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Mayo fue el mes con más crímenes en SLP… desde el 2007
En mayo se presentaron 4 mil 824 delitos en todo el estado; San Luis Potosí fue la segunda entidad con mayor crecimiento respecto al año anterior
Por: Redacción
Entre mayo de 2018 y mayo de 2019, el total de los delitos registrados por el Sistema Nacional de Seguridad Pública en el estado de San Luis Potosí se multiplicó por 1.5.
El incremento de los crímenes del quinto mes del año pasado al quinto mes de este año fue de 48.9 por ciento, pues en mayo del año pasado hubo 3 mil 239 delitos en total, mientras que, en mayo de este año, el total fue de 4 mil 824.
Con esa cifra, mayo de este año fue el mes con más delitos en el estado desde marzo de 2007, cuando el total de crímenes registrados fue de 4 mil 935.
Además, en la comparación de mayo de 2018 a mayo de 2019, San Luis Potosí fue el segundo estado con mayor incremento de delitos en todo el país, solo superado por Yucatán.
En mayo de este año hubo 61 casos de homicidio en el estado, 35 de ellos fueron homicidios dolosos o intencionales.
De los homicidios dolosos ocurridos en la entidad durante el pasado mes de mayo, 22 fueron con arma de fuego, siete con arma blanca y cuatro “con otro elemento”. En cuatro casos más no se especificó cómo se consumó el asesinato.
En mayo hubo además 548 casos de lesiones, 487 de las cuales fueron intencionales: 24 con arma de fuego, 49 con arma blanca y 414 con otro elemento.
Se presentaron también tres feminicidios, con lo que ese tipo de delitos suman 12, en los primeros cinco meses del año.
El quinto mes del año presentó 60 delitos contra la libertad personal, aunque solo uno fue un secuestro extorsivo. Los otros 59 fueron incluidos en la categoría “otros delitos contra la libertad personal”.
Hubo también 119 delitos contra la libertad y la seguridad sexual: 38 de abuso sexual, 12 de acoso sexual, siete de hostigamiento sexual, 52 de violación simple, y 10 más en la categoría de otro.
En total, durante el año, ha habido 567 delitos de ese tipo: 205 de abuso sexual, 69 de acoso sexual, 17 de hostigamiento, 246 de violación simple y 30 en la categoría de “otros”.
Los delitos contra el patrimonio presentaron en total 2 mil 248 casos en San Luis Potosí durante mayo.
De esos, 1388 fueron robos: 125 a casa habitación, seis de ellos con violencia.
Hubo 319 robos de vehículos automotores: 197 robos de coche de cuatro ruedas, 18 de ellos con violencia; 122 robos de motocicleta, 17 con violencia.
También se presentaron 81 casos de robos de autopartes, cuatro de ellos con violencia y 37 robos a transportistas, 23 de ellos violentos.
Hubo además 74 robos a transeúntes en la vía pública y 11 en espacio abierto al público. 62 de los robos en vía pública fueron con violencia, al igual que nueve de los de espacio abierto.
San Luis Potosí presentó en mayo cinco robos a transporte público colectivo y dos a transporte individual.
Existieron también 134 robos a negocio, 68 de ellos con violencia y 23 casos de robo de ganado. 566 robos en el estado se registraron en la categoría “otros robos”.
Se presentaron 216 casos de fraudes, 70 de abuso de confianza, nueve de extorsión, 523 de daño a la propiedad y 40 de despojo.
Mayo de 2019 tuvo en total 921 delitos contra la familia: 866 casos de violencia familiar y 85 de incumplimiento a las obligaciones de asistencia familiar.
También hubo cinco casos de delitos contra la sociedad, todos por corrupción de menores.
La categoría de “delitos contra otros bienes jurídicos afectados”, presentó 836 casos. 346 de amenazas, 71 de narcomenudeo, 47 de allanamiento de morada, 74 delitos cometidos por servidores públicos, 13 de falsificación, nueve contra el medio ambiente, uno de “evasión de presos” y 275 casos más que fueron incluidos en la categoría “otros”.
