abril 3, 2026

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¿Por qué las personas no se quieren vacunar?

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De plagas egipcias a esterilidad, esto es lo que algunos potosinos creen que les pasará. Expertos en comportamiento humano apuntan a que el temor viene de la desinformación

Por: Itzel Márquez

San Luis Potosí ya se ha iniciado la vacunación contra el covid-19 de la población de 30-39 años; sin embargo, entre menor es la edad de las personas a vacunar, menor parece el interés en recibirla y mayor el temor a hacerlo, así lo reconoció ayer Gabino Morales, delegado de los Programas del Bienestar (instancia a cargo de la coordinación de campaña de inmunización), es por ello que, buscamos a especialistas en antropología y psicología, así como a ciudadanos que se niegan a vacunarse, para intentar comprender este fenómeno, que puede poner en peligro la lucha contra la pandemia.

La psicóloga Andrea Flores dijo que los principales factores que afectan en que las personas no se quieran vacunar son el miedo y la desinformación:

“En general he visto que las personas le tienen miedo a lo desconocido, pero no a todo en general, porque si nos preocupara lo que ingerimos no tomaríamos Coca Cola o Paracetamol, más bien lo que da temor son las nueva tendencias porque desconocemos los riesgos”, mencionó la psicóloga.

La profesional de psicología apuntó que también hay un problema importante de desinformación y mal consumo de noticias: “hay encabezados muy dramáticos, por ejemplo, leí uno que decía “El 43% de los fallecidos por la variante delta en Reino Unido estaban completamente vacunados”, si bien es cierto que las vacunas tienen riesgos y hay un porcentaje de efectividad que varía dependiendo de diversos factores, también muchos beneficios, es mejor estar vacunado que no estarlo”, recalcó Andrea.

Flores agregó que debido a lo efímero de la información en la actualidad, hay desinformación y percepción de riesgos por las vacunas “lo cual se podría arreglar con campañas adecuadas de difusión y la utilización de lenguaje menos académico y más entendible”.

León García Lam, doctor en antropología por el Colegio de San Luis (Colsan), recalcó que hay dos fenómenos que influyen en el hecho de que las personas no se quieran vacunar:

“Exceso de datos que se obtienen fácilmente en redes sociales o en internet y escaso o nulo conocimiento en combinación con los avances médicos que la mayoría no conoces cómo funcionan, tenemos poco conocimiento de avances médicos”.

Por otro lado, García mencionó que la medicina se ha aislado del resto de la sociedad, pues tiene muchos procesos que son poco comprensibles para las personas en general.

El antropólogo añadió que es inevitable que el movimiento antivacunas se expanda, los cuales, apuntó, es muy probable que veamos crecer en los próximos años como ocurre en Europa y Estados Unidos.

¿QUÉ DICEN QUIENES SE NIEGAN A LA VACUNA?

Paulo, de 26 años, mencionó que entre sus razones para no vacunarse se encuentran que: “el compuesto de la vacuna tiene magnesio, lo cual significa que ingresaría un metal al cuerpo humano. Además, las teorías de Nostradamus dicen que después del 2020 todo va a ir más rápido y que llegarán enfermedades mundiales, una tras otra, como las 12 pestes de Egipto”, agregó que si se vacuna sería por su familia y los seres queridos que ha perdido a causa de la pandemia.

Fernanda, una psicóloga de 26 años, dijo que la vacuna es un mecanismo para evitar el covid-19, pero “hay que hacer pruebas para ver sus efectos secundarios en la población y por la rapidez de dichas pruebas, estos apenas se están presentando”; Fernanda agregó que ella no se quiere vacunar porque quiere ser mamá en algún momento y en varios artículos se ha demostrado que uno de los efectos secundarios es la esterilidad.

Finalmente, Steffani quien tiene 18 años, es estudiante, está a favor de la aplicación de vacunas para coadyuvar en que las actividades puedan volver a la “normalidad”, pero no quiere vacunarse por temor a los efectos del tratamiento. Tiene temor de enfermarse de gravedad, aunque todos los expertos han coincidido en que los porcentajes de efectos secundarios serios son mínimos.

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Siete altares, siete copas: La fe y la sed. Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Es jueves, siempre lo es.

En San Luis Potosí, el jueves no es un día de la semana, es un estado de la conciencia. Es el momento exacto en que la piedra cantera comienza a exudar un sudor frío, una mezcla de incienso y aguardiente. Hoy, las puertas de los siete templos se abren de par en par para recibir a los que buscan perdón, mientras que, a pocos metros, las puertas batientes de las cantinas reciben a los que buscan olvido.

La tradición dicta siete paradas. Siete altares donde se expone el cuerpo de un Dios que sufre. Pero en este “primer cuadro” de la ciudad, la geografía del dolor es compartida. El parroquiano camina la misma banqueta que el devoto, y a veces, son la misma persona.

En ese cuadro delimitado en el que, por cierto, hay más estaciones para el alivio del cuerpo que para el alivio del alma. (7 Iglesias y al menos 25 bares).

El poeta y ensayista, Alfredo García Valdez, lo supo escribir con el mejor tino: “la cantina es espacio y tema, forma, ambiente, sujeto y paisaje, ese laboratorio donde el alma se descompone para volverse a armar”.

Es el templo lo mismo que de vividores que periodistas, que el del albañil que carga el mundo o del cirujano que sueña con salvarlo. Allí, la melancolía se corona con la misma solemnidad con la que se corona de espinas al que va camino al Gólgota.

¿Qué diferencia hay entre el pecador que se arrodilla frente a la imagen de la Virgen de los Dolores, que el hombre que se desploma sobre la barra de El Tampico, La Montaña, o el Banco?.

