Deportes
Futbol femenil en SLP: talento que busca sobreponerse a la discriminación
La Orquesta platicó con Paola Urbieta, una potosina que jugó la Copa del Mundo Azerbaiyán 2012, con el entrenador Antonio Loría de Regil, con el ‘Kikín’ Fonseca y con Alberto Marrero, quienes dieron cuenta de las limitaciones, rezagos y de las áreas de oportunidad en las que el Atlético de San Luis ya trabaja
Por Fernando Garduza
El futbol femenil en México como industria nació en 2016, siendo el Apertura 2017 el primer torneo de la competencia. En San Luis Potosí, a pesar de que no hay un equipo consolidado en la liga profesional, ya existen las bases para que, en caso de que el Atlético de San Luis ascienda a la Liga MX, haya un equipo competitivo, y aunque por ahora está lejos de potencias como los equipos de Nuevo León, Pachuca, América o Guadalajara, sí existen casos de éxito que han logrado esquivar los obstáculos para desarrollar este deporte.
Una futbolista potosina, un entrenador de equipos femeniles, un ex futbolista profesional y un alto directivo, platicaron para La Orquesta su visión y experiencia en este deporte y el futuro que pudiera tener en San Luis Potosí.
Paola Elizabeth Urbieta Villalobos, es una potosina que desde muy joven tuvo claro que su objetivo era jugar futbol profesionalmente, y aunque en un principio vivió discriminación por ser niña queriendo jugar con niños, ha logrado ubicarse como un elemento importante en los Gallos de Querétaro.
Tiene 24 años, nació el 15 de febrero de 1995 y juega como defensa central. Su debut fue recientemente, el 7 de enero de 2019, ingresó al minuto 79 en el encuentro que su equipo perdió 7-1 contra Tigres. Luego de ese partido, de la jornada 1 de este Clausura 2019, ha sido titular en los otros 7 encuentros disputados con participación en 810 minutos, el 79.14 por ciento de los posibles. Se convirtió en inamovible. En el apertura 2018 estuvo con Monterrey, sin embargo no jugó.
VIVIÓ DISCRIMINACIÓN
En entrevista vía telefónica desde Querétaro, Paola Urbieta platicó que comenzó a jugar en San Luis Potosí en equipos mixtos, y dado que “antes las mujeres no podían jugar en equipos”, tuvo complicaciones.
“Recuerdo que me invitaron porque mi papá se movió para que me dejaran jugar en un equipo con hombres, ahí donde empecé pero de portera, entonces era más complicado. Siempre me gustó el futbol, mis papás siempre me apoyaban a pesar de que en ese entonces no era un deporte para niñas empecé a jugar con niños y cada vez me adaptaba más jugar con ellos, hasta que después en mi primaria empezaron a hacer torneos escolares, y luego las olimpiadas, entonces empecé a jugar para San Luis tanto en olimpiadas municipales como estatales y regionales”.
Luego de la experiencia en San Luis Potosí, que no la dejaban jugar con niños, platicó que ya estando en Monterrey siendo entrenadora en algunos colegios, “el simple hecho de que te vean o que te presenten como la entrenadora, los papás o los mismos alumnos dicen ‘no manches es mujer’, no saben que sabes de fútbol, pero yo lo he dicho, seas hombre o mujer el trabajo”.
LA PRIMER POTOSINA EN SER SELECCIONADA Y DISPUTAR UN MUNDIAL
Gracias a sus logros en las olimpiadas regionales, Paola fue llamada a la Selección Mexicana Sub 17, con la que acudió a la Copa del Mundo Azerbaiyán 2012, fue entonces cuando comenzó a recibir ofertas de varias universidades de México y de Estados Unidos.
“Siendo una selección te exigen muchísimo más, y yo estaba súper emocionada por ir y estaba aprendiendo muchísimo el deporte que me gustaba, me toca ir al Mundial Sub 17 y para mí eso fue un sueño, ir a representar a mi país en un evento tan importante, estaba muy emocionada también porque era la primer potosina en ir a un Mundial y fue una responsabilidad enorme, porque aparte de poner el nombre de México en alto cada quien llevaba la responsabilidad de hacer su mejor trabajo”.
