agosto 4, 2026

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#4 Tiempos

El ruido de la vida | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

No se escribe impunemente. No se encierra uno en una habitación para llenar páginas y más páginas, alejado de todos, sin pagar después las consecuencias. ¿Hay algo que exija tanta soledad como la escritura? Se dice que las paredes de la habitación de Marcel Proust estaban forradas con una capa de corcho para evitar que llegaran hasta él los ruidos de la vida. ¡Ah! ¿Por qué encerrarse en un aposento mal aireado cuando la noche es tan fresca y la luna tan blanca? ¿Por qué escribir cuando se podría gozar? Se dice de otro escritor que, a la hora de ponerse al trabajo, se taponaba con algodón los oídos para que el rumor del exterior no turbara el orden de sus pensamientos; y de otro más que incluso se amarraba a su silla –como Ulises al mástil de su embarcación- para no irse, como todo el mundo, a solazarse con el dulce cantar de las sirenas.

El escritor necesita aislamiento, soledad. Pero pronto sucede algo que de ninguna manera había previsto: que esta soledad, poco a poco y sin que él lo advierta, va convirtiéndosele en hábito: en un hábito malo, es decir, en un vicio.

Julien Green, el famoso novelista, se quejaba en uno de los volúmenes de su Diario del excesivo silencio que rodea a los novelistas y exigía por el amor de Dios un poco de ruido: «Aunque no aquí, donde escribo –añadía, impenitente- sino en la habitación de al lado». Todo escritor, por mediocre que sea, tiende a tomar distancias, a apartarse de los demás: es su oficio el que lo exige…

¡Cuántas invitaciones rechazadas, cuántos diálogos interrumpidos, cuántos encuentros frustrados sólo por acabar una página, un capítulo, un párrafo que mañana por la mañana, enfadado, insatisfecho, este mismo que lo escribió echará sin compasión al bote de la basura! Si se hubiese atrevido a ir a aquel lugar, donde lo solicitaban, acaso habría consolidado una amistad, o comenzado una nueva, pero no lo hizo para «aventajarle al trabajo», como suele decir. Y, así, aunque pudo poner punto final a aquello que se traía entre manos, hoy está más solo que nunca, o, por lo menos, más solo que ayer, porque sus amigos no piensan seguirlo invitándolo ya a sus cenas y reuniones. ¿Para qué, si nunca va a ellas? ¿Para qué, si raramente aparece? El pecado del escritor es el pecado de la soledad. Y lo sabemos: «No es bueno que el hombre esté solo».

Una vez, caminando por una sombría calle de Praga, Franz Kafka hizo la siguiente confesión a su amigo Gustave Janouch: «El trabajo intelectual arranca al hombre de la comunión humana, mientras que el trabajo manual lo lleva hacia los demás hombres. ¡Qué lástima que no pueda yo trabajar en un taller, o por lo menos en un huerto!». El comerciante, el labrador, la ama de casa conversan constantemente con otros comerciantes, labradores o amas de casa: se saludan, se hacen preguntas acerca del estado del tiempo, se informan recíprocamente acerca de las virtudes del nuevo detergente salido al mercado. Pero el escritor, no: éste habla poco incluso con otros escritores. Es un perro mudo.

Al final de su vida, François Mauriac se espantaba de su propia soledad y se criticaba a sí mismo por  no haber frecuentado más a sus amigos para dedicarse a este tormento sin fin que es la escritura; literalmente, se daba golpes de pecho lamentándose de que el tiempo hubiera pasado tan de prisa y fuera ya demasiado tarde para intentar con ellos algún acercamiento. Escribió así en Lo que yo creo

: «Nunca, en ningún momento de mi vida, he estado realmente asociado a una vida parroquial como la que admiraba desde  fuera en Saint-Séverin, o en Saint-Sulpice, o en Saint-Germain-des-Près. He sido incapaz de ello, me ha repugnado siempre, y al igual que en el colegio yo era el que rehusaba tomar parte en los juegos comunes y a causa de ello pasaba por tener mal humor, mi instinto me ha mantenido siempre aparte del rebaño. Sí, me doy golpes de pecho y confieso que he sido el artesano de mi soledad en el seno del rebaño cristiano».

