agosto 18, 2026

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#4 Tiempos

Los gritones de adentro y los gritones de afuera | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Tanto como que una golondrina no hace verano, cien sospechas –parafraseando a Dostoyevsky- tampoco hacen una prueba.

No, no se “cayó” el Circuito Potosí y 10 metros que se tuvieron que repavimentar tras las lluvias, de los 43 mil rehabilitados, corresponden apenas al 0.023 por ciento de la obra.

No, no se acabó la Fenapo porque Pepe Balvin (así le digo yo de compas) no pudo presentarse ante la tormenta que cayó justamente durante la hora programada para su concierto.

Cientos de ejemplos existen de otras presentaciones musicales, encuentros, partidos de futbol o béisbol de ligas nacionales hasta en los mejores estadios del mundo que se han tenido que suspender por las mismas causas (probablemente cuando el agua deje por fin esa necia propiedad suya de andar conduciendo la electricidad, nos permita por fin disfrutar un escenario cargado de energía sin importar la lluvia).

La inundación en el área de los gritones fue también lamentable, sin embargo, gracias a los medios que difundieron el tema, se desbordó a su vez un tsunami de solidaridad y empatía de los potosinos por los comerciantes de la altivoz, cosa que hay que aplaudir a todos los ciudadanos que han prestado manos, comida y compras a los empresarios del “échame otra”.

Y no, Culto Público, de ninguna manera lo planteado arriba intenta ser justificación a lo ocurrido, todo lo contrario y lo digo con todas sus letras: Sea una u otra cosa asunto de meras circunstancias, las mismas tuvieron que ser previstas.

Es cierto, el mismo día las cuadrillas de Seduvop atendieron la cicatriz del Circuito, al día siguiente hubo concierto en el Teatro del Pueblo donde el agua cedió y bajó en horas, y los gritones al día siguiente continuaron con sus ventas, pero…

¿Qué necesidad de ir tan a prisa siendo tanto el riesgo de resbalarse?

Las obras del Circuito, como las transformaciones en la Fenapo se hicieron a marchas forzadas y esa es la verdad.

¿Están mal? No precisamente, no en su totalidad, sin embargo, esos “detalles” como los ocurridos en la semana, se convierten en alfileres que rompen globos, en granitos que manchan el arroz, y en notas que desafinan, sobre todo para los maliciosos que desean que los globos se rompan, para los feroces críticos del arroz y los desalmados que se sienten de oídos delicados.

Lamentablemente, y otra vez parafraseo al buen ruso Fiódor cuando escribió que a los hombres nos complace más enumerar nuestros pesares que nuestras alegrías. Ni modo, así somos. Son los gritones de afuera.

No quiero abundar más en el asunto ni tampoco ser reiterativo en mi rítmica hipótesis que he planteado ya varias veces en mis entregas: El gobernador baila salsa y muchos en su gobierno las calmaditas. Gallardo quisiera montar en su gobierno un Fórmula Uno, pero su equipo anda vocho con llantas bajas, el mandatario va corriendo, pero en el apuro, uno que otro de sus colaboradores, se le andan resbalando.

Los ejemplos Fenapo son lo de menos, pero la percepción que se pudo generar y la expectativa del “próximo error”, sí son lo de más, por lo menos para tener cuidado.

 

*BEMOLES*

UNA BUENA Y UNA MALA

Hoy viernes estará de visita nuevamente en SLP el titular del Instituto Mexicano del Seguro Social , Zoé Robledo. El funcionario viene a firmar el convenio para la federalización de los servicios de salud, lo que en pocas y simples palabras significa que todos los que no tenemos servicio médico y acudimos al Hospital Central, al de Soledad o de Ciudad Valles ahora vamos a estar afiliados y podremos recibir atención a través de esta nueva modalidad que está implementando el gobierno de la 4T. De las camas del Hospital Central y todo el equipamiento que le hace falta al parecer no hay vuelta de hoja y ni modo, será el gobierno del estado y no el de la república el que le tenga que entrar con todo el recurso para que esté funcionando con 250 camas nuevas

para el próximo mes. #QuéTeCostabaAMLO

 

DE ALEJANDRO N.

