abril 8, 2026

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#4 Tiempos

Empecé el año viendo el peor especial de stand-up de comedia que he visto | Columna de Guille Carregha

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Criticaciones

 

El otro día, por alguna razón, decidí que estaría divertido de manera irónica ver el especial de stand up de Karime Pindter, De La Mano Del Señor. No sé cómo llegué a esa conclusión, ya que, claramente, a todas luces, y sin importar cuánto maquillaran la experiencia en los tráilers de menos de 30 segundos que me aparecían cada dos posts en redes sociales, el especial se veía espantoso. Qué digo espantoso, Qlero, así, con Q mayúscula al principio para ejemplificar de manera vocalizada y clara la falta de calidad presente en el producto audiovisual que Paramount+ pensaba sería lo suficientemente atrayente como para obligar a la gente a inscribirse a su servicio de streaming.

            Obviamante, como buen ser humano que se precia de no gastar su dinero en cosas que nadie nunca pidió, que no tienen un uso real ni le aportan nada a la sociedad, no tengo cuenta de Paramount+. Puedo jactarme también de que ningún otro ser humano en mi círculo social ha tomado la decisión de pagar dinero por acceder a este servicio de streaming. Aún si resulta que tras leer esto, alguno de mis contactos decide decir de viva voz en público que no solo tomo esta mala decisión, sino que tampoco se arrepiente de ello, al menos podemos estar todos de acuerdo en que podría ser peor; podrían ser suscriptores de Lionsgate+.

            Pero, aun sabiendo perfectamente bien que no habría nada de provecho que sacar de observar este video, sentí la necesidad imperante de marcarlo en mi checklist mental como “visto”. Aclaro, la existencia de Karime Pindter me tiene muy sin cuidado. Jamás he visto un solo episodio de Acapulco Shore (y, por lo menos al día de hoy, no tengo planes a corto, mediano o largo plaza de cambiar esta aseveración), y el único contacto mediático que he tenido con ella fue el dejarme llevar por el chisme barato de todas las semanas en el que nos vimos envuelto cuando se transmitía La Casa De Los Famosos México. A la para de aceptar públicamente que vi la mayoría de las galas de el rebrand de Big Brother VIP que salvó a Televisa, también quiero comentar que no sentí realmente ningún tipo de conexión emocional para con el personaje de Karime. O sea, me divertían algunas actitudes de ella, dijo un par de frases memorables, y me entretuve viendo sus arcos argumentales en el programa, pero, ¿de ahí a que me interesara saber de ella, de su vida y de su carrera post-LCDLF?

No. Para nada.

            Pero el algoritmo de las redes sociales pensaba que sí. Aparentemente solo Adobe y precisamente este especial de stand up son las únicas entidades comerciales que han pagado dinero para aparecer en mis feeds de redes sociales. Y, al igual que el conocimiento de saber que Adobe se ha vuelto muy pushy con su necesidad de obligarle a la gente a amar sus IAs todas pedorras hace que me aleje por siempre de sus programas de edición, el hecho de saber que Karime Pindter no tiene entrenamiento como standupera ni ningún tipo, mucho menos sentido innato del timing, mucho menos desempeño frente a escenario, tampoco encontraba una razón real de ver un producto que, claramente, fue producido con las patas en una semana para aprovechar la relevancia de las modas pasajeras.

            Pero, entonces, un día me aburrí. Y dije, ¿qué tan malo puede ser?

            Afortunadamente, alguien del equipo de producción, en miras de llegarle a la mayor cantidad de audiencia posible, decidió que también sería buena idea subir el especial de stand up a ClaroVideo, plataforma a la cual tengo acceso gratuito por azares del destino. Por lo que, si de alguna forma recibieron algo de dinero de mi visionado las mentes maestras detrás de este bodrio, serían un par de centavos salidos del bolsillo de Carlos Slim que no vinieron de mi ninguna de mis cuentas bancarias.

            Y, ¿recuerdan cómo dije que creí que estaría divertido de manera irónica el ver este especial?

