agosto 14, 2022

Conecta con nosotros

#4 Tiempos

Monólogo de un árbol | Columna de Juan Jesús Priego

Publicado hace

el

LETRAS minúsculas

 

Tengo plantado aquí, en este pedazo de tierra que el pavimento de la nueva avenida alcanzó a respetar, unos cuarenta y cinco años, más o menos. Soy el único sobreviviente de un modesto huerto engullido por la ciudad y, aunque no sea capaz de recordarlo, sé por fuentes fidedignas que me plantó un niño a la hora de sus juegos vespertinos. Sí, a la hora sus juegos vespertinos, pues aunque usted no lo crea en aquel tiempo los niños jugaban.

Ignoro lo que será de aquel niño, ni si se acordará todavía de mí. Por lo demás, en cuarenta y cinco años pasan muchas cosas; tantas, que hasta es legítimo preguntarse si ese chico vive aún. ¡Ah, los cánceres, las anginas de pecho, los infartos fulminantes, los accidentes de tráfico!… Cuando está vivo, uno se muere de todo, literalmente de todo.

Si tuviera un árbol cercano, un hermano junto a mí, seguro que no monologaría como lo hago hoy, pero tuve la desdicha de ser un árbol de ciudad y, así, me veo obligado a vivir mi vida solo y callado.

Los demás ni siquiera me ven. No hablo de los demás árboles, no, pues éstos están muy lejos de mí: ¡mis ramas no los alcanzan!; hablo de esos otros seres callados y solos que transitan por la avenida. Jamás un guiño, una mirada de agradecimiento, de saludo o de complicidad. ¡Con decir que ni siquiera un triste bachiller, en los últimos cuarenta años, se ha acercado para grabar en mi pecho –quiero decir, en mi corteza- un corazón a punta de navaja! Pareciera que los jóvenes se enamoran menos que antes, o que son menos románticos de lo que fueron en otro tiempo. El amor ya no los hace soñar, ni trazar garabatos, ni pintar corazones. 

Para los transeúntes de la avenida, mis ramas no significan nada. ¡Pasan tan deprisa! No se preguntan: «¿Qué es lo que hace este árbol aquí? ¿Quién lo plantaría, y hace cuánto? ¡Contemplémoslo tan siquiera un momento, refugiémonos cabe su sombra durante unos minutos!». ¡Nada de eso! Incluso los pájaros han tenido poco a poco que irse a vivir a otro lugar, pues el ruido de los cláxones los hacía trinar tan fuerte que algunos acababan muriéndose de ahogo y de pena. Sí, es un hecho comprobado: el ruido mata a estas criaturas aladas como ángeles: las mata porque ellas también quieren hacerse notar, hacerse oír, y para conseguirlo tienen que trinar más fuerte. Y lo hacen, claro está, pero al precio de morirse en el esfuerzo.

¡Ah, y pensar que es precisamente de árboles de lo que hablan las primeras páginas de la Biblia! «El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos de ver y buenos de comer; además, el árbol de la vida en mitad del parque, y el árbol de conocer el bien y el mal» (Génesis 2,9).

¡El paraíso estaba lleno de árboles, pero esto parece no hacer a los transeúntes maldita la gracia! ¿Es que no se dan cuenta de que allí donde hay árboles allí está, de alguna manera, el Edén? El hombre no ha sido expulsado completamente del paraíso, y nosotros estamos en el mundo para recordárselo: tal es nuestra misión.

Y cuando el salmista se pone a cantar la providencia de Dios, ¿no habla de nosotros los árboles? «Haces brotar la hierba para el ganado y forraje para las tareas del hombre: para que saque pan de los campos y vino que le alegra el ánimo, y aceite que da vida a su rostro, y alimento que lo fortalece. Se llenan de savia los árboles del Señor, los cedros del Líbano que él plantó. Allí anidan los pájaros, en su cima pone casa la cigüeña» (Salmo

104, 14-17).

