octubre 14, 2026

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#4 Tiempos

La pesadilla laberíntica del huachicol | Columna de Carlos López Medrano

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Luces de variedad

 

El actual sexenio no ofrece tregua. Tras cismas como el de la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, el fallecimiento de Martha Érika Alonso y Rafael Moreno Valle, el avance de la Guardia Nacional y la difusión de la polémica Cartilla Moral por parte del gobierno federal, entre otros episodios, un acontecimiento escalofriante selló el panorama desafiante para el país en los próximos años.

La explosión de una toma clandestina de combustible en el municipio de Tlahuelilpan, por la que murieron al menos 89 personas, disminuye una vez más el optimismo que iluminaba el ambiente cuando Andrés Manuel López Obrador asumió la presidencia, punto en el cual muchos vislumbraban bienestares que de ningún modo serán inmediatos sino que, si se dan, será a través de procesos paulatinos, esfuerzos titánicos y serios sacrificios.

La guerra contra el huachicoleo se trata de una de las medidas más fuertes tomadas por el gobierno federal y conforme transcurren las semanas se comprueba que se trata de una batalla mucha más complicada de lo que en un principio se creía. A diferencia de otros frentes, este es difuso y no existe siquiera un enemigo claro al cual perseguir.

Es evidente que lo del huachicol es un reto profundo y complejo que dista de ser una actividad realizada por simples bandoleros como alguna vez se creyó. El alcance de los delincuentes, así como sus cúpulas y ramificaciones, no queda aún definido del todo y parece incluir lo mismo al crimen organizado que a ladrones independientes de distinto calado que han hecho de dicha actividad un modo de vida.

Por ello son días difíciles para López Obrador que con cada minuto en el cargo da cuenta de que el trabajo no será tan idílico como alguna vez  vislumbró en su fuero interno. Si durante la campaña aseguró que el problema del huachicoleo, como tantos otros, se resolvería a través de voluntarismo y a través de la renovación que su misma figura irradiaría al resto del país, hoy en día los retos se aculan en una especie de rompecabezas que a cada movimiento deriva en un nuevo hueco por llenar.

Omisiones históricas de anteriores administraciones le heredaron una auténtica maraña de Estado. Aunque él debe admitir que se comprometió a enfrentar la tarea y que si quiere ganarse una posición en el Olimpo de la historia será a través de hazañas cumplidas y no con decretos como el que lo posicionan al lado de Benito Juárez, Lázaro Cárdenas y Francisco I. Madero.

En ocasiones da la impresión de que el nuevo gobierno actúa con demasiada prisa. En menos de dos meses se han abierto varias líneas de acción cada una de ellas inmensa y con implicaciones costosas tanto a nivel económico como político. Todas ellas, hasta ahora, asumibles de cara al público gracias un crédito tan grande como el que posee la autoproclamada Cuarta Transformación, pero que en términos de desgaste, incluso físico, podría ser insostenible en un plazo tan agotador como el de seis años en el cargo.

Un ejemplo de ello son las conferencias matutinas que aun con sus beneficios (como el de llevar la batuta de la agenda mediática), en el fondo representan anacrónicas y demenciales en lo que respecta a cuestiones tan básicas como las biológicas. El gabinete entero debe administrarse de tal modo que pueda aguantar una carrera que tiene más de maratón que de 100 metros planos. El descanso razonable no tiene nada de malo y permite tomar mejores decisiones.

Es obvio que México enfrenta crisis severas, así como urgencias que resultan apremiantes de atender, pero para lograrlo es pertinente encauzar las buenas intenciones con planes sostenibles que no provoquen pequeñas turbulencias adicionales como en su momento pasó con la cancelación del NAIM y como a últimas fechas ocurrió con el desabasto de combustible y una histeria colectiva por la distribución que avanzó en algunos estados.

El combate al huachicoleo se encuentra en una etapa inicial. Lo preocupante es que no queda claro hasta dónde podría llegar la campaña. El gobierno y las fuerzas armadas han entrado en terreno pantanoso, en un laberinto que irán descubriendo sobre la marcha y del que, por el bien de todos, ojalá salgan avantes.