Ambos cargan una cruz. Cristo cayó tres veces, y en el suelo falaz de una taberna, ¿quién no ha besado el polvo, literal o figuradamente?

Las caídas en la cantina obligan a levantar el propio peso porque ahí se cae a solas, mientras el cantinero —ese sacerdote de a deshoras— oficia la misa del último trago.

La última cena se repite en cada ronda. “Este es mi cuerpo, esta es mi sangre”, se traduce en el pan compartido y el vino que quema la garganta antes de que la tormenta estalle.

En las siete estaciones eclesiásticas, se recuerda el sudor de sangre en Getsemaní; en los siete bares, se suda el delirio de la derrota, del desamor, de la euforia y la tristeza perfumada de fiesta y del “sírveme otra” como si fuera el “hágase tu voluntad y no la mía”.

En la cantina también se comparte el vaso, la palabra, la herida y a veces la soledad

: La que se tiene o la que viene.

Observo la procesión silenciosa de la fe y la ruidosa procesión de la sed.

Aquí cerca de San Agustín las velas se consumen rezando por los pecados del mundo. El sacrificio del cordero.

En la cantina de más adelante, los vasos se vacían urdiendo poemas que nadie escribirá. Es el punto de encuentro definitivo: el santo sufrimiento.

Unos lo entregan a la divinidad para que tenga sentido, otros lo ahogan en el alcohol para que deje de tenerlo.

Me quedo con esa imagen: la ciudad dividida entre el incienso y el paseo por el duro adoquín en el suelo que conecta lo mismo iglesias que cantinas.

Siento una profunda admiración por la fe que mueve los pies de los creyentes hacia los altares y al mismo tiempo siento una profunda admiración por la impredecible condición humana de aquellos que, a pesar de la caída, piden (pedimos con fe) una última ronda antes de que el mundo se acabe.

Una ronda más antes de la traición. Una ronda más antes de lo que viene, y que con mayor o menor sufrimiento, más o menos espinas y caídas, también nos va matar: la vida.

Es lo mismo cuando el cantinero avisa que es hora de cerrar que cuando el sacristán apaga la última vela.

Todos, tanto los fieles borrachos como los piadosos pecadores- caminamos hacia la misma noche.

Porque hay noches en las que el alma pesa y no siempre se sabe rezar, por lo tanto…se bebe. En este jueves, que siempre lo es, la ciudad lo entiende sin decirlo. Nadie interrumpe, nadie corrige. Es un mismo tránsito, algunos con fe, otros con sed, pero todos con algo encima.

Dos “tradiciones”, una milenaria y otra mundana. Las dos que se encuentran no en la moral, no en el juicio, sino en esa condición profundamente humana que no distingue entre el altar y la barra: el dolor, la caída y la posibilidad, siempre incierta, de poder volver a levantarse.

Culto Público, en jueves, que siempre lo es, pero no tan santo no es tan distinta la oración que el trago, ni la cruz del vaso.

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SLP registra afluencia récord en Semana Santa

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La derrama económica podría acabar superando los mil 250 millones de pesos en todo el estado

Por: Redacción

En San Luis Potosí, la afluencia de visitantes para Semana Santa está superando las expectativas iniciales, generando ahora proyecciones de 800 mil turistas y hasta mil 250 millones de pesos como derrama económica.

Municipios con gran vocación turística como Ciudad Valles, Xilitla, El Naranjo, Aquismón y Tamasopo reportan llenos totales en parajes naturales y sitios emblemáticos.

Entre los puntos con mayor afluencia destacan las cascadas de El Meco y Minas Viejas en El Naranjo, los embarcaderos hacia la cascada de Tamúl en Aquismón, el paraje Puente de Dios

en Tamasopo y las cascadas de Micos en Ciudad Valles.

También sobresalen el Jardín Escultórico de Edward James, la Media Luna y Real de Catorce, que registran cifras récord de visitantes. 

De acuerdo con el área de Planeación de la Secretaría de Turismo (Sectur), del jueves 2 al domingo 5 de abril diversos destinos se prevé que alcancen el 100 por ciento de ocupación hotelera, además de una alta demanda en restaurantes y servicios como recorridos guiados.

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Ayuntamiento de SLP

Diego “El Cigala” conquista el Festival San Luis en Primavera 

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El cantautor español se presentó en la Plaza de Fundadores con un show lleno de flamenco, bolero y emoción

Por: Redacción

La Plaza de los Fundadores volvió a convertirse en el gran escenario cultural de San Luis Capital con la presentación del cantaor español Diego “El Cigala”, quien ofreció una noche cargada de flamenco, bolero y emoción como parte del Festival Internacional San Luis en Primavera. 

Ante una plaza completamente llena, el intérprete conquistó al público con un repertorio que incluyó canciones de autores mexicanos, latinoamericanos y españoles, interpretadas con la intensidad de su característico cante flamenco, que logró una conexión inmediata con los asistentes. 

Durante la velada sonaron algunos de sus temas más emblemáticos como “Lágrimas Negras”, “Piensa en mí” y otros boleros que forman parte de su repertorio internacional, provocando ovaciones y aplausos del público que acompañó cada interpretación en una atmósfera de fiesta y emoción. 

Antes de que iniciara el espectáculo, el alcalde Enrique Galindo Ceballos, acompañado de la presidenta del DIF Municipal, Estela Arriaga Márquez, entregó al artista español el colibrí, símbolo del festival, como reconocimiento a su trayectoria y a su participación.

La noche también destacó el talento potosino con la participación del ensamble de guitarras Sul Tasto, que abrió el escenario y dio muestra de la calidad musical local.

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Opinión

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