junio 14, 2026

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#4 Tiempos

Posverdad | Columna de Víctor Meade C.

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SIGAMOS DERECHO.

 

La semana pasada, Donald Trump libró una vez más el juicio político abierto en su contra.

Se convirtió en el único presidente de Estados Unidos que ha tenido que enfrentar este procedimiento en dos ocasiones: la primera vez, por haber presionado a líderes políticos de Ucrania para que investigaran las actividades empresariales de Biden y su hijo en ese país; la segunda vez, por incitar a sus simpatizantes y votantes inconformes a una insurrección. De nueva cuenta, los votos en el Senado no han sido suficientes para condenarlo. Si bien es cierto que Trump ya no puede ser removido del cargo porque su periodo ya terminó, haber conseguido un resultado condenatorio hubiese tenido efectos significativos: quedaría imposibilitado de ocupar cualquier cargo público y perdería las pensiones y prerrogativas a las que tienen derecho los expresidentes.

Después de que cuatro civiles y un policía fallecieron en el violento ataque al Capitolio, todas las cuentas de redes sociales de Trump fueron bloqueadas por un periodo indefinido. Aunque ya ha quedado absuelto de las acusaciones, Twitter refrendó su postura y determinó hace unos días que Trump está permanentemente vetado.

Estos hechos significaron un montón de focos rojos para millones de usuarios de redes sociales a nivel mundial. ¿Es válido que una empresa privada bloquee permanentemente a alguien? ¿Qué pasa con la libertad de expresión? No es ningún secreto que toda la presidencia de Trump estuvo marcada por mentiras y por verdades a medias. El Washington Post ha realizado un recuento y estiman que durante sus cuatro años de mandato, Trump realizó más de 30,000 afirmaciones falsas o engañosas.

Las acciones que tomaron las redes, entonces, parecen estar un poco más justificadas. Ciertamente, las redes sociales no son un medio oficial de comunicación; ni Trump ni cualquier otro servidor público tienen dispensas o un trato preferencial. Quien desacate las políticas comunitarias —que aceptamos al momento de crear una cuenta— está sujeto a ser bloqueado.

¿Alguien podrá decir que su derecho a recibir información se ve limitado cuando eliminan la cuenta de Trump o de cualquier otra persona? En efecto, sí hay una limitación a nuestro derecho de recibir información, pero hay que precisar un par de cosas. Por una parte, es uno de nuestros derechos más fundamentales manifestar libremente nuestras ideas, sin que seamos perseguidos por ello. Por otra parte, tenemos también el derecho a buscar y a recibir información por distintos medios y de cualquier índole. De esta forma, el derecho a la libertad de expresión corre en dos sentidos: hay derecho a expresarse y hay derecho a recibir las expresiones de los demás. Así, la limitación desaparece cuando la información cruzó la barrera del discurso violento o del discurso basado en falsedades.

El lenguaje que utilizamos construye, en muy buena medida, la realidad en la que vivimos. Si la información que recibimos, difundimos y después traducimos en palabras es falsa, estaremos viviendo en una realidad distorsionada.

Sobre este fenómeno, se acuñó el término de «posverdad». Es decir, la posverdad describe la realidad creada a partir de mentiras que apelan a los sentimientos de las personas, apartándose de la razón y de la objetividad. La utilización de esta palabra repuntó su popularidad en el contexto del Brexit y de la oleada populista que golpeó con fuerza al continente hace aproximadamente cinco años, con personajes como Trump, Bolsonaro y López Obrador.

Ahora bien, la situación se torna más complicada al analizar el papel tan preponderante que han alcanzado estas empresas. Por el carácter inmediato y efímero del contenido que vemos en las redes, asuntos de este tipo difícilmente se pueden resolver en tribunales. La responsabilidad de asegurar que se cumplan las reglas del juego caen, naturalmente, sobre estas mismas empresas. Los peligros de que los gobiernos metan su cuchara en el tema son variados; los ejemplos de sobrerregulación sobran en los países orientales. De cualquier manera, en días pasados Ricardo Monreal presentó una iniciativa de ley para regular la operación de las redes sociales en México, sin embargo, la iniciativa se queda muy corta en varios temas. Precisamente, uno de ellos es la distinción que existe entre la libertad de expresión ejercida por personas comunes y por figuras públicas (pensemos, por ejemplo, en el presidente), aun siendo que el caso de Trump fue el que puso esta discusión sobre la mesa.

