julio 6, 2022

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#4 Tiempos

El “Chat Attack y María Luisa Albores” | Apuntes de Jorge Saldaña

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Apuntes

Amigos del “yo no olvido el año viejo” e hijos de “mi viejo caballo de palo”, se acabó el recalentado. Que conste que no es por trasnochado, pero en la práctica es hoy miércoles 5 de enero el día que palpable, real y crudo, arranca en la arena política y social el año para los potosinos.

Este 2022 abre a batir de tambores: esto es guerra y no hablo siquiera de la que apenas deja ver sus armas elevando los contagios vertiginosamente y que ha alertado a los sistemas de salud del gobierno del estado.

Estoy hablando de una guerra en la que se enfrentan dos fuerzas, una aparentemente imparable y otra, aparentemente inamovible (No hay universo donde existan ambas, por eso la acotación de “aparentes”).

Los llamados por las trompetas al combate son ni más ni menos que el poder federal, (léase el presidente, la 4T, AMLO) que se presentan a batalla en contra de las sólidas fuerzas de los poderes fácticos incrustados como roca volcánica del Mesozoico de los grandes capitales en San Luis Potosí. El botín es añejo, pero día con día más valioso: Nada más 111 mil hectáreas de la Sierra de San Miguelito.

María Luisa Albores González es la general que ha enviado el comandante en jefe, Andrés Manuel, para librar esta batalla. En el otro bando figura al frente con espada en alto y caballo blanco, Carlos López Medina, que representa a casi un centenar de “capitanes del capital”. Los primeros quieren Área Natural Protegida, todo o nada. Los segundos quieren convertir en oro 2 mil hectáreas y están dispuestos a lo que sea por ese cofre. Esto es el “Chat Attack”

Apenas el 13 de diciembre pasado, redes sociales, activistas, ambientalistas y voceros celebraban por todo lo alto la declaración completa de la Sierra protegida. El triunfo embriagó a los defensores de las causas: “la cuatro te” había cumplido, el “La sierra no se toca” se hizo realidad, “la Sierra no se vende, se cuida y se protege”, había triunfado sobre el mal…

Espero no ser yo quien rompa esa breve pompa de alivio y aliento, pero es mi deber informar que duró más el gozo de la protección serrana, que una olla de ponche caliente en una vecindad populosa.

El último día del año se tomó el acuerdo y fue publicado en estrados el lunes 3 de enero:

El núcleo agrario denominado Comunidad de San Juan de Guadalupe y Anexos, Tierra Blanca y San Miguelito y anexos promovió, a través del presidente de comisariado y autoridades comunales, un amparo que echa por tierra la declaratoria federal.

Así es, Culto Público. Dos juristas por separado me lo han confirmado y aunque hay lugar a la interpretación, lo que es un hecho es que los dueños de la Sierra, los poco más de 300 comuneros, los herederos de un terreno donde cabría la mitad de otra ciudad, que ha sido de ellos y sus familias prácticamente desde la Independencia, han dicho NO a la declaratoria de la misma como Área Natural Protegida.

No tengo, por supuesto, el testimonio de los más de 300, pero sus autoridades, sus representantes, y en un cálculo mesurado más del 80 por ciento de ellos, están a favor del proyecto inmobiliario y a que el cofre de las 2 mil y pico de hectáreas sean convertidas en oro a favor del bando de los “Capitanes del Capital”.

No hay duda, y si gusta usted comprobarlo es fácil buscar el expediente 1364/2021-VIII del juzgado cuarto de distrito.

Son los dueños de la tierra social y no los voceros o activistas los que buscan detener la declaratoria de ANP en la Sierra de San Miguelito.

La razón es mundana y simple, se llama: dinero.

El bando de los del capital, los que se lanzan en el “Chat Attack” han puesto sobre la mesa más de 80 millones de pesos, 22 de ellos ya en manos de comuneros y representantes de los mismos.

El bando del gobierno federal les da solo la satisfacción de defender su tierra y les ofrece un programa de siembra de piñón que le dará a cada comunero algo así como 3 mil pesos al año (Sí leyó bien, 3 mil pesos al año para cada comunero).

