marzo 21, 2026

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El camino a la cima; Rómulo Koasicha: el mejor boxeador de SLP

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Por: Ana G Silva

Rómulo de 29 años nació en San Luis Potosí, San Luis Potosí, se ha destacado en el boxeo amateur y profesional consiguiendo peleas por campeonatos mundiales.

La historia de Rómulo comenzó a los tres años cuando inició a entrenar box, apenas cumplidos los cuatro años realizó su primera pelea amateur y a los 5 la segunda.

A los cuatro años decidió practicar béisbol y durante su etapa en la primaria representó en varias ocasiones al estado en la “Liga Pequeña de Béisbol en San Luis Potosí” como seleccionado, en cada una de las competencias se llevó el título el mejor pitcher.

Entrenaban diariamente junto a su entrenador y padre, Armando Koasicha Hipólito.

La carrera de Rómulo como boxeador amateur arrancó en Monterrey en 2004, hizo su primera aparición en la Olimpiada Regional donde consiguió el bronce, sin embargo no le fue suficiente para pasar a la etapa nacional. Al siguiente año en el estado de San Luis Potosí logró encaminarse como representante del estado y en mayo de ese mismo año en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; se llevó la medalla de plata a casa: “En las olimpiadas regionales siguientes ganaba y pasaba a las nacionales, pero ya no gané medallas”.

En 2008 tomó la decisión de dedicarse al boxeo profesional, “en octubre 16 debuté en la Arena Coliseo aquí en San Luis Potosí, contra otro debutante llamado Alfredo Arellano, de Aguascalientes, los dos íbamos parejos. Gané la pelea por K.O. efectivo en el primer round con un gancho al hígado”.

“La segunda pelea fue ese mismo año en León, Guanajuato, gané en el tercer round, y así mantuve mi invicto por 16 peleas”.

No fue hasta el año 2012 cuando Rómulo Koasicha ganó su primer cinturón y en la Ciudad de México se coronó como campeón de Norteamérica, avalado por el Consejo Mundial de Boxeo (CMB). Dos años después, ganó el campeonato de Latinoamérica del CMB en el auditorio Miguel Barragán en San Luis Potosí contra un colombiano.

“Luego de esto me rankean como uno de los mejores 20 peleadores de peso pluma en CMB (126 libras o 57.100 kg) y durante muchos años me mantuve en esa división”.

En 2014 fue a Gales, en Reino Unido, peleó contra Lee Selby: “Yo considero que pesó la localía del boxeador, pero demostré que no fui en calidad de bulto y di una buena pelea por 10 rounds, aún así el rival salió cortado de la ceja derecha y, a partir de ahí, se abrieron más puertas”.

En noviembre de 2015, Rómulo peleó en Ciudad de México por el campeonato nacional avalado por la Comisión de Box y Lucha Profesional en México, obtuvo la victoria en el séptimo round a un peleador de Jalisco, llamado Guillermo Ávila.

“Esto me abrió las puertas para peleas más importantes”, dijo el pugilista potosino. En noviembre de ese año obtuvo la oportunidad de su vida, pues fue a Las Vegas, Nevada, a pelear por el campeonato mundial de peso pluma del CMB contra Vasyl Lumachenko

, sin embargo, el púgil potosino perdió por K.O. en el décimo round.

“Tuve buenas palabras de gente de Estados Unidos, todos decían que nadie le había aguantado así a Lumachenko, nadie se le había puesto al tú por tú, entonces eso me dejó buen sabor de boca”.

Rómulo detalló para La Orquesta cómo fue su entrenamiento previo a esta pelea:

“El entrenamiento viene desde que uno decide estar en este deporte, ya que al final todo cuenta, porque tu meta es ser campeón del mundo desde pequeño. Esa preparación fue diferente ya que ha sido una de las mejores preparaciones de mi vida, porque todo se dedicó a un rival difícil y se adaptó todo para pelear con él, además de la dieta y ejercicios.

