octubre 23, 2026

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#4 Tiempos

Empecé el año viendo el peor especial de stand-up de comedia que he visto | Columna de Guille Carregha

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Criticaciones

 

El otro día, por alguna razón, decidí que estaría divertido de manera irónica ver el especial de stand up de Karime Pindter, De La Mano Del Señor. No sé cómo llegué a esa conclusión, ya que, claramente, a todas luces, y sin importar cuánto maquillaran la experiencia en los tráilers de menos de 30 segundos que me aparecían cada dos posts en redes sociales, el especial se veía espantoso. Qué digo espantoso, Qlero, así, con Q mayúscula al principio para ejemplificar de manera vocalizada y clara la falta de calidad presente en el producto audiovisual que Paramount+ pensaba sería lo suficientemente atrayente como para obligar a la gente a inscribirse a su servicio de streaming.

            Obviamante, como buen ser humano que se precia de no gastar su dinero en cosas que nadie nunca pidió, que no tienen un uso real ni le aportan nada a la sociedad, no tengo cuenta de Paramount+. Puedo jactarme también de que ningún otro ser humano en mi círculo social ha tomado la decisión de pagar dinero por acceder a este servicio de streaming. Aún si resulta que tras leer esto, alguno de mis contactos decide decir de viva voz en público que no solo tomo esta mala decisión, sino que tampoco se arrepiente de ello, al menos podemos estar todos de acuerdo en que podría ser peor; podrían ser suscriptores de Lionsgate+.

            Pero, aun sabiendo perfectamente bien que no habría nada de provecho que sacar de observar este video, sentí la necesidad imperante de marcarlo en mi checklist mental como “visto”. Aclaro, la existencia de Karime Pindter me tiene muy sin cuidado. Jamás he visto un solo episodio de Acapulco Shore (y, por lo menos al día de hoy, no tengo planes a corto, mediano o largo plaza de cambiar esta aseveración), y el único contacto mediático que he tenido con ella fue el dejarme llevar por el chisme barato de todas las semanas en el que nos vimos envuelto cuando se transmitía La Casa De Los Famosos México. A la para de aceptar públicamente que vi la mayoría de las galas de el rebrand de Big Brother VIP que salvó a Televisa, también quiero comentar que no sentí realmente ningún tipo de conexión emocional para con el personaje de Karime. O sea, me divertían algunas actitudes de ella, dijo un par de frases memorables, y me entretuve viendo sus arcos argumentales en el programa, pero, ¿de ahí a que me interesara saber de ella, de su vida y de su carrera post-LCDLF?

No. Para nada.

            Pero el algoritmo de las redes sociales pensaba que sí. Aparentemente solo Adobe y precisamente este especial de stand up son las únicas entidades comerciales que han pagado dinero para aparecer en mis feeds de redes sociales. Y, al igual que el conocimiento de saber que Adobe se ha vuelto muy pushy con su necesidad de obligarle a la gente a amar sus IAs todas pedorras hace que me aleje por siempre de sus programas de edición, el hecho de saber que Karime Pindter no tiene entrenamiento como standupera ni ningún tipo, mucho menos sentido innato del timing, mucho menos desempeño frente a escenario, tampoco encontraba una razón real de ver un producto que, claramente, fue producido con las patas en una semana para aprovechar la relevancia de las modas pasajeras.

            Pero, entonces, un día me aburrí. Y dije, ¿qué tan malo puede ser?

            Afortunadamente, alguien del equipo de producción, en miras de llegarle a la mayor cantidad de audiencia posible, decidió que también sería buena idea subir el especial de stand up a ClaroVideo, plataforma a la cual tengo acceso gratuito por azares del destino. Por lo que, si de alguna forma recibieron algo de dinero de mi visionado las mentes maestras detrás de este bodrio, serían un par de centavos salidos del bolsillo de Carlos Slim que no vinieron de mi ninguna de mis cuentas bancarias.

