agosto 25, 2026

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#4 Tiempos

Guerra del narco en SLP | Columna de Jorge Saldaña

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Tercera llamada 

 

Tiran los cuerpos de dos hombres ejecutados enfrente de la oficina del alcalde. Como si el hecho no fuera por sí mismo un mensaje, se instalan mantas en el puente peatonal más visible de la Avenida Salvador Nava a las 7 de la mañana. Ejecutan a otro más a plena luz del día en el fraccionamiento Juan Pablo. Otro cuerpo es encontrado en el fraccionamiento Libertad. Por la noche, ejecutan a una mujer en la privada Ponciano Arriaga, mejor conocida como el “Callejón” frente al Eje vial. Los heridos ni se cuentan.

Es apenas el resumen de hechos ocurridos en menos de 24 horas, sin embargo y a pesar de la pandemia, han sido largos meses en que la ola de violencia en la Zona Metropolitana, pero sobre todo en la capital potosina, está escalando a niveles de espanto.

No se olvida todavía el martes negro, 5 ejecutados antes del medio día, cuando llega un jueves negro, luego un domingo… al ritmo que vamos después vendrá un martes o quizá (espero equivocarme) una semana completa de terror, negra como la noche o roja como la sangre.

La teoría del por qué no es mía, sino de los titulares de la Secretaría de gobierno y de ahí para abajo del resto de mandos policiales tanto estatales como municipales, que reconocen que la acumulación desproporcionada de ejecuciones es una disputa entre “grupos criminales”. Ah ok. ¿Y luego?

Los mensajes de miedo, los videos, las advertencias, los nombres y hasta señalamientos directos de la existencia de un “Cártel de los ministeriales” inundan las redes, sobre todo WhatsApp, pero todo el mundo guarda silencio. Como si fuera un secreto sucio, o una mentira que más vale dejar pasar.

“Pues que se maten entre ellos” dicen algunos. ¿Y el Estado de derecho? ¿Y la autoridad? ¿Y la Ley que juraron cumplir y hacer cumplir? ¿Y su obligación de proteger la vida y salvaguardar la seguridad de los potosinos? ¿Nos van a dejar en medio del fuego cruzado?

El martes negro Nava prefirió irse a beber con sus colaboradores a un fino restaurante. Por su parte el gabinete estatal se encuentra extraviado y mermado por la pandemia que a últimas fechas no solo ha atacado biológicamente a sus piezas clave, sino que en las últimas semanas ha desnudado y desgastado al aparato gubernamental tanto en lo económico como en lo político al grado de estar a punto reventar la burbuja de honorabilidad y se ponga tela de juicio la capacidad de mantener la gobernabilidad por parte de sus integrantes.

Será objeto de otra entrega hacer el recuento de los señalamientos de corrupción en la Secretaría de Salud y otras dependencias en lo que parece es apenas la punta del iceberg de desvíos descomunales (ya le estaré informando) y sobre la gobernabilidad pues solo hace falta ver cómo les “apedrearon el rancho” un grupo de manifestantes violentos a los que no pudieron contener el pasado 5 de junio.

Lo que hoy nos ocupa a los ciudadanos, aunque parece que a los tres niveles de autoridad no, es el campo de batalla en que se ha convertido casi todo el estado.

Si la guerra es por el cristal, la mariguana, las tachas, el perico, las armas, las extorsiones, el derecho de piso, venganzas o territorio poco nos importa.

Si los grupos se llaman como países germánicos, extensiones de mar encerrada por puntas, referencias geográficas o puntos cardinales, con número de letras pares o impares menores a 5 tampoco es de nuestra incumbencia.

La desazón como ciudadanos, el miedo y la irritación social (de por si contenida tras un largo encierro sanitario) es por que pasan las cosas, y ustedes la autoridad, hasta parece que dejan que pasen.

¿Están pasmados o están arreglados? No me respon dan, de todos modos da miedo. Mejor trabajen, y devuelvan la tranquilidad a San Luis.