Hoy será un día vital para el desarrollo de la batalla. Queda claro que el gobierno federal está a favor de defender la Sierra, pero ¿no es también el mismo gobierno que vela por los intereses de los más pobres?

Legalmente, el amparo dicta que “se guarde el estado de las cosas”, es decir, antes de la declaratoria, por lo que la asamblea puede decir “sí” al negocio del centenar de corsarios inmobiliarios y decidir si sembrar piñones o recibir algo así como 60 mil pesos mensuales durante los próximos 20 años, pero ¿urbanizar la Sierra es el futuro que deseamos todos los demás que ni dueños ni socios ni comuneros?

Entre la esgrima se encuentra la postura del Gobierno del Estado. ¿Jugará de lado de la gente? ¿De cuál gente? ¿De los dueños de la Sierra (los auténticos) aun cuando quieran asociarse al batallón inmobiliario? ¿Se jugará del lado del gobierno federal y la declaratoria? Digo, no parece ni tiempo ni circunstancia para que Ricardo Gallardo contradiga a AMLO, pero tampoco su gobierno puede permitir violar un amparo…

Las trompetas llaman a la batalla y los tambores se baten. Ambos bandos tienen caballería, infantería y ataque aéreo (mucho ataque aéreo).

Hoy una de la tarde la general Albores desde Palacio de Gobierno, se espera, dará a conocer la primer jugada de su estrategia y muchas preguntas deberán ser contestadas.

Buen acertijo para el gobernador Ricardo Gallardo que, hay que decir, venció en sus primeros 100 días de mandato todas y cada una de las apuestas que tenía en contra, y supo cumplir cada uno de sus compromisos. Al día 102, el que tiene enfrente es un reto político con repercusiones e impacto en muchos niveles, ya veremos su hilar fino.

Por el momento el que esto escribe se repliega (pero no atrinchera) para llevar a usted esta que, todo parece indicar, será una crónica de guerra.

Atentamente… hoy solo Jorge Saldaña.

BEMOLES

GRAN FONDO

De forma y fondo no es poca cosa que el ciclista Nairo Quintana eligiera a San Luis Potosí para llevar a cabo en octubre su evento “Gran Fondo”. Para los que no sabíamos, el colombiano es uno de los mejores del mundo, lleva en el pecho el triunfo de vueltas ciclistas de talla global y estuvo a poco de ser coronado en el Tour de Francia. El evento, prácticamente significa poner en los ojos del planeta a nuestra capital potosina y será algo nunca visto. Gracias al colombiano por elegirnos y a las buenas artes de la autoridad municipal por hacerlo posible. ¿Quién se anota como voluntario? #FondoEnSLP

ANUNCIO CLASIFICADO

En breve circularán físicamente, en tinta y papel, misivas con información clasificada. Una alternativa única y de alivio que ofrecerá La Orquesta a la impersonal y efímera velocidad digital. Si usted es uno de los elegidos en recibirla, no la divulgue y mucho menos la comparta. Son las cartas de navegación que de a poco le serán reveladas. #CartasDeJorgeSaldaña

PREGUNTA

Cada vez circula con mayor velocidad una leyenda urbana en tierras potosinas. ¿Alguien ha escuchado sobre la “Mujer Tigre”? Es una historia descabellada que reúne peculiares y cuasi heroicos actos de una mujer de honor, valiente, ágil, osada, de mirada penetrante y alma devastada. Acecha a los traidores, a las y los infieles, dicen que toma venganza de las almas heridas o traicionadas… Investigaré cauteloso el caso y, de ser posible, por entregas le contaré de sus andanzas #LMT

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#4 Tiempos

Monólogo sobre el destino | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

La libertad no lo es todo, eso es lo que digo yo. El hombre, además de libertad, necesita destino: aunque sea un poquito, aunque sólo sea en pequeñas dosis. ¿Se ha preguntado usted, estimado señor, qué haríamos en un mundo donde todo estuviera previsto y regulado; donde, en fin, no ocurriera nunca nada?

