abril 29, 2026

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#EstiloDeVida | Cervezas artesanales potosinas, un mundo por descubrir

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Visitamos seis casas cerveceras: Imperial, Villacastel, Wasumara, La Herejía, Gusto Culposo y 7B, para conocer lo qué ocurre en esta industria

Por: Itzel Márquez

El consumo de la cerveza artesanal está cada vez popularizado en México y San Luis Potosí no se queda atrás, pues existen en el estado más de una decena de emprendedores que producen y comercializan sus propias bebidas. La Orquesta visitó cinco de las casas cerveceras más importantes para conocer sus historias y productos.

Imperial, una cervecería al estilo medieval, “la mejor cerveza es la que te gusta”

Uno de los socios de la marca contó que, Imperial nació por la inquietud de un ex profesor del Tecnológico de Monterrey, quien en 2009 comenzó a hacer cerveza con sus amigos de forma casera y en 2012 decidió establecer su propia cervecería. Ahora tienen once tipos diferentes.

El propósito de Imperial es recrear la decoración medieval, así como una sala inspirada en Harry Potter. Elementos como el caldero y los platillos están pensados para maridar con las cervezas que ofrecemos”, apuntó el socio.

Entre la variedad de cervezas que ofrece Imperial se encuentran las siguientes: American Wheat, la cual es una cerveza de trigo tradicional alemana; dos frutales con sabores como Banana y Mango; White knight; Pale Ale; Quimera como cerveza experimental hecha con mezcaL espadín de Oaxaca; Porter; Chocolate-café con toques de caramelo; Imperium, Priorato y Potion inspirada en la película de Harry Potter, con un sabor a mantequilla y toques de vainilla.

Villacastel, alimentos, cerveza y cocteles en un mismo lugar “estilos de transición con sabores mesurados”

Villacastel nació en 2016 por la inquietud de Jaime Villarreal e Isaías Castellanos, de la unión de sus apellidos surgió el nombre y en 2019 se consolidaron como cervecería, en 2020 fue inaugurado el Tasting Room, ahora la planta cervecera produce 15 mil litros mensuales y la idea desde el inicio fue una cerveza de calidad con buena comida y coctelería”, mencionó Andrés Bouquet, uno de los socios de Villacastel.

El socio mencionó que entre los estilos que ofrece la cervecería están los clásicos de Inglaterra y algunos de República Checa, para crear los propios: mexican lager que es ligera; blonde ale, la cerveza más pedida; pale ale, pálida con un perfil floral y cítrico; stout con maltas tostadas y caudilla estilo amber ale, “estos son los cinco estilos de transición más básicos, con sabores no tan radicales”.

Bouquet añadió que todos los insumos que utilizan para realizar la cerveza son importados. Añadió que hasta hace 15 años solo se conocían entre diez y 15 estilos de cerveza, pero existen más de 80, con sus variantes, “el boom de la cerveza comenzó a revivir en México”.

Wasumara, cervezas con estilos únicos “What’s the matter?”

El nombre de esta marca surgió en 2014 porque el gato de uno de los dueños se llamaba así; además, de la deformación de la unión de las palabras en inglés: What’s the matter? y en 2016 comenzó la producción oficial de cervezas de la marca, ahora se distribuye en restaurantes y bares como Gran Central, Trashumante, La Gran Vía, Cielo Tinto, La Oruga y La Cebada, Piqueria, La Internacional, Cowboys, en micheladas como Micheluchas, Miches del Güero y en otros estados como Aguascalientes, León, Puerto Vallarta, Cancún y Querétaro, mencionó Claudia Medina, administradora de la empresa.

El maestro cervecero Luis Manuel Rodríguez Pifferrer contó que la marca comercializa siete estilos de cerveza diferente: Misty Mermaid que es una light ale, cerveza ligera; Smoking Skull con mezcal; Drunken Dwarf; Chubby Chipmunk con toques de nuez, Lucky Leprechaun, que es una cerveza irlandesa roja y Blonde Witch. Así como la cerveza navideña que sale solo por temporada. Además los personajes de sus etiquetas son por la denominación de origen de cada cerveza.