La libertad de expresión es un tema que ya ha sido ampliamente debatido y discutido desde hace muchos años. Se ha generado mucho conocimiento sobre el tema, aunque la variante que introdujeron las redes sociales no ha sido explorada a profundidad todavía. Mientras la moneda siga en el aire, las mentiras sobre las vacunas seguirán circulando por videos de WhatsApp y en Twitter se seguirán compartiendo realidades distorsionadas sobre el país. Al acecho están, también, las elecciones más importantes de la historia de la nación. Mientras todo esto sucede, la posverdad es la afronta que debemos combatir todos los días. Las redes son una ventana que permite observar pluralidad de la comunidad. Son, también, un lugar para la otredad y la confrontación.

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#4 Tiempos

Gallardo manejó, Claudia le leyó el mapa | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

 

Culto Público, hijos de la forma y el fondo:

Les traigo la primicia. Hace unas horas estuvo aquí en la capital la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Así. Sin aviso previo. Sin discurso. Rompiendo por completo — y si no me equivoco, por primera vez en su mandato — la forma de acudir a sus giras de fin de semana.

Los eventos a los que vino son, por donde se vea, guiños tiernos: premiar a un equipo de fut femenil en la Politécnica e inaugurar una cancha de futbol en Santa María del Río. Nada que ver con el estilo de sus giras. Y eso dice mucho.

La presidenta comenzó a visitar gobernadores. Y que el primero haya sido el potosino habla de la importancia que le da la mandataria a este estado de cara a la próxima contienda.

No dio discurso — seguramente algunas palabras a las premiadas y a los usuarios de la cancha —, pero su sola presencia dijo mucho más que cualquier micrófono encendido.

En los traslados estuvieron solo ella y el gobernador. Ni siquiera hubo chofer: manejó Gallardo. Y yo les apuesto, sin haberlo visto, que no hablaron del clima ni del partido México contra Corea.

Temas que sí tocaron, a mí juicio: la llamada Ley Serrano, la narrativa nacional construida sin contexto sobre la persecución a “voces críticas” — por fin la presidenta supo la calaña de personas a las que organismos internacionales defendieron con tanto ardor — y la realidad de fondo de ese asunto. Si hubo regaños, que bueno. Si se puso cada cosa en su lugar y en justa dimensión pues qué mejor.

En lo político les dejo dato para que ustedes le den mejor interpretación:

Nadie de Morena ni de Bienestar fue enterado. En Santa María del Río ni despertaron a la presidenta municipal — que es de Morena — y se enteró de la visita de Sheinbaum cuando apenas se andaba haciendo un huevito para el desayuno. Memo Morales y Rita tampoco estuvieron enterados, hasta donde se sabe.

Esos no son descuidos. Eso es mensaje.

Preguntas que dejo en el aire, porque yo no sé nada y ustedes sabrán leer mejor:

¿Comenzó la presidenta a hacer acuerdos rumbo al 27?

Si es así, se le aplaude que los haga en persona. Los mensajes encriptados y los “te mando decir con gestos” caen gordos.

¿Vino a conceder la “Excepción Ruth” estatutaria para amarrar la alianza Verde-Morena de cara a la gubernatura?

¿Vino a decirle al gobernador — no a preguntarle, ojo— cómo se va a llamar el candidato?

¿O ya quedaron en jugar a las venciditas uno contra el otro y buena suerte?

Yo por mi parte no sé nada. Yo apenas estaba echando baño para ir a misa de una en Tequis.

Buen domingo a todos y todas.

