#4 Tiempos
La derecha potosina | Columna de Óscar Esquivel
Desafinando
Una revolución a punto de morir… en las exequias: Juan Manuel Carreras
Encontrar respuestas ante tanta barbarie es lo más complicado que una persona pueda desenmarañar, y no hablo solo de la atrocidad de la violencia física, ni los cientos de muertos ejecutados en una guerra sin cuartel, matanza esquizofrénica del crimen contra el estado y la sociedad, también de la vorágine casi salvaje del razonamiento primitivo que hemos encontrado en una tierra fértil del todos contra todos.
Si vamos a hablar, que la coherencia sea el estandarte y civilizadamente, algo que valga la pena, de todas maneras nos pararemos de la mesa y continuaremos con tapones en los oídos, pareceremos más bien diálogos entre piedras que no las termina de esculpir el agua o el aire que las erosiona, nada nos gusta aunque se vean delgadas y hermosas.
Les doy la bienvenida a esta nueva etapa de nuestras vidas. 2019 deberá ser el año de nosotros, no del yo, ni de un club de pasivos o activos sin voluntad de crear, solo de destruir, el año nuevo es motivo de esperanza, debe ser el hilo que nos conduzca a encontrar la verdad de nuestra existencia.
Si comenzamos mal, mal acabaremos, todos tenemos el derecho a opinar, a discernir, a nadie se le puede llamar tonto, ni tampoco inculto y mucho menos analfabeta, como para no expresar su sentir. Responsabilizarnos de lo que escribimos y lo que decimos y cuando lo hagamos. Entonces, como se dice comúnmente, hay que “tener los pelos de la burra en la mano” o “no tener cola que nos pisen”, sobre todo aquellos que tienen una responsabilidad gubernamental, o que ocupan un cargo relevante en lo privado. Los comunicadores tenemos esa gran responsabilidad de generar lo más posible, certidumbre en nuestras palabras.
Y bueno, después de tanto nos amaneció el año con un incremento muy marginal de la gasolina. Hay quienes en su afán de destruir dolosamente, al anuncio de eliminar el subsidio al impuesto de la gasolina de parte del actual gobierno, enviaron a sus aliados comunicadores, empresas editoriales a mal informar a la población de que habría un aumento hasta de 4 o 5 pesos por litro. Nada más ruin, porque si bien el gobierno federal no subsidiaria el IEPS, solo se traslada al consumidor, el incremento no se daría. Generó un malestar y la gente cayó en pánico, hasta en Michoacán hubo escasez del combustible en los últimos días del año pasado. Y aun así el presidente del partido más falso que un billete de 2 pesos, Acción Nacional, se atrevió a afirmar que la gasolina había aumentado desproporcionalmente, esta es la derecha reaccionaria.
La derecha reaccionaria es contraria a los movimientos revolucionarios en cualquier parte del mundo y no estamos exentos. Son de ideas nacionalistas, la extrema derecha que incubó y protegió Salinas De Gortari, esa derecha que se filtró en los partidos de centro izquierda, como el PRI, que terminó aniquilándolo ideológicamente.
Existe populismo de derecha y de izquierda, pero 36 años de populismo de derecha consumado en un neoliberalismo económico que nos dejó a “ras de suelo” con tanto pobre, empleos muy aplaudidos, pero mal pagados, la pequeña empresa mermada y solo apoyada por tráfico de influencias dentro de las cámaras empresariales. Sino, cómo se explica la rabia de la Coparmex.
Si bien y como ejemplo, en lo particular creo, se debió pensar mejor la cancelación del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México para continuar con la obra, pero también existen muchas dudas sobre la decisión de construirlo en el lago de Texcoco, por ello la marcha llamada Fifí: “si Huerta viviera con nosotros anduviera”, “se ve, se siente, que somos gente decente”, “pueblo, escucha, pues tenemos lana y mucha”, ”mi cuenta no se cansa de tanta pinche transa”, frases tomadas de un cartón de Fisgón, Rafael Barajas, donde describe con sus dibujos la marcha que solo evidenció la furia de quienes verían afectado su patrimonio y no la causa del origen de lo que protestaban.
