junio 18, 2026

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#ExclusivaMundial | Entrevista con el COVID-19 en un burdel

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Es el asesino en serie más prolífico del siglo XXI, demoledor de economías e invasivo personaje principal de la geopolítica… Jorge Saldaña conversó con él

Por: Jorge Saldaña

Es el protagonista global de la década, quizás de la mitad del siglo. Millones de personas en el planeta lo tuvimos literalmente cara a cara, tan cerca como respirar o tan cerca como para dejar de hacerlo.

Es el asesino en serie más prolífico del siglo XXI, demoledor de economías e invasivo personaje principal de la geopolítica.

Villano no invitado y fenómeno mediático en el globo.  Sus pasos y rastros se han seguido, estudiado, enfrentado, controlado o padecido, pero nunca se le había entrevistado.

Por eso, La Orquesta.mx solicitó de forma espontánea y sin planeación anticipada la que parece ser la primera entrevista exclusiva con el personaje no invitado y más incómodo del planeta.

El encuentro se llevó a cabo en territorio enemigo, en un lugar pequeño, sin ventilación, húmedo, obscuro y repleto de gente, un verdadero banquete de la lujuria para el COVID… y para el reportero.

Sonaba “Stairway to Heaven” de Led Zeppelin. El ambiente se puso todavía más húmedo y más denso cuando comencé a percibir que el famoso solo de guitarra de Jimmy Page comenzó a ir más lento, más lento, más lento… hasta que se detuvo por completo.

Como un eco, escuché a capela la última frase de la melodía que alguien cantaba muy quedo: ”When all is one and one is all, that’s what it is…”  se detuvo el tiempo y comenzó la entrevista.

No tuve que hacer más nada, a mi mesa llegó el Covid, que estaba en todas las mesas, siempre estuvo.

Sin cubrebocas por favor. –Me pide.

–¿No se da cuenta que no lo traigo?, solo me lo pidieron en la entrada, aquí me lo quité.

–Yo no veo, no puedo saber si lo traes o no.

¿Por qué me pide entonces no traerlo?

–Por el mismo absurdo que acabas de decir. ¿Crees que solo estoy en la entrada? ¿Te parece que yo distingo la “entrada” de una mesa o de un cubierto o de una servilleta o del puño que saludas mismo con el que tallas un ojo?

–Antes de comenzar, ¿Cómo se que hablo con el COVID? Usted es un virus, hay millones de ustedes por todas partes como lo acaba de admitir, ¿como sé que usted es con quien debo hablar?

–¿No oíste la canción? “When all is one and one is all”

–Uy qué musical… qué sabio  (solté con sarcasmo), pero continúo: ¿Entonces son todos y es uno?

–Por supuesto, así como ustedes. ¿No se hicieron una sola “humanidad” contra el virus?

–Debo admitir que me asombra un poco esa pose de falsa sabiduría viniendo de un bicho asesino, de un virus mortal como usted, que además, según entiendo, lleva apenas minutos “existiendo” –digamos- y, que si no me infecta, en algunos minutos dejará de existir. ¿De dónde tan “sabio”?, y segundo ¿En realidad está “vivo”?

–No estoy vivo ni muerto, no estoy lo que ustedes llaman “vivo” técnicamente, porque no soy autosuficiente para replicar mi material genético, pero existo, tampoco estoy muerto, porque tengo información que hago fluir, hasta poder infectarte, llevarla a la proteína eso es lo que hago, lo único que hago.

–¿Lo único que hace? Si ha sacudido la geopolítica y la economía del planeta, ha devastado familias enteras, ha asesinado a niños, ancianos, hombres y mujeres de todo el orbe asfixiándolos sin clemencia.

–Sí, es lo que hago y solo acepto mi naturaleza, no intento explicármela, tú eres el que intentas que yo te la explique. Geopolítica, economía, edades, géneros, tiempo, esos no son conceptos naturales, esas son unidades y divisiones de tu especie.

 Incluso, ustedes como humanidad y nosotros los virus somos muy parecidos, pues técnicamente están vivos, pero últimamente solo se sienten que lo están si hacen fluir información, igual que nosotros y es lo único que hacen, ¿no es cierto?

–Definitivamente no, no es todo lo que hacemos y si me permite le recuerdo que yo soy el que está entrevistando y agrego en defensa que además de información, como especie, compartimos conocimiento, somos capaces de tener emociones complejas y esas capacidades nos ha hecho construir cultura, y transformar nuestro entorno, crear civilizaciones que transmiten y replican valores y creencias, en cambio –rebato– usted señor COVID solo es un virus asesino que además está perdiendo la batalla. ¿Qué tiene que decir a eso? ¿Por qué nos atacó?

–Yo no llevo, como afirmas, “minutos” existiendo, ni tengo “minutos” para dejar de existir si no estoy vivo ni estoy muerto. El tiempo es una abstracción creada por ustedes los humanos par a explicar el movimiento del universo, dividirlo para darse orden, para nosotros eso no tiene ningún sentido, luego entonces el “momento” de atacar también carece del mismo.

–Su pose es muy soberbia, ¿no le parece?

–En su división del tiempo, llevamos millones de años existiendo con diferentes nombres, existimos incluso antes que ustedes y no tratamos de explicarnos el porqué tenemos que hacer las cosas, entonces millones de años o un segundo o un minuto, son abstracciones suyas. ¿Sabes que no soy ni el primer ni único virus cierto? Y no, no soy un asesino.

 –Sí lo es, ahí están las cifras de muertos desde que fue descubierto. Miles de familias que perdieron a un ser querido o a varios por lo que usted llama “su naturaleza”.

–¿Un león es un asesino por matar a una cebra?

–No, pero usted dista mucho de ser un león.

–“When all is one and…”

-Ay por favor, no se justifique otra vez con la canción. Entiendo que es su naturaleza y que no tiene sentido del tiempo ni se intenta explicar el porqué de las cosas. Simplemente existe y hace lo que debe de hacer, aunque eso ha trastocado de una u otra manera a la humanidad. No le puedo pedir tener conciencia evidentemente y como a otros virus antes, los hemos combatido con conocimiento, con ciencia generando una vacuna en su contra. ¿No le parece que causó demasiado daño, aun siendo esa su naturaleza?

–¿Ya te vacunaste? –Me responde.

–Pues de acuerdo a sus respuestas no es que le pueda importar, pero sí.

–¿Y la naturaleza no puede vacunarse?

–¿De quién?

–De ustedes

–¿Me está diciendo que los virus son la “vacuna de la naturaleza” contra el virus humano?

–Quizás.

–No lo sabe.

–Tu tampoco y quieres explicaciones de un organismo tan simple, que puso a temblar a sus creencias y abstracciones “complejas”.

–Pues ya estamos en semáforo en verde, las vacunas fluyen por todo el mundo y llegará el fin de su pandemia.

–Te repito que yo no veo. ¿Crees que a alguien ciego le importen los colores de lo que llamas semáforo? Es incluso muy curioso eso de sus colores, cuando te lo dije desde un principio que soy ciego. Ustedes distinguen colores y “restricciones” yo no. A mí me da lo mismo que un restaurante esté lleno a las 5 o a las 12, me da igual que te compres un bote de leche o una cajetilla de cigarros, no importa si estás de día o de noche en la calle, no me importa ni tengo noción de su abstracción espacio temporal y no, no me duele la muerte de nadie, esa también es abstracción humana, muy suya y sus dolores.

–Parece que está mutando en diferentes variantes y cepas.

–Es la naturaleza, ustedes también evolucionan, ¿no?

–¿Llegó para quedarse entonces?

–No llegué, siempre hemos existido.

–También las vacunas, la ciencia, el antídoto.

–No, no siempre, hasta que ustedes poblaron y devastaron en nombre de la ciencia al planeta… virus-vacuna como un ciclo, pero ¿quién es quién?

–Es usted muy altivo y soberbio para alguien que con un poco de gel deja de “existir”.

–Y el gel y el alcohol y su “economía” que crearon alrededor de nuestra existencia: ¿les ayudaron en algo?

–Sí, en detenerlos.

–Pregunta a los que ya no están. ¿Nos detuvieron? Pregunta incluso a los que generaron lo que llamas “economía” con nuestra presencia.

–Eso es muy indolente.

–¿Y qué es dolor?

–El que ha causado en muchos niveles a una civilización

–¿La civilización que está terminando con la naturaleza? Devastan, exterminan, agotan, consumen y devoran… ¿Van a lloran por una mala noche?

