Ciudad
La boleta del segundo informe de Xavier Nava
Periodistas de La Orquesta califican al alcalde en seguridad, obras públicas, combate a la corrupción y servicios públicos. El mandatario salió reprobado
Por Redacción:
Este martes, Xavier Nava presentará su segundo informe de gobierno. Ante ello, cuatro periodistas de La Orquesta analizaron y calificaron cómo ha sido el periodo 2019-2020 del alcalde capitalino en los rubros de seguridad, obras públicas, corrupción y servicios públicos.
Se les pidió a Roberto Rocha (colaborador), Luis Moreno (director), Daniel Cerda (periodista gráfico) y Ana Silva (periodista) que evaluaran del 0 al 10 (siendo 0 lo peor y 10 lo mejor) cada uno de estos cuatro aspectos del gobierno municipal.
ROBERTO ROCHA, COLABORADOR DE LA ORQUESTA
Roberto Rocha mencionó que en materia de seguridad la administración municipal ha tenido muchos inconvenientes, destacó que el robo a negocios ha tenido cifras escandalosas en cantidad en el primer año de su gestión: “En el segundo año bajó porque tuvieron que cerrar los establecimientos por las condiciones de la pandemia del covid-19”. Agregó que la inversión en seguridad no se ve reflejada, ya que la renta de patrullas no ha dado frutos, por lo que el alcalde sale mal parado.
Rocha dijo que se han visto algunos avances en zonas particulares de la ciudad en cuanto a obras públicas, sin embargo, la mayoría de las calles están en muy malas condiciones, lo que representa un serio peligro para los conductores.
El colaborador de La Orquesta detalló que en el rubro de corrupción Xavier Nava ha tenido serios problemas: “En combate a la corrupción le doy un 1 porque está bastante mal y se han demostrado varios casos cercanos al alcalde, que desde la administración municipal intentan sacar ventaja y obtener contrato del municipio o algún otro tipo de gestiones, y el Nava no solo no ha investigado, sino que además ha protegido y ha dicho en casos específicos que ‘pueden realizar inversiones’, sí, está bien que las hagan, pero no se trata de utilizar su posición a favor de ellos mismos, sino que realicen inversiones legales como todo el mundo”.
Roberto Rocha mencionó que, en cuanto a servicios públicos, Interapas está en unas condiciones terribles y ha hecho gastos que parecen innecesarios como la adquisición de camionetas. “Las luminarias que presumieron se apagan a ratos y cada una, que además son muy caras, no ha logrado asegurar su funcionamiento. Lo único bueno ha sido que, a diferencia de las últimas 3 administraciones, el alcalde no ha tenido problemas con el servicio de recolección de basura, por eso alcanza el 4 de calificación”.
CALIFICACIONES PARA XAVIER NAVA
Seguridad: 3
Obras públicas: 6
Corrupción: 1
Servicios públicos: 4
LUIS MORENO, DIRECTOR
En el tema del combate a la delincuencia, Luis Moreno dejó en claro que “los ciudadanos no nos sentimos seguros”. Además, agregó que a últimas fechas han ocurrido hechos violentos en sitios relativamente seguros, como el asesinato de un hombre en pleno barrio de Tequis: “Nava debe tener cuidado, porque la crisis económica derivada de la pandemia de covid va a generar que más personas delincan”.
Moreno consideró que el alcalde capitalino terminará su gestión “sin una gran obra por presumir” y con las calles en mal estado: “Para las restauraciones que ha hecho escoge los peores momentos, todo en un afán de notoriedad, por ejemplo, el mes de diciembre, lo que siempre genera la molestia de la ciudadanía”.
Destacó que es “vergonzoso” el servicio de limpia de la ciudad: “con todo y las restricciones por la pandemia, las calles lucen sucias y descuidadas, sobre todo en las plazas públicas”.
Por otra parte, en cuanto al combate a la corrupción apuntó: “Nava va a cerrar su gestión sin poder darle un solo golpe contundente a los presuntos desfalcos del ex alcalde Ricardo Gallardo, por lo que su narrativa se verá debilitada y cuestionada, a lo que hay que sumarle las cosas de las que se le acusan a Xavier, por ejemplo los proyectos de los Zendejas y el de Minera México, en donde hay un conflicto de intereses. Queda claro que el gobierno de Nava no tiene la más mínima intención de ser limpio”.