El ex funcionario del DIF acusado de violación agravada a un menor, y del que todos conocemos su apellido, se ha defendido no solamente en los términos en los que avanza (lentamente) su juicio. Es bastante obvio que paralelamente, a su favor, se ha emprendido una campaña de chantaje velado en el terreno mediático para intentar presionar socialmente al poder judicial y en especial a la terna de jueces que tienen en sus manos el impartir justicia en un tema tan vergonzoso como lamentable. Lo último del caso es que ayer jueves en las circunstancias más extrañas e inexplicables se cambió al representante y defensor de la víctima. #HueleAgatoEncerrado

 

EL GRAN FONDO DEL GRAN FONDO

Ayer profusamente circuló la novedad respecto a que el ciclista Nairo Quintana había sido señalado de usar “sustancias prohibidas” durante su participación en el Tour de Francia. El asunto de inmediato se quiso usar para desestimar el evento que se llevará a cabo en la capital potosina del 21 al 23 de octubre próximos, no obstante fuentes cercanas al propio ciclista han revelado que la “sustancia prohibida” que se supone consumió el atleta es Tramadol (que rico) y está prohibida para los competidores no porque los “ayude” sino porque “aletarga” su desempeño. De acuerdo al propio Nairo Quintana, dicha penalización será combatida y no pone en riesgo en absoluto el desarrollo del evento en esta ciudad de los jardines. #SacaElTramadolNairo

 

GOVÉA

Como gritón de la feria pero sin colchas que vender anda Eugenio Govéa Arcos, que desde una silla que ya casi le quitan en su partido el MC, anda lanzando señalamientos de esos exagerados y escandalosos. El todavía “líder” de los naranjas en el Estado, aseguró –entre otras cosas que asegura pero no prueba- que los alcaldes están siendo presionados para cambiarse al partido Verde porque de otra manera no les da recursos el Estado. Dice eso el mismo Eugenio el que abandonó el PAN, el que quiere seguir recibiendo las prerrogativas del partido que ha dirigido por años y hasta la renta que se auto-paga por la sede del instituto político y el que por sexenios “pactaba” con los gobiernos en turno a su favor. Sería mejor que el buen y hábil Eugenio mejor sugiera a los alcaldes de su partido que se pongan a trabajar, que presenten proyectos para que se les destinen recursos y no solamente anden de borrachines (ay me mordí) como su alcalde de Mexquitic. ¿Y así quieren construir oposición? No pues si está canijo. #ConRazónLosResultados

 

BUENA CHAMBA EN EL PALENQUE

El equipo PROPEES, mi hermanito Mike, Clemente, el ingeniero y todo su equipo se han rifado en serio para ofrecer buenos espectáculos, seguridad, facilidades y hasta mesas de entretenimiento en esta edición de la Fenapo. En el Palenque no se han registrado quejas ni incidentes mayores y las ventas reflejan la confianza de la gente en su empresa. (Mejor di que quieres boletos Jorge… jajaja) #Felicidades

 

Hijos de mi alma impura: es todo por el momento porque además es viernes y a esta hora ya me entran los malos pensamientos. Me voy corriendo pues a Fenapo a meditar profundamente para ver si así domino esas tempestades de mi alma.

Hasta la próxima

Atentamente,

Jorge Saldaña.

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#4 Tiempos

El filósofo de Lo Mexicano, Luis Villorio Toranzo | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

En 1950 El Colegio de México publicaba la obra: Los grandes momentos del indigenismo en México, escrita por Luis Villorio Toranzo, que iniciaba su trayectoria filosófica en México, después de graduarse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se doctoró en filosofía. Bajo la influencia del filósofo español desterrado y que fuera Rector de la Universidad de Madrid, José Gaos, emprendió en el grupo filosófico Hiperion, el estudio del Ser del Mexicano y la producción de la filosofía de Lo Mexicano desde corrientes como el existencialismo, el historicismo y la fenomenología.