–Entonces insiste en que la naturaleza lo creó como vacuna contra la humanidad. ¿Es eso?

–Por lo menos yo sé para qué fui creado, no me pregunto por quién ni me desgasto en hacer lo que no corresponde a mi naturaleza…

–Por eso es solo un virus.

–¿Solo un virus? Me dijiste que “trastoqué” a lo que ustedes en unos miles de años le llaman “civilización”…

–Creo que debo terminar la entrevista. Ahora me doy cuenta por qué no lo habían entrevistado antes.

–Nadie me lo había pedido.

–Pues con razón. Le agradezco pues, y espero no encontrarlo pronto.

–Eso no lo controlas tú ni yo.

–¿Es amenaza?

–No, sigue con tus semáforos, tus vacunas, tus abstracciones de tiempo, muerte y dolor. Haz lo que te corresponda, yo haré lo mío.

–Buenas noches

–¿Buenas qué? …

Un mesero rompe con el momento. Regresa la música, termina la canción.

El empleado del lugar me trae la cuenta y le pido un poco de gel. Ya no puse atención a la siguiente melodía. Me coloqué el cubrebocas a la salida y regresé a mi hogar.

El lunes 18, fue el primero de “semáforo verde” en el estado. Siguen las restricciones pero se aumentan horarios y aforos. Se puede salir con menor miedo, con menos “culpa”, pero no dejo de preguntarme: ¿Me acabo de encontrar con un psicópata o debemos revalorar la naturaleza de la empatía?

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El olor a descomposición llegaba a la calle; la indiferencia llegaba más lejos | Editorial de La Orquesta

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Durante años, un hombre habría vivido de reproducir perros sin poder ofrecerles ni agua, ni comida, ni una muerte digna. No eran perros, eran mercancias hasta que dejaron de existir

Por: La Orquesta

La crueldad humana no puede justificarse en nuestra condición de seres humanos complejos e imperfectos, es un porqué pero no una justificación.

Lo ocurrido en Milpillas es difícil de procesar. No por falta de información, sino porque mientras más se sabe, más insoportable resulta imaginar el sufrimiento que soportaron esos animales.

Es constante el intentar entender a las personas crueles. Decimos que tuvieron una infancia complicada, que padecen enfermedades mentales, que son producto de la pobreza, de la ignorancia, del abandono institucional o de una sociedad enferma. Todo eso puede ayudarnos a entender de dónde viene la violencia. Es un porqué, pero jamás puede convertirse en una justificación.

Porque el hombre que operaba este criadero vivía de los perros. Su trabajo consistía, básicamente, en encerrar a un macho con una hembra dentro de una jaula para que se reprodujeran, vender las crías y repetir el proceso una y otra vez. Nada más. Explotaba animales para obtener un ingreso económico y aun así no pudo ofrecerles lo más elemental: agua accesible, alimento suficiente, atención veterinaria, un espacio limpio o una muerte digna.

La normalización de estos actos de personas así es profundamente preocupante. Vecinos cuentan que llevaba años funcionando de esta manera. Durante años, al parecer, para él fue insignificante que los perros sufrieran. Era irrelevante que estuvieran en los huesos. Era irrelevante que agonizaran. Era irrelevante que compartieran espacio con cadáveres de otros perros, que respiraran el olor de cuerpos en descomposición, que algunos nunca hubieran recibido una caricia, un paseo, una manta durante el frío o un tratamiento para enfermedades.

Y entonces aparece la pregunta más dolorosa: ¿cuántos perros murieron ahí? ¿Cuántos nacieron solo para ser vendidos? ¿Cuántos pasaron toda su vida dentro de una jaula? ¿Cuántos agonizaron durante días antes de morir? ¿Cuántos soportaron el hedor de otros muertos porque ni siquiera eran retirados de las instalaciones? ¿Cuántos más existen en otros patios, bodegas o periferias de este país y nunca los conoceremos porque nadie denuncia, porque las autoridades no van o porque aprendimos a convivir con el horror?

El causar dolor a un ser vivo indefenso habla mucho más de quien infringe ese dolor que de quien lo recibe. No hablamos únicamente de perros. Las personas hieren personas. Torturan personas. Matan personas. Las razones pueden ser políticas, económicas, sociales, familiares o personales, pero muchas veces tienen un hilo conductor: herir a otros desde las propias heridas no resueltas.