Antes de esa pelea sabía que iba a Las Vegas e iba a pelear, pero no lo podía creer, fueron pasando los días y con la preparación te lo empiezas a creer, en el avión decía ‘ya voy para allá y voy a mi sueño’; estar en Las Vegas con todos los lujos y tal cual sale en las películas, es cuando más te empieza a caer el 20 y dices ‘esto es real y nadie te lo regalo’ porque todo fue de trabajo de toda la vida, y cuando pasa la pelea dices ‘por fin se logró gran parte de lo que quería’ que es pelear por un campeonato del mundo, en tal ciudad y te deja con un buen sabor de boca”.

Posteriormente, el boxeador peleó en Florida, Estados Unidos, en 2016 y en abril 2019 en la ciudad de Puerto Elizabeth en Sudáfrica.

“El salir de tu país y representarlo es una motivación muy grande, en esas peleas perdí, pero no son excusas, siempre hay que prepararse y mantenerse con la mentalidad de ganar”.

“No soy viejo, pero tengo mucha experiencia, desde los 17 años, ya vamos muy maduros hablando boxisticamente en nombre de San Luis Potosí y México”, dijo Rómulo Koasicha.

Su vida fuera del ring

Rómulo relató que lo más difícil de dedicarse al boxeo profesional ha sido sacrificar su vida personal, no asistir a fiestas o reuniones de amigos y familiares, “nuestros padres nos criaron de deporte y la escuela, no fue tan difícil porque sabíamos que teníamos que entrenar, no nos causaba queja o tristeza, siempre en nuestra mente estaba en no ser el promedio sino destacar. Vale la pena”.

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Así se jugará la Copa Potosí 2026

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La Copa del Millón tiene lista su ruta tras la celebración del sorteo de la fase de grupos

Por: Redacción

El Instituto Potosino de Cultura Física y Deporte (Inpode) realizó el sorteo oficial de la Copa Potosí 2026 en la categoría libre, tanto en la rama femenil como varonil.

Durante el evento se definieron los grupos y enfrentamientos que darán forma a esta justa, considerada una de la más importante del fútbol amateur en México, donde este año, participarán equipos de Estados Unidos y Perú.

En la rama varonil, los sectores quedaron de esta forma:

Grupo A: Villa de Arriaga, Epoxipisos, Chivas, Naranjeros.

Grupo B: Atlético Nacional, Canchola, Huasteca, UPSLP.

Grupo C: Armadillos, Molino, Prados, Cusco.

Grupo D: Chivas Alabama, Cartagena, Quinta Imperial, Terrero.

Por su parte, del lado femenil, los grupos se disputarán de la siguiente manera:

Grupo A: Ejército Mexicano, Peñarol, Orgullo Femenil, Cobach.

Grupo B: Proline, Molino, UDEP, Atlético de San Luis.

Grupo C: Recicladora Ramírez, Leza, Sassuolo, Universidad Politécnica.

Grupo D: Siberianas, PKS Blinders, Flamingos, Oro La Piedad.

La Copa Potosí 2026 se disputará del 30 de marzo al 4 de abril, con la participación de cerca de mil 400 futbolistas en categorías infantiles, juveniles y libres en ambas ramas. 

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Columna de Nefrox

Ignacio Quintana: romper la frontera que parecía imposible / Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

Hoy director técnico del Atlético de San Luis femenil, pero Ignacio Quintana “Nacho” como el mismo nos pidió llamarlo, tiene un pasado digno de contar y resaltar.

En el fútbol mexicano hay historias que se construyen desde la costumbre: jugadores que emigran, entrenadores que se forman en casa y procesos que rara vez cruzan ciertas fronteras. Por eso la historia de Nacho Quintana no es un episodio más, sino un punto de quiebre. Su presencia en un Mundial dirigiendo a una selección que no es México representa algo que durante años parecía improbable: un técnico mexicano abriéndose camino en otro país hasta alcanzar la máxima vitrina del fútbol.

