agosto 3, 2026

Conecta con nosotros

#4 Tiempos

La danza que cura | Columna de Juan Jesús Priego

Publicado hace

el

LETRAS minúsculas

 

Husmeando hace poco entre las páginas de un grueso libro que dejé olvidado hace mucho tiempo al pie de una montaña de hojas y carpetas, pude enterarme de lo siguiente: que en ciertas tribus del desierto africano las enfermedades mentales se curan siguiendo este extraño procedimiento: cuando uno de los miembros del grupo empieza a sumirse en estados de tristeza prolongados, o a delirar, o a hablar con las piedras, o a gemir por la noches, o a llorar en sueños, o a no querer ya levantarse del lecho, o a invocar la muerte con insistentes ruegos y súplicas, los demás  miembros del clan se reúnen en torno a él y le cantan canciones y danzan a su alrededor, de manera que al poco tiempo el enfermo vuelve a estar sano otra vez, por lo menos en la mayoría de los casos.

¿En dónde reside el secreto de tan milagrosa curación? Eso es lo que quisiéramos saber; aunque, vista la cosa más de cerca, no creo que se trate de ningún secreto.

Según el doctor Claude Miéville, famoso especialista francés en enfermedades mentales, la locura consiste básicamente en esto: «En que el enfermo psíquico termina por aislarse, por encerrarse en su mundo propio… Hubiera podido encontrar el equilibrio –dice- contándose cuentos, representándose una comedia y jugando un papel, pero su drama es que termina por aislarse. Y alienarse, en cierto sentido, es aislarse de los demás y no poder ya comunicarse con ellos… Creo que la locura es este corte, esta ruptura con los demás, con la sociedad, con todo: enloquecer es encerrarse en un mundo que se cierra sobre sí mismo».

Los miembros de aquellas tribus nómadas parecer saber esto, o por lo menos intuirlo: la locura –y agrúpese bajo este nombre todo trastorno psíquico de cierta importancia- se suaviza con un poco de compañía; si toda enfermedad mental es una ruptura, entonces es preciso rehacer cuanto antes lo que se había estropeado. Y, por eso, se juntan alrededor del enfermo, y danzan y cantan para él de modo que pueda éste otra vez sentirse vivo. Es como si con sus cánticos y sus giros le dijeran al enfermo: «Hermano, te habíamos dejado solo. Atareados por los quehaceres de los días casi nos olvidamos de ti, de que existías. Pero tú existes, y llamas nuestra atención adoptando un comportamiento fuera de lo normal. Te vengas de nuestra indiferencia huyendo a esa tierra misteriosa en la que la misma claridad es sombra y que nosotros, a falta de una palabra mejor, llamamos locura. Regresa, ven: hemos aprendido la lección; de ahora en adelante ya no te abandonaremos. ¿Aceptas vivir con nosotros otra vez?».

En Nudo de víboras, la novela de François Mauriac (1885-1970), el escritor francés, hay una escena en la que Luis, el protagonista del relato, escribe a Isa, su mujer, una larga carta en la que le reprocha su falta de interés por él. ¡Nunca lo escuchaba! Y le dice: «Si hablo solo es porque siempre estoy solo. Al hombre le es necesario el diálogo». Puesto que su mujer no le prestaba atención, él se ponía a hablar con él único que estaba siempre ahí a un lado suyo: él mismo. La locura estaba a la vuelta de la esquina.

Ahora bien, de entre los hombres y mujeres que caminan por las calles gesticulando o gritando, ¿cuántos habrá que han sido mal amados y se han puesto a gritar al viento porque no ha hay nadie en este ancho planeta que quiera escucharlos?

El hombre es un ser de palabra, y si no encuentra unos oídos dispuestos a recoger su voz, se pondrá a platicar con las piedras. ¿Locura? Falta de amor, simplemente.

Como digo, los nómadas aquellos algo sabían de todo esto y ponían inmediatamente manos a la obra con resultados que pondrían rojos de envidia a los psicólogos de Occidente.

Pero no nos hagamos ilusiones: aquí éste método jamás funcionaría. Porque, ¿de dónde va a salir la gente que se ponga a danzar y a cantar alrededor de las camas? ¡Estamos todos tan atareados! Además, carecemos de todo sentimiento comunitario de la vida: si ni siquiera con uno de los nuestros haríamos una cosa semejante, ¿cómo podríamos hacerlo con el vecino de enfrente, a quien no conocemos de nada? En todo caso –llevando nuestra generosidad a cimas insospechadas- organizaríamos una colecta y lo mandaríamos al psicólogo para ver qué puede este hombre solo –este desconocido, este extraño- hacer por él. Nosotros no, nosotros no tenemos tiempo; y, además, tampoco tenemos ganas. ¿Cantarle canciones a nuestro vecino? ¿Ensayar unos pasitos de breakdance para que se alegre un poco? ¡Qué ridiculez! ¡Aunque se tratara de nuestra abuela, nosotros no haríamos esto por nada del mundo! Sí, que el psicólogo haga lo que pueda, que sea él quien tome las riendas del asunto.