7B, la casa de la cerveza artesanal potosina

Ángel Llerenas, uno de los socios fundadores  de la primera cervecería artesanal potosina, la cual inició hace 11 años, contó cómo fue traer este mundo al estado y lo que han logrado hasta el momento.

“La idea nació porque Juan Pablo es ingeniero en alimentos y cuando terminó su licenciatura empezó a producir comida, tuvo varios negocios, hasta que fabricó cerveza en su casa, su primer lote salió en 2009, después de unos meses invitó a su primo para ser inversionista, quien decide asociarse con él y así nos fuimos integrando más socios; el primer espacio que tuvimos fue una tienda cerca de Carranza, poco después, en 2012 comenzamos a dar servicio en Callejón 7B”, mencionó Llerenas.

El socio de la marca añadió que tienen siete estilos de cerveza en línea, seis de temporada y nueve de producción alterna al año, por lo tanto, ahora hay 15 diferentes y en el catálogo histórico de cervezas se han acumulado 30; entre las que más se venden se encuentran: porter por las maltas tostadas y el lúpulo resinoso que se utiliza en su elaboración, tiene espuma densa y recuerda a un café espresso, esta cerveza ha sido acreedora de distintas medallas; otra es la cerveza de aniversario que hacen cada año para conmemorar Callejón 7B y la cerveza, este año fue de té negro, gengibre, miel y cardamomo como te chai y miel.

Ahora son siete socios en la marca y con la llegada de cada uno de ellos, se han creado espacios para conocer y consumir la cerveza 7 Barrios, en combinación con alimentos que hacen un maridaje espacial.

La más reciente creación de la marca se llama Ipa Baja en Calorías, con sólo 100 calorías y 4.6% de alcohol.

La Herejía, rock y cerveza “rompiendo las normas”

Pepe Yañez, fundador de esta marca cervecera es además médico y dijo que cuando estaba cursando su especialidad en biología de la reproducción en 2014 hacía cerveza con sus amigos y entre un cardiólogo, un oftalmólogo, un ingeniero químico y Yañez pusieron la cervecera entre 2014 y 2015.

“El nombre lo tomamos porque en el sentido religioso, una persona hereje es la que va en contra de lo establecido, de las normas y así lo tomamos en el sentido de la cerveza, nuestros insumos son importados, tenemos malta de Holanda y Canadá, lúpulos norteamericanos, checos y alemanes”, mencionó Yañez.

Entre la variedad de cervezas que ofrece La Herejía se encuentran clara balanceada, neutra, pale ale, ipa (con la cual ganaron en 2018 medalla de una de las tres mejores cervezas artesanales en una competencia en Ciudad de México de la revista Cava), una irish red y una irish reposada en barrica de mezcal y robus porter.

Las cervezas de La Herejía están en el bar Bristol que se ubica en Plaza del Valle, así como en el bar Wall Street en lomas y próximamente iniciará su propio proyecto gastronómico para maridar sus cervezas con tapas.

Finalmente, Pepe Yañez dijo que actualmente están haciendo una colaboración con Soulfly, una banda de rock estadounidense para hacer su cerveza oficial,la cual, planean que llegue a Estados Unidos, México, Francia y Brasil.

Gusto Culposo, culpas en un solo lugar, “te tomas algo que se hizo pensando en tu paladar”

Gusto Culposo nació en un evento de Cerveza Artesanal “Global Beer Fest” en 2017, Romey Ledezma, creador de la marca acotó: “en ese evento pensé que mi gusto culposo es la cerveza artesanal y como salió en día de muertos, por eso la temática de las etiquetas y el lugar tiene que ver con ello”.

La idea de Gusto Culposo es sugerir a los comensales alimentos para maridar la cerveza y así quienes no estén acostumbrados al sabor y piensan que es más pesada, podamos ofrecer cerveza para todos los gustos”, mencionó Ilse Álvarez, directora operativa de la cervecera.

