#4 Tiempos
Pandemia de alarmismo | Columna de Jorge Ramírez Pardo
Enred@rte
Voces reflexivas contrarrestan a lenguaraces y noticias falsas
No es sorpresivo que los comunicadores más corruptos y avales de los desmanes y corruptelas, de fraudes electorales, mientan y calumnien.
Pero lastima a México que durante el momento crítico que Europa, Estados Unidos padecen, y se trasmina hacia Latinoamérica, los López Dóriga, Loret de Mola, Gómez Leyva, Michas (quienes, delincuentes recurrentes, han librado la cárcel hasta ahora) y el otrora mesurado Raymundo Rivapalacio, siembren mentiras y odios. Propician pánico y división entre los mexicanos, cuando los tiempos y circunstancias demandan comprensión, generosidad y orientación.
Se asumen como científicos, como dueños de la verdad, de tener la fórmula mágica para gobernar México y quieran imponerle, durante la consabida pandemia viral, a la realidad mexicana medidas de contención y alivio como las aplicadas en países poderosos y otras temperaturas climáticas, causa primordial para la incubación viral.
Mirada hacia México y Latinoamérica
De nuevo la visión sabia de Jorge Zepeda Patterson, con su texto publicado en El País, de Madrid, el sábado pasado:
Tituló, “El coronavirus es el mismo, los países no”.
Cabezal o “balazo” del mismo autor: Habría que pensar dos veces antes de exigirle al presidente López Obrador que le dé un balazo al pie a una economía que ya renquea en la otra pierna.
Link para leer el texto completo, https://elpais.com/elpais/2020/03/18/opinion/1584563693_517499.html?ssm=FB_MX_CM&fbclid=IwAR00z8RvToA5N1RJVG7timIG4LdXWZvnn3jwpKzpfd6_pCRtz3eT7JWkNao
(…) Las redes sociales, continúa, en nuestro país poco menos que han crucificado al presidente López Obrador y a su Gabinete por la “negligencia asesina” al demorar la implantación de medidas similares. ¿Se trata del mismo virus, no? ¿Tendríamos que estar haciendo lo mismo desde hace semanas, no?
No necesariamente. En efecto, se trata del mismo virus pero no en todos lados se comporta igual. Todo indica que la propagación es distinta en los países del norte: es un bicho al que le gusta el frío, dice Manuel Elkin Patarroyo, una celebridad en el mundo de las pandemias, y explica que los expertos han notado un comportamiento radicalmente distinto en su capacidad de propagación por arriba de los 22 grados de latitud norte (San Luis Potosí, en el caso de México). Una revisión del reporte en tiempo real de la Organización Mundial de la Salud, con los datos de cada país día por día, muestra claramente que al sur de esta línea los pocos enfermos detectados corresponden a viajeros (casos importados) pero con escaso alcance propagador. No así en Europa en el que la transmisión ya es eminentemente local. (…)
El mismo sábado, puse ese comentario en mi muro de Facebook y provocó reacciones y comentarios como pocas veces, la mayoría de mujeres:
- Gisela Galván (bioquímica ambiental).- ¡Por supuesto!
- Karen Valdivia (comunicóloga y escritora).- Los Gobiernos europeos han condonado impuestos y pago de servicios públicos y ofrecen cobertura del salario en proporciones que van del 80 al 100% durante las semanas de confinamiento.
En países de finanzas públicas endebles como el nuestro eso sería un sueño guajiro. E incluso si no lo fuese, ¿qué decirle a la mayoría de los mexicanos, 57% de la población, que obtiene su sustento de la economía informal y no tendría acceso a tales beneficios? ¿Que deje de comer durante algunas semanas para que no se vaya a contagiar de un virus que hasta ahora no ha matado a nadie? Vivimos en una sociedad en la que algunas regiones y el grueso de los habitantes se encuentra al borde del abismo, haríamos bien en pensárnoslo dos veces antes de imitar un esquema de solución que no corresponde a nuestras posibilidades. Las consecuencias para muchos podrían ser apocalípticas.