BEMOLES

MIJIS McFLY

El diputado Mijis tiene una bola de cristal (para ver el futuro, no sea mal pensado) o con un préstamo del Congreso compró un auto DeLorean de los que viajan en el tiempo como el de Marti McFly. El muy banda pero poco chavo, firmó un punto de acuerdo fechado el 8 de mayo para exigir cuentas sobre lo que ocurrió… ¡el pasado 5 de junio! Imagínese nada más que poder de trasladarse en el espacio-tiempo debe tener el legislador para ver lo que ocurriría un mes después. Las falacias en su punto de acuerdo al respecto es un monumento a la más absoluta impericia legislativa y un burdo deslinde que nadie le pidió. Casi casi, un “yo no fui” antes de que preguntaran quién lanzó la piedra. Ya ni su gasto en tanto asesor flojonazo que tiene #AyPedro.

OCTAVIO LOS JUNTÓ… PERO NO PARA RASCARSE.

El exsenador y abiertamente aspirante a candidato a gobernador, Octavio Pedroza Gaitán, está participando cada semana en una suerte de conversatorios virtuales en los que se discute sobre el entorno político del país. En el encuentro digital de hace una semana, además de invitar como expositor a Roberto Gil Zuarth, el hábil Octavio pudo convocar a participar en la misma mesa (digital) a los presidentes estatales del PAN, Francisco Aguilar, del PRI, Elías Pesina, de MC, Eugenio Govea, a dos diputados federales blanquiazules, al ex diputado Gerardo “Chilito” Serrano y hasta algunos empresarios destacados. Se puso bueno el encuentro, muy plural. ¿Será el inicio del PRIAN rumbo al 2021? #SabeTu

CON EL PETATE DEL MUERTO

Por algunos días circuló en San Luis una desproporcionada y mal interpretada versión potosina de la llamada “Ley Barbosa”. El susto de algunos administradores y padres de familia de los colegios particulares llegó a grado tal, que el propio titular de la SEGE, Joel Ramírez Díaz, tuvo que operar personalmente con las asociaciones y colegios para explicarles que nadie llegaría por la noche a desalojar las aulas o a tomar sus instalaciones, como quisieron hacer creer algunos grupos enemigos de la 4T. Don Joel Ramírez convocó a la cordura y explicó que simple y sencillamente se trata de una adecuación de la ley estatal para empatarla con la federal para considerar a todas las escuelas “parte” del sistema educativo, así como todos los hospitales, públicos y privados, son “parte” del sistema de salud. Nada que ver con cambios de propietario o expropiación de inmuebles. No inventen señores. #UnBirotePalSusto

YA NO VOLVIERON

Tras la tromba y la crecida del río en Villa de Zaragoza, decenas de familias damnificadas se quedaron prácticamente en la calle. No obstante que el gobierno del estado como el gobierno local de ese municipio prometieron apoyo y pronta reconstrucción, más se tardó el agua en llevarse todo a su paso, que las autoridades en zafarse del asunto y no regresar mas que para la foto. La única brigada que tomó con responsabilidad el asunto fue la del Partido Verde, que por instrucciones del diputado federal Ricardo Gallardo Cardona, mandó maquinaria pesada y toneladas de block para que las familias afectadas puedan reconstruir sus casas, así como despensas para sobrellevar la tragedia. #FuerzaZaragoza

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#4 Tiempos

El filósofo de Lo Mexicano, Luis Villoro Toranzo | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

En 1950 El Colegio de México publicaba la obra: Los grandes momentos del indigenismo en México, escrita por Luis Villoro Toranzo, que iniciaba su trayectoria filosófica en México, después de graduarse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se doctoró en filosofía.

Bajo la influencia del filósofo español desterrado y que fuera Rector de la Universidad de Madrid, José Gaos, emprendió en el grupo filosófico Hiperion, el estudio del Ser del Mexicano y la producción de la filosofía de Lo Mexicano desde corrientes como el existencialismo, el historicismo y la fenomenología.

