enero 13, 2026

Conecta con nosotros

#4 Tiempos

La fiesta que no fue | Columna de Óscar Esquivel

Publicado hace

el

la fiesta que no fue

Desafinando

 

2020 inicia como en feria, con todo, incluyendo confeti multicolor. El tiempo pasó y llega de igual forma. Es terrible esto del tiempo, nos rodea, nos acoge, nos alegra o nos hunde, hijos del tiempo, nunca intemporales, tejidos como una frazada y moldeados como una estatua que quedó fija. Seguramente observará el pasar del tiempo, todo lo que somos, lo que se posee, lo que hacemos e hicimos, todo, absolutamente todo, queda grabado para el ayer y el ahora, el invento del tiempo está destinado, escrito y conducido, es nuestro nuevo destino. Hoy 2020, año par, bisiesto, veinticuatro horas más para vivirlas o dejar de vivirlas, nosotros decidimos.

 “El año tiene 365 angustias, el día 24 desencantos, la hora 60 inquietudes”. -José María Vigil

Como el confeti mil colores, pero ensucia mucho, aquí pequeñas reseñas como iniciamos el año y con todo el deseo esperamos que no continúe y termine bien.

La violencia

En el presente, lo actual. Comenzó el primer minuto de este nuevo viento, con cosas positivas, otras no tanto. La violencia no para, dando las doce campanadas a recibir el año, la primera noticia: la Guardia Nacional detiene en Tabasco a un delincuente secuestrador, extorsionador, robo a transporte, narcomenudista, todo una fichita, que tenía asolada a la región, “el Pelón de playas del Rosario”. Sus cómplices en segundos quemaron vehículos, instalando narcomantas de amenazas, en Villahermosa, pero ¡¿Qué creen?! en menos que canta un gallo, un juez lo liberó por faltas al debido proceso, ¡Leyes de basura es lo que tenemos!

El ambiente 

Australia, el continente apartado, con gran diversidad de climas y ambientes naturales, es arrasado por el fuego desde el mes de septiembre pasado, cobrando víctimas humanas y millones de árboles, pastizales y según informes, han muerto más de 500 millones de animales, koalas, canguros. El flamante primer ministro e íntimo amigo del innombrable Trump, Scott Morrison, es un “negacionista del cambio climático”, desde su toma de posesión el año pasado, dejó en claro que no apoyaría ninguna política ambientalista, ahora sí, “ya quemado el niño”, destinará mil 340 millones de dólares para reparar el daño. Australia, el país de los marsupiales, está pagando un alto costo. 

Se calcula que el fuego ha calcinado más de 2 mil viviendas, de entre 8 millones y de 10 millones de hectáreas de bosques, el tamaño de un país como Cuba. Las lluvias han llegado poco a poco, esperando apacigüe el calor y los incendios. 

Derecho de matar

Otra vez Donald, amiguísimo de la polémica, el Lord de mano extendida y con el mazo en la otra, el experto en política internacional negocia con el dedo en el botón, (esperando que papá Trump no le haya enseñado a apretar). Con una orden ejecutiva como vulgar cabecilla de pandilla del Bronx, mandó ejecutar al segundo hombre más importante de Irán, el general Soleimani, acusado de financiar el terrorismo islámico. Un dron acabó con él.

Mr Trump, jugó una carta muy peligrosa, la respuesta Iraní no se hizo esperar. Bombardeó dos bases Iraquíes – estadounidenses, sin causar bajas humanas. Otra vez ¡¿qué creen?! El bombardeo fue avisado a Irak y a los Estados Unidos con tiempo, para que desalojaran las instalaciones y no hubiera pérdidas de soldados o civiles. Esto significaría, tal vez, que había cierta preocupación del gobierno Islámico Iraní por el comportamiento ,“no adecuado de su general”, y solo le quedó dar una respuesta mediática, aceptando nuevamente la mano del yanqui más odioso que se tenga memoria.

Para colmo de males, un avión se estrella despegando del aeropuerto de Teherán, con 186 pasajeros, ninguno sobrevivió y más tarde, un terremoto de 6.3 grados, las cosas del destino.

Distribuyendo el Distribuidor

¡Damas y caballeros!, ante ustedes ¡la flamante pista Hot wheels!, perdón, los brazos del Distribuidor Juárez, listón rojo, autoridades bien peinadas, abrazos aquí, saludos y palmadas por allá. Entra el primer carro y choca, entonces ante cámaras, el diminuto de ideas, el director de la Junta Estatal de Caminos, salió a exhortar a los automovilistas a circular a 40 kilómetros por hora

,  porque para el “Don” no tenemos educación vial, una educación que el estado y municipio está obligado a poner el ejemplo, comenzando con señalizaciones adecuadas, exigir el respeto al peatón, respeto a espacios reservados para personas con discapacidad, etc. 

