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#ExclusivaMundial | Entrevista con el COVID-19 en un burdel
Es el asesino en serie más prolífico del siglo XXI, demoledor de economías e invasivo personaje principal de la geopolítica… Jorge Saldaña conversó con él
Por: Jorge Saldaña
Es el protagonista global de la década, quizás de la mitad del siglo. Millones de personas en el planeta lo tuvimos literalmente cara a cara, tan cerca como respirar o tan cerca como para dejar de hacerlo.
Es el asesino en serie más prolífico del siglo XXI, demoledor de economías e invasivo personaje principal de la geopolítica.
Villano no invitado y fenómeno mediático en el globo. Sus pasos y rastros se han seguido, estudiado, enfrentado, controlado o padecido, pero nunca se le había entrevistado.
Por eso, La Orquesta.mx solicitó de forma espontánea y sin planeación anticipada la que parece ser la primera entrevista exclusiva con el personaje no invitado y más incómodo del planeta.
El encuentro se llevó a cabo en territorio enemigo, en un lugar pequeño, sin ventilación, húmedo, obscuro y repleto de gente, un verdadero banquete de la lujuria para el COVID… y para el reportero.
Sonaba “Stairway to Heaven” de Led Zeppelin. El ambiente se puso todavía más húmedo y más denso cuando comencé a percibir que el famoso solo de guitarra de Jimmy Page comenzó a ir más lento, más lento, más lento… hasta que se detuvo por completo.
Como un eco, escuché a capela la última frase de la melodía que alguien cantaba muy quedo: ”When all is one and one is all, that’s what it is…” se detuvo el tiempo y comenzó la entrevista.
No tuve que hacer más nada, a mi mesa llegó el Covid, que estaba en todas las mesas, siempre estuvo.
–Sin cubrebocas por favor. –Me pide.
–¿No se da cuenta que no lo traigo?, solo me lo pidieron en la entrada, aquí me lo quité.
–Yo no veo, no puedo saber si lo traes o no.
–¿Por qué me pide entonces no traerlo?
–Por el mismo absurdo que acabas de decir. ¿Crees que solo estoy en la entrada? ¿Te parece que yo distingo la “entrada” de una mesa o de un cubierto o de una servilleta o del puño que saludas mismo con el que tallas un ojo?
–Antes de comenzar, ¿Cómo se que hablo con el COVID? Usted es un virus, hay millones de ustedes por todas partes como lo acaba de admitir, ¿como sé que usted es con quien debo hablar?
–¿No oíste la canción? “When all is one and one is all”
–Uy qué musical… qué sabio (solté con sarcasmo), pero continúo: ¿Entonces son todos y es uno?
–Por supuesto, así como ustedes. ¿No se hicieron una sola “humanidad” contra el virus?
–Debo admitir que me asombra un poco esa pose de falsa sabiduría viniendo de un bicho asesino, de un virus mortal como usted, que además, según entiendo, lleva apenas minutos “existiendo” –digamos- y, que si no me infecta, en algunos minutos dejará de existir. ¿De dónde tan “sabio”?, y segundo ¿En realidad está “vivo”?
–No estoy vivo ni muerto, no estoy lo que ustedes llaman “vivo” técnicamente, porque no soy autosuficiente para replicar mi material genético, pero existo, tampoco estoy muerto, porque tengo información que hago fluir, hasta poder infectarte, llevarla a la proteína eso es lo que hago, lo único que hago.
–¿Lo único que hace? Si ha sacudido la geopolítica y la economía del planeta, ha devastado familias enteras, ha asesinado a niños, ancianos, hombres y mujeres de todo el orbe asfixiándolos sin clemencia.
–Sí, es lo que hago y solo acepto mi naturaleza, no intento explicármela, tú eres el que intentas que yo te la explique. Geopolítica, economía, edades, géneros, tiempo, esos no son conceptos naturales, esas son unidades y divisiones de tu especie.
Incluso, ustedes como humanidad y nosotros los virus somos muy parecidos, pues técnicamente están vivos, pero últimamente solo se sienten que lo están si hacen fluir información, igual que nosotros y es lo único que hacen, ¿no es cierto?
