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El precursor de la divulgación científica en San Luis Potosí | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Soy partidario
de este escribir
sin método
a ras del suelo.
Desconozco la rima
y las novísimas
reglas
Traídas en jaulas
de París
o de China
Únicamente sé
cultivar estados de ánimo
escarbando detrás
mirándome fijamente los bigotes
Esperando
Que me sorprenda el poema.
Manuel Martínez Morales
El pasado 18 de marzo falleció a la edad de setenta años en la ciudad de Xalapa, el físico, matemático, escritor, poeta y divulgador de la ciencia Manuel Martínez Morales y con su muerte pierde México a uno de sus principales protagonistas en la comunicación de la ciencia. Manuel Martínez es egresado de la Escuela de Física de la UASLP y uno de los fundadores de El Cronopio, publicación cultural y de divulgación científica, fincada en la poesía, que naciera en los jardines de la entonces Escuela de Física a fines de los sesenta. En esa época Manuel experimentaba con la difusión y sembraba su raíz de compromiso y responsabilidad social del que sería un hombre de ciencia.
Sus tiempos convulsos de estudiante de física fueron aderezados con la creación del círculo de estudio Henry Poincaré, donde aparecían temas de filosofía, literatura, sociología, ciencia, entre otros, revestidos de discusiones sociales y las repercusiones de la ciencia en la sociedad y como consecuencia nacería El Cronopio, cuyo legado permanece en el presente (como ejemplo está sección en La Orquesta).
Sembrada la semilla, continuó su preparación en estudios de posgrado en computación y matemáticas en el Instituto Politécnico Nacional, regresando por un tiempo como catedrático a la Escuela de Física potosina, cultivando la semilla de la comunicación plantada años antes. Posteriormente parte a Edimburgo a realizar un diplomado en estadística y a Estados Unidos a la Universidad Tecnológica de Texas donde obtiene su doctorado.
Desde el inicio de la década de los ochenta es catedrático e investigador en la Universidad Veracruzana y ahí funda en la década de los noventa el posgrado en inteligencia artificial; ha sido además director General de Investigaciones, director del Instituto de Ciencias Básicas, director de las facultades de Estadística e Informática y de Física e Inteligencia Artificial, y a ultimas fechas director de Comunicación de la Ciencia de la Universidad Veracruzana.
Al termino de sus estudios de doctorado inicia la cosecha en temas de comunicación de la ciencia sembrados desde fines de los sesenta, y da rienda suelta a su oficio de escritor científico escribiendo para varios diarios veracruzanos, entre ellos de manera especial, el Diario de Xalapa, Diario AZ, entre otros y ha dirigido, fundado y coordinado varias revistas y suplementos, como la ciencia y el hombre, y el jarocho cuántico como suplemento en la Jornada Veracruz, todos ellos son ejemplo de la tarea de divulgación científica con el carácter de actividad de socialización del conocimiento científico, orientación de la disciplina de comunicación que impulsó Manuel Martínez en el país.
Sus secciones en estos diarios han trascendido y tenido sus repercusiones; Ciencia Luz o La Ciencia desde el Macuiltépetl, respuesta inteligente al programa editorial La Ciencia desde México que obligó a su cambio de nombre a La Ciencia para Todos, se han vuelto un referente nacional.
Estas actividades fueron realizadas por Manuel Martínez al parejo que su trabajo de investigación científica donde publicara un buen número de trabajos en revistas nacionales e internacionales, enfatizando en la aplicación de las matemáticas en problemas sociales, entre ellos los actuales problemas de epidemiología.
Un pertinaz crítico sobre políticas científicas y sociales solía presentarse en sus charlas, con orgullo, como un científico que NO pertenecía al sistema nacional de investigadores, esto como una postura al deficiente sistema de investigación en el país que propicia lo que el llamaba la maquila científica.
Sus abundantes escritos en los periódicos, son material de formación obligada para todo aquel interesado en la socialización del conocimiento científico, como solía definir Manuel a su actividad de divulgación científica lo que iba mucho más allá del simple contacto público con la información científica.
Con su muerte, la vieja Escuela de Física, ahora inexistente, está de luto.
Manuel Martínez Morales es el precursor de la divulgación científica en San Luis Potosí y el pionero de esta en Veracruz.
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Estado
MetroRed reubicará parada Fenapo por nueva infraestructura vial
La adecuación permitirá optimizar la operación de la Línea 3 una vez que entre en funcionamiento el Paso Inferior Arena Potosí
Por: Redacción
La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) trabaja en la reubicación de la parada Fenapo de la Línea 3 de MetroRed, como parte de las adecuaciones derivadas de la próxima puesta en operación del Paso Inferior Vehicular Arena Potosí.
Personal técnico realiza recorridos para definir la ubicación más adecuada, privilegiando la seguridad, accesibilidad y comodidad de las y los usuarios, además de una mejor integración con la nueva infraestructura vial.
La dependencia informó que la modificación permitirá mantener una operación eficiente del servicio gratuito de transporte y facilitará la conectividad de miles de usuarios que diariamente utilizan esta ruta.
