junio 22, 2026

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#4 Tiempos

Eutanasia, derecho ganado | Columna de Óscar Esquivel

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Desafinando

 

Cuando una persona querida muere, deja un espacio difícil de reemplazar, tal vez imposible, ya que somos únicos, nuestra aportación a la vida es diferente y de muchas maneras, no se podría decir que un sabio es mejor que un trabajador de alguna obra o un artista es mejor que un niño de apenas unos años de vida. Existen seres humanos que se catalogan como extraordinarios por su aportación al ciencia, la cultura, el arte, a la sociedad misma, los pobres desprotegidos también cuentan su propia historia, podríamos mostrar una infinita lista de las aportaciones tangibles e intangibles, que hace el hombre a favor de la tierra o el universo mismo.

La humanidad siempre espera algo, milagros tal vez, un evento que nos permita ser mejores, es como esperar la llegada de Dios, mostrando su bondad infinita a algún alienígena que para algunos somos el experimento que dejaron en el planeta hace miles de años, siempre esperamos el regalo perfecto para demostrar que hemos cambiado y podríamos ser portadores de paz y bienestar.

Cuando se nace, no venimos de la nada, porque todo somos algo, nada puede ser esculpido de la nada, se llega a la vida entendiendo el comienzo en un punto con lo que podamos comenzar, para posteriormente dejar un legado que todos quisiéramos y mostrarle al mundo, la huella que dejamos al paso en la vida terrenal.

En los últimos días se ha puesto sobre la mesa el tema de la eutanasia para establecerla en las leyes como legal en todo el país.

México de mayoría católica bautizada y cristianos, así como otras religiones, han sido los principales opositores a la implementación de la eutanasia.

“El necio se sienta a la orilla del río a esperar que termine de pasar el agua; pero esta fluye y continuará  eternamente” Horacio; en ninguna religión en sus escrituras, advierten sobre la falta del individuo que se atreva a morir asistido por otra persona, tal vez para la época que se escribieron, no contemplaban esta postura, a menos que algún soldado mal herido implorara a otro compañero que lo matara, por los fuertes dolores que le ocasionaron las heridas en la batalla.

Si observamos la posición en ocasión contradictoria de quienes ejercen la medicina, hicieron un juramento de atender al enfermo y mejorar su salud aliviando el sufrimiento del paciente, suministrando medicamentos o realizando cirugías para devolverle la salud, salvar la vida es el objetivo, ¿pero qué sucede cuando ya no está a su alcance el curar al paciente?  Si se utilizó la máxima tecnología, los mejores consejos de colegas y maestros, si se estudió el caso clínico hasta saciar la mente del galeno, pero desafortunadamente ya nada se puede hacer, ahí justo en ese momento, ¿pasará por la mente del doctor, aplicar la eutanasia? Algunos dirían que sí, su formación profesional de curar y quitar el sufrimiento, es su deber, pero en nuestra sociedad de sangre latina cargada de prejuicios morales y religioso, habrá otra voz a su oído que le indique que no debe hacerlo por estar en pecado mortal.

Es inconciliable el entender al médico el saberse capacitado para tener la mejor respuesta, acciones profesionales para poder llevar a cabo la voluntad del paciente terminando con su dolor y reconociendo profundamente que   el único camino es la muerte asistida, el no participar en este proceso doloroso ¿incurriría en alguna falta profesional? Aplicarle solo cuidados paliativos que le haga tener una agonía menos dolorosa, altamente angustiante y desgarradora para el paciente y familiares, ¿también incurriría en una falta moral?

La ética del facultativo médico será siempre incólume, mientras sopese el bienestar y el dolor, la religión y las costumbres deberían ser el segundo plano.

Hablar de eutanasia es también hablar de clases sociales, si bien el sistema de salud podría cubrir las necesidades paliativas de una persona en estado terminal, pero con solvencia económica, este podría recurrir a hospitales privados, seguro social o ISSSTE, estarían esperando la muerte con cuidados médico adecuados, el  estar en la ciudad también importa o al menos en poblaciones que cuenten con un clínica medianamente equipada, pero, ¿qué sucede con los pobres? Una persona que no cuenta con seguridad social o servicio médico privado y se encuentra en estado grave terminal, lo podrían revisar y atender en los centros de salud, suministrándole medicamentos que en ocasiones no hacen efecto, simplemente por ser pobres los gritos de dolor y angustia sería su única medicina.