A menudo se habla de la sensibilidad del escritor para referirse a ese no sé qué de nostálgico que hay en él; en realidad es un ser nostálgico, sí, pero no por ser escritor, sino por estar solo demasiado tiempo. ¿Quién lo librará de este círculo vicioso? Quería, por un lado, romper de una vez por todas esas cuartillas malditas que lo atan a su escritorio, y, por el otro, si le quitaran la posibilidad de llenar esas cuartillas, no sabría qué hacer con su vida.

El otro pecado del escritor es, pues, la impenitencia. Se sabe solo, sabe que no debiera ser así, que debería asomarse al mundo aunque sólo fuera por un ventanillo, pero la verdad es que se queda donde está haciendo lo que hace.

 

Voy a romper la pluma. Ya no la necesito.

Lo que mi alma siente yo no lo sé decir.

Persigo la palabra y sólo encuentro un grito

roto, inarticulado, que nadie quiere oír.

 

Así se quejaba Gerardo Diego en una de sus primeras poesías. Pero nos engañó, pues ni rompió la pluma ni, por lo que sabemos, dejó de escribir versos. ¡Qué remo tan pesado es una pluma! Hoy mismo, para acabar este artículo, he tenido que postergar una ida al cine, lugar al que no voy desde hace algo así como cuatro años y medio. Ahora bien, ¿me invitarán mis amigos otra vez a salir con ellos? Desde la cocina escucho una voz que me dice que ya es hora de cenar. Pero yo no hago caso y escribo un párrafo y otro más. Tengo que terminarlo hoy, pues mañana ya no podré. Hoy mis parientes cenarán sin mí. ¿Y no es esto –me digo a mí mismo- un pecado, un pecado de soledad? Y, sin embargo, aquí está el artículo. Me costó una cena con los míos, además de una ida al cine, pero aquí está. Ojalá haya servido de algo el sacrificio… ¿He dicho cosas –como dijo el poeta- que nadie quiere oír?

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#4 Tiempos

El pionero de la música electrónica en América Latina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Uno de los trascendentes desarrollos artísticos y científicos potosinos lo son los pianos metamorfoseados desarrollados por Julián Carrillo, únicos en el mundo y que abriera la puerta a un nuevo universo musical. Los pianos, diseñados dando importancia al esquema práctico del propio piano, o sea sin cambiar la disposición de las teclas, fueron diseñados para poder tocar en tercios, cuartos, hasta dieciseisavos de tono, conformando así una serie de quince pianos que fueron presentados en la Feria Internacional de Bruselas en 1958 donde obtuvieron la medalla de oro.

Previamente Carrillo había diseñado y transformado un piano comercial de alta calidad a piano de tercios de tono, cambiando por completo el cuerpo del piano, el arpa que daba paso a tener un piano en tercios de tono, lo cual fue desarrollado a finales de la década de los cuarenta del siglo XX.

En este importante diseño del piano de tercios de tono, participó un joven que se haría camino en el mundo de la música y de la tecnología, Raúl Pavón Sarrelangue que pasa a la historia de la música mexicana como el pionero en la música electrónica en América Latina.

Por el lado musical, Raúl Pavón estudiaría guitarra con el célebre guitarrista Andrés Segovia y en Milán, Italia y en Colonia, Alemania, música electroacústica. Posterior a su participación el piano de tercios de tono, continuó su trabajo en nuevos diseños y construcción de guitarras y sintetizadores.

En el ámbito de la ingeniería y tecnología Raúl Pavón se formaría en el Instituto Politécnico Nacional egresando de la licenciatura en ingeniería en electrónica y comunicaciones en 1954, graduándose como ingeniero en radiocomunicación y electrónica con un diplomado en computación, continuando sus estudios superiores en electrónica en Milán, Colonia y París.