La nueva ubicación de la parada y los ajustes operativos serán dados a conocer oportunamente a través de los canales oficiales de MetroRed.
También lee: Paso inferior de Circuito Potosí entra a su recta final
Deportes
De las Malvinas al Azteca y del Azteca a Atlanta: Argentina vs Inglaterra y una guerra que no termina
Argentina llega como vigente campeona del mundo. Inglaterra busca su primera Copa en 60 años. Entre los dos equipos hay una guerra, un Maradona y 44 años de historia sin resolver.
La Guerra de las Malvinas ya no se pelea con fusiles. Se pelea con la voz y, en especial, con un balón
Por: Carlos Ruíz Espinosa
Tras su sufrido triunfo ante Suiza en Cuartos de Final, los jugadores de la Selección Argentina cantaron. No cantaron cualquier cosa: cantaron que las Malvinas son argentinas. “Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo”. Era la víspera de una semifinal de Mundial, una que marcará el capítulo más reciente de una historia que lleva 44 años sin resolverse.
Hoy en Atlanta, la campeona del mundo enfrenta a una Inglaterra que busca su primera Copa en 60 años. Esos 60 años no son un número cualquiera. La última vez que Inglaterra levantó el trofeo fue en 1966, en la tierra donde el futbol nació.
Fue ese año cuando el árbitro alemán Rudolf Kreitlein expulsó al capitán argentino Antonio Rattín en los Cuartos de Final donde la Albiceleste se enfretaba a los locales. Rattín no quiso salir. Tuvo que ser escoltado por la policía. Inglaterra se acabó llevando la victoria por la mínima con un tanto de Geoff Hurst.
Al final, el técnico inglés Alf Ramsey se negó a que sus jugadores intercambiaran camisetas con los argentinos y los describió en la prensa como “animales”. Los argentinos llamaron a ese partido “el robo del siglo“. Dieciséis años después… llegó la guerra.
El 2 de abril de 1982, Argentina invadió el archipiélago que llama Malvinas y que Gran Bretaña llama Falkland. El conflicto duró 74 días.
La guerra fue breve y fue una catástrofe. El general Leopoldo Galtieri, heredero de Jorge Rafael Videla al frente de una junta militar que llevaba seis años desapareciendo y torturando a su propio pueblo, ordenó la invasión como una apuesta desesperada: necesitaba una causa nacional que enterrara la crisis económica y los crímenes que el régimen acumulaba. La apuesta salió mal.
Los soldados que enviaron a las islas eran en su mayoría reclutas de 18 y 19 años, muchos de provincias tropicales del norte argentino, sin entrenamiento para el frío ni equipamiento suficiente. Llegaron al invierno con ropa inadecuada, mal alimentados, a veces abandonados por sus propios oficiales que dormían en casas mientras los reclutas se congelaban en trincheras.
Frente a ellos, un ejército profesional que recorrió 13,000 kilómetros para recuperar unas islas donde vivían menos de dos mil personas.
El 2 de mayo de 1982, el submarino británico HMS Conqueror hundió al crucero ARA General Belgrano cuando navegaba fuera de la zona de exclusión declarada por Gran Bretaña. Murieron 323 marinos argentinos. Fue el día más sangriento de la guerra y también su punto de no retorno: la flota sudamericana se retiró a sus puertos y no volvió a salir. Lo que quedaba de la guerra se disputaría en tierra, con pibes que no sabían bien por qué estaban ahí, contra soldados que sí.
El poeta Jorge Luis Borges, de ascendencia parcialmente británica, lo vio desde Buenos Aires y dictaminó con su ironía característica: “La guerra de las Malvinas es una pelea entre dos calvos por un peine.” Tres años después escribió el poema “Juan López y John Ward”, sobre dos soldados ficticios (uno por bando) que mueren en las islas sin haber cruzado una sola palabra. Los llamó víctimas de “unas islas demasiado famosas.”
Al final, murieron 649 soldados argentinos y 285 británicos. Argentina se rindió el 14 de junio de 1982. El Mundial de España comenzó al día siguiente. No hubo pausa. No hubo luto colectivo. Hubo futbol.
El caso de Osvaldo Ardiles relató el conflicto como ningún otro. Jugador del Tottenham Hotspur, el día después de la invasión jugó la semifinal de la Copa FA contra el Leicester City: la afición rival lo abucheó en cada toque del balón.
En las Falkland, su primo José Ardiles se desempeñaba como piloto de caza, y acabó muriendo en combate sobre las islas semanas después. Fue el primer piloto argentino en caer en la guerra. Ossie dejó Inglaterra sin saber cuándo volvería, pero sería el primer reflejo de la relación directa que tendría la pelota con las secuelas de las Malvinas.
La derrota en la guerra fue devastadora para un pueblo que, similar a lo que aconteció en el Mundial de 1978, recurrió al futbol para buscar la alegría que la actualidad nacional le quitaba . El ídolo ya no iba a ser Mario Alberto Kempes como en ese torneo ni mucho menos Videla o Galtieri. El héroe albiceleste respondía al nombre de Diego Armando Maradona.