Ejemplos hay muchos, la ultra derecha pretende sacar raja ideológica y política, fomentando el fascismo imbécil, que ocasionó millones de muertes inocentes y que junto con el nacionalismo aberrante y racista, pretenden eliminar los logros obreros, campesinos, la pequeña empresa. Abramos los ojos, sería lo peor que nos pasaría si no tenemos el cuidado de exigir resultados contundentes de las políticas públicas, estatales o federales.
Ya no me asombra ver a priistas colocando en su muros de redes sociales un “diploma” proclamándose Fascista, si viviera Don Plutarco, fundador del PRI, seguro los fusilaría. Que tomen sus cosas y se vayan al PAN, la revolución muere cuando no alcanza los ideales. San Luis Potosí tiene a su principal verdugo, el primer priista del estado Juan Manuel Carreras.
Y hablando de políticas estatales, se anunció con terror que se reducirían en más de 500 millones de pesos las aportaciones federales. Carreras cayó en pánico, y se puso a trabajar, como dios manda, y dio como resultado cobrar 1374.00 pesos, sin placas y 1767 pesos con placas nuevas el control vehicular. Es decir, recaudarán arriba de 500 millones de pesos, incluyendo ayuda social que nadie sabe a dónde va a parar ese dinero. Nos imaginamos a las despensas de los pobres o a los bonos millonarios de la alta burocracia estatal.
El gobernador Juan Manuel, como diría Brozo, “gobernador de todos ustedes y mío también”, requiere millones de pesos y aplausos, eso sí le hace falta, pero ¿para qué? dice que mejoró miles de escuelas y resulta que estamos en los últimos lugares del país solo después de Oaxaca, con todos sus problemas magisteriales. Para infraestructura educativa, el 21% de las escuelas de educación básica, primaria, preescolar y secundaria, no tiene agua, luz, ni drenaje, pero eso sí, la Secretaria de Educación estatal les exige internet, para que la información repetitiva mensual, les sea enviada a su finos escritorios con sus abullonados sillones y sus pantallas gigantes de computadoras de última generación, pagadas con nuestros impuestos, no como la de las escuelas donde los padres de familia sufragan el servicio de internet.
Entonces, ¿por qué llorar?, porque al no recibir dinero, dejaría de transmitir miles o tal vez millones de anuncios repetitivos en todas las estaciones de radio y televisión del estado cada 30 segundos. Sus frases, que ya “chole”, del pasado tercer informe, la audiencia ya clama porque callen su discurso de logros fantasiosos. ¡Caray!, ya ni dejan escuchar La Hora de Luis Miguel, o a Ramón Ayala, que sería más gratificante.
Toda forma de comunicación no servirá de nada si los resultados no son tangibles. No mejoran la vida de 70 mil empleados nuevos, como dice Carreras, con un salario de hambre, con empresas potosinas pobres, con hoteles instalándose para recibir turismo en un caos vial, inseguro, con baches, una violencia desatada, hasta al pobre perro Miguel le tocó vivir la furia inhumana.
Importa la gente, importa la naturaleza, importan las mujeres, importamos todos, no solo los privilegiados, que no terminan de exigir su pago por los favores recibidos. Solo de esta manera nos explicamos la evaluación reprobatoria del Gobierno y del gobernador de San Luis Potosí.
Esto es la derecha, maquillada de revolución, al estilo potosino.
Nos saludamos pronto.
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También lea: La última palabra la tienen ellos | Columna de Óscar Esquivel
Acento Ajeno
La alcancía sin fondo de Margarito | Columna de Haniel Valdés
ACENTO AJENO
Por: Haniel Valdés Velázquez
Dice Shakira, “tiene nombre de persona buena, claramente no es como suena”. Nombre de flor, pero actuar de mala hierba. Mientras el Estado amplía las rutas gratuitas y de calidad, para los potosinos, las empresas que operan el otro, el caro y de pésima calidad, dicen que no les alcanza y necesitan duplicar el precio del pasaje.
Margarito Terán, representante del sector camionero, que nunca ha usado el transporte público para moverse, solo para llenar sus bolsillos, por eso no sabe el pésimo servicio que prestan, pide tarifa récord y dinero público sin explicar qué pasó con el aumento de este año ni con los camiones nuevos que el Estado ya entregó al sector.