¡Qué bello es el verbo ocurrir! Ocurre lo que no había sido planeado, lo que escapa a cualquiera de nuestras previsiones. ¿Ha notado usted que a los hombres nos gustan las ocurrencias? Pues bien, ¿podría usted decirme qué es una ocurrencia si no un pensamiento que llega sin avisar, una idea no programada que se cuela en la conversación sin que nadie sepa de dónde ha venido ni adónde va, como el Espíritu? Una ocurrencia, si se vale decirlo así, no es un pensamiento pensado, sino un pensamiento ocurrido, y en eso radica precisamente su atracción, su irresistible interés. Le daré un ejemplo de lo que quiero decir.

Una vez contaba yo a mi sobrina un cuento infantil muy conocido. La niña estaba intrigadísima y sudaba de miedo cuando la Bruja le dice a Blancanieves: «¡Cómete esa manzana!». No quiero engañarlo a usted, pero mi sobrina temblaba de pies a cabeza, lo cual ya no me gustó nada; entonces decidí introducir en el relato un elemento cómico. «Y cuando Blancanieves oyó lo que le decía la bruja, le preguntó: “¿Es una orden?” La Bruja se le quedó mirando, se rascó la cabeza y dijo: “No, la orden es de seis”».

Mi sobrina, al estallar en risas, dejó de temblar y yo quedé bien contento. Pero no crea que yo había pensado ese final: es que, para salvar la situación, no me quedó otro remedio que improvisar. Pero prosigamos con nuestro discurso, estimado señor.

¿Y no es por esto, también, que preferimos una conversación viva –donde todo puede ocurrir– a un programa televisivo en el que cada cosa ha sido programada y medida? En televisión no hay ocurrencias, señor mío: para que las hubiera debería haber también un poco de espontaneidad, cosa que, por supuesto, no hay ni habrá jamás.

Y, ahora, permítame una breve digresión filológica, lingüística, o como quiera llamarla usted. En italiano, acontecimiento se dice accadimento, palabra derivada del verbo cadere, que significa caer. Un acontecimiento es aquello que cae, que nos cae encima, es decir, algo que no ha dependido de nosotros pero que de alguna manera se nos pone enfrente para que luchemos con él –como hizo Jacob con el ángel- o simplemente lo hagamos a un lado.

Lo diré con otras palabras: lo que habíamos planeado sucede, pero lo imprevisto ocurre. Si no encuentra usted desconsiderada la comparación, diría que los acontecimientos son como las ropas con que se viste el destino para salir de casa.

Y ahora, ¿podría decirme usted, estimado señor, cuáles son los días más aburridos de todos? ¿No son, acaso, los que no nos dan sino lo que esperábamos de ellos, pero nada más? El aburrimiento nace de la ausencia de lo imprevisto. Allí donde todo se reduce a ser una réplica exacta de lo que tiene que ser, allí nace el hastío. Levantarse, ir a la oficina o a la fábrica, hacer una pausa, volver al trabajo, acabar la jornada, regresar al hogar, acostarse y volver a empezar mañana la misma operación. Los días en lo que todo sucede como había sido registrado en nuestra agenda son los más insípidos de todos. Nunca una novedad, un suceso que altere el orden de las cosas: días siempre iguales a sí mismos; días, por decir así, sin alma.

Insisto: los hombres necesitamos el destino tanto como la libertad. Reflexione usted en esto que solía decirle a Jean Guitton su querida esposa: «De buscarme, jamás me habrías encontrado». Y usted, ¿no podría decir otro tanto? Si hubiese buscado a aquellos seres que hoy le son tan importantes, ¿cree que hubiera tenido éxito en su intento, estimado señor? Por mi parte, debo decirle que lo que esperaba nunca llegó, y que lo que llegó fue siempre lo que no esperaba. Por honestidad –y también por franqueza- debo decirle que fue mejor así.