Rubén Darío Cárdenas, el maestro cervecero de la marca contó que tienen estas variedades de cervezas: Blonde, Blonde Ale, Amber Ale, Dunkel, Porter y Porter Chocolate; además, una cerveza que fue colaboración entre tres empresas Bretal, Diana Juárez de La Legendaria y Gusto Culposo “Palenquera”, que es una neipa, una cerveza clara amarga, con toque de avena, trigo y maltas y con sabores frutales, sólo se vendieron 200 cervezas de esta edición en cada establecimiento involucrado.

Diferencias entre cerveza artesanal y comercial

En cada una las cervecerías artesanales comentaron su punto de vista sobre la diferencia con las cervezas comerciales, estas fueron sus respuestas:

“La cerveza artesanal se diferencia de la cerveza industrial por dos cosas: el olor y la sensación que causa, pues es muy basto el abanico de posibilidades en dependencia de los ingredientes. Uno de los mitos de la cerveza es que la cerveza artesanal tenemos que permitir que respire, por ello es preferible servirla en un vaso o una copa”, mencionaron en Imperial.

“La cerveza artesanal lo que quiere es hacer la diferencia de la cerveza industrial, manteniendo su carácter de cerveza viva. El proceso de elaboración es lo que diferencia la cerveza comercial de la artesanal, pues cada cervecero tiene su toque especial; además, de los ingredientes que se utilizan, básicamente agua, malta, lúpulo y levaduras”, comentó Andrés de Villacastel.

Imagen de: Ángel Llerenas, 7B

“El proceso de elaboración de una cerveza artesanal en general es el mismo, difiere la tecnología; pero todos tenemos el mismo objetivo: obtener un caldo fermentable de cebada que dé lugar a la cerveza”, mencionó Luis de Wasumara.

“A mí me emociona que me digan que no les gusta la cheve, porque es tan variada y de tantos estilos que dudo que las personas hayan probado todas como para decir que no me gustan, mas bien no han encontrado una chela que les guste, nuestras cervezas son más sabrosas porque tienen más sabores, te dan una experiencia mayor”, dijo Ángel Lerenas de 7B.

“Creo que una de las diferencias entre la cerveza comercial y la artesanal es que con la cerveza artesanal se crea una simbiosis entre el cliente y el productor, de tal forma que conoces lo que prefiere la gente, algo más ligero y sencillo”, mencionó Yañez de La Herejía.

La diferencia entre una cerveza industrial y una cerveza industrial es su contenido, en una cerveza industrial utilizan aditivos a la receta”, mencionó Romey de Gusto Culposo.

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La radiografía moral de una ciudad a través de sus esquinas. Segunda Parte

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El régimen y la placa: cuando cada esquina la firma un gobierno.

«La ciudad es un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje; son lugares de trueque, pero estos trueques no lo son solo de mercancías, son también trueques de palabras, de deseos, de recuerdos.»

Italo Calvino, Las ciudades invisibles

La nomenclatura potosina no se entiende sin entender los trueques. Cada placa es el resultado de un intercambio: el cabildo le da un nombre a la calle, la calle le devuelve memoria al cabildo. Cuando el intercambio fluye, el nombre dura. Cuando se rompe —porque cambió el régimen, porque se cayó el héroe, porque ya nadie sabe quién era— el nombre se queda solo, huérfano, esperando a que otro régimen pase a recogerlo o a cambiarlo. Pero rara vez lo retira: lo cubre. Y eso es San Luis Potosí: una ciudad de placas tapadas por placas.

La crítica de Castro Escalante: revolucionarios y fechorías

Don Arcadio Castro Escalante escribió un párrafo que merece mencionarse con cuidado, porque es el corazón moral de toda esta investigación. Lo dijo así: que la nomenclatura moderna —adoptada en su mayoría a partir de 1914— recuerda a revolucionarios que, según consigna textualmente, cometieron «toda clase de fechorías»: «saqueos, robos, ultrajes, incendios de pueblos, levas, fusilamiento de inocentes».