Pero como todo, les da flojera ciudadanizar las acciones de gobierno, por eso, somos un caos. La obra del distribuidor es una obra que como dice la misma publicidad gubernamental: “se ganará unos minutos para estar con la familia, un minuto más para disfrutarla, (no me ayudes, compadre). Un “mejoralito” ante un problema mayúsculo de vialidad. ¿Qué les falta?  Voluntad, porque piensan que el tiempo es oro para formar su candidatura a la gubernatura del estado, y no pierden el tiempo en “pequeñeces”.

Se quiere resolver el problema vial, sin el sentido de crecer en grande, no se tienen respuestas acertadas, como el mejoramiento integral del transporte público. Ahora que se pretende el incremento a las tarifas, se les condiciona a los permisionarios el cumplir los acuerdos del año pasado, se les recuerda que la ley no se acuerda, se cumple, si en la ley absurda de transporte, no especifica los requerimientos para prestar el servicio de transporte urbano. Siempre, año con año, se tendrá el mismo problema. Las ciudades como la capital potosina debe tener un transporte a la altura de su crecimiento, social y económico. El gobierno debe anteponer los intereses supremos de los ciudadanos, obedeciendo los dictados de la ley y no a los caprichos de los concesionarios, que por su cercanía con el poder público hacen y deshacen a conveniencia. La concesión la otorga el estado y el mismo, debe exigir reglas claras en una ley moderna de transporte público.

El volumen de las revoluciones

Elías Pesina se reelegirá para presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, todo lo hizo bien. Primero llega con un consejo político estatal a su modo y contentillo, digamos puro cuate; segundo, él en funciones, renueva los consejos políticos municipales, casi todos perdedores de la pasada elección o actores políticos afines a su jefe Carreras; y tercero, una convocatoria, para una elección “equitativa”, donde seguramente tendrá la mayoría de votos aplastante, como lo hizo Alito a nivel nacional. ¿Dónde está la promesa del presidente nacional del PRI, de abrir los procesos a la militancia? Los requisitos están hechos para que el señor que hundió al PRI sea ungido. Seguramente llegará, tendrá legalidad jurídica, pero no altura moral para llamar a este proceso democrático o ¿tendrán miedo de enfrentarse a la verdadera militancia?,

El tiempo llegará cuando las migajas del poder las recojan sin honor, quienes apoyan un proyecto sectario, excluyente y poco, muy poco revolucionario.

¡Felicidades! amigos todos, cambiemos el rumbo, hagamos hermano al viento nuevo, donde cabalguemos junto al tiempo, con mayor entusiasmo, ánimo y sonrisa, en fin, todo llega y todo acaba. ¡Vivamos!.

Nos saludamos pronto.

También te puede interesar: Leer evita el ridículo | Columna de Óscar Esquivel

#4 Tiempos

Los quehaceres de la providencia | Columna de Juan Jesús Priego

Publicado hace

el

LETRAS minúsculas

 

Por: Juan Jesús Priego

¿Ve usted, estimado señor, esta carpeta abultada? ¿La ve? Pues bien, déjeme decirle que contiene un manuscrito que he ofrecido ya, si las cuentas no me fallan, a una veintena de editoriales. He aquí lo triste, sin embargo: que, hasta ahora, todas me lo han rechazado o me han pedido tiempo para pensarlo mejor.

«Olvídelo, tenemos mucho trabajo», me han dicho unas. «Su obra es realmente prodigiosa y llena de interés, y no dudamos que hasta revolucionará el saber en más de un campo, pero por ahora no podemos publicársela», me han dicho otras. Y las demás ni siquiera se han tomado el trabajo de responderme. De modo que aquí me tiene usted, con mi eterna carpeta amarilla bajo el brazo.

¿Me creerá usted si le digo que ha habido días en que he decidido ponerme en huelga de brazos caídos y dejar de escribir? ¿Para qué seguir haciéndolo, estimado señor, para qué? En esos días de los que le hablo veo todo con tanta amargura que hasta el mismo sol me parece negro. ¿Es menester tomarse en serio un trabajo que a nadie le importa, salvo a este pobre servidor de usted? 