Para la iglesia, SLP se convirtió en paraíso delictivo
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Para Juan Jesús Priego, los criminales siguen en SLP por los altos niveles de impunidad
Juan Jesús Priego Rivera, vocero de la Arquidiócesis de San Luis Potosí, aseguró el pasado 8 de mayo que tanto México como la entidad se han convertido en “paraísos delincuenciales”.
“En San Luis no pasa nada, en este pueblo no pasa nada porque las bandas delincuenciales saben que hay grandes niveles de impunidad, mientras haya esos niveles, México y San Luis Potosí se convierten en paraísos delincuenciales”.
Sobre los casos de extorsión por parte de elementos municipales de la patrulla 3210, Priego Rivera mencionó que, “vemos imágenes de policías extorsionando, de quien te debe cuidar, velar por ti, y nos convertimos en la burla nacional de una manera tan descarada, realmente no hay preocupación por acabar con esta ola de violencia”, afirmó Priego Rivera.
Añadió que las autoridades no han valorado las pruebas de control y confianza, “ya hubo un problema, hay policías que no pasaron ese examen y seguían ejerciendo, nuestras autoridades deben darse cuenta que eso le cuesta mucho a la sociedad, si no puedes confiar en los policías no puedes confiar en nadie porque ellos precisamente tienen esa labor”.
Otra vez
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En febrero, SLP fue el estado con mayor crecimiento de delitos
Ya en febrero de este año, San Luis Potosí se había colocado como el estado con mayor crecimiento en el número de crímenes registrados en la comparación entre febrero de 2018 y febrero de 2019, con un incremento de 42.7 por ciento, según el más reciente reporte de incidencia delictiva del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
En total, febrero del año pasado presentó 2 mil 700 delitos, mientras que este año, la cifra alcanzó 3 mil 852 crímenes en total. Ese incremento de 42.7 por ciento fue menor a la ocurrida en el mes de mayo.
Por el aumento, Pineda irá a juicio político
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Fue promovido por el diputado Edgardo Hernández
Los diputados de la LXII legislatura, aprobaron por unanimidad, a principios de este mes, el juicio político en contra del secretario de Seguridad Pública del Estado, Jaime Ernesto Pineda Arteaga, después de que el diputado del PVEM, Edgardo Hernández Contreras, hiciera la solicitud “ante el alto incremento de la inseguridad que afecta a todos los potosinos”.
En sesión privada se aprobó el juicio político contra Pineda Arteaga, quien tendrá derecho de audiencias y a dar su punto de vista acerca de su estrategia para combatir al crimen y la delincuencia en territorio potosino.
El diputado Hernández Contreras señaló que “San Luis Potosí cuenta con datos que alarman, son que la criminalidad creció en algunos casos hasta en un 300 por ciento, en delitos del fuero común, además el estado se posiciona en los primeros lugares en la instalación de laboratorios clandestinos de fabricación de drogas ilegales”.
Además, apuntó que de los delitos que se cometen en el estado, 8 de cada 10 se efectúan en la capital, “pero no pareciera que hubiera una política pública eficaz que combata este tipo de delitos”.
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Ciudad
La radiografía moral de una ciudad a través de sus esquinas. Primera Parte
Reportaje histórico, político y urbano de la nomenclatura potosina
«No nos une el amor sino el espanto;
será por eso que la quiero tanto.»
Jorge Luis Borges, «Buenos Aires», en El otro, el mismo (1964)
Por: Jorge Saldaña.
Caminar por San Luis Potosí es, sin que uno se dé mucha cuenta, un acto de paciencia historiográfica. Uno cree que va a comprar el pan, pero en realidad atraviesa cuatro siglos, tres regímenes, una revolución y una pulquería desaparecida. La esquina —esa institución tan mexicana— se vuelve aquí un libro abierto al que le faltan páginas, le sobran portadas y sostiene memorias cono nombres hechas de azulejo, metal o placa, que de no nombrarse ahí, nadie más las nombraría y menos las recordarían.
