#4 Tiempos
El rostro de Cristo | Columna de Juan Jesús Priego
Letras minúsculas
¿Qué es lo que podemos saber acerca de la figura humana del Señor? ¿Era alto o bajo, rubio o moreno? Ningún evangelista se tomó el trabajo de decírnoslo. «Jamás hemos visto su rostro ni escuchado su voz. En realidad, no sabemos cuál era el aspecto de aquel hombre llamado Jesús»: así comienza la Vida de Cristo escrita por Shusaku Endo (1923-1996), el novelista católico más leído del Japón.
De otros hombres bíblicos, como David, Absalón y Saúl, por ejemplo, sabemos que eran altos, rubios y de buena presencia. Pero de Cristo, al menos por lo que a esto toca, no sabemos absolutamente nada.
Pocas veces hablan los evangelios del rostro de Jesús, y cuando lo hacen es sólo para decirnos que, antes de ir a Jerusalén, «endureció su rostro» (Lucas 9,51); que en una aldea de Samaria no fue bien recibido «porque su rostro se dirigía a Jerusalén» (Lucas 9,53); que, en la noche de Getsemaní, «cayó rostro en tierra» (Mateo 26,39); que, durante el juicio, en el Pretorio, horas antes de su pasión, los soldados que se burlaban de él «le taparon el rostro» (Marcos 14,65) y «le escupían en la cara» (Mateo 26,67); que durante la Transfiguración en el Tabor, «mientras oraba, cambió el aspecto de su rostro» (Lucas 9,29) y que su cara, entonces, «brilló como el sol» (Mateo 17,2). Pero nada nos dicen acerca de su belleza o de su fealdad.
Para los primeros cristianos, pintar a las personas santas era un acto de irreverencia extrema: tal es el motivo por el que no poseamos un retrato ni siquiera aproximado del rostro de Jesús. San Clemente de Alejandría, en el siglo II, fue categórico: para evocar al Señor era suficiente con dibujar una paloma, un pez, una nave, un ancla o un zarcillo de vid, pues los retratos, si bien podían dar cuenta de su humanidad, nada sabían decir de su divinidad. Pintar a Cristo era, pues, robarle una de sus dos naturalezas, o lo que es lo mismo, incurrir en el pecado de herejía (véase su obra El pedagogo).
Será hasta más tarde -a principios del siglo III- que ciertos escritores eclesiásticos empezarán a aventurar hipótesis acerca del aspecto físico del Señor. Y aquí los pareceres tomaron dos caminos.
Para unos, Cristo debió haber sido humanamente feo. ¿En qué se basaban para afirmarlo? En un versículo del profeta Isaías que dice así, refiriéndose al Mesías: «No tenía gracia ni belleza; le vimos y no tenía un aspecto que pudiéramos estimar» (Isaías 53,2). Orígenes, el teólogo más prolífico de la antigüedad cristiana, era del mismo parecer y dijo en uno de sus tratados que «Jesús era pequeño, poco atrayente, parecido a uno cualquiera». Según San Efrén el Sirio, Jesús no mediría más de tres codos (poco menos de 1,50 metros). Y en tiempos mucho más recientes, François Mauriac hizo la siguiente observación (bastante aguda, por lo demás) para demostrar que, en lo que a belleza física se refiere, Jesús no aventajó en nada a ninguno de sus contemporáneos: «Al entregarlo, Judas no dirá a los soldados que lo aprehenderían: “Lo reconoceréis por su estatura. Aquel que es más alto que vosotros, cuya majestad salta a los ojos, a ese debéis arrestar”. Tampoco dirá: “Os será fácil distinguir al Maestro de los demás”. No: será necesario señalarlo con un beso» (Le fils de l’homme ).
Otro grupo de escritores creía, por el contrario, que Jesús debió ser físicamente hermoso. Se basaban en otro texto de la Escritura que dice así: «Eres el más bello de los hombres; en tus labios se derrama la gracia» (Salmo 45,5). Una carta descubierta en el Medioevo y atribuida al procónsul romano Cneo Cornelio Léntulo, contemporáneo de Jesús, describía su aspecto físico de esta manera: «Alta estatura, bien proporcionado, cabellos del color de las nueces maduras de Sorrento… Frente lisa y serena, rostro sin arrugas ni manchas, nariz y boca perfectas…Ojos azules, vivaces, brillantes. Brazos y manos graciosos a la vista». Para Fiódor Dostoievski (1821-1881), el gran escritor ruso, Cristo fue no sólo bello, sino bellísimo: «Nadie en la tierra ha sido más hermoso que él».