–Definitivamente no, no es todo lo que hacemos y si me permite le recuerdo que yo soy el que está entrevistando y agrego en defensa que además de información, como especie, compartimos conocimiento, somos capaces de tener emociones complejas y esas capacidades nos ha hecho construir cultura, y transformar nuestro entorno, crear civilizaciones que transmiten y replican valores y creencias, en cambio –rebato– usted señor COVID solo es un virus asesino que además está perdiendo la batalla. ¿Qué tiene que decir a eso? ¿Por qué nos atacó?
–Yo no llevo, como afirmas, “minutos” existiendo, ni tengo “minutos” para dejar de existir si no estoy vivo ni estoy muerto. El tiempo es una abstracción creada por ustedes los humanos par a explicar el movimiento del universo, dividirlo para darse orden, para nosotros eso no tiene ningún sentido, luego entonces el “momento” de atacar también carece del mismo.
–Su pose es muy soberbia, ¿no le parece?
–En su división del tiempo, llevamos millones de años existiendo con diferentes nombres, existimos incluso antes que ustedes y no tratamos de explicarnos el porqué tenemos que hacer las cosas, entonces millones de años o un segundo o un minuto, son abstracciones suyas. ¿Sabes que no soy ni el primer ni único virus cierto? Y no, no soy un asesino.
–Sí lo es, ahí están las cifras de muertos desde que fue descubierto. Miles de familias que perdieron a un ser querido o a varios por lo que usted llama “su naturaleza”.
–¿Un león es un asesino por matar a una cebra?
–No, pero usted dista mucho de ser un león.
–“When all is one and…”
-Ay por favor, no se justifique otra vez con la canción. Entiendo que es su naturaleza y que no tiene sentido del tiempo ni se intenta explicar el porqué de las cosas. Simplemente existe y hace lo que debe de hacer, aunque eso ha trastocado de una u otra manera a la humanidad. No le puedo pedir tener conciencia evidentemente y como a otros virus antes, los hemos combatido con conocimiento, con ciencia generando una vacuna en su contra. ¿No le parece que causó demasiado daño, aun siendo esa su naturaleza?
–¿Ya te vacunaste? –Me responde.
–Pues de acuerdo a sus respuestas no es que le pueda importar, pero sí.
–¿Y la naturaleza no puede vacunarse?
–¿De quién?
–De ustedes
–¿Me está diciendo que los virus son la “vacuna de la naturaleza” contra el virus humano?
–Quizás.
–No lo sabe.
–Tu tampoco y quieres explicaciones de un organismo tan simple, que puso a temblar a sus creencias y abstracciones “complejas”.
–Pues ya estamos en semáforo en verde, las vacunas fluyen por todo el mundo y llegará el fin de su pandemia.
–Te repito que yo no veo. ¿Crees que a alguien ciego le importen los colores de lo que llamas semáforo? Es incluso muy curioso eso de sus colores, cuando te lo dije desde un principio que soy ciego. Ustedes distinguen colores y “restricciones” yo no. A mí me da lo mismo que un restaurante esté lleno a las 5 o a las 12, me da igual que te compres un bote de leche o una cajetilla de cigarros, no importa si estás de día o de noche en la calle, no me importa ni tengo noción de su abstracción espacio temporal y no, no me duele la muerte de nadie, esa también es abstracción humana, muy suya y sus dolores.
–Parece que está mutando en diferentes variantes y cepas.
–Es la naturaleza, ustedes también evolucionan, ¿no?
–¿Llegó para quedarse entonces?
–No llegué, siempre hemos existido.
–También las vacunas, la ciencia, el antídoto.
–No, no siempre, hasta que ustedes poblaron y devastaron en nombre de la ciencia al planeta… virus-vacuna como un ciclo, pero ¿quién es quién?
–Es usted muy altivo y soberbio para alguien que con un poco de gel deja de “existir”.
–Y el gel y el alcohol y su “economía” que crearon alrededor de nuestra existencia: ¿les ayudaron en algo?
–Sí, en detenerlos.
–Pregunta a los que ya no están. ¿Nos detuvieron? Pregunta incluso a los que generaron lo que llamas “economía” con nuestra presencia.
–Eso es muy indolente.
–¿Y qué es dolor?
–El que ha causado en muchos niveles a una civilización
–¿La civilización que está terminando con la naturaleza? Devastan, exterminan, agotan, consumen y devoran… ¿Van a lloran por una mala noche?