Aunque el interés en el tema del indigenismo al parecer tuvo sus raíces en las experiencias de juventud en el altiplano potosino, en la Hacienda de Cierro Prieto al noroeste de la ciudad de San Luis Potosí, donde la familia de su madre tenía sus raíces y donde viviría por un tiempo, antes de trasladarse a la Ciudad de México a estudiar filosofía en la UNAM.

En dicha hacienda, al decir de su hijo el escritor Juan Villoro en su libro sobre su padre: la figura del mundo, le marcaría la escena de un campesino que al encontrarlo le saluda besándole la mano y refiriéndose a su persona como “patroncito”.

Luis Villoro nació el 3 de noviembre de 1922 en Barcelona, España; su padre un médico barcelonés y su madre una rica hacendada potosina. Tras el conflicto de la guerra civil española, su familia regresa a México y se instala en primera instancia en San Luis Potosí a fines de la década de los treinta.

La trayectoria intelectual de Luis Villoro, siempre estuvo en torno al tema de lo mexicano lo que lo llevó a estar de cerca y apoyar el movimiento zapatista en Chiapas al parejo de su vida académica en la UNAM.

En su pensamiento se subraya la convivencia social bajo el respeto entre culturas, exige reconocer al otro y construir comunidades que incluyan la diversidad, sin sacrificar la autonomía de las personas ni de los pueblos. Lo que le llevo a proponer enfoques para una democracia que reconozca la pluralidad de identidades.

Profesor de la UNAM desde 1954 en la Facultad de Filosofía y Letras de donde egresó, fue también investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas desde 1971 y

en el cual es nombrado Investigador Emérito en 1989, mismo año en que recibe el Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades. En 1998 es nombrado Investigador Nacional Emérito de la UNAM.

En la creación de instituciones también tuvo participación, fue profesor fundador de la Facultad de Filosofía de Guadalajara y de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa haciéndose cargo de la dirección de la División de Ciencias Sociales y Humanidades. En 1978 ingresa a El Colegio Nacional y en 1986 recibe el Premio Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía.

La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo le otorgó el Doctorado Honoris Causa en el 2002, y en el 2004 se lo otorga la Universidad Autónoma Metropolitana. Finalizando el año de 2007 es nombrado Miembro Honorario de la Academia Mexicana de la Lengua.

Respecto a su obra filosófica, el Centro de Estudios de Filosofía Mexicana la reseña: “La obra de Villoro no es posible clasificarla en una sola línea de investigación, pues su producción filosófica se desarrolló en varias vertientes a lo largo de su vida intelectual, por ejemplo: el campo de la historia de las ideas y de la filosofía de la cultura, la filosofía de la historia, la filosofía política, la teoría del conocimiento, la analítica, la ética, entre otras”.

Luis Villoro Toranzo, que se nutrió de la vida mexicana en el altiplano potosino es considerado uno de los más destacados representantes de la filosofía mexicana, siendo su obra una parte indispensable de la filosofía. Villoro murió en la Ciudad de México el 5 de marzo del 2014.

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#4 Tiempos

Historias de valor | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Una vez, un famoso orador se presentó ante un auditorio muy numeroso para disertar acerca de La dignidad humana y sus fundamentos teóricos (así tituló su conferencia). ¡Pero, ay, tan largamente habló de estos asuntos que muchos asistentes empezaron a bostezar y otros francamente se durmieron! Entonces decidió cambiar de táctica y sacó de su cartera un billete de quinientos pesos, lo agitó en el aire y preguntó con voz tonante:

¿Alguien quiere este billete?