Una casa, por ejemplo, es esperada por quienes la mandaron construir, y mientras ésta va levantándose poco a poco, el arquitecto es animado a seguir adelante y a no desfallecer; lo mismo le sucede al médico y al industrial; pero, dígame, ¿quién echa de menos un libro que aún no ha sido escrito? Entonces tomo al respecto serias resoluciones, diciéndome a mí mismo: «¡Ya no más! ¡Ya no más!». 

Y arrojo la pluma al cesto de la basura y estrujo con ira el pedazo de papel. Pero al día siguiente todo vuelve a comenzar, como si en realidad nada hubiese sucedido la tarde anterior. Por si quiere usted saberlo, con la escritura no hay manera.

Escribir, ¿para qué escribir? He aquí, como se dice, la pregunta de los sesenta y cuatro mil. Sin embargo, hoy he cambiado de parecer; hoy mis hombros están mucho más relajados y casi diría que la vida me parece hermosa. ¿Y sabe usted por qué? 

Porque he leído una carta que ha provocado en mí una especie de giro copernicano, si me permite hablar de este modo. ¿Cree usted, acaso, que se trata de la carta de un editor en la que me anuncia que mi manuscrito ha sido por fin aceptado? ¡Nada de eso! A la que me refiero es a una carta que Hermann Hesse escribió a una amiga suya en 1928. ¡Ya lo ve usted, hace mucho tiempo! 

Y, no obstante eso, vea lo que este genio dice allí a su lejana corresponsal: «Querida amiga: ¿de modo que está vagando de nuevo por esas regiones de Salerno y Nápoles y de momento se ha tomado un descanso en Positano? Hay allí muchos alemanes y para usted este hecho debe tener evidentemente la ventaja de la comunicación verbal. Sin embargo, creo que podría entenderse y convivir mucho mejor con las criaturas meridionales, con los pescadores y los viñadores, que con esos artistas e intelectuales que…».

¿Me pregunta usted qué tiene que ver esto con lo que le decía hace un momento? Nada, es verdad; se trata, por ahora, de un mero preámbulo. Pero escuche lo que sigue: «Sí, y si deposita sus cartas en esos viejos y oxidados buzones, colocados entre las piedras, y luego se entera de que desde hace años y años ya no son usados ni vaciados y que desde tiempos inmemoriales no existen llaves para abrirlos, no se afane, querida amiga que, dentro de algunos decenios, encontrarán sus cartas y las exhumarán como a las ruinas de Pompeya. 

Volarán como mariposas, liberadas de la crisálida, y algún profesor interesado en realizar una compilación y un editor se harán famosos y adquirirán fortuna a través de estas cartas. Muy pronto, todos serán de la opinión unánime de que a partir de Bettina Brentano jamás fueron escritas cartas semejantes».

¡Éste es el párrafo que finalmente me ha abierto los ojos, estimado señor!

Después de leerlo, me he dicho a mí mismo: «Amigo, tú preocúpate en escribir tus cartas, es decir, en hacer lo que te toca; haz lo que sabes que es tu deber y luego deja lo demás a la suerte, o, mejor, a los quehaceres de la Providencia. 

Dios sabrá cuándo es necesario que tus escritos sean conocidos, si es que alguna vez es necesario que lo sean; acaso hoy no serían comprendidos ni mucho menos apreciados. Escribe; no dejes de hacerlo, pues eso y sólo eso es lo que depende de ti, que lo demás ya no te toca». 

¿No es consolador este pensamiento, señor? ¡Sí que lo es! Uno hace lo suyo, y lo hace lo mejor que puede; pero lo que no puede, es decir, lo que ya no depende de él, lo pone en las manos de Dios para que Él haga con la obra lo que quiera: para decirlo ya, un poco así como esas cartas que, ocultas en un buzón olvidado, alguien, algún día, rescatará. 

«Recuerdo –sigue diciendo Hesse-, por ejemplo, a cierto Knut Hamsun, que es hoy un anciano y goza de fama universal; los editores y las redacciones lo tienen en muy alta estima y sus libros se han reeditado varias veces. Ese mismo Hamsun fue un desesperado sin patria y en la época en que escribió sus libros más bellos y tiernos, andaba descalzo y andrajoso, y cuando nosotros, jóvenes rapaces entonces, abogamos por él y lo defendimos con fanatismo, cosechamos la risa de los demás o no nos escucharon». ¡Ese Hamsun del que habla Hermann Hesse es el mismo que recibió el Premio Nobel de Literatura en 1920, según tengo entendido! 

Pero, ¿quién le hizo caso cuando era un joven escritor lleno de sueños? ¡El éxito, qué tarde llega siempre! Así que, a la luz de todo esto, permítame darle un consejo, señor; a usted que, como yo, no ve publicado casi nada de lo que escribe: nunca desespere, ni permita que se apoderen de su pobre corazón pensamientos descorazonadores. 

