#4 Tiempos
Mentiras, engaños y sonrisas digitales: la farsa de “What Jennifer Did” | Columna de Guille Carregha
CRITICACIONES
Netflix, aquel bastión de buen gusto e interés por mantener la calidad y lo artístico de las producciones audiovisuales, aquella compañía que sigue empeñándose en darle trabajo a Zack Snyder y Luis Estrada porque son excelentes cineastas, acaba de lanzar OTRO documental de crimen real hace poco. Novedosa, la jugada, lo sé. Especialmente para Netflix. La diferencia, además de la falta de calidad en la investigación (a la cual ya nos tienen acostumbrados a este punto), es la inclusión obscena y forzada de fotografías de la criminal en cuestión generadas vilmente por una Inteligencia Artificial. Y ni siquiera se trata de imágenes de eventos que nadie estuvo ahí para capturar, sino de tres fotografías de Jennifer Pan sonriendo. Y ya. No “sonriendo en un lugar específico que es importante para conocer el contexto de…”. No. Solo “sonriendo.”
Así que, tras haberme tragado los 90 minutos de algo que podía haber sido un video de YouTube de 29 minutos, procederé a despotricar en contra de este documental utilizando palabras que DEFINITIVAMENTE si escribí usando mis dedos para presionar cada una de las siguientes teclas.
Este 2024, Netflix nos presenta otra joya del género del crimen real con What Jennifer Did. Y, por supuesto, nada dice “verdad” como una sonrisa generada por inteligencia artificial, ¿verdad? Sí, porque si hay algo en lo que confiamos en esta vida, es en la autenticidad de las imágenes creadas por computadora. ¡Por supuesto, Netflix, gracias por recordarnos que la realidad es solo una ilusión!
¡Ah, la vida de Jennifer Pan, un melodrama hecho realidad! Se nos presenta como una joven que simplemente quiere encajar en el molde de la normalidad, pero oh, cómo le duele que la manipulen. Es como una tragedia griega, solo que con un toque de modernidad y un montón de mentiras.
Jennifer anhelaba la normalidad, pero la vida le tenía reservada una montaña rusa de emociones y manipulaciones. ¡Pobrecita! ¿Quién no querría vivir una vida normal, sin la constante presión de ser algo que no eres? Pero, por supuesto, sus padres eran unos tiranos emocionales que la controlaban y la manipulaban, especialmente cuando descubrieron su romance con un narcotraficante. ¡Cómo se atrevieron a interponerse en el amor verdadero de Jennifer!
El dolor de Jennifer era palpable mientras luchaba por liberarse del yugo de la opresión parental. ¿Cómo podía ser feliz si no podía seguir su corazón y estar con el amor de su vida, un traficante de drogas? ¡Es inhumano! Su corazón anhelaba la libertad, pero sus padres la mantenían encerrada en una jaula de expectativas y juicios.
Así que, obviamente, lo único que se podía hacer era mandar matar a los papás. ¡Claro, cómo no! Cuando la vida te da limones en forma de padres estrictos y narcotraficantes prohibidos, ¿qué más se puede hacer? ¿Dialogar? ¿Buscar ayuda profesional? ¡Por favor! La única solución lógica era conspirar para acabar con la vida de quienes se interponían en su camino hacia la felicidad. Es el clásico “matar o ser matado”, ¿verdad? ¡Qué dulce ironía!
Y mientras la trama se desarrolla y los detectives desenmarañan el ovillo de mentiras de Jennifer, nos encontramos preguntándonos si realmente podemos confiar en cualquier cosa que veamos en este documental. Si Netflix se atrevió a fabricar esas imágenes tan simplonas, ¿qué más no pudo haber falseado? ¿Los detectives entrevistados son actores pagados, o son los detectives reales del caso? ¿Son estas imágenes reales o simplemente un sueño digital? ¿Estamos viviendo en “The Matrix” y nadie nos dijo?