Somos compañeros del hombre en su exilio; Dios nos puso en el mundo como señales de tráfico para que, al vernos éste, no se olvide de su verdadera patria, es decir, de su destino o punto de llegada. ¡Ah, si los caminantes nos contemplaran con más detenimiento, les revelaríamos muchas cosas secretas! Por ejemplo, a estar de pie. ¿No comparó Jesús el reino de los cielos a un árbol en el que los pájaros hacen sus nidos? Y, en la liturgia del Viernes Santo, ¿no canta el ministro sagrado: Mirad el árbol de la cruz? Bajo un árbol perdió Adán la gracia primera y crucificado en otro árbol Jesucristo se la devolvió.

Y vea usted, por lo demás, lo que escribe Thomas Moore en uno de sus libros. Por si no lo sabe, Thomas Moore es un importante psicólogo cuyo método terapéutico, más que insistir en la toma del Prozac, consiste en hacer que sus pacientes logren reencantar sus vidas y mediante este reencantamiento dejen a un lado sus  neurosis y depresiones. «Podemos sentarnos en la rama de un árbol -dice-, descansar contra el tronco, disfrutar de sus frutos, sentarnos a su sombra y ver cómo se balancea a merced del viento. Las lecciones que podemos aprender de un árbol son infinitas, y sus placeres indescriptibles. Hay momentos en la vida de todos en las que convertirse en árbol sería la terapia más efectiva: alto, erguido, fértil, bien enraizado, ramificado, expresivo y sólido».

¡A cuántos he visto andar jorobados a fuerza de doblegarse ante sus problemas! Caminan mirando constantemente al suelo, como los cerdos, cuando lo que debían hacer es mirar al cielo, como nosotros. ¡Estar de pie, a pesar de todo! ¿No es ésta una excelente terapia? Romano Guardini (1885-1968), maestro indiscutible en el complicado arte de vivir, daba siempre a los hombres abatidos el siguiente consejo:

«Por la noche, al acostarnos, digámonos tranquilos y confiados: mañana viviré alegre. Imaginémonos a nosotros mismos caminar alegres, erguidos a lo largo del día; trabajar, jugar, tratar con la gente con el alma henchida de gozo. “¡Así seré mañana todo el día!”. Digámonos esto varias veces. Es éste un pensamiento creador, que actuará toda la noche en el alma bajito, pero firme, como los duendes de los cuentos».

Alegres, erguidos: como nosotros los árboles que, cuando vemos venir al campesino con su hacha, lloramos, sí, con lágrimas de savia, pero morimos siempre de pie –según la aguda observación de Alejandro Casona, mi dramaturgo favorito-.

También lee: Un arte despiadado | Columna de Juan Jesús Priego

Continuar leyendo

#4 Tiempos

Se acabó el romance | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

Publicado hace

el

TESTEANDO

Sí, los clásicos transforman equipos, para bien y para mal. A veces un clásico te puede salvar una temporada, en otras ocasiones derrumbarla.

Se acabó el romance de Jardine con su afición, increíbles resultados los 5 empates y una victoria, increíble tener 3 derrotas en el Lastras, y lo peor, empatar contra uno de los peores equipos en la historia de Querétaro.

La crisis de empates que ya habíamos resaltado semanas atrás, sigue aumentando, la falta de gol ya es desesperante y el riesgo de la multa vuelve a aparecer allá en la presa.

A título personal, sigo sin entender qué hace Vitinho, un jugador que solo sabe conducir para después regalar la pelota, Abel simplemente no llega al balón y Murillo parece contagiado con la malaria del mal juego que persigue al San Luis.

No, Jardine, no puedes perder así los puntos, no puedes echarte para atrás en un clásico, no puedes pensar que el cronómetro será nuestro aliado.

Y esos jugadores, ¿se les ha olvidado cómo jugar? ¿Cómo conectarse? Se cometen errores ridículos, pases no concretados, remates desviados, traslados sin sentido, coberturas sin idea, en fin, parece otro equipo el que vemos hoy

.

Empatar así (en el último minuto) es imperdonable, pero hacerlo contra Querétaro es la peor vergüenza, y no solo eso, es el peor equipo gallo en años. Vergüenza es lo único que se les pide, vergüenza y humildad deportiva para que se pongan a jugar como cada uno de los elementos sabe, queda claro que pueden dar más, mucho más.

