junio 12, 2026

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#4 Tiempos

No volverás a ser joven (y qué bueno) | Columna de Carlos López Medrano

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MEJOR DORMIR

 

Es normal, supongo, que con el pasar de los años uno quiera reivindicar la vejez. No es curarse en salud, sino ya directamente una forma de protegerse en medio del fragor de los achaques. Esta punzada en la espalda es un lujo, señoría, y qué privilegio es parecer un abuelo sin haber tenido hijos. No cualquiera. La decadencia aviva las llamas de la creatividad; así, uno puede romantizar lo que convenga. Lo que a ojos de otros es una clara muestra del declive, se ha de erigir como un toque de distinción.

Excusas que uno se inventa, quizá. Pero cada vez rompo más lanzas a favor de lo viejo. No soy un oportunista que a buena hora se sube al tren del hombre mayor. Quienes me conocen saben que desde niño he tenido esa aura otoñal que anda por el vecindario como alguien que no corresponde con su edad. Inclinado al talante flemático, he tenido de larga data un carácter añejo. Estoy chapado a la antigua. Tras cada interacción social, me acerco más y más al perfil del anciano cascarrabias a quien he terminado no solo por comprender, sino admirar.

Es sabida la valoración que hay hacia las personas mayores en diversas culturas, como ocurre en oriente (Japón, Corea, la China tradicional), la antigua Roma y Grecia, en las que se veneraba el conocimiento adquirido a través de la longevidad. Pocos llegaban a soplarse noventa tacos, así que había secretos y sabiduría que aprender de los que lo conseguían. Consejeros en la toma de decisiones. Faros a los que dirigirse.

El respeto a las canas se ha perdido en la posmodernidad y en contextos materialistas en los que se desplaza a los mayores en favor del imberbe. Un orden social que premia lo productivo, incluso si lo producido es basura.

El panorama es catastrófico. El hombre formado en el campo, o el que ha se ha molido la espalda en la fábrica, tiene que aguantar que una adolescente invalide su opinión por ser un «onvre» o ser ninguneado con un «ok, boomer». Y una mujer que nunca ha hecho daño a nadie y tira una posta ancestral es desestimada por un mocoso que juega al Fortnite al ritmo de un «ya siéntese, señora» con risa simiesca. La misma ufanía de quien se hace el superado con un «ᵃ».

Tras cada manifestación de arrogancia y del ensimismamiento de una generación sin mayor legado que una rutina de baile ante una cámara para subir a una aplicación extranjera, está la oportunidad perdida de aprender de quienes guardan sabiduría en cicatrices y arrugas, seres que tal vez tengan un pozo del cual aprender (del mismo modo en que los mayores pueden nutrirse del manantial creativo de los jóvenes en este carretera de doble sentido). Todavía valoro más una condecoración ganada en batalla que los likes conseguidos por comer una sopa extrapicante en TikTok.

La insolencia del niñato, además, lo relega al papel de un meme importado ―cómo no― de Estados Unidos. Si usted quiere saber cómo se comportará el progresista promedio en Hispanoamérica, no tiene más que observar lo que se cocía en los medios estadounidenses y en las universidades de Nueva York y California el verano pasado. Ya lo verá pronto aquí, bajo la etiqueta de libre pensador.

Una obviedad olvidada por los que pasan por verde lechuga: todos envejecen, incluido el recién llegado que ahora se burla de lo que considera senil. Cada minuto es un paso hacia una etapa inevitable de la existencia. Renegarla carece de sentido; por lo contrario, es una bendición llegar a la senectud antes que al apagón prematuro, el de aquellos que se van jóvenes, y a los que si bien se les recuerda eternamente impolutos (James Dean, Edie Sedgwick, Sharon Tate, Sal Mineo), también llevan consigo la cruz de la hazaña incompleta.

Lo mucho que la madurez habría dotado al rostro de las estrellas condenadas a muerte temprana. Los embates físicos pasarían a segundo plano con tal de tenerlos aquí en la vida, esta bella desdicha. Con el acabado de Anna Magnani, pidiéndole a un hombre que no corrigiera su rostro en el proceso de edición: «Por favor, no retoques mis arrugas. Me costó mucho tiempo ganarlas». 