Aunque el interés en el tema del indigenismo al parecer tuvo sus raíces en las experiencias de juventud en el altiplano potosino, en la Hacienda de Cierro Prieto al noroeste de la ciudad de San Luis Potosí, donde la familia de su madre tenía sus raíces y donde viviría por un tiempo, antes de trasladarse a la Ciudad de México a estudiar filosofía en la UNAM. En dicha hacienda, al decir de su hijo el escritor Juan Villorio en su libro sobre su padre: la figura del mundo, le marcaría la escena de un campesino que al encontrarlo le saluda besándole la mano y refiriéndose a su persona como “patroncito”.

Luis Villorio nació el 3 de noviembre de 1922 en Barcelona, España; su padre un médico barcelonés y su madre una rica hacendada potosina. Tras el conflicto de la guerra civil española, su familia regresa a México y se instala en primera instancia en San Luis Potosí a fines de la década de los treinta.

La trayectoria intelectual de Luis Villorio, siempre estuvo en torno al tema de lo mexicano lo que lo llevó a estar de cerca y apoyar el movimiento zapatista en Chiapas al parejo de su vida académica en la UNAM.

En su pensamiento se subraya la convivencia social bajo el respeto entre culturas, exige reconocer al otro y construir comunidades que incluyan la diversidad, sin sacrificar la autonomía de las personas ni de los pueblos. Lo que le llevo a proponer enfoques para una democracia que reconozca la pluralidad de identidades.

Profesor de la UNAM desde 1954 en la Facultad de Filosofía y Letras de donde egresó, fue también investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas desde 1971 y

en el cual es nombrado Investigador Emérito en 1989, mismo año en que recibe el Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades. En 1998 es nombrado Investigador Nacional Emérito de la UNAM.

En la creación de instituciones también tuvo participación, fue profesor fundador de la Facultad de Filosofía de Guadalajara y de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa haciéndose cargo de la dirección de la División de Ciencias Sociales y Humanidades. En 1978 ingresa a El Colegio Nacional y en 1986 recibe el Premio Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía. La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo le otorgó el Doctorado Honoris Causa en el 2002, y en el 2004 se lo otorga la Universidad Autónoma Metropolitana. Finalizando el año de 2007 es nombrado Miembro Honorario de la Academia Mexicana de la Lengua.

Respecto a su obra filosófica, el Centro de Estudios de Filosofía Mexicana la reseña: “La obra de Villoro no es posible clasificarla en una sola línea de investigación, pues su producción filosófica se desarrolló en varias vertientes a lo largo de su vida intelectual, por ejemplo: el campo de la historia de las ideas y de la filosofía de la cultura, la filosofía de la historia, la filosofía política, la teoría del conocimiento, la analítica, la ética, entre otras”.

Luis Villorio Toranzo, que se nutrió de la vida mexicana en el altiplano potosino es considerado uno de los más destacados representantes de la filosofía mexicana, siendo su obra una parte indispensable de la filosofía. Villorio murió en la Ciudad de México el 5 de marzo del 2014.

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#4 Tiempos

Historias de valor | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Una vez, un famoso orador se presentó ante un auditorio muy numeroso para disertar acerca de La dignidad humana y sus fundamentos teóricos (así tituló su conferencia). ¡Pero, ay, tan largamente habló de estos asuntos que muchos asistentes empezaron a bostezar y otros francamente se durmieron! Entonces decidió cambiar de táctica y sacó de su cartera un billete de quinientos pesos, lo agitó en el aire y preguntó con voz tonante:

¿Alguien quiere este billete?