Paola eligió la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) donde le dieron una beca del 100 por ciento, entonces, además jugar en el equipo de la institución pudo hacer una carrera. Le daban hospedaje y alimentación. Paola estudió la licenciatura en Ciencias del Ejercicio y actualmente cursa una “Maestría en Alto Rendimiento”.
SUS DIFICULTADES
A los 17 años tuvo que alejarse de su familia para cumplir su sueño, “estar lejos de ellos y dejar las comodidades de estar en mi casa, con mi gente, obviamente pesa, pero yo tenía súper claro lo que quería, que era sobresalir en el fútbol y tener una carrera universitaria, hasta ahora lo he cumplido”.
Los seis meses que pasó ya como profesional en Rayadas de Monterrey, eran frustrantes, pues no le daban la oportunidad de jugar además de que tuvo una lesión, por lo cual decidió no seguir en el equipo, e incluso, en algún momento consideró dedicarse a otra cosa.
“Cuando se terminó el torneo decidí que ya no quería estar ahí, no quería estar en un lugar en el que no me daban una oportunidad, entras en la frustración y empiezas a dudar de ti, a veces no puedes dar un pase y no sabes lo que está pasando, entonces entran muchos factores psicológicos, estás lejos de tu familia, y la verdad, si llegó un punto en el que yo dije ‘ya, ya estuve aquí en este proceso que no ocurrió como yo esperaba, pero a lo mejor esto no era para mí y voy a tratar de buscar otra oportunidad’”.
Entonces, tuvo oportunidad de ser entrenadora en colegios, y estuvo a punto de aceptar esa nueva faceta, “de enseñar y todo lo que estudie ponerlo en práctica con otras personas, sí fue un punto en el que yo realmente no sabía lo que seguía, yo sabía que sí me iba del fútbol sin debutar no iba a estar a gusto”.
LLEGÓ A LOS GALLOS Y DEBUTÓ
Luego de los seis meses con Monterrey, a Paola le llegó la oportunidad de irse a Querétaro, donde le dieron la oportunidad de jugar, y cuando se enteró de que su primer rival era Tigres, se convenció de que tenía que jugar ese partido.
“Yo dije que iba a luchar por el lugar, pero sabía que tenía que ganármelo, sabes que está complicado, cuando dan las alineaciones yo no voy de titular pero sabía que iba a tener oportunidad, yo sentía que esta iba a ser, cuando estaba calentando yo pensaba que si me tocaba jugar lo iba a disfrutar, fui al tercer cambio y la verdad estaba súper feliz, yo sabía que este era mi momento, es una situación inexplicable con muchas emociones”.
Con apenas ocho partidos disputados, Paola Urbieta afirma que ahora sí, ya podría retirarse, pues ahora está disfrutando su momento y dice, “ya viví todas las experiencias, me tocó perder y me tocó ganar, ya hice de todo, y eso realmente es el punto, por más que quieras cumplir un sueño, y aunque esté súper complicado, sale si haces lo que te gusta”.
VIVE EL MOMENTO
Paola, una chica de 24 años, aficionada a las Chivas y admiradora de las ex figuras del Barcelona, Carles Puyol y Rafael Márquez, por ahora está concentrada en dar su máximo esfuerzo con el equipo de Querétaro, está agradecida y no tiene en sus planes abandonar el equipo pronto.
Con el paso del Atlético de San Luis en el Ascenso MX, donde es campeón y actualmente lidera la tabla general, la posibilidad de ascender a la Liga MX es alta, esta circunstancia obligaría al equipo a tener un equipo en la liga femenil, situación que la familia de Paola tiene a la vista.
