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Playboy, el conejito contraataca | Columna de Daniel Tristán

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Corría la década de los 50’s cuando en Chicago, Illinois se gestaba una de las revoluciones más importantes que se llegaran a imprimir en papel en todo el siglo XX. Un tal Hugh Hefner lanzaba, un tanto a ciegas, el primer ejemplar de Playboy con una rubia engalanando su portada en blanco y negro. Se trataba de Marilyn Monroe, quien saludaba al mundo entero con su mano derecha en el aire y una sonrisa que hipnotizaba. Su vestido negro mostraba un sugerente escote frontal que nacía en el cuello de la diva para terminar prácticamente en su ombligo, y si bien era sugerente no representaba un desnudo. 

La simple leyenda “Entertainment for men” en la portada y el accesible precio de 50 centavos de dólar se encargaron de que el ejemplar se vendiera como pan caliente por todo el territorio estadounidense. Era el inicio de lo que se convertiría en un emporio multimillonario. Las conejitas de Playboy surgían como la especie mercadológica más rentable del planeta. A partir de ese momento la revista del conejito se encargó de poner a sudar la gota gorda en más de una ocasión a los defensores de la moral y las buenas costumbres.

Por las portadas y páginas de la revista han desfilado mujeres de todos tamaños, razas y nacionalidades. Si bien el contenido de Playboy no puede ser catalogado como pornográfico, sino más bien erótico, la revista ha sido históricamente satanizada por los moralinos convirtiéndola en el enemigo a vencer.

Después de vivir décadas de gloria que se extendieron hasta finales de los años 90’s, la revista se enfrentó a la revolución tecnológica y tuvo que adaptar su contenido a internet. Incluso hace 5 años el emporio del conejito tomó la poco atinada decisión de retirar los desnudos de sus páginas, pifia que habrían de corregir al poco tiempo para volver a mostrar el lado erótico de sus modelos para inicios del 2018.

Hoy en día el tiraje impreso de la revista es mucho menor que el de sus décadas de opulencia. Su fundador Hugh Hefner ha muerto y dejó las riendas de la empresa en manos de su hijo, Cooper Hefner, quien ha tomado decisiones bastante polémicas con tal de mantener viva la flama transgresora de la revista. La última de ellas fue la decisión de colocar, por primera vez en su historia, a una mujer transgénero en la portada de Playboy.

Se trata de la mexicana Victoria Volkova, mujer trans que ha ganado popularidad por su defensa en redes sociales de los derechos e integración social de la comunidad LBGTTI en todo el mundo. La modelo manifestó que se sentía esperanzada de que llegara el momento en que la aparición de una mujer trans en una portada dejara de representar algo extraordinario y pudiera verse como una situación normal. 

¿Estará el mundo listo para una transición tan radical? El cambio del slogan de Playboy en 2017 de “Entertainment for men” a “Entertainment for all” fue un sutil comienzo de apertura de nuevos horizontes para la marca. Hoy es una realidad, la portada del mes de diciembre tiene, por primera vez, a una mujer trans y más de uno ha respingado al respecto.

Resulta lamentable ver algunos comentarios en las redes sociales de gente que, claramente no está lista para una revolución de este tipo. Comentarios como “Patriarcado WIns” no hacen más que dejar claro la mentalidad tan pobre que la sociedad conserva en pleno 2020. El camino es largo, pero la aparición de la mexicana Victoria Volkova en la revista del conejito representa, sin duda, un gran paso en la lucha de la igualdad social.

Más allá de la aceptación que pueda llegar a tener este ejemplar entre los consumidores tradicionalistas de la revista, es un hecho que será uno de los números más vendidos de su historia. Aún no ha sido lanzada y ya agotó el primer tiraje impreso en preventa. Tanto se ha hablado de esta polémica portada que en las oficinas del conejito seguramente tendrán que echar a andar las máquinas un par de veces más para satisfacer la demanda de una sociedad que a la luz rechaza esta revolución, pero a la sombra está deseoso de poder hojear en las páginas en que Victoria Volkova hará aparición. En fin, la hipocresía.

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