enero 11, 2026

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#4 Tiempos

Individualismo global | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

Un hombre de mediana edad, según leo en la nota roja del periódico, fue alcanzado ayer por el auto que conducía un joven amodorrado; la víctima se debate hoy entre la vida y la muerte en uno de los hospitales de nuestra ciudad.

De haber dormido bien nuestro desprevenido conductor, el accidente no se habría producido. Pero, ¿por qué no durmió bien? Aventuremos algunas hipótesis: porque se quedó dormido hasta muy tarde viendo en la televisión su programa favorito; o porque fue a decirle adiós a la soltería de uno de sus compañeros de trabajo; o porque la noche anterior fue a la feria y se desveló platicando, bailando y bebiendo con una señorita de la que pretende algo desde hace ya varios meses.

Sea lo que haya sido, el hecho es que el conductor durmió bastante mal –mejor dicho, no durmió-, y ahora resulta que ha atropellado a alguien. Y pregunto: ¿afectaron o no a la pobre víctima los desvelos de este noctámbulo irresponsable? ¡Es claro que lo afectaron, y de qué manera!

Pero entremos en el campo de las suposiciones. Si la víctima hubiese sabido lo que iba a pasar con él, ¿se habría atrevido a buscar el número telefónico de su verdugo para alertarlo, o ya al menos para prevenirlo?

Supongamos que este hombre hubiera tenido por la tarde una revelación; supongamos, por ejemplo, que se le hubiera aparecido un ángel bueno y que éste le dijera en un tono acongojado: «Cuidado, amigo. Mañana por la mañana sufrirás un accidente; te atropellará con su auto un señor llamado Anselmo Pérez». De haber tenido lugar semejante aviso, premonición o como quiera llamársele, ¿qué habría tenido que hacer nuestra víctima de estar en su sano juicio? Una solución sería no presentarse mañana a trabajar; pero resulta que, si no se presenta, pierde el empleo. ¿No se pondría entonces a buscar a su asesino? Ah, lo buscaría por mar y tierra y, al encontrarlo, se postraría a sus pies para suplicarle: «¡Por el amor de Dios, hoy no se desvele usted! Pase lo que pase, no se desvele usted, pues de que me haga caso o no depende mi vida. ¡Estoy en sus manos, estimado señor! Hágame usted este favor, se lo suplico: hoy duérmase temprano, apague su televisor a una hora razonable y, por lo que más quiera, maneje con precaución mirando siempre a uno y otro lados».

Ahora bien, de haber escuchado estas palabras, ¿cómo se imagina usted que habría reaccionado el conductor? Tratemos de imaginarlo. Acaso respondería de esta manera: «¿Pero quién diablos es usted para darme órdenes? Primero identifíquese. ¿A santo de qué se mete usted en mi vida? ¿O es que se ha equivocado de persona? Si es así, discúlpese; pero, si no, ¡váyase usted mucho al carajo!». Tal vez, incluso, habría utilizado palabras de mayor calibre: esas que, por ser mexicano, ya se imaginará el lector. ¿Y luego? Luego este hombre se habría ido a otra parte echando pestes contra los entrometidos. ¡Qué desfachatez: pedirle que maneje con cuidado: como si él no supiera cómo hay que manejar! ¿Cómo se le ocurre? Él se sabe libre y soberano y no va a permitir que ningún gañán venga, como se dice, a girarle órdenes. Pero lo que no sabe es que lo que hoy hace por su propia decisión y gusto repercutirá mañana en la vida de los otros. No lo sabe; es más ni siquiera lo imagina, y mucho menos lo sospecha. Pero, sí: lo que hoy decida hacer repercutirá después en la vida de los demás, lo quiera o no. En realidad, todo lo que hacemos repercute siempre en la vida de los demás. ¡Nuestros destinos están cruzados! «Quien golpea una flor, maltrata una estrella», dijo una vez Plutarco (50-120 d.C.), el viejo polígrafo griego, en un libro que habla, ¡ay!, del ineluctable destino.

Iba una vez un grupo de amigos navegando en un lago cuando de pronto uno de ellos empezó a clavar un clavo en el casco de la lancha.
-¡Imbécil! –gritaron los demás-, ¿qué es lo que haces? ¿Estás loco?
-¿Que qué hago? –respondió el hombre del martillo-: ya lo ven, estoy clavando un clavo.
-¡Pero es que nos vamos a ahogar!
-¿Y mi derecho a hacer cuanto me venga en gana, dónde queda? Además, señores, el hoyo está debajo de mi asiento.