Pero antes de que nos quedemos demasiado envueltos en esta comedia de errores, llega el momento de la sentencia. Jennifer, la estrella de la función, finalmente enfrenta las consecuencias de sus actos. Y aunque la justicia puede ser ciega, parece que tiene una vista bastante clara cuando se trata de tratar con una mujer que trama el asesinato de sus propios padres. ¡Ah, la dulce ironía!
Ahora que hemos explorado la superficie de este oscuro drama, es hora de sumergirnos en las aguas turbias de la desconfianza. ¿Qué podemos realmente creer en este mundo de imágenes falsificadas y testimonios contradictorios? ¿Es What Jennifer Did una ventana a la verdad o simplemente una ilusión diseñada para mantenernos pegados a nuestras pantallas?
Las preguntas abundan mientras examinamos cada detalle de la vida de Jennifer Pan. ¿Cómo pudo llevar a cabo sus engaños con tanta facilidad? ¿Y quiénes son los verdaderos culpables detrás de esta farsa? ¿Son los sicarios meros peones en el juego retorcido de Jennifer o hay más en juego de lo que parece? Cada respuesta parece conducirnos a más incertidumbre, más confusión y más desconfianza en todo lo que creíamos saber.
A medida que nos adentramos más en las profundidades de What Jennifer Did, nos encontramos confrontados con una pregunta fundamental: ¿qué es real y qué es ficción? Las imágenes generadas por IA nos recuerdan constantemente que la línea entre la realidad y la fantasía es cada vez más borrosa. ¿Podemos confiar en lo que vemos? ¿O estamos siendo manipulados por una narrativa cuidadosamente construida?
La duda se apodera de nosotros mientras navegamos por las aguas turbulentas de este drama criminal. ¿Son las palabras de Jennifer confiables o son solo más mentiras diseñadas para engañarnos aún más? ¿Y qué pasa con los testimonios de los testigos? ¿Son verdaderamente imparciales o están teñidos por prejuicios y agendas ocultas?
En resumen, What Jennifer Did es un recordatorio vívido de que la realidad puede ser más extraña que la ficción. Desde las mentiras más simples hasta los planes más elaborados, este documental nos muestra hasta dónde puede llegar la depravación humana cuando se siente acorralada. Pero antes de que te sumerjas en este océano de engaños y desesperación, permíteme ofrecerte un consejo: ¡no lo hagas! ¿Por qué perder tu tiempo con imágenes generadas por IA y una historia que podría ser tan real como un unicornio volador? Ahorra tu energía para algo más digno, como ver crecer el césped o contar las baldosas del baño. Tu cordura te lo agradecerá.
Vaya, qué cansado es ser una persona creativa que decidió activamente dedicarse a algo como, no sé, escribir, y tener que pensar cada una de las palabras de las oraciones que escribes. Sin duda, una cosa más cansada, no hay. Pero, por suerte, siempre se siente la inyección de adrenalina que te da el saber que tú hiciste todo sin ayuda de ninguna máquina. Gracias, Netflix, por enseñarnos este tipo de valiosas enseñanzas.
También lee: Así que… el documental que te recomendaron, resultó propaganda conspiranóica | Columna de Guille Carregha
El Cronopio
La cultura es la infraestructura viva de un país: Ángel Blanco | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Ángel Blanco, el músico méxico-canadiense de quien hemos tratado en varias ocasiones en esta columna; que se distingue por ser de los principales difusores de la música de Julián Carrillo, con énfasis en la de Sonido 13, intervino en la Casa de los Comunes del Parlamento Canadiense ante el Comité Permanente de Patrimonio Canadiense, bajo una invitación del mismo para disertar y proponer ideas para el desarrollo cultural de la región, enfatizando en su presentación que la cultura no es un elemento decorativo, sino la infraestructura viva de un país.
