#4 Tiempos
El desprecio a la Suprema Corte | Columna de Víctor Meade C.
SIGAMOS DERECHO.
Finalmente, el pasado 14 de junio Arturo Zaldívar emitió un pronunciamiento sobre la suerte que tendrá el artículo transitorio décimo tercero de la nueva Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación (LOPJF) que prevé ampliar por dos años su mandato como presidente del Consejo de la Judicatura, así como el del resto de las y los consejeros actuales. Es decir, se trata de un vil intento —pobremente justificado— de López Obrador de tomar por asalto al Consejo de la Judicatura y a la Presidencia de la Suprema Corte y minar su autonomía de gestión, con lo que podrían, por ejemplo, iniciar procedimientos sancionatorios en contra de jueces y juezas. El transitorio es a todas luces contrario a lo dispuesto en los artículos 97 y 100 de la Constitución, que prevén cuestiones como la duración de dichos cargos y su independencia.
Desde la aprobación del citado transitorio, el Ministro Presidente de la Suprema Corte y del Consejo de la Judicatura Federal se ha encontrado en la posición incómoda de decidir qué tratamiento darle al regalo envenenado que le envió López Obrador a través de sus serviles mayorías legislativas, que con cada voto dejan en claro que no comprenden el peso del mandato constitucional que reviste a su puesto como integrantes del Congreso de la Unión.
En dicho pronunciamiento anunciado en su cuenta de Twitter, Arturo Zaldívar afirma que solicitará la integración de un expediente que sea turnado a algún ministro o ministra para que proponga al Pleno de la Suprema Corte un proyecto, sea para ratificar el contenido del transitorio décimo tercero o para declararlo inconstitucional. El procedimiento propuesto por Arturo Zaldívar encuentra su fundamento en el artículo 11, fracción XVII de la LOPJF, que indica que, para velar por la autonomía de los órganos del Poder Judicial, son atribuciones del Pleno de la Corte «[c]onocer y dirimir cualquier controversia que surja entre las Salas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y las que se susciten dentro del Poder Judicial de la Federación con motivo de la interpretación y aplicación de los artículos 94, 97, 100 y 101 de la Constitución […]».
Lo anterior quiere decir que, por tratarse de una cuestión que afecta a la vida interna y autonomía del Poder Judicial, las y los once ministros que integran el Pleno están facultados para dirimir controversias de esta naturaleza con una mayoría simple de seis ministros. Con este procedimiento, Arturo Zaldívar no tendría impedimento alguno y sí podrá participar en la votación del futuro proyecto.
Una vía alterna para invalidar el transitorio décimo tercero sería a través de una acción de inconstitucionalidad presentada por una minoría de al menos 33% de las y los integrantes de la Cámara de Senadores y Senadoras. Dicha acción de inconstitucionalidad tendría que votarse mínimo por una mayoría de ocho ministros y ministras para que se pueda retirar del ordenamiento jurídico al transitorio décimo tercero. Sin embargo, Arturo Zaldívar ha señalado que, de ser el caso, tendría que excusarse de la votación por ser un tema que le beneficia/perjudica directamente. Por tanto, la votación requerida sería aún más ajustada (al menos ocho votos de diez posibles). Una porción significativa de las críticas a Zaldívar sostienen que esta representa la mejor vía para la invalidez del transitorio, pues ya no sería el ministro presidente el protagonista del asunto.
Considero que la vía más adecuada para invalidar al tran sitorio décimo tercero es con la consulta propuesta por Zaldívar en los términos del artículo 11, fracción XVII de la LOPJF. Por una parte, sostengo que la Corte saldrá mejor librada de este entuerto si es el propio Zaldívar quien impulse su invalidez y que, muy importante, vote en contra de la constitucionalidad del transitorio. Lo anterior enviaría un mensaje institucional muy claro de rechazo a la extensión de su periodo. Por otra parte, si la vía fuese a través de la acción de inconstitucionalidad, el procedimiento vendría impulsado por una minoría legislativa y con Zaldívar teniéndose que excusar de la votación, lo cual dejaría un silencio institucional por parte de Arturo Zaldívar mucho más significativo que cualquier posicionamiento que pueda realizar en medios de comunicación. No obstante, considero que las minorías legislativas deben de presentar las acciones de inconstitucionalidad para que, aunque eventualmente se resuelva el asunto con la consulta propuesta por Zaldívar, quede registrado también el rechazo del Legislativo a los embates que buscan concentrar el poder en manos del Ejecutivo.