El 22 de junio de 1986, Cuartos de Final del Mundial de México 86. En el Estadio Azteca, ‘El 10’ metió dos goles contra Inglaterra que explican más sobre Argentina que cualquier libro de historia. El primero fue la mítica “Mano de Dios“. Diego saltó a disputar un balón con el portero Peter Shilton, y ante su falta de estatura, estiró la mano para acabar empujando la pelota a la red… el árbitro lo dio por bueno.
El segundo, en el que gambeteó a cinco ingleses en 11 segundos, fue una obra maestra catalogada como “El Gol del Siglo”. Ganaron 2-1. En un solo día, el ‘Pelusa’ se despachó dos de los tantos más icónicos en la historia del futbol, pero esos goles significaban mucho más que el pase a Semifinales.
En su autobiografía, Maradona lo escribió sin tapujos: “Aunque habíamos dicho antes del partido que el fútbol no tenía nada que ver con la guerra de las Malvinas, sabíamos que habían matado a muchos chicos argentinos ahí. Los mataron como pajaritos. Y eso era la revancha”.
Roberto Perfumo, ex jugador argentino, fue más claro todavía: “En 1986, ganarle a Inglaterra era suficiente. Ganar el Mundial era secundario para nosotros. Ganarle a Inglaterra era nuestro verdadero objetivo.”
La herida no se cerró en 1986, pero tampoco en 1998, cuando argentinos e ingleses se citaron en Octavos de Final del Mundial de Francia. Un primer tiempo trepidante que acabó 2 por 2 tras un golazo de Michael Owen y un icónico tanto de Javier Zanetti tras un tiro libre. La segunda mitad quedaría marcada por la expulsión del entonces joven David Beckham por una patada al ‘Cholo’ Simeone que convertiría al ‘Spice Boy’ en villano nacional por un buen rato. Los sudamericanos se acabarían imponiendo en penales.
El asunto menos se calmó en 2002, cuando en Corea-Japón, el mismo Beckham cobró el penal que eliminó a Argentina en la Fase de Grupos. Los de Marcelo Bielsa se fueron a las primeras de cambio de un Mundial al que llegaron como favoritos y, por primera vez desde la guerra, volvieron a caer ante los ingleses en semejantes instancias.
Simon Kuper, periodista y autor de Football Against the Enemy —el libro que exploró cómo el fútbol canaliza guerras y dictaduras en todo el mundo—, tituló su análisis de esta rivalidad en The Guardian en 2002 con una frase que hoy suena a profecía: “The conflict lives on.”
El conflicto sigue vivo. Los jugadores argentinos lo cantaron el sábado después de librar el encuentro ante los suizos. La diferencia, es que ya no se pelea con fusiles. Se pelea con la voz y, en especial, con un balón.
Hoy en Atlanta, Argentina defenderá su corona mundial contra una Inglaterra que lleva 60 años esperando repetir lo que logró en 1966, pero esto va mucho más allá de la gloria deportiva. Habrá nuevas generaciones en la cancha que no vivieron la guerra, pero que cargarán con su peso sin buscarlo.
Borges tenía razón: son dos calvos peleándose por un peine. Lo que el escritor no sabía, y seguramente no hubiera querido saber considerando cuánto odiaba al futbol, es que ese peine hoy tiene la forma de un boleto a la Final del domingo.
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Ciudad
Seduvop descarta caos vial pese a tres obras en Circuito Potosí
Leticia Vargas aseguró que el desnivel Arena Potosí estará listo en agosto, antes de la Fenapo, y que el puente de Villa Magna no arrancará hasta concluir el del Real Inn
Leticia Vargas aseguró que el desnivel Arena Potosí estará listo en agosto, antes de la Fenapo, y que el puente de Villa Magna no arrancará hasta concluir el del Real Inn
Por: Redacción
La Secretaría de Desarrol lo Urbano, Vivienda y Obras Públicas (Seduvop) descartó que las obras en el tramo sur del Circuito Potosí vayan a provocar un caos vial , pese a que en los próximos meses coincidirán tres proyectos en esa vialidad, informó su titular, Isabel Leticia Vargas Tinajero.
Las obras son el desnivel a la altura de la Arena Potosí, el puente de la glorieta del Real Inn y el futuro puente de Villa Magna. Vargas Tinajero precisó que este último no arrancará sino hasta que concluya el del Real Inn —cuya ejecución tomará aproximadamente seis meses—, por lo que no habrá tres frentes activos al mismo tiempo.
El desnivel Arena Potosí se encuentra en sus últimas fases, indicó la titular, y la entrega tentativa es agosto, antes del inicio de la Feria Nacional Potosina (Fenapo). El proyecto contempla una inversión de alrededor de 250 millones de pesos, con 800 metros de líneas de construcción, drenaje pluvial, alumbrado y señalamiento peatonal.
Vargas Tinajero aseguró que la Seduvop trabaja en coordinación con la Policía Vial del Ayuntamiento de la capital para los cierres de circulación necesarios, y señaló que la relación con esa dependencia ha sido buena y sin contratiempos.
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