Los que estaban despiertos levantaron la mano, y los que en ese momento dormían también la levantaron, e incluso más firmemente que los otros, un poco así como los diputados y los senadores la levantan en la Cámara a la hora de las votaciones. ¿Sobre qué van a votar? Sólo Dios lo sabe, pero ellos de todas maneras, para fingir que viven, dan muestras de asentimiento. Pero sigamos con nuestra historia. Era claro que todos querían participar en el dichoso concurso, pero ¿qué tenían que hacer para ganarse esos quinientos pesos?

El orador adoptó un aire misterioso, tiró al billete al suelo, lo pisoteó una, dos y cien veces, cual si bailara sobre él el jarabe tapatío, lo levantó del suelo y volvió a decir:

-El billete ha quedado un poco maltratado, como ustedes pueden ver. Pero si alguien lo sigue queriendo, que me lo diga.

Por demás está decir el revuelo que se armó. ¿A quién le importaba que estuviera maltratado? ¡Todos seguían queriendo aquel billete!

Luego el orador escupió sobre él, lo dobló, hizo con él una bola del tamaño de una pelota de golf y lo enseñó otra vez a su auditorio.

-Quien en tales condiciones siga queriendo este billete no tiene más que decírmelo y se lo daré.

Y he aquí que todos volvieron a levantar la mano.

-Bien –dijo entonces el orador-. Ahora ya están en mejor condiciones de saber qué es la dignidad humana. Cuando el billete estaba liso y crujiente, todos lo querían, pues valía lo que dice en cada uno de sus cuatro ángulos, es decir, quinientos pesos. Cuando lo pisoteé no una, sino varias veces, y quedó manchado con el lodo de mis zapatos, ustedes quisieron tenerlo aún, pues seguía valiendo quinientos pesos: mis golpes, como quiera que sea, no le hicieron perder nada de su valor. Luego lo escupí, pero no por eso ustedes le hicieron ascos. Pues así sucede con el hombre, señores y señoras. El hombre puede ser pisoteado, escupido, humillado; pero, pase lo que pase con él y le hagan lo que le hagan, nunca perderá su valor ni su dignidad.

El auditorio esbozó una sonrisa de comprensión y amabilidad, y el orador prosiguió de esta manera:

-Suceda lo que suceda, ante Dios siempre seremos valiosos e importantes: infinitamente más valiosos que este billete que, por lo demás, sólo vale quinientos pesos. ¿Ahora han comprendido ya en qué consiste la dignidad humana?

Y así acabó aquella conferencia. Espero que, por su bien, el orador haya sorteado entre el auditorio aquel billete, pues, de lo contrario…

Cuando leí esta historia en un libro de cuyo título no puedo acordarme, también yo sonreí. Pero no por el ingenio de este orador, sino porque ya había leído yo en un libro de la antigüedad cristiana una historia parecida.

Una vez –así comienza esta otra historia, mucho más antigua que la primera-, un peregrino fue en busca de un anacoreta para pedirle ayuda y un consejo. Estaba muy afligido por sus pecados pasados y no estaba seguro de que Dios fuera a perdonárselos. “No he sido bueno –gemía, desconsolado-; no he sido trigo limpio. ¿Tendrá Dios compasión de mí?”.

El anacoreta le habló largamente de la misericordia divina, le contó la historia de David y otras muchas tomadas de la Biblia; lo amonestó con graves palabras para que confiara más en la misericordia divina, pero el pobre peregrino seguía mostrándose al borde de la desesperación.

Entonces el santo hombre de Dios le hizo esta pregunta:

-Dime, si tu túnica se rasgara, ¿la tirarías?

-No. Esta túnica es la única que tengo; si se rasgara, la remendaría y volvería a usarla.

-Entonces, fíjate bien –respondió el anacoreta-: si tú cuidas así tus vestidos, que no son más que paño, ¿crees que Dios no va a tener misericordia de uno que ha sido creado a su imagen y semejanza?