El cronista no pone nombres en esa lista —y hay que respetar su prudencia— pero el argumento moral está claro: si la ciudad rinde homenaje oficial a personajes responsables de esos crímenes, ¿por qué no rendir homenaje, aunque sea con nombres antiguos y no oficiales, a los «hombres de bien» que la fundaron, que la habitaron, que la sostuvieron desde la sastrería, el púlpito o el mercado? Es una crítica fina, no una arenga. No pide que se borren las placas revolucionarias. Pide que la memoria sea más larga que un régimen.

Y aquí asoma la tesis de fondo: cada nomenclatura es la firma de un gobierno. La de 1914 se firmó con sangre; la posrevolucionaria, con clientelismo estatal; la contemporánea, con marketing inmobiliario y las placas son la rúbrica.

En entrevista sobre el tema, el ingeniero Octavio Pedroza Gaitán, quien fue alcalde de la capital potosina entre 2004 y 2006 y posteriormente senador de la República, lo plantea casi con la misma vara moral del cronista: «la ciudad y sus autoridades tienen no solamente una conversación, sino un adeudo histórico, pendiente con la población». Para Pedroza, la mayoría de los potosinos desconoce hoy quiénes fueron los personajes que dan nombre a sus calles. Lanza nombres concretos para ilustrarlo: «¿quién fue Ignacio Comonfort, quién fue Pánfilo Natera, quién fue Mascorro? ¿Quién fue Agustín Vera, la calle en la que yo viví durante tantas décadas? Muy pocas personas podrían tener respuesta». Su propuesta —dice— es construir un compendio que explique de una vez por todas el porqué de los nombres.

Sobre el cambio de nomenclatura, sin embargo, es categórico: no se debe tocar lo que ya tiene décadas de uso. «Sería verdaderamente poco práctico intentar el cambio cuando las calles tienen décadas de denominarse». El argumento de Pedroza es pragmático: cambiar un nombre obliga a personas físicas y morales a rehacer documentación, domicilios fiscales, escrituras. «Quien lo hace para su propio ego —y los hay— comete un error garrafal». Su única excepción documentada como alcalde fue, precisamente, una asignación nueva: el tramo del Periférico Norte que por acuerdo de Cabildo recibió el nombre de Manuel Gómez Morín, fundador del Banco de México y reformador de la UNAM.

De cara al futuro —fraccionamientos nuevos, calles recién trazadas— Pedroza simpatiza con el modelo numérico que usan ciudades como Puebla. «Es lo más sencillo del mundo, porque a la cuatro le sigue la cinco y le antecede la tres, y entonces ubicar un domicilio es mucho más fácil que estar entre Sevilla y Olmedo o Negrete y no tener idea para dónde continuar la búsqueda». La sugerencia, dice, sería al menos en sentido paralelo: que las nuevas vialidades carguen una nomenclatura numérica además de la onomástica.

Sobre las placas mismas —el tema visible, el de la esquina— Pedroza identifica dos motores legítimos para reponerlas: el desgaste por lluvia, polvo y viento, y la sustitución cuando se han vuelto ilegibles. Pero advierte sobre un tercer motor que considera ilegítimo: «cada tres años se vuelven a poner por el culto de la vanidad de la perpetuación de la administración municipal». Reconoce, con elegancia poco frecuente en política, que su propio gobierno entró en esa lógica al mandar hacer más de 26 mil placas patrocinadas por particulares. La regla práctica, según él, es esta: «en una misma esquina, en un mismo crucero, no puedes tener cuatro colores y tamaños diferentes para una misma calle. Eso me parece hasta ridículo de pronto». La frase, dicha así, podría servir de subtítulo para cualquier libro futuro sobre la nomenclatura potosina.

Inventario crítico: los diez casos más absurdos

Para la elaboración del presente reportaje, se hizo una selección rigurosamente subjetiva, ordenada de menor a mayor estupor sobre hallazgos absurdos. La regla fue simple: cada caso tenía que provocar al menos una sonrisa y, después, una pregunta seria.