En tanto nos dirigimos todos a la tercera edad, sería prudente echarle porras a lo arcaico y brindar a los ancianos los beneficios que deberíamos esperar algún día para nosotros. Hablo de cuestiones ajenas a pensiones y descuentos en farmacias, más bien una manera de incorporarlos al enjambre e incentivar la convivencia intergeneracional en esta abominable jungla derivada del puritanismo calvinista. A todo cerdo le llega su San Martín.

Es innegable que la sucesión de primaveras implica serias desventajas. Los sentidos se desgastan, la fuerza mengua, uno se amarga. Procuremos un envejecimiento sin el aroma de un tapete enmohecido. Sumar años sin caducar.

No idealizaré a los viejos per se: como en todo, los hay bastante necios e idiotas, pero se les ha de juzgar por dichas averías, no por su cualidad de longevos. Estemos al tanto de las nuevas tendencias, sin la obligación de contaminarnos de las que resulten nocivas. Lo clásico, se sabe, es lo que sobrevive al paso del tiempo. Su encanto encandila a la muerte, esquivándola una y otra vez.

Del mismo modo en que la edad implica debilitamientos, también trae consigo otras etiquetas y reformula los aportes que nutren a la sociedad. Comprender esto es importante. La vejez tiene una marcha pausada que habría que rescatar en tiempos donde se avanza y avanza… vete tú a saber hacia dónde. La tradición es el agua que apaga el fuego revolucionario que lo consume todo.

Lo viejo es un cognac XO, un whisky añejado en barricas de roble por 18 años, el destilado de un maestro mezcalero curtido por décadas de trabajo. Elixires en contraposición a la charlatanería de soluciones exprés, el kosaco en botella de plástico, el azulito que acompañan canciones que te degradarán si sigues al dedillo, el trago en lata que anuncia el comediante de moda.

La juventud da tumbos y saltos en el jardín. La madurez es arremangarse y arrancar de cuajo la maleza hasta que el cuerpo no da más de sí. Depurar lo que haga falta para quedar libre de amargor. Una fase de desprendimiento. Perdemos a los amigos, a los viejos amores, las oportunidades, la voluntad. Todo eso ya no está, adquiere otra la forma de un espectro que uno habrá de perdonar en la intimidad si se aspira a la noche sosegada. Las cuentas saldadas mejoran el descanso.

El envejecimiento tiene ritmos misteriosos. Hay años en los que se ganan enteros, en los que el físico adquiere la patina de una escultura a la intemperie, libre de enfermedades mayores que lo ensombrezcan. En cambio, hay meses en los que sobreviene la caída, en los que la faz se erosiona y da a la víctima el aspecto de alguien que ha sido apaleado por los acontecimientos.

Hemos visto personas cuyo aspecto se ve marchitado con suave armonía, como la animación producida por hojas que caen. Una transición más bien: colores y texturas que claudican poco a poco, sin que sus portadores lo perciban. Aquel mariscal de campo que de los veinte a los ochenta años mantiene un mismo semblante, un rictus similar, tan solo mudado entre gamas: del castaño al cabello blanco, de la rectitud al encorvado, de la piel suave a la áspera y a las manchas de sol. La gracia de Clint Eastwood pese a tantos diciembres a cuestas.

Pienso estas cosas al albor de otro cumpleaños. Con cada nueva vela me siento más en sintonía con mi espíritu.

 

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#4 Tiempos

El 2027 se escribe con B | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Culto Público: El “plan B” es el antídoto al hubiera; es la versión adulta de cruzar los dedos; es pedir un deseo a una fuente pero guardar otra moneda.

En la política potosina de cara al 2027, los planes B proliferan como salpullido después de cortar elotes.

En el gallardismo, en la oposición, en Morena, en los pasillos federales y hasta en Washington (aunque ese último, como veremos, tiene poco de expediente y mucho de SPEI desde un Banorte capitalino) la segunda carta es un seguro que mas vale tener para no tener que usar.