–Entonces insiste en que la naturaleza lo creó como vacuna contra la humanidad. ¿Es eso?
–Por lo menos yo sé para qué fui creado, no me pregunto por quién ni me desgasto en hacer lo que no corresponde a mi naturaleza…
–Por eso es solo un virus.
–¿Solo un virus? Me dijiste que “trastoqué” a lo que ustedes en unos miles de años le llaman “civilización”…
–Creo que debo terminar la entrevista. Ahora me doy cuenta por qué no lo habían entrevistado antes.
–Nadie me lo había pedido.
–Pues con razón. Le agradezco pues, y espero no encontrarlo pronto.
–Eso no lo controlas tú ni yo.
–¿Es amenaza?
–No, sigue con tus semáforos, tus vacunas, tus abstracciones de tiempo, muerte y dolor. Haz lo que te corresponda, yo haré lo mío.
–Buenas noches
–¿Buenas qué? …
Un mesero rompe con el momento. Regresa la música, termina la canción.
El empleado del lugar me trae la cuenta y le pido un poco de gel. Ya no puse atención a la siguiente melodía. Me coloqué el cubrebocas a la salida y regresé a mi hogar.
El lunes 18, fue el primero de “semáforo verde” en el estado. Siguen las restricciones pero se aumentan horarios y aforos. Se puede salir con menor miedo, con menos “culpa”, pero no dejo de preguntarme: ¿Me acabo de encontrar con un psicópata o debemos revalorar la naturaleza de la empatía?
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Claudia y los nueve minutos de México | Apuntes de Jorge Saldaña
Por Jorge Saldaña
Sin mapas, sin ejércitos, sin carabelas y sin reproches, Claudia Sheinbaum desembarcó en España.
En un solo discurso dejó un estandarte, un ayate, un cuadro de Frida Khalo del 2026, una postura por la paz, una definición de democracia y una propuesta para sembrar vida.
En nueve minutos, la presidenta dibujó para el mundo el ADN mexicano, su milenaria historia, su basta y universal cultura, su profundo espíritu, su conocida diplomacia magnánima y su columna de valores con olor a copal.
Claudia recorrió miles de años en los nombres de los dioses que dieron y siguen dando significado a una raza de la que somos fruto, dioses vivos en nuestras lenguas, tradiciones y en nuestra forma de mirar el cielo.
Apellidos heroicos que nos dieron no solo independencia sino sentimientos a una nación.
Hombres que se levantaron en armas para darle sentido a un país, que exigía tierra y libertad, sufragio efectivo, no reelección y tierra para quien la trabaje.
Ni por encima ni después, los nombres de mujeres con apellido completo. Muchas aquellas a quienes la historia minimizó en sus renglones pero que llegaron junto a Claudia, y junto a todas en 2024.
Es sábado. Escuché el discurso de los nueve minutos al menos cinco veces, lo repetí a propósito mientras transitaba mi fin de semana.
Las palabras de la mandataria en Barcelona me resonaban con cada escena que estuvo a mi alcance.
El mismo sábado pude y me senté en una banca. No era cansancio, era esa cosa sin nombre que a veces te obliga a quedarte quieto cuando algo importante se está diciendo. Es como detener el auto, para atender una llamada.
Desde la banca me puse a ver: Vi al señor que espera el camión con la semana y la vida entera en los hombros. Vi a unos niños que juegan futbol sin saber que son la cosa más seria del mundo. Vi a una señora vendiendo nopales con la economía de un país en sus manos callosas.
Vi a unos uniformados que trabajan en sábado porque el descanso es un lujo que no les toca.
Vi a mis sobrinas crecer y a mis padres volverse más lentos.
Y me vi a mí, con mi historia cosida a retazos como la de cualquier mexicano que ha tenido que inventarse el camino mientras lo camina.
Porque México no es solo un país; es la fuente donde cada uno lanza la moneda de su historia. Es una herencia que se sangra y se canta.
Saboreé el discurso de la presidenta, que más que hablar, contó esa herencia a nombre de todos en la Cumbre por la Democracia en Barcelona.
Escuchándola me vino a la mente un collage de mi propia memoria. Con su voz me llevó a las imágenes que ahí están: el Calendario Azteca, el humo del copal, el sarape de Saltillo y la vastedad de un país que se desbordaba en palabras ante los líderes del mundo.