El individualista cree –tontamente- que porque el hoyo está debajo de su asiento sólo va ahogarse él. ¡Cómo se equivoca! Ese hoyo que él hace ejerciendo su libertad soberana resulta que afectará a todos los tripulantes. Y el mundo, por desgracia, está lleno de personas que clavan clavos pensando que son libres para hacerlo mientras se olvidan lindamente de los que viajan en la misma barca.

¡Qué paradójica es nuestra época, que mientras reconoce que las economías están interconectadas –y a ese fenómeno de mutua dependencia lo llamamos globalización-, ignora al mismo tiempo que nuestros destinos personales también lo están! Sin embargo, los antiguos lo sabían: ellos sabían mejor que nosotros que ningún acto, por privado que sea, deja de tener repercusiones sociales e, incluso, universales o cósmicas. Para muestra, he aquí este párrafo tomado de la carta número 48 de Séneca a Lucilio: «No hay acontecimiento en el mundo, favorable o adverso, que pertenezca a cada uno de nosotros por separado. El hecho que a mí me sucede te incumbe a ti; aquel que te sucede, me incumbe a mí, y aquel que nos sucede a los dos acabará, tarde o temprano, incumbiendo a todo el mundo».

«Nuestras culpas envenenan el aire que otros respiran… Creo que si Dios nos diese una idea clara de la solidaridad que nos liga los unos a los otros tanto en el bien como en el mal, no podríamos vivir», escribe Georges Bernanos (1888-1948) en su bellísimo Diario de un cura rural.

Si usted fuera a ser atropellado hoy en la noche por un borracho que a estas horas de la tarde estuviera descorchando apenas las primeras botellas, y se le dijera quién es y dónde está, ¿lo buscaría? ¿Se sentiría en el derecho de meterse en su vida y decirle algo? ¡Responda usted!

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#4 Tiempos

Hagamos cuentas | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

 

Comienza el torneo de la Liga MX, un torneo previo a la Copa del Mundo es un torneo con reglas diferentes, este año la cosa es simple, solo los ocho mejores de la tabla general calificarán a la liguilla, lo cual reduce las posibilidades de jugar postemporada. Esta situación me hace pensar que San Luis tiene muy pocas chances de colarse entre esos equipos que pelearán por el título al final de la temporada regular. 

Pero en fin, como cada inicio, hagamos el ejercicio de pronosticar los puntos que puede llegar a hacer el cuadro potosino, jornada tras jornada. 

Jornada 1.- Tigres / derrota (0 puntos)

Jornada 2.- América / derrota (0 puntos) 

Jornada 3.- Tijuana / empate (1 punto) 

Jornada 4.- Chivas / empate (2 puntos) 

Jornada 5.- Necaxa / empate (3 puntos) 

Jornada 6.- Querétaro / victoria (6 puntos) 

Jornada 7.- Atlas / empate (7 puntos) 

Jornada 8.- Puebla / victoria (10 puntos) 

Jornada 9.- Mazatlán / victoria (13 puntos) 

Jornada 10.- Cruz Azul / derrota (13 puntos) 

Jornada 11.- Pachuca / empate (14 puntos) 

Jornada 12.- León / victoria (17 puntos) 

Jornada 13.- Monterrey / derrota (17 puntos) 

Jornada 14.- Toluca / derrota (17 puntos) 

Jornada 15.- Pumas / empate (18 puntos) 

Jornada 16.- Santos / victoria (21 puntos) 

Jornada 17.- Bravos / derrota (21 puntos) 

Según el presupuesto, 21 puntos tendrá San Luis al terminar la temporada regular

, una suma que le daría para culminar la competencia aproximadamente en el lugar 10 del torneo, mismo que lo estaría dejando fuera de los puestos de liguilla. 

Siendo realistas, la plantilla de San Luis es muy limitada, con buenos jugadores pero que no puede competir contra las grandes nóminas, es un plantel modesto con pocas incorporaciones y aunque en este torneo parece que tiene diferentes opciones, no aspira a grandes números para revertir por mucho lo sucedido en los torneos anteriores, el equipo humilde tiene que distinguirse por el trabajo y demostrar

Será un torneo complicado para San Luis, desesperante para la afición y de largo aliento para la prensa y dirigencia del equipo, ojalá que la suerte los apoye y el presupuesto aquí dicho se quede corto, que se sumen más de 21 puntos y se aspire a una calificación, ojalá las cosas mejoren y sea el despertar de una reconciliación con la afición, saquemos la calculadora, el rosario y suframos el bendito futbol mexicano, que al fin, es lo que hay.