“Ya lo he pensado, mi papá fue el primero que me dijo que si el San Luis asciende va a tener equipo femenil, él es el más emocionado con todo esto, pero la verdad es que ahorita no podría asegurar nada, lo que sí puedo decir es que obviamente es tu estado y te gusta defender tus colores, pero ahorita estoy muy a gusto aquí”.
Esto, dado que el Querétaro le abrió las puertas y le dio la confianza y la oportunidad de jugar profesionalmente al futbol: “Con mis compañeras me llevo súper bien, yo sé que los resultados no se nos han dado pero siempre trabajamos para ser las mejores y nunca tiramos la toalla, sabemos que este es un proceso que a lo mejor no va a dar frutos ahorita, pero más adelante va a ser un equipo del que se van a acordar, entonces sinceramente ahorita no tengo pensado irme”.
Sobre la posibilidad de jugar en Europa, lo mismo: “estoy en un punto en el que he hecho casi todo en el fútbol, estuve un tiempo en España y me tocó estar entrenando con un equipo allá, ver cómo entrenan y también sentirte parte del equipo está súper chido, pero yo creo que ahorita tengo otros proyectos personales y Europa no está en ellos”.

Antonio Loría de Regil es un hombre con más de 50 años ligado al futbol, ha sido columnista en medios locales y ha entrenado equipos varoniles, ahora, desde hace unos 10 años, trabaja con equipos femeniles, siendo justamente el formador de Paola Urbieta.
Con base en su experiencia, “El Profe” Loría, como se le conoce en el medio futbolístico local, asegura que después de trabajar casi toda su vida con varones, ahora puede constatar que las mujeres están preparadas para incursionar en este deporte y desarrollar carreras exitosas.
En entrevista, se refirió al mismo tema del Atlético de San Luis y la posibilidad de que tenga un equipo femenil. Dijo que actualmente el equipo se ha cerrado a brindar oportunidades a futbolistas potosinos, “y espero que no sea igual en el equipo femenil, que se abran y que den la oportunidad de las chicas potosinas porque aquí hay mucho talento, no hay necesidad de ir a buscar afuera, yo aseguro que trayendo dos o tres refuerzos, una columna vertebral, se puede dar la pelea contra los mejores equipos, porque hay mucho talento”.
En promedio hay 50 jugadoras por equipo en San Luis Potosí en distintas categorías, “y yo le aseguro que el 75 por ciento tiene nivel para el año que entra, pudieran estar peleando un lugar en el equipo femenil de San Luis, que ojalá ascienda”.
“El Profe” Loría platicó que la mejor liga que hay en San Luis Potosí es la Tangamanga, donde juegan ocho equipos entre los que se encuentra el Tec de Monterrey, la Universidad Autónoma, el Tecnológico Regional, las Auriazules (que es el que él dirige) y algunos otros de otras instituciones privadas.
Además, hay cuatro equipos que juegan en una Liga Nacional Femenil que sirve como ‘semillero’ de la Liga MX, y de la que han surgido la mayoría de las jugadoras que ya están en la división más alta.
“Está el Atlético Potosinas, Brujas, Auriazules y Pequeñas Gigantes de Rioverde, participamos en la Zona Centro junto con equipos de Querétaro y Guanajuato, jugamos a visita recíproca y es un buen escaparate para que las niñas se muestren, por ahí de repente llegan algunos visores”.
En la Liga MX Femenil hay tres potosinas, la ya mencionada Paola Urbieta, Diana García que es la figura de León, y Karla Barrón, quien con 32 años acaba de debutar con Cruz Azul en febrero pasado y ya es mamá.
MARCADAS DIFERENCIAS
“El Profe” Loría consideró que una de las pocas diferencias entre el futbol de hombre y el de mujeres son los sueldos, pues mientras los varones ganan lo suficientemente bien como para tener una vida de Confort y concentrarse de lleno al fútbol, muchas de las chicas que están en la Liga MX Femenil tienen que abandonar sus estudios para cumplir su sueño.