Sentimos que la mayoría de los mexicanos aceptan dos cosas: la donación de órganos y la eutanasia, con la primera es necesario que todos y cada uno de nosotros apoyemos la donación universal, es decir mientras se tenga muerte cerebral, el paciente será donador múltiple sin mediar familiares ni la voluntad del fallecido; la segunda, la eutanasia, debe ser aplicada en pacientes en estado terminal bajo su voluntad plena y de no tenerla, un familiar bajo el consejo médico colegiado, tomará la decisión de asistir al paciente para el bien morir.

Ya somos maduros como sociedad como para comprender que la vida no llegó de la nada,  la fuimos conformando de diferentes maneras a lo largo de los años; nos dimos cuenta del amor,  pero también del sufrimiento de otras personas cercanas. El transcurrir de las años, no fueron en vano, tomamos decisiones, fuimos libres, aportamos algo al crecimiento de la humanidad y si de esta madera se llegó a vivir, entonces tenemos el derecho ganado de tomar la mejor de las decisiones, tal vez, sea audacia, osadía, valentía, es un valor que le arrebatamos a las circunstancias que algún enfermo ahora reclama el derecho de morir con dignidad, de pie, ante los demás.

La aplicación de la muerte asistida, la eutanasia, es un derecho ganado de la humanidad, para aquellos que son ferviente religiosos, dios compensará a los hombres por sus buenas acciones y no por los titubeos de quienes hacen las leyes beneficiando solo la mal entendida ética y las religión a su modo.

Historia de Rosa, la próxima semana.

Nos saludamos pronto.

caminante369@yahoo.com

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#4 Tiempos

Hagamos Fan Fest, eso lo paga el pueblo | Columna de Haniel Valdés

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Acento Ajeno

 

La clase política potosina parece estar de acuerdo en una sola cosa: es hora de pelearse. Sin embargo para coordinarse y ahorrar dinero público, para cumplir promesas de campaña o terminar las obras conjuntas, para dialogar como adultos o políticos maduros, serios, profesionales, en lugar de andar tirando piedras con cuanta pregunta lanzan mis colegas del gremio, para eso: “no señor, no tenemos tiempo”.

El Mundial de 2026 está dejando una imagen que resume buena parte de la relación entre el gobernador Ricardo Gallardo y el alcalde Enrique Galindo: dos Fan Fest en la misma ciudad, financiados con recursos públicos distintos, promovidos por gobiernos distintos y dirigidos exactamente al mismo público, los potosinos.

Por un lado, el Gobierno del Estado adquirió un paquete de derechos de transmisión para llevar los partidos a San Luis Potosí, Soledad, Ciudad Valles y Rioverde. Por otro, el Ayuntamiento capitalino firmó sus propios acuerdos para organizar transmisiones en Plaza del Carmen.

La pregunta es inevitable: ¿era realmente necesario dos fan fest en la capital del estado?

Porque más allá de los argumentos políticos o administrativos que cada autoridad pueda presentar, el resultado práctico fue que dos gobiernos sostenidos por los mismos contribuyentes terminaron desarrollando estructuras paralelas para ofrecer exactamente el mismo servicio: que los ciudadanos vieran partidos del Mundial en espacios públicos.

Pantallas, logística, promoción, personal operativo, actividades complementarias y derechos de transmisión. Todo por duplicado.

Hasta ahora, ninguna autoridad ha transparentado completamente cuánto costaron los derechos de transmisión en cada caso. Se especula que mientras el Ayuntamiento capitalino gastó unos 11 millones, el “tetrapack” estatal superó los 60 millones.

Estas cifras pueden o no ser ciertas, pero lo que sí se conoce es que tanto el Ayuntamiento como el Gobierno del Estado comprometieron millones de pesos en contratos relacionados con sus Fan Fest destinando recursos para un mismo esquema de transmisiones mundialistas, solo que en dos plazas distintas.

El problema no es que existan eventos para acercar el Mundial a la gente. Eso puede justificarse perfectamente. El problema es la ausencia de coordinación institucional.

¿Alguien analizó cuánto habría costado un solo gran Fan Fest respaldado por ambas administraciones?

¿Alguien calculó cuánto dinero público se habría ahorrado compartiendo infraestructura, producción y permisos?

¿Alguien explicó por qué era mejor tener dos proyectos compitiendo entre sí en lugar de uno complementario?

La impresión que queda es incómoda: la rivalidad política terminó pesando más que la eficiencia administrativa.

Mientras los discursos oficiales hablan de unidad, promoción turística y convivencia familiar, las decisiones muestran otra cosa. Muestran dos gobiernos empeñados en demostrar quién podía organizar el mejor evento, aunque eso implique gastar más recursos públicos de los necesarios.

Yo veo dos niños pequeños, organizando su cumpleaños y peleados por ver quien hace la fiesta más linda. ¿El problema? Como los niños son de la misma familia, el dinero sale de la misma bolsa y los invitados son exactamente los mismos “amiguitos”.

El Mundial dura unas semanas. Las consecuencias de gastar sin coordinación permanecen mucho más tiempo.

Porque el dinero utilizado para financiar proyectos paralelos no pertenece ni al gobernador ni al alcalde. Pertenece a los ciudadanos.

Y los ciudadanos tienen derecho a preguntarse si realmente era indispensable pagar dos veces por lo mismo.

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El Cronopio

El incansable escrutador del cielo, Enrique Chavira Navarrete | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

El 5 de junio de 1925 nace en la Ciudad de México Enrique Chavira Navarrete, el incasable escrutador del cielo; personaje que representa el renacer de la astronomía mexicana moderna. Heredero de los pioneros mexicanos de la astronomía que formaron los establecimientos para el estudio de la disciplina, entre ellos los potosinos Valentín Gama y Rodolfo Jurado y, muy especialmente de Joaquín Gallo quien le enseñó a observar y dar seguimiento a cuerpos celestes en el Observatorio de Tacubaya donde ingresó Chavira a trabajar, para luego pasar, al entonces naciente, Observatorio Nacional de Tonantzintla en Puebla, siendo de los astrónomos que iniciaron actividades en aquel lugar en 1943.

Su labor sería pionera al llevar a la astronomía observacional y a explicar que sucede en los fenómenos celestes que fue un paso significativo de la astronomía para usos prácticos que se realizaba en México a la astronomía moderna en el país, con el uso de nuevos instrumentos con los que contaría el Observatorio de Tonantzintla, como la cámara Schmidt, convirtiéndose en uno de los grandes observadores del cielo. El Observatorio de Tonantzintla se convertiría en uno d ellos principales centros de astronomía a nivel mundial, donde se descubrieron una buena cantidad de objetos celestes, participando en ello Enrique Chavira.  

En los setenta, cuando yo estudiaba física en San Luis, visitamos el INAOE que había asumido ese nombre a principios de los setenta al extenderse el observatorio de Tonantzintla a las áreas de electrónica y óptica que se agregaban a la de astrofísica, el Instituto Nacional de Astrofísica Óptica y Electrónica, conocimos a Enrique Chavira quien nos mostraba parte de la instrumentación telescópica que contaba esa institución, posteriormente al ir a continuar mis estudios a Puebla, fui compañero de la maestría en física de su hija Elsa Chavira, de quien ya hemos comentado en esta sección, y visité varias veces su casa además de encontrarlo seguido en el INAOE; entre las visitas a su casa, una de ellas de varios días pues estaba convaleciente y la familia de Elsa me albergó, descubrí que Enrique Chavira era un estudioso de las arqueología, y que había recopilado una buena colección de objetos prehispánicos propios de la región cholulteca donde estaba alojado el INAOE

, mismos que estudiaba con ahínco. 

Enrique Chavira es uno de los pilares de la astronomía observacional en México, que lo llevo a ser integrado como investigador en 1952 del Observatorio Astrofísico Nacional de Tonantzintla (OANTon), destacando en la identificación y clasificación de galaxias y estrellas azules gracias a su preparación en análisis espectral.