Usted haga lo que sabe que tiene que hacer –o sea, escribir, echando sus cartas al buzón herrumbroso- y, de ser posible, hágalo con ardor, con pasión, con elegancia y majestad, y luego pase a otra cosa. Eche la botella al mar, para que Dios, más tarde, la haga llegar a la playa, que es su destino.

De este modo las cosas se tornan mucho más sencillas y usted se salva de la desesperación. ¿No ve cuán sencillo es? Hágalo y verá los resultados. O quizá no los vea, pero esto en realidad no importa…

Lee también: Candil de la calle | Columna de Juan Jesús Priego

Continuar leyendo

#4 Tiempos

Hagamos cuentas | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

Publicado hace

el

TESTEANDO

 

Comienza el torneo de la Liga MX, un torneo previo a la Copa del Mundo es un torneo con reglas diferentes, este año la cosa es simple, solo los ocho mejores de la tabla general calificarán a la liguilla, lo cual reduce las posibilidades de jugar postemporada. Esta situación me hace pensar que San Luis tiene muy pocas chances de colarse entre esos equipos que pelearán por el título al final de la temporada regular. 

Pero en fin, como cada inicio, hagamos el ejercicio de pronosticar los puntos que puede llegar a hacer el cuadro potosino, jornada tras jornada. 

Jornada 1.- Tigres / derrota (0 puntos)

Jornada 2.- América / derrota (0 puntos) 

Jornada 3.- Tijuana / empate (1 punto) 

Jornada 4.- Chivas / empate (2 puntos) 

Jornada 5.- Necaxa / empate (3 puntos) 

Jornada 6.- Querétaro / victoria (6 puntos) 

Jornada 7.- Atlas / empate (7 puntos) 

Jornada 8.- Puebla / victoria (10 puntos) 

Jornada 9.- Mazatlán / victoria (13 puntos) 

Jornada 10.- Cruz Azul / derrota (13 puntos) 

Jornada 11.- Pachuca / empate (14 puntos) 

Jornada 12.- León / victoria (17 puntos) 

Jornada 13.- Monterrey / derrota (17 puntos) 

Jornada 14.- Toluca / derrota (17 puntos) 

Jornada 15.- Pumas / empate (18 puntos) 

Jornada 16.- Santos / victoria (21 puntos) 

Jornada 17.- Bravos / derrota (21 puntos) 

Según el presupuesto, 21 puntos tendrá San Luis al terminar la temporada regular

, una suma que le daría para culminar la competencia aproximadamente en el lugar 10 del torneo, mismo que lo estaría dejando fuera de los puestos de liguilla. 

Siendo realistas, la plantilla de San Luis es muy limitada, con buenos jugadores pero que no puede competir contra las grandes nóminas, es un plantel modesto con pocas incorporaciones y aunque en este torneo parece que tiene diferentes opciones, no aspira a grandes números para revertir por mucho lo sucedido en los torneos anteriores, el equipo humilde tiene que distinguirse por el trabajo y demostrar

Será un torneo complicado para San Luis, desesperante para la afición y de largo aliento para la prensa y dirigencia del equipo, ojalá que la suerte los apoye y el presupuesto aquí dicho se quede corto, que se sumen más de 21 puntos y se aspire a una calificación, ojalá las cosas mejoren y sea el despertar de una reconciliación con la afición, saquemos la calculadora, el rosario y suframos el bendito futbol mexicano, que al fin, es lo que hay.

Lee también: 2025, el año en que Toluca volvió a mandar | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

Continuar leyendo

#4 Tiempos

SLP no es grande… pero su problema de transporte sí | Columna de Ana G Silva

Publicado hace

el

Corredor Humanitario

 

Ya no es molestia. Ya no es inconformidad. Es hartazgo puro.

Y no, no voy a buscar una palabra más bonita, porque no la hay para describir lo denigrante que resulta usar el transporte público en San Luis Potosí.

Los camiones potosinos son, sin exagerar, de los más caros del Bajío. Hoy el pasaje cuesta 12.50 pesos y, aun así, el servicio es lento, viejo, sucio, impredecible y profundamente irrespetuoso con el usuario.

En Guadalajara, una de las ciudades más importantes del país, el transporte cuesta 8 pesos. En Querétaro, sí, puede llegar a 12 pesos, pero ahí el transporte sí sirve: pasa seguido, es relativamente puntual y no te condena a perder media vida esperando.