El peregrino sonrió lleno de gozo, luego lloró durante unos instantes, emocionado, y por último besó la mano del santo anacoreta: había comprendido la lección. ¡Ahora ya sabía cuál es el valor de la vida humana! Y, dándole las más sinceras gracias, reemprendió su camino…

¿No es ésta una historia bella y profundamente humana? En realidad, me gusta mucho más que la anterior. ¿Crees que, por lo que has hecho, Dios se va a deshacer de ti echándote en el olvido? ¿Crees que Dios se deshace de este modo de sus criaturas? Sí así lo crees, si esto es lo que piensas de Él, déjame decírtelo: aún no lo conoces. Como el billete del conferencista, el hombre puede estar sucio; como la túnica del peregrino, su corazón puede estar roto, pero no por eso a sus ojos vale menos. Tal es, en pocas palabras, el fundamento de la dignidad humana. Y quien quiera fundamentarla de otra manera y con otros argumentos construye sencillamente en el vacío.

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El Cronopio

El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

J.R. Martínez/Dr. Flash

En la lista de los grandes literatos potosinos del siglo XIX y principios del siglo XX se encuentra Miguel Alberto Sustaita Zavala que combinó su actividad profesional entre el periodismo, la literatura, el dibujo y la música. Esta última exponiendo la vena musical familiar pues su abuelo fue el músico potosino de reconocimiento internacional León Zavala, cuyo nombre perduró en el imaginario potosino al preservarse la orquesta con su nombre, en la cual, por cierto, iniciaría sus actividades musicales Julián Carrillo.

Su nombre se suma a la lista de personajes que combinan su vocación entre las ciencias e ingeniería con las letras. Alberto Sustaita ingresaría a estudiar ingeniería en el Colegio Militar de México, después de terminar sus estudios de preparatoria en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, mismos que abandonaría para dedicarse a la escritura iniciando actividades de literatura y periodismo, en San Luis Potosí.

Miguel Alberto Sustaita Zavala nació en San Luis Potosí el 10 de mayo de 1863, su primera infancia la vivió bajo la ocupación francesa en San Luis. Si bien su obra literaria no es del todo conocida, sus composiciones musicales lo son menos, las cuales fueron influenciadas por el ambiente familiar en el cual varios de sus tíos ejercían su vocación musical heredada de su abuelo.

En sus primeros años como escritor se distinguiría por su trabajo periodístico, donde luego usaba la poesía como forma de expresión. Sus contribuciones en los periódicos locales de la época, como El Estandarte y El Correo de San Luis, usaba el seudónimo de P.K. Dor, el que luego también usaría en su obra literaria. Fue director del periódico potosino El Contemporáneo.

Su obra literaria incluye teatro, cuento, drama y novela

, la cual produjo desde fines del siglo XIX hasta su muerte que ocurrió el 29 de junio de 1909.

En 1892 publicó Siete Pecados, libro de narraciones editado por la imprenta Vélez e hijos, donde Manuel José Othón hizo la presentación; presentación donde Othón lamentaba “porque en San Luis nadie lee” (¿qué tanto ha cambiado esta apreciación?).

Iniciando el siglo XX llevaría a la imprenta varias de sus obras, entre las que se encuentran la realizada en la Imprenta Popular en 1906 intitulada Las Bolado. En la Tipografía de la Escuela Militar de San Luis Potosí, editaría las obras: Nita. Drama en un prólogo y tres actos, en 1904; El crimen del Pullman en 1907; Mortales y veniales en 1907; El padre Adrián. Drama en tres, también en 1907; Mutilado en 1909, poco antes de su muerte.

En 2010 el Ayuntamiento de San Luis Potosí publicó la obra Cuentos Potosinos donde se incluyeron los escritos por Alberto Sustaita y en 1998 El Colegio de San Luis, en su colección Literatura Potosina 1850 – 1950 coordinada por Ignacio Betancourt, publicó los cuentos Un Truchiman, Doña Juanita y el Tren de Balastre.

Alberto Sustaita procreó cinco hijos en su matrimonio el 7 de mayo de 1898 con María Emilia Muñoz López realizado en San Luis Potosí.

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