Blanco habló en el Parlamento desde la visión de los artistas que trabajan fuera de los grandes centros urbanos, donde existe talento, pero las oportunidades siguen siendo desiguales, en su calidad de artista independiente y en representación de la École de musique Alain-Caron, situada en Rivière-du-Loup, donde labora profesionalmente enseñando música; habló también desde la visión de un artista internacional que llva el nombre de Canadá al extranjero y de quien mantiene vivo el vínculo con sus raíces y herencias mexicana y estadounidense.
Sus planteamientos, dados en la Casa de los Comunes y dirigidos al contexto canadiense, son de aplicación general a nuestros pueblos latinoamericanos y en particular al mexicano, dado que subraya la infrarrepresentación de las tradiciones musicales indígenas en las instituciones educativas formales, la necesidad de integrar la innovación tecnológica en la educación musical, recordando que la tecnología no sustituye al arte; lo amplifica.
Su intervención nos hace reflexionar sobre el estado en México de la difusión y enseñanza de las tradiciones musicales autóctonas, mismas que no están integradas en la educación formal y que son también sistemas vivos de conocimiento que siguen evolucionando e influyendo en el presente. La música de los pueblos mesoamericanos estuvo muy desarrollada y se cultivaban formalmente y esas tradiciones no son solo el legado de esas grandes civilizaciones americanas. También nos hace reflexionar sobre las trascendentes contribuciones de músicos mexicanos y potosinos que suelen estar alejadas en los planes educativos nacionales.
La innovación a la que se refiere Ángel Blanco en su intervención, no sólo es tecnológica sino también conceptual, lo ejemplifica con modelos de integración entre tradición e innovación que ya se usan en algunos países han desarrollado políticas culturales que integran activamente las tradiciones locales en la educación, la creación contemporánea y la identidad nacional, demostrando que la tradición y la modernidad no son opuestas, sino profundamente interdependientes, como el caso de Burkina Faso.
En su intervención subraya que la música puede ser accesible, inclusiva y un motor de creatividad desde una edad temprana, incluso para las personas con discapacidad . Ejemplifica con herramientas tecnológicas usadas en el Reino Unido que tienen su fuerte relación con la aportación del músico mexicano Raúl Pavón Sarrelangue que creara en 1960 el Ominifón, uno de los primeros sistemas de sintetizador didáctico, que anticipó la idea de la tecnología musical como herramienta educativa y creativa.
Resaltó la importancia de la música microtonal para ampliar los planes de estudios, diversificar las herramientas pedagógicas y profundizar en la comprensión del sonido, para lo cual puso en la palestra las contribuciones de los músicos mexicanos Augusto Novaro con su Sistema Natural de Música, y de quien tratamos en su oportunidad en esta columna, así como del potosino Julián Carrillo y su Teoría del Sonido 13 como campo coherente de experimentación sonora de donde surge una corriente que va más allá de la experimentación para convertirse en una auténtica línea de pensamiento musical.
“Esta obra no debe considerarse una simple curiosidad aislada, sino una contribución significativa al lenguaje musical contemporáneo, con claras implicaciones para la educación, la investigación y la creación artística”.
Su intervención la remata recordando que el que el progreso colectivo no se mide únicamente bajo variables económicas. “Una sociedad fuerte no se sustenta únicamente en la economía sino también en la ciencia, el arte, el deporte y la filosofía: pilares esenciales de la formación humana. La próxima generación de artistas no solo necesita espacios; necesita un sistema conectado”
Felicitamos a Ángel Blanco por tan distinguida invitación en el Parlamento Canadiense y en la oportunidad para resaltar uno de los puntos esenciales para el desarrollo cultural y su integración en la educación, en particular lo relacionado con el caso mexicano.