            Yeah, no…

            Nunca me he sentido más miserablemente vacío después de ver un especial de comedia. Nunca. Ni si quiera cuando vi el Gringo Papi

de Brendan Schaub o aquella vez que Javier Ibarreche condujo los Elliot Awards del 2023. Si algo bueno podría decirse de aquellos desatinos mediáticos generados por personas que se creían más importantes y queridas de lo que realmente son, es que, al menos, si parecía que alguien escribió esas líneas pensando que podrían ser graciosas. Hubo un trabajo detrás de sus monólogos. Un mal trabajo, generado por personas que no saben cómo contar chistes ante un público y cuyo sentido del humor es terrible, pero por lo menos podemos decir que la manera en la que se estructuraron los chistes puede darte la idea de que podrían haber sido graciosos para alguien en algún momento de la historia humana si fueran contados de mejor manera, o si hubieran salido de la boca de alguien con carisma.

            De Karime no se puede decir ni eso.

            El especial de Karime es doloroso. El verlo es la prueba fehaciente de que sí tenemos alma, porque hay algo muy dentro de ti que siente un dolor agónico y muere al ser sujeto a ver esto. Son solo 49 minutos, ni siquiera una hora de tu tiempo, pero jamás sentí minutos que se movieran más lentos que aquellos que tuve que sufrir durante la transmisión de este video. Si hay otro evento comédico nacional que se asemeja en todo su sentir a este especial de stand up, es la pobre excusa de comedia que nos regaló Yayo Gutiérrez en su mítica participación del roast de Werevertumorro. Y, aún así, al menos Yayo tuvo la decencia de solo estar en el escenario durante 8 minutos, no 49.

            Todo el contenido de la excusa de chistes que se avienta Karime a lo largo de su especial se resume a “conseguí mucho dinero acostándome con hombres que me pagaban todo” o “estoy bien operada”. De entrada nos encontramos con dos temas super relatable para la gente, pero la situación empeora cuando el chiste es literalmente:

            “Y yo me lo cogí, ¡aunque estaba feísimo!”

            (Este paréntesis es una pausa que les doy para que se rían durísimo de este chiste).

            Todo lo que suelta la señora en el escenario, misma que ni los camarógrafos están interesados en grabar dado que la mayoría de las tomas parecen haber sido grabadas con un teléfono de alta gama desde el centro de la audiencia, son comentarios que, QUIZÁS, podrían ser divertidos y risibles si son contados como parte de una salida de desayuno de señoras un jueves por la mañana. Sería divertido para el pettite comité porque conoces íntimamente a la persona y conoces su historia, porque es divertido porque lo cuenta tu amiga. Son chistes de amistades borrachas en donde, literalmente, lo divertido es cuando dicen “y entonces me vomité enfrente de los tacos” contados con la misma cadencia y presencia que se utiliza en exactamente ese tipo de situación.

            Básicamente, este especial de comedia es el equivalente de celebridad de cuando tres amigos todos rancios de cuarenta años dicen “nuestras pláticas están bien divertidas, deberíamos hacer un podcast” para regalarnos cuatro horas de chistes privados que nadie entiende ni disfruta.

            Por fortuna, incluso la audiencia en el recinto me dio la razón.

            Ni siquiera los micrófonos que usaron pudieron captar la risa de nadie.

            Todos los chistes de Karime fueron respondidos con silencio y apatía.

            Y, con todo y todo, me siguen apareciendo los mentados anuncios en mis feeds de redes sociales.

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El Cronopio

Prosa del Observatorio de Cortázar, simbiosis de ciencia y arte | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

De las obras de Cortázar, acuñador del término Cronopio que orienta nuestras actividades, la que más refleja esa simbiosis de ciencia y arte, es su obra Prosa del Observatorio que escribiera a principios de los setenta, mientras se fincaba esa corriente de comunicación del cronopio nacida en los jardines de la Escuela de Física potosina, y que refleja además, las raíces de lo que sería la Escuela de Física, en el nacimiento de la universidad potosina actual en la década de los cincuenta, bajo el rectorado del Dr. Manuel Nava que presentaba el proceso de investigación al interior de la universidad a través de facultades que redondearan el trabajo de los escuelas, naciendo así la Facultad de Ciencias, como se llamaría a la naciente Escuela e Instituto de Física, así como la Facultad de Humanidades que en cierto momento trataron de constituir un mismo recinto académico, ligando así las aportaciones científicas con las humanistas.

