Deportes
Cuatro futbolistas potosinos históricos
Con ayuda del analista Edgar Piña, formamos este conteo de jugadores
Por: Ana G Silva
San Luis Potosí es un estado en donde han surgido deportistas destacados en diferentes disciplinas. En cuanto al futbol, existen varias figuras que se han quedado en la memoria de los potosinos por su contribución en el balompié tunero. La Orquesta consultó con Edgar Piña, analista deportivo, quien nombró a su top cuatro de jugadores nacidos en San Luis Potosí.
El analista deportivo señaló que no puede determinar un orden específico para nombrarlos ya que tienen la misma relevancia en el futbol potosino:
Antonio Carrizales
Fue futbolista de los equipos San Luis, nacido en el barrio de Tlaxcala el 3 de junio de 1949. Jugó en el estadio Plan de San Luis que por una década fue su casa y fue testigo de sus grandes hazañas en el futbol profesional logrando 3 campeonatos en diferentes divisiones.
Antonio Carrizales inició su carrera jugando para un equipo llamado Taller Azteca, de 1961 a 1965 fue escogido en las selecciones de San Luis Potosí. No fue hasta 1966 que participó en la liga municipal con Casimires Señorial. Cuando tenía 16 años debutó formando parte del Santos de San Luis de la tercera división, el famoso equipo con el que ascendió hasta conseguir llegar a primera división hace 53 años. Anotó 24 goles como profesional: 12 en tercera división,7 en segunda y 5 en primera. También jugó para Curtidores cuatro temporadas a lado de Fausto Vargas,Oribe Maciel, para finalmente retirarse a los 29 años.
Como director técnico, fue auxiliar de Nacho Prado y José Camacho en el Atlético Potosino en primera división, pasó a las fuerzas básicas de la Real Sociedad de Zacatecas donde fue auxiliar de Juan de Dios Castillo y dentro del amateur fue campeón de la Copa Gobernador con la Real Sociedad en 1999.
Edgar Piña lo describió como un ídolo de San Luis Potosí en una época donde la mayoría de los integrantes del Santos de San Luis eran potosinos, además de ser una gran persona.
David Rangel
David Rangel nació en Soledad de Graciano Sánchez el 12 de noviembre de 1969, jugó como mediocampista defensivo y militó en muchos clubes entre los que se encuentran el Atlético Potosino, Tampico Madero FC, Cruz Azul, Deportivo Toluca, Atlante FC y los Jaguares de Chiapas.
Forma parte como una de las grandes figuras del Deportivo Toluca, capitán y multicampeón de los Diablos, pues levantó cuatro títulos en 1998, 1999, 2000 y 2005. Además fue un destacado jugador de la selección nacional.
Como entrenador ha dirigido en equipos como de los Potros UAEM del Ascenso MX, y Santos de Soledad.
Gerardo Silva
Gerardo Silva Escudero nació en el municipio de Ciudad Valles el 21 de septiembre de 1965, cuando cumplió 17 años se trasladó a la capital potosina para estudiar la preparatoria, fue cuando se enteró que el Atlético Potosino iba a hacer pruebas a jóvenes para que formaran parte de su equipo las cuales logró superar formando parte de las fuerzas básicas.
En 1983 debutó como profesional en la Tercera División y no fue hasta el torneo de 1986 que logró jugar en la primera división con el Atlético Potosino . Para la temporada 1989-1990 pasó a ser parte del Santos Laguna, luego emigraría al Guadalajara, pasando por América, Tampico-Madero y Puebla.
El analista deportivo comentó que aunque Gerardo Silva nunca vistió la camiseta de la Selección Mexicana de Futbol tiene el mérito de ser el único potosino que jugó tanto en Chivas como en América: “Tiene una historia muy curiosa porque jugó en Atlético Potosino y después con muchos equipos y al final de su carrera jugó en el Real San Luis de la primera A, empezó su carrera en San Luis y terminó en San Luis”.
Víctor “Harlem” Medina
Víctor Medina nació el 9 de octubre de 1964 en San Luis Potosí, debutó a los 20 años con el equipo Potosino, además también formó parte de Atlante y Veracruz, en este último se retiró en 1997.
Fue un defensa central y llegó a jugar un mundial juvenil con la Selección juvenil Mexicana.
Como entrenador, inició como auxiliar de Jesús Ramírez en el América en 2009, y luego fue auxiliar en varios equipos, hasta que en 2017 trabajó como entrenador en fuerzas básicas del América.
Edgar Piña comentó que considera que Antonio Carrizalez, David Rangel, Gerardo Silva y Víctor Medina son los jugadores más destacados que ha tenido San Luis Potosí por la trayectoria que tuvieron, además de que se formaron en el estado.
