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Futbol femenil en SLP: talento que busca sobreponerse a la discriminación
La Orquesta platicó con Paola Urbieta, una potosina que jugó la Copa del Mundo Azerbaiyán 2012, con el entrenador Antonio Loría de Regil, con el ‘Kikín’ Fonseca y con Alberto Marrero, quienes dieron cuenta de las limitaciones, rezagos y de las áreas de oportunidad en las que el Atlético de San Luis ya trabaja
Por Fernando Garduza
El futbol femenil en México como industria nació en 2016, siendo el Apertura 2017 el primer torneo de la competencia. En San Luis Potosí, a pesar de que no hay un equipo consolidado en la liga profesional, ya existen las bases para que, en caso de que el Atlético de San Luis ascienda a la Liga MX, haya un equipo competitivo, y aunque por ahora está lejos de potencias como los equipos de Nuevo León, Pachuca, América o Guadalajara, sí existen casos de éxito que han logrado esquivar los obstáculos para desarrollar este deporte.
Una futbolista potosina, un entrenador de equipos femeniles, un ex futbolista profesional y un alto directivo, platicaron para La Orquesta su visión y experiencia en este deporte y el futuro que pudiera tener en San Luis Potosí.
Paola Elizabeth Urbieta Villalobos, es una potosina que desde muy joven tuvo claro que su objetivo era jugar futbol profesionalmente, y aunque en un principio vivió discriminación por ser niña queriendo jugar con niños, ha logrado ubicarse como un elemento importante en los Gallos de Querétaro.
Tiene 24 años, nació el 15 de febrero de 1995 y juega como defensa central. Su debut fue recientemente, el 7 de enero de 2019, ingresó al minuto 79 en el encuentro que su equipo perdió 7-1 contra Tigres. Luego de ese partido, de la jornada 1 de este Clausura 2019, ha sido titular en los otros 7 encuentros disputados con participación en 810 minutos, el 79.14 por ciento de los posibles. Se convirtió en inamovible. En el apertura 2018 estuvo con Monterrey, sin embargo no jugó.
VIVIÓ DISCRIMINACIÓN
En entrevista vía telefónica desde Querétaro, Paola Urbieta platicó que comenzó a jugar en San Luis Potosí en equipos mixtos, y dado que “antes las mujeres no podían jugar en equipos”, tuvo complicaciones.
“Recuerdo que me invitaron porque mi papá se movió para que me dejaran jugar en un equipo con hombres, ahí donde empecé pero de portera, entonces era más complicado. Siempre me gustó el futbol, mis papás siempre me apoyaban a pesar de que en ese entonces no era un deporte para niñas empecé a jugar con niños y cada vez me adaptaba más jugar con ellos, hasta que después en mi primaria empezaron a hacer torneos escolares, y luego las olimpiadas, entonces empecé a jugar para San Luis tanto en olimpiadas municipales como estatales y regionales”.
Luego de la experiencia en San Luis Potosí, que no la dejaban jugar con niños, platicó que ya estando en Monterrey siendo entrenadora en algunos colegios, “el simple hecho de que te vean o que te presenten como la entrenadora, los papás o los mismos alumnos dicen ‘no manches es mujer’, no saben que sabes de fútbol, pero yo lo he dicho, seas hombre o mujer el trabajo”.
LA PRIMER POTOSINA EN SER SELECCIONADA Y DISPUTAR UN MUNDIAL
Gracias a sus logros en las olimpiadas regionales, Paola fue llamada a la Selección Mexicana Sub 17, con la que acudió a la Copa del Mundo Azerbaiyán 2012, fue entonces cuando comenzó a recibir ofertas de varias universidades de México y de Estados Unidos.
“Siendo una selección te exigen muchísimo más, y yo estaba súper emocionada por ir y estaba aprendiendo muchísimo el deporte que me gustaba, me toca ir al Mundial Sub 17 y para mí eso fue un sueño, ir a representar a mi país en un evento tan importante, estaba muy emocionada también porque era la primer potosina en ir a un Mundial y fue una responsabilidad enorme, porque aparte de poner el nombre de México en alto cada quien llevaba la responsabilidad de hacer su mejor trabajo”.
Paola eligió la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) donde le dieron una beca del 100 por ciento, entonces, además jugar en el equipo de la institución pudo hacer una carrera. Le daban hospedaje y alimentación. Paola estudió la licenciatura en Ciencias del Ejercicio y actualmente cursa una “Maestría en Alto Rendimiento”.
SUS DIFICULTADES
A los 17 años tuvo que alejarse de su familia para cumplir su sueño, “estar lejos de ellos y dejar las comodidades de estar en mi casa, con mi gente, obviamente pesa, pero yo tenía súper claro lo que quería, que era sobresalir en el fútbol y tener una carrera universitaria, hasta ahora lo he cumplido”.