En un libro reciente, un filósofo español se propuso demostrar que Cristo era bello, y que fue gracias a su singular hermosura que pronto se conquistó la simpatía de sus discípulos:
«Con solo sus milagros, por muy grandes que fueran –escribe en un párrafo polémico-, un Jesús feo no hubiera tenido apenas poder de entusiasta atracción, de adhesión apasionada hacia su persona, hacia su doctrina, que se extenderá prodigiosamente por todo el mundo debido a unos corazones enamorados de él» (Enrique González Fernández, La belleza de Cristo).
En realidad no sabemos cómo fue Jesucristo. ¿Por qué los evangelistas no nos lo dijeron? Para justificar este silencio suele argumentarse que si bien los griegos eran el pueblo de la vista y el ojo –de la estética, en una palabra-, los judíos eran, por el contrario, el pueblo de la escucha y el oído –de la ética-, y que por eso no debe uno esperar en los libros de estos últimos descripciones físicas detalladas de nadie. Sí, y sin embargo –como hemos recordado más arriba-, las Escrituras no callan la hermosura de algunos hombres del Antiguo Testamento. ¿Qué hay detrás, pues, de este silencio deliberado de los evangelistas respecto al aspecto físico del Señor? ¿Estarán diciéndonos que después de todo no hay que dar demasiada importancia a la belleza o a la fealdad de un rostro, ni a la largura o cortedad de un cuerpo?, ¿que no se puede juzgar la importancia de un hombre sólo por los rasgos de su cara, sino que hay que ver más bien su belleza interior o la de sus obras? Silencio. Nunca lo sabremos. Y aunque creo firmemente que esta omisión ha sido debida más a la voluntad que al descuido de los evangelistas, cada uno es libre de sacar la conclusión que su piedad prefiera.
También lea: Sobre las lágrimas | Columna de Juan Jesús Priego
#4 Tiempos
Hagamos cuentas | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO
Comienza el torneo de la Liga MX, un torneo previo a la Copa del Mundo es un torneo con reglas diferentes, este año la cosa es simple, solo los ocho mejores de la tabla general calificarán a la liguilla, lo cual reduce las posibilidades de jugar postemporada. Esta situación me hace pensar que San Luis tiene muy pocas chances de colarse entre esos equipos que pelearán por el título al final de la temporada regular.
Pero en fin, como cada inicio, hagamos el ejercicio de pronosticar los puntos que puede llegar a hacer el cuadro potosino, jornada tras jornada.
Jornada 1.- Tigres / derrota (0 puntos)
Jornada 2.- América / derrota (0 puntos)
Jornada 3.- Tijuana / empate (1 punto)
Jornada 4.- Chivas / empate (2 puntos)
Jornada 5.- Necaxa / empate (3 puntos)
Jornada 6.- Querétaro / victoria (6 puntos)
Jornada 7.- Atlas / empate (7 puntos)
Jornada 8.- Puebla / victoria (10 puntos)
Jornada 9.- Mazatlán / victoria (13 puntos)
Jornada 10.- Cruz Azul / derrota (13 puntos)
Jornada 11.- Pachuca / empate (14 puntos)
Jornada 12.- León / victoria (17 puntos)
Jornada 13.- Monterrey / derrota (17 puntos)
Jornada 14.- Toluca / derrota (17 puntos)
Jornada 15.- Pumas / empate (18 puntos)
Jornada 16.- Santos / victoria (21 puntos)
Jornada 17.- Bravos / derrota (21 puntos)
Según el presupuesto, 21 puntos tendrá San Luis al terminar la temporada regular , una suma que le daría para culminar la competencia aproximadamente en el lugar 10 del torneo, mismo que lo estaría dejando fuera de los puestos de liguilla.
Siendo realistas, la plantilla de San Luis es muy limitada, con buenos jugadores pero que no puede competir contra las grandes nóminas, es un plantel modesto con pocas incorporaciones y aunque en este torneo parece que tiene diferentes opciones, no aspira a grandes números para revertir por mucho lo sucedido en los torneos anteriores, el equipo humilde tiene que distinguirse por el trabajo y demostrar.
Será un torneo complicado para San Luis, desesperante para la afición y de largo aliento para la prensa y dirigencia del equipo, ojalá que la suerte los apoye y el presupuesto aquí dicho se quede corto, que se sumen más de 21 puntos y se aspire a una calificación, ojalá las cosas mejoren y sea el despertar de una reconciliación con la afición, saquemos la calculadora, el rosario y suframos el bendito futbol mexicano, que al fin, es lo que hay.