Entre sus descubrimientos observacionales se encuentran, el de una supernova en la región de Sagitario, el registro del quasar Ton256, que en el nombre lleva las siglas del observatorio de Tonantzintla, el objeto extragaláctico más lejano observado por la Cámara Schmidt de Tonantzintla y del Cometa Haro-Chavira en 1954 en la región del Toro. No es de extrañar que aparezca en el par de novelas de Elena Poniatowska que le dedicó la escritora al Observatorio de Tonantzintla donde trabajaba su esposo Guillermo Haro, compañero de Enrique Chavira.

A lo largo de más de cincuenta años contribuyó a la colección de más de 15 mil placas astrofotográficas del INAOE, sucesor del OANTON. La colección de placas astrofotográficas de la Cámara Schmidt de Tonantzintla que fue reconocida oficialmente en 2015 en el programa Memoria del Mundo de la UNESCO, cuestión que ya no pudo ser testigo Enrique Chavira Navarrete, pues su muerte ocurrió el 23 de noviembre del año 2000 en la Ciudad de Puebla donde radicó en todo ese tiempo. 

Sus grandes descubrimientos y la intensa labor en pro de la astronomía mexicana le valieron diversas distinciones, diplomas, cédulas reales, medallas al mérito académico y el nombramiento de Investigador Emérito en el INAOE.

Enrique Chavira, el gran astrónomo observacional, pasa a la historia como uno de los pilares de la astronomía mexicana moderna. 

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#4 Tiempos

Gallardo manejó, Claudia le leyó el mapa | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

 

Culto Público, hijos de la forma y el fondo:

Les traigo la primicia. Hace unas horas estuvo aquí en la capital la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Así. Sin aviso previo. Sin discurso. Rompiendo por completo — y si no me equivoco, por primera vez en su mandato — la forma de acudir a sus giras de fin de semana.

Los eventos a los que vino son, por donde se vea, guiños tiernos: premiar a un equipo de fut femenil en la Politécnica e inaugurar una cancha de futbol en Santa María del Río. Nada que ver con el estilo de sus giras. Y eso dice mucho.

La presidenta comenzó a visitar gobernadores. Y que el primero haya sido el potosino habla de la importancia que le da la mandataria a este estado de cara a la próxima contienda.

No dio discurso — seguramente algunas palabras a las premiadas y a los usuarios de la cancha —, pero su sola presencia dijo mucho más que cualquier micrófono encendido.

En los traslados estuvieron solo ella y el gobernador. Ni siquiera hubo chofer: manejó Gallardo. Y yo les apuesto, sin haberlo visto, que no hablaron del clima ni del partido México contra Corea.

Temas que sí tocaron, a mí juicio: la llamada Ley Serrano, la narrativa nacional construida sin contexto sobre la persecución a “voces críticas” — por fin la presidenta supo la calaña de personas a las que organismos internacionales defendieron con tanto ardor — y la realidad de fondo de ese asunto. Si hubo regaños, que bueno. Si se puso cada cosa en su lugar y en justa dimensión pues qué mejor.

En lo político les dejo dato para que ustedes le den mejor interpretación:

Nadie de Morena ni de Bienestar fue enterado. En Santa María del Río ni despertaron a la presidenta municipal — que es de Morena — y se enteró de la visita de Sheinbaum cuando apenas se andaba haciendo un huevito para el desayuno. Memo Morales y Rita tampoco estuvieron enterados, hasta donde se sabe.

Esos no son descuidos. Eso es mensaje.

Preguntas que dejo en el aire, porque yo no sé nada y ustedes sabrán leer mejor:

¿Comenzó la presidenta a hacer acuerdos rumbo al 27?

Si es así, se le aplaude que los haga en persona. Los mensajes encriptados y los “te mando decir con gestos” caen gordos.

¿Vino a conceder la “Excepción Ruth” estatutaria para amarrar la alianza Verde-Morena de cara a la gubernatura?

¿Vino a decirle al gobernador — no a preguntarle, ojo— cómo se va a llamar el candidato?

¿O ya quedaron en jugar a las venciditas uno contra el otro y buena suerte?

Yo por mi parte no sé nada. Yo apenas estaba echando baño para ir a misa de una en Tequis.

Buen domingo a todos y todas.

Yo soy Jorge Saldaña.

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Opinión

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