CALIFICACIONES PARA XAVIER NAVA
Seguridad: 4
Obras públicas: 5
Corrupción: 6
Servicios públicos: 6
DANIEL CERDA, PERIODISTA GRÁFICO Y JEFE DEL DEPARTAMENTO DE DISEÑO
El periodista gráfico aludió a que las cifras de homicidios en la capital del estado han subido de forma alarmante: “además de que el alcalde ha evadido el tema”.
Daniel Cerda dijo que se la administración municipal ha llevado a cabo obras en la ciudad, sin embargo, en la mayoría de ellas los presupuesto han sido puestos en duda y son de mala calidad: “por ejemplo, la ciclovía en Himno Nacional que resultó ser más cara de lo que dijo y está en pésimas condiciones”.
En cuanto al tema de corrupción apuntó: “mejor ni hablamos, le doy un dos, con el tema de los primos de Portilla, con la contratación de una parienta al principio de su administración en el área de diseño y ahora con lo de su secretario particular, no merece más. El nepotismo es lo que ha prevalecido en esta administración, se la sacan diciendo que ellos hacen las cosas bien, pero se ve que no”.
Cerda mencionó que en servicios públicos el alcalde Nava realizó algunos intentos: “como la iluminación, pero en comparación con las administraciones pasadas ha tenido la ciudad muy sucia”.
CALIFICACIONES PARA XAVIER NAVA
Seguridad: 2
Obras públicas: 5
Corrupción: 2
Servicios públicos: 5
ANA SILVA, PERIODISTA
La periodista de La Orquesta reprobó con una calificación de 4 en materia de seguridad al gobierno municipal, ya que la mayor cantidad de delitos de alto impacto se cometen en la capital de estado y destacó que el alcalde ha utilizado su puesto solo como una plataforma para una virtual candidatura a gobernador de San Luis Potosí en el 2021.
“Hemos visto al alcalde los fines de semana haciendo promoción en otros municipios para llenarse de aplausos y agradecimientos, pero en la capital la realidad es otra, mientras él va y juega al ‘futuro gobernador’ cada noche ocurren delitos de todo tipo en la capital y es un tema que no atiende, en San Luis Potosí ya no hay colonia segura, y mucho menos hay confianza en las autoridades”.
Silva dijo que en cuanto al tema de obras públicas no existe un proyecto que haya impactado en su administración, consideró que la forma de realización de estas ha sido reprochable:
“Da risa que se genere obras en las que no se ven mejoras, como el bacheo, que al final solo cubres el bache, pero no aplanas el sitio, entonces se vuelve a sumir y el bache se vuelve a generar, las calles necesitan ser pavimentadas desde el inicio y con buenos materiales”.
Indicó que en el combate a la corrupción le da al alcalde un 3: “Él es uno de la corrupción en la ciudad, lo más increíble es su forma de manejarlo ya que recae en la hipocresía. Nava solo ha velado por sus intereses, personales y políticos, se ve reflejado con este nuevo plan municipal de desarrollo urbano, donde no solo buscará apoyo de los dueños de las inmobiliarias para que lo apoyen de cara a las elecciones del 2021, sino que además ayudará a su amigo, el secretario Pablo Zendejas, y su tío, Horacio Sánchez”.
Por último, Ana Silva señaló que los servicios públicos como el alumbrado y el agua, han dejado dudas sobre el paradero de los recursos: “El alcalde lo intenta, pero por cada cosa que hace, sale beneficiado, las lámparas son muy caras y además no funcionan, y suben el precio del agua, pero no hay servicio”.
CALIFICACIONES PARA XAVIER NAVA
Seguridad: 4
Obras públicas: 5
Corrupción: 3
Servicios públicos: 6
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Ciudad
La radiografía moral de una ciudad a través de sus esquinas. Primera Parte
Reportaje histórico, político y urbano de la nomenclatura potosina
«No nos une el amor sino el espanto;
será por eso que la quiero tanto.»