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#4 Tiempos

SLP no es grande… pero su problema de transporte sí | Columna de Ana G Silva

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Corredor Humanitario

 

Ya no es molestia. Ya no es inconformidad. Es hartazgo puro.

Y no, no voy a buscar una palabra más bonita, porque no la hay para describir lo denigrante que resulta usar el transporte público en San Luis Potosí.

Los camiones potosinos son, sin exagerar, de los más caros del Bajío. Hoy el pasaje cuesta 12.50 pesos y, aun así, el servicio es lento, viejo, sucio, impredecible y profundamente irrespetuoso con el usuario.

En Guadalajara, una de las ciudades más importantes del país, el transporte cuesta 8 pesos. En Querétaro, sí, puede llegar a 12 pesos, pero ahí el transporte sí sirve: pasa seguido, es relativamente puntual y no te condena a perder media vida esperando.

Aquí no.

En San Luis Potosí hay personas que esperan 20, 40 minutos o hasta una hora para que pase un camión. Una hora. Solo para subir. Eso no es un “detalle operativo”. Eso es trato indigno.

Aquí mismo, los potosinos repiten que atravesar la ciudad en coche toma 15 o 20 minutos. Pero gracias a un sistema de transporte público miserable, ese mismo trayecto se convierte en una hora con veinte, de los cuales 60 minutos son solo de espera.

En la Ciudad de México, con tráfico brutal y distancias enormes, puedes tardar dos horas en un traslado, sí, pero no esperas. El metro, el pesero, la combi pasan cada 4 o 5 minutos. La ciudad será un caos, pero el transporte no te abandona.

Aquí el usuario espera como si pidiera limosna.

Y por si fuera poco, muchas rutas dejan de operar a las 8 de la noche. Entonces la pregunta es obligada: ¿qué diablos pasa con quienes salen a las 8, 9 o 10 de la noche de trabajar?

Antes, el transporte público funcionaba al menos hasta las 10:30 pm. Hoy ya no. ¿La solución? Que el usuario pague Uber o taxi. Y eso no es ocasional: Es diario, es de lunes a viernes, de lunes a sábado. Para quien gana el salario mínimo —o apenas un poco más— esto es un golpe directo a la cartera.

Y aun así, todavía se atreven… Margarito Terán, líder de los transportistas, dice que 12.50 pesos no les alcanza, que no les “presta” para dar un buen servicio y que necesitan subir el pasaje a 15 pesos (aunque de todos modos se la pelan, porque legalmente no pueden aumentar la tarifa más allá de lo que marca el Índice Nacional de Precios al Consumidor, INPC)

.

Seamos serios. La Secretaría de Comunicaciones y Transportes les ha señalado, año tras año, que circulan unidades con más de 10 años de antigüedad, algo que no debería permitirse en la zona metropolitana. Esto no empezó ayer. Pasó con Ricardo Gallardo, pasó con Juan Manuel Carreras y pasó antes.

Han sido omisos profesionales.

Prometen arreglar camiones. Prometen capacitar choferes. Prometen mejorar rutas. Y lo único constante es el mal servicio.

¿Quién no ha sufrido a un chofer grosero? ¿Quién no ha visto a uno hablando por teléfono, con la música a todo volumen, prepotente, echando carreritas con otro camión? ¿Quién no ha vivido eso de que se juntan dos unidades y una avanza a paso de tortuga, importándole poco o nada si el usuario lleva prisa?

Y luego está el clásico: acortar la ruta, aunque no sea su recorrido, porque “ya van tarde”. Y el usuario que se joda: se baja antes, camina, llega tarde, pierde tiempo y pierde dinero.

Eso no es transporte público. Eso es desprecio sistemático al usuario.

Por eso lo digo sin rodeos: si no pueden prestar un servicio digno, háganse a un lado.

Permitan que el Gobierno del Estado busque otra concesionaria que sí pueda, que sí quiera y que sí le alcance. Porque en otros estados ya quedó demostrado que con menos dinero se puede ofrecer un servicio muchísimo mejor.

Y ya ni siquiera es por el precio. Es por el tiempo robado, el maltrato, las unidades decrépitas, la falta total de respeto.

Basta de tratar al usuario como ciudadano de segunda.

Y ojalá —de verdad ojalá— que la secretaria Araceli Martínez Acosta se suba una semana, solo una, al transporte público para ir a trabajar. Que espere, que se desespere, que llegue tarde. A ver si así entiende la indignación diaria de miles de potosinos.