Obras literarias dentro de esta corriente, hemos tratado algunas en estas entregas; en esta ocasión a propósito de recordar esas raíces de creación de nuestras instituciones y las raíces de nuestra labor de comunicación, traigo a colación dos obras que ligan esas cuestiones científicas con la reflexión humana y los aspectos encumbrados, sus filosofías y formas de entender el mundo, elaborados por dos autores muy conocidos, nuestro Cronopio Mayor Julio Cortázar y Umberto Eco, sus obras referidas; La Isla del día de antes de Eco y Prosa del Observatorio de Cortázar.

En la Isla del Día de antes, surgen reflexiones filosóficas derivadas de las máquinas experimentales que permiten el medir longitudes y latitudes en épocas del renacimiento en pleno siglo XVII, junto a las máquinas aristotélicas donde campea el pensamiento en torno a Dios y su relación con el mundo; a través de las aventuras de un náufrago que en busca de una isla reportada y no encontrada por los datos de longitud relativos a forma muy particular de observación, y la busca de ese meridiano y punto fijo donde, el ahora puede coincidir con el día antes y el después, Roberto de la Grive, vive esas aventuras expedicionarias con las aventuras del conocimiento donde son frecuentes los conceptos científicos y las ideas metafísicas. Novela que bien puede tratarse en cursos de física, aportando a la formación científica y cultural de estudiantes de física y de ciencias en general.

La obra de Cortázar, como lo indica la presentación de la obra: “tiene el extraño privilegio de ser uno de los libros menos estudiados de Cortázar y, a la vez, uno de los que mejor representan su poética y su visión del mundo. Obra anfibia, hecha de las fotos tomadas por Cortázar en 1968 del observatorio de Jaipur, en la India, construido por el sultán Jai Singh en el siglo XVIII, y una serie de textos fechados en París y en Saignon en 1971. La asombrosa plasticidad con que se funden las prosas poéticas y las fotografías convierten al libro en una amalgama perfecta repleta de imágenes, relatos, reflexiones, hallazgos, expresividad y sinécdoques, de modo que, más que acompañarse unas a otras, parecen interpelarse primero y fundirse después. Asomarse a esta obra tan erótica como filosófica, que se alimenta más del asombro que de lo lúdico, permite espiar un espacio donde conviven las águilas y las anguilas, Baudelaire y Nietzsche, la cinta de Moebius y ese instante previo al alba que Cortázar denomina la «noche pelirroja». Y experimentar, al mismo tiempo, ese punto trascendental y libre del lenguaje —más allá de lo verbal y lo visual— donde se rompen las fronteras entre Oriente y Occidente, entre el cielo y el océano, entre la ciencia y la poesía

”.

Obras recomendadas tanto en lo literario como en lo científico por el contenido tratado y la forma de abordar y reflexionar nuestro mundo y nuestra relación entre lo humano y el mundo físico.

Estas obras nos rememoran esa vertiente que serían nuestras raíces y que de cierta forma fueron abortadas en el proceso de control gubernamental de nuestra universidad, que se propuso eliminar de cierta forma la obra educativa del Dr. Manuel Nava y su pléyade de académicos que contrastaban con los políticos enquistados en la universidad y que subsisten hasta la fecha, caracterizando esa existencia de dos universidades el progreso y la formación crítica y, la mediocridad representada por una administración estorbosa y direcciones inhibidoras del pensamiento creativo.