En enero, Margarito Terán pidió subir el pasaje de 12.50 a 15 pesos. El Estado le autorizó 13.50. Nueve meses después vuelve con una cifra que ya no es petición sino ultimátum: 23 pesos por viaje, 2,797 millones del erario y la amenaza de que el sistema “va a colapsar por inercia”.
Veintitrés pesos son 70% más que la tarifa vigente y 53% más que los 15 que el propio Terán decía indispensables hace diez meses. Si 15 eran la salvación en enero, ¿qué cambió para que ahora cueste ocho pesos más?
Hay un dato que Terán omite. Ese mismo enero, el 12, el gobernador Ricardo Gallardo entregó 100 camiones nuevos con una inversión de 266 millones de pesos en financiamientos. Son 2.66 millones por unidad. Al ritmo de ese precio, renovar las 768 unidades de la iniciativa costaría unos 2,043 millones. Faltarían casi 750 millones para llegar a los 2,797 que piden. El resto cubriría déficits de operación, un margen de 15% de utilidad para los concesionarios y las pérdidas de la pandemia. Es decir: dinero público para garantizarles ganancia.
Tampoco está claro qué pasó con los camiones ya entregados. El Gobierno presumió 100 en enero; en octubre, la SCT habló ante el Congreso de “más de 70 unidades urbanas” renovadas. Nadie ha dicho cuántos circulan, en qué rutas ni quién paga el financiamiento. Antes de pedir más, habría que rendir cuentas de lo que ya se dio.
Yo, usuario del transporte público de la capital, debo ser un desafortunado, solo una vez subí a una unidad de las nuevas, al parecer las rutas 53, 21, 30, 27, 10 y 5, que son las que utilizo con frecuencia, no recibieron la dicha de contar con los nuevos camiones, porque he conocido autos clásicos más modernos que los camiones que suelen llevarme por la ciudad.
La flota vieja no es una sorpresa. Terán dice que 882 unidades
ya debieron salir de circulación. La Ley de Transporte Público no permite camiones de más de 10 años, y renovarlos es obligación de quien tiene la concesión, no del usuario. En 2015 el padrón registraba mil 174 unidades; hoy hay mil 203. Once años después, el parque casi no creció, y tampoco se renovó. Y en mayo, el propio Terán reconoció que de mil 200 unidades autorizadas solo circulaban unas 800.Hay una concentración que pesa. Cuatro empresas controlan 36% del padrón y diez, 61%. El dinero público llegaría sobre todo a quienes ya tienen más peso. Una de ellas, Tangamanga, enfrenta una denuncia de Ciudadanos Observando por mantener suspendidas tres rutas de su concesión.
El diputado Héctor Serrano lo dijo claro: las concesiones “son potestad del Estado, no propiedad de los concesionarios”. Quien explota un bien público no puede presentarse a pedir rescate cuando el negocio le sale mal.
Terán tiene razón en algo: los costos de operar suben. Pero una industria que pide más tarifa, más subsidio y más tiempo, sin ofrecer metas, plazos ni auditoría, no pide apoyo: pide un cheque en blanco.
Los costos suben, pero el respeto a la vialidad, la buena educación y atención por los conductores de las unidades, la limpieza de las mismas y el respeto a sus horarios y paradas, disminuyen.
La SCT debería preocuparse más por velar que las unidades de transporte urbano cumplan con aquello por lo que reciben dinero público, ofrecer un transporte de calidad. Pero primero y más fácil, cerrarle la boca y pararle los pies a este señor que ya parece alcancía, solo pidiendo dinero para guardar y no para emplear en lo que se necesita. O mínimo, salir con urgencia a desmentir sus falacias y exigirle resultados.
Lo mínimo que el usuario merece antes de pagar un peso más es saber cuántos de los 100 camiones nuevos circulan, un plan de renovación con fechas, rutas que realmente operen y cuentas abiertas sobre qué se hizo con el aumento de este año. Sin eso, los 23 pesos no son un precio. Son una factura sin desglose.
También lee: Gallardo renueva transporte público urbano
El Cronopio
Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.
Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.
Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.
Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.
Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.
A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.
También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.
Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.
Lee también: Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina
El Cronopio
Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.
Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.
Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.
A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.
Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.
Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.
Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.
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