“Los sueldos están muy raquíticos, por no decir que miserables en comparación a los que reciben los varones, hay algunas que ganan entre 12 y 15 mil pesos al mes, quizá las que son seleccionadas nacionales de la categoría mayor tengan más prerrogativas, como que les dan departamento o estudios, y algunos equipos se han comprometido a cumplir con esto, por ejemplo Pachuca, que aparte de que paga bien les da la facilidad de estudiar; igual América, Pumas, pero son contados”.
Por último, el entrenador de las Auriazules opinó que la mayoría de las chicas están jugando “casi por el amor al arte y por su deseo de sobresalir”, entonces no se les puede exigir igual que a los hombres.
ASÍ, NO ES ATRACTIVO NI PARA ELLAS
La semana pasada estuvo en San Luis Potosí el comentarista de Televisa y ex futbolista de equipos como Pumas y Cruz Azul, Francisco “Kikin” Fonseca, quien compartió con La Orquesta su visión en torno al futbol femenil, y al igual que “El Profe” Loría, considera un punto importante el tema de los sueldos.
“Yo escuché que empezaron con un tope pero era insostenible tener un tope, si los equipos piensan en ganar y en reforzarse, creo que tiene que ir poco a poco igualándose al fútbol varonil”.
Agregó que lo ideal sería que las mujeres ganan igual o más que el futbolista varonil, sin embargo esto es un proceso que se está en fase de desarrollo y al menos ya se han tenido avances significativos.
“Escuché que los sueldos ya no tienen un tope, que ya se pueden contratar jugadoras y se les ofrece buen sueldo; tienen que tener las condiciones necesarias para que estén cómodas, y jueguen, y vivan del fútbol, escuché que a algunas les dan nada más para el transporte y cosas así, entonces así es muy difícil, así no es atractivo ni para ellas”.
Otro avance es que ya existe como tal una liga, “y de ahí empezamos, ahora ya cuando estamos viendo todos, inversionistas, marcas, televisoras, que hay buen fútbol y que hay nivel, es mucho más atractivo invertir; la televisión ya lo hace y ya se transmiten los partidos; el primer paso ya se dio y creo que se dio sólido, ojalá no me equivoqué pero creo que ya el futbol femenil seguirá”.
Sin embargo, Fonseca también consideró importante tomar en cuenta que hay instituciones a las que les cuesta trabajo dado que tener un equipo femenil es una inversión extra que hace unos años no estaba prevista, sin embargo que se ha hecho buen trabajo en poco tiempo.
“La liga femenil lleva mucha gente al estadio, ha sido muy atractiva, hay buenos juegos, buenas jugadoras, y las instituciones se han dado cuenta que es importante apoyar el fútbol femenil (…) no todas las instituciones tienen una solvencia económica para tener un equipo femenil, pero la Federación, yo escuché, que iba a ayudar y deberá de ayudar mientras se consolida esta liga, pero va creciendo y seguramente se va a quedar”.
EL PROYECTO DEL ATLÉTICO DE SAN LUIS
Por su parte, entrevistado en el marco de la presentación de la Copa Soledad 2019, la cual tiene una categoría femenil que entrega premios que van desde los 50 mil pesos, el presidente del Atlético de San Luis, Alberto Marrero, platicó a grandes rasgos sobre el proyecto del equipo con las mujeres.
“Ya estamos trabajando sobre ello, es algo que desde el inicio del proyecto se ha estado trabajando, tenemos el equipo femenil que por ahora no compite, pero mirando lo que nos viene, que ojalá sea la Liga MX, tenemos una obligación y ya se está trabajando sobre ello”.
Sobre las diferencias entre el futbol femenil en México y en Europa, reconoció que el de aquí no lo conoce lo suficiente para opinar al respecto, pero en España el Atlético de Madrid acaba de ser campeón y se prepara para la Copa de la Reina.
