por el mismo camino.

«El rey: ¡Dos veces al día por el mismo camino! ¡El cielo encima! Puedes mirarlo dos veces al día. Respiras. No piensas en ello pero respiras. Piensa en ello. Recuérdalo. Estoy seguro de que no prestas atención. Es un milagro». Pero, ay, el rey se muere: ya no habrá para él una segunda oportunidad, pues está a punto de realizar ese acto que no admite repeticiones y que sólo acaece una vez en la vida de los hombres: la muerte. Sí, la repetición es vida, ahora lo sabe el rey, pero es ya demasiado tarde.

Me pregunto, pues, a mí mismo: «¿Quieres conservarte joven de alma, quieres conservar las ganas de vivir?». Entonces di: ¡Otra vez, otra vez! ¡Otro día, otra tarde!, como si fuera la primera vez que asistieras al espectáculo del mundo, como si no supieras qué es el sol ni qué es la vida, y quisieras descubrirlo. Mientras seas capaz de decir: ¡Otra vez, otra vez!, como el Principito, no todo estará perdido.

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#4 Tiempos

La alquimia de Remedios Varo | Columna de Julián de la Canal

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La pintura de Remedios Varo (1908-1963) se antoja recoleta y monacal; recoleta sin fronteras, monacal sin clausuras. Habitual de los pasadizos extraviados del sueño, cartografía sus recorridos en escasa bitácora onírica recogida en Cartas, sueños y otros textos (1994 y 1997). “En una entrevista inédita” declaraba su adhesión al surrealismo ya antes de su llegada a México. Su militancia vanguardista fue precoz, iniciada al integrarse en el Grupo Logicofobista, formado en 1936 en Barcelona a raíz de una breve estancia en la ciudad de Paul Éluard en enero de ese mismo año. En sus pinturas y textos, Remedios Varo privilegia el sueño pero no lo abraza al completo, lo asume como asunto central sin rendirse al severo dictado del subconsciente. Su surrealismo exhibe contención, como si su acceso al ámbito onírico no procediera de un abandono al inconsciente, sino de una intervención previa a ese completo abandono. Esta resistencia acredita la ausencia de violencia habitual de la plástica más surrealista, a no ser que esa violencia resida en el imprevisible humour siempre a disposición del pasmo.

Figuras estilizadas, zoomórficas en ocasiones, pueblan su arte. Elementos que delatan su origen onírico pero que no se trasladan a la tela de inmediato, sino que se someten a un proceso alquímico antes de llegar al bastidor cuyo resultado evoca la nigromancia. Remedios Varo depura el sueño para convocar un mundo mágico consistente a lo largo de su trayectoria. Se aprecia voluntad de crear un universo particular cuyo material no procede en exclusiva del sustrato onírico, sino de un trabajo posterior sobre esa experiencia. Esta manipulación es propiamente el inicio de la conversión alquímica que no se limita a mero mecanismo sublimador. Por contigüidad, se asocia con ese misticismo característico que satura sus pinturas. Ambos factores generan esa extemporánea atmósfera medieval vinculada con los cuentos de hadas. Pero ese no es el referente o no es el único referente o el más significativo. Con reticencias, parece también inspirada en la matière de Bretagne que despliega el mito artúrico en un conjunto de prosas medievales sobre leyendas celtas en que sobresale Historia Brittonum (siglo IX) e Historia Regum Britanniae (1130-1136) de Godofredo de Monmouth. Sobre ellos Chrétien de Troyes escribió Lancelot, el Caballero de la Carreta (1176-1181) y Perceval, el Cuento del Grial (1180). Tales obras presentan una desproporción entre lo real y lo maravilloso que Remedios Varo adopta en su poética. Su arte no es plenamente surrealista, aunque lo sea la materia prima, contaminado por una serie de motivos muy reales que rebajan la fuerza del subconsciente y que delatan el proceso de alteración del sueño. Entre lo onírico y la paleta, Remedios Varo interpone una vigilancia. La intervención de la conciencia subvierte la naturaleza de la imaginería de vanguardia para acomodarla en ocasiones en cierta tradición próxima a la escuela flamenca de Brueghel el Viejo y el Bosco.

La pintura de Remedios Varo surge de ideas firmemente arraigadas en la memoria del hombre moderno, aunque el hombre moderno no sea plenamente consciente de su memoria. Los espacios que diseña en sus cuadros están repletos de elementos platónicos e imágenes arquetípicas que no siempre parecen platónicos ni arquetípicas. Hay un interés por ese hermetismo que prefiere enigmas cifrados por imágenes a palabras secretas como registra en sus cartas. Esta querencia se traduce en aparentes figuras hermafroditas, motivo preferente de los alquimistas, que asocian lo sensual y lo espiritual, Afrodita y Hermes. La alquimia era disciplina integrada en el Corpus Hermeticum (100-300 d. C.) traducido por Marsilio Ficino (1433-1499). Pero en Remedios Varo hay también mucho humor surrealista, esa actitud que favorece acciones ilógicas como en su cuadro El alquimista o La ciencia inútil (1955), en que un complejo diseño mecánico para recabar agua, manipulado por una ambigua mujer ante un alambique, contrasta con la simplicidad del goteo de agua de lluvia que recogen frascos de color verde debidamente dispuestos. En ocasión de Remedios Varo parece más conveniente hablar de alquimia surrealista que de surrealismo surrealista.