Lo cuento como periodista urbano, también como ciudadano y no como acusador. Esto no es una denuncia: es una caminata. Una caminata larga, tropezada y deliciosa por un casco antiguo donde una sola vía recta puede llamarse «Mariano Arista» en una placa, «ARISTA» en la siguiente y, dos cuadras más allá, «GRAL. M. ARISTA», todo en distintos materiales, todo igual de oficial, todo igual de imposible. Un solo general, tres nombres; un solo cabildo pero ningún acuerdo.
El estudio del licenciado Constantino Méndez sobre las inconsistencias actuales de la nomenclatura y el «Diccionario histórico de las calles de San Luis Potosí» de don Arcadio Castro Escalante —en su libro «Por las viejas calles de aquel San Luis»— dejaron consignado lo que aquí se cuenta con prosa de domingo: que la nomenclatura de esta ciudad es un palimpsesto -esos manuscritos en pergamino que conservan huellas de una escritura anterior- al igual que nuestro centro, en cada placa hay un héroe encima de un pordiosero, un revolucionario encima de un cura, una avenida encima de una zanja. Y que la abuela, terca, sigue diciendo «La Corriente» cuando el plano oficial dice «Reforma» desde hace ya un siglo.
El verso de Borges con que se abre este reportaje no es decorativo. Es la llave. Porque si hay una manera de querer a las ciudades, esa manera es contradictoria: las queremos por lo que nos avergüenza de ellas. Las queremos por su desorden, por su terquedad, por su modo de no obedecer. San Luis Potosí entra en esa categoría con orgullo. Es una ciudad que se ama, en parte, por su incapacidad para ponerse de acuerdo consigo misma.
De los apodos a los apellidos
En 1828, recién consumada la Independencia, el Ayuntamiento potosino se topó con un problema simpático y propio de la época: necesitaba bautizar oficialmente sus calles, pero no tenía a quién honrar. A los españoles ya no se les quería —era demasiado pronto—, y los héroes nacionales todavía no alcanzaban para tantas esquinas. La solución fue salomónica y muy mexicana: dejar los apodos populares y ponerle apellido de vecino distinguido a lo que faltara.
Así se inauguró, sin saberlo, la primera ley no escrita de la nomenclatura potosina: la calle no se nombra, la calle se hereda. Hereda al insurgente cuando llega la Independencia, hereda al liberal cuando llega la Reforma, hereda al revolucionario cuando llega 1914 —el año bisagra, el del gran rebautizo— y hereda al fraccionador cuando llega el siglo XXI con sus colonias bautizadas con nombres de árboles que aquí no crecen.
Antes de 1828, sin embargo, las calles ya tenían nombre: solo que el nombre lo ponía el barrio, no el cabildo. La calle de la Cruz se llamaba así porque había una gran cruz divisoria entre la ciudad y la villa de San Miguelito. La de las Bóvedas porque allí se levantaron las primeras casas con techo abovedado. La del Arenal porque las lluvias de La Merced llenaban de arena la cuadra. La de los Burros porque los arrieros amarraban sus bestias antes de bajar a la Plaza de Armas. La de la Tamalera porque ahí vivía una mujer cuyos tamales eran de gran demanda.
Estos nombres, hoy reemplazados por placas con apellidos solemnes, eran en realidad un primer sistema completo y eficaz. Funcionaba etnográficamente: nombraba lo que estaba, no lo que se quería honrar. Era una nomenclatura sin proyecto político, asentada en la observación cotidiana. Por eso, cuando el cabildo intentó imponer apellidos en 1828, lo hizo sobre un sustrato vivo que ofreció resistencia silenciosa. La gente siguió diciendo «La Tamalera» mientras la placa decía «Julián de los Reyes».