- Melissa Moran (diseñadora creativa y artista escénica) una leidita nomás.
información
no pánico
zúngule relajen la raja
#yosinecesitochambearmijos
- Bet ParZep (bailarina, coreógrafa, indigenista).- Ojalá y todas las personas fuéramos más analíticas antes de abrir la boca y entender que no tenemos por qué copiar los esquemas europeos o gringos, parece que nos encanta seguir colonizados por ellos. Entendamos que cada país tenemos necesidades diferentes hasta frente un virus, porque si bien los que están parando la economía según ellos preocupados por la salud son personas que tienen sus cuentas y sus bolsillos llenos y que no viven al día como la mayoría de los mexicanos, si la gente no come no hay salud. Seamos congruentes con nuestra realidad. Si podemos parar paremos y los que no puedan apoyémoslos consumiéndoles no los juzguemos.
Paz y amor para todos!!! ❤️
P.D. Lávense las manos pero no como Pilatos.
Humanidad y solidaridad para avanzar!!!
La ignorancia es la esclavitud de los pueblos.
José Martí.
P.D. 2 Lean el artículo no sean flojos al fin que tienen tiempo de sobra.
- Lourdes Martínez (ingeniera en sistemas).- Exactamente… cuidarse no significa paralizar la economía y menos sacrificar a los que menos tienen…sigamos consumiendo a los pequeños comerciantes!!!
- Margarita Chavira Bajan (poetisa).- La mirada y nos ignoran. Jajajaja
Yo soy Huasteca dicharachera.
- Pedro Flores (sociólogo).- Qué importa que la OMS reconozca el desempeño de México si aquí los que saben qué hacer son los comentócratas nacionales y extranjeros y siete vociferantes sueltos. ¿Sueltos?
También dieron aprobación al texto, medio centenar de lectores, lo mismo ciudadanos comunes que estudiantes de distintos rangos, académicos y posgraduados.
En el Pulgarcito de América, según denominó a su país el poeta Roque Dalton
En el país más pequeño y uno de los más pobres de Latinoamérica, El Salvador, su joven mandatario Nayib Bukele, ante la contingencia viral, toma decisiones valientes y a favor de las mayorías.
Suspende pago de recibos de agua, energía eléctrica, internet y créditos durante tres meses. Al parecer, no se trata de condonación sino de diferir pagos y, al reanudarlos, prorratearlos en el monto total de la deuda restante.
La reacción favorable e inmediata de sus connacionales e internacional fue inmediata; pero también surgieron detractores. Por lo pronto, reposicionó a su país en el mapa mundial.
El mandatario salvadoreño Nayib Bukele, luego de anunciar las resoluciones mencionadas, agregó: «Perdón por las molestias, solamente quiero salvar a la mayor cantidad de salvadoreños posibles.». Dice también, “hay empresarios preocupados porque pueden ser 10 0 15% menos ricos, tienen dinero para vivir hasta diez vidas, 20 vidas, no van a vivir los suficiente para acabárselo y hay gente que no tiene qué comer hoy en la noche. Doy gracias a los empresarios que ya lo han entendido”.
El parte científico
De regreso a México, el doctor Gustavo Reyes Terán, infectólogo con posgrado en virología e inmunología, y actual director de la Comisión Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad de México, comentó en entrevista otorgada a Elena Poniatowska:
–Son los millenials quienes pueden cuidar a los mayores de 60 años, porque, si ellos se infectan, no tienen ningún problema. Si uno de nosotros tuviera coronavirus y estuviera tosiendo y estornudando, y tú te infectaras, Elena, vas a correr peligro. Si los jóvenes se infectan entre ellos, no habrá ningún problema. Cualquier millenial puede estar tranquilo: si me va a dar una gripa, lo supero, no pasa nada, pero si se infecta una persona de más de 60 años, el riesgo es grave. Los que están entre 20 y 50 años, por no decir entre los 20 y 40, no corren riesgo (en ese grupo están los millenials), pero entre los mayores de edad el peligro es grande.