Los seis meses que pasó ya como profesional en Rayadas de Monterrey, eran frustrantes, pues no le daban la oportunidad de jugar además de que tuvo una lesión, por lo cual decidió no seguir en el equipo, e incluso, en algún momento consideró dedicarse a otra cosa.
“Cuando se terminó el torneo decidí que ya no quería estar ahí, no quería estar en un lugar en el que no me daban una oportunidad, entras en la frustración y empiezas a dudar de ti, a veces no puedes dar un pase y no sabes lo que está pasando, entonces entran muchos factores psicológicos, estás lejos de tu familia, y la verdad, si llegó un punto en el que yo dije ‘ya, ya estuve aquí en este proceso que no ocurrió como yo esperaba, pero a lo mejor esto no era para mí y voy a tratar de buscar otra oportunidad’”.
Entonces, tuvo oportunidad de ser entrenadora en colegios, y estuvo a punto de aceptar esa nueva faceta, “de enseñar y todo lo que estudie ponerlo en práctica con otras personas, sí fue un punto en el que yo realmente no sabía lo que seguía, yo sabía que sí me iba del fútbol sin debutar no iba a estar a gusto”.
LLEGÓ A LOS GALLOS Y DEBUTÓ
Luego de los seis meses con Monterrey, a Paola le llegó la oportunidad de irse a Querétaro, donde le dieron la oportunidad de jugar, y cuando se enteró de que su primer rival era Tigres, se convenció de que tenía que jugar ese partido.
“Yo dije que iba a luchar por el lugar, pero sabía que tenía que ganármelo, sabes que está complicado, cuando dan las alineaciones yo no voy de titular pero sabía que iba a tener oportunidad, yo sentía que esta iba a ser, cuando estaba calentando yo pensaba que si me tocaba jugar lo iba a disfrutar, fui al tercer cambio y la verdad estaba súper feliz, yo sabía que este era mi momento, es una situación inexplicable con muchas emociones”.
Con apenas ocho partidos disputados, Paola Urbieta afirma que ahora sí, ya podría retirarse, pues ahora está disfrutando su momento y dice, “ya viví todas las experiencias, me tocó perder y me tocó ganar, ya hice de todo, y eso realmente es el punto, por más que quieras cumplir un sueño, y aunque esté súper complicado, sale si haces lo que te gusta”.
VIVE EL MOMENTO
Paola, una chica de 24 años, aficionada a las Chivas y admiradora de las ex figuras del Barcelona, Carles Puyol y Rafael Márquez, por ahora está concentrada en dar su máximo esfuerzo con el equipo de Querétaro, está agradecida y no tiene en sus planes abandonar el equipo pronto.
Con el paso del Atlético de San Luis en el Ascenso MX, donde es campeón y actualmente lidera la tabla general, la posibilidad de ascender a la Liga MX es alta, esta circunstancia obligaría al equipo a tener un equipo en la liga femenil, situación que la familia de Paola tiene a la vista.
“Ya lo he pensado, mi papá fue el primero que me dijo que si el San Luis asciende va a tener equipo femenil, él es el más emocionado con todo esto, pero la verdad es que ahorita no podría asegurar nada, lo que sí puedo decir es que obviamente es tu estado y te gusta defender tus colores, pero ahorita estoy muy a gusto aquí”.
Esto, dado que el Querétaro le abrió las puertas y le dio la confianza y la oportunidad de jugar profesionalmente al futbol: “Con mis compañeras me llevo súper bien, yo sé que los resultados no se nos han dado pero siempre trabajamos para ser las mejores y nunca tiramos la toalla, sabemos que este es un proceso que a lo mejor no va a dar frutos ahorita, pero más adelante va a ser un equipo del que se van a acordar, entonces sinceramente ahorita no tengo pensado irme”.
Sobre la posibilidad de jugar en Europa, lo mismo: “estoy en un punto en el que he hecho casi todo en el fútbol, estuve un tiempo en España y me tocó estar entrenando con un equipo allá, ver cómo entrenan y también sentirte parte del equipo está súper chido, pero yo creo que ahorita tengo otros proyectos personales y Europa no está en ellos”.
EN SAN LUIS POTOSÍ HAY TALENTO
Antonio Loría de Regil es un hombre con más de 50 años ligado al futbol, ha sido columnista en medios locales y ha entrenado equipos varoniles, ahora, desde hace unos 10 años, trabaja con equipos femeniles, siendo justamente el formador de Paola Urbieta.
Con base en su experiencia, “El Profe” Loría, como se le conoce en el medio futbolístico local, asegura que después de trabajar casi toda su vida con varones, ahora puede constatar que las mujeres están preparadas para incursionar en este deporte y desarrollar carreras exitosas.