Sigo hojeando el libro y me pongo a pensar: «¡Si los hombres y mujeres de hoy tuviéramos un poco de tiempo para gastarlo con los demás, acaso habría menos enfermos mentales entre nosotros! Porque sí, todos estamos más o menos enfermos. Enfermos no de nuestras depresiones –que son sólo el efecto, la punta visible del iceberg-, sino de que nadie quiera cantar y bailar a nuestro alrededor. Enfermos de nuestra larga e infinita soledad».

¿Qué puede un ansiolítico contra una tristeza verdadera? ¿Qué puede un antidepresivo contra un desamparo real? «Nada se termina nunca de adquirir –escribe el filósofo André Comte-Sponville-; nada se nos promete nunca, sólo la muerte… La fragilidad de vivir, la certidumbre de morir, el fracaso o el espanto del amor, la soledad, el vacío, la eterna falta de permanencia de todo… ¡Esta es la vida! Siempre solitaria. Siempre mortal. Siempre desgarradora. Y tan frágil, tan débil, tan expuesta». En semejantes condiciones, ¿cómo no volvernos locos?

Aquellos nómadas lo saben: con un poco de compañía. Ellos han descubierto el secreto, han quitado el velo, en pleno desierto, al enigma de la vida.

También lee: Respeto al destino | Columna de Juan Jesús Priego

Continuar leyendo

Corredor Humanitario

Trump pausa ataque a Irán; Teherán niega acuerdo sobre Ormuz

Publicado hace

el

Donald Trump

El presidente de Estados Unidos aseguró que suspendió una ofensiva militar para dar espacio a un acuerdo, pero el gobierno iraní rechazó que exista cualquier pacto y advirtió que responderá si es atacado

Por: Redacción

El conflicto entre Estados Unidos e Irán entró el fin de semana en una nueva fase de incertidumbre, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara la suspensión de un ataque militar previsto contra Irán con el argumento de abrir una ventana para un acuerdo diplomático. Sin embargo, Teherán negó que exista cualquier negociación o pacto sobre la reapertura del estrecho de Ormuz.

Trump afirmó que decidió detener la ofensiva tras conversaciones con aliados de Medio Oriente y expresó su expectativa de alcanzar un acuerdo “rápido”. Entre las condiciones planteadas por Washington se encuentran la reapertura del estrecho de Ormuz y el abandono del programa nuclear iraní.

La respuesta iraní llegó pocas horas después. El gobierno de Teherán calificó de falsas las declaraciones del mandatario estadounidense y aseguró que no existe ningún acuerdo con Washington

. Además, reiteró que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado mientras continúen las hostilidades de Estados Unidos.

El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, sostuvo que su país responderá a cualquier nueva agresión, mientras medios cercanos a la Guardia Revolucionaria respaldaron la postura oficial y descartaron cualquier negociación en curso.

La tensión en la región se mantiene elevada después de cinco meses de enfrentamientos entre Estados Unidos, Israel e Irán, un conflicto que ha afectado el tránsito marítimo en el Golfo Pérsico, el mercado energético y la estabilidad de Medio Oriente.

También lee: Zelensky pide más defensas aéreas tras nuevo bombardeo ruso sobre Kiev

Continuar leyendo

Acento Ajeno

Las murallas de Chapultepec | Columna de Haniel Valdés

Publicado hace

el

Acento ajeno

Por: Haniel Valdés Velázquez

La ciudad de las piscinas a desnivel, los puentes verdes y las licencias gratuitas, tiene un nuevo debate público, que lo mismo puede parecer ataque político vestido de periodismo ciudadano.

Resulta que a muchos cochistas les molestan los nuevos topes de la Avenida Chapultepec, porque autos volaron sobre ellos en su primera noche. Los quejosos voladores aducen a través de reportes, que aún los topes no estaba bien señalados; lo cierto es que quien va a la velocidad permitida, no sale volando.

Por primera vez una obra vial a nivel de la calle ocupa portadas y titulares en los medios, porque para los ingenieros viales o expertos de turno la solución siempre es que el peatón suba y baje 200 escalones de horribles estructuras de hierro o que los autos sigan a 100 km/h sobre un puente o paso a desnivel.