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#4 Tiempos
“México, esta niebla que arde” | Apuntes de Jorge Saldaña
APUNTES
Culto Público, si no han leído la novela “Niebla Ardiente” de la muy joven escritora, Laura Baeza, les recomiendo hacerlo como desde ayer
Tuve la oportunidad de conocer a Laura personalmente hará unos cuatro años, ¿Qué les digo? Una de esas circunstancias alineadas que convergieron en el segundo piso de la librería Gandhi del centro, la de los Arcos Ipiña.
Fue en un taller breve de escritura creativa previo a la presentación formal de su libro, el que les recomiendo. Si conocerla fue una circunstancia, convivir con ella e intercambiar casualidades fue de plano como regalo de estrella fugaz.
Fui de los selectos y afortunados que en grupo terminamos sentados con ella en “La Oruga y la Cebada” en el Callejón San Francisco, conversando sobre lo que duele y lo que salva, entre un par de cervezas y una cena sencilla.
Ella me firmó su libro con una frase que ahora, en este 25 de noviembre, regresó a mi atormentada cabeza: “A Jorge, que siempre nos una el deseo por hallar algo más en esta realidad tan rara…con todo cariño, Laura Baeza”. El momento de por sí, ya era una realidad rara.
A la distancia, empiezo a creer que su frase fue más que optimismo, y es más un deber moral, y es que su ficción (vuelta a releer en estos días) se parece demasiado a México.
No es “spoiler” (o como se diga) pero “Niebla Ardiente” detalla el regreso de su protagonista Esther a México pensando en encontrar a su hermana Irene, quien había desaparecido hace años, y a quien creía muerta, cuando de la nada, un primero de enero en un reportaje que vio en la televisión, Esther la reconoce en una marcha y se lanza en su búsqueda.
Pero la novela, la primera de Laura (y creo que premiada) realmente no comienza allí. Comienza donde casi todas las historias de violencia en este país empiezan: en los pasillos de la burocracia, en los que los papeles cuentan más que las personas.
Esther aparece en un México reconocible para cualquiera: expedientes mutilados, archivos “perdidos”, oficinas donde la verdad siempre llega después de que las secretarias coman sus gorditas grasosas y funcionarios que usan el futuro para encubrir lo que nunca harán.
Es en esa atmósfera donde la desaparición deja de ser un crimen y se convierte en un proceso. Como alguien escribió: los países se definen por cómo recuerdan; México, al parecer, se define en cómo olvida.
En medio de esa maquinaria oxidada, Esther descubre a un policía. No es un héroe: es un hombre cansado que simplemente no rompe las reglas pero las dobla para que la realidad duela un poco menos. Ese personaje era como algo que escribió una pensadora feminista de la que en este momento no recuerdo su nombre “la dignidad aparece cuando alguien no mira hacia otro lado”.
En fin, siguiendo con la novela y nuestra realidad, este policía mira. Acompaña. Abre una grieta. Y sin embargo, ni siquiera es lo suficientemente poderoso para luchar contra un país donde las fosas clandestinas actúan como el archivo nacional.
La comparativa y reflexión con la novela va porque hoy es 25 de noviembre y México sigue siendo esa tierra donde la violencia parece que no importa, sino que se repite. Casi 2 feminicidios cada día. 3,284 mujeres asesinadas en 2024. 89% de impunidad. Una agresión física cada siete minutos. Más de 10 millones de mujeres violentadas digitalmente. En San Luis Potosí, 24,000 víctimas por cada 100,000 mujeres.
Uno quisiera creer que estos números son de un país lejano, pero no. Están aquí, sobre las mismas banquetas que caminamos todos los días. Ese es el verdadero crimen de México: haber entrenado a la gente para no sorprenderse.