La cuadra como unidad onomástica
Hasta bien entrado el siglo XIX, una vía recta no tenía un nombre: tenía tantos nombres como cuadras. La calle Iturbide, por ejemplo, en 1864 se desplegaba en ocho identidades distintas: «Ciprés», «Palaus», «Chino o Clima», «Filantropía», «Guayabo», «Mora», «Cocheros» y «Chica». La calle Vallejo se dividía en cinco: «Remedios», «Las Recogidas», «Plaza de Las Recogidas», «Lucero» y «San Miguelito». Manuel José Othón —el poeta— caminaba de niño por una vía que cambiaba cinco veces de nombre.
La avenida Carranza es el caso emblemático. En 1864 era cinco calles distintas en una sola línea: «La Cárcel» las dos primeras cuadras, «Maltos» las dos siguientes, «El Elefante» la quinta, y todo el resto «Real de Tequisquiapan». Cinco nombres, una traza. Hoy es una sola Carranza —liberal, rectísima, peatonal en su tramo histórico— pero quien camine por ahí está caminando, sin saberlo, sobre el rastro de un elefante, una cárcel y un señor de apellido Maltos del que no quedó memoria.
«Una descripción de Zaira como es hoy debería contener todo el pasado de Zaira. Pero la ciudad no dice su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras […], surcado a su vez cada segmento por raspaduras, muescas, incisiones, cañonazos.»
Italo Calvino, Las ciudades invisibles (1972)
Calvino no escribió sobre San Luis Potosí, pero pudo haberlo hecho. Su descripción de Zaira describe con exactitud lo que cualquier potosino ve al levantar la cabeza en una esquina del primer cuadro: la ciudad no cuenta su pasado, lo contiene. Lo carga en cada placa que no se quitó, en cada rótulo que se dejó conviviendo con el nuevo, en cada rincón donde el catastro y la abuela difieren y nadie se atreve a darle la razón a uno solo de los dos.
Esta lógica de los muchos nombres por cuadra tenía sentido en una ciudad pequeña. Cada tramo coincidía con un edificio característico, una anécdota memorable, un vecino famoso. Cuando la población creció y la administración pública se profesionalizó, ese sistema se volvió insostenible. Una calle con siete nombres no se puede catastrar, no se puede cobrar predial, no se puede patrullar. La unificación llegaría —y llegaría con una ideología.
Las cuatro fechas bisagra
La nomenclatura de San Luis Potosí no cambió de una vez. Cambió en oleadas, y cada oleada lleva la firma del régimen que la promovió. Cuatro son las fechas que conviene memorizar:
- 1828: primera nomenclatura oficial. Es la ola del cabildo independiente. Domina la mezcla de apellidos distinguidos y nombres triviales, por escasez de héroes.
- 1860–1870: primera ola liberal. Tras las Leyes de Reforma, aparecen Galeana, Morelos, Hidalgo, Allende sustituyendo nombres conventuales y virreinales. Es el primer barrido ideológico.
- 1914: el gran rebautizo revolucionario. La nomenclatura moderna —Carranza, Obregón, Madero, Zapata, 5 de Mayo— se impone sobre los antiguos nombres por cuadra. Es el momento más drástico: lo que había tardado tres siglos en sedimentar se sobrescribió en pocos años.
- 1930: ola posrevolucionaria. Aparecen nombres de gobernadores y políticos locales (Julián Carrillo, Francisco Alcalde, Ildefonso Díaz de León). La memoria estatal entra a competir con la memoria nacional.
Si uno camina hoy el centro y lee placa por placa, está leyendo —en estricto rigor— la geología política de la ciudad. La capa más profunda es colonial: convento, virgen, cruz. La siguiente, decimonónica: apellido distinguido, anécdota local. Encima, la liberal: insurgente. Encima, la revolucionaria: jefe armado. Encima, la postrevolucionaria: gobernador. Y en los fraccionamientos nuevos, la capa contemporánea: árbol exótico, flores, montañas y cordilleras. Cinco capas, una ciudad.
La memoria popular como capa subterránea
Hay una capa más, sin embargo, que ningún régimen logró borrar: la oral. Las placas también hablan de lo que el poder quiso olvidar. La calle de Las Manitas —hoy un tramo de Abasolo— se llamó así porque ahí enterraron las manos de un homicida. La de Las Cruces —hoy un tramo de Universidad— porque dos hombres se mataron mutuamente y se les puso cruces en el sitio. Estos nombres no entraron a la oficialidad porque la oficialidad prefiere héroes; pero la oralidad los recuerda. La calle, otra vez, no se borra: se tapa.