Andrés Manuel deberá también tomar precauciones añadidas y apelar a los consejos de viejos lobos de mar. No puede confiarse ni creer que su particular carisma y bonhomía serán suficientes para cumplir con los objetivos y salvarse de cualquier inclemencia. Ante un enemigo no definido en toda su magnitud como el que representan quienes están detrás del robo de combustible, no queda otra que reforzar su propia seguridad sin importar los recursos que tengan que emplearse ni la austeridad que tenga que tirarse por la borda.

En la misión emprendida por el presidente y su equipo hay mucho de valentía, aunque también ha habido errores que no deben ignorarse y que, por el contrario, deben servir como reflexión. La acción política no es sencilla y quien espere milagros o soluciones sencillas acabará por llevarse dolorosas embestidas de objetividad.

La retórica de “abrazos, no balazos” y la permisividad antes quienes delinquen, así se trate del ‘pueblo bueno’,  debe detenerse y entrar de lleno en un esquema que brinde verdadera reforma en materia de seriedad como país.

El asunto suma en desgracia debido a esa sempiterna falta de estado derecho en un México acostumbrado a pillería y al ventajismo que no atiende razones y en donde la autoridad está condicionada en su actuar debido a las presiones de una opinión pública que sigue sumida en un infantilismo al que, por cierto, muchos de los que actualmente están en el poder contribuyeron durante años.

Lo que comenzó como una operación entre tantas otras por parte del gobierno federal se trata ahora de algo así como la pelea de la década. Si el estado mexicano logra imponerse, habrá ganado una medalla muy importante que catapultará sus opciones. Pero cabe la posibilidad que esta lucha se empantane y lastre al resto de prioridades que también existen en la agenda de López Obrador y de la población en general. Esperemos que ocurra lo primero. Para ello deberá apelar al ingenio, la fuerza y el pragmatismo y dejar de esperar milagros y quimeras que simplemente no van a llegar.

 

@Bigmaud

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El Cronopio

María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.

Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.

María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.

Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.

Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.

Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”

María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.

María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.

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Acento Ajeno

Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

La comunidad cubana en el exilio, en Estados Unidos y en México, ha escrito en estos días cartas y mensajes dirigidos a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Cuestionan que Gabriela Fernández Álvarez, presentadora del programa oficialista “Con Filo”, haya sido admitida en la Maestría en Derechos Humanos de la UASLP y que hoy esté cursándola en esta ciudad.

Los hechos conocidos son pocos. Su nombre aparece en la lista de la generación 2026-2028. Está en San Luis Potosí. En 2025, durante una gira por España, sostuvo que en Cuba no hay presos políticos. Todo lo demás es una discusión de fondo, y es más incómoda de lo que parece.

“Con Filo” nació en 2021, tras las protestas del 11 de julio, como respuesta de la televisión estatal cubana. Sus defensores dicen que desmiente falsedades. Sus críticos, que en algún punto dejó de desmentir y empezó a ridiculizar a la oposición, dentro y fuera de la isla, y a señalar como “vendepatrias” a quien se fue. Muchos exiliados lo viven como algo personal, porque vieron su rostro en pantalla como blanco de burla por opinar distinto. Esa es la versión de ellos, y es la que han hecho llegar a la UASLP.

Hay una ironía que ellos señalan y que no puedo dejar pasar. Quien llamó traidor al que salió de Cuba pudo salir, viajar y dar charlas en Europa. Pocos cubanos tienen ese privilegio.

La pregunta para México

Aquí es donde el caso deja de ser solo cubano. La universidad pública mexicana, ¿puede negar un lugar por lo que una persona ha dicho en público? Mi respuesta es que no debería. Una maestría en derechos humanos que excluya por opinión traicionaría la materia que enseña. La libertad de expresión protege también a quien piensa lo contrario de lo que a uno le gustaría.

Pero esa respuesta no cierra el tema. Un posgrado no es una tribuna. El objetivo del programa es formar profesionistas críticos y comprometidos con la solución de problemas de derechos humanos, en lo local, en lo nacional y en lo internacional. Y de eso sí podemos preguntar, porque no es lo mismo defender el derecho de alguien a estudiar que ignorar lo que esa persona dijo en pantalla durante años.

Y en México la materia no es teórica. Este es un país con miles de personas desaparecidas, periodistas asesinados y presos que esperan sentencia durante años. Un aula de derechos humanos en San Luis Potosí no es un espacio neutro. Se habla de casos reales, con familias reales.