“En España el nivel es muy alto, compite a nivel mundial con Francia y Alemania que son los dos países donde el futbol femenil, por logros y por títulos, son los número uno, al día de hoy en España está a la altura, pero el día de hoy no tengo lo suficiente para opinar del futbol femenil aquí en México”.
En la actualidad, el equipo femenil del Atlético de San Luis cuenta con 20 jugadores, las cuales entrenan bajo el mismo esquema que los otros equipos de la academia de la institución, juegan en torneos locales y en el momento que deban tener un equipo en la Liga MX Femenil, armarán una escuadra competitiva al igual que como ocurre con la escuadra que por ahora juega en el Ascenso MX.
También lea: Proponen al “Kikín” Fonseca abrir escuela de futbol en Soledad
Deportes
Los potosinos que se colgaron el bronce bajo la llovizna de Berlín
Hace justo noventa años, once mexicanos con los dedos raspados y cortos de presupuesto se colgaron la única medalla olímpica que el país ha ganado en basquetbol. Dos eran potosinos, y uno de ellos se hubiera quedado en México si un caudillo no le hubiera pagado el boleto
Por: Carlos Ruíz Espinosa
La tarde del 14 de agosto de 1936 caía una llovizna sobre dos canchas de arcilla de un viejo club de tenis en Berlín, reconvertidas a las prisas en rectángulos de basquetbol, con gradas de madera para dos mil espectadores que nunca se llenaron. Ahí, once mexicanos vencieron 26-12 a Polonia y se colgaron el bronce en el primer torneo olímpico de baloncesto de la historia. Este viernes se cumplen noventa años, y esa tarde de lluvia sigue siendo la única medalla que México ha ganado en ese deporte.
Dos de esos once jugadores eran potosinos: Luis Ignacio ‘El Tallarín’ de la Vega y José Pamplona. Sus nombres pertenecen a la selecta lista de atletas mexicanos que han conseguirdo colgarse un metal olímpico, pero el caso de Pamplona estuvo a punto de ser muy diferente.
El Comité Olímpico Internacional determinó que los rosters de los equipos estarían conformados por máximo catorce jugadores, pero México armó su concentración con una lista de doce. Sin embargo, semanas antes de viajar a la Alemania Nazi, la Selección Mexicana sufrió una reducción en el presupuesto, por lo que el entrenador Alfonso Rojo de la Vega tuvo que armar una convocatoria de diez integrantes. La lista de bajas quedó en dos nombres: Pamplona y el chihuahuense Miguel Miranda.
Ahí entró un personaje que no tenía nada que ver con el baloncesto. Saturnino Cedillo era, en 1936, secretario de Agricultura en el gabinete de Lázaro Cárdenas y, antes que funcionario, uno de los últimos caudillos armados de la Revolución: se había unido a los maderistas en 1911, después peleó contra ellos junto a Pascual Orozco, combatió a los cristeros al frente de su propia gente y en junio de 1929 sus fuerzas mataron en combate al general Enrique Gorostieta, jefe militar del Ejército Cristero. También había sido gobernador de San Luis Potosí. Cuenta la leyenda que cuando Cedillo se enteró de que un potosino se quedaba fuera del equipo olímpico por falta de dinero, él pagó de su bolsa el pasaje de Pamplona. Nadie hizo lo mismo por Miranda, así que el chihuahuense se quedó en México, y el equipo que zarpó rumbo a Berlín llegó con once jugadores en lugar de doce.
Cedillo no tuvo tiempo de disfrutar mucho más ese papel de benefactor. Dos años después, en 1938, se levantó en armas contra el propio Cárdenas (supuestamente coaccionado por nazis en México) en el que es conocido como el último gran levantamiento posrevolucionario. Lo persiguieron durante meses. El 11 de enero de 1939 lo alcanzaron en la sierra potosina y murió ahí, a tiros, junto con varios de sus hombres. El mismo general que mandó a Pamplona a Berlín acabó cazado como fugitivo en las montañas, tres años después de aquella medalla.
