octubre 19, 2026

Connect with us

#4 Tiempos

El enemigo de todos | Columna de Juan Jesús Priego

Published

on

LETRAS minúsculas

Recuerdo que cuando en mis tiempos de estudiante de filosofía tuve que leer algunos textos de Santo Tomás de Aquino (1225-1274), me sorprendió muchísimo descubrir que, para este santo y sabio varón, una de las razones por las que el suicidio resultaba inaceptable era porque rompía los lazos que unen al individuo con la sociedad. Más que sorprenderme, esta manera de ver las cosas francamente me chocó.

Estaba de acuerdo en que el asesinato de uno mismo era algo moralmente reprobable; que se trataba de una acción que había que evitar aún en las situaciones más desesperadas, etcétera; lo que no lograba comprender era qué tenía que ver en ello la sociedad.

Si mi memoria no me falla, mis pensamientos en aquella época discurrían más o menos por estos caminos: «Puesto que nadie se suicidaría si no se sintiera solo, la sociedad, de alguna manera, es culpable de esa muerte. ¿Por qué nadie va a buscar al desesperado para arrebatarle el arma que dentro de poco utilizará contra sí mismo? ¿Por qué nadie lo llama para preguntarle si se encuentra bien, si no necesita compañía o por lo menos una palmada cariñosa en el hombro? En la vasta ciudad en la que vive y sufre, nadie piensa en su pobre persona, nadie lo recuerda. ¡Y ahora resulta que es él quien corta los lazos, es decir, el que viola la ley! ¡Pues no, no y no! La razón debe ser otra, porque ésta me parece insuficiente además de injusta para con el desesperado».

Por aquel entonces, yo acababa de leer La caída de Albert Camus (1913-1960) y aún resonaban en mi interior algunas frases de ese monólogo admirable: «Sobre todo no vaya a creer usted que sus amigos le telefonearán todas las noches, como deberían hacerlo, para saber si no es precisamente ésa la noche en que usted decidió suicidarse, o sencillamente si no tiene necesidad de compañía, si no se dispone a salir. Pero no, si los amigos le telefonean, tenga usted la seguridad de ello, lo harán en la noche en que usted no está solo y en que la vida le parece hermosa».

En el fondo, me decía a mí mismo, los culpables son siempre los otros por no llamarnos cuando deberían hacerlo.

Por dejarnos solos tanto tiempo. ¡Que se diga que el suicidio atenta contra el amor debido a nosotros mismos, o, incluso, contra el amor que debemos a Dios, que fue quien nos dio la vida, pero no que atenta contra el amor de los demás: eso no, eso nunca!

Recuerdo haber dicho todo esto a mi viejo profesor de ética, que se me quedó mirando dolorosamente. Lo único que acertó a decirme fue una frase tomada del Evangelio: «Esto no puedes comprenderlo ahora, pero lo comprenderás más tarde» (Juan 13,7).

Sí, fue mucho más tarde cuando lo comprendí, y sólo después de haber escuchado la queja de muchos hombres y mujeres que no hallaban la manera de sobrevivir a sus muertos voluntarios. Casi todos ellos se mostraban ofendidos, ultrajados, llenos de desprecio: aquella muerte solitaria, silenciosa, los había matado a ellos también.

Pienso, por ejemplo, en el caso de aquel padre de familia que se ahorcó en su recámara mientras en el cuarto de enfrente respiraban dos niños que se quedarían solos a merced de la vida. ¿No era justo pensar en ellos? ¿No era necesario que aquel hombre aceptara su desesperación como el precio que había que pagar para no dejar solos a aquellos seres que tanto lo necesitaban?

Pero me temo que él pensó únicamente en su propia soledad y nada en la de aquellos a quienes mataría su ausencia. ¿No había sido demasiado egoísta?

Muchos años de una psicoterapia de pacotilla y cientos de miles de libros de autoayuda inspirados en ella nos ha enseñado a creer que lo primero que cuenta es nuestra persona, nuestros complejos y nuestra felicidad.

En la época en que su madre se estaba muriendo –cuenta William J. Doherty en su libro Soul Searching- una mujer estaba en terapia con un analista muy afamado, y cuando ésta le habló del deber de estar junto a su madre durante sus últimos días, el terapeuta le hizo esta pregunta:

«-¿Y qué cosa es su madre para usted en este momento?».

En otras palabras, ¿por qué sacrificarse por una madre, un padre, un hijo o un cónyuge? ¿Por qué pensar en ellos, si nuestro primer deber es para con nosotros mismos?

A veces pienso que, en cierto sentido, al insistir tanto en el yo y tan poco en el nosotros, la psicología ha acabado convirtiéndonos en hombres y mujeres profundamente egoístas y antisociales. Antisociales en el sentido de que los demás influyen cada vez menos a la hora de tomar las decisiones que supuestamente habrán de llevarnos nuestra tan anhelada «autorrealización». Pero se trata sólo de una sospecha, y no sé si será infundada.

Sea como sea, Santo Tomás tenía razón: el suicidio, aparte de ser un pecado (es decir, una grave ofensa al Dios de la vida), es también un rechazo de los demás, un desprecio que los hiere: es tomar, con respecto a ellos, una distancia infinita.