Ahí estaba la blancura de Mérida, el azul que solo pertenece al Caribe y los arcos de piedra que custodian el fin del mundo en Los Cabos.
Apareció la tierra de José Alfredo, el vértigo de los clavadistas en la Quebrada y ese puerto de Veracruz que también es canción y donde la historia siempre decide desembarcar.
Ahí estaban los mayas y los olmecas, los volcanes y las lenguas que ninguna conquista pudo borrar.
En ese podio, Claudia dejó de ser una figura política para volverse bandera, himno y escudo. Fue el sincretismo —esa mezcla imposible y perfecta que somos— sin contradicción y sin disculpa.
¿Cómo lo hizo? Con una sola herramienta: una palabra repetida como invocación, como el caracol prehispánico que anuncia y convoca.
Vengo.
En retórica se llama anáfora. Pero llamarla figura retórica es como llamar copal a un perfume: técnicamente correcto, esencialmente equivocado.
Lo que se construyó con cada repetición no fue gramática, fue una vela encendida sobre el altar de la memoria colectiva. Cada “vengo” sumaba una fuente de autoridad moral distinta; era un escalón milenario que no sostenía a una mujer, sino a una nación entera de pie.
“Vengo cubierta”, dijo en un momento. Y esa palabra, de metáfora se convirtió en rebozo. Era el peso físico y espiritual de todo lo que cargamos los mexicanos sin que nadie nos lo pida y sin que queramos soltarlo. Dieciocho veces la palabra. Dieciocho esca lones. Y al final, la Cumbre escuchando en silencio lo que llevamos cinco siglos queriendo decir.
De pronto pensé en Cortés y en su ignorancia involuntaria. Ese hombre que pisó Veracruz pensando que llegaba a civilizar…lo que ya estaba civilizado.
Pensé en lo trágico y triste de que haya muerto sin saber que el territorio que pisó era tan vasto que toda su España cabría en él casi cuatro veces. Sin saber que estaba ante civilizaciones que miraban las estrellas con una precisión que Europa apenas imaginaba.
Y quinientos años después, una mujer mexicana —hija de esa historia larga, dolorosa y magnífica— se paró allá de donde ellos partieron e hizo lo que la fuerza acá nunca pudo: mostrarle al mundo de qué está hecho realmente este territorio.
Claudia habló, en ese recorrido de nueve minutos, usó tres palabras que no solo describen, sino que dibujan y gobiernan: pueblo, dignidad, soberanía.
Pueblo no como estadística, sino como el filo que separa a los de abajo, de los que siempre han mirado desde arriba.
Dignidad como palabra que convierte la carencia en postura recordándonos que los desposeídos no necesitan lástima, sino reconocimiento.
Y soberanía como el escudo figurado de Juárez, rescatado para advertir que la paz sin autonomía es solo otro nombre para la sumisión.
Pero el movimiento más audaz fue una pregunta: ¿Cuál libertad? Tres palabras con interrogación que desarmaron una ideología entera sin disparar un solo dardo.
El discurso no atacó a nadie, no hubo estridencia, y sin embargo, nadie en esa sala pudo escucharla sin saber exactamente a quién se estaba refiriendo.
Más allá de las siglas o de la gestión que el tiempo habrá de juzgar, lo que se presenció fue un ejercicio de altura política. Fue “colmillo” envuelto en terciopelo discursivo. Mis respetos.
Regresé a la banca. A los mismos rostros. Al mismo sábado de una ciudad que no siempre sabe que es protagonista de su historia.
El discurso no solo me explicó y recordó a México; me lo devolvió silbando “La Bikina”.
Porque Claudia allá representó a nuestros abuelos que resistieron sin odiar y a generaciones que heredarán esta historia sin haberla pedido.
Claudia fue cada uno de nosotros, lanzando las monedas a la fuente.
No, no escribo desde la trinchera de un partido, ni defiendo una sola posición. Soy imparcial y objetivo frente a lo mucho que nos aqueja, lo mucho que nos falta, del miedo que sentimos y de los rumbos a veces inciertos que tomamos.
A lo que sí soy parcial es a la construcción de lo bien dicho, lo que produce emociones, y evoca la memoria simbólica, a un discurso de reconocimiento personalísimo de lo que me hicieron sentir que esos nueve minutos, tan bien estructurados, que para mi fueron en realidad, quinientos años.