  1. Aldama y sus cuatro identidades: en 1806 era Real Caja; en 1860 una sola calle se llamaba Mica en un tramo, La Moneda en otro, San Francisco en otro. Y en planos antiguos aparece escrita como «Mica», «Miga» y «Amica». Un nombre, tres faltas de ortografía, cuatro siglos de discusión.
  2. Iturbide, la calle de los ocho disfraces: en 1864 sus cuadras se llamaban Ciprés, Palaus, Chino o Clima, Filantropía, Guayabo, Mora, Cocheros y Chica. Era literalmente una calle distinta cada cien metros.
  3. La Corriente que se negó a ser Reforma: desde 1688 La Zanja, luego Corriente Seca, luego oficialmente Reforma. Pero la gente le siguió diciendo La Corriente hasta los años cuarenta del siglo XX. Tres siglos de obstinación contra la nomenclatura oficial.
  4. Morelos, mosaico de seis nombres: en 1900, una sola calle integraba 1ª de La Alhóndiga, calle del Comercio, Morelos propiamente, Mesón de San José, Camino llano y Camino a Guanajuato. Y antes, en 1860, contenía nombres tan disímbolos como Corte, Plateros, Baco y Garita de México.
  5. Vallejo, la cuadra de las recogidas: en 1864 sus cinco tramos eran Remedios, Las Recogidas, Plaza de Las Recogidas, Lucero y San Miguelito. «Las Recogidas» eran las internas de un beaterio. Hoy se llama Vallejo, sin que nadie sepa que ahí caminaron mujeres recluidas por orden eclesiástica.
  6. Mariano Arista en tres versiones simultáneas: no es histórico, es presente. Hoy mismo, en una sola caminata, las placas dicen «GRAL. M. ARISTA», «ARISTA» y «Mariano Arista». Tres maneras de nombrar al mismo señor en la misma calle.
  7. Manuel José Othón, calle-poema: en 1864 se desplegaba como Diamante, Curato, Plazuela del Carmen, Escoleta y Avenida Alameda. Othón era niño cuando todavía sus tramos se llamaban así. La calle del poeta, antes del poeta, ya tenía cinco metáforas.
  8. Galeana y la confesión arquitectónica: en 1870 era Portillo de San Agustín, Galeana, Portillo de San Francisco y Tercera Orden. Tres de los cuatro nombres aludían a los conventos que la flanqueaban. La calle se debatía, literalmente, entre Dios y la patria.
  9. Álvaro Obregón, identidades superpuestas: por 1930 se llamaba Julián Carrillo. Antes, desde fines del siglo XIX, era Juárez. Y antes de eso, en 1860, sus cuadras eran Suárez, Abogada, Colegio de Niñas y Escuela de Niños. Cuatro re-bautizos en menos de un siglo.
  10. Universidad, la calle sin acta de nacimiento: el propio Castro Escalante señala que las placas antiguas y los planos discrepan; sospecha que las calles Perico, Afligidos y Vargas alguna vez formaron parte de lo que hoy es Universidad.

También se le cuestionó a Mario García Valdez, alcalde de la capital entre 2012 y 2015, ex rector de la UASLP y hoy Secretario de Cultura del gobierno del Estado, al respecto. El funcionario recuerda que el tema de la nomenclatura sí llegó a su Cabildo. «No solo lo del centro histórico, sino la nomenclatura en general de la ciudad, que tiene muchísimas calles que no tienen nomenclatura o son muy diversas». De ahí salió un programa de renovación de placas «hasta donde alcanzó», dice. Sin falsa modestia: hasta donde alcanzó.

La parte fina de su respuesta parece más conceptual, y es que García Valdez no propone borrar las capas, propone armonizarlas. «Yo pienso que se debe homologar, pero conservando las placas antiguas. Y que las nuevas sean parecidas a las placas antiguas para que el centro histórico mantenga ese perfil histórico, que sus viejas placas se mantengan y las nuevas tengan más o menos la misma fisonomía». Es la fórmula del palimpsesto bien manejado: ni borrar ni acumular sin criterio, sino lograr que cada generación de placas dialogue con la anterior. Sobre litigios concretos, ninguno; al menos no le tocó. «No me tocó nada de eso» -dijo-.

Cinco calles con historia poderosa

Frente a las absurdas, también se escogieron las que pesan. Las que cargan acta, sangre o doctrina y se sugiere leer despacio.

1. Calle de la Constitución

Su nombre dice todo y no dice nada, porque México ha tenido al menos cinco constituciones desde 1812. Esta calle integra antiguos tramos llamados El Gato, La Lagunita, Paseo Nuevo y Camposanto de San Sebastián. Es decir que lo que hoy se llama solemnemente Constitución, antes fue cementerio, laguna, paseo y un lugar al que la gente llamó simplemente «el gato», por razones que el tiempo se llevó. La calle más institucional de la ciudad reposa sobre una memoria popular y funeraria.

2. Avenida Carranza

Cinco nombres en cinco cuadras hasta 1864: La Cárcel, Maltos, El Elefante, Real de Tequisquiapan. La unificación bajo el nombre del Primer Jefe se hizo después de 1914, cuando la Revolución consolidó su panteón. Hoy es una arteria peatonal en su tramo histórico, pero su nombre carga el peso de una decisión política: convertir cinco identidades barriales en una sola identidad nacional.

3. Independencia

En 1864, esta sola línea era siete calles: Osollo, Tamaulipas, Independencia, Molino de San Francisco, Puerta del Campo de San Francisco, Correo Viejo y Grito de la Libertad. Es notable que dos de esos siete nombres ya aludían al hecho independentista, lo que indica que la oficialidad llegó tarde: los vecinos ya habían bautizado por su cuenta. Cuando el Ayuntamiento unificó la calle también la ratificó.

4. Allende

Bajo el nombre del insurgente conviven al menos cinco fantasmas: del Puente Nuevo, de La Carrera, La Yedra, de la Puente, y —el más sabroso— Los Burros. Otro tramo se llamó La del Francés, por una hacienda de beneficio cuyo dueño era de esa nacionalidad. Allende, nombre alto, descansa pues sobre arrieros, planchadores y un francés desconocido.

5. Calzada de Guadalupe

La metamorfosis nominal más completa de la ciudad. En 1800, calle del Santuario; en 1850, Calzada del Santuario de Guadalupe; a fines del XIX, Avenida Juárez (esfuerzo liberal por descristianizarla); en 1914, Avenida La Guadalupana (reacción posrevolucionaria); finalmente, Calzada de Guadalupe. Una calle entera que alterna entre la Virgen y Juárez, según sople el viento del régimen.

Continúa en tercera y última parte…

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Francisco Javier Estrada, evidencias del científico que México no supo ver

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Trabajó en electricidad, magnetismo, sonido y energía en un país sin infraestructura científica y sin respaldo institucional su obra quedó dispersa

Por: Ana G Silva

En pleno siglo XIX, cuando México apenas intentaba consolidarse como nación, un científico nacido en San Luis Potosí ya experimentaba con electricidad, comunicación a distancia y reproducción del sonido con una visión que hoy sigue marcando la vida cotidiana. Su nombre: Francisco Javier Estrada Murguía.

Encendió la primera luz eléctrica en América, diseñó uno de los primeros motores eléctricos, desarrolló la comunicación inalámbrica antes que Marconi, mejoró sistemas telefónicos, sentó bases del micrófono de carbón y propuso (con décadas de anticipación) el piano eléctrico.

La reconstrucción de su legado no es reciente. Surge, en gran medida, del trabajo del investigador, divulgador y colaborador de La Orquesta, José Refugio Martínez Mendoza, conocido como Dr. Flash, académico de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, quien durante décadas ha documentado la vida y obra de Estrada. Columnas, artículos y libros de su autoría permiten hoy dimensionar la magnitud de un científico que, pese a todo, sigue siendo un desconocido en su propia tierra

Francisco Javier Estrada no fue un caso aislado de genialidad. Fue un ejemplo de cómo el conocimiento puede generarse en condiciones adversas, pero también de cómo puede perderse cuando no existe una estructura que lo respalde.

Mientras sus ideas eran retomadas en otras partes del mundo, en México quedaban archivadas, ignoradas o simplemente olvidadas.