“Hay decenas de jugadores, te diría Nery Castillo pero el solo nació aquí, no se hizo aquí futbolísticamente y llegó a Selección; el caso de Eugenio Pizzuto que ahora sobresale en Francia también es potosino, Guillermo Rojas que jugó con Atlante y Puebla. Muchos otros potosinos actualmente está Jordan Silva con América y Ramón Juárez que juega en el San Luis y algunos otros que son chavos que son sobresalientes pero no al nivel de los que te mencioné”.
El analista deportivo indicó que San Luis Potosí no puede ser considerado una escuela de futbol, sino un posible semillero, pues aunque hay mucho talento en el balompié no ha sido explotado como debiera:
“Siento que hay intereses de malos entrenadores, de malos instructores en cuestión de derechos de formación que hoy está impidiendo que muchos chicos potosinos lleguen a la primera división, hay muchos chicos potosinos de fuerzas básicas de muchos equipos ya incluso militando en una sub 17, sub 20, sub 23 y lamentablemente por esta situación es que no llegan finalmente a debutar con algún club y el propio club que los formó tampoco les da el derecho de subir al primer equipo, si bien hay mucho material hay lugares que no se han explotado como se debiera”.
También lee: ¿Qué fue de Eugenio Pizzuto, el futbolista potosino capitán de la selección?
Ayuntamiento de SLP
Gobierno capitalino entrega becas a 143 deportistas potosinos
Los beneficiarios del programa Voy por San Luis recibirán apoyo económico y acompañamiento en nutrición, psicología deportiva y fisioterapia
Por: Redacción
El Ayuntamiento de San Luis Potosí entregó certificados a 143 atletas que fueron incorporados al programa de becas Voy por San Luis, una estrategia que busca respaldar a deportistas locales mediante apoyos económicos y servicios especializados para su desarrollo competitivo.
La entrega se realizó en Palacio Municipal y fue encabezada por el alcalde Enrique Galindo Ceballos, acompañado por el director de Deporte Municipal, Luis Fernando Alonso.
De acuerdo con la administración municipal, el programa contempla no solo apoyo financiero, sino también acompañamiento profesional en áreas como nutrición, psicología deportiva y fisioterapia, con el objetivo de fortalecer el desempeño integral d e los beneficiarios.
Durante el evento, Galindo Ceballos destacó que los apoyos están dirigidos a atletas qu e representan a San Luis Potosí en competencias estatales, nacionales e internacionales.
El Ayuntamiento informó que para 2026 el programa amplió su cobertura hasta alcanzar 143 deportistas, quienes fueron seleccionados mediante un comité integrado por entrenadores, especialistas y representantes de asociaciones deportivas, con base en sus resultados y trayectoria.
En representación de los beneficiarios, la nadadora Paloma Palacios Rosas agradeció el respaldo otorgado a deportistas convencionales y con discapacidad, al considerar que este tipo de apoyos contribuyen a que más atletas puedan continuar su preparación y participación en competencias.
La administración municipal señaló que el programa forma parte de las acciones orientadas a impulsar el deporte y respaldar el desarrollo de talentos locales.
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Deportes
Miles de mexicanos en todo el pais celebran el triunfo de la Selección
En la CDMX mas de 800 mil personas celebraron, en SLP cerca de 10 mil
Por: Roberto Mendoza
Más de 10 mil aficionados se congregaron en la Plaza del Carmen, la avenida Carranza y la glorieta de Morales en San Luis Potosí tras la victoria de la Selección Nacional por tres goles a cero frente a República Checa, como parte de las celebraciones a lo largo de todo el país.
Las concentraciones se replicaron en las vialidades céntricas del municipio de Zapopan, Jalisco, así como en el Fan Fest instalado en el Parque Fundidora de Monterrey, Nuevo León, eventos en los que los reportes de las autoridades locales concluyeron con saldo blanco.
En la capital del país, el Paseo de la Reforma, el Monumento a la Revolución y el Ángel de la Independencia fueron ocupados por los asistentes a lo largo de la tarde y la madrugada, a pesar de la lluvia, lo que motivó la confirmación de la Jefa de Gobierno, Clara Brugada: “Esta Noche más de 800 mil personas celebran en las calles el triunfo histórico de nuestra selección”.
En este perímetro, fuentes señalaron que existió consumo de bebidas alcohólicas entre la multitud sin que se registraran operativos de contención o detenciones por parte de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, a pesar de la entrada en vigor de la Ley Seca desde las 15:00 horas del día previo.
El encuentro deportivo fue seguido desde el interior de Palacio Nacional por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, acompañada por su esposo Jesús María Tarriba, en coincidencia con su cumpleaños número sesenta y cuatro.
A través de sus plataformas oficiales, la titular del Ejecutivo emitió un mensaje sobre el resultado del partido: “¡Felicidades a nuestra Selección Nacional! Su entrega, esfuerzo y pasión nos llenan de orgullo“.