A quienes observamos desde fuera nos conmueve el sufrimiento, especialmente cuando se trata de seres incapaces de defenderse. Un perro no es una persona. Nunca lo será. Pero reconocer esa diferencia tampoco justifica minimizar el dolor que sentimos al imaginar la crueldad que soportaron estos animales. Deprimirnos ante ello no nos hace exagerados; probablemente nos hace una sociedad un poco menos enferma.

También debemos aceptar algo incómodo: la cárcel por si sola no cura a quien necesita infligir dolor. El castigo punitivo no repara la empatía rota de una persona. Sin embargo, sí debe existir un castigo ejemplar. Y en México, particularmente en San Luis Potosí, los castigos por maltrato animal suelen ser una burla. Hemos visto agresores salir prácticamente ilesos tras entregar costales de croquetas, cumplir medidas mínimas o evitar condenas efectivas, a pesar de que la legislación contempla penas de hasta cinco años de prisión en casos graves.

Quizá la prisión no transforme a un maltratador, pero las sanciones económicas severas sí pueden convertirse en un mecanismo disuasorio. A muchos les duele más perder dinero que saber que otro ser vivo sufrió bajo su responsabilidad.

La omisión institucional también es parte del problema. Resulta frustrante que cuando alguien roba un vehículo existan operativos, seguimiento y reacción inmediata, pero que cuando un policía observa a un animal siendo golpeado, encadenado, abandonado o muriendo lentamente, pocas veces intervenga. El maltrato animal debería asumirse con mayor seriedad y atenderse como un indicador de violencia social, no como una falta menor.

Hay otro componente incómodo: la periferia. En muchas comunidades alejadas de los centros de poder parece existir un mensaje tácito de impunidad. Ahí la gente construye sin permisos, quema basura, tira escombros, abandona animales y, a veces, opera criaderos clandestinos durante años sin consecuencias. Es un abandono institucional que termina normalizando cualquier cosa.

Finalmente, hay una responsabilidad colectiva que rara vez queremos asumir. Mientras siga existiendo un mercado dispuesto a pagar miles de pesos por un cachorro de determinada raza, seguirá habiendo personas dispuestas a reproducirlos en serie. Tal vez deberíamos dejar de decir “me encantan los perros, pero solo de tal raza”, porque ese supuesto amor muchas veces alimenta la industria que los convierte en mercancía.

El caso de Milpillas es indignante. Pero sería aún más indignante descubrir que dentro de unos meses volvemos a compartir fotografías de otro criadero, de otro perro en los huesos, de otro cadáver cubierto con cal, y reaccionamos con sorpresa, como si no supiéramos que el problema nunca fueron solamente los animales abandonados.

El problema es la facilidad con la que aprendimos a convivir con la crueldad.

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Era peor de lo que se imaginaba: Animalistas rescatan a perros de criadero clandestino de Milpillas

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Perros husky y pastor alemán en los huesos, animales agonizando dentro de jaulas, cadáveres cubiertos con cal, restos reducidos a mechones de pelo, un olor nauseabundo que llegaba hasta la calle y hasta lechones muertos dentro del predio

Por: Ana G Silva

Lo que vecinos y rescatistas encontraron al ingresar a un presunto criadero clandestino de perros en la fracción Milpillas fue descrito por ellos mismos como una escena “horrible, difícil de ver, de oler y profundamente triste”.

La tarde del miércoles, colectivos animalistas potosinos acudieron al domicilio señalado desde hace semanas por habitantes de la zona como un sitio donde se criaban y comercializaban perros husky y pastor alemán en condiciones inadecuadas. La intervención ocurrió luego de que el caso se viralizara en redes sociales, ante la falta de respuesta de autoridades municipales y estatales, pese a denuncias previas realizadas por vecinos.

Al llegar al inmueble, las rescatistas no localizaron a los cachorros que anteriormente habían sido observados en el lugar y que presuntamente eran comercializados incluso a la orilla de la carretera. De acuerdo con testimonios de quienes participaron en el rescate, aparentemente algunos animales fueron retirados antes de su llegada y hubo intentos por limpiar parcialmente las instalaciones.

Entre las acciones que detectaron se encontraba la colocación de recipientes con agua; sin embargo, ésta permanecía fuera de las jaulas, imposibilitando que los perros encerrados pudieran acceder a ella.