Su formación, así, estuvo ori entada a la música y la ingeniería lo que le permitiría unir esas disciplinas en sus futuras contribuciones en la música electroacústica de la que sería pionero en América Latina destacando además como compositor e investigador.

En 1964 construyó el primer sintetizador hecho en México, el Ominifón, uno de los primeros sistemas de sintetizador didáctico, que anticipó la idea de la tecnología musical como herramienta educativa y creativa.

En el Conservatorio Nacional de México fundaría en 1970 el Laboratorio de Música Electrónica junto a Héctor Quintanar, con quien colaboró en los primeros conciertos de música electrónica y electroacústica realizados en México. En 1976 dedicándose por completo a la música electrónica y al desarrollo del Icofón, instrumento de imagen y sonido electrónicos para el cual compuso las obras Suite icofónica (1983), Fantasía creacionista (1985), Una antifantasía (1986), Fantasía de la muerte (1987), Fantasía abstracta (1989) y Fantasía cósmica (1984), algunas de las cuales pueden escucharse por Youtube.

Publicó el primer libro sobre el tema de la música electrónica en 1981, intitulado La electrónica en la música y en el arte, editado por el Centro de Investigación y Documentación Musical Carlos Chávez (CENIDIM).

Raúl Pavón Sarrelangue, que tuvo relación con una de las aportaciones potosinas al mundo, nació en 1928 y falleció en el 2008.

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Corredor Humanitario

Trump pausa ataque a Irán; Teherán niega acuerdo sobre Ormuz

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Donald Trump

El presidente de Estados Unidos aseguró que suspendió una ofensiva militar para dar espacio a un acuerdo, pero el gobierno iraní rechazó que exista cualquier pacto y advirtió que responderá si es atacado

Por: Redacción

El conflicto entre Estados Unidos e Irán entró el fin de semana en una nueva fase de incertidumbre, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara la suspensión de un ataque militar previsto contra Irán con el argumento de abrir una ventana para un acuerdo diplomático. Sin embargo, Teherán negó que exista cualquier negociación o pacto sobre la reapertura del estrecho de Ormuz.

Trump afirmó que decidió detener la ofensiva tras conversaciones con aliados de Medio Oriente y expresó su expectativa de alcanzar un acuerdo “rápido”. Entre las condiciones planteadas por Washington se encuentran la reapertura del estrecho de Ormuz y el abandono del programa nuclear iraní.

La respuesta iraní llegó pocas horas después. El gobierno de Teherán calificó de falsas las declaraciones del mandatario estadounidense y aseguró que no existe ningún acuerdo con Washington

. Además, reiteró que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado mientras continúen las hostilidades de Estados Unidos.

El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, sostuvo que su país responderá a cualquier nueva agresión, mientras medios cercanos a la Guardia Revolucionaria respaldaron la postura oficial y descartaron cualquier negociación en curso.

La tensión en la región se mantiene elevada después de cinco meses de enfrentamientos entre Estados Unidos, Israel e Irán, un conflicto que ha afectado el tránsito marítimo en el Golfo Pérsico, el mercado energético y la estabilidad de Medio Oriente.

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Acento Ajeno

Las murallas de Chapultepec | Columna de Haniel Valdés

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Acento ajeno

Por: Haniel Valdés Velázquez

La ciudad de las piscinas a desnivel, los puentes verdes y las licencias gratuitas, tiene un nuevo debate público, que lo mismo puede parecer ataque político vestido de periodismo ciudadano.

Resulta que a muchos cochistas les molestan los nuevos topes de la Avenida Chapultepec, porque autos volaron sobre ellos en su primera noche. Los quejosos voladores aducen a través de reportes, que aún los topes no estaba bien señalados; lo cierto es que quien va a la velocidad permitida, no sale volando.