La peor noticia es que sigue Pumas, un equipo que en nombre parece muy fuerte y, aunque también llega con una crisis de empates, al menos visita el Lastras, ese estadio donde regalan 3 puntos como cortesía.

En fin, el enojo es evidente, y la afición castigará al equipo. Queda trabajar, esperar y que en una semana se exija el triunfo. Si no, lo mejor para todos, será ir pensando en bajarnos de esa desinflada Jardineta.

También lee: Epidemia de empatitis | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

Continuar leyendo

#4 Tiempos

Recomendaciones de cine dirigido por mujeres | Columna de Mario Candia

Publicado hace

el

APUNTES DE UN CINEÓFITO

Danzón (Novaro. México. 1991) Danzón es un film sobre la búsqueda del encuentro con uno mismo, relatada a través del impredecible y fascinante viaje de Julia, papel excelentemente interpretado por la gran actriz María Rojo. La poética cámara de María Novaro, conecta al espectador con cada uno de los cinco sentidos a ritmo del danzón. Hay magistrales planos secuencia en los que se rueda este baile, y destaco el del final, en el que las miradas se hacen protagonistas y resuelven perfectamente la trama. Es una película que debería ver todo el mundo, pero en especial quien se sienta triste, pues transmite en cada fotograma una alegría natural y sencilla. Para muchos es una película de culto por su inteligente mirada hacia lo femenino, a través de los ojos de su directora, quien logra hacerte cómplice de la historia y, como ocurre con un buen poema, disfrutas descubriendo, sin necesidad de explicaciones, las revelaciones anímicas que vive la protagonista. Danzón dedicado a Julia Sooooolorzano.

Raw (Ducournau. Francia. 2016) Ópera Prima de Julia Ducournau. Con tan solo 34 años escribe y dirige una película repleta de sorpresas. Una joven, interpretada por la actriz francesa Garance Marillier, descubre su tremenda adicción a consumir carne cruda, condición que, según avanza la trama, desata su instinto animal, y su verdadera adicción a la carne humana. Lejos de ofrecernos clichés de terror, la directora se centra en una atmósfera realista, ambientada en un campus universitario donde la fiesta, las novatadas y los distintos personajes que allí habitan, completan un rompecabezas extraordinario para jugar con su transformación.  Raw es una historia sobre la ira, la lujuria, los instintos inevitables, la pertenencia al grupo, la identidad y la huida imposible de nuestras raíces genéticas. Julia Ducornau se muestra valiente, segura de sí misma y rechaza tabúes, clichés y convencionalismos otorgándole a la cinta una personalidad descarada e insólita.

Persépolis (Satrapi. Francia. 2007) Esta cinta es una pequeña y curiosa joya del cine de animación. La película consigue mezclar lo cómico y lo atroz, emociona, entretiene y está cargada de realismo, tiene magia.

Se mantiene la esencia del cómic dotándolo de un magnífico lenguaje cinematográfico que consigue un relato ágil, que fluye con facilidad en la pantalla. La directora Marjane Satrapi mantiene el blanco y negro original del cómic  y la simpleza en los dibujos, narrando la historia mediante flash back. La música es una pieza básica en la película, uno sus grandes aciertos, al igual que las voces de Chiara Mastroiani y Catherine Deneuve. El film encierra una profunda sabiduría envuelta por una capa simple y sencilla, un recorrido apasionante por el Irán de los años 80 y principios de los 90, visto por los ojos de una niña que se hace adulta a marchas forzadas en un contexto muy complicado. Por si fuera poco es didáctica, ya que supone una lección de historia para los que desconozcan, como yo, la reciente historia iraní.

La Boda de Rosa (Bollaín. España. 2020) Icíar Bollaín es toda un experta en reflejar con naturalidad los usos y costumbres de la gente común, además siempre a los actores y actrices que trabajan para ella saca lo mejor de ellos. La historia que en un principio podría parecer una absurdo, es una auténtica fábula moral de algunos males que acogen a la sociedad de hoy en día, como el desarraigo familiar, el abandono a las personas mayores, la incomunicación. Las frustraciones y los sueños incumplidos, todo estos ingredientes sabiamente mezclados, con una estupenda de Candela Peña. Una muy interesante película, tan entrañable como divertida.