En entrevista, se refirió al mismo tema del Atlético de San Luis y la posibilidad de que tenga un equipo femenil. Dijo que actualmente el equipo se ha cerrado a brindar oportunidades a futbolistas potosinos, “y espero que no sea igual en el equipo femenil, que se abran y que den la oportunidad de las chicas potosinas porque aquí hay mucho talento, no hay necesidad de ir a buscar afuera, yo aseguro que trayendo dos o tres refuerzos, una columna vertebral, se puede dar la pelea contra los mejores equipos, porque hay mucho talento”.
En promedio hay 50 jugadoras por equipo en San Luis Potosí en distintas categorías, “y yo le aseguro que el 75 por ciento tiene nivel para el año que entra, pudieran estar peleando un lugar en el equipo femenil de San Luis, que ojalá ascienda”.
“El Profe” Loría platicó que la mejor liga que hay en San Luis Potosí es la Tangamanga, donde juegan ocho equipos entre los que se encuentra el Tec de Monterrey, la Universidad Autónoma, el Tecnológico Regional, las Auriazules (que es el que él dirige) y algunos otros de otras instituciones privadas.
Además, hay cuatro equipos que juegan en una Liga Nacional Femenil que sirve como ‘semillero’ de la Liga MX, y de la que han surgido la mayoría de las jugadoras que ya están en la división más alta.
“Está el Atlético Potosinas, Brujas, Auriazules y Pequeñas Gigantes de Rioverde, participamos en la Zona Centro junto con equipos de Querétaro y Guanajuato, jugamos a visita recíproca y es un buen escaparate para que las niñas se muestren, por ahí de repente llegan algunos visores”.
En la Liga MX Femenil hay tres potosinas, la ya mencionada Paola Urbieta, Diana García que es la figura de León, y Karla Barrón, quien con 32 años acaba de debutar con Cruz Azul en febrero pasado y ya es mamá.
MARCADAS DIFERENCIAS
“El Profe” Loría consideró que una de las pocas diferencias entre el futbol de hombre y el de mujeres son los sueldos, pues mientras los varones ganan lo suficientemente bien como para tener una vida de Confort y concentrarse de lleno al fútbol, muchas de las chicas que están en la Liga MX Femenil tienen que abandonar sus estudios para cumplir su sueño.
“Los sueldos están muy raquíticos, por no decir que miserables en comparación a los que reciben los varones, hay algunas que ganan entre 12 y 15 mil pesos al mes, quizá las que son seleccionadas nacionales de la categoría mayor tengan más prerrogativas, como que les dan departamento o estudios, y algunos equipos se han comprometido a cumplir con esto, por ejemplo Pachuca, que aparte de que paga bien les da la facilidad de estudiar; igual América, Pumas, pero son contados”.
Por último, el entrenador de las Auriazules opinó que la mayoría de las chicas están jugando “casi por el amor al arte y por su deseo de sobresalir”, entonces no se les puede exigir igual que a los hombres.
ASÍ, NO ES ATRACTIVO NI PARA ELLAS
La semana pasada estuvo en San Luis Potosí el comentarista de Televisa y ex futbolista de equipos como Pumas y Cruz Azul, Francisco “Kikin” Fonseca, quien compartió con La Orquesta su visión en torno al futbol femenil, y al igual que “El Profe” Loría, considera un punto importante el tema de los sueldos.
“Yo escuché que empezaron con un tope pero era insostenible tener un tope, si los equipos piensan en ganar y en reforzarse, creo que tiene que ir poco a poco igualándose al fútbol varonil”.
Agregó que lo ideal sería que las mujeres ganan igual o más que el futbolista varonil, sin embargo esto es un proceso que se está en fase de desarrollo y al menos ya se han tenido avances significativos.
“Escuché que los sueldos ya no tienen un tope, que ya se pueden contratar jugadoras y se les ofrece buen sueldo; tienen que tener las condiciones necesarias para que estén cómodas, y jueguen, y vivan del fútbol, escuché que a algunas les dan nada más para el transporte y cosas así, entonces así es muy difícil, así no es atractivo ni para ellas”.
Otro avance es que ya existe como tal una liga, “y de ahí empezamos, ahora ya cuando estamos viendo todos, inversionistas, marcas, televisoras, que hay buen fútbol y que hay nivel, es mucho más atractivo invertir; la televisión ya lo hace y ya se transmiten los partidos; el primer paso ya se dio y creo que se dio sólido, ojalá no me equivoqué pero creo que ya el futbol femenil seguirá”.
Sin embargo, Fonseca también consideró importante tomar en cuenta que hay instituciones a las que les cuesta trabajo dado que tener un equipo femenil es una inversión extra que hace unos años no estaba prevista, sin embargo que se ha hecho buen trabajo en poco tiempo.