Los que estaban despiertos levantaron la mano, y los que en ese momento dormían también la levantaron, e incluso más firmemente que los otros, un poco así como los diputados y los senadores la levantan en la Cámara a la hora de las votaciones. ¿Sobre qué van a votar? Sólo Dios lo sabe, pero ellos de todas maneras, para fingir que viven, dan muestras de asentimiento. Pero sigamos con nuestra historia. Era claro que todos querían participar en el dichoso concurso, pero ¿qué tenían que hacer para ganarse esos quinientos pesos?

El orador adoptó un aire misterioso, tiró al billete al suelo, lo pisoteó una, dos y cien veces, cual si bailara sobre él el jarabe tapatío, lo levantó del suelo y volvió a decir:

-El billete ha quedado un poco maltratado, como ustedes pueden ver. Pero si alguien lo sigue queriendo, que me lo diga.

Por demás está decir el revuelo que se armó. ¿A quién le importaba que estuviera maltratado? ¡Todos seguían queriendo aquel billete!

Luego el orador escupió sobre él, lo dobló, hizo con él una bola del tamaño de una pelota de golf y lo enseñó otra vez a su auditorio.

-Quien en tales condiciones siga queriendo este billete no tiene más que decírmelo y se lo daré.

Y he aquí que todos volvieron a levantar la mano.

-Bien –dijo entonces el orador-. Ahora ya están en mejor condiciones de saber qué es la dignidad humana. Cuando el billete estaba liso y crujiente, todos lo querían, pues valía lo que dice en cada uno de sus cuatro ángulos, es decir, quinientos pesos. Cuando lo pisoteé no una, sino varias veces, y quedó manchado con el lodo de mis zapatos, ustedes quisieron tenerlo aún, pues seguía valiendo quinientos pesos: mis golpes, como quiera que sea, no le hicieron perder nada de su valor. Luego lo escupí, pero no por eso ustedes le hicieron ascos. Pues así sucede con el hombre, señores y señoras. El hombre puede ser pisoteado, escupido, humillado; pero, pase lo que pase con él y le hagan lo que le hagan, nunca perderá su valor ni su dignidad.

El auditorio esbozó una sonrisa de comprensión y amabilidad, y el orador prosiguió de esta manera:

-Suceda lo que suceda, ante Dios siempre seremos valiosos e importantes: infinitamente más valiosos que este billete que, por lo demás, sólo vale quinientos pesos. ¿Ahora han comprendido ya en qué consiste la dignidad humana?

Y así acabó aquella conferencia. Espero que, por su bien, el orador haya sorteado entre el auditorio aquel billete, pues, de lo contrario…

Cuando leí esta historia en un libro de cuyo título no puedo acordarme, también yo sonreí. Pero no por el ingenio de este orador, sino porque ya había leído yo en un libro de la antigüedad cristiana una historia parecida.

Una vez –así comienza esta otra historia, mucho más antigua que la primera-, un peregrino fue en busca de un anacoreta para pedirle ayuda y un consejo. Estaba muy afligido por sus pecados pasados y no estaba seguro de que Dios fuera a perdonárselos. “No he sido bueno –gemía, desconsolado-; no he sido trigo limpio. ¿Tendrá Dios compasión de mí?”.

El anacoreta le habló largamente de la misericordia divina, le contó la historia de David y otras muchas tomadas de la Biblia; lo amonestó con graves palabras para que confiara más en la misericordia divina, pero el pobre peregrino seguía mostrándose al borde de la desesperación.

Entonces el santo hombre de Dios le hizo esta pregunta:

-Dime, si tu túnica se rasgara, ¿la tirarías?

-No. Esta túnica es la única que tengo; si se rasgara, la remendaría y volvería a usarla.

-Entonces, fíjate bien –respondió el anacoreta-: si tú cuidas así tus vestidos, que no son más que paño, ¿crees que Dios no va a tener misericordia de uno que ha sido creado a su imagen y semejanza?