Volviendo al tema deportivo, en 1936, el basquetbol no tenía nada que ver con el que conocemos hoy en día. Era un juego de muchos menos puntos y sin reloj de posesión, y si de por sí México no es el país más adelantado en dicho deporte, hace noventa años… mucho menos. Andrés Gómez, integrante de ese equipo, lo recordó décadas después en una entrevista: se entrenaba en parques de tierra o concreto, en gimnasios de duela cuando había suerte, con pelotas de cuero una pulgada más grandes que las de hoy y cosidas por fuera, lo que las hacía botar de manera irregular y despellejaba los dedos de quien las manejaba mucho tiempo.
Cuando por fin llegaron a Berlín, la sede olímpica del baloncesto no fue mucho mejor que las canchas de tierra que habían dejado atrás. Hoy en día, el básquetbol olímpico se disputa en pabellones techados de primer nivel. En 1936, los nazis adaptaron un club de tenis con dos canchas de arcilla al aire libre, y como Alemania perdió a las primeras de cambio, las gradas casi nunca tuvieron una asistencia decente.
En la cancha, el equipo tuvo sus propios problemas. En el segundo partido, contra Filipinas, aflojó una vieja rivalidad interna entre los jugadores capitalinos y los de Chihuahua (cada bando se negaba a pasarle el balón al otro) y México acabó perdiendo 32-30 un partido que dominaba. Tras la derrota que los había dejado prácticamente eliminados, lograron poner orden en el vestidor, y se enracharon en el resto de la competencia.
Con ‘El Tallarín’ de la Vega en un rol mucho más importante, México tuvo que afrontar una especie de Repechaje donde derrotaron contundentemente a Egipto, instalándose en la fase de eliminación en la que dejaron en el camino a la Japón Imperial y a la Italia Fascista para meterse en semifinales, donde acabaron cayendo ante Estados Unidos, en el partido donde Pamplona tuvo su primera (y única) aparición en el certamen.
En el juego por la medalla de bronce, ‘El Tallarín’ volvió a alinear con el equipo que derrotó de manera contundente 26-12 a Polonia. “La patria se había coronado, figurando entre las 3 primeras naciones del mundo en basquetbol, nuestra bandera se agitaba orgullosa para mostrar al mundo entero que en México se hace deporte, que en México se sabe luchar y vencer”, señaló en su crónica de ese día el mítico Fray Nano.
En la premiación, la quinteta mexicana compartió el podio con Estados Unidos y Canadá, en una ceremonia en la que participó James Naismith, ni más ni menos que el creador del basquetbol en 1891, y quien fue el encargado de entregar las medallas. El Dr Naismith vivió justo lo suficiente como para ver a su deporte en la máxima justa del olimpismo, pues acabaría falleciendo tres años después.
De los dos potosinos, ‘El Tallarín’ de la Vega tuvo después una vida casi tan inesperada como la remontada tras el partido contra Filipinas: dirigió cuadrillas de buzos que recogían guano de aves en islas del Pacífico para convertirlo en fertilizante, luego trabajó en una fábrica de cemento y terminó administrando un fraccionamiento de lujo en Tijuana, donde murió en 1974.
Con Pamplona, en cambio, ni siquiera está claro dónde nació: unas fuentes dicen San Luis Potosí, otras Zacatecas e incluso revisando en los archivos del Registro Civil se suma Colima a los contendientes para ser su lugar de origen. Lo que no está en duda es que fue en San Luis Potosí donde Pamplona hizo su vida y su carrera como basquetbolista, y donde se quedó jugando mucho después de su participación en Berlín.
Según contó décadas después Ángel Vázquez Robledo, Pamplona seguía yendo a echar cascaritas al Internado Damián Carmona con su viejo compañero de entrenamientos, el profesor Fausto González Ramírez. Hasta sus últimos años, el basquetbolista guardó entre sus recuerdos el álbum oficial de los Juegos de Berlín, el mismo donde aparecía, con foto y firma, Adolf Hitler.
