febrero 17, 2026

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#4 Tiempos

El verano que pensé que sería divertido ver todos los estrenos del anime de la temporada – Parte 2 | Columna de Guille Carregha

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CRITICACIONES

EL VERANO QUE PENSÉ QUE SERÍA DIVERTIDO VER TODOS LOS ESTRENOS DE ANIME DE LA TEMPORADA PERO QUE, PRONTO, ME DI CUENTA DE MI TREMENDO ERROR CUANDO VI LA CANTIDAD DE SERIES QUE SE ESTRENABAN ESTE MES Y LO COMPARÉ CON LA EXTREMADAMENTE LIMITADA CANTIDAD DE HORAS LIBRES QUE EL CAPITALISMO DEL SIGLO XXI ME PERMITE TENER TODOS LOS DÍAS – PARTE 2

 

  1. Failure Frame: I Became the Strongest and Annihilated Everything with Low-Level Spells (TRES EPISODIOS)

Continuando con la tradición japonesa de “si vamos a hacer un anime para adolescentes, lo mejor sería que lo escribiéramos como sui fuéramos esos mismos adolescentes”, Failure Frame se puede definir como la serie edgy de la temporada. Por un lado, tenemos el hecho de que ABSOLUTAMENTE TODOS los personajes (que no sean una angelical, pura y virginal princesa), son los seres humanos más desagradables y deshumanizados del universo. La historia comienza con un grupo de preparatorianos que incluyen tremendos personajes con personalidades tipo “abuso a las personas que considero inferiores – y todos son inferiores”, o “no participo en el abuso, pero me río mucho en público de él e insto a mis amigos a burlarse conmigo” o el clásico “como líder de grupo, te pido que cuando abuses así a los plebeyos, lo hagas con cuidado para no manchar mi uniforme de sangre”, siendo transportados a otro mundo because reasons. Y ya, ahí, se desenvuelve como otro isekai del montón. Que si el rey malvado, que si cada uno tiene habilidades especiales, que si es una fantasía medieval más. Pero la que los invoca es una diosa medio encuerada (porque, si no hay fan service obsceno, ¿cómo sabremos que es para adolescentes?) que da la pinta de ser la mala de al final. Y para terminar de construir el pastel de adolescencia extrema, el protagonista es un man que “sufre mucho en la vida porque decidió ser bueno, y eso le ha causado ser la burla de la sociedad”. Procede entonces a matar todo lo que se le ponga enfrente envenenándolo lentamente. Pero como es magia no es feo ni cruel, así que sí podemos amarle.

Si un chico de 12 años llegara a contarles esta misma historia, diciendo que la escribió en su libreta de matemáticas a mitad de la clase de cívica y ética porque se dio cuenta que el mundo es injusto… creo nadie se sorprendería.

Pero a mi sí me sorprende que en el año del señor 2024 algo así se produzca. Aunque, claramente, no tiene mucho presupuesto. Más de la mitad del runtime de los episodios está animado con un CGI horroroso que, quizá, se hubiera visto muy bonito en un juego de PS2 en 2004. Ahorita, la neta no.

  1. Senpai Is An Otokonoko (CUATRO EPISODIOS)

Otokonoko es como se le conoce a la “subcultura” de chicos heterosexuales a quienes les gusta ir vestidos de niñas bonitas. OBVIAMENTE, el internet está dale y dale y dale que esto quiere decir que el personaje mencionado en el título es, de a huevísimo, transgénero. Y, a menos que la serie misma dentro de los próximos episodios me diga que quien está mal soy yo, me parece que tenemos aquí otro caso de “la media literacy se fue de sabático, cariño”. A pesar de que la humanidad vive en un mundo donde TODO son matices grises y rara vez las cosas son o blancas o negras, la comunidad en línea se empeña en leer equivocadamente lo que se le presenta en su cara para demarcar su “ESTO ES ASÍ, PORQUE ESTÁ DE MODA EL TEMA Y CLARO QUE ES SOBRE ESTE TEMA QUE YO NO SUPE LEER BIEN, PERO CREO QUE SÍ LEÍ BIEN, Y YO ESTOY BIEN Y TÚ ESTÁS MAL”. Bueno, al menos la parte de esa comunidad que tiene la habilidad de gritar más fuerte. Aunque sean menos, se hacen notar más.