Soy parcial por esa mujer que llegó a Barcelona a hacer sonar el caracol místico ante quienes quizás nunca habían escuchado ese sonido —y que, sin saberlo- lo llevábamos dentro.
Con el pueblo todo, sin el pueblo nada. Fue el cierre profético y cita fundacional.
Claudia cantó a México en Barcelona, sin el Cielito Lindo, sin el Son de la Negra, sin Jarabe Tapatío.
Allá, Claudia dejó su voz y la de todos para el registro histórico, y para la resignificación de la democracia en una cumbre por la defensa de la misma. No es poca cosa.
Mientras tanto, nosotros acá en la banca, en la calle, en el mercado, en el camión, en la casa, en el campo, en la ciudad o en la montaña, tarareábamos a distancia el futuro. Como siempre lo hemos hecho. Como México.
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SLP encabeza afectación por incendios forestales en 2026
Un incendio en Santo Domingo concentró más del 70% del daño total, con más de 15 mil hectáreas consumidas
Por: Redacción
San Luis Potosí se mantiene como la entidad más afectada por incendios forestales a nivel nacional en lo que va de 2026, al registrar más de 21 mil 731 hectáreas dañadas y un total de 64 siniestros, informó el titular de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) en el estado, Teodoro Morales Organista.
El funcionario explicó que, aunque la cifra de incendios representa aproximadamente la mitad de los registrados durante todo 2025, la superficie afectada coloca a la entidad en el primer lugar nacional.
Detalló que la mayor parte de las áreas dañadas corresponde a matorrales y pastizales, lo que, si bien representa un impacto ambiental, reduce el riesgo en comparación con zonas boscosas.
Morales Organista señaló que un solo incendio, ocurrido en el municipio de Santo Domingo, ha sido determinante en la estadística estatal, ya que consumió alrededor de 15 mil 287 hectáreas tras tres días de intensas labores de combate.
“Ese incendio representa más del 70 por ciento de la superficie afectada en el estado durante este año”, puntualizó.
El titular de Conafor advirtió que la temporada crítica de incendios aún no concluye y se prevé que se extienda hasta finales de junio, por lo que el riesgo se mantiene latente en las próximas semanas.
No obstante, destacó que los pronósticos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) son favorables, ya que anticipan la presencia de lluvias en los próximos meses, incluso durante mayo, periodo que suele registrar las temperaturas más elevadas.
Finalmente, subrayó que los incendios forestales son fenómenos impredecibles, por lo que será hasta el inicio de julio cuando se pueda considerar el cierre de la temporada y hacer un balance definitivo de los daños.
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Ayuntamiento de SLP
Anuncia Galindo 152 mdp de inversión en seguridad
Esta inyección se suma a los más de 433 millones que se han destinado en los últimos tres años en fortalecimiento de la policía municipal
Por: Redacción
Enrique Galindo Ceballos, presidente municipal de San Luis Potosí, afirmó que su administración mantiene una estrategia firme en materia de seguridad, respaldada por una inversión sin precedentes para fortalecer a la Policía Municipal.
“No bajamos la guardia en seguridad; por el contrario, hemos hecho una inversión histórica para consolidar una corporación más fuerte, mejor equipada y más cercana a la gente“, señaló el alcalde.
Destacó que para 2026 se destinarán 152 millones de pesos a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, como parte de una política sostenida que suma más de 433 millones de pesos en los últimos tres años.
Galindo explicó que estos recursos se han enfocado en la profesionalización de los elementos, así como en la adquisición de patrullas, chalecos, uniformes, tecnología de radiocomunicación y herramientas como cámaras corporales.
Asimismo, resaltó que esta estrategia incluye certificaciones, estímulos económicos por desempeño y aumentos salariales desde el inicio de su administración, lo que ha ayudado a que se mejore la percepción de seguridad en la capital, alcanzado el mejor nivel desde 2013.
Finalmente, destacó que la incidencia delictiva también ha mostrado una tendencia a la baja. “En 2025 logramos reducir los delitos en más de 10 por ciento y seguimos avanzando; tan solo en enero de este año disminuyeron todos los tipos de robo, lo que confirma que vamos por el camino correcto”, concluyó.
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