Antes del análisis va un no negociable del proyecto en turno en el poder local: el movimiento gallardista tiene un gran y único plan. Uno sin letra que es el techo de toda la estrategia: ganar la siguiente gubernatura y garantizar la continuidad.

Para que eso ocurra se necesita un perfil que garantice lealtad, fidelidad, absoluta confianza, acceso ilimitado y acuerdos no limitativos. (Recuerde este párrafo por favor)

Ahora si, vamos de uno por uno:

Como todos lo creemos (por que así se ha hecho creer) la senadora Ruth González es el plan A a la vista. Cumple con todos los requisitos descritos aquí arriba. Sí, también es la esposa del gobernador, pero también una persona única, con decisiones propias, derechos políticos completos, y aprobación popular ganada, no heredada.

Para como están las cosas hoy, los caminos de participación de la senadora son dos: competir solo con el Verde con previsibles resultados ganadores (todas las encuestas coinciden) pero rompería la alianza — no tanto con Morena sino con la presidenta- y eso no es poca cosa.

La otra opción es Ruth con Morena y Verde juntos, una combinación imparable que volvería la elección un trámite, no obstante eso implicaría que Sheinbaum haga una excepción a su postura contra lo que ella llama nepotismo.

Entonces, para el caso San Luis, (que debes ser el asunto como 249 o más de la lista a resolver por la presidenta) hay cartas sobre el escritorio: hacer la excepción potosina, asegurar un estado ganador para la 4T sin arriesgarse a perder más, pero pagar un costo político altísimo por contradecir su propia postura.

O ir juntos… pero no con Ruth.

Aquí entonces entra el plan B presidencial: que no sea Ruth, a cambio de que Ricardo lleve mano para elegir abanderado o abanderada.

En este contexto, el perfil que proponga el gobernador se convertiría muy seguramente en el próximo mandatario o mandataria.

Entonces, si no es Ruth, aquí el plan B de Gallardo (que conociéndolo quizás siempre fue su plan A): escoger entre Ignacio Segura, Guadalupe Torres, Juan Manuel Navarro o Juan Carlos Valladares.

La ventaja de todos es que ninguno es la esposa de Ricardo. La desventaja: ninguno es mujer, ni se asume como tal. Los cuatro no se pueden descartar en el escenario de alianza completa, y cumplen lo Ricardo necesita en su sucesor: confianza absoluta, lealtad al proyecto y disposición de tomar el timón de un barco donde el siga siendo el capitán.

Entonces, ¿es alguno de ellos realmente el caballo negro, el plan B de los planes B, la carta mejor guardada para responder al “tu esposa no” de la presidenta?

No. No son ninguno de ellos. La respuesta es: Aranza Puente Bustindui.

¿Suena a disparate? A mí también al principio. Pero respiremos hondo y volvamos al quinto párrafo: de los requisitos los cumple todos.

Tiene el género correcto. Y muchos valores agregados: expediente y pasado a prueba de balas.

No es Nacho Segura, al que más vale tener siempre a un lado. No es Guadalupe Torres, cuya opinión a veces se interpreta como discrepancia. No es Juan Manuel Navarro, eficiente y leal pero sin la pericia política para improvisar y salir a salvo.

Tampoco es Juan Carlos Valladares — aunque hay que detenerse aquí, porque Juan Carlos merece párrafo aparte.

Valladares sería un candidato rockstar. Hasta presidenciable si se anota el triunfo — y no lo digo yo, así lo leen en CDMX.

Su problema es que no es marinero: es capitán. Y en el barco 2027-2033 no puede haber dos con el mismo grado por más que compartan mapa.

Además, Morena lo tiene muy bien medido, lo ven muy bien, y eso — paradójicamente — le juega en contra para la gubernatura. Es el “si no es Ruth, entonces no es Juan Carlos presidenta”.

Por eso Valladares es claramente el plan A del tablero del gobernador para la capital potosina y un factor de empuje invaluable para ganar la gubernatura.