También lee: Las cuatro películas más crudas de Felipe Cazals | Columna de Mario Candia

Continuar leyendo

#4 Tiempos

¡Cambio árbitro! La Goliza en el Inpode | Apuntes de Jorge Saldaña

Publicado hace

el

APUNTES 

Amigos de mi vida Terrenal, hijos de mi Mayor Anhelo: es viernes y para no llegar tarde como Miguel Gallegos, vocero de seguridad del gobierno (que a todas llega tarde), comparto temprano los apuntes de viernes ferial y casi quincena con la montaña rusa de la semana en la vida cómico, político y musical de nuestro San Luis Potosí.

No consignaré, por respeto y porque no soy burlón, la anecdótica y nada graciosa caída del presidente de Coparmex San Luis, Luis Gerardo Ortuño Diaz Infante, durante su toma de protesta el miércoles pasado cuando el gobernador invitó a la esposa del nuevo presidente empresarial a subir al presídium.

Tampoco hablaré de los caprichos de “diva en época dorada” que exigió el grupo Maná antes de su presentación el día inaugural de la Fenapo, porque no vale la pena mencionar berrinches de niño chiquito y consentido que no presta su pelota, no quiere que nadie esté sentado frente a ellos o que usen su micrófono bajo amenaza de hacer pataleta y dejar de respirar hasta ponerse morados. Ya están grandecitos y saben lo que hacen, igual quien los contrata.

Mucho menos perderé valiosas líneas hablando del intercambio de empujones, zapes y trompadas que, se asegura, intercambiaron algunos miembros muy prestigiados de la Canaco y que terminó en la expulsión de un trío de afiliados. Es demasiado morbo, mejor les mando mis mejores deseos para que arreglen sus diferencias y sus Brancas ahí entre ellos.

De lo que sí hablaré en esta y siguientes entregas hasta antes del informe de gobierno, es de la gente del gabinete de Ricardo Gallardo que ya se va, de los que tienen los días contados, de los que más les vale hacer maletas, porque compraron boleto al desempleo con la moneda de la flojera, la ignorancia y la ineficiencia.

Del primero que daré cuentas es del titular del Instituto Potosino del Deporte (Inpode), Edmundo Ríos Jáuregui, recordado como un buen portero (nada del otro mundo) que llegó en su momento a saborear las mieles de la primera división nacional del fut.

Que luego –hay que decirlo- se metió de lleno en la operación de estructura juvenil y deportiva durante la campaña del hoy mandatario Gallardo, y por su desempeño se le otorgó la confianza para dirigir los rumbos del deporte en el estado.

Lamentablemente, no para él sino para los deportistas y todos los potosinos, en la cancha del servicio público, el buen Edmundo de plano no sabe jugar, se le van todas, cierra los ojos, no sabe colocar defensa, sale siempre atrasado y de plano el puesto se le resbaló de las manos como balón aceitoso.

Para acabar pronto: si los errores de Ríos Jaúregui en la administración de Gallardo fueran un partido de futbol…ya hubiéramos perdido por goliza.

El gobernador mismo se ha tenido que poner los guantes y ha tenido que salir a “atajar” los balonazos en el Inpode.

Nada más como para despejar el balón de la administración, muy cerca del silbatazo inicial del partido, Edmundo nos hizo favor de no enviar a los seleccionados paranacionales a competir a Cancún en octubre del 2021, si no los recibió… ya no hablemos de uniformes, viáticos o facilidades. De plano el equipo de atletas discapacitados tuvieron que quedarse fuera de la competencia.

Gol en contra y tempranero, pero no el único. La goliza apenas comenzaba:

Los deportistas, usuarios, atletas, entrenadores, equipos y muchos potosinos de alto rendimiento, han dado queja puntual de las tremendas faltas, ausencias y omisiones de Edmundo Ríos y su equipo de cercanos.