Aquí no.

En San Luis Potosí hay personas que esperan 20, 40 minutos o hasta una hora para que pase un camión. Una hora. Solo para subir. Eso no es un “detalle operativo”. Eso es trato indigno.

Aquí mismo, los potosinos repiten que atravesar la ciudad en coche toma 15 o 20 minutos. Pero gracias a un sistema de transporte público miserable, ese mismo trayecto se convierte en una hora con veinte, de los cuales 60 minutos son solo de espera.

En la Ciudad de México, con tráfico brutal y distancias enormes, puedes tardar dos horas en un traslado, sí, pero no esperas. El metro, el pesero, la combi pasan cada 4 o 5 minutos. La ciudad será un caos, pero el transporte no te abandona.

Aquí el usuario espera como si pidiera limosna.

Y por si fuera poco, muchas rutas dejan de operar a las 8 de la noche. Entonces la pregunta es obligada: ¿qué diablos pasa con quienes salen a las 8, 9 o 10 de la noche de trabajar?

Antes, el transporte público funcionaba al menos hasta las 10:30 pm. Hoy ya no. ¿La solución? Que el usuario pague Uber o taxi. Y eso no es ocasional: Es diario, es de lunes a viernes, de lunes a sábado. Para quien gana el salario mínimo —o apenas un poco más— esto es un golpe directo a la cartera.

Y aun así, todavía se atreven… Margarito Terán, líder de los transportistas, dice que 12.50 pesos no les alcanza, que no les “presta” para dar un buen servicio y que necesitan subir el pasaje a 15 pesos (aunque de todos modos se la pelan, porque legalmente no pueden aumentar la tarifa más allá de lo que marca el Índice Nacional de Precios al Consumidor, INPC)

.

Seamos serios. La Secretaría de Comunicaciones y Transportes les ha señalado, año tras año, que circulan unidades con más de 10 años de antigüedad, algo que no debería permitirse en la zona metropolitana. Esto no empezó ayer. Pasó con Ricardo Gallardo, pasó con Juan Manuel Carreras y pasó antes.

Han sido omisos profesionales.

Prometen arreglar camiones. Prometen capacitar choferes. Prometen mejorar rutas. Y lo único constante es el mal servicio.

¿Quién no ha sufrido a un chofer grosero? ¿Quién no ha visto a uno hablando por teléfono, con la música a todo volumen, prepotente, echando carreritas con otro camión? ¿Quién no ha vivido eso de que se juntan dos unidades y una avanza a paso de tortuga, importándole poco o nada si el usuario lleva prisa?

Y luego está el clásico: acortar la ruta, aunque no sea su recorrido, porque “ya van tarde”. Y el usuario que se joda: se baja antes, camina, llega tarde, pierde tiempo y pierde dinero.

Eso no es transporte público. Eso es desprecio sistemático al usuario.

Por eso lo digo sin rodeos: si no pueden prestar un servicio digno, háganse a un lado.

Permitan que el Gobierno del Estado busque otra concesionaria que sí pueda, que sí quiera y que sí le alcance. Porque en otros estados ya quedó demostrado que con menos dinero se puede ofrecer un servicio muchísimo mejor.

Y ya ni siquiera es por el precio. Es por el tiempo robado, el maltrato, las unidades decrépitas, la falta total de respeto.

Basta de tratar al usuario como ciudadano de segunda.

Y ojalá —de verdad ojalá— que la secretaria Araceli Martínez Acosta se suba una semana, solo una, al transporte público para ir a trabajar. Que espere, que se desespere, que llegue tarde. A ver si así entiende la indignación diaria de miles de potosinos.

Porque el transporte público no es un favor. Es un derecho. Y en San Luis Potosí, hoy, ese derecho está secuestrado por la mediocridad.

También lee: ¿Y si un día dicen que ya no hay abortos… porque los escondieron todos? | Columna de Ana G Silva

Continuar leyendo

Opinión

Pautas y Redes de México S.A. de C.V.
Miguel de Cervantes Saavedra 140
Col. Polanco CP 78220
San Luis Potosí, S.L.P.
Teléfono 444 2440971

EL EQUIPO:

Director General
Jorge Francisco Saldaña Hernández

Director Administrativo
Luis Antonio Martínez Rivera

Directora Editorial
Ana G. Silva

Periodistas

Diseño
Karlo Sayd Sauceda Ahumada

Productor
Fermin Saldaña Ocampo

 

 

 

Copyright ©, La Orquesta de Comunicaciones S.A. de C.V. Todos los Derechos Reservados