Si por alguna razón extraordinaria el diputado Valladares no se decide, el plan B capitalino apunta a Mario García — al que todavía le late el corazoncito —, Nacho Segura, o a algún perfil de Morena (la capital como ficha de cambio) que aunque vaya apoyado por el Verde, iría de sacrificio. Lo digo para que ni se apunten Cuauhtli y Arreola.

Ok. Cambiemos de lado el casette (y levante la mano quien tuvo uno de esos Sony cafés con etiqueta a escrita a mano que decía “calmaditas en inglés” jaja bueno ya, al tema)

En este mes es casi un hecho que se firme un convenio entre la Auditoría Superior de la Federación y el IFSE. Los términos implican alcances y facultades para el órgano fiscalizador estatal de tal magnitud que el IFSE accedió sin pensarlo a la única petición de la federación: no tocar al rector de la UASLP, Alejandro Zermeño Guerra.

¿Por qué la ASF (léase instrucción de Rosa Icela Rodríguez) estaría interesada en un blindaje de ese grado al oftalmólogo?

Pues resulta que desde el escritorio de Juan Ramiro Robledo allá en México

, se ha presupuestado una agenda de placeo federal del líder universitario con funcionarios, magistrados, diputados, senadores y operadores partidistas de Morena.

El impulso lo opera el propio Juan Ramiro, pero lo ejecutan las ministras Loretta Ortiz Ahlf y Lenia Batres. La idea sembrada a Gobernación: que el plan B de Morena jugando solos al gobierno potosino sea Alejandro Zermeño, el “factor sorpresa”, el contraste natural al proyecto actual, con una comunidad universitaria que, asume JRR, se desdoblaría para darle el triunfo al doctor.

En este posible — pero nada probable — escenario, el rector no tendría que bajar de la estación espacial internacional donde dijo que habitaría un año para no ser candidato a alcalde.

Solo tendría que decir que sí a una candidatura que (solo esa) le parece merecida para su estatura.

Lo bueno es que soñar no cuesta nada. Ser consciente de la realidad, levantar la mano con valor, con decisión y causa, eso sí. Por lo demás, el escenario Verde contra Morena todavía late, pero casi no oxigena.

Del lado de la oposición: hasta el viernes pasado a la una pe eme, la única candidata lista para registrarse por el PAN a la gubernatura era la senadora Verónica Rodríguez —muy a su pesar.

Pero pasados 104 minutos (maso) el plan A blanquiazul rescató al plan B: Enrique Galindo aceptó inscribirse. El plan A galindista no muere, solo queda en “estenbai”: lograr la alianza PRI-PAN aunque sea solo en San Luis Potosí, segundos antes de la hora. Posible, sí. Probable, mmm -no lo se.

Eso sí, Vero va firme a la alcaldía capitalina, dejará en su escaño en el senado a la maestra Estela Arriaga y dejará la dirigencia para concentrarse en la elección.

El combo hoy son entonces Galindo y Vero (los espacios para hombres en las 17 gubernaturas en juego para el PAN son tan reducidos que Enrique o aceptaba el viernes o se quedaba sin estar en la boleta).

El 21 de junio sabremos el nombre del perfil femenino inscrito por el PAN a la gubernatura (obligatorio) y si finalmente a la alcaldía se apuntan para medirse contra Vero, Marcelito de los Santitos Anayita, Davidito Azuarita, Rubén Guajardo, el empresario Fernando Díaz de León, el abogado José Mario de la Garza o el empresario Miguel Maya Romero.

Último plan B, y que creo es el más importante de mi entrega:

El supuesto expediente de Washington contra el gobernador Gallardo que reveló el periodista Raymundo Riva Palacios no se generó en Washington. Se generó en un SPEI desde un Banorte de la capital potosina a un Santander de la CDMX.

Siempre queda un CEP generado por el Banco de México.

No hay semáforo consultable para saber si los expedientes de la FGR se abren o se cierran, tampoco los de la UIF.

Lo que sí hay es una investigación que todos sabemos está en curso sobre el escándalo del Huachicol, los almirantes, sus cómplices y sus lavadores.