Yo soy Jorge Saldaña.

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#4 Tiempos

Aún quedan 102 | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

 

Comenzó la fiesta, la bola rodó en CDMX y Guadalajara, México y Corea pegaron primero y se llevaron los primeros puntos, se gritaron los primeros goles y la primera voltereta se dio en Jalisco. Así se cierra el primer día de actividades en tierra azteca. La pelota ahora va a Canadá y Estados Unidos.

En CDMX México ganó pero dejó dudas, un 2-0 que debió ser mucho más contundente, un equipo que no resolvió y un arquero sudafricano que salió inspirado fueron una constante en los 90, México con nerviosismo pudo romper la estadística de nunca haber triunfado en un partido inaugural después de 7 anteriores, lo hizo bien a secas y con una tarjeta roja que aunque cuestionable se sanciona y deja a la selección con una ausencia importante para el siguiente partido.

Más tarde en Guadalajara, el estadio de las Chivas fue testigo de un insípido primer tiempo que terminó 0-0

, partido nada digno de una justa tan importante, para la segunda parte los asiáticos comenzaron perdiendo, un tremendo saque de banda que fue catapultado emulando a un tiro de esquina consigue llevar un remate de cabeza impresionante, de ahí, Corea se levanta para terminar ganando 2-1 y sacar los tres puntos muy importantes para colocarse en segundo del grupo, solo por diferencia de goles detrás de México.

Buen arranque de la fiesta aunque el fútbol de nivel sigue y probablemente seguirá ausente en esta primera ronda, el estallido de la copa se verá a partir del fin de semana, cuando arranquen hasta 4 partidos diarios. Justo ahí la fiesta se habrá puesto completamente buena.

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#4 Tiempos

El 2027 se escribe con B | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Culto Público: El “plan B” es el antídoto al hubiera; es la versión adulta de cruzar los dedos; es pedir un deseo a una fuente pero guardar otra moneda.

En la política potosina de cara al 2027, los planes B proliferan como salpullido después de cortar elotes.

En el gallardismo, en la oposición, en Morena, en los pasillos federales y hasta en Washington (aunque ese último, como veremos, tiene poco de expediente y mucho de SPEI desde un Banorte capitalino) la segunda carta es un seguro que mas vale tener para no tener que usar.

Antes del análisis va un no negociable del proyecto en turno en el poder local: el movimiento gallardista tiene un gran y único plan. Uno sin letra que es el techo de toda la estrategia: ganar la siguiente gubernatura y garantizar la continuidad.

Para que eso ocurra se necesita un perfil que garantice lealtad, fidelidad, absoluta confianza, acceso ilimitado y acuerdos no limitativos. (Recuerde este párrafo por favor)

Ahora si, vamos de uno por uno:

Como todos lo creemos (por que así se ha hecho creer) la senadora Ruth González es el plan A a la vista. Cumple con todos los requisitos descritos aquí arriba. Sí, también es la esposa del gobernador, pero también una persona única, con decisiones propias, derechos políticos completos, y aprobación popular ganada, no heredada.

Para como están las cosas hoy, los caminos de participación de la senadora son dos: competir solo con el Verde con previsibles resultados ganadores (todas las encuestas coinciden) pero rompería la alianza — no tanto con Morena sino con la presidenta- y eso no es poca cosa.

La otra opción es Ruth con Morena y Verde juntos, una combinación imparable que volvería la elección un trámite, no obstante eso implicaría que Sheinbaum haga una excepción a su postura contra lo que ella llama nepotismo.

Entonces, para el caso San Luis, (que debes ser el asunto como 249 o más de la lista a resolver por la presidenta) hay cartas sobre el escritorio: hacer la excepción potosina, asegurar un estado ganador para la 4T sin arriesgarse a perder más, pero pagar un costo político altísimo por contradecir su propia postura.

O ir juntos… pero no con Ruth.

Aquí entonces entra el plan B presidencial: que no sea Ruth, a cambio de que Ricardo lleve mano para elegir abanderado o abanderada.

En este contexto, el perfil que proponga el gobernador se convertiría muy seguramente en el próximo mandatario o mandataria.

Entonces, si no es Ruth, aquí el plan B de Gallardo (que conociéndolo quizás siempre fue su plan A): escoger entre Ignacio Segura, Guadalupe Torres, Juan Manuel Navarro o Juan Carlos Valladares.

La ventaja de todos es que ninguno es la esposa de Ricardo. La desventaja: ninguno es mujer, ni se asume como tal. Los cuatro no se pueden descartar en el escenario de alianza completa, y cumplen lo Ricardo necesita en su sucesor: confianza absoluta, lealtad al proyecto y disposición de tomar el timón de un barco donde el siga siendo el capitán.

Entonces, ¿es alguno de ellos realmente el caballo negro, el plan B de los planes B, la carta mejor guardada para responder al “tu esposa no” de la presidenta?

No. No son ninguno de ellos. La respuesta es: Aranza Puente Bustindui.

¿Suena a disparate? A mí también al principio. Pero respiremos hondo y volvamos al quinto párrafo: de los requisitos los cumple todos.

Tiene el género correcto. Y muchos valores agregados: expediente y pasado a prueba de balas.

No es Nacho Segura, al que más vale tener siempre a un lado. No es Guadalupe Torres, cuya opinión a veces se interpreta como discrepancia. No es Juan Manuel Navarro, eficiente y leal pero sin la pericia política para improvisar y salir a salvo.

Tampoco es Juan Carlos Valladares — aunque hay que detenerse aquí, porque Juan Carlos merece párrafo aparte.

Valladares sería un candidato rockstar. Hasta presidenciable si se anota el triunfo — y no lo digo yo, así lo leen en CDMX.

Su problema es que no es marinero: es capitán. Y en el barco 2027-2033 no puede haber dos con el mismo grado por más que compartan mapa.

Además, Morena lo tiene muy bien medido, lo ven muy bien, y eso — paradójicamente — le juega en contra para la gubernatura. Es el “si no es Ruth, entonces no es Juan Carlos presidenta”.

Por eso Valladares es claramente el plan A del tablero del gobernador para la capital potosina y un factor de empuje invaluable para ganar la gubernatura.

Si por alguna razón extraordinaria el diputado Valladares no se decide, el plan B capitalino apunta a Mario García — al que todavía le late el corazoncito —, Nacho Segura, o a algún perfil de Morena (la capital como ficha de cambio) que aunque vaya apoyado por el Verde, iría de sacrificio. Lo digo para que ni se apunten Cuauhtli y Arreola.

Ok. Cambiemos de lado el casette (y levante la mano quien tuvo uno de esos Sony cafés con etiqueta a escrita a mano que decía “calmaditas en inglés” jaja bueno ya, al tema)

En este mes es casi un hecho que se firme un convenio entre la Auditoría Superior de la Federación y el IFSE. Los términos implican alcances y facultades para el órgano fiscalizador estatal de tal magnitud que el IFSE accedió sin pensarlo a la única petición de la federación: no tocar al rector de la UASLP, Alejandro Zermeño Guerra.

¿Por qué la ASF (léase instrucción de Rosa Icela Rodríguez) estaría interesada en un blindaje de ese grado al oftalmólogo?

Pues resulta que desde el escritorio de Juan Ramiro Robledo allá en México

, se ha presupuestado una agenda de placeo federal del líder universitario con funcionarios, magistrados, diputados, senadores y operadores partidistas de Morena.

El impulso lo opera el propio Juan Ramiro, pero lo ejecutan las ministras Loretta Ortiz Ahlf y Lenia Batres. La idea sembrada a Gobernación: que el plan B de Morena jugando solos al gobierno potosino sea Alejandro Zermeño, el “factor sorpresa”, el contraste natural al proyecto actual, con una comunidad universitaria que, asume JRR, se desdoblaría para darle el triunfo al doctor.