No es solo un logro personal, es una señal. Durante mucho tiempo, el entrenador mexicano fue visto como una figura limitada al entorno local o, en el mejor de los casos, al ámbito regional. La exportación de talento desde el banquillo no era una constante, ni siquiera una aspiración clara. Quintana rompe con esa narrativa y lo hace desde un terreno que también ha exigido abrirse paso: el fútbol femenino.

Su camino no fue inmediato ni sencillo. Se construyó desde procesos formativos, desde el trabajo silencioso, desde la convicción de que el crecimiento real no siempre es visible en el corto plazo. Cuando asumió el reto de dirigir fuera de México, no llevaba consigo el respaldo de una etiqueta internacional consolidada, sino la responsabilidad de demostrar que la preparación también puede hablar por sí sola.

Nacho recibió el llamado de Centroamérica apenas dos días después de terminar su carrera de director técnico, literalmente recibió su título un sábado y el lunes estaba en el vuelo a Nicaragua para ser auxiliar del proyecto de selección femenil, un reto que pocos se atreven, y no es que las propuestas no existan, sino que son las mismas federaciones o equipos, los que dudan en ofrecerlo a entrenadores mexicanos, pensando que los aztecas rechazarán por el poco cartel que ofrece la zona a sus carreras.

Llegar a un Mundial no es producto del azar

. Es consecuencia de estructura, de lectura del entorno y de una capacidad constante de adaptación. Dirigir a una selección distinta implica entender otra cultura futbolística, otro tipo de jugadoras, otro ritmo competitivo y, sobre todo, otra manera de gestionar expectativas. Quintana no solo se integró: logró construir un equipo que compitiera lo suficiente como para alcanzar ese escenario
.

Lo que vuelve más relevante su historia es lo que representa hacia afuera. Su logro abre una puerta que durante años estuvo prácticamente cerrada para los entrenadores mexicanos. Demuestra que el talento no está limitado por la nacionalidad, sino por las oportunidades y la capacidad de sostener procesos en contextos distintos.

En un fútbol donde se habla constantemente de exportar jugadores, pocas veces se pone atención en quienes dirigen. Nacho Quintana obliga a voltear hacia ese otro lado, a preguntarse cuántos entrenadores mexicanos podrían seguir un camino similar si existieran más espacios y menos prejuicios.

Su presencia en un Mundial no es una casualidad ni un gesto simbólico. Es el resultado de un trabajo serio que encontró eco fuera de casa. Y en ese sentido, su historia tiene un valor mayor: no solo cuenta lo que logró, sino lo que puede venir después.

Porque a veces, lo más importante no es llegar primero, sino demostrar que sí se puede llegar.
Hoy Nacho dirige al Atlético de San Luis femenil, y asume el mismo reto que cuando dirigió a Panamá en aquel Mundial en Australia y Nueva Zelanda en 2023, el reto de la primera vez, con la selección canalera la ilusión era esa primera vez en un Mundial, hoy es la ilusión de alcanzar por primera vez una liguilla, cosa que parece muy complicada en el torneo actual. Pero de historias imposibles se ha llenado la carrera de Nacho, y hoy vive y trabaja en San Luis Potosí, en búsqueda de ser un semillero en el equipo potosino, un equipo donde se pueda lograr llevar jugadoras a los más altos niveles y con ellas hacer realidad esa ilusión de lograr pronto, hacer probable lo imposible.

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El éxito puede ser circunstancial, pero nunca accidental: La historia en la duela y en el aula de Naomi Galeana

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Dicen por ahí que cuando se tiene la preparación necesaria, las cosas llegan aunque uno no las espere, y en este cuento eso se volvió realidad

Por: Carlos Ruíz

Era el día previo al debut de Santas del Potosí en la temporada 2026 de la LNBP Femenil. Amablemente, nos habían invitado al último entrenamiento de la pretemporada del equipo para grabar una edición más de estos especiales del Día Internacional de la Mujer.