No soy un experto en ingeniería urbana, por lo que no pretendo entrar en detalles técnicos de si está bien o mal hecho, por eso me centro en los debates que quieren forzar las páginas de Facebook que se llaman medios de prensa.

Pocas veces he visto medios cuestionar la constante construcción de estructura cochista que lejos de mejorar la movilidad, como dicen los boletines oficiales, tienden solamente a favorecer la velocidad.

¿Quién se acuerda de los peatones? ¿Quién piensa en el que quiere cruzar la calle sin tener que subirse a un gigante de hierro de más de 6 metros de altura? Antes de que lo invada un pensamiento clasista, whitexican o retrógrado y termine llamando “pobre” al que camina, tómese los 30 minutos que tarda en cada semáforo para respirar y léame con la mente un poco menos cerrada.

Las primeras quejas llegaron porque no había señalética para avisarle a los conductores que había una barda en medio de la calle, pero la mayoría de los que piden la señal con el aviso son los mismos que, a propósito, no ven las que sí están, esas que indican un máximo en la velocidad, o ser cortés con los peatones que intentan cruzar.

Señales faltan más, como una que indique para qué o quién es el carril central de Chapultepec, que en realidad nadie lo sabe a ciencia cierta, otras en toda la ciudad, las que avisen que la ciclovía no es para que se estacionen autos de los negocios de Carranza o Himno Nacional.

La Avenida Chapultepec tiene varias señales que indican que el límite de velocidad es de 50 km/h, algunas casi borradas -ahí te encargo, Ayuntamiento- pero en los videos que circularon de autos voladores, en ninguno de los casos, la velocidad del vehículo estaba por debajo del límite permitido

.

Sí hubo un fallo grande por parte de las autoridades viales municipales que no anunciaron a tiempo el tope y no colocaron la señal hasta que ya estaba listo el muro de los tormentos.

Sigue existiendo tardanza por parte de estas mismas autoridades para repintar o rescatar las señales que no solo ahí, sino en toda la ciudad, están mal pintadas, opacas, mal colocadas o tapadas por árboles.

Los medios que compartieron videos, que criticaron al gobierno municipal, que incitaron al odio de conductores hacia peatones (como si eso no fuera pan de cada día), ¿por qué no acompañaron sus post con un “circule con cuidado”, “cumpla con lo establecido”, “respete al peatón”?

A mis colegas de los medios: falta para el 2027, no empecemos desde ya a querer caerle mejor al que todavía no saben si va a seguir en el poder, hagamos periodismo útil, no crítica en busca de likes. 

Conductores: respeten al peatón. Peatones: no usen el móvil mientras cruzan las calles, ni intenten ganarle al semáforo. Ciclistas: hay solo 3 ciclovías, pero usémoslas correctamente. 

Autoridades: hagan su trabajo, pero háganlo bien, y no descuiden lo que hicieron antes por centrarse solo en obras nuevas.

Gobierno estatal: la obra municipal es para que las personas se sientan más seguras entrando a un parque bajo su cuidado, para evitar accidentes en una calle, de una ciudad que también es parte del estado.

Gobierno municipal: no se apresuren por hacer cosas solo de cara a la contienda electoral, échenle ganas y háganlas bien, respeten los tiempos, informen oportunamente a los usuarios de las vialidades.

Ya aprovechando, revisen las señales de tránsito de la zona, que necesitan mantenimiento, y luego dense una vuelta por la ciudad: hay banquetas que son estacionamientos, hay ciclovías intransitables, hay peatones en riesgo porque los conductores no siguen el reglamento.

En pocas palabras, bajemos todos la velocidad… en todo, hay topes.

También lee: Arrancó la carrera, todos la van perdiendo | Columna de Haniel Valdés

Continuar leyendo

Acento Ajeno

Arrancó la carrera, todos la van perdiendo | Columna de Haniel Valdés

Publicado hace

el

Acento ajeno

Por: Haniel Valdés Velázquez

La competencia por la elección de 2027 ya sabemos que inició hace un rato, ¿a quién le importan los tiempos electorales cuando ni Ceepac hace su chamba, ni a los políticos les importa respetar lo establecido? Aquí lo que hace falta es ganar.

Ahora, podemos ir revisando cómo va esa carrera, quienes van primero y quienes se rezagaron, pero hagamos un análisis serio y real, no mirando encuestas de esas que casualmente suelen dar ganador al que la pagó. Y lo cierto es que el ganador real hasta ahora no es ninguno.

Las batallas electorales deben pelearse en todos los terrenos, pero casi siempre es la prensa el más complicado, y el que suele dejar al ganador. Esta vez, más que nunca les está pasando factura ese campo minado que es la comunicación, han querido meterse de a lleno en el papel de comunicar, pero terminan desinformando.