El peregrino sonrió lleno de gozo, luego lloró durante unos instantes, emocionado, y por último besó la mano del santo anacoreta: había comprendido la lección. ¡Ahora ya sabía cuál es el valor de la vida humana! Y, dándole las más sinceras gracias, reemprendió su camino…

¿No es ésta una historia bella y profundamente humana? En realidad, me gusta mucho más que la anterior. ¿Crees que, por lo que has hecho, Dios se va a deshacer de ti echándote en el olvido? ¿Crees que Dios se deshace de este modo de sus criaturas? Sí así lo crees, si esto es lo que piensas de Él, déjame decírtelo: aún no lo conoces. Como el billete del conferencista, el hombre puede estar sucio; como la túnica del peregrino, su corazón puede estar roto, pero no por eso a sus ojos vale menos. Tal es, en pocas palabras, el fundamento de la dignidad humana. Y quien quiera fundamentarla de otra manera y con otros argumentos construye sencillamente en el vacío.

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El Cronopio

El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

J.R. Martínez/Dr. Flash

En la lista de los grandes literatos potosinos del siglo XIX y principios del siglo XX se encuentra Miguel Alberto Sustaita Zavala que combinó su actividad profesional entre el periodismo, la literatura, el dibujo y la música. Esta última exponiendo la vena musical familiar pues su abuelo fue el músico potosino de reconocimiento internacional León Zavala, cuyo nombre perduró en el imaginario potosino al preservarse la orquesta con su nombre, en la cual, por cierto, iniciaría sus actividades musicales Julián Carrillo.

Su nombre se suma a la lista de personajes que combinan su vocación entre las ciencias e ingeniería con las letras. Alberto Sustaita ingresaría a estudiar ingeniería en el Colegio Militar de México, después de terminar sus estudios de preparatoria en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, mismos que abandonaría para dedicarse a la escritura iniciando actividades de literatura y periodismo, en San Luis Potosí.

Miguel Alberto Sustaita Zavala nació en San Luis Potosí el 10 de mayo de 1863, su primera infancia la vivió bajo la ocupación francesa en San Luis. Si bien su obra literaria no es del todo conocida, sus composiciones musicales lo son menos, las cuales fueron influenciadas por el ambiente familiar en el cual varios de sus tíos ejercían su vocación musical heredada de su abuelo.

En sus primeros años como escritor se distinguiría por su trabajo periodístico, donde luego usaba la poesía como forma de expresión. Sus contribuciones en los periódicos locales de la época, como El Estandarte y El Correo de San Luis, usaba el seudónimo de P.K. Dor, el que luego también usaría en su obra literaria. Fue director del periódico potosino El Contemporáneo.

Su obra literaria incluye teatro, cuento, drama y novela

, la cual produjo desde fines del siglo XIX hasta su muerte que ocurrió el 29 de junio de 1909.

En 1892 publicó Siete Pecados, libro de narraciones editado por la imprenta Vélez e hijos, donde Manuel José Othón hizo la presentación; presentación donde Othón lamentaba “porque en San Luis nadie lee” (¿qué tanto ha cambiado esta apreciación?).

Iniciando el siglo XX llevaría a la imprenta varias de sus obras, entre las que se encuentran la realizada en la Imprenta Popular en 1906 intitulada Las Bolado. En la Tipografía de la Escuela Militar de San Luis Potosí, editaría las obras: Nita. Drama en un prólogo y tres actos, en 1904; El crimen del Pullman en 1907; Mortales y veniales en 1907; El padre Adrián. Drama en tres, también en 1907; Mutilado en 1909, poco antes de su muerte.

En 2010 el Ayuntamiento de San Luis Potosí publicó la obra Cuentos Potosinos donde se incluyeron los escritos por Alberto Sustaita y en 1998 El Colegio de San Luis, en su colección Literatura Potosina 1850 – 1950 coordinada por Ignacio Betancourt, publicó los cuentos Un Truchiman, Doña Juanita y el Tren de Balastre.

Alberto Sustaita procreó cinco hijos en su matrimonio el 7 de mayo de 1898 con María Emilia Muñoz López realizado en San Luis Potosí.

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