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#4 Tiempos
SLP no es grande… pero su problema de transporte sí | Columna de Ana G Silva
Corredor Humanitario
Ya no es molestia. Ya no es inconformidad. Es hartazgo puro.
Y no, no voy a buscar una palabra más bonita, porque no la hay para describir lo denigrante que resulta usar el transporte público en San Luis Potosí.
Los camiones potosinos son, sin exagerar, de los más caros del Bajío. Hoy el pasaje cuesta 12.50 pesos y, aun así, el servicio es lento, viejo, sucio, impredecible y profundamente irrespetuoso con el usuario.
En Guadalajara, una de las ciudades más importantes del país, el transporte cuesta 8 pesos. En Querétaro, sí, puede llegar a 12 pesos, pero ahí el transporte sí sirve: pasa seguido, es relativamente puntual y no te condena a perder media vida esperando.
Aquí no.
En San Luis Potosí hay personas que esperan 20, 40 minutos o hasta una hora para que pase un camión. Una hora. Solo para subir. Eso no es un “detalle operativo”. Eso es trato indigno.
Aquí mismo, los potosinos repiten que atravesar la ciudad en coche toma 15 o 20 minutos. Pero gracias a un sistema de transporte público miserable, ese mismo trayecto se convierte en una hora con veinte, de los cuales 60 minutos son solo de espera.
En la Ciudad de México, con tráfico brutal y distancias enormes, puedes tardar dos horas en un traslado, sí, pero no esperas. El metro, el pesero, la combi pasan cada 4 o 5 minutos. La ciudad será un caos, pero el transporte no te abandona.
Aquí el usuario espera como si pidiera limosna.
Y por si fuera poco, muchas rutas dejan de operar a las 8 de la noche. Entonces la pregunta es obligada: ¿qué diablos pasa con quienes salen a las 8, 9 o 10 de la noche de trabajar?
Antes, el transporte público funcionaba al menos hasta las 10:30 pm. Hoy ya no. ¿La solución? Que el usuario pague Uber o taxi. Y eso no es ocasional: Es diario, es de lunes a viernes, de lunes a sábado. Para quien gana el salario mínimo —o apenas un poco más— esto es un golpe directo a la cartera.
Y aun así, todavía se atreven… Margarito Terán, líder de los transportistas, dice que 12.50 pesos no les alcanza, que no les “presta” para dar un buen servicio y que necesitan subir el pasaje a 15 pesos (aunque de todos modos se la pelan, porque legalmente no pueden aumentar la tarifa más allá de lo que marca el Índice Nacional de Precios al Consumidor, INPC) .
Seamos serios. La Secretaría de Comunicaciones y Transportes les ha señalado, año tras año, que circulan unidades con más de 10 años de antigüedad, algo que no debería permitirse en la zona metropolitana. Esto no empezó ayer. Pasó con Ricardo Gallardo, pasó con Juan Manuel Carreras y pasó antes.
Han sido omisos profesionales.
Prometen arreglar camiones. Prometen capacitar choferes. Prometen mejorar rutas. Y lo único constante es el mal servicio.
¿Quién no ha sufrido a un chofer grosero? ¿Quién no ha visto a uno hablando por teléfono, con la música a todo volumen, prepotente, echando carreritas con otro camión? ¿Quién no ha vivido eso de que se juntan dos unidades y una avanza a paso de tortuga, importándole poco o nada si el usuario lleva prisa?
Y luego está el clásico: acortar la ruta, aunque no sea su recorrido, porque “ya van tarde”. Y el usuario que se joda: se baja antes, camina, llega tarde, pierde tiempo y pierde dinero.
Eso no es transporte público. Eso es desprecio sistemático al usuario.
Por eso lo digo sin rodeos: si no pueden prestar un servicio digno, háganse a un lado.
Permitan que el Gobierno del Estado busque otra concesionaria que sí pueda, que sí quiera y que sí le alcance. Porque en otros estados ya quedó demostrado que con menos dinero se puede ofrecer un servicio muchísimo mejor.
Y ya ni siquiera es por el precio. Es por el tiempo robado, el maltrato, las unidades decrépitas, la falta total de respeto.
Basta de tratar al usuario como ciudadano de segunda.
Y ojalá —de verdad ojalá— que la secretaria Araceli Martínez Acosta se suba una semana, solo una, al transporte público para ir a trabajar. Que espere, que se desespere, que llegue tarde. A ver si así entiende la indignación diaria de miles de potosinos.