“La liga femenil lleva mucha gente al estadio, ha sido muy atractiva, hay buenos juegos, buenas jugadoras, y las instituciones se han dado cuenta que es importante apoyar el fútbol femenil (…) no todas las instituciones tienen una solvencia económica para tener un equipo femenil, pero la Federación, yo escuché, que iba a ayudar y deberá de ayudar mientras se consolida esta liga, pero va creciendo y seguramente se va a quedar”.
EL PROYECTO DEL ATLÉTICO DE SAN LUIS
Por su parte, entrevistado en el marco de la presentación de la Copa Soledad 2019, la cual tiene una categoría femenil que entrega premios que van desde los 50 mil pesos, el presidente del Atlético de San Luis, Alberto Marrero, platicó a grandes rasgos sobre el proyecto del equipo con las mujeres.
“Ya estamos trabajando sobre ello, es algo que desde el inicio del proyecto se ha estado trabajando, tenemos el equipo femenil que por ahora no compite, pero mirando lo que nos viene, que ojalá sea la Liga MX, tenemos una obligación y ya se está trabajando sobre ello”.
Sobre las diferencias entre el futbol femenil en México y en Europa, reconoció que el de aquí no lo conoce lo suficiente para opinar al respecto, pero en España el Atlético de Madrid acaba de ser campeón y se prepara para la Copa de la Reina.
“En España el nivel es muy alto, compite a nivel mundial con Francia y Alemania que son los dos países donde el futbol femenil, por logros y por títulos, son los número uno, al día de hoy en España está a la altura, pero el día de hoy no tengo lo suficiente para opinar del futbol femenil aquí en México”.
En la actualidad, el equipo femenil del Atlético de San Luis cuenta con 20 jugadores, las cuales entrenan bajo el mismo esquema que los otros equipos de la academia de la institución, juegan en torneos locales y en el momento que deban tener un equipo en la Liga MX Femenil, armarán una escuadra competitiva al igual que como ocurre con la escuadra que por ahora juega en el Ascenso MX.
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Columna de Nefrox
Cuidado, el último también puede dejarte fuera | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO
San Luis llega a su último compromiso como local con una obligación que ya no admite demasiadas interpretaciones: ganar. Enfrente estará Juárez, el equipo que ocupa el fondo de la clasificación, pero también uno de los adversarios que históricamente más dificultades le ha provocado al conjunto potosino. La aparente diferencia entre ambos en la tabla puede resultar engañosa. Para los dirigidos por Diego Mejía, perder puntos esta noche significa quedarse definitivamente fuera de la pelea por la clasificación y despedirse de su afición con una temporada que terminó escapándose de sus manos.
El escenario es sencillo de entender, aunque complicado de resolver: San Luis necesita ganar. No hay demasiado espacio para las interpretaciones ni para refugiarse en las matemáticas. Los potosinos llegan con 19 puntos, ubicados en el lugar 13 de la clasificación, y tienen enfrente a un equipo que ocupa el último puesto, con apenas ocho unidades. Sobre el papel, la diferencia parece ofrecer una oportunidad inmejorable. En la cancha, sin embargo, hay razones suficientes para desconfiar de cualquier pronóstico demasiado optimista.
Juárez es uno de esos adversarios que históricamente se le han indigestado al fútbol potosino. No importa demasiado si hablamos de la etapa en la que ambos coincidieron en la división de ascenso o de sus enfrentamientos recientes en Primera División: los fronterizos han encontrado con frecuencia la manera de complicarle los partidos al Atlético. Y eso debería ser una advertencia para un equipo que llega obligado a ganar.
La rivalidad deportiva entre ambos tiene antecedentes desde 2015, cuando San Luis y Juárez comenzaron a encontrarse en la entonces Liga de Ascenso. En aquella etapa, los enfrentamientos ya mostraban que no sería una serie sencilla para los potosinos. Hubo victorias para ambos, empates y partidos en los que el conjunto fronterizo consiguió imponer condiciones incluso cuando San Luis parecía tener argumentos para llevarse el resultado.
La dificultad no desapareció con el ascenso del Atlético. De hecho, los números de sus enfrentamientos en Liga MX muestran una tendencia que merece atención. En el registro de los últimos veinte encuentros oficiales entre ambas instituciones, Juárez suma once victorias, San Luis seis y se han presentado tres empates. Es una diferencia considerable y refleja que los Bravos han sido un rival particularmente incómodo para los rojiblancos.
Hay resultados que explican esa sensación. Juárez ganó 3-0 en el Alfonso Lastras en febrero de 2020, consiguió triunfos en territorio potosino en enero de 2022 y abril de 2024, y volvió a llevarse los tres puntos de San Luis en noviembre de 2025, cuando ganó 2-1. Incluso cuando el Atlético ha conseguido imponerse, como ocurrió en marzo de 2025 con un triunfo por la mínima, el partido ha exigido trabajo y concentración.
El antecedente más reciente tampoco invita a la tranquilidad. En abril de este año, Juárez derrotó 2-1 al Atlético en territorio fronterizo. Ahora vuelve a presentarse la oportunidad de cobrar esa cuenta, pero hacerlo requiere mucho más que recordar los resultados anteriores. El equipo de Diego Mejía necesita entender que la historia no juega por sí sola, aunque sí puede servir para reconocer el tipo de rival que tendrá enfrente.
Y aquí aparece la paradoja de la jornada. Juárez llega como el último de la clasificación, con una temporada muy por debajo de sus expectativas y prácticamente sin posibilidades de pelear por la fase final. Pero los equipos que ya no tienen nada que perder pueden convertirse en adversarios especialmente peligrosos. No cargan con la misma presión que quienes se juegan la clasificación y pueden disputar el encuentro con una libertad que, en determinadas circunstancias, termina siendo una ventaja.
Además, sería un error pensar que los fronterizos llegarán resignados. Su victoria reciente por 3-1 ante Querétaro demuestra que todavía tienen capacidad para competir y que, aunque la campaña ha sido decepcionante, no han renunciado a buscar resultados. El sotanero también tiene orgullo, futbolistas que quieren cerrar dignamente el torneo y un cuerpo técnico que necesita encontrar motivos para sostener su proyecto. Juárez no tiene la obligación de salvar la temporada, pero sí puede arruinarle la noche a San Luis.
Y eso es precisamente lo que el Atlético debe evitar.
Después de perder ante Atlas, el margen de maniobra se redujo todavía más. Aquella derrota en casa dejó una sensación de oportunidad desperdiciada, porque los potosinos tenían en sus manos la posibilidad de dar un paso importante hacia la clasificación. Ahora reciben a otro rival en el Alfonso Lastras, pero el contexto es mucho más delicado: ya no se trata de aprovechar una buena oportunidad, sino de impedir que la temporada termine antes de tiempo.
La derrota frente a Atlas también dejó una pregunta que Diego Mejía tendrá que responder con su equipo: ¿qué tan preparado está este Atlético para jugar bajo presión? Porque una cosa es construir una propuesta futbolística durante las jornadas regulares y otra muy distinta es sostenerla cuando cada error puede significar la eliminación. El equipo ha tenido momentos interesantes, ha conseguido recuperar terreno en algunos tramos y ha mostrado que puede competir, pero la irregularidad lo ha llevado hasta una situación en la que ya no puede permitirse otra distracción.
El partido ante Juárez exige personalidad, pero también inteligencia. San Luis no puede salir desesperado a buscar el gol, porque esa ansiedad podría abrir espacios que el visitante estaría encantado de aprovechar. Tampoco puede permitir que el reloj se convierta en un enemigo que termine desordenando sus líneas. La obligación de ganar no significa jugar sin cabeza. Significa saber que hay que tomar la iniciativa, insistir con paciencia y tener la concentración suficiente para no regalarle al rival una oportunidad que cambie el rumbo del encuentro.
Mejía tendrá que encontrar respuestas en sus futbolistas más determinantes. El Atlético necesita profundidad, movilidad y contundencia, pero también una defensa que no convierta cada llegada del rival en una amenaza. En partidos de esta naturaleza, el equipo que tiene más que perder suele sentir primero el peso de la responsabilidad. Si San Luis se deja dominar por la ansiedad, Juárez puede encontrar el escenario perfecto para llevarse un resultado que, por la situación de ambos clubes, tendría consecuencias enormes.
La afición también merece una respuesta. Si este termina siendo el último partido de local del torneo, el Alfonso Lastras no debería convertirse en el escenario de una despedida anticipada. La gente ha acompañado una temporada llena de altibajos y tiene derecho a exigir que el equipo responda en el momento más importante. No se trata de pedir una actuación perfecta, sino de ver a un conjunto que comprenda lo que representa vestir esa camiseta y que esté dispuesto a competir hasta el último minuto.
El cierre del torneo todavía ofrece una posibilidad, pero esa posibilidad depende de lo que ocurra esta noche. San Luis necesita ganar para mantener vivas sus aspiraciones y llegar a la última jornada con algo por disputar. Incluso consiguiendo los tres puntos, tendrá que mirar otros resultados y esperar que se acomoden algunas combinaciones. Es decir, ya no depende exclusivamente de sí mismo para conseguir la clasificación. Esa es una consecuencia de los puntos que dejó escapar durante el campeonato y de haber llegado a estas alturas con tan poco margen.