Hoy, su historia no solo exige reconocimiento. Exige memoria. Porque si algo deja claro su legado, es que el problema no fue la falta de talento. Fue no saber qué hacer con él. Y sinceramente, como bien hoy se dice, “no te merecíamos Estrada”

La noche en que San Luis Potosí se adelantó al mundo

En noviembre de 1877, en el patio del Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, ocurrió un episodio que difícilmente ha sido dimensionado en la historia nacional.

Durante una reunión pública organizada para recaudar fondos, Francisco Javier Estrada encendió lámparas de arco mediante un sistema eléctrico desarrollado por él mismo. La escena, descrita en crónicas de la época, no solo sorprendió a los asistentes; marcó un antes y un después en el desarrollo tecnológico del continente.

Aquella demostración significó el encendido de la primera luz eléctrica de arco en América y convirtió al edificio del Instituto en el primero en México iluminado con electricidad. En ese momento, San Luis Potosí no solo observaba el progreso: lo estaba generando.

Lo que siguió fue una serie de aplicaciones prácticas durante 1878, cuando el alumbrado eléctrico comenzó a utilizarse en eventos públicos, generando asombro en la sociedad.

Un inventor adelantado a la historia oficial

En 1886 obtuvo el privilegio (equivalente a una patente) para un sistema que permitía comunicar trenes en movimiento con estaciones ferroviarias sin necesidad de cables. La implicación técnica es clara: comunicación inalámbrica funcional en el siglo XIX

Este desarrollo ocurrió una década antes de que Guglielmo Marconi presentara avances similares en Europa. Sin embargo, el nombre que quedó en los libros fue el del italiano.No se trata de una coincidencia ni de un error menor, sino de una omisión sistemática que responde al contexto de dependencia tecnológica y cultural del México de finales del siglo XIX. Estrada no solo llegó primero: lo hizo sin respaldo industrial, sin financiamiento y sin un entorno que protegiera o proyectara su trabajo.

Dibujo del primer sistema de comunicación inalámbrica en el mundo, presentado por Estrada al Ministerio de Fomento para solicitar su patente para comunicar trenes en movimiento y del cual obtuvo la aprobación el 12 de junio de 1886.
Fotografía del libro: El inventor de la comunicación inalámbrica Francisco Javier Estrada
Decreto 9574. Decreto de patente para comunicar trenes en movimiento. Uso práctico por primera vez en el mundo de la comunicación inalámbrica por Francisco Javier Estrada.
Fotografía del libro: El inventor de la comunicación inalámbrica Francisco Javier Estrada
 

El sonido como frontera: de los teléfonos al origen del audio moderno

En la década de 1870, Estrada enfocó su trabajo en un problema que parecía secundario frente a la electricidad: la reproducción del sonido.

No lo era.

Sus experimentos lo llevaron a mejorar sistemas telefónicos existentes, desarrollar principios fundamentales del micrófono de carbón y lograr transmisiones de mayor claridad e intensidad. Estas aportaciones no solo resolvían problemas técnicos inmediatos, sino que abrían la puerta a una nueva forma de entender la comunicación.

Micrófono de carbón, desarrollado por Estrada. Siglo XIX. Colección: “Patrimonio Cultural de San Luis Potosí”. Resguardo: J.R. Martínez
Fotografía del libro: El inventor de la comunicación inalámbrica Francisco Javier Estrada

El piano eléctrico que México no construyó

En diciembre de 1878, Estrada publicó en el periódico El Siglo XIX la descripción de un instrumento que no existía en su época: un piano eléctrico.

No se trataba de una idea abstracta. El diseño detallaba un sistema capaz de transformar vibraciones acústicas en señales eléctricas y amplificarlas mediante dispositivos electromagnéticos. Su intención era clara: llevar el sonido más allá de los límites físicos del instrumento tradicional.

No pudo construirlo.

La falta de recursos, materiales y apoyo técnico lo obligaron a hacer algo inusual: publicar el diseño completo para que alguien más pudiera desarrollarlo. En su propia carta lo advertía con claridad, temiendo que la idea fuera retomada en el extranjero sin reconocer su origen.

Ochenta años después, el piano eléctrico se desarrolló fuera de México.