La solicitud de Zaldívar ya fue turnada al Ministro José Fernando Franco González-Salas para la elaboración del respectivo proyecto. Hay que destacar que fue el ministro Franco González-Salas quien redactó el sólido y robusto proyecto que propuso invalidar la extensión del periodo de Jaime Bonilla como gobernador de Baja California, mismo que fue aprobado por unanimidad en el Pleno de la Corte. A su vez, hay que resaltar que Franco González-Salas terminará en diciembre próximo sus 15 años como ministro, por lo que tendrá en este proyecto la oportunidad de figurar una última vez como un ministro discreto pero confiable a la hora de hacer guardar la Constitución.
El rechazo al transitorio décimo tercero debe de contar con el apoyo de las y los once ministros, incluyendo a Zaldívar, y quedar registrado como un acontecimiento simbólico de resistencia del derecho frente a la política. Si alguno de los o las ministras vota en favor de su constitucionalidad, la legitimidad y credibilidad de la Corte —y muy particularmente la de ese ministro o ministra— se verá reducida a su mínima expresión.
La necesidad de que la Corte rechace este transitorio de manera unánime se vuelve aún más clara cuando López Obrador no muestra recato alguno en afirmar desde Palacio Nacional que los otros diez ministros y ministras son incapaces de llevar a cabo la reforma. «Son conservadores», les dice. ¿Juan Luis González Alcántara Carrancá, Yazmín Esquivel Mossa y Margarita Ríos Farjat, propuestas por López Obrador, son inútiles? ¿Para qué los propuso para la Corte, entonces?
Decir que solamente Zaldívar puede llevar a buen puerto la reforma significa un completo desprecio a la Suprema Corte y a sus integrantes. La naturaleza misma de las instituciones radica en que estas prevalecen y funcionan sin importar quién esté al frente de ellas. Es inadmisible para la vida de nuestro Estado democrático y de derecho pensar que instituciones de una sola persona son lo que se necesita para transformar al país.

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El Cronopio
María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Por: J.R. Martínez/Dr. Flash
En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.
Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.
María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.
Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.
Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.
Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”
María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.
María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.
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Acento Ajeno
Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
La comunidad cubana en el exilio, en Estados Unidos y en México, ha escrito en estos días cartas y mensajes dirigidos a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Cuestionan que Gabriela Fernández Álvarez, presentadora del programa oficialista “Con Filo”, haya sido admitida en la Maestría en Derechos Humanos de la UASLP y que hoy esté cursándola en esta ciudad.
Los hechos conocidos son pocos. Su nombre aparece en la lista de la generación 2026-2028. Está en San Luis Potosí. En 2025, durante una gira por España, sostuvo que en Cuba no hay presos políticos. Todo lo demás es una discusión de fondo, y es más incómoda de lo que parece.
“Con Filo” nació en 2021, tras las protestas del 11 de julio, como respuesta de la televisión estatal cubana. Sus defensores dicen que desmiente falsedades. Sus críticos, que en algún punto dejó de desmentir y empezó a ridiculizar a la oposición, dentro y fuera de la isla, y a señalar como “vendepatrias” a quien se fue. Muchos exiliados lo viven como algo personal, porque vieron su rostro en pantalla como blanco de burla por opinar distinto. Esa es la versión de ellos, y es la que han hecho llegar a la UASLP.
Hay una ironía que ellos señalan y que no puedo dejar pasar. Quien llamó traidor al que salió de Cuba pudo salir, viajar y dar charlas en Europa. Pocos cubanos tienen ese privilegio.
La pregunta para México
Aquí es donde el caso deja de ser solo cubano. La universidad pública mexicana, ¿puede negar un lugar por lo que una persona ha dicho en público? Mi respuesta es que no debería. Una maestría en derechos humanos que excluya por opinión traicionaría la materia que enseña. La libertad de expresión protege también a quien piensa lo contrario de lo que a uno le gustaría.
Pero esa respuesta no cierra el tema. Un posgrado no es una tribuna. El objetivo del programa es formar profesionistas críticos y comprometidos con la solución de problemas de derechos humanos, en lo local, en lo nacional y en lo internacional. Y de eso sí podemos preguntar, porque no es lo mismo defender el derecho de alguien a estudiar que ignorar lo que esa persona dijo en pantalla durante años.