            Y, ¿recuerdan cómo dije que creí que estaría divertido de manera irónica el ver este especial?

            Yeah, no…

            Nunca me he sentido más miserablemente vacío después de ver un especial de comedia. Nunca. Ni si quiera cuando vi el Gringo Papi

de Brendan Schaub o aquella vez que Javier Ibarreche condujo los Elliot Awards del 2023. Si algo bueno podría decirse de aquellos desatinos mediáticos generados por personas que se creían más importantes y queridas de lo que realmente son, es que, al menos, si parecía que alguien escribió esas líneas pensando que podrían ser graciosas. Hubo un trabajo detrás de sus monólogos. Un mal trabajo, generado por personas que no saben cómo contar chistes ante un público y cuyo sentido del humor es terrible, pero por lo menos podemos decir que la manera en la que se estructuraron los chistes puede darte la idea de que podrían haber sido graciosos para alguien en algún momento de la historia humana si fueran contados de mejor manera, o si hubieran salido de la boca de alguien con carisma.

            De Karime no se puede decir ni eso.

            El especial de Karime es doloroso. El verlo es la prueba fehaciente de que sí tenemos alma, porque hay algo muy dentro de ti que siente un dolor agónico y muere al ser sujeto a ver esto. Son solo 49 minutos, ni siquiera una hora de tu tiempo, pero jamás sentí minutos que se movieran más lentos que aquellos que tuve que sufrir durante la transmisión de este video. Si hay otro evento comédico nacional que se asemeja en todo su sentir a este especial de stand up, es la pobre excusa de comedia que nos regaló Yayo Gutiérrez en su mítica participación del roast de Werevertumorro. Y, aún así, al menos Yayo tuvo la decencia de solo estar en el escenario durante 8 minutos, no 49.

            Todo el contenido de la excusa de chistes que se avienta Karime a lo largo de su especial se resume a “conseguí mucho dinero acostándome con hombres que me pagaban todo” o “estoy bien operada”. De entrada nos encontramos con dos temas super relatable para la gente, pero la situación empeora cuando el chiste es literalmente:

            “Y yo me lo cogí, ¡aunque estaba feísimo!”

            (Este paréntesis es una pausa que les doy para que se rían durísimo de este chiste).

            Todo lo que suelta la señora en el escenario, misma que ni los camarógrafos están interesados en grabar dado que la mayoría de las tomas parecen haber sido grabadas con un teléfono de alta gama desde el centro de la audiencia, son comentarios que, QUIZÁS, podrían ser divertidos y risibles si son contados como parte de una salida de desayuno de señoras un jueves por la mañana. Sería divertido para el pettite comité porque conoces íntimamente a la persona y conoces su historia, porque es divertido porque lo cuenta tu amiga. Son chistes de amistades borrachas en donde, literalmente, lo divertido es cuando dicen “y entonces me vomité enfrente de los tacos” contados con la misma cadencia y presencia que se utiliza en exactamente ese tipo de situación.

            Básicamente, este especial de comedia es el equivalente de celebridad de cuando tres amigos todos rancios de cuarenta años dicen “nuestras pláticas están bien divertidas, deberíamos hacer un podcast” para regalarnos cuatro horas de chistes privados que nadie entiende ni disfruta.

            Por fortuna, incluso la audiencia en el recinto me dio la razón.

            Ni siquiera los micrófonos que usaron pudieron captar la risa de nadie.

            Todos los chistes de Karime fueron respondidos con silencio y apatía.

            Y, con todo y todo, me siguen apareciendo los mentados anuncios en mis feeds de redes sociales.

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El Cronopio

Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.

Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.

Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.

A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.

Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.

Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.

Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.

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Acento Ajeno

Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.

Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.

Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.

Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.

Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.

Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual

y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.

La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.

Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?

Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.

“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)

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El Cronopio

María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.

Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.

María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.

Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.

Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.

Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”

María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.

María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.

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