Fuera de esa situación del discourse que sucede en línea sobre esta serie mientras la gente normal sigue con su vida sin meterse a Twitter y siendo felices, ES OTRA COMEDIA ROMÁNTICA DE PREPARATORIA CON UN TWIST. Ya a estas alturas del consume de anime regular no sé si existen más isekais o comedias de estas. Y de todas formas me atraganto viendo regularmente series de estos géneros como si no supiera exactamente hacia dónde me va a llevar la historia. Tanto así que apenas llevamos un tercio de esta serie transmitido y ya me veo poniéndola en algún lugar del top 5. O del top 6. Depende cómo se porten los demás estrenos.

Lo interesante aquí, el twist, es que una chica se enamora del protagonista otokonoko pensando que es mujer, mientras que el mejor amigo del protagonista TAMBIÉN se enamora de él deseando que fuera mujer. Y se forma el triángulo amoroso, y todos súper amiguísimos, y una cátedra contundente de “la gente es bien rara siempre, pero cuando aceptas que todos son bien raros siempre, la vida es más sencilla para todos los involucrados”. El estilo de arte y diseño de personajes está OK. Sigue la línea de anime de los 2020s que ya a veces se traspapela entre todas las series haciendo que todos los personajes se vean iguales sin importar qué anime veas, pero al menos tienen la decencia de hacer énfasis en las versiones super deformadas de los personajes al momento de hacer chistes y darnos más variedad visual. La serie está enfocada en ser tierna tanto interna como externamente, es wholesome to the max, y, aunque no resalta por los diseños, se esfuerza mucho en hacer metáforas y explicar detalles del tema principal de “aceptar las diferencias” con pequeños elementos gráficos que funcionan de lujo y son fáciles de notar. Además, la verdad si está chistosa.

  1. Quality Assurance In Another World (CUATRO EPISODIOS)

Efectivamente. Como dice ahí en el título, esta es OTRO isekai más. Y a que no adivinan su setting. EFECTIVAMENTE. Un mundo de aventura medieval con tropos de juegos RPG. ¿CÓMO SUPIERON? Si es súper novedoso este concepto. No es como que se haya estado repitiendo este patrón desde 2012 o algo así.

Aunque, una vez asumida la situación de que nos están dando el mismo atole con el mismo dedo, solo que repintado para que no nos demos cuenta, esta serie sí se esfuerza en ser un poco menos predecible y genérica que su competencia. Para empezar, explícitamente nos hace saber que estamos en un juego. O sea, no es un mundo real en donde la gente vive así y mágicamente el prota tiene la capacidad de hackear la realidad con menús de inventario y magia como si fuera Final Fantasy IV. Aquí es explícito la idea de que es un video juego. Obviamente es de realidad virtual. Y, obviamente, los humanos están atrapados en el juego sin saber cómo salir de ahí. De nuevo, 2012 habló, dice que por favor ya no repitan tan descaradamente tropos de hace más de una década.

Lo que hace que Quality Assurance sea más rescatable es que el personaje principal

  • No es un ente súper mega ultra poderoso con quien quieren acostarse todos los personajes femeninos en un instante
  • Se trata de un individuo que tiene el trabajo de testear TODO el universo del juego para encontrar bugs y reportarlos ante los creadores del juego.

Ya. Con eso se separa de ser otro clon de Sword Art Online pero con algún diferenciador pitero para que creas que hay variedad de ideas en la industria del anime.

Fuera de la premisa, también puedo rescatar que el estilo de arte y el diseño de personajes son verdaderamente bonitos. Quien sea que esté detrás de esas decisiones se esforzó en hacer resaltar visualmente a esta serie de las demás. El lineart de la serie está hecho para que parezca hecho a mano con errores y variaciones de grosor, la paleta de colores no está tan chillante ni es el grisáseo cafesoso con azules fuertes que se usa normalmente en los isekais del montón; realmente se esfuerzan. En especial con el diseño de monstruos y creaturas. No se parecen a las creaturas que se compran en los asset packs de Steam para programar tu primer videojuego sin saber dibujar ni codificar. El hecho de que todo tenga un aire de influencia clara de The Legend of Zelda: Breath of the Wild es un plus gigantesco.

Y, además, la historia es relativamente novedosa. En vez de ser el misterio de “por qué no podemos salir del juego” u otra historia de juego de la muerte donde “si mueres en el juego mueres en la vida real”, la serie se quiere tomar en serio la existencia del mundo digital y sus NPCs. De hecho, se enfoca en pintar como entes desagradables a quienes abusan de los sistemas de juego para aparentar ser más fuertes y poderosos, convirtiéndose así en dictadores reales de un mundo de mentira. Es como una posición extraña para tomar en un anime de este tipo, sobre todo tomando en cuenta lo divertido que es modificar tus propias partidas e instalar la mayor cantidad de cheats posibles (siempre y cuando no sea un juego competitivo en línea), pero me intriga de qué manera van a convencer a la audiencia de que es malo jugar con entes creados por código.