Lo que corresponde

A la UASLP le corresponde explicar cómo se evalúa a quien aspira a este posgrado y qué responde a las cartas que recibió. Hasta ahora no hay una postura pública de la universidad, y el silencio solo alimenta la sospecha. También corresponde buscar la versión de la estudiante, que no ha respondido a los señalamientos. A ella le corresponde algo más difícil: sentarse en una clase donde se discute lo que defendió negar y escuchar.

Defiendo que se quede. Si la maestría sirve para algo, es para que esas ideas se confronten con argumentos, casos y compañeros que vivieron lo que ella calificó de mentira. Pero defender su derecho a estar no me obliga a fingir que la pregunta no existe.

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El Cronopio

El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Uno de los importantes divulgadores científicos de México fue el charquense Luis González de Alba, que emergió como un personaje famoso por su participación en el Comité Nacional de Huelga en el movimiento estudiantil de 1968; compromiso que asumió justo al egresar de la carrera de psicología en la UNAM. Fue aprehendido y recluido en la cárcel de Lecumberri donde inicia su labor literaria al escribir la novela Los Días y los Años. Lo narrado en esta novela fue usado por Elena Poniatowska lo que derivó en un conflicto entre González de Alba y la Poniatowska lo que la llevó a corregir lo dicho en su libro de La Noche de Tlatelolco.

Este lamentable episodio en la historia del México moderno, en el cual tuvo un protagonismo Luis González de Alba, marcó su derrotero profesional, participando en el periodismo y la política, siendo colaborador de los medios de comunicación: Grupo Milenio, Excélsior, Punto, Punto de Partida, Revista de Revistas, Siempre, Unomásuno y Nexos. Participó en la creación del diario La Jornada, de donde sería expulsado en 1997 tras la polémica con Elena Poniatowska.

En La Jornada, iniciaría su aventura como escritor científico en la columna “La Ciencia en la Calle” que atendió durante una década. Continuó su labor como divulgador de la ciencia en una nueva columna en Milenio Diario, que llamó “Se descubrió que…” donde escribía sobre ciencia y temas nacionales. Estas columnas marcan un momento especial en la historia de la divulgación de la ciencia en México, pues entrelazan los temas científicos, que era una de sus pasiones, con los históricos y sociales lo que enriquece el contenido tratado de manera clara y amena.

Esta labor lo llevó a escribir, además de novelas, poesía, ensayos y cuentos, libros de divulgación de la ciencia como La Ciencia, La Calle y Otras Mentiras; El Burro de Sancho y El Gato de Schrödinger: un paseo al trote por cien años de física cuántica y su inesperada relación con la conciencia, donde muestra la relación entre física y sociedad a través de la historia, libros publicados en 1989 y 2001, respectivamente.

Escribió además los libros de divulgación científica: Bases biológicas de la bisexualidad, (1985); La orientación sexual: reflexiones sobre la bisexualidad originaria y la homosexualidad, (2003); Niño o niña. Las diferencias sexuales, (2006), donde refleja y explica las bases científicas sobre la homosexualidad, manifestando su labor como activista gay

. Publica además los libros: Maravillas y misterios de la física cuántica: un paseo por la física del siglo XX y su inesperada relación con la conciencia, (2010) y Teoría de los grafos en las ciencias sociales, (1984).

Luis González de Alba nació en Charcas, San Luis Potosí, el 6 de marzo de 1944, donde realizó sus primeros estudios. Del pueblo minero, su familia se traslada a Guadalajara y González de Alba va luego a la Ciudad de México a continuar sus estudios profesionales de psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Entre sus actividades destacan la política, el activismo, la literatura y de manera especial su labor como divulgador científico pues se convirtió en uno de los divulgadores más influyentes e importantes del país, sumándose a la lista de divulgadores potosinos que forman parte de lo que llamo la tradición mexicana en divulgación de la ciencia donde se privilegia el compromiso social de la ciencia y su enfoque cultural. Fue un apasionado de los temas de física moderna y del cerebro humano, relación que marca una nueva etapa de estudio para entender la conciencia y la función del hombre en el universo con el desarrollo de la mente.

Luis González de Alba se suicidó el 2 de octubre de 2016, fecha de la conmemoración del 48 aniversario de la masacre de Tlatelolco.

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