Al mismo tiempo que el coach Luis Andrés García grita indicaciones en inglés, nos explican que prácticamente todo el roster es estadounidense, con una jamaiquina y una minoría de mexicanas, con tan solo dos jugadores oriundas de San Luis Potosí, y que vamos a tener la libertad de entrevistar a cualquiera de las basquetbolistas.

Mientras nos ponemos a ver el entrenamiento para decidir con quién queremos platicar, hay alguien que llama la atención. Una joven con cara de niña que debajo de la casaca lleva una distintiva playera roja.

Colocamos el ojo en esta jugadora. Aparentemente juega de base. Muestra una agilidad mayor a la de las demás. No es ni tan alta ni tan corpulenta como sus compañeras, pero lo compensa con otras cosas.

Le preguntamos al equipo sobre ella, y se resuelven las dudas. “Ah, esa es Naomi. Es de las dos potosinas, y es su primera vez que está con nosotros“. La decisión de con quién hablar está más que clara.

Realizadas las gestiones necesarias y terminado el entrenamiento, se dirige hacia nuestra posición estratégica en una esquina de la duela. No ha de llevar muchas entrevistas en su carrera, pero no denota mayor nerviosismo.

Efectuadas las presentaciones protocolarias, ponemos en marcha el equipo de grabación y va la pregunta de cajón: “¿cómo estas?”, a la que responde con un tímido: “muy bien, gracias ¿cómo estás tú?” que arranca la conversación.

Nacida hace 19 años en tierras potosinas, la historia de Naomi Galeana Alonso en la duela comienza relativamente tarde, pues no fue sino hasta la secundaria que comenzó a jugar basquetbol en el equipo del Colegio Manuel L. Lazcano, y en aquel entonces, era difícil imaginarse lo que pasaría en los próximos años.

Lo que comenzó en un mero conjunto escolar dio el salto al siguiente nivel con una simple pregunta de su papá: “¿Le vas a entrar?” Cuando la respuesta fue positiva, la vida de nuestra protagonista cambió para siempre.

Entrenamientos, partidos, preparación. Lo que era solo un juego se fue tornando cada vez más serio, hasta que llegando a la universidad, fue seleccionada como parte de las Águilas que estuvieron compitiendo en la Liga ABE, liderando a su equipo en puntos.

Por lo general, ahí es donde mueren las carreras deportivas. Si de por sí ya no son muchos los que siguen jugando con cierta seriedad en la etapa universitaria, son todavía menos los que logran trascender todavía más allá. El suyo es uno de esos casos extraordinarios y quizás, circunstancial, pero no por accidente.

Cuando Santas del Potosí anunció sus tryouts para la temporada 2026 de la LNBP Femenil, era difícil para Naomi pensar en que ese salto se podía hacer realidad. Iba a ir a las pruebas, sí, pero a consciencia de que era más para calarse en contra de otras jugadoras destacadas que para verdaderamente aspirar a llenar un lugar.

Sin embargo, dicen por ahí que cuando se tiene la preparación necesaria, las cosas llegan aunque uno no las espere, y en este cuento eso se volvió realidad. Tras las pruebas, el staff de coacheo tomó la decisión: Naomi Galeana había sido aceptada para formar parte de la quinteta celestial.

El sueño estaba a punto de hacerse realidad, pero entonces, llegó la hora de decidir. Apenas iniciando sus estudios en gestión de información archivística, nuestra protagonista tenía tres opciones de cara a su futuro profesional.

La primera era la “fácil”. La que la mayoría de los deportistas en México eligen. La que casi siempre se le critica a los futbolistas: dejar de lado totalmente los estudios, y enfocarse de lleno en su carrera de basquetbolista.

La segunda es el sueño de muchas mamás de la televisión: renunciar al sueño de ser deportista profesional y dedicarse exclusivamente a la universidad.

Finalmente, la tercera. La más complicada de todas. Para algunos, la ideal, pero a la vez, la más difícil de realizar: compaginar escuela y deporte, ya en las altas instancias de los dos.