*SUCEDE EL EPISODIO CUATRO*

¡Ah! ¡Ya entendí cómo!

*Se siente mal por instalar mods y matar a los NPCs cuando juega*

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#4 Tiempos

El genio que se niega al olvido | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Este 11 de febrero se conmemora un aniversario más del nacimiento de Francisco Javier Estrada Murguía, brillante potosino que merece un mejor recuerdo en la vida cultural de San Luis Potosí. Varias entregas de La Orquesta se las hemos dedicado y ahora compartimos un libro que escribí en 2021 sobre la vida y aportación de Estrada a las comunicaciones inalámbricas de las que él es el inventor. El libro es de distribución gratuita y puede descargarse de:

https://www.researchgate.net/publication/356747746_El_inventor_de_la_comunicacion_inalambrica_Francisco_Javier_Estrada

o la dirección:

http://galia.fc.uaslp.mx/museo/libros/ESTRADA%20COMUNICACION%20INALAMBRICA.pdf

Uno de los desarrollos que caracterizan nuestra vida cotidiana y que marcan a la sociedad actual son los procesos que involucran la comunicación a distancia, la comunicación inalámbrica. Nuestro país, depende de los servicios que las transnacionales ofrecen en materia de comunicación, producto del rezago tecnológico en que nos han sumido las políticas seguidas en materia científica en el país. Lo paradójico, es que la comunicación inalámbrica como tal, fue desarrollada primeramente en México, antes que en cualquier otro punto del mundo y, específicamente en la ciudad de San Luis Potosí, por el físico potosino Francisco Javier Estrada Murguía.

Hoy, este hecho, al igual que el descubridor del principio e inventor del primer sistema de comunicación inalámbrica en el mundo, son desconocidos en su propia tierra. Una lección que hay que tener presente, es la historia de este acontecimiento científico, así como los factores que impidieron fuese aprovechado el invento de Francisco Estrada, para apuntalar el desarrollo social e industrial que requería el país y dejó ir entre las manos.

La cultura del olvido se liga a esta lamentable situación. En las escuelas y, lastimosamente, en las universidades se repite la historia parcializada que la historia de la ciencia oficial ha construido a lo largo de los años. De esta forma, personajes como Edison, Tesla Marconi, vienen a ser los protagonistas en esta historia, dejando de lado a su principal gestor el mexicano Francisco Estrada. Francisco Javier Estrada, un personaje sobresaliente que en un medio no propicio para el estudio de la ciencia y el desarrollo tecnológico, tuvo aportaciones de primicia mundial colocándose, no sólo como un hombre que creaba en la frontera del conocimiento práctico en temas de electromagnetismo, una de las áreas importantes en el siglo XIX, sino como el físico mexicano más importante del siglo XIX, a pesar de haber estudiado la carrera de farmacéutico, área que eligió para poder sostenerse económicamente en un país convulsionado por los movimientos bélicos que imperaban en el país.

Las condiciones adversas para su desarrollo no fueron solo las sociales, la salud mermada al iniciar su trabajo científico, que inhibiría su movimiento y dificultaría su vista, pondría en dificultades e incluso en la imposibilidad del trabajo práctico y creativo a cualquier ser humano; sin embargo, Estrada brillaría a pesar de estas circunstancias lo que hace más valioso su trabajo. Trabajo y aportaciones que merecen sean puestas al conocimiento del pueblo mexicano y, en especial el de su tierra natal, donde sigue siendo un total desconocido.

Lamentablemente, la institución donde dictaba cátedra y donde compartía con sus discípulos sus contribuciones, como muestra de los fundamentos que enseñaba en la cátedra de física en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, no ha asumido el compromiso de sacar de las penumbras las extraordinarias aportaciones de uno de sus principales catedráticos, que si bien, no realizaba formalmente su trabajo de desarrollos tecnológicos en su seno, si los usaba para adiestrar a sus alumnos en el mundo de la ciencia y como elementos para enfrentar los problemas que les fuera demandando el país. Así la actual Universidad Autónoma de San Luis Potosí está en deuda con Francisco Javier Estrada.