Pero antes de revisar otras canchas, el Atlético tiene que resolver la suya. No sirve de nada esperar una combinación favorable si no es capaz de derrotar al último lugar de la tabla. No tiene sentido hablar de posibilidades de Liguilla si el equipo no consigue demostrar que puede ganar un partido que se ha convertido en una obligación.
Y tampoco conviene subestimar a Juárez por su posición. Los antecedentes están ahí para recordarlo. Los fronterizos han ganado más veces que San Luis en sus enfrentamientos directos y han conseguido resultados dolorosos en el propio Alfonso Lastras. No necesitan llegar en la parte alta de la clasificación para convertirse en un problema. De hecho, podrían encontrar en la desesperación potosina su mejor oportunidad.
El último partido de local no debería ser una despedida, sino una última oportunidad para sostener la esperanza. San Luis tiene que jugarlo como tal. Con intensidad, con responsabilidad y con la convicción de que todavía hay algo importante por defender. Después de este encuentro vendrá la última jornada, pero quizá no exista una oportunidad más clara para mantener abierta la puerta de la clasificación.
La temporada ha llegado a ese punto en el que las explicaciones empiezan a perder valor. Los errores anteriores ya no se pueden corregir, los puntos perdidos no van a regresar y las buenas intenciones no aparecerán en la tabla. Lo único que puede cambiar el panorama es una victoria.
Juárez llega último, pero no llega derrotado. San Luis juega en casa, pero eso no garantiza ninguna ventaja. Los potosinos tienen más fútbol y más motivos para ganar, aunque tendrán que demostrarlo durante noventa minutos.
Porque sería una ironía demasiado dolorosa que, después de una temporada en la que la clasificación estuvo al alcance, el Atlético terminara eliminado por un equipo que ocupa el fondo de la tabla y que, históricamente, ha sabido encontrarle las costuras.
El Alfonso Lastras merece una última noche de esperanza. San Luis necesita convertirla en una victoria.
Esta vez no hay espacio para dejarlo para después. Esta vez, el partido parece ser el final.
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Deportes
El sueño está a un punto | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
Dos derrotas seguidas, ocho goles en contra y un solo objetivo por cumplir. El Atlético de San Luis Femenil llega a la última jornada del Apertura 2026 con la Liguilla al alcance, pero sin la tranquilidad con la que la tenía hace tres semanas, cuando se sabía tercero y con margen.
El golpe grande fue el del sábado 24 de octubre, en el Libertad Financiera. El América, el mejor equipo del torneo, ganó 7-0, con triplete de Geyse y goles de Montse Saldívar, Irene Guerrero (de penal) y Scarlett Camberos. Es difícil sacar conclusiones de un partido así, y más cuando San Luis se quedó con diez jugadoras antes del descanso por la expulsión de María Sánchez. Contra un rival de ese nivel, jugar con una menos es una sentencia, y el marcador habla más de eso que de lo que es este equipo.
Y en medio de esa tarde, una jugadora que mereció mejor suerte: Dayra Duarte. Con un equipo que tuvo 29% de posesión y que terminó el partido sin un solo disparo a puerta, la portera enfrentó 13 tiros al arco y atajó 6, varios de ellos pelotas que parecían gol cantado. Cuando un equipo recibe 35 remates, la portera es la que evita que el marcador sea todavía más duro, y en una goleada así rara vez se le reconoce.
La segunda derrota fue distinta y, en cierto modo, más preocupante. El lunes 2 de noviembre, en el Nou Camp, León ganó 1-0 en el partido pendiente de la jornada 13, con un disparo de zurda de Solange Lemos al minuto 4. San Luis tuvo la pelota y generó, con Enyerliannys Higuera y Amina Bello al frente, y al 54 Bello encabezó un contragolpe que terminó en un disparo de Michelle Gutiérrez, que la portera local rechazó. No fue una derrota de goleada, sino de las que se pierden por un gol temprano y por no encontrar el empate. Y León, ya sin posibilidades de Liguilla, no tenía nada que perder.
Lo que más pesa es que Higuera, la máxima goleadora de la historia del club, no apareció en el marcador en ninguno de los dos partidos y se quedó en 14 goles en el torneo. No es una crítica, es una realidad: cuando el equipo se queda sin su fuente de goles, el ataque se apaga.
Con esos resultados, San Luis suma 13 partidos jugados, 6 victorias, 1 empate y 6 derrotas, 19 puntos, y es tercero de su grupo. Atrás vienen Pumas (17 pts), Pachuca (16 pts) y Atlas (16 pts), por lo que el margen es corto. La cuenta es sencilla: si San Luis empata o gana, llega a 20 puntos y ya nadie puede alcanzarlo, porque Pachuca y Atlas llegarían, como máximo, a 19.
Y el examen de hoy es justo contra Pumas, con lo que sería la primera Liguilla en la historia del club en juego. El viernes 6 de noviembre, a las 17:00 horas, en Ciudad Universitaria, San Luis visita a un rival que también llega herido: en la jornada 13 cayó 6-0 ante Rayadas. Es un duelo directo, de esos que se resuelven con carácter más que con nombres, y San Luis no necesita jugar bien, necesita no perder.
Las últimas dos jornadas han sido duras, pero el equipo ya demostró en este torneo que sabe sobreponerse: tres partidos sin perder en octubre, una máxima goleadora histórica y dos porteras de nivel. Hoy toca demostrarlo otra vez, con la Liguilla de por medio.
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Columna de Nefrox
San Luis contra Atlas: la bisagra de una temporada | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO
Existen partidos que valen tres puntos y otros que terminan valiendo mucho más. No porque la Liga MX entregue unidades adicionales cuando la presión aumenta, sino porque existen noches en las que un equipo se juega la posibilidad de seguir creyendo en su temporada. Atlético de San Luis está frente a una de ellas. El encuentro contra Atlas no es simplemente otra fecha del calendario: es el partido bisagra del Apertura 2026, ese momento en el que los dirigidos por Diego Mejía tienen que decidir si quieren ser protagonistas de la recta final o quedarse mirando cómo otros ocupan los lugares que todavía están a su alcance.
La clasificación está ahí, suficientemente cerca para ilusionarse y lo bastante lejos para exigir una respuesta inmediata. San Luis llega con 19 puntos, ubicado en el undécimo puesto, mientras Atlas aparece en la cuarta posición con 24 unidades. Cinco puntos separan a los dos equipos, pero la diferencia más importante está en las consecuencias que puede tener el resultado. Para los rojinegros, ganar significaría consolidar su lugar entre los primeros puestos; para los potosinos, hacerlo representaría acercarse de manera decisiva a la zona de clasificación y mantener viva una temporada que ha tenido demasiados altibajos.
Por eso no conviene disfrazar la importancia de este encuentro. San Luis necesita ganar. No es una exageración periodística ni una manera de elevar artificialmente la expectativa. Es una consecuencia directa de su posición en la tabla y del calendario que tiene por delante. Con apenas tres jornadas restantes después de este compromiso, cada oportunidad comienza a tener un peso diferente. Un empate podría mantener las posibilidades matemáticas, pero dejaría al equipo dependiendo de demasiadas combinaciones. Una derrota sería todavía más complicada: permitiría que Atlas se alejara y obligaría a los de casa a esperar tropiezos ajenos para seguir soñando.
El problema para Mejía es que enfrente tendrá a uno de los equipos más consistentes del campeonato. Atlas ha construido una temporada que lo mantiene entre los cuatro primeros lugares y llega después de una remontada espectacular ante Puebla, al que derrotó 4-3. No es un rival que pueda darse por vencido cuando el partido se complica. Los rojinegros han demostrado capacidad ofensiva y carácter para resolver encuentros, dos características que obligarán al Atlético a jugar con una concentración muy superior a la que ha mostrado en algunos momentos del torneo.
Pero el contexto también ofrece una oportunidad. Los dirigidos por el histórico Hernán Crespo no llegan a San Luis con la tranquilidad de quien ya tiene todo resuelto. La pelea por los primeros puestos sigue abierta y una derrota podría comprometer su posición. Los visitantes también tienen algo que defender y eso puede convertir el encuentro en un partido de mucha tensión, con dos equipos que necesitan encontrar el equilibrio entre atacar y no regalar espacios.
Para el Atlético, la primera obligación será entender que no puede jugar este partido como si tuviera todo el tiempo del mundo. La urgencia no debe convertirse en desesperación, pero tampoco puede servir como excusa para administrar el resultado desde el primer minuto. Si San Luis quiere meterse a la Liguilla, tendrá que asumir la responsabilidad de buscar el encuentro, aprovechar la localía y demostrar que puede imponerse ante un adversario que llega mejor colocado en la clasificación.
La temporada de Diego Mejía ha tenido momentos que invitan a pensar que el equipo puede competir. Ha habido partidos en los que San Luis ha mostrado capacidad para generar ocasiones, recuperar terreno y encontrar soluciones ofensivas. También ha habido tropiezos que han dejado una sensación de oportunidad desperdiciada. Esa irregularidad es precisamente lo que ha colocado al Atlético en una posición incómoda: tiene argumentos para aspirar a más, pero no ha conseguido sostenerlos durante el tiempo suficiente.
El empate ante Toluca y las victorias frente a Querétaro y Atlante han permitido recuperar terreno. El equipo ha conseguido sumar en sus últimos compromisos y parece haber encontrado una pequeña ventana de estabilidad. Sin embargo, ahora viene una prueba de otra dimensión. Ganar el clásico siempre tiene un valor emocional especial, y vencer a Atlante como visitante también suma confianza, pero Atlas representa un desafío directo en la carrera por alcanzar la fase final. Es el tipo de partido que permite medir cuánto ha avanzado realmente un equipo.