Muchas veces se pasa por alto esa histórica medalla conseguida por los entonces once guerreros en Berlín, pero lo que ha pasado desde entonces con este deporte debería de ser para enaltecer este logro todavía más. Tras 1936, México solo ha clasificado seis veces más al basquetbol olímpico, y en este 2026 se cumplieron cincuenta años de la última participación mexicana en el certamen en Montreal 1976. A pesar de prospectos interesantes en la NBA como Karim López, la actualidad del equipo no da para pensar que vaya a cambiar mucho la situación, pues últimamente ya no clasifican ni a la AmeriCup.
México hace muchos años que dejó de figurar en el deporte ráfaga, pero la historia siempre recordará que la primera vez que se jugó de manera oficial en unos Juegos Olímpicos, nuestro país se colgó la medalla de bronce, y lo hizo con dos potosinos en el roster.
También lee: El éxito puede ser circunstancial, pero nunca accidental: La historia en la duela y en el aula de Naomi Galeana
Columna de Nefrox
El último partido | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO
Hay partidos que se recuerdan por el marcador.
Y hay otros que se recuerdan porque, sin saberlo, fueron una despedida.
El 14 de febrero de 2006, un joven Andrés Guardado pisó la cancha del Alfonso Lastras con la camiseta del Atlas. Era apenas un futbolista que comenzaba a llamar la atención, uno de esos talentos que prometían mucho, pero que todavía no cargaban con el peso de las expectativas. Meses después estaba jugando en Europa y aquella terminó siendo la última vez que San Luis lo vio con un equipo mexicano en muchos años (Andrés volvió a San Luis con León en 2025).
Nadie lo sabía esa noche.
Las despedidas importantes casi nunca avisan.
Veinte años después, el Alfonso Lastras vuelve a recibir a un futbolista que parece destinado a cruzar el océano más temprano que tarde.
Gilberto Mora.
Y cuesta trabajo no pensar en aquella imagen de Guardado. No porque sean el mismo jugador.
No porque sus carreras tengan que seguir el mismo camino. Sino porque ambos llegaron a San Luis con esa extraña sensación que producen los futbolistas diferentes. Esos que uno disfruta sabiendo que probablemente no volverá a ver muchas veces por aquí.
Gilberto Mora juega con una naturalidad que desarma. Hay jóvenes que parecen apresurados por demostrar que son buenos.
Él no.
Parece jugar convencido de que el tiempo siempre le pertenece. Recibe, levanta la cabeza, espera medio segundo más que los demás y, cuando todos creen que perdió la oportunidad, encuentra un pase que nadie había visto. Eso no se enseña. Eso aparece muy de vez en cuando.
Por eso resulta tan difícil hablar de él sin caer en exageraciones. Pero también sería injusto esconder la emoción.
Y entonces aparece una idea inevitable.
¿Y si de verdad estamos viendo al futbolista mexicano con el techo más alto de todos?
La historia siempre será cuidadosa con esas afirmaciones.
Antes estuvieron Hugo Sánchez, Rafael Márquez, Andrés Guardado y muchos otros que hicieron carrera durante dos décadas.
Gilberto apenas comienza.
Pero hay algo en su manera de entender el juego que invita a pensar en grande. Muy grande.
Por eso su visita al Alfonso Lastras tiene un valor distinto. No es solamente Tijuana enfrentando al Atlético de San Luis.
Es la posibilidad de ver, quizá por última vez en esta ciudad, a un futbolista que dentro de unos meses podría estar recorriendo estadios europeos.
Así pasó con Guardado. Un día vino como un joven prometedor. Al siguiente ya pertenecía a otro fútbol.
A veces el fútbol tiene estos pequeños regalos.
Nos permite ver el principio de historias que después terminan contándose desde muy lejos.
Quizá dentro de quince o veinte años alguien recuerde que Gilberto Mora jugó una noche en San Luis antes de convertirse en la figura que todos imaginaban.