Me resulta difícil de entender ¿quién aconseja a los políticos potosinos?, ¿de dónde salieron sus grupos de comunicación?, todos parecen tener un mismo objetivo, que el rival pierda, en lugar de centrarse en que su patrón gane la campaña.

Los dime y diretes que cada vez vemos más en las conferencias de prensa, los empujones e interrupciones por pseudocomunicadores e influencers de turno de páginas de facebook autoproclamadas medios, que acompañan cada banquetera, no solo demuestran la falta de educación formal, civismo y ética periodística que consume al gremio, también evidencia carencias que ya no son de la persona, vienen desde la academia y los nuevos “periodistas” que se están formando.

Pero volviendo al tema de los que hacen boletines y posts para informar que sus jefes trabajan, ¿no hay algo más que necesite comunicarse? ¿de verdad es siempre “gracias al trabajo inconmensurable del supremo líder de tal o más cuál municipio/estado/entidad” que las cosas se solucionan?

Donald Trump en su primera campaña presidencial echó a perder la prensa internacional, en números su campaña fue maravillosa, pero es un modelo netamente primermundista, la heroización, el convertir a personajes políticos en protagonistas de Marvel funcionan en economías donde la fuerza del voto está en los grandes empresarios y en poder de las multinacionales, todos quieren al empresario exitoso dirigiendo su país.

En latinoamérica solo hay un caso donde ese modelo de prensa ha funcionado, Nayib Bukele controla los medios de El Salvador y su triunfalismo lo posicionó como el presidente con mayor aceptación del mundo. En México hubo un caso muy positivo, pero al que no le alcanzó, fue la pasada campaña presidencial de Máynez, donde mientras dos señoras se la pasaban criticándose entre sí y hablando de administraciones pasadas, el emeceísta se posicionó como el más votado de su partido en una carrera por la presidencia.

¿Pero, qué pasa en el interior de los estados, en los municipios? Las personas no creen en héroes, no les importan los muchos adjetivos que acompañan a las autoridades en las notas institucionales, el pueblo busca ver sus problemas resueltos y no siempre se acuerda de quién los soluciona.

Todas las notas periodísticas y boletines institucionales parecieran redactados por la misma persona, o el mismo usuario de chatgpt, “gracias a la labor de”, “por indicación de”, “con la guía de”, no solo dejas de reconocer al que sí estuvo al sol medio día tapando el bache o 4 meses haciendo una carretera o puente, logras hartar al lector de escuchar el mismo nombre y el mismo cargo 100 veces al día, cuando lo cierto es que a veces ni por su colonia se le ha visto.

Hay campañas peores: la zumayezca idea de que los bots cuentan en urnas es de político novato. Lo peor es que le copiaron la idea y ahora sus rivales la replican en sus propias granjas, para atacar medios aliados a su contraparte.

Ojalá me equivoque, pero nos esperan 12 meses de bombos y platillos de un lado y de otro, todos jugando a ser el ganador y bombardeando al rival con cuanta tontería (o no) aparece.

No hay charla cercana con el pueblo (aunque nos hagan creer que sí), no hay investigación, búsqueda de los problemas reales que aquejan a los potosinos, solo buscan hacer estructuras cada vez más grandes para autos, prometer agua, y bombardear sus actos y sus redes de promesas vacías que saben no van a resolver los problemas.

La carrera inició, pero esta vez casi nadie está mirando la carrera en sí, ni a sus corredores, andan pendientes de los comentarios de “narradores” que no están tampoco mirando a la pista. La descomunicación va a la cabeza, y seguramente será la vencedora.

Donde reinan las mentiras repetidas hasta el cansancio, los triunfalismos, y la vieja costumbre de intentar humillar al rival, el éxito nunca será para el periodismo o la verdad, solo para quien se siente en el trono y para aquellos que decidan seguirle el juego.

También lee: Hagamos Fan Fest, eso lo paga el pueblo | Columna de Haniel Valdés

Continuar leyendo

Opinión

Pautas y Redes de México S.A. de C.V.
Av Cuauhtemoc 643 B
Col. Las Aguilas CP 78260
San Luis Potosí, S.L.P.
Teléfono 444 2440971

EL EQUIPO:

Director General
Jorge Francisco Saldaña Hernández

Director Administrativo
Luis Antonio Martínez Rivera

Directora Editorial
Ana G. Silva

Periodistas

Diseño
Karlo Sayd Sauceda Ahumada

Productor
Fermin Saldaña Ocampo

 

 

 

Copyright ©, La Orquesta de Comunicaciones S.A. de C.V. Todos los Derechos Reservados