Y hay nombres populares que sí lograron permanecer, contra todo pronóstico. La calle Juan del Jarro lleva el nombre de Juan de Azios Ramírez, un pordiosero potosino del siglo XIX, vestido de harapos y con un jarro al hombro para pedir agua y comida. Se le atribuían dotes adivinatorias; la gente lo consultaba sobre fechas de muerte y matrimonios futuros, y atinaba lo suficiente para volverse leyenda. Cuando murió, le pusieron calle. Es uno de los pocos sitios en México donde un mendigo tiene placa oficial. Cosa rara, cosa potosina, cosa hermosa.
Ciudad
Galindo ve “mano negra” en conflicto por predio de Puerta de Piedra
El Ayuntamiento propuso habilitar un terreno contiguo como parque urbano, con obras incluidas, pero no hubo respuesta del grupo inconforme
Por: Redacción
Enrique Galindo Ceballos, alcalde de San Luis Potosí, aseguró que existen “manos negras” detrás del conflicto por el predio municipal en el fraccionamiento Puerta de Piedra, luego de que un grupo de vecinos promoviera un amparo para frenar su subasta.
El edil sostuvo que la oposición al proyecto dejó de tener lógica tras haber ofrecido alternativas formales a los inconformes, incluyendo la habilitación de otro terreno contiguo como parque urbano.
“No sé de quién, pero hay dos manos negras. Yo no me la creo. Si te ofrecen otro terreno, con iluminación, cercado y árboles, y no hay respuesta, entonces esto ya salió de la razón lógica”, declaró.
Galindo afirmó que el Ayuntamiento mantuvo diálogo con el grupo y respondió por escrito a sus peticiones, pero acusó que, en lugar de continuar con las negociaciones, optaron por judicializar el caso.
Además, rechazó que el proceso de subasta haya sido suspendido en su totalida d, como han señalado integrantes del colectivo, al insistir en que el tema se encuentra en litigio y que el Cabildo aprobó la desincorporación de los predios conforme a la ley.
“No se hubiera subastado si no tuviera las condiciones legales. Fue aprobado por unanimidad”, sostuvo.
En contraste, el Colectivo Bosque Urbano Puerta de Piedra ha defendido el amparo interpuesto el pasado 13 de marzo, el cual fue admitido el 10 de abril por un juez, quien ordenó la suspensión del proceso de subasta de al menos 18 predios mientras se analiza el caso.
La audiencia constitucional del caso está programada para el próximo 8 de mayo, fecha en la que se definirá si el proceso de subasta puede continuar o si se confirma la protección legal de los predios.
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Afirma SSPC que la violencia se incrementa con el calor
El secretario Juan Antonio Villa reveló que con la temperatura la gente se vuelve más irritable, además de que aumenta el consumo de alcohol
Por: Redacción
Juan Antonio Villa Gutiérrez, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), señaló que han encontrado una correlación entre el incremento de actos de violencia y el aumento en las temperaturas.
Explicó que el calor genera que mucha gente se vuelva más irritable, por lo que en lugares muy cerrados o en casas pequeñas donde se exponencía la sensación térmica, crecen los incidentes de violencia, como puede ser la familiar.
Asimismo, en esta temporada se incrementa el consumo de bebidas alcohólicas, por lo que las personas tienden a embriagarse más, y “se ponen violentos” contra las personas a su alrededor.
Añadió que ante esta situación, han reforzado la seguridad para prevenir estos delitos, instruyendo al Agrupamiento Especial para Atención de Violencia de Género a tratar de manera inmediata los reportes.
Comentó que en la última semana atendieron 14 denuncias de este tema, de las cuales, cuatro resultaron procedentes, con los involucrados siendo puestos a disposición de la Fiscalía General del Estado.
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