Mientras se entregan Doctorados Honoris Causa a toda una serie de personajes que, si bien son merecedores a dicha distinción,

deja de lado a personajes locales que dieron brillo a la institución. Las contribuciones de Francisco Estrada son muy amplias y después de más de ciento cincuenta años, siguen siendo de actualidad y, comúnmente se encuentran aportaciones que Estrada había ya apuntando en el siglo XIX. Ejemplos sobran, pero podríamos mencionar un par de casos, el relativo a la predicción de temblores y el relativo a la energía, en el que contribuyó Estrada con el desarrollo del motor eléctrico y los primeros sistemas de iluminación eléctrica en el Continente Americano que combinaba con el estudio de sistemas de aprovechamiento de la energía solar para el movimiento motriz.

En la etapa de máximo deterioro en su salud, se centra en el problema de la reproducción del sonido, que le llevaría a tener aportaciones sobresalientes, como el desarrollo del micrófono de carbón que mejoraría los sistemas de comunicación telefónica, que permitirían que Estrada lograra la comunicación a larga distancia más grande en aquella época a nivel mundial y de manera especial, el descubrimiento de la comunicación inalámbrica y el invento del primer sistema de comunicación basado en este descubrimiento, como fuera la posibilidad de comunicar trenes en movimiento con la estación central.

En este libro, abordamos esta desconocida historia de la comunicación inalámbrica, esperando sea una aportación para colocar la figura de Francisco Javier Estrada en el lugar que le corresponde, así como subrayar su trascendental descubrimiento colocándolo en el escenario mundial, como lo merece.

Su patente de comunicación inalámbrica fue realizada diez años antes que la realizada por Marconi, cuando aún se comenzarían a dar los desarrollos teóricos que la sustentaran. Marconi tuvo el camino libre una vez vencida la patente de Estrada cuyo privilegio le fue concedido por diez años y, una vez que la patente de idea de Edison, que sospechosamente también era para comunicar trenes en movimiento y que solo quedó en patente de idea, fue cedida a Marconi por Edison, dejando el camino libre para su registro por Marconi en 1896 que lo haría famoso, dejando en la sombra a figuras como Francisco Estrada en la cual sus propios paisanos han contribuido.

El talento mexicano está más que comprobado, debemos eliminar no solo la cultura del olvido, sino el llamado malinchismo que padecemos, debemos de sentirnos orgullosos de nuestros personajes como el caso de Francisco Javier Estrada. Por fortuna, la obra de Estrada ha cobrado cierto interés en últimas fechas, entre algunos sectores de la sociedad.

Este libro forma parte de este ejercicio de rescate y difusión uniéndose a los esfuerzos que la sociedad civil realiza por reivindicar a personajes ilustres, acción en la que se enfoca la asociación que pretende formarse llamada Personajes Ilustres de México.

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#4 Tiempos

Pensamientos en la Catedral | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Los dos jóvenes se toman de la mano por unos instantes y él le dice a ella: «Yo, Juan, te acepto a ti, Lucía, como mi esposa, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y amarte y respetarte todos los días de mi vida».

De reojo observo a la mamá de la novia: está llorando, y con discreción se pasa un pañuelito blanco por el área de los ojos. El padre del novio, en cambio, se muestra pensativo y perplejo. Quizá se pregunte: «¿A qué hora creció este niño? ¡Apenas ayer se me sentaba en las piernas, y mírenlo ahora! ¿Tan rápido se va entonces la vida? ¿Tan rápido nos hacemos viejos? Dentro de un año, tal vez, ya seré abuelo». Todas estas preguntas y exclamaciones, y aún otras más de la misma índole, puedo leer en su rostro, en su cabeza que se mueve a intervalos rítmicos y en sus pies que casi tiemblan. Sí, ¿en qué momento se hicieron grandes estos niños que hoy, dejándolo todo, se van de casa, a qué hora crecieron y se enamoraron?

La ceremonia continúa. Ahora ya no miro a los papás, sino a los novios, que se entregan el uno al otro un anillo dorado. Y yo pienso en la grandeza de este sacramento. Porque esto es lo que es: un sacramento, es decir, un rito sagrado que no sólo simboliza, sino que también realiza y aun trasciende, la materialidad de los signos. «Este es un gran misterio –decía San Pablo hablando del matrimonio-, y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia» (Efesios 5,32). De pronto empecé a pensar cosas en las que nunca antes había pensado.

Esto que los dos jóvenes están haciendo hoy en la Catedral –me decía a mí mismo- es una imagen terrena de lo que sucede místicamente en el alma de los hombres. ¡Dios se ha desposado con cada una de sus criaturas! ¿Es esto posible? Dios se desposa con ellos, y lo que este muchacho acaba de decir a su amada lo dice Dios también a cada uno y de manera individual: «Prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad…, todos los días de mi vida». ¿Pero Dios puede decir: todos los días de mi vida? Sí, sólo que, para Él, ese todos los días se designa con una sola palabra: eternidad. Por la eternidad estaré contigo. No te abandonaré ni siquiera por un momento, ni siquiera en la muerte. Porque es fuerte el amor como la muerte, dice la lectura que hace un momento acabamos de escuchar (Cantar de los cantares 8,6).

Mientras pienso en estas cosas que me llenan de emoción, los padrinos de arras me llaman al orden pidiéndome que las bendiga. Hay que bendecirlas, claro. Y lo hago. Derramo sobre las monedas unas gotas de agua bendita y se las entrego al esposo para qué él, a su vez, las haga llegar a su mujer como un río que fluye, sin quedarse con ninguna, y yo sigo diciendo para mis adentros: «¡Por toda la eternidad! Porque nos hiciste, Señor, para ti, nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en ti. ¡Hermosas palabras éstas de San Agustín! ¿Nos hiciste, entonces, para ti? Sí, sólo para ti. Tú eres el esposo verdadero de nuestras almas y a los demás sólo nos los prestas por un tiempo, para el tiempo. ¡La eternidad te la reservas Tú, pues eres el Señor de ella!».

Estoy distraído o, mejor aún, embebido. Los padrinos de lazo me hacen señas desde la distancia y me preguntan como jugando a caras y gestos si ya es tiempo de ponérselo a los nuevos esposos. Yo les hago un gesto afirmativo con la cabeza. ¡Claro, el lazo! Sí, ya es tiempo de ponérselo. Y mientras los padrinos ejecutan esta sencilla maniobra, yo sigo pensando: «Haber nacido es haber sido elegido. Estamos aquí, Señor, porque nos quisiste, porque nos amaste. ¡Nos elegiste para la vida, es decir, para ser tuyos! Nadie está en este mundo por causalidad, o por azar. ¡Tú elegiste a los que viven para desposarte con ellos en el amor y la fidelidad! Así pues, nunca los dejas solos, ni los has dejado, ni los dejarás jamás. Esto es lo que dices a cada hombre que nace, y aún antes de que nazca, desde que está en el seno de su madre: «Prometo serte fiel».

Creo estar más emocionado que los mismos novios. Pero sus padres –los cuatro- me miran con extrañeza y casi diría que hasta con rencor. Seguramente piensan que he estado muy distraído durante la ceremonia. Ha sido mi actitud exterior la que quizá les haya hecho pensar que no he estado realmente con ellos, sino en otra parte: en la luna, por decir un lugar. Y, sin embargo, nunca había estado más cerca de alguien que con estos jóvenes que ahora se tal vez se preguntaban por qué me habían elegido a mí, precisamente a mí, para…

¿Cómo no había pensado con más detenimiento en este misterio? Jesús elevó a rango de sacramento la unión definitiva entre el hombre y la mujer para que éstos, celebrándolo, vayan todavía más allá y piensen en Dios, que nos ama así: con un amor que ni se arrepiente ni vacila. Todo lo podemos temer, menos que Dios deje de querernos. «Podrán desaparecer las colinas y los montes, pero mi amor por ti no desaparecerá». ¿Y no es esto justamente lo que hemos recordado, lo que hemos celebrado hoy? ¡No se enojen, amigos! Enseguida estoy con ustedes.

Mientras coloco los dones sobre el altar, sigo pensando: «No hay historia de amor más bella que la del alma con su Dios. ¿Acaso el verdadero matrimonio sea sólo éste? Sí, quizá sea así, de manera que el matrimonio que acabamos de celebrar no sea, en el fondo, más que una imagen pálida –aunque visible y real- de aquél.

Y cuando termino la Misa y los padres de la novia se me acercan para darme las gracias por haber venido de lejos únicamente para celebrarla, me dicen sonrientes:

-Estuvo muy bonita la ceremonia, ¿verdad? ¡No lo niegue! Se le veía a usted emocionado.

Emocionado, sí, esa es la palabra: pero no era por las flores que ellos mismos habían mandado colocar a todo largo y ancho de la iglesia, sino únicamente por esos pensamientos míos que ya conoce el lector.