Por primera vez una obra vial a nivel de la calle ocupa portadas y titulares en los medios, porque para los ingenieros viales o expertos de turno la solución siempre es que el peatón suba y baje 200 escalones de horribles estructuras de hierro o que los autos sigan a 100 km/h sobre un puente o paso a desnivel.

No soy un experto en ingeniería urbana, por lo que no pretendo entrar en detalles técnicos de si está bien o mal hecho, por eso me centro en los debates que quieren forzar las páginas de Facebook que se llaman medios de prensa.

Pocas veces he visto medios cuestionar la constante construcción de estructura cochista que lejos de mejorar la movilidad, como dicen los boletines oficiales, tienden solamente a favorecer la velocidad.

¿Quién se acuerda de los peatones? ¿Quién piensa en el que quiere cruzar la calle sin tener que subirse a un gigante de hierro de más de 6 metros de altura? Antes de que lo invada un pensamiento clasista, whitexican o retrógrado y termine llamando “pobre” al que camina, tómese los 30 minutos que tarda en cada semáforo para respirar y léame con la mente un poco menos cerrada.

Las primeras quejas llegaron porque no había señalética para avisarle a los conductores que había una barda en medio de la calle, pero la mayoría de los que piden la señal con el aviso son los mismos que, a propósito, no ven las que sí están, esas que indican un máximo en la velocidad, o ser cortés con los peatones que intentan cruzar.

Señales faltan más, como una que indique para qué o quién es el carril central de Chapultepec, que en realidad nadie lo sabe a ciencia cierta, otras en toda la ciudad, las que avisen que la ciclovía no es para que se estacionen autos de los negocios de Carranza o Himno Nacional.

La Avenida Chapultepec tiene varias señales que indican que el límite de velocidad es de 50 km/h, algunas casi borradas -ahí te encargo, Ayuntamiento- pero en los videos que circularon de autos voladores, en ninguno de los casos, la velocidad del vehículo estaba por debajo del límite permitido

.

Sí hubo un fallo grande por parte de las autoridades viales municipales que no anunciaron a tiempo el tope y no colocaron la señal hasta que ya estaba listo el muro de los tormentos.

Sigue existiendo tardanza por parte de estas mismas autoridades para repintar o rescatar las señales que no solo ahí, sino en toda la ciudad, están mal pintadas, opacas, mal colocadas o tapadas por árboles.

Los medios que compartieron videos, que criticaron al gobierno municipal, que incitaron al odio de conductores hacia peatones (como si eso no fuera pan de cada día), ¿por qué no acompañaron sus post con un “circule con cuidado”, “cumpla con lo establecido”, “respete al peatón”?

A mis colegas de los medios: falta para el 2027, no empecemos desde ya a querer caerle mejor al que todavía no saben si va a seguir en el poder, hagamos periodismo útil, no crítica en busca de likes. 

Conductores: respeten al peatón. Peatones: no usen el móvil mientras cruzan las calles, ni intenten ganarle al semáforo. Ciclistas: hay solo 3 ciclovías, pero usémoslas correctamente. 

Autoridades: hagan su trabajo, pero háganlo bien, y no descuiden lo que hicieron antes por centrarse solo en obras nuevas.

Gobierno estatal: la obra municipal es para que las personas se sientan más seguras entrando a un parque bajo su cuidado, para evitar accidentes en una calle, de una ciudad que también es parte del estado.

Gobierno municipal: no se apresuren por hacer cosas solo de cara a la contienda electoral, échenle ganas y háganlas bien, respeten los tiempos, informen oportunamente a los usuarios de las vialidades.

Ya aprovechando, revisen las señales de tránsito de la zona, que necesitan mantenimiento, y luego dense una vuelta por la ciudad: hay banquetas que son estacionamientos, hay ciclovías intransitables, hay peatones en riesgo porque los conductores no siguen el reglamento.

En pocas palabras, bajemos todos la velocidad… en todo, hay topes.

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Opinión

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