Sí, no se debe negar que mucho se ha hecho pero poco alivia (hoy casi todos los gobiernos e instituciones hablan de esto, pero mañana la rutina sigue).
Sí, con la llegada de Claudia Sheinbaum como la primera presidenta de México, llegaron todas…excepto las que no alcanzaron a llegar porque les truncaron la vida.
El nuestro, es un país donde buscar es amor—y protesta.
Igual que como ocurre en la novela de Laura, que no describe un país imaginado sino nuestro México. Uno donde las hermanas encuentran hermanas, donde las madres encuentran hijas, donde las mujeres salvan mujeres. Un país donde todavía hay justicia, pero casi siempre fuera de los edificios públicos.
Y así como Esther enfrenta la niebla, miles enfrentan la opacidad del Estado día tras día: ventanas cerradas, sistemas incompatibles, versiones contradictorias, funcionarios que deletrean la palabra “protocolo” como si lanzaran un hechizo contra la verdad.
México es hogar de una burocracia tan grande que hasta la violencia tiene formularios que completar.
Tras varios años de no recordar la anécdota con la escritora, hoy vuelvo a esa dedicatoria: “encontrar algo más en esta extraña realidad…”
Ese “algo más” no es una esperanza ingenua. Es algo que se parece más a la obligación de nunca acostumbrarse, “la memoria es la única defensa contra la repetición del horror”.
Por esa razón, espero, que por cada mujer desaparecida o mujer luchando por no desaparecer, o lidiando contra cualquier tipo de violencia, recordemos que la niebla espesa arde. Y que si arde, es porque la herida está abierta.
Hasta la próxima. Jorge Saldaña.
También lee: La IA, periodismo, y la coartada perfecta | Apuntes de Jorge Saldaña
#4 Tiempos
Diego José Abad ilustre formador de potosinos | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
El majestuoso edificio central de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí que fuera construido en el siglo XVII y alojara a la Compañía de Jesús se convertiría en un edificio característico de la educación en San Luis Potosí. En ese edificio funcionaría el Colegio de San Ignacio de la Compañía de Jesús orientado principalmente a la educación de primeras letras; posteriormente se establecería en dicho edificio el Colegio Guadalupano Josefino instaurado por Gorriño y Arduengo siendo el primer establecimiento de educación secundaria o superior en San Luis, dando paso posteriormente, al reinstaurarse la República al Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí que se convertiría en el primer establecimiento en obtener la autonomía universitaria dando paso así, en el mismo edificio, a la actual Universidad Autónoma de San Luis Potosí.
De los profesores ilustres que tendría el Colegio de San Ignacio de San Luis Potosí, se encuentra Diego José Abad, uno de los impulsores del pensamiento moderno en México y que tuviera influencia del jesuita Rafael Campoy, también profesor en San Luis Potosí y de quien tratamos en anterior entrega de El Cronopio en La Orquesta.
La física, o filosofía natural, formaba parte del cuerpo de temas de la filosofía en los cursos que de ella se realizaban en Nueva España y se dedicaba una parte a la lectura de temas de física, principalmente la aristotélica. De esta forma existirían manuscritos sobre la física como parte de cursos de filosofía, situación que se haría común, al ser redactados apuntes para los diversos cursos que se ofrecerían en Nueva España. La mayoría de esos textos se encuentran perdidos, pero existen las referencias que aseguran su presencia, los cuales fueron escritos, en su mayoría, por sacerdotes y frailes que pertenecían a diferentes órdenes religiosas.
Diego José Abad, puede considerarse el más profundo de los jesuitas innovadores; su Curso fue muy influyente, es bastante completo y se ven por todas partes las influencias modernas. Este curso, que ya no lleva el nombre de Cursus Philosophicus , sino simplemente el de Philosophia, aparece en un manuscrito del Colegio de San Pedro y San Pablo de México, cuyo contenido se enseñó desde 1754 hasta 1756.
Comprende la lógica, la física y la metafísica. Es el primer intento de asimilar (y no simplemente de atacar, como hasta entonces se hacía las más de las veces) las ideas modernas . En particular, se refiere a Gassendi y los atomistas, y trata de conciliar el atomismo con el hilemorfismo aristotélico. Intenta hacer lo mismo con Descartes, opuesto al gassendismo.
Habla de la necesidad de construir la física con ayuda de la experimentación y la matemática. Acepta el atomismo en el campo físico, mas no en el metafísico. Dice que muchas ideas aristotélicas sobre el cielo han sido abandonadas por los escolásticos después del descubrimiento del telescopio, mediante el cual se han podido ver las manchas del Sol. Lo mismo en cuanto a la noción del vacío, después de los experimentos de Torricelli, Otón de Gericke y Roberto Boyle. Cita a Maignan, y mucho a Descartes en cuestiones de filosofía del hombre. Aunque las más de las veces defiende la tradición, ya se muestra abierto a integrar ideas de la filosofía moderna.
Fue profesor del Colegio de jesuitas de San Luis Potosí donde enseñó gramática a los potosinos y donde fincó su formación filosófica sin rechazar las ideas del pensamiento moderno, pero con una posición crítica.


Diego José Abad nació en Jiquilpan en 1727 y tras la expulsión de los jesuitas moriría en Bolonia en 1779.
Si se interesan en ubicar su obra en el ambiente cultural y científico de la Nueva España pueden consultar nuestro artículo: Manuscritos y libros Novohispanos y Mexicanos de Física y Filosofía Natural, en la dirección:
También lee: Francisco Gándara, primer ingeniero higromensor potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
#4 Tiempos
Jesús duerme en la popa | Columna de Juan Jesús Priego Rivera
LETRAS minúsculas
“Al atardecer de ese mismo día, Jesús les dijo: ‘Crucemos a la otra orilla’. Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron a la barca, así como estaba. Había otras barcas junto a la suya. Entonces se desató un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua. Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal. Lo despertaron y le dijeron: ‘¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?’. Despertándose, él increpó al viento y dijo al mar: ‘¡Silencio! ¡Cállate!’. El viento se aplacó y sobrevino una gran calma. Después les dijo: ‘¿Por qué tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?’. Entonces quedaron atemorizados y se decían unos a otros: ‘¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?’” (Marcos 4, 35-41).
Todavía hoy, cuando pareciera que hemos alcanzado el dominio total de la naturaleza, viajar por mar –no digo sobrevolándolo en un avión, sino cruzándolo en un barco- es una experiencia sobrecogedora. ¡Qué indefensa viaja nuestra embarcación por los caminos del océanoi¡! Y si durante la noche se desata una tormenta, tanto peor: aun el barco más grande no parece sino una cáscara de nuez. En 1912, los tripulantes del trasatlántico más lujoso y sofisticado del planeta creyeron que el mar, gracias al ingenio humano, estaba ya domesticado; sin embargo, no fue así, y debieron pronto de rendirse a la evidencia: el Titanic se hundía, y ellos con él y en él…
El mar era y sigue siendo el símbolo de lo indomesticable, de lo ingobernable, de lo terrible. Para los antiguos, el mar estaba poblado de monstruos horribles cuyo solo nombre helaba la sangre. Nosotros sabemos, más o menos, lo que son las olas, pero para los antiguos éstas eran el efecto del movimiento de las criaturas marinas. Ahora bien, si tal era el pensamiento de los antiguos, ¿qué de raro tiene que, ante el huracán, los discípulos se pusiesen a gritar, poseídos del pánico más espontáneo y sincero?