El Inpode empalma eventos de atletismo y futbol en la misma fecha y hora en el Centro de Desarrollo de Talentos y Alto Rendimiento Deportivo (CDTAR)… pero por otro lado, también niega espacios de entrenamiento a equipos y atletas. Se hacen pelotas.

El caso de nuestra nadadora María José Mata Cocco es muy particular, la paisana es medallista, y dueña del mejor tiempo en estilo mariposa en 200 metros en la Copa Heller en la Ciudad de México, sin embargo, tuvo que estar sentada durante días y días afuera de la oficina de Edmundo para al final no ser recibida.

No hubo ni la más mínima atención y mucho menos apoyo. La nadadora tuvo que acudir a las redes sociales para que sus peticiones llegaran a oídos del gobernador Gallardo, que salió a mano alzada y le otorgó todo el apoyo. ¿Para qué quiere entonces este gobierno a un titular en el Inpode?

Otro caso similar fue con la atleta PowerLifting en silla de ruedas Socorro Lira Partida, a quien también le negaron cualquier atención.

¿Y el deporte social, el de las colonias, el que ha impulsado y prometido apoyar el gobierno? Muy bien gracias, el señor secretario del Deporte, mandó a la congeladora a Alberto Flores, titular de esa área, por que al parecer nadie puede hacer nada en esa secretaría si no se lleva una medalla de oro su titular.

Pero el marcador no para y sigue en contra: se han mandado cerrar pabellones de combate, no existe impulso a la natación, deja sin recursos a las Unidades Deportivas, se retiró el apoyo a la academia de gimnasia (que tuvo que rescatar la presidenta del DIF, Ruth González Silva), se amenaza a deportistas, no hubo uniformes de calidad para los juegos regionales, se han derrochado cientos de miles de pesos en “ocurrencias” como el programa de “Fut-Tenis” que jamás tuvo resultados, se desaprovecha la cancha de futbol siete que está en el Miguel Barragán y que está cerrada con tres candados mientras los equipos buscan un espacio para realizar torneos, se está entregando el control de los gimnasios subsidiados por el estado a los “compas” y “amigotes”, se le ha abucheado duramente, por ejemplo, en le Copa Potosí (la gente sabe por qué).

Por si fuera poco, hay quejas de hostigamiento laboral y señalamientos muy vergonzosos contra su secretario particular, Enrique Rodríguez Lucio, que nada más en los barrios más bajos lo conocen y no precisamente por fomentar el deporte, sino por el consumo de ciertos “estimulantes”.

Rodríguez Lucio, se sabe entre la comunidad deportiva, se siente el dueño del deporte en San Luis y ha rebasado por la izquierda y derecha a su jefe Edmundo, al que encapsula, hipnotiza, recela y aconseja en todo momento.

Si el equipo y círculo cercano del titular del deporte ha llegado, como se asegura, a reuniones de primer nivel en estado inconveniente, no lo sé ni me consta, pero cuando el río suena…

En resumen del partido, el portero titular del Inpode está jugando en la administración sus tiempos extras y al silbatazo del primer informe, el árbitro pitará el cambio: Sale Edmundo Ríos.

De mí se acuerda.

Ya estaré dando detalles de otros cambios que parecen evidentes al interior del gobierno, Culto Público, pero debo advertir que son producto de un análisis personalísimo y la consulta de mis fuentes, por lo que hasta el momento solo pueden considerarse como meros pronósticos de este aprendiz de reportero.

Hasta aquí los apuntes de viernes hijos de mi alma, me voy porque no quiero llegar tarde (como siempre llega tarde a todas el vocero, Miguel Gallegos) al concierto de Julión así que “Tengo que colgar”.

Atentamente,

Jorge Saldaña.

Bonus de último minuto: ¿Quién fue el único funcionario que pidió, vía oficio, muchas entradas VIP al Teatro del Pueblo? Jajaja golazo.

También lee: Los coyotes del Ayuntamiento capitalino | Apuntes de Jorge Saldaña

Continuar leyendo

Opinión