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#4 Tiempos

La escritora mexicana que acarició el Nobel de Literatura | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Cristina Rivera Garza, escritora mexicana nacida en Matamoros, Tamaulipas, estuvo considerada como la favorita para obtener el Premio Nobel de Literatura 2025 con su libro ‘El invencible verano de Liliana’, texto que narra el feminicidio de su hermana en los años noventa y obra con la que ganó el Premio Pulitzer de 2024. Si bien el Premio Nobel finalmente fue otorgado al autor húngaro László Krasznahorkai, la mención de Cristina Rivera que fue considerada como la escritora a vencer, da brillo a las letras mexicanas.

Radicada en Estados Unidos desde 1989, la escritora y ensayista trabaja actualmente como profesora en la Universidad de Houston, institución donde obtuvo su doctorado en Historia Latinoamericana; estudió sociología en la UNAM y es directora del programa de posgrado en escritura creativa en español en la Universidad de Houston.

Una de sus novelas por la que es reconocida fue editada en 1999, nadie me verá llorar, una novela que el escritor mexicano Carlos Fuentes describió como “una de las obras de ficción más notables de la literatura no sólo mexicana, sino en castellano, de la vuelta de siglo“.

En esa novela histórica resalta el papel de la mujer que es sojuzgada a fin de maniatar su furia crítica. Novela histórica que se asoma a la vida de una interna contra su voluntad en el manicomio de La Castañeda que responde al nombre de Modesta Burgos quien estuvo internada por al menos treinta y cinco años desde la década de los veinte.

Modesta Burgos originaria de Papantla Veracruz, llegaría a la Ciudad de México a casa de su tío y deambularía por la ciudad entre fábricas y burdeles. Indagando en archivos de salud, Cristina Rivera reconstruye su vida y su peregrinar en la sociedad mexicana de principios del siglo XX. 

Si bien, el libro en mención es una edición reciente, de octubre de 2024 de Random House, la novela fue publicada en 1999; la novedad de esta edición es que ahora se usa el nombre real del personaje en cuestión ya que en la anterior edición se utilizó el nombre de Matilda Burgos, por cuestión de protección de identidad de los internos del Manicomio General, hoy con la Ley de Transparencia de y Acceso a la Información y Protección de Datos personales del 2012, así como la nueva Ley General de Archivos del 2016, permiten poder revelar su nombre.

Nadie me vera llorar nos relata la experiencia de Modesta Burgos, una mujer que, a pesar de haber sido internada a la fuerza en el manicomio La Castañeda a inicios del siglo XX, en la Ciudad de México, siempre conservó su furia crítica

, una inconfundible voz propia y su libertad. Modesta parece tener dificultad para fijar su atención en los objetos del mundo, pero por donde quiera que camina lleva toda la luz del manicomio sobre la cabeza.

Entre los archivos y obras consultadas por Cristina Rivera para recrear la historia de Modesta Burgos, se encuentra la obra del padre Rafael Montejano sobre Real de Catorce, que ahora ha sido reeditada por la UASLP dentro de su magro trabajo editorial. La consulta responde a la construcción de parte de la historia de Modesta Burgos por su paso por diez años en Real de Catorce en compañía de Paul Kamáck, historia que se sitúa a principios del siglo XX cuando la bonanza de Catorce comenzaba a decrecer y como consecuencia se suicidaría Paul y Modesta quemaría su casa, despertando en un hospital de San Luis Potosí, antes de ingresar a La Castañeda.

En la novela podemos leer: “En el vagón del tren, Pablo habla del Valle de Matehuala como si le perteneciera. Su querencia. A través de la ventanilla le señala la fila zigzagueante de la gobernadora, las flores de las biznagas, amarillas, rojas; las espinas del garambullo. Hay cactos largos como sacerdotes y árboles de nopal justo como los que pintó José María Velazco, Pitayas y Guayule.

…. Su nombre le produce la primera ternura real de su vida. Lo único que él le pide justo antes de entrar a las callecitas entrecortadas de Real es que nunca le de un hijo. Modesta acepta.

El amor es una tonadilla, apenas una canción.

El mineral de Catorce

es digno de compasión

pues que ahora se encuentra

en tan fatal situación.

Al pasar por Potrero

me preguntan dónde vas,

me voy a buscar trabajo

al mineral de la Paz.

Cristina Rivera Garza inició su serie de premios en San Luis Potosí al ganar con su libro de cuentos La guerra no importa el Premio Bellas Artes de Cuento Amparo Dávila en 1987.

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Opinión

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