El mar es siempre terrible, sí, pero Dios es más grande que el mar. Únicamente Él puede calmarlo porque es el Señor de los elementos del mundo: “El Señor habló a Job desde la tormenta: ¿Quién cerró el mar con una puerta, cuando le puse un límite con puertas y cerrojos y le dije: ‘Hasta aquí llegarás y no pasarás; aquí se romperá la arrogancia de tus olas’ ”? (Job 38, 8-11).
Al crearlo, Dios puso al hombre un límite: “Podrás comer de todos los árboles del jardín, pero del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, pues, si lo haces, perecerás sin remedio” (Génesis 2, 16-17); y, al crear el mar, también le impuso un límite: “¡Hasta aquí llegarás! ¡De aquí no podrás pasar!”. Por eso, cuando Jesús calme la tormenta y las aguas se aquieten al puro mando de su voz, los discípulos se preguntarán unos a otros, maravillados: “¿Pero quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!”.
Ahora bien, si sólo Dios puede apaciguar el mar, entonces… Entonces los discípulos, por así decirlo, empezaron a sacar conclusiones…
“Un día, al atardecer… Así comienza el relato. Conviene tener presente, pues, que es ya de tarde, y que la oscuridad añadirá un punto de dramatismo a la escena que seguirá, ya dramática de por sí. Según éste, no es sólo que la barca fuese zarandeada por la tempestad: es que el agua se estaba metiendo ya por todas partes.
¿Y Jesús qué hace, mientras tanto? No hace nada. Él, a lo que parece, no se daba cuenta de lo que pasaba, pues “estaba dormido sobre un almohadón”. Los discípulos lo despertaron, y hay en su ruego una pizca de ironía, como si le dijeran: “Oye, Señor, esto va a pique. ¿Podrías hacernos el grandísimo favor de despertarte?”.
“Jesús se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago: “¡Silencio, cállate!”. El viento cesó y vino una gran calma. Él les dijo: “¿Por qué son tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?”. Oligópistoi: así lo llama; con esta palabra griega los reconviene. Hombres asustadizos, apocados, temblorosos: gelatinas vivientes. Oligópistoi: hombres sin fe.
Los Padres de la Iglesia, hombres muy sagaces en la interpretación de la Escritura, vieron en esta tormenta una imagen de las agitaciones del corazón humano y compusieron bellísimos sermones en torno a este asunto. En una de sus Meditaciones (n. 37) dice así, por ejemplo, San Agustín (354-430):
“¡Dios mío, mi corazón es como un ancho mar siempre agitado por las tempestades: haz que encuentre en ti la paz y el descaso. Tú has increpado al viento y al mar para que se calmaran, y a tu voz se han apaciguado; ven a poner paz en las agitaciones de mi corazón, a fin de que todo en mí sea sosiego y tranquilidad, para que pueda poseerte a ti, mi único bien… Oh Dios mío, que mi alma, libre de pensamientos tumultuosos, se esconda a la sombra de tus alas. Que encuentre junto a ti un lugar de refrigerio y de paz, y toda transportada de gozo pueda cantar: ‘Ahora puedo dormir y descansar en paz’… Mi alma no puede gozar de paz y seguridad, Dos mío, si no es bajo la protección de tus alas. Que ella permanezca, pues, en ti y sea abrasada con tu fuego”.
Ya se trate, pues, de agitaciones interiores, ya de percances exteriores, lo importante es esto: que Jesús y nosotros viajamos en la misma barca, y que aunque nos esté permitido algunas veces gritar, no nos lo está, por ningún motivo, desesperar. Aunque parezca que duerme, Dios vela por los suyos; en consecuencia –como ha dicho alguien-, cuando uno está “embarcado” con Jesús no hay nada que temer.
“Jesús permanece cerca de los suyos y éstos pueden contar con su ayuda cercana a pesar de todas las apariencias en contra… Así pues, el peligro para los creyentes está en olvidarse de que están en camino y que Jesús les acompaña en el trayecto” (Joseph Imbach).
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