Por algo remata Cortázar en sus reflexiones: “Vea usted, en el parque de Jaipur se alzan las máquinas de un sultán del siglo dieciocho, y cualquier manual científico o guía de turismo las describe como aparatos destinados a la observación de los astros, cosa cierta y evidente y de mármol, pero también hay la imagen del mundo como pudo sentirla Jai Singh, como la siente el que respira lentamente la noche pelirroja donde se desplazan las anguilas; esas máquinas no sólo fueron erigidas para medir derroteros astrales, domesticar tanta distancia insolente; otra cosa debió soñar Jai Singh alzado como un guerrillero de absoluto contra la fatalidad astrológica que guiaba su estirpe, que decidía los nacimientos y las desfloraciones y las guerras; sus máquinas hicieron frente a un destino impuesto desde fuera, al Pentágono de galaxias y constelaciones colonizando al hombre libre, sus artificios de piedra y bronce fueron las ametralladoras de la verdadera ciencia, la gran respuesta de una imagen total frente a la tiranía de planetas y conjunciones y ascendentes; el hombre Jai Singh, pequeño sultán de un vago reino declinante, hizo frente al dragón de tantos ojos, contestó a la fatalidad inhumana con la provocación del mortal al toro cósmico, decidió encauzar la luz astral, atraparla en retortas y hélices y rampas, cortarle las uñas que sangraban a su raza; y todo lo que midió y clasificó y nombró, toda su astronomía en pergaminos iluminados era una astronomía de la imagen, una ciencia de la imagen total, salto de la víspera al presente, del esclavo astrológico al hombre que de pie dialoga con los astros”.

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El Cronopio

Miguel de Cervantes, un personaje de novela

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez / Dr. Flash

En la plataforma Netflix se presenta la película “El Cautivo”, producida en 2025, sobre el episodio de cautiverio que vivió Miguel de Cervantes en Argel. Película de Alejandro Amenábar, muy recomendable. Ahora nos referiremos a otro episodio de Cervantes en novela de Miguel de Zévaco.

Miguel de Cervantes Saavedra ha pasado a la historia de las letras con su magna obra sobre el Quijote, su excepcional pluma que ha dado gloria a las letras españolas no fue excusa para omitirlo como personaje de historias literarias. Entre ellas la obra de Miguel Zévaco, “Los Pardallain” en el que aparece acompañando a este caballero francés en sus aventuras de capa y espada.

Comencé a leer Los Pardallain en mi época de estudios secundarios, mi hermano tenía la colección de veintisiete volúmenes que recogían las aventuras de los Pardallain a fines del siglo XVI y principios del XVII. No pude completar la lectura de esta obra de Miguel Zévaco, pues al entrar a física mis lecturas se ajustaron a la demanda de lecturas de los textos de física y matemáticas, que fueron muy demandantes. Lo extenso de esa historia hacía que leyera algunos de los libros de forma aislada. Recientemente conseguí la colección en la editorial Porrúa en su serie de la colección sepan cuantos en la cual Los Pardallain se presentan en nueve volúmenes que encierran a su vez tres libros cada uno.

Esta fascinante historia que saliera a luz en 1902 donde Zévaco refleja algunas de sus ideas políticas cercanas al anarquismo y al socialismo del cual fue partidario el escritor francés.

En la obra, y a través de las correrías de uno de Los Pardallain por España, coincide con personajes entre los que se encuentra Cervantes Saavedra, que en las fechas donde Zévaco ubica su historia, ya había escrito el Quijote. Así Cervantes acompaña a Pardallain en algunas de sus aventuras que corre por España en la corte de Felipe II como embajador del rey de Francia Enrique IV.

Si bien, Cervantes no empuña la espada más que en muy contadas ocasiones, su participación es un homenaje de Zévaco a tan insigne escritor y engalana la lectura de esta extensa obra. La participación de Cervantes termina cuando el caballero de Pardallain está por salir de España y al buscarlo afanosamente para pedir su auxilio, Pardallain se entera de su viaje a Cádiz como empleado del Gobierno de Indias.

Ahora que combino mis lecturas de literatura con lecturas sobre filosofía, ciencia e historia, entre otros, se nutre lo leído en esas páginas y se disfrutan esas creaciones de los grandes escritores donde entrelineas se plasman asuntos sociales y la complejidad de la condición humana.

Por cierto, bajo un estudio de Juan Villoro, y festejando los cincuenta años de la librería Gandhi han editado una versión especial sobre el Quijote.

Miguel Zévaco, el escritor francés, orientó sus ideas sociales en el héroe valiente y presto para defender al oprimido, el caballero de Pardaillan y su linaje. Mediante estos caballeros Zévaco expuso sus tesis humanistas, así como sus opiniones republicanas y anticlericales. El éxito de su serie de Pardallain con una narrativa ligera y muy bien lograda, transmite las preocupaciones políticas que le acercaron al socialismo y al anarquismo franceses y que habrían de acompañarle siempre, inclusive su pena de ocasionarle la mengua en su libertad al expresarlas.