Resuena entonces esa pregunta que hace varios años le hizo su papá: “¿Le vas a entrar?” La respu esta, tal como en aquel entonc es, es un contundente sí, y Naomi se va por el desafío más grande: jugar y estudiar al mismo tiempo.

La misión es complicada. Apenas va empezando la temporada y ya comenzaron los contratiempos, pues resulta que los entrenamientos y la mayoría de las clases coinciden en horas. Nadie dijo que iba a ser fácil.

La situación también es nueva en el Miguel Barragán. No es lo mismo jugar en la prepa o en la universidad que hacerlo ya en el más alto nivel de nuestro país y más cuando, para empezar, los entrenamientos son en inglés por el alto número de extranjeras.

Sin embargo, Naomi lo ve como una oportunidad: “Las demás ya están muy experimentadas, incluso en ligas de Europa. Me encantaría algún día llegar a tener esa experiencia, espero que de aquí pueda tener esas oportunidades de viajar como ellas a otros continentes“.

Toca un tema muy importante: el “¿de aquí a dónde?” El deporte femenil ha tenido un crecimiento enorme en los últimos años, sí, pero de eso a ya poder forjar todo un plan de vida en torno a él, parece que todavía hay un largo trecho.

En la WNBA, que es la liga de mujeres más importante de basquetbol a nivel mundial, es cotidiano escuchar a las jugadoras exigir mejores condiciones laborales. La mayoría no pide ganar lo mismo que sus equivalentes de la NBA, sino lo que “ellas valen”.

La temporada 2026 en Estados Unidos estuvo en serio riesgo de no disputarse debido a la negativa de la Asociación de Jugadoras a firmar un convenio colectivo que no consideraban justo, pero prácticamente sobre la hora, llegaron a un acuerdo.

El tope salarial de los equipos quedará en 12 millones de dólares y los salarios promedio rondarán los 600 mil anuales. Un salto importante, pero una cantidad insulsa comparada con los 154 millones que tiene la NBA de tope salarial, con el promedio individual alrededor de los 10 millones.

Si esa es la situación en Estados Unidos, donde los equipos tienen contratos multimillonarios de publicidad y grandes figuras como Caitlin Clark, A’ja Wilson y Angel Reese¿cómo estaremos en México donde la LNBP Femenil solo tiene cuatro años? ¿cuáles son en verdad las posibilidades de que una mujer se dedique al basquetbol a tiempo completo?

Naomi no es tan pesimista como nosotros. “Pues depende mucho, depende mucho de lo que quiera uno como tal en la vida. Oportunidades creo que las hay, y como se me vayan presentando las oportunidades, si se me dan de lleno en el profesionalismo, pues lo tomaré“, señala.

Sin embargo, deja claro que no puede ser su única opción, y asegura: “A mí me encanta el baloncesto, me encanta el deporte, pero también me encanta prepararme pues mentalmente, académicamente, pero como le digo, sí me gustaría equilibrar estos dos”.

Entrando a la recta final de nuestra charla, le preguntamos sobre sus expectativas para esta temporada de Santas. Al principio duda un poco, pero al final, saca la confianza y afirma: “Siento que vamos a poder llegar lejos, el objetivo son los Playoffs, definitivo“.

Nos despedimos de Naomi, y procedemos a recoger nuestros armatostes. Tras agradecer a las personas que hicieron posible la entrevista, volteamos una última vez a la duela antes de retirarnos del auditorio, para vislumbrar una escena que dice mucho de nuestra protagonista.

Mientras casi todas las jugadoras ya se fueron o están descansando, queda una sola dentro de la cancha tomando tiros: Naomi Galeana. No sabemos hasta dónde le va a alcanzar a la potosina en el mundo del basquetbol profesional, pero una cosa es segura: las oportunidades que le lleguen quizás sean circunstanciales, pero nunca, por accidente.

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