Jorge Luis Borges, «Buenos Aires», en El otro, el mismo (1964)
Por: Jorge Saldaña.
Caminar por San Luis Potosí es, sin que uno se dé mucha cuenta, un acto de paciencia historiográfica. Uno cree que va a comprar el pan, pero en realidad atraviesa cuatro siglos, tres regímenes, una revolución y una pulquería desaparecida. La esquina —esa institución tan mexicana— se vuelve aquí un libro abierto al que le faltan páginas, le sobran portadas y sostiene memorias cono nombres hechas de azulejo, metal o placa, que de no nombrarse ahí, nadie más las nombraría y menos las recordarían.
Lo cuento como periodista urbano, también como ciudadano y no como acusador. Esto no es una denuncia: es una caminata. Una caminata larga, tropezada y deliciosa por un casco antiguo donde una sola vía recta puede llamarse «Mariano Arista» en una placa, «ARISTA» en la siguiente y, dos cuadras más allá, «GRAL. M. ARISTA», todo en distintos materiales, todo igual de oficial, todo igual de imposible. Un solo general, tres nombres; un solo cabildo pero ningún acuerdo.
El estudio del licenciado Constantino Méndez sobre las inconsistencias actuales de la nomenclatura y el «Diccionario histórico de las calles de San Luis Potosí» de don Arcadio Castro Escalante —en su libro «Por las viejas calles de aquel San Luis»— dejaron consignado lo que aquí se cuenta con prosa de domingo: que la nomenclatura de esta ciudad es un palimpsesto -esos manuscritos en pergamino que conservan huellas de una escritura anterior- al igual que nuestro centro, en cada placa hay un héroe encima de un pordiosero, un revolucionario encima de un cura, una avenida encima de una zanja. Y que la abuela, terca, sigue diciendo «La Corriente» cuando el plano oficial dice «Reforma» desde hace ya un siglo.
El verso de Borges con que se abre este reportaje no es decorativo. Es la llave. Porque si hay una manera de querer a las ciudades, esa manera es contradictoria: las queremos por lo que nos avergüenza de ellas. Las queremos por su desorden, por su terquedad, por su modo de no obedecer. San Luis Potosí entra en esa categoría con orgullo. Es una ciudad que se ama, en parte, por su incapacidad para ponerse de acuerdo consigo misma.
De los apodos a los apellidos
En 1828, recién consumada la Independencia, el Ayuntamiento potosino se topó con un problema simpático y propio de la época: necesitaba bautizar oficialmente sus calles, pero no tenía a quién honrar. A los españoles ya no se les quería —era demasiado pronto—, y los héroes nacionales todavía no alcanzaban para tantas esquinas. La solución fue salomónica y muy mexicana: dejar los apodos populares y ponerle apellido de vecino distinguido a lo que faltara.
Así se inauguró, sin saberlo, la primera ley no escrita de la nomenclatura potosina: la calle no se nombra, la calle se hereda. Hereda al insurgente cuando llega la Independencia, hereda al liberal cuando llega la Reforma, hereda al revolucionario cuando llega 1914 —el año bisagra, el del gran rebautizo— y hereda al fraccionador cuando llega el siglo XXI con sus colonias bautizadas con nombres de árboles que aquí no crecen.
Antes de 1828, sin embargo, las calles ya tenían nombre: solo que el nombre lo ponía el barrio, no el cabildo. La calle de la Cruz se llamaba así porque había una gran cruz divisoria entre la ciudad y la villa de San Miguelito. La de las Bóvedas porque allí se levantaron las primeras casas con techo abovedado. La del Arenal porque las lluvias de La Merced llenaban de arena la cuadra. La de los Burros porque los arrieros amarraban sus bestias antes de bajar a la Plaza de Armas. La de la Tamalera porque ahí vivía una mujer cuyos tamales eran de gran demanda.
Estos nombres, hoy reemplazados por placas con apellidos solemnes, eran en realidad un primer sistema completo y eficaz. Funcionaba etnográficamente: nombraba lo que estaba, no lo que se quería honrar. Era una nomenclatura sin proyecto político, asentada en la observación cotidiana. Por eso, cuando el cabildo intentó imponer apellidos en 1828, lo hizo sobre un sustrato vivo que ofreció resistencia silenciosa. La gente siguió diciendo «La Tamalera» mientras la placa decía «Julián de los Reyes».