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#4 Tiempos

De regreso al norte | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

 

Complicada la segunda visita a Monterrey, visitar a Tigres siempre ha sido difícil para cualquier equipo.

Ya el fin de semana pasado la escuadra potosina sufrió en tierras regiomontanas: un 3-1 que suena más escandaloso que lo que pudimos ver en la cancha, un equipo que con tres errores perdió el orden y no pudo levantar la cara.

Principal atención a ciertos jugadores, para bien y para mal: un Andrés Iniestra que no se ha visto del todo bien en el torneo, ya en el duelo contra Chivas lo vimos dudoso en algunos momentos, ahora fue completamente superado y costó caro. Por otro lado Bonatini, este delantero que ya ha demostrado su calidad en la definición, firmando nuevamente un buen gol para darnos siquiera una pequeña Alegría en ese encuentro.

Tigres será muy incómodo, difícil y muy complicado para sacarle puntos y no lo digo solo por San Luis, sino para cualquier escuadra que visite San Nicolás; Tigres es sin duda, el gran favorito para salir campeón con una plantilla de jugadores que deslumbra.

La derrota de San Luis en el Volcán, debe estar (hasta cierto punto) pronosticada: los 4 puntos que los potosinos llevan en el torneo, son la cosecha “normal” que debería llevar un equipo que va arrancando el torneo y que poco a poco va encontrando sus mejores elementos.

En pocas palabras, San Luis bien, en sus primeros partidos; ahora necesitamos que comiencen a concretar, a dejar de cometer errores y a centrar cada encuentro a las reales posibilidades del equipo. San Luis pierde en el Volcán, pero debe seguir mostrando mejoría.

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#4 Tiempos

La disputa por el triángulo dorado de SLP | Columna de Luis Moreno

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HISTORIAS PARA PERROS CALLEJEROS.

Hace 20 años, nadie hubiera imaginado que el municipio de Villa de Reyes y la delegación de Villa de Pozos se convertirían en las zonas con la mayor potencia financiera de todo San Luis Potosí; fueron afortunados aquellos que heredaron o compraron a precio de polvo terrenos en esos lugares. Ahora, con el anuncio de la llegada de la planta de automóviles eléctricos de BMW, todo apunta a que la zona metropolitana sufrirá un estirón industrial, demográfico y social, lo que anticipa la necesidad de ampliar la oferta de terrenos para personas y empresas; ahí, un nuevo horizonte se asoma y con él se conformará un triángulo territorial, posiblemente el más relevante del Bajío:

Santa María del Río está a 27 minutos de distancia de los parques industriales Logistik, ubicados en Villa de Reyes, donde a su vez, se encuentran varias de las empresas más importantes de San Luis Potosí, como BMW, L’Oréal, GM; a unos metros de Dräexlmaier (una de las mayores empleadoras del estado); con decenas de fábricas satélites y donde, posiblemente, también se construirá la nueva planta de BMW.

Son solo siete minutos más de lo que toma llegar desde Villa de Pozos, que se ha convertido en el dormitorio de muchas personas que trabajan en esas y otras empresas de la llamada Zona Industrial, por ello es raro que los empresarios de la construcción no hayan entrado con fuerza a crear desarrollos habitacionales e industriales en Santa María, sin embargo, parece que eso cambiará en breve, con lo bueno y lo malo que ello implica.

Dos situaciones deben alertarnos de que la disputa por ese triángulo dorado ya comenzó, y que debemos prepararnos para lo que vendrá que, como siempre, en las disputas territoriales, implica sangre.

La primera llegó en mayo del 2022. Ricardo Gallardo anunció que tiene intenciones de impulsar que Villa de Pozos deje de ser una delegación del Ayuntamiento de la capital y se convierta en un municipio autónomo

, como ya lo era en el pasado. Ese movimiento no es menor, debido a que implicaría que Pozos tenga una partida presupuestal propia, recaude recursos entre la población por permisos, cambios de uso de suelo, servicios…; lo facultaría para crear planes de desarrollo urbano propios; ocasionaría una redistritación electoral; lo volvería la tercera ciudad más grande del estado con una población de 148 mil habitantes; le quitaría el 16.22% de su población a la capital y lo volvería en un botín político extremadamente atractivo. El movimiento de Gallardo seguro desconcertó a Enrique Galindo, que en poco más de un año como alcalde ha nombrado a tres delegados.

La segunda son las muertes de Érika Briones y Emmanuel Govea, quienes eran alcaldes en funciones de Villa de Reyes y Santa María del Río, respectivamente. Ambos perdieron la vida el año pasado en accidentes automovilísticos y, aunque se debe respetar a las familias y la memoria de ambos, es inevitable especular con base en las circunstancias comunes de sus fallecimientos, pues son, por lo menos, extraños.

He escuchado teorías sobre el interés de cárteles inmobiliarios, políticos y criminales que intentan imponer su visión sobre el futuro del triángulo dorado; la suerte de la población de ese lugar ya se echó y solo el tiempo acabará por destapar si los grandes tomadores de decisiones acertaron o fallaron. No quiero ser pesimista, pero el presente regularmente da pistas de lo que vendrá.

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Opinión