También lee: El incansable escrutador del cielo, Enrique Chavira Navarrete | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
#4 Tiempos
Hagamos Fan Fest, eso lo paga el pueblo | Columna de Haniel Valdés
Acento Ajeno
La clase política potosina parece estar de acuerdo en una sola cosa: es hora de pelearse. Sin embargo para coordinarse y ahorrar dinero público, para cumplir promesas de campaña o terminar las obras conjuntas, para dialogar como adultos o políticos maduros, serios, profesionales, en lugar de andar tirando piedras con cuanta pregunta lanzan mis colegas del gremio, para eso: “no señor, no tenemos tiempo”.
El Mundial de 2026 está dejando una imagen que resume buena parte de la relación entre el gobernador Ricardo Gallardo y el alcalde Enrique Galindo: dos Fan Fest en la misma ciudad, financiados con recursos públicos distintos, promovidos por gobiernos distintos y dirigidos exactamente al mismo público, los potosinos.
Por un lado, el Gobierno del Estado adquirió un paquete de derechos de transmisión para llevar los partidos a San Luis Potosí, Soledad, Ciudad Valles y Rioverde. Por otro, el Ayuntamiento capitalino firmó sus propios acuerdos para organizar transmisiones en Plaza del Carmen.
La pregunta es inevitable: ¿era realmente necesario dos fan fest en la capital del estado?
Porque más allá de los argumentos políticos o administrativos que cada autoridad pueda presentar, el resultado práctico fue que dos gobiernos sostenidos por los mismos contribuyentes terminaron desarrollando estructuras paralelas para ofrecer exactamente el mismo servicio: que los ciudadanos vieran partidos del Mundial en espacios públicos.
Pantallas, logística, promoción, personal operativo, actividades complementarias y derechos de transmisión. Todo por duplicado.
Hasta ahora, ninguna autoridad ha transparentado completamente cuánto costaron los derechos de transmisión en cada caso. Se especula que mientras el Ayuntamiento capitalino gastó unos 11 millones, el “tetrapack” estatal superó los 60 millones.
Estas cifras pueden o no ser ciertas, pero lo que sí se conoce es que tanto el Ayuntamiento como el Gobierno del Estado comprometieron millones de pesos en contratos relacionados con sus Fan Fest destinando recursos para un mismo esquema de transmisiones mundialistas, solo que en dos plazas distintas.
El problema no es que existan eventos para acercar el Mundial a la gente. Eso puede justificarse perfectamente. El problema es la ausencia de coordinación institucional.
¿Alguien analizó cuánto habría costado un solo gran Fan Fest respaldado por ambas administraciones?
¿Alguien calculó cuánto dinero público se habría ahorrado compartiendo infraestructura, producción y permisos?
¿Alguien explicó por qué era mejor tener dos proyectos compitiendo entre sí en lugar de uno complementario?
La impresión que queda es incómoda: la rivalidad política terminó pesando más que la eficiencia administrativa.
Mientras los discursos oficiales hablan de unidad, promoción turística y convivencia familiar, las decisiones muestran otra cosa. Muestran dos gobiernos empeñados en demostrar quién podía organizar el mejor evento, aunque eso implique gastar más recursos públicos de los necesarios.
Yo veo dos niños pequeños, organizando su cumpleaños y peleados por ver quien hace la fiesta más linda. ¿El problema? Como los niños son de la misma familia, el dinero sale de la misma bolsa y los invitados son exactamente los mismos “amiguitos”.
El Mundial dura unas semanas. Las consecuencias de gastar sin coordinación permanecen mucho más tiempo.
Porque el dinero utilizado para financiar proyectos paralelos no pertenece ni al gobernador ni al alcalde. Pertenece a los ciudadanos.
Y los ciudadanos tienen derecho a preguntarse si realmente era indispensable pagar dos veces por lo mismo.