El plan activo no es que Washington venga a atrapar al gobernador — sueño de sus detractores que omiten los procedimientos, el fuero, la soberanía y la resistencia estratégica de la presidenta frente a las presiones de intervención estadounidense planteadas en el discurso del 31 de mayo (Si no entendieron eso, pues no entendieron nada).

El plan activo es otro: encarcelar a la cabeza del entramado facturero del caso huachicol. Muchas cabezas han caído, y cuando caen cabezas primero caen las de abajo.

AMLO se blindó a él y a su hijo Andy con la carta a Trump. Andy puso tierra de por medio. Ellos no van a caer, pero si tienen que entregar una cabeza en bandeja de plata, pues la guillotina apunta a Tanquián.

Ese sí es un plan B: Morena sin Adán Augusto y sin Andy no tiene razón para proteger a Sánchez Zumaya. Y si Estados Unidos quiere un “abono” de buena voluntad, el nombre del Batman de Tanquián es primero en la lista.

Sí, así son los planes B Culto Público, son no deseados pero necesarios, son el tercer portero en la banca, se ruega porque no se ocupen, pero se ocupan si es inevitable.

¿Sabían que no hay razón lógica por la que la “A” sea la primera letra del alfabeto? Es un convencionalismo de cuatro mil años, inventado por comerciantes semíticos que dibujaban cabezas de vaca y casas en tablillas.

Entonces, para leer el alfabeto electoral, no es necesario comenzar con la A.

Hagamos equipos de tres y lo discutimos después del mundial ¿va?

Hasta la próxima.

Yo soy Jorge Saldaña.

 

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#4 Tiempos

La enseñanza de matemáticas para la vida, Emma Castelnuovo | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

En 1979 en la entonces Escuela de Física de la UASLP, se establecían las bases para iniciar una licenciatura en enseñanza de las matemáticas con el fin de preparar profesores que contribuyeran a la enseñanza de las matemáticas con calidad en el nivel medio superior. Como un paso previo se organizaron cursos para profesores y se invitaron a profesores con prestigio a nivel internacional a que impartieran dichos cursos entre 1979 y 1980. Año en que arrancaría la carrera de Profesor de Matemáticas NMS, cuyas siglas indicaban al nivel medio superior.

Entre los profesores que dictaron los cursos se encontraba Donovan Johnson, autor de varios libros clásicos sobre enseñanza de las matemáticas como: Logic and reasoning in mathematics, y, Exploring mathematics on your own; Romilio Tambuti profesor chileno especialista en enseñanza de las ciencias y, Emma Castelnuovo una innovadora en el enfoque didáctico de la matemática y desde entonces la más reconocida a nivel mundial en la enseñanza de las matemáticas.

Al citar los nombres de estos profesores podemos decir simplemente que han sido de los mejores profesores de enseñanza de las matemáticas que han pasado por San Luis.

Emma Castelnuovo, estaba recién jubilada cuando visitó San Luis, y continúo su trabajo de manera ininterrumpida aún a sus noventa y ocho años de edad. Castelnuovo nació en Roma en 1913 y murió en la misma ciudad a la edad de ciento un años en abril del 2014. Su campo de trabajo fue la geometría algebraica y de manera especial la enseñanza de la matemática, siguiendo de cierta manera el legado de su padre el geómetra italiano Guido Castelnuovo.

Se tituló en 1936 en la Sapienza en el Instituto matemático de la Universidad de Roma. Al recibirse consiguió una plaza para enseñar matemáticas en el nivel secundario, cuando viene la ocupación nazi y el gobierno de Mussolini la destituye, su familia judía es perseguida y al final de la guerra vuelve a ocupar una plaza, ahora en la cátedra de una Escuela Estatal de Enseñanza Secundaria de primer ciclo, comenzando a trabajar en el Instituto Tasso de Roma donde permaneció hasta su jubilación. Participó en la reforma de la secundaria en Italia emprendiendo un movimiento de renovación de la enseñanza de la matemática en Italia, de mucha influencia a nivel mundial; su colección de didáctica de la matemática es una de las obras reconocidas en ese campo, donde promueve una metodología en donde se privilegia la participación activa en la construcción del conocimiento como condición para el verdadero aprendizaje.

