#4 Tiempos
#Pendejo | Columna de Daniel Tristán
LaguNotas mentales
Pareciera que el tiempo ha acelerado su marcha y se nos escurre entre los dedos de manera vertiginosa. No hay plazo que no se cumpla y el 1er Informe de Gobierno de Andrés Manuel López Obrador está a la vuelta de la esquina. El primer “corte de caja” de AMLO tiene como fecha pactada el 1° de septiembre con el patio central de Palacio Nacional como escenario. Al igual que el resto de las acciones del Presidente en turno, el informe presidencial se hará a su manera. AMLO ha decidido que esta vez el informe no será transmitido por cadena nacional.
El pasar de los meses venía ya pisándole los talones al mandatario de la República Mexicana desde hace un buen rato y por primera vez el argumento de que todo lo malo que sucede en el país es culpa de la administración de Enrique Peña Nieto ya no va a ser efectivo. Se acabó lo que los medios han llamado “la luna de miel de AMLO” en la que todo parecía alegría y diversión. Llegó el momento de rendir cuentas y dejar de lado las promesas para pasar a las acciones y resultados concretos.
Como era de esperarse, al estar próximo a cumplirse los primeros 10 meses de AMLO al mando del país los ánimos sociales se han comenzado a calentar con justa razón. La inseguridad se ha salido de control, la economía está estancada y el cuento de hadas pareciera que se está desmoronando. La tensión comienza a aumentar y los AMLOVERS ven cómo su repertorio de argumentos a favor van disminuyendo. Por el otro lado, los opositores de la 4T buscan la menor oportunidad para gritar a los cuatro vientos que ellos siempre tuvieron la razón y hacen gala de sus mejores burlas para pendejear al Presidente.
Nada nuevo, nada que realmente no haya sucedido en gobiernos anteriores, sobre todo en el del antecesor inmediato de AMLO: EPN. Aún permanece muy fresco en la memoria nacional el sexenio del “Lord Memes”, el Presidente que mayor arrastre ha tenido en redes sociales. Ante la incompetencia de AMLO para tomar adecuadamente las riendas del país han comenzado a levantar la voz aquellos que argumentan que con EPN la cosa también estaba mal, pero al menos nos hacía reír con sus recurrentes osos diplomáticos. Resulta que “Mr. Infraestructocho” nos tundió con todo durante su mandato pero al menos nos llenó de risas y toneladas de recuerdos que han quedado en el salón de la fama de los memes y que, al menos, le daban al pueblo material para reír un poco en la sobremesa a pesar de tanta desgracia. El pueblo mexicano se cansó de hacer mofa y esperaba ansiosamente la siguiente pifia de Peña para señalarla con saña y gritarle al unísono: ¡PENDEJO!
Ahora bien, debemos ser bastante cuidadosos. Resulta que muchas veces los supuestos “pendejos” son los ganones de la historia. Como aquél padre que tuvo tres hijos, dos de ellos talentosos y aparentemente autosuficientes. El tercero navegó toda la vida con bandera de pendejo y resultó no serlo tanto. Durante su vida recibió la sobreprotección del padre, le dió todo en charola de plata, lo mantuvo hasta los 35 años y después le puso un negocio porque “pobrecito, está pendejo”. A final de cuentas el supuesto eslabón débil de los tres hijos obtuvo todo sin mover un solo dedo , mientras que los otros dos tuvieron que picar piedra desde abajo sin ayuda de nadie.
Estimado lector, lo invito a que haga un ejercicio de introspección y, ahora que se acerca el primer informe de gobierno por parte de AMLO sea bastante cauteloso. Hay que cuidar nuestras palabras, antes de tachar de pendejo al Presidente en turno (porque históricamente el mexicano tiene esa necesidad de pendejear al Presidente, se llame como se llame y venga del Partido que venga) pues tal vez de pendejo no tenga ni un sólo pelo.
Es altamente probable que todos los Presidentes en la historia de México hayan usado esta ventajosa artimaña de hacerse los atarantados para que el pueblo no los viera como una amenaza, pues nadie le teme a los pendejos. Pobre de Peña Nieto, que le tocó la ardua labor de fingir atarugamiento en la era en la que cada una de sus trastadas eran minuciosamente documentadas con la cámara de un celular. Caso contrario al de sus antecesores, quienes gobernaron sin que sus tropiezos se hicieran virales para la posteridad.