Quizá no.
El fútbol también sabe romper pronósticos.
Pero si algo ha demostrado este muchacho es que los escenarios parecen quedarle pequeños.
Y cuando eso sucede, normalmente el siguiente destino está del otro lado del Atlántico.
Si este termina siendo su último partido en el Alfonso Lastras con la camiseta de un club mexicano, habrá valido la pena detenerse un momento para verlo.
Porque los grandes futbolistas no solo dejan goles o asistencias. También dejan recuerdos.
Como aquel muchacho de cabello largo que una noche de febrero de 2006 jugó con el Atlas antes de conquistar Europa.
Y como este adolescente que hoy viste los colores de Tijuana, pero que da la impresión de estar de paso.
Porque hay talentos que pertenecen a un equipo.
Y hay otros que, desde muy temprano, parecen pertenecer a la historia.
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#4 Tiempos
Presupuesto de Apertura 26 | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO
El torneo ha comenzado y no de la mejor forma para el Atlético de San Luis. Más allá de la derrota en la jornada 1 frente a Cruz Azul en casa, lo verdaderamente preocupante es lo complicado que se ven las primeras fechas para el equipo potosino, las ocho primeras jornadas parecen duelos difíciles de superar, sumado al fuerte compromiso de la Leagues Cup, lo que no parece dar muchos ánimos y más bien se pide paciencia tanto para jugadores como para la afición. Pero hagamos el presupuesto de puntos, como cada inicio de torneo.
J1.- Cruz Azul: derrota 0 puntos
J2.- Tigres: derrota 0 puntos
J3.- Tijuana: empate 1 Punto
J4.- América: derrota 1 Punto
J5.- Pachuca: derrota 1 Punto
J6.- Monterrey: derrota 1 Punto
J7.- Chivas: derrota 1 Punto
J8.- León: derrota 1 Punto
J9.- Necaxa: victoria 4 Puntos
J10.- Pumas: derrota 4 Puntos
J11.- Santos: victoria 7 Puntos
J12.- Toluca: derrota 7 Puntos
J13.- Querétaro: victoria 10 Puntos
J14.- Atlante: victoria 13 Puntos
J15.- Atlas: victoria 16 Puntos
J16.- Juárez: victoria 19 Puntos
J17.- Puebla: victoria 22 Puntos
Según el presupuesto, los 22 puntos serán insuficientes para una clasificación a la liguilla, pero aún más preocupante es la baja suma de puntos en las primeras jornadas, llegando a la semana 9 del campeonato con apenas una victoria y solo 4 puntos, esto debido al complicado calendario que tiene el cuadro potosino.
El panorama no es alentador para un equipo que se ha reforzado poco y ha perdido al jugador más valioso de la temporada pasada, un equipo que no se vio bien los campeonatos anteriores y que no promete un futuro distinto. La afición tendrá que ser paciente y entender que la reestructuración parece no ser completa en el plante l, que las cosas pueden mejorar pero no lucen bien y menos con la forma en que el calendario se ha acomodado terriblemente para el equipo.
Por otro lado, creo que la directiva y cuerpo técnico saben bien a qué se enfrentan, conocen sus debilidades y saben lo complejo que parece el torneo en puerta, seguramente la planeación del campeonato no los tomó por sorpresa y sepan bien cuál es la ruta a seguir bajo esta circunstancia, a su vez, tranquilizar a los jugadores que seguro serán los más golpeados si los resultados no se dan.
Del lado de la afición y jugadores, queda cerrar filas, parece que se avecina un torneo más para el olvido, de esos que se va a sufrir más que gritar el gol a favor, ojalá yo esté equivocado, pero parece que no será así, parece que el destino está marcado y no suena muy alentador.
Toca esperar, apoyar, trabajar y sobre todo aguantar, que este proyecto sume y que encuentre en su humilde plantel, jugadores que demuestren y levanten la mano en un torneo en donde el presupuesto se ve, más que complicado.
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