Estaba convencida de que las matemáticas son una parte integrante de la emancipación humana, y siempre estuvo preocupada por las desigualdades sociales y el medio ambiente

, en sus ejercicios que ponía en clase, desplegados con sus alumnos y en los cursos de formación de maestros en que participó activamente en varias partes del mundo, utilizaba datos que propiciaran que sus alumnos aprendieran y reflexionaran sobre esos temas. En San Luis no fue la excepción. Desplegó una serie de actividades enriquecedoras que luego darían resultados en el medio educativo potosino y del cual se nutrirían los primeros alumnos de la carrera de profesor de matemáticas en la todavía Escuela de Física y posteriormente como Facultad de Ciencias. Lamentablemente esa carrera fue desaparecida tiempo después.

La Escuela de Física se abría por la puerta grande, con la participación de esta importante educadora de las matemáticas, el camino en la preparación de profesores en matemáticas que en determinado momento fue suspendido.

Sus reflexiones quedan resonando en el imaginario educativo potosino:

“Las matemáticas son una herramienta para alcanzar la justicia social y la igualdad; las matemáticas son creadoras de cultura e impulsoras del cambio”.

La enseñanza de las matemáticas ayuda a nuestros alumnos, especialmente a los que vienen de países lejanos, a aprender nuestra lengua. No es la asignatura de literatura, demasiado rica en palabras y expresiones, sino la de matemáticas, que tiene pocas palabras y se compone de un lenguaje reducido, pero a su vez vivo, la que les permite aprender la lengua. Y nuestros alumnos se esfuerzan para hablar el idioma correctamente, para ayudar a sus compañeros extranjeros. Si solamente fuera este el objetivo de la enseñanza de las matemáticas, si solamente fuera dar una humanidad y una ayuda a estos jóvenes que vienen de países de los que conocemos las condiciones, si solamente fuera este su objetivo, yo creo que deberíamos realmente agradecer la enseñanza de las matemáticas”.

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#4 Tiempos

El efecto Tam-Tam | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

En Un mundo feliz, su novela más conocida, Aldous Huxley (1894-1963) hace decir lo siguiente a uno de los odiosos personajes que aparecen en ella: «Sesenta y dos mil cuatrocientas repeticiones hacen una verdad».

¿Quieres que una cosa sea creída y dada por verdadera? Bien, entonces repite sesenta y dos mil cuatrocientas veces la misma cosa. Si es verdad o no lo que dices, eso no importa: te la creerán en la misma medida en que la repitas. Y, por lo demás, ¿no es esto lo que hacen hoy los medios de comunicación para dar la impresión de que son muy veraces y muy objetivos? Si el canal A dice, por ejemplo, que el señor M es un abusador sexual, y el canal B lo repite, y el canal C se hace eco de la nota y el canal D la confirma, entonces no puede haber duda: el señor M es efectivamente un abusador de la peor calaña: todos lo dicen.

¿Y si los canales A, B, C y D fueran del mismo dueño y se hubiesen puesto de acuerdo para difamar al indefenso señor M? Entonces lo sentimos por el señor M. ¿Por qué cometió la imprudencia de enemistarse con un propietario tan poderoso?

Para la mentalidad posmoderna –es decir, la nuestra- la verdad no es algo que haya que buscarse o descubrirse, sino algo que puede construirse a base de repeticiones incesantes. Es curioso –observa Paul Virilio en uno de sus libros- cómo se dio cuenta la gente de que el atentado contra las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001 no era una escena de ciencia ficción tomada de alguna serie televisiva que se estuviese transmitiendo en aquel momento: «Sólo haciendo zapping y viendo las mismas imágenes en todos los canales, comprendieron finalmente que aquello era verdad».

Escribió Ignacio Ramonet en La tiranía de la comunicación: «¿Qué es verdadero y qué es falso? El sistema en el que evolucionamos funciona de la manera siguiente: si todos los medios de comunicación dicen que algo es verdad, entonces es verdad. Si la prensa, la radio o la televisión dicen que algo es verdad, eso es verdad incluso si es falso. Los conceptos de verdad y mentira varían de esta forma lógicamente. El receptor no tiene criterios de apreciación, ya que no puede orientarse más que confrontando unos medios con otros. Y si todos dicen lo mismo, está obligado a admitir que ésa es la verdad».

Así pues, ¿qué es la verdad y qué la mentira cuando todos los medios beben de la misma fuente (las agencias de información) y dicen las mismas cosas? ¡Señores, estamos perdidos, sobre todo si pensamos que no hemos podido estar presentes como testigos en el lugar de los hechos para verificar por nosotros mismos si lo que estos señores nos dicen es cierto o no lo es!

Pero no nos desviemos. Estábamos en que sesenta y dos mil cuatrocientas repeticiones hacen una verdad. Esto lo dijo el famoso novelista inglés en el ya muy lejano 1932, año en que salió de las prensas por primera vez Un mundo feliz. Pero ya antes que Aldous Huxley –y es lástima que nadie se acuerde de ello, ni se lo tenga en cuenta-, don Miguel de Unamuno había escrito algo muy parecido en un artículo periodístico que más tarde fue incluido en su libro Almas de jóvenes. He aquí lo que don Miguel escribió en aquella ocasión:

«-Es torpe discutir y sacar a nadie de sus ideas; los hombres no quieren dejarse convencer. Lo mejor es dejarlos.

»-No dejarlos –responde entonces un interlocutor imaginario, que no es otro que él mismo-, sino repetir una y dos, y cien, y mil y millones de veces la misma cosa, que a fuerza de oírlo repetir acabarán por creértelo cuando ya no les suene a cosa extraña. Un día y otro, siempre con la misma canción.

»-Pero si una vez no se lo pruebas, ¿te lo van a creer la milésima?

»-Claro que sí. La cuestión es que no les suene ya a cosa extraña y nueva, que sea corriente, que estén hartos de oírla. Lo que se oye a diario acaba por aceptarse, por absurdo que sea… Con el público y con el pueblo no importa dar pruebas de la afirmación que se sustenta cuanto estarlo afirmando de continuo y no hartarse de repetir un día y otro y otro y ciento, sin descanso ni parada, sí, sí, sí, sí, sí, o no, no, no, no, no, y gritar más que los demás, ladrar, ladrar fuerte». ¡Ay, don Miguel! Una vez más usted ha tenido razón mucho antes que los otros. Sí, así es como el público y la gente se acostumbran a esos disparates a los que luego llaman verdades; no es que estos rumores pasen la prueba de la lógica y el buen sentido, pero a base de haberlos oído a toda hora y en todas partes, ya no le queda duda: las cosas, en efecto, son así, pues ¿no es esto lo que dicen todos? Pero yo no pienso ahora en el pobre señor M. Pienso en Cristo. Se ha hablado tan mal de él en los últimos tiempos que a muchos les ha parecido que odiarlo debería ser cosa natural. Una señora a la que conozco me preguntaba hace poco:

-Padre, ¿debo quitarle a mi hijo la cruz que le colgamos al cuello el día de su primera comunión? Es que oí decir hace poco en la televisión que la cruz atrae energías negativas. Lo dijo un yogui o quien haya sido, y al parecer lo dijo en serio. ¿Y qué cree usted? Que al día siguiente, en otro canal, escuché exactamente lo mismo: que una cruz en el cuello deprime siempre a quien la lleva. ¿No ve usted que antes la cruz era un arma mortal? Así dijo el conductor del programa: que traerla al cuello es como cargar una pistola en miniatura o incluso una sillita eléctrica. ¡Y yo no quiero que mi hijo sea un deprimido!

Bien, ya lo dijo uno, ya lo repitió otro, ya lo dirá a su debido tiempo otro más, ya lo proclamarán todos a una y entonces la verdad estará hecha. ¿Para qué añadir nada si todos no pueden equivocarse?

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