En este posible — pero nada probable — escenario, el rector no tendría que bajar de la estación espacial internacional donde dijo que habitaría un año para no ser candidato a alcalde.

Solo tendría que decir que sí a una candidatura que (solo esa) le parece merecida para su estatura.

Lo bueno es que soñar no cuesta nada. Ser consciente de la realidad, levantar la mano con valor, con decisión y causa, eso sí. Por lo demás, el escenario Verde contra Morena todavía late, pero casi no oxigena.

Del lado de la oposición: hasta el viernes pasado a la una pe eme, la única candidata lista para registrarse por el PAN a la gubernatura era la senadora Verónica Rodríguez —muy a su pesar.

Pero pasados 104 minutos (maso) el plan A blanquiazul rescató al plan B: Enrique Galindo aceptó inscribirse. El plan A galindista no muere, solo queda en “estenbai”: lograr la alianza PRI-PAN aunque sea solo en San Luis Potosí, segundos antes de la hora. Posible, sí. Probable, mmm -no lo se.

Eso sí, Vero va firme a la alcaldía capitalina, dejará en su escaño en el senado a la maestra Estela Arriaga y dejará la dirigencia para concentrarse en la elección.

El combo hoy son entonces Galindo y Vero (los espacios para hombres en las 17 gubernaturas en juego para el PAN son tan reducidos que Enrique o aceptaba el viernes o se quedaba sin estar en la boleta).

El 21 de junio sabremos el nombre del perfil femenino inscrito por el PAN a la gubernatura (obligatorio) y si finalmente a la alcaldía se apuntan para medirse contra Vero, Marcelito de los Santitos Anayita, Davidito Azuarita, Rubén Guajardo, el empresario Fernando Díaz de León, el abogado José Mario de la Garza o el empresario Miguel Maya Romero.

Último plan B, y que creo es el más importante de mi entrega:

El supuesto expediente de Washington contra el gobernador Gallardo que reveló el periodista Raymundo Riva Palacios no se generó en Washington. Se generó en un SPEI desde un Banorte de la capital potosina a un Santander de la CDMX.

Siempre queda un CEP generado por el Banco de México.

No hay semáforo consultable para saber si los expedientes de la FGR se abren o se cierran, tampoco los de la UIF.

Lo que sí hay es una investigación que todos sabemos está en curso sobre el escándalo del Huachicol, los almirantes, sus cómplices y sus lavadores.

El plan activo no es que Washington venga a atrapar al gobernador — sueño de sus detractores que omiten los procedimientos, el fuero, la soberanía y la resistencia estratégica de la presidenta frente a las presiones de intervención estadounidense planteadas en el discurso del 31 de mayo (Si no entendieron eso, pues no entendieron nada).

El plan activo es otro: encarcelar a la cabeza del entramado facturero del caso huachicol. Muchas cabezas han caído, y cuando caen cabezas primero caen las de abajo.

AMLO se blindó a él y a su hijo Andy con la carta a Trump. Andy puso tierra de por medio. Ellos no van a caer, pero si tienen que entregar una cabeza en bandeja de plata, pues la guillotina apunta a Tanquián.

Ese sí es un plan B: Morena sin Adán Augusto y sin Andy no tiene razón para proteger a Sánchez Zumaya. Y si Estados Unidos quiere un “abono” de buena voluntad, el nombre del Batman de Tanquián es primero en la lista.

Sí, así son los planes B Culto Público, son no deseados pero necesarios, son el tercer portero en la banca, se ruega porque no se ocupen, pero se ocupan si es inevitable.

¿Sabían que no hay razón lógica por la que la “A” sea la primera letra del alfabeto? Es un convencionalismo de cuatro mil años, inventado por comerciantes semíticos que dibujaban cabezas de vaca y casas en tablillas.

Entonces, para leer el alfabeto electoral, no es necesario comenzar con la A.

Hagamos equipos de tres y lo discutimos después del mundial ¿va?

Hasta la próxima.

Yo soy Jorge Saldaña.

 

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