El mundo ha dado vueltas, y ya no soy más aquel joven estudiante de filosofía que quería criticarlo todo. Ahora la vida me ha enseñado que no es prudente despreciar la sabiduría de los antiguos.

Recuerdo el caso de una mujer cuyo marido se había suicidado disparándose un tiro a la cabeza: ¡con qué rencor hablaba de él, con qué rabia! «Me ha dejado sola, sola», decía gritando. «¡Lo odio!».

Ahora el que miraba dolorosamente era yo. Así miraba a aquella mujer. Porque tenía razón, porque no se equivocaba, porque la habían dejado sola. ¡Ah, mi querido Santo Tomás, qué superficial fui yo en otro tiempo, con qué ligereza me tomaba yo tus profundas reflexiones!…

Lee también: Una pregunta inconveniente | Columna de Juan Jesús Priego

Acento Ajeno

Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés

Published

on

Por: Haniel Valdés

Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.

Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.

Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.

Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.

Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.

Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual

y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.

La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.

Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?

Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.

“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)

También lee: Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés

Continue Reading

El Cronopio

María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Published

on

EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.

Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.

María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.

Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.

Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.

Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”

María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.

María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.

También lee: El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Continue Reading

Acento Ajeno

Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés

Published

on

Por: Haniel Valdés

La comunidad cubana en el exilio, en Estados Unidos y en México, ha escrito en estos días cartas y mensajes dirigidos a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Cuestionan que Gabriela Fernández Álvarez, presentadora del programa oficialista “Con Filo”, haya sido admitida en la Maestría en Derechos Humanos de la UASLP y que hoy esté cursándola en esta ciudad.

Los hechos conocidos son pocos. Su nombre aparece en la lista de la generación 2026-2028. Está en San Luis Potosí. En 2025, durante una gira por España, sostuvo que en Cuba no hay presos políticos. Todo lo demás es una discusión de fondo, y es más incómoda de lo que parece.

“Con Filo” nació en 2021, tras las protestas del 11 de julio, como respuesta de la televisión estatal cubana. Sus defensores dicen que desmiente falsedades. Sus críticos, que en algún punto dejó de desmentir y empezó a ridiculizar a la oposición, dentro y fuera de la isla, y a señalar como “vendepatrias” a quien se fue. Muchos exiliados lo viven como algo personal, porque vieron su rostro en pantalla como blanco de burla por opinar distinto. Esa es la versión de ellos, y es la que han hecho llegar a la UASLP.

Hay una ironía que ellos señalan y que no puedo dejar pasar. Quien llamó traidor al que salió de Cuba pudo salir, viajar y dar charlas en Europa. Pocos cubanos tienen ese privilegio.

La pregunta para México

Aquí es donde el caso deja de ser solo cubano. La universidad pública mexicana, ¿puede negar un lugar por lo que una persona ha dicho en público? Mi respuesta es que no debería. Una maestría en derechos humanos que excluya por opinión traicionaría la materia que enseña. La libertad de expresión protege también a quien piensa lo contrario de lo que a uno le gustaría.

Pero esa respuesta no cierra el tema. Un posgrado no es una tribuna. El objetivo del programa es formar profesionistas críticos y comprometidos con la solución de problemas de derechos humanos, en lo local, en lo nacional y en lo internacional. Y de eso sí podemos preguntar, porque no es lo mismo defender el derecho de alguien a estudiar que ignorar lo que esa persona dijo en pantalla durante años.

Y en México la materia no es teórica. Este es un país con miles de personas desaparecidas, periodistas asesinados y presos que esperan sentencia durante años. Un aula de derechos humanos en San Luis Potosí no es un espacio neutro. Se habla de casos reales, con familias reales.

Lo que corresponde

A la UASLP le corresponde explicar cómo se evalúa a quien aspira a este posgrado y qué responde a las cartas que recibió. Hasta ahora no hay una postura pública de la universidad, y el silencio solo alimenta la sospecha. También corresponde buscar la versión de la estudiante, que no ha respondido a los señalamientos. A ella le corresponde algo más difícil: sentarse en una clase donde se discute lo que defendió negar y escuchar.

Defiendo que se quede. Si la maestría sirve para algo, es para que esas ideas se confronten con argumentos, casos y compañeros que vivieron lo que ella calificó de mentira. Pero defender su derecho a estar no me obliga a fingir que la pregunta no existe.

También lee: Las murallas de Chapultepec | Columna de Haniel Valdés

Continue Reading

Opinión

Pautas y Redes de México S.A. de C.V.
Av Cuauhtemoc 643 B
Col. Las Aguilas CP 78260
San Luis Potosí, S.L.P.
Teléfono 444 2440971

EL EQUIPO:

Director General
Jorge Francisco Saldaña Hernández

Director Administrativo
Luis Antonio Martínez Rivera

Directora Editorial
Ana G. Silva

Periodistas

Diseño
Karlo Sayd Sauceda Ahumada

Productor
Fermin Saldaña Ocampo

 

 

 

Copyright ©, La Orquesta de Comunicaciones S.A. de C.V. Todos los Derechos Reservados