La cuadra como unidad onomástica
Hasta bien entrado el siglo XIX, una vía recta no tenía un nombre: tenía tantos nombres como cuadras. La calle Iturbide, por ejemplo, en 1864 se desplegaba en ocho identidades distintas: «Ciprés», «Palaus», «Chino o Clima», «Filantropía», «Guayabo», «Mora», «Cocheros» y «Chica». La calle Vallejo se dividía en cinco: «Remedios», «Las Recogidas», «Plaza de Las Recogidas», «Lucero» y «San Miguelito». Manuel José Othón —el poeta— caminaba de niño por una vía que cambiaba cinco veces de nombre.
La avenida Carranza es el caso emblemático. En 1864 era cinco calles distintas en una sola línea: «La Cárcel» las dos primeras cuadras, «Maltos» las dos siguientes, «El Elefante» la quinta, y todo el resto «Real de Tequisquiapan». Cinco nombres, una traza. Hoy es una sola Carranza —liberal, rectísima, peatonal en su tramo histórico— pero quien camine por ahí está caminando, sin saberlo, sobre el rastro de un elefante, una cárcel y un señor de apellido Maltos del que no quedó memoria.
«Una descripción de Zaira como es hoy debería contener todo el pasado de Zaira. Pero la ciudad no dice su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras […], surcado a su vez cada segmento por raspaduras, muescas, incisiones, cañonazos.»
Italo Calvino, Las ciudades invisibles (1972)
Calvino no escribió sobre San Luis Potosí, pero pudo haberlo hecho. Su descripción de Zaira describe con exactitud lo que cualquier potosino ve al levantar la cabeza en una esquina del primer cuadro: la ciudad no cuenta su pasado, lo contiene. Lo carga en cada placa que no se quitó, en cada rótulo que se dejó conviviendo con el nuevo, en cada rincón donde el catastro y la abuela difieren y nadie se atreve a darle la razón a uno solo de los dos.
Esta lógica de los muchos nombres por cuadra tenía sentido en una ciudad pequeña. Cada tramo coincidía con un edificio característico, una anécdota memorable, un vecino famoso. Cuando la población creció y la administración pública se profesionalizó, ese sistema se volvió insostenible. Una calle con siete nombres no se puede catastrar, no se puede cobrar predial, no se puede patrullar. La unificación llegaría —y llegaría con una ideología.
Las cuatro fechas bisagra
La nomenclatura de San Luis Potosí no cambió de una vez. Cambió en oleadas, y cada oleada lleva la firma del régimen que la promovió. Cuatro son las fechas que conviene memorizar:
- 1828: primera nomenclatura oficial. Es la ola del cabildo independiente. Domina la mezcla de apellidos distinguidos y nombres triviales, por escasez de héroes.
- 1860–1870: primera ola liberal. Tras las Leyes de Reforma, aparecen Galeana, Morelos, Hidalgo, Allende sustituyendo nombres conventuales y virreinales. Es el primer barrido ideológico.
- 1914: el gran rebautizo revolucionario. La nomenclatura moderna —Carranza, Obregón, Madero, Zapata, 5 de Mayo— se impone sobre los antiguos nombres por cuadra. Es el momento más drástico: lo que había tardado tres siglos en sedimentar se sobrescribió en pocos años.
- 1930: ola posrevolucionaria. Aparecen nombres de gobernadores y políticos locales (Julián Carrillo, Francisco Alcalde, Ildefonso Díaz de León). La memoria estatal entra a competir con la memoria nacional.
Si uno camina hoy el centro y lee placa por placa, está leyendo —en estricto rigor— la geología política de la ciudad. La capa más profunda es colonial: convento, virgen, cruz. La siguiente, decimonónica: apellido distinguido, anécdota local. Encima, la liberal: insurgente. Encima, la revolucionaria: jefe armado. Encima, la postrevolucionaria: gobernador. Y en los fraccionamientos nuevos, la capa contemporánea: árbol exótico, flores, montañas y cordilleras. Cinco capas, una ciudad.