Tengo escrito aquí, en una tarjeta de cartulina, un pensamiento del poeta argentino Simón Kargieman. Hace ya varios meses que lo cargo en mi cartera como un pequeño tesoro. Permita que se lo lea a usted. Espere, espere… ¡Aquí está!: «El destino me da la mano todos los días. No creo demasiado en él pero, por si acaso, no rehúso su cercanía. No vaya a suceder que me abandone a mí mismo y que, dándome yo cuenta, lo busque y no lo encuentre. ¿Y qué ocurriría entonces? Pues muy sencillo, que me quedaría a solas con m soledad, sin más compañía que la ausencia y un desolado futuro. Por eso, aunque no crea demasiado en él, le hago caso todos los días para que me trate bien y para volverlo a ver mañana, y así todos los días hasta que se dé cuenta y entonces, bueno, entonces aceptaré lo que el destino disponga».

¿No son bellas estas palabras, estimado señor? Si el destino nos ignorara, aunque sólo fuera por un instante, quedaríamos abandonados a nuestra propia libertad, lo cual sería desastroso. Porque tenga en cuenta, señor mío, que es el destino quien hace llegar los seres a nuestra vida. Nosotros no los buscamos, sino que aparecen, caen: son siempre un acontecimiento. El destino es como el oleaje que empuja la botella que flotaba en el mar para confiarla a la playa. Entonces la playa lo recibe y se alegra con el mensaje que venía oculto en la botella. ¡Y todo gracias al oleaje, estimado señor, es decir, a lo que no depende de nosotros!

Lo que depende de nosotros es bueno realizarlo; y lo no depende de nosotros es bueno recibirlo. Aquello nos hace hombres, pero esto, con mucha frecuencia, nos hace felices.

Bueno, eso es lo que yo digo, estimado señor. Y, ahora adiós, que se ha hecho tarde.

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Una pléyade de poetas potosinos en la carrera de jurisprudencia | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Las letras potosinas en los albores del siglo XX tuvieron una intensa actividad con poetas de primera línea que dieron brillo a la literatura mexicana. Una característica de esta pléyade de artistas es que una gran cantidad de ellos coincidieron en las aulas del Instituto Científico y Literario, principalmente en la carrera de leyes.

Ese ambiente propició que estudiantes de otros estados siguieran ese camino de las letras y las leyes para formarse en el Instituto Científico y Literario, donde iniciaran su carrera en el mundo de las letras, siguiendo ese camino de formación que décadas atrás había marcado el bardo potosino Manuel José Othón.

Varios de esos escritores son desconocidos para los potosinos por lo que se requiere una mayor difusión de sus obras y sobre todo de ese ambiente cultural que se respiraba en el San Luis de principios de siglo y que trascendería a nivel nacional. La coincidencia de esos personajes en las letras y la formación en leyes que nutriera la discusión política que se mantenía en aquella época, que diera marco al movimiento revolucionario, es uno de los casos sui generis que ha sido poco estudiado.

De esa generación de escritores provenientes de otros estados y que vinieron a San Luis a estudiar leyes en el Instituto Científico y Literario sobresalen los poetas y escritores Ramón López Velarde, Manuel Muzquiz Blanco, Luciano Joublanc Rivas y Artemio del Valle Arizpe.

Entre los potosinos se encuentran: José María Facha, Ignacio Medellín Espinosa, David Alberto Cossío, José Margarito Ramos, Melchor Vera, Agustín Vera, Juan del Trejo, José Ciriaco Cruz, Rafael Diaz de León, Gildardo Estrada Dávalos, José Antonio Niño, Antonio Barrenechea Sein, Juan José González Bustamante, Alfredo Zepeda Winkfield, Jorge Adalberto Vázquez, Jesús Silva Hersog, Luis Castro y López, Salvador Gallardo, Rodolfo Diódoro Ruiz, Romeo Manrique de Lara, Roberto de la Cerda Silva, Aurelio de Alba, Salvador Cabello, Arturo Reyes Robledo, Guillermo Aguirre y Fierro, Miguel Álvarez Acosta, Manuel Ramírez Arriaga, Jorge Ferretis, Antonio Castro Leal, Francisco Arellano Belloc, Jesús Zavala.

Es asombrosa la lista que se menciona y, no es completa, pues se centra en aquellos que estuvieron en el Instituto Científico y algunos de ellos también en el Seminario Conciliar. Así que en la ciudad de San Luis Potosí se nutría con los poemas y escritos que a través de poemas sueltos o libros publicaban estos poetas.