El gabinete de física y la memoria que sobrevivió al abandono

Gran parte de su trabajo se desarrolló en el Gabinete de Física del Instituto Científico y Literario, un espacio que concentró instrumentos, experimentos y enseñanza científica en San Luis Potosí.

Entre esos objetos, destaca uno en particular: un fonógrafo que, según investigaciones recientes, pudo haber sido construido por el propio Estrada como parte de sus estudios sobre reproducción del sonido.

Hoy, ese instrumento se convierte en símbolo de una memoria científica que logró sobrevivir, no gracias a políticas públicas o reconocimiento institucional, sino al esfuerzo de quienes decidieron documentarla.

Aparato para el estudio de la reproducción del sonido, prototipo similar al fonógrafo, posiblemente desarrollado por Estrada. Colección “Patrimonio Cultural de San Luis Potosí”. Resguardo: J.R. Martínez.
Fotografía del libro: El inventor de la comunicación inalámbrica Francisco Javier Estrada

San Luis Potosí, más allá de Estrada

El desarrollo científico de San Luis Potosí no puede entenderse sin la figura de Francisco Javier Estrada. Lejos de ser un episodio aislado, su trabajo marcó un punto de partida que dialoga con una serie de avances que, con el paso de las décadas, consolidaron al estado como un espacio clave para la experimentación tecnológica en México.

Desde los primeros ensayos con globos aerostáticos en las primeras décadas del siglo XIX, pasando por los intentos iniciales de vuelo en 1840, hasta el desarrollo de la aviación en el siglo XX, existe una línea de continuidad en la que la experimentación y la curiosidad científica fueron constantes. Esa misma lógica se extendería más adelante a los estudios de radiación cósmica en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y al lanzamiento del primer cohete con fines científicos en el país en 1958.

En ese entramado histórico, las aportaciones de Estrada no solo anteceden estos logros: ayudan a explicarlos. Su trabajo en electricidad, comunicación inalámbrica y reproducción del sonido no solo abrió nuevas rutas de conocimiento, sino que sentó bases técnicas y conceptuales que formarían parte del desarrollo tecnológico posterior.

Las aportaciones de Francisco Javier Estrada detonaron una tradición científica en San Luis Potosí que evolucionó hacia la aviación, la investigación en radiación cósmica y el lanzamiento del primer cohete científico en México.

También lee: El genio que se niega al olvido | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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Que siempre sí, Soledad saldrá de Interapas entre mayo y junio

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También se revisó el futuro de Villa de Pozos y la distribución del servicio para evitar afectaciones a la población

Por: Redacción

Ricardo Gallardo Cardona, gobernador del Estado de San Luis Potosí, confirmó que el municipio de Soledad de Graciano Sánchez quedará desincorporado del organismo operador Interapas entre mayo y junio, como parte del proceso acordado con autoridades metropolitanas.

El mandatario estatal explicó que el tema fue abordado recientemente en una reunión con alcaldes de la zona conurbada, donde también se revisó el futuro de Villa de Pozos y la distribución del servicio para evitar afectaciones a la población.

La desincorporación de Soledad ya será en mayo. En mayo o junio ya termina desincorporarse Soledad en Interapas”, declaró Gallardo.

El gobernador detalló que uno de los puntos centrales es definir cómo quedarán los pozos actualmente vinculados al sistema metropolitano, así como su operación una vez concluida la separación administrativa. “Estamos trabajando en la situación de Pozos también, cómo va a quedar Pozos”, señaló.

Ricardo Gallardo Cardona, aseguró que el objetivo es alcanzar entendimientos entre los tres municipios involucrados para que ninguna colonia resulte perjudicada por la reorganización del servicio. “Esperemos que lleguen a un buen entendimiento, sobre todo por los pozos donde están colocados para que nadie de la población de ningún municipio quede afectado”, sostuvo.

La salida de Soledad de Graciano Sánchez marcará una reconfiguración importante en el esquema metropolitano del agua, en medio de reclamos ciudadanos por desabasto y presión sobre la infraestructura hidráulica.

También lee: “Estamos igual que hace 4 años”: Galindo sobre separación de Soledad del Interapas

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