Porque el transporte público no es un favor. Es un derecho. Y en San Luis Potosí, hoy, ese derecho está secuestrado por la mediocridad.

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#4 Tiempos

Gabriel Macías un periodista y político potosino en los albores del siglo XX | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Uno de los primeros periódicos que tuvo San Luis Potosí en los últimos años de la lucha armada en la revolución mexicana, fue el periódico Acción, un periódico para los hombres de acción, como rezaba su lema que fue creado por su director y propietario Gabriel Macías que iniciaba actividades en 1919 y permanecería un par de décadas informando a la sociedad potosina.

Gabriel Macías, periodista y político potosino fundó el periódico Acción y posteriormente la Revista Universal. Jugó un importante papel en la vida social potosina, pues impulsó la candidatura al gobierno de San Luis Potosí de Rafael Nieto Compeán que pasaría a la historia como un reformador de los derechos humanos al proponer la autonomía universitaria y el derecho al voto femenino, entre otras iniciativas de trascendencia.

Gabriel Macías participaría en estas iniciativas al ser diputado del congreso potosino en la XXVII Legislatura del Congreso del Estado de San Luis Potosí, legislando de septiembre de 1921 a septiembre de 1923. Esta legislatura, compuesta por 16 diputados, le tocaría debatir las iniciativas de autonomía universitaria y derecho al voto femenino, siendo ambas aprobadas, en primera instancia, aunque sufrirían obstáculos en su aplicación.

La XXVII legislatura estuvo integrada por: José D. Cervantes, Miguel Compeán, Santiago Rincón Gallardo, Herminio Y. Carreño, Gonzalo N. Santos, Tomás Estrada, Valentín Narváez, Pío Mendoza, José Santos Alonso, Alfredo E. Garza, José Fraga, Lorenzo Nieto, Lamberto Rocha, Manuel Rodríguez Martínez, Crescencio Rivera y Gabriel Macías.

Rafael Nieto fungía como Subsecretario de hacienda en 1919 y aceptaba la candidatura que era apoyada por varios políticos potosinos, entre ellos, Gabriel Macías y los partidos políticos Liberal Obrero, Liberal Reformista y el Reformista Independiente. Para el año de la publicación de la Revista Universal Gabriel Macías había dejado de ser diputado, aunque participaba en la vida política potosina. Creaba así la que puede considerarse la primera revista de divulgación del conocimiento donde cabían las disciplinas científicas y técnicas junto con las de carácter cultural, de interés social que reflejaba la vida cotidiana de principios del siglo XX a nivel mundial, con cierto énfasis en la norteamericana, al participar en los artículos de fondo periodistas estadounidenses.

El periódico Acción que iniciara actividades en 1919, se enfocó en vida política de Rafael Nieto apoyando su candidatura y su gestión, una vez que llegara a la gobernatura del estado, no sin conflictos electorales, pues llegó San Luis Potosí a tener dos gobernadores en funciones, hasta el día de su muerte en el extranjero mientras fungía representaciones diplomáticas. Del mismo modo, las páginas de Acción se vieron enriquecidas con extensos artículos políticos escritos por Rafael Nieto, donde desplegaba sus trabajos como estadista.

Mayores detalles sobre la orientación de La Revista Universal que aparecía como encarte en el periódico Acción, pueden consultar mi artículo: La Revista Universal, primera revista cultural y de corte científico en San Luis Potosí, en:

https://www.researchgate.net/publication/398346407_La_Revista_Universal_primera_revista_cultural_y_de_corte_cientifico_en_San_Luis_Potosi.

El periódico Acción, además de ser el medio de comunicación principal a inicios de la década de los veinte en San Luis Potosí, incorporó encartes a color por primera vez en la entidad, tanto en La Revista Universal, como en una sección cómica.

La novedosa característica de la revista fue la portada ilustrada a color, y en algunas partes de los interiores. Como publicación periódica vendría siendo la primera que aparecía con impresión a color en San Luis Potosí. Meses antes de su aparición, el periódico Acción sacaba a la luz otro suplemento dominical completamente a color, que denominaba como “sección cómica”, de al menos cuatro páginas, popularmente conocido como “monitos”. No sabemos si la infraestructura para impresión a color estaba en San Luis Potosí o era impresa en otro lugar. Revista Universal era de aparición semanal y se publicó al menos durante el año de 1925.

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Opinión

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