Esta serie de Zévaco es una buena forma de acercar a la lectura a los jóvenes.

 

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El Cronopio

Inteligencia artificial en la predicción de cáncer | Columna de J.R. Martínez / Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

La inteligencia artificial es una de las herramientas que está caracterizando nuestra sociedad adaptándose a su uso como vehículo de desarrollo social. Los estudios sobre esta herramienta y los desarrollos de la misma pueden ser aprovechados en todas las áreas del conocimiento y debemos aprender a utilizarla de manera provechosa. La educación puede tener una útil herramienta o una amenaza si no aprendemos a utilizarla, más allá de la moda.  

En las ciencias, tenemos ejemplos de su adecuado uso en el campo de la simulación que marca una nueva era en el plano civilizatorio; tal es el caso del trabajo del Dr. Jesús Espinal Enríquez, investigador del Departamento de Genómica Computacional del Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen) que ha estudiado el riesgo de padecimiento de leucemia linfoblástica aguda en células B, conocido como LLA-B, por sus siglas, que es el caso de cáncer más común en la infancia; para lo cual ha desarrollado un innovador algoritmo usando justo la inteligencia artificial, capaz de estratificar y predecir el riego de LLA-B.

Con su algoritmo, Jesús Espinal, pretende encontrar relaciones genéticas que permitan diferenciar niños con leucemia que van a tener un buen desenlace y niños que leucemia que vana tener un mal desenlace. A la fecha, las técnicas conocidas no permiten diferenciar con exactitud y precisión el desenlace de un niño con leucemia, imprescindible para el adecuado tratamiento de esta enfermedad para el desarrollo de terapias dirigidas.

El desarrollo de este algoritmo le hizo merecedor al Primer Lugar del Premio AMSA 2025 en Apoyo a la Investigación, el cual fue entregado por el secretario de Salud, el Dr. David Kershenobich el pasado mes de noviembre del 2025. El avance representa un paso fundamental hacia la detección temprana y el tratamiento personalizado de la LLA-B, una enfermedad responsable de casi la mitad (48%) de los casos de cáncer infantil en México.

El Dr. Jesús Espinal Enríquez cursó la licenciatura en Biología en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla; posteriormente obtuvo el Doctorado en Ciencias Biomédicas en la Universidad Nacional Autónoma de México ingresando al cuerpo de investigadores del Instituto Nacional de medicina Genómica creado en el 2004 por el Consorcio Promotor del Instituto de Medicina Genómica que estuvo conformado por la Universidad Nacional Autónoma de México, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y la Secretaría de Salud. En dicho Instituto el Dr. Espinal enfocó su investigación en Biología de Sistemas, Genómica Computacional y Genómica del Cáncer englobando proyectos dirigidos a entender las relaciones entre expresión génica, metilación y estructura 3D de la cromatina en el cáncer

, usando como herramienta las redes complejas.

El próximo 25 de marzo en punto de las ocho de la noche, el Dr. Jesús Espinal estará atendiendo la charla: Inteligencia artificial, genes y cáncer, en una sesión más del ciclo conmemorativo por los veinte años de existencia de La Ciencia en el Bar. La charla se llevará a cabo en la Cervecería San Luis, situada en Calzada de Guadalupe número 326, la entrada es libre.

Una buena oportunidad para enterarse de trabajos que se realizan en el país, en el área de la salud mediante el estudio teórico de sistemas computacionales y en particular el uso de la inteligencia artificial para predecir evolución de sistemas biológicos en el caso de enfermedades como la leucemia.

Como apunta el propio Dr. Espinal: Este esfuerzo demuestra cómo la inteligencia artificial puede utilizarse para analizar grandes volúmenes de datos y encontrar patrones que antes eran invisibles, facilitando diagnósticos más precisos y personalizados.

Felicitamos el Dr. Jesús Espinal y los invitamos a disfrutar de viva voz sus contribuciones a la ciencia y celebrar al mismo tiempo estos veinte años de actividades de La Ciencia en el Bar.

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