Figuras como Othón que, para entonces, era el poeta representativo de la literatura mexicana, así como el caso de López Velarde, atrajeron más que retraer a los jóvenes que ensayaban en forjar poemas, sirviéndoles de estímulo, fundaron revistas y periódicos y conformaron el enriquecimiento de la vida cultural potosina.

De esa lista de poetas que coincidieron en la carrera de leyes del Instituto Científico y Literario en los primeros años del siglo XX aparecen más de treinta escritores que sin duda crearon un rico ambiente cultural en torno a la literatura, propiciaron la discusión política y contribuyeron al desarrollo del propio Instituto Científico y Literario que se preparaba para convertirse en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí al obtener su autonomía al inicio de la segunda década del siglo XX.

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Recomendaciones de cine LGBTQ+ | Columna de Mario Candia

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APUNTES DE UN CINEÓFITO

 

El lugar sin límites (Ripstein. 1978) Con un guión basado en la novela de José Donoso y con la colaboración del novelista argentino Manuel Puig, El lugar sin límites del director mexicano Arturo Ripstein representa un parteaguas en la cinematografía nacional, una película de culto que expone el machismo, la homofobia, el odio, la doble moral, la corrupción y abusos de poder en nuestra sociedad. La película muestra una mirada seria sobre la homosexualidad como no se había visto antes en el cine mexicano, un relato que desafortunadamente se mantiene actual y vigente. Para la posteridad quedan las enormes actuaciones de sus intérpretes, en especial la de Roberto Cobo, quien es todo un icono dentro del cine nacional, tanto por su trabajo como “El Jaibo” en Los olvidados de Buñuel, como por su “Manuela” y su inolvidable baile de la leyenda del beso. Un clásico de culto mexicano.

Prayers for Bobby (Mulcahy. 2009) Película basada en hechos reales, nos muestra el entramado de relaciones de una idílica familia cristiana, en la cual todo funciona a la perfección, cada miembro se mueve según ‘‘la voluntad de Dios’’. Sin embargo el perfecto mundo forjado bajo las férreas doctrinas que inculca la biblia se viene abajo cuando se descubre que Bobby no es el hijo perfecto con el que sus progenitores siempre habían soñado. La madre del joven Bobby, interpretada por Sigourney Weaver, es una señora de creencias evangélicas fundamentalistas que no puede asimilar que su hijo es homosexual. A partir de ahí, el drama va creciendo, hasta llegar a la tragedia. Y la tragedia dará paso al descubrimiento, a la transformación y a la solidaridad. Uno de los objetivos del filme es remover conciencias y hacernos reflexionar. Y sin duda nos hace anhelar el día en que la aceptación, la comprensión y el amor en el sentido más pleno de la palabra, hagan posible que historias como estas no tengan que suceder.

Pride (Warchus. 2014) La película relata la lucha de los mineros contra la Dama de Hierro, sus huelgas y reivindicaciones callejeras. Y como, una cuadrilla de gays y lesbianas, ante el rechazo a su colectivo en 1984, deciden crear una asociación en apoyo a los mineros para quizá así, conseguir aceptación y visualización. Lo que parece una idea alocada, poco a poco va tomando sentido, llegando a prensa, radios y televisión. Matthew Warchus y su guionista Stephen Beresford componen un agradable relato conciliador y emotivo que hace recuperar la fe en el ser humano más allá de todo lo que nos divide y, revindica aquello que nos une, que es el espíritu humano de solidaridad.

Retrato de una mujer en llamas (Sciamma. 2019) Una película que captura la esencia de los profundos sentimientos que sienten dos mujeres atrapadas en un tiempo que no es el suyo, el amor que surge entre ellas y la indeleble huella que les deja para siempre. Una cinta de gran belleza y delicadeza desde el primer fotograma al último, sin demasiados concesiones al sentimentalismo. Tiene momentos mágicos, cómo la canción de la fiesta en el fuego de un grupo exclusivo de mujeres, repleta de lírica, de poesía. Una película con secuencias que por momentos parecen pinturas renacentistas en imperceptible movimiento. Técnicamente es prodigiosa, tanto la fotografía como el sonido, que te transporta a esa época. Extraordinaria.

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Opinión