Mejía necesita que sus jugadores entiendan esa diferencia. No alcanza con repetir la intensidad de las últimas jornadas; hay que acompañarla con decisiones correctas. El Atlético tendrá que saber cuándo presionar, cuándo mantener la pelota y cuándo acelerar. No puede regalarle a Atlas transiciones que le permitan aprovechar su capacidad ofensiva, ni puede refugiarse demasiado cerca de su propia área esperando que el rival cometa un error. La mejor manera de defender la clasificación es jugar para ganar, pero hacerlo con inteligencia.
La responsabilidad también pasa por los futbolistas que tienen mayor peso dentro del vestidor. En partidos como este, los jugadores experimentados deben asumir el control de los momentos complicados. No se trata únicamente de marcar un gol o de resolver una jugada individual. Se trata de evitar que el equipo pierda la cabeza cuando el marcador no sea favorable, de exigir concentración y de transmitir la confianza necesaria para que el plan de juego no se desmorone ante la primera dificultad.
El Alfonso Lastras tendrá que convertirse en un factor. La afición potosina ha acompañado al equipo durante una campaña que no siempre ha ofrecido motivos para celebrar, pero ahora tiene delante un encuentro que puede darle sentido a buena parte del esfuerzo realizado. La localía no garantiza nada, aunque sí representa una responsabilidad adicional. San Luis no puede permitir que Atlas se sienta cómodo, que encuentre espacios con facilidad o que termine imponiendo el ritmo de un partido que debería jugarse bajo las condiciones del equipo de casa.
También hay que reconocer que el margen de error se ha reducido por decisiones y resultados acumulados a lo largo del torneo. La clasificación no se está escapando únicamente por lo que ocurra este viernes. Se ha complicado por los puntos que el Atlético dejó en el camino, por los partidos en los que no consiguió sostener una ventaja y por las ocasiones en las que no tuvo la contundencia necesaria. Ahora, sin embargo, ya no sirve demasiado mirar hacia atrás. La única manera de corregir esa historia es conseguir que los encuentros restantes tengan una respuesta distinta.
Y aquí aparece una cuestión que va más allá de la tabla: ¿qué quiere ser este Atlético de San Luis? ¿Un equipo que cada temporada se conforma con competir durante algunos tramos y termina dependiendo de los resultados de otros, o una institución que pretende consolidarse como un participante habitual en las fases finales? La respuesta no se encontrará en una conferencia de prensa ni en una promesa para el próximo campeonato. Se construye en noches como esta, cuando el equipo tiene que responder ante un rival de jerarquía y una afición que espera algo más que buenas intenciones.
No sería justo decir que una victoria resolverá todos los problemas del proyecto de Mejía. Tampoco sería correcto afirmar que una derrota terminaría automáticamente con cualquier posibilidad de clasificación. Pero sí sería un error tratar este partido como uno más. La distancia entre San Luis y Atlas, el momento del calendario y la cantidad de jornadas restantes convierten el enfrentamiento en una auténtica bisagra. El resultado puede modificar la manera en que el equipo enfrente el cierre del torneo y, sobre todo, la confianza con la que llegue a esas últimas oportunidades.
Atlas tiene motivos para sentirse favorito por su posición y por la regularidad que ha mostrado. San Luis tiene motivos para creer en su capacidad de competir, especialmente después de recuperar puntos en las últimas semanas. Pero la clasificación no se gana con argumentos, antecedentes ni pronósticos. Se gana con goles, concentración y resultados. Y en este momento el Atlético necesita demostrar que tiene lo necesario para conseguirlos.
San Luis ha llegado hasta aquí con la posibilidad de corregir el camino. Todavía tiene tiempo, pero ya no tiene demasiado margen. Atlas será una prueba exigente, un rival que no regalará nada y que también tiene objetivos importantes. El Atlético deberá jugar con personalidad, asumir el riesgo de buscar el triunfo y entender que la oportunidad está frente a su gente.
Diego Mejía y sus jugadores tienen noventa minutos para demostrar que la clasificación es una aspiración real y no solamente una cuenta matemática. La temporada todavía puede tener un desenlace distinto, pero para conseguirlo hace falta dar un golpe sobre la mesa.
Hoy no se juega únicamente contra Atlas. Se juega contra la irregularidad, contra los puntos que quedaron en el camino y contra la posibilidad de que otra temporada termine dejando más preguntas que respuestas.
Es el partido bisagra. El que puede abrir la puerta de la Liguilla o comenzar a cerrarla.
Y a estas alturas, San Luis ya no puede permitirse quedarse del lado equivocado.
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