Da la casualidad de que aquellos mandatarios a los que hemos llamado pendejos hasta el cansancio resultaron ser bastante vivarachos. Nos vendieron ese ingrato y pantanoso cuento de la democracia, ese chiste de mal gusto en el que vive nuestro país. Porque estará de acuerdo, mi estimado lector, en que eso a lo que llamamos “democracia” es una broma, una burla vil. Similar a cuando éramos niños y le prestábamos un control de videojuego desconectado al hermano menor para que el inocente creyera que estaba jugando.
Así es nuestra democracia: Querido ciudadano, fíjese que tiene cuatro opciones… A, B, C y D. Las cuatro le van a robar a manos llenas pero vive usted dentro de una democracia, tiene usted el timón del país en sus manos, tiene usted voz y voto ¡Decida usted con cuál se queda! ¡Usted tiene el poder!
Nos comimos el cuento democrático enterito, le permitimos a esos supuestos pendejos arrastrarse sigilosamente, amparados en su estupidez, hasta la silla presidencial para llenar sus bolsillos. Si es que aquí hay un tarugo, valdría la pena detenernos un momento y reflexionar de qué lado se encuentra el pendejo.
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El Cronopio
María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Por: J.R. Martínez/Dr. Flash
En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.
Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.
María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.
Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.
Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.
Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”
María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.
María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.
También lee: El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
Acento Ajeno
Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
La comunidad cubana en el exilio, en Estados Unidos y en México, ha escrito en estos días cartas y mensajes dirigidos a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Cuestionan que Gabriela Fernández Álvarez, presentadora del programa oficialista “Con Filo”, haya sido admitida en la Maestría en Derechos Humanos de la UASLP y que hoy esté cursándola en esta ciudad.
Los hechos conocidos son pocos. Su nombre aparece en la lista de la generación 2026-2028. Está en San Luis Potosí. En 2025, durante una gira por España, sostuvo que en Cuba no hay presos políticos. Todo lo demás es una discusión de fondo, y es más incómoda de lo que parece.
“Con Filo” nació en 2021, tras las protestas del 11 de julio, como respuesta de la televisión estatal cubana. Sus defensores dicen que desmiente falsedades. Sus críticos, que en algún punto dejó de desmentir y empezó a ridiculizar a la oposición, dentro y fuera de la isla, y a señalar como “vendepatrias” a quien se fue. Muchos exiliados lo viven como algo personal, porque vieron su rostro en pantalla como blanco de burla por opinar distinto. Esa es la versión de ellos, y es la que han hecho llegar a la UASLP.
Hay una ironía que ellos señalan y que no puedo dejar pasar. Quien llamó traidor al que salió de Cuba pudo salir, viajar y dar charlas en Europa. Pocos cubanos tienen ese privilegio.
La pregunta para México
Aquí es donde el caso deja de ser solo cubano. La universidad pública mexicana, ¿puede negar un lugar por lo que una persona ha dicho en público? Mi respuesta es que no debería. Una maestría en derechos humanos que excluya por opinión traicionaría la materia que enseña. La libertad de expresión protege también a quien piensa lo contrario de lo que a uno le gustaría.
Pero esa respuesta no cierra el tema. Un posgrado no es una tribuna. El objetivo del programa es formar profesionistas críticos y comprometidos con la solución de problemas de derechos humanos, en lo local, en lo nacional y en lo internacional. Y de eso sí podemos preguntar, porque no es lo mismo defender el derecho de alguien a estudiar que ignorar lo que esa persona dijo en pantalla durante años.
Y en México la materia no es teórica. Este es un país con miles de personas desaparecidas, periodistas asesinados y presos que esperan sentencia durante años. Un aula de derechos humanos en San Luis Potosí no es un espacio neutro. Se habla de casos reales, con familias reales.