A pesar de ello, numerosos ejemplares permanecían confinados en jaulas pequeñas, sin alimento y en condiciones de extrema desnutrición. Algunos perros se encontraban prácticamente reducidos a piel y huesos, mientras que otros presentaban un estado de salud tan delicado que las voluntarias consideraron que estaban al borde de la muerte.

Las activistas denunciaron además la presencia de grandes cantidades de cal esparcidas en distintas áreas del predio, particularmente en zonas donde localizaron perros muertos en avanzado estado de descomposición. El olor, señalaron, era nauseabundo y podía percibirse desde la calle, situación que vecinos consideraron incluso un riesgo sanitario para quienes habitan en las inmediaciones.

Durante la inspección también fueron encontrados restos de animales que consistían únicam ente en mechones de pelo y vestigios óseos.

Asimismo, localizaron varios lechones recién nacidos muertos, que, según sospechan algunas personas involucradas en el rescate, podrían haber sido utilizados ocasionalmente como alimento para los perros.

Los rescatistas sostuvieron que las condiciones encontradas permiten presumir que los animales sobrevivientes permanecían cotidianamente en ese entorno insalubre, rodeados de cadáveres, desechos y fuertes olores derivados de la descomposición.

Ante la gravedad de la situación, vecinos y colectivos decidieron sacar del inmueble a todos los perros que aún permanecían con vida. Algunos fueron adoptados de manera inmediata por ciudadanos que acudieron al sitio, mientras que el resto fue trasladado a un refugio para recibir atención, aunque hasta el momento se desconoce con precisión el estado de salud de cada uno de los ejemplares rescatados.

Habitantes de Milpillas recordaron que el funcionamiento del presunto criadero clandestino había sido denunciado con anterioridad ante diversas autoridades, pero aseguran que no obtuvieron respuesta ni inspecciones formales, situación que derivó en que las agrupaciones animalistas actuaran por cuenta propia una vez que el caso alcanzó notoriedad en redes sociales.

Respecto al propietario del inmueble, vecinos señalaron que presuntamente se encontraba hospitalizado y que recientemente habría sido dado de alta; sin embargo, hasta ahora no se ha presentado en la vivienda ni ha establecido contacto con quienes participaron en el rescate.

Las organizaciones animalistas anunciaron que este jueves acudirán a presentar una denuncia formal ante la Fiscalía General del Estado por posibles actos de maltrato animal, abandono y operación irregular de un criadero, además de aportar evidencia sobre la presunta venta de perros en las inmediaciones de la carretera y las condiciones deplorables en que eran mantenidos.

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“Dependerá del gobierno entrante”: Sedesore sobre sus programas sociales

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La titular de Sedesore reconoce que los apoyos —tortilla subsidiada, becas, madres solteras, adultos mayores— podrían no sobrevivir al cambio de administración en 2027

Por: Redacción

María del Rosario Martínez Galarza, titular de la Secretaría de Desarrollo Social y Regional (Sedesore), reconoció este miércoles que la continuidad de los programas sociales del gobierno de Ricardo Gallardo Cardona dependerá de quien encabece la siguiente administración, al margen de los compromisos adquiridos.

La declaración ocurrió durante el anuncio de una nueva tortillería subsidiada en Residencial del Bosque, cuando se le preguntó si existe garantía de que los apoyos no se eliminen con el cambio de gobierno. “Cada administración tiene un tema muy diferente de trabajar”, respondió.

Martínez Galarza recordó que cuando Sedesore inició la gestión de Gallardo, la dependencia contaba con un solo programa activo: las despensas de emergencia de la pandemia de COVID-19. Desde entonces, la Secretaría construyó una red que hoy incluye tortilla subsidiada

, apoyos a madres solteras, adultos mayores y becas escolares.

La titular planteó que estos apoyos deberían convertirse en políticas permanentes, sin embargo, sostuvo que “va a depender muchísimo de las personas que estén a cargo de la dependencia, pero sobre todo de las indicaciones del gobierno”.

La dependencia opera actualmente ocho tortillerías en el estado con una inversión de más de 3 millones de pesos y una distribución de más de 500 kilos diarios a 14 pesos el kilo, poco menos de la mitad del precio comercial.

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