Y en México la materia no es teórica. Este es un país con miles de personas desaparecidas, periodistas asesinados y presos que esperan sentencia durante años. Un aula de derechos humanos en San Luis Potosí no es un espacio neutro. Se habla de casos reales, con familias reales.
Lo que corresponde
A la UASLP le corresponde explicar cómo se evalúa a quien aspira a este posgrado y qué responde a las cartas que recibió. Hasta ahora no hay una postura pública de la universidad, y el silencio solo alimenta la sospecha. También corresponde buscar la versión de la estudiante, que no ha respondido a los señalamientos. A ella le corresponde algo más difícil: sentarse en una clase donde se discute lo que defendió negar y escuchar.
Defiendo que se quede. Si la maestría sirve para algo, es para que esas ideas se confronten con argumentos, casos y compañeros que vivieron lo que ella calificó de mentira. Pero defender su derecho a estar no me obliga a fingir que la pregunta no existe.
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El Cronopio
El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Uno de los importantes divulgadores científicos de México fue el charquense Luis González de Alba, que emergió como un personaje famoso por su participación en el Comité Nacional de Huelga en el movimiento estudiantil de 1968; compromiso que asumió justo al egresar de la carrera de psicología en la UNAM. Fue aprehendido y recluido en la cárcel de Lecumberri donde inicia su labor literaria al escribir la novela Los Días y los Años. Lo narrado en esta novela fue usado por Elena Poniatowska lo que derivó en un conflicto entre González de Alba y la Poniatowska lo que la llevó a corregir lo dicho en su libro de La Noche de Tlatelolco.
Este lamentable episodio en la historia del México moderno, en el cual tuvo un protagonismo Luis González de Alba, marcó su derrotero profesional, participando en el periodismo y la política, siendo colaborador de los medios de comunicación: Grupo Milenio, Excélsior, Punto, Punto de Partida, Revista de Revistas, Siempre, Unomásuno y Nexos. Participó en la creación del diario La Jornada, de donde sería expulsado en 1997 tras la polémica con Elena Poniatowska.
En La Jornada, iniciaría su aventura como escritor científico en la columna “La Ciencia en la Calle” que atendió durante una década. Continuó su labor como divulgador de la ciencia en una nueva columna en Milenio Diario, que llamó “Se descubrió que…” donde escribía sobre ciencia y temas nacionales. Estas columnas marcan un momento especial en la historia de la divulgación de la ciencia en México, pues entrelazan los temas científicos, que era una de sus pasiones, con los históricos y sociales lo que enriquece el contenido tratado de manera clara y amena.
Esta labor lo llevó a escribir, además de novelas, poesía, ensayos y cuentos, libros de divulgación de la ciencia como La Ciencia, La Calle y Otras Mentiras; El Burro de Sancho y El Gato de Schrödinger: un paseo al trote por cien años de física cuántica y su inesperada relación con la conciencia, donde muestra la relación entre física y sociedad a través de la historia, libros publicados en 1989 y 2001, respectivamente.
Escribió además los libros de divulgación científica: Bases biológicas de la bisexualidad, (1985); La orientación sexual: reflexiones sobre la bisexualidad originaria y la homosexualidad, (2003); Niño o niña. Las diferencias sexuales, (2006), donde refleja y explica las bases científicas sobre la homosexualidad, manifestando su labor como activista gay . Publica además los libros: Maravillas y misterios de la física cuántica: un paseo por la física del siglo XX y su inesperada relación con la conciencia, (2010) y Teoría de los grafos en las ciencias sociales, (1984).
Luis González de Alba nació en Charcas, San Luis Potosí, el 6 de marzo de 1944, donde realizó sus primeros estudios. Del pueblo minero, su familia se traslada a Guadalajara y González de Alba va luego a la Ciudad de México a continuar sus estudios profesionales de psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México.
Entre sus actividades destacan la política, el activismo, la literatura y de manera especial su labor como divulgador científico pues se convirtió en uno de los divulgadores más influyentes e importantes del país, sumándose a la lista de divulgadores potosinos que forman parte de lo que llamo la tradición mexicana en divulgación de la ciencia donde se privilegia el compromiso social de la ciencia y su enfoque cultural. Fue un apasionado de los temas de física moderna y del cerebro humano, relación que marca una nueva etapa de estudio para entender la conciencia y la función del hombre en el universo con el desarrollo de la mente.
Luis González de Alba se suicidó el 2 de octubre de 2016, fecha de la conmemoración del 48 aniversario de la masacre de Tlatelolco.

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