La memoria popular como capa subterránea
Hay una capa más, sin embargo, que ningún régimen logró borrar: la oral. Las placas también hablan de lo que el poder quiso olvidar. La calle de Las Manitas —hoy un tramo de Abasolo— se llamó así porque ahí enterraron las manos de un homicida. La de Las Cruces —hoy un tramo de Universidad— porque dos hombres se mataron mutuamente y se les puso cruces en el sitio. Estos nombres no entraron a la oficialidad porque la oficialidad prefiere héroes; pero la oralidad los recuerda. La calle, otra vez, no se borra: se tapa.
Y hay nombres populares que sí lograron permanecer, contra todo pronóstico. La calle Juan del Jarro lleva el nombre de Juan de Azios Ramírez, un pordiosero potosino del siglo XIX, vestido de harapos y con un jarro al hombro para pedir agua y comida. Se le atribuían dotes adivinatorias; la gente lo consultaba sobre fechas de muerte y matrimonios futuros, y atinaba lo suficiente para volverse leyenda. Cuando murió, le pusieron calle. Es uno de los pocos sitios en México donde un mendigo tiene placa oficial. Cosa rara, cosa potosina, cosa hermosa.
Ayuntamiento de SLP
Senadora Verónica Rodríguez destaca avances en seguridad en San Luis Capital
La senadora por Acción Nacional reconoce que la mejora en la percepción ciudadana es resultado de la estrategia del alcalde Galindo y del trabajo policial
Por: Redacción
La senadora Verónica Rodríguez Hernández destacó los avances en seguridad en San Luis capital, luego de los resultados dados a conocer por el INEGI, los cuales reflejan una mejora en la percepción ciudadana y consolidan la estrategia encabezada por el alcalde Enrique Galindo Ceballos.
Tras la presentación de estas cifras, la legisladora subrayó que los resultados tienen sustento en la voz directa de la población: “La ciudad había pedido esto a gritos; hoy que tenemos un buen resultado, después de cinco años de gobernar del alcalde Enrique Galindo, lo agradecemos por que además sabemos que este trabajo va a continuar”, afirmó.
Rodríguez Hernández expresó su orgullo por los avances alcanzados y reconoció que la estrategia de seguridad municipal ha generado condiciones para que la ciudadanía perciba mayor tranquilidad en su entorno cotidiano.
Asimismo, la senadora resaltó el papel del cuerpo policial y de los distintos actores involucrados en la implementación de esta política pública, al señalar que el trabajo coordinado ha superado expectativas y ha fortalecido la confianza de la población en San Luis capital.
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Ayuntamiento de SLP
Gobierno Municipal de Enrique Galindo, segundo más eficaz del país: INEGI
El Alcalde Enrique Galindo Ceballos destacó que, según la ENSU del Inegi, el Gobierno de la Capital se posiciona como el segundo Ayuntamiento más eficiente entre capitales, primer lugar en alumbrado público, con mejoras en servicios, entorno urbano y paz social.
Por: Redacción
El Alcalde Enrique Galindo Ceballos informó que, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Urbana (ENSU) del Inegi, el Gobierno Municipal de San Luis Capital se consolida como el segundo Ayuntamiento mejor evaluado del país en eficacia, gracias a la calidad de los servicios y condiciones de convivencia.
La capital potosina ocupa el segundo lugar en eficacia entre ciudades capitales, además de posicionarse en primer lugar en alumbrado público y en tercer lugar en el mantenimiento de parques, jardines y espacios públicos, indicadores que reflejan el impacto de las acciones municipales.
Galindo Ceballos señaló que la percepción de eficacia del gobierno creció 10.3 por ciento respecto al trimestre anterior, como resultado de las políticas públicas enfocadas en mejorar el entorno urbano y la calidad de vida.
Finalmente, el presidente municipal subrayó que estos resultados también se reflejan en la paz social, con una mejora en el orden urbano, evidenciada por la reducción en hechos de vandalismo e incivilidades, así como en la disminución del consumo de alcohol en vía pública, que alcanzó su nivel más bajo desde que se tiene registro.
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