Lo que corresponde
A la UASLP le corresponde explicar cómo se evalúa a quien aspira a este posgrado y qué responde a las cartas que recibió. Hasta ahora no hay una postura pública de la universidad, y el silencio solo alimenta la sospecha. También corresponde buscar la versión de la estudiante, que no ha respondido a los señalamientos. A ella le corresponde algo más difícil: sentarse en una clase donde se discute lo que defendió negar y escuchar.
Defiendo que se quede. Si la maestría sirve para algo, es para que esas ideas se confronten con argumentos, casos y compañeros que vivieron lo que ella calificó de mentira. Pero defender su derecho a estar no me obliga a fingir que la pregunta no existe.
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El Cronopio
El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Uno de los importantes divulgadores científicos de México fue el charquense Luis González de Alba, que emergió como un personaje famoso por su participación en el Comité Nacional de Huelga en el movimiento estudiantil de 1968; compromiso que asumió justo al egresar de la carrera de psicología en la UNAM. Fue aprehendido y recluido en la cárcel de Lecumberri donde inicia su labor literaria al escribir la novela Los Días y los Años. Lo narrado en esta novela fue usado por Elena Poniatowska lo que derivó en un conflicto entre González de Alba y la Poniatowska lo que la llevó a corregir lo dicho en su libro de La Noche de Tlatelolco.
Este lamentable episodio en la historia del México moderno, en el cual tuvo un protagonismo Luis González de Alba, marcó su derrotero profesional, participando en el periodismo y la política, siendo colaborador de los medios de comunicación: Grupo Milenio, Excélsior, Punto, Punto de Partida, Revista de Revistas, Siempre, Unomásuno y Nexos. Participó en la creación del diario La Jornada, de donde sería expulsado en 1997 tras la polémica con Elena Poniatowska.
En La Jornada, iniciaría su aventura como escritor científico en la columna “La Ciencia en la Calle” que atendió durante una década. Continuó su labor como divulgador de la ciencia en una nueva columna en Milenio Diario, que llamó “Se descubrió que…” donde escribía sobre ciencia y temas nacionales. Estas columnas marcan un momento especial en la historia de la divulgación de la ciencia en México, pues entrelazan los temas científicos, que era una de sus pasiones, con los históricos y sociales lo que enriquece el contenido tratado de manera clara y amena.
Esta labor lo llevó a escribir, además de novelas, poesía, ensayos y cuentos, libros de divulgación de la ciencia como La Ciencia, La Calle y Otras Mentiras; El Burro de Sancho y El Gato de Schrödinger: un paseo al trote por cien años de física cuántica y su inesperada relación con la conciencia, donde muestra la relación entre física y sociedad a través de la historia, libros publicados en 1989 y 2001, respectivamente.
Escribió además los libros de divulgación científica: Bases biológicas de la bisexualidad, (1985); La orientación sexual: reflexiones sobre la bisexualidad originaria y la homosexualidad, (2003); Niño o niña. Las diferencias sexuales, (2006), donde refleja y explica las bases científicas sobre la homosexualidad, manifestando su labor como activista gay . Publica además los libros: Maravillas y misterios de la física cuántica: un paseo por la física del siglo XX y su inesperada relación con la conciencia, (2010) y Teoría de los grafos en las ciencias sociales, (1984).
Luis González de Alba nació en Charcas, San Luis Potosí, el 6 de marzo de 1944, donde realizó sus primeros estudios. Del pueblo minero, su familia se traslada a Guadalajara y González de Alba va luego a la Ciudad de México a continuar sus estudios profesionales de psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México.
Entre sus actividades destacan la política, el activismo, la literatura y de manera especial su labor como divulgador científico pues se convirtió en uno de los divulgadores más influyentes e importantes del país, sumándose a la lista de divulgadores potosinos que forman parte de lo que llamo la tradición mexicana en divulgación de la ciencia donde se privilegia el compromiso social de la ciencia y su enfoque cultural. Fue un apasionado de los temas de física moderna y del cerebro humano, relación que marca una nueva etapa de estudio para entender la conciencia y la función del hombre en el universo con el desarrollo de la mente.
Luis González de Alba se suicidó el 2 de octubre de 2016, fecha de la conmemoración del 48 aniversario de la masacre de Tlatelolco.

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