Porque el transporte público no es un favor. Es un derecho. Y en San Luis Potosí, hoy, ese derecho está secuestrado por la mediocridad.
También lee: ¿Y si un día dicen que ya no hay abortos… porque los escondieron todos? | Columna de Ana G Silva
#4 Tiempos
Gabriel Macías un periodista y político potosino en los albores del siglo XX | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Uno de los primeros periódicos que tuvo San Luis Potosí en los últimos años de la lucha armada en la revolución mexicana, fue el periódico Acción, un periódico para los hombres de acción, como rezaba su lema que fue creado por su director y propietario Gabriel Macías que iniciaba actividades en 1919 y permanecería un par de décadas informando a la sociedad potosina.
Gabriel Macías, periodista y político potosino fundó el periódico Acción y posteriormente la Revista Universal. Jugó un importante papel en la vida social potosina, pues impulsó la candidatura al gobierno de San Luis Potosí de Rafael Nieto Compeán que pasaría a la historia como un reformador de los derechos humanos al proponer la autonomía universitaria y el derecho al voto femenino, entre otras iniciativas de trascendencia.
Gabriel Macías participaría en estas iniciativas al ser diputado del congreso potosino en la XXVII Legislatura del Congreso del Estado de San Luis Potosí, legislando de septiembre de 1921 a septiembre de 1923. Esta legislatura, compuesta por 16 diputados, le tocaría debatir las iniciativas de autonomía universitaria y derecho al voto femenino, siendo ambas aprobadas, en primera instancia, aunque sufrirían obstáculos en su aplicación.
La XXVII legislatura estuvo integrada por: José D. Cervantes, Miguel Compeán, Santiago Rincón Gallardo, Herminio Y. Carreño, Gonzalo N. Santos, Tomás Estrada, Valentín Narváez, Pío Mendoza, José Santos Alonso, Alfredo E. Garza, José Fraga, Lorenzo Nieto, Lamberto Rocha, Manuel Rodríguez Martínez, Crescencio Rivera y Gabriel Macías.
Rafael Nieto fungía como Subsecretario de hacienda en 1919 y aceptaba la candidatura que era apoyada por varios políticos potosinos, entre ellos, Gabriel Macías y los partidos políticos Liberal Obrero, Liberal Reformista y el Reformista Independiente. Para el año de la publicación de la Revista Universal Gabriel Macías había dejado de ser diputado, aunque participaba en la vida política potosina. Creaba así la que puede considerarse la primera revista de divulgación del conocimiento donde cabían las disciplinas científicas y técnicas junto con las de carácter cultural, de interés social que reflejaba la vida cotidiana de principios del siglo XX a nivel mundial, con cierto énfasis en la norteamericana, al participar en los artículos de fondo periodistas estadounidenses.
El periódico Acción que iniciara actividades en 1919, se enfocó en vida política de Rafael Nieto apoyando su candidatura y su gestión, una vez que llegara a la gobernatura del estado, no sin conflictos electorales, pues llegó San Luis Potosí a tener dos gobernadores en funciones, hasta el día de su muerte en el extranjero mientras fungía representaciones diplomáticas. Del mismo modo, las páginas de Acción se vieron enriquecidas con extensos artículos políticos escritos por Rafael Nieto, donde desplegaba sus trabajos como estadista.
Mayores detalles sobre la orientación de La Revista Universal que aparecía como encarte en el periódico Acción, pueden consultar mi artículo: La Revista Universal, primera revista cultural y de corte científico en San Luis Potosí, en:
El periódico Acción, además de ser el medio de comunicación principal a inicios de la década de los veinte en San Luis Potosí, incorporó encartes a color por primera vez en la entidad, tanto en La Revista Universal, como en una sección cómica.
La novedosa característica de la revista fue la portada ilustrada a color, y en algunas partes de los interiores. Como publicación periódica vendría siendo la primera que aparecía con impresión a color en San Luis Potosí. Meses antes de su aparición, el periódico Acción sacaba a la luz otro suplemento dominical completamente a color, que denominaba como “sección cómica”, de al menos cuatro páginas, popularmente conocido como “monitos”. No sabemos si la infraestructura para impresión a color estaba en San Luis Potosí o era impresa en otro lugar. Revista Universal era de aparición semanal y se publicó al menos durante el año de 1925.
También lee: Gonzalo Celorio, su relación con San Luis Potosí | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
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