También lee: Educar en el siglo veintiuno es un acto de fe, no solo de vocación | Columna de Haniel Valdés Velázquez
El Cronopio
El incansable escrutador del cielo, Enrique Chavira Navarrete | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
El 5 de junio de 1925 nace en la Ciudad de México Enrique Chavira Navarrete, el incasable escrutador del cielo; personaje que representa el renacer de la astronomía mexicana moderna. Heredero de los pioneros mexicanos de la astronomía que formaron los establecimientos para el estudio de la disciplina, entre ellos los potosinos Valentín Gama y Rodolfo Jurado y, muy especialmente de Joaquín Gallo quien le enseñó a observar y dar seguimiento a cuerpos celestes en el Observatorio de Tacubaya donde ingresó Chavira a trabajar, para luego pasar, al entonces naciente, Observatorio Nacional de Tonantzintla en Puebla, siendo de los astrónomos que iniciaron actividades en aquel lugar en 1943.
Su labor sería pionera al llevar a la astronomía observacional y a explicar que sucede en los fenómenos celestes que fue un paso significativo de la astronomía para usos prácticos que se realizaba en México a la astronomía moderna en el país, con el uso de nuevos instrumentos con los que contaría el Observatorio de Tonantzintla, como la cámara Schmidt, convirtiéndose en uno de los grandes observadores del cielo. El Observatorio de Tonantzintla se convertiría en uno d ellos principales centros de astronomía a nivel mundial, donde se descubrieron una buena cantidad de objetos celestes, participando en ello Enrique Chavira.
En los setenta, cuando yo estudiaba física en San Luis, visitamos el INAOE que había asumido ese nombre a principios de los setenta al extenderse el observatorio de Tonantzintla a las áreas de electrónica y óptica que se agregaban a la de astrofísica, el Instituto Nacional de Astrofísica Óptica y Electrónica, conocimos a Enrique Chavira quien nos mostraba parte de la instrumentación telescópica que contaba esa institución, posteriormente al ir a continuar mis estudios a Puebla, fui compañero de la maestría en física de su hija Elsa Chavira, de quien ya hemos comentado en esta sección, y visité varias veces su casa además de encontrarlo seguido en el INAOE; entre las visitas a su casa, una de ellas de varios días pues estaba convaleciente y la familia de Elsa me albergó, descubrí que Enrique Chavira era un estudioso de las arqueología, y que había recopilado una buena colección de objetos prehispánicos propios de la región cholulteca donde estaba alojado el INAOE , mismos que estudiaba con ahínco.
Enrique Chavira es uno de los pilares de la astronomía observacional en México, que lo llevo a ser integrado como investigador en 1952 del Observatorio Astrofísico Nacional de Tonantzintla (OANTon), destacando en la identificación y clasificación de galaxias y estrellas azules gracias a su preparación en análisis espectral.
Entre sus descubrimientos observacionales se encuentran, el de una supernova en la región de Sagitario, el registro del quasar Ton256, que en el nombre lleva las siglas del observatorio de Tonantzintla, el objeto extragaláctico más lejano observado por la Cámara Schmidt de Tonantzintla y del Cometa Haro-Chavira en 1954 en la región del Toro. No es de extrañar que aparezca en el par de novelas de Elena Poniatowska que le dedicó la escritora al Observatorio de Tonantzintla donde trabajaba su esposo Guillermo Haro, compañero de Enrique Chavira.
A lo largo de más de cincuenta años contribuyó a la colección de más de 15 mil placas astrofotográficas del INAOE, sucesor del OANTON. La colección de placas astrofotográficas de la Cámara Schmidt de Tonantzintla que fue reconocida oficialmente en 2015 en el programa Memoria del Mundo de la UNESCO, cuestión que ya no pudo ser testigo Enrique Chavira Navarrete, pues su muerte ocurrió el 23 de noviembre del año 2000 en la Ciudad de Puebla donde radicó en todo ese tiempo.
Sus grandes descubrimientos y la intensa labor en pro de la astronomía mexicana le valieron diversas distinciones, diplomas, cédulas reales, medallas al mérito académico y el nombramiento de Investigador Emérito en el INAOE.
Enrique Chavira, el gran astrónomo observacional, pasa a la historia como uno de los pilares de la astronomía mexicana moderna.
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