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Deportes
El Futbol Une al Mundo: Crónica de un Japón vs Túnez
Por: Carlos Ruíz Espinosa
Si hay algo que anhelan la gran mayoría de los niños que nacen amando al futbol, es sin dudas ir a una Copa del Mundo. Obviamente, el sueño máximo es jugar en una, pero cuando nos damos cuenta de que a lo mejor no somos tan buenos para ello, con asistir nos damos por bien servidos.
Sin embargo, no es algo al alcance de todos. No cualquiera puede costearse el viaje por quién sabe cuántos días al otro lado del globo, por lo que este Mundial celebrado en tierra nacional parecía ser una oportunidad única para poder cumplir ese sueño, aunque la FIFA no lo iba a poner tan fácil.
Para empezar, a México le tocaron puras migajas. Solo 13 de los 104 partidos que conforman este torneo, y ni siquiera los más importantes. Después de Octavos de Final, todo se va a jugar en Estados Unidos y, basado en ello, en las oficinas de Suiza no se les ocurrió mejor idea que poner precios basados en la capacidad económica de los estadounidenses.
Lo que parecía ser la oportunidad perfecta para cumplir el sueño mundialista, se volvió cada vez más inalcanzable con unos costos ridículos para los partidos, a lo que se sumó la pésima gestión de los boletos en las múltiples “fases de venta” que se establecieron. A pesar de todo, lo intenté. No me quería quedar sin ir a un Mundial en mi país.
En todas estas etapas estuve. Saqué la tarjeta que había que sacar, me formé en filas virtuales de ocho horas, estuve actualizando cada treinta segundos el correo para ver si había sido elegido en la fase de sorteo… y todo sin éxito. No hubo modo de conseguir boleto de manera oficial, al menos no uno que costara menos de 40 mil pesos.
Quedaba una alternativa, no la idónea ni la más confiable. Una que le ha hecho mucho daño a estos eventos… pero que se había convertido en la única opción: la reventa. Y fue así como, con el miedo latente de caer en una estafa a pesar de hacerlo en “un sitio bien establecido”, me hice con mi entrada para ir a ver a Japón contra Túnez.
No, no era el partido más atractivo del Mundial. No, no era un juego de México. No, no era un duelo de matar o morir. Sin embargo, tenía su encanto. Los nipones se han convertido en un frecuente animador de estos torneos, y llegaban de un proceso previo ejemplar donde habían vencido a equipos como Brasil, Inglaterra y Alemania; mientras que Túnez siempre está en las Copas, y aunque nunca pasan de ronda, ya consiguieron resultados importantes como su triunfo en Qatar ante Francia.
Al haberlos adquirido varios meses antes del certamen, vinieron días de mucha incertidumbre, pues la FIFA no había establecido las fechas para el traspaso de los boletos, y la posibilidad de que nunca llegara nada (como lamentablemente le está pasando a mucha gente que compró en el mismo lugar) era cada vez más tangible, pero, afortunadamente y aunque suene hasta hipócrita, el de esta historia fue un revendedor honesto, y desde abril envió la entrada a través de los medios oficiales. Ya no había manera de falsificarlos. Iba a estar en el Mundial.
Llega la fecha marcada en el calendario: 20 de junio del 2026. El ambiente mundialista es palpable desde el aeropuerto. No sé que tan redituable esté siendo el nuevo vuelo de Volaris a Monterrey en sus primeros días, pero ese día fue un éxito rotundo. Avión lleno y, en algo que se volvería habitual en las próximas horas, repleto de camisetas de los Samurái Blue. Quién sabe cuántos potosinos hayan ido al partido, pero al menos los que viajaron conmigo, estaban con Japón.
Tras el corto vuelo, Monterrey nos recibe con la misma tendencia. La ciudad está pintada de azul (y no precisamente por Rayados), y a donde uno voltee, verá a un nihonjin diferente. Los asiáticos han invadido la Sultana del Norte.
Nuestros hermanos orientales no son las personas más tímidas, pues si bien se expresan con el respeto con el que usualmente identificamos a su sociedad, no dudan en emprender conversación con cualquier persona que vean con algo relacionado con su cultura.
Mi playera conmemorativa del título del Real Madrid en el Mundial de Clubes 2016 (celebrado justamente en Yokohama y Osaka) no pasa desapercibida en el transporte público saliendo del aeropuerto y, en uno de esos giros inesperados del destino, la primera japonesa con la que hablo no solo maneja un español bastante respetable, sino una procedencia muy interesante.
He de admitir que siempre tuve mis dudas en torno a cuánta gente realmente iba a venir a San Luis Potosí durante la Copa. No acababa de comprar esos discursos de que entre un partido y otro, los extranjeros en las sedes de nuestro país iban a realizar un turismo efectivo en tierras potosinas.
Sin embargo, ya no puedo decir que “nadie vino”. Tras entablar plática, mi nueva amiga nipona me pregunta que de qué parte de México soy, y al escuchar que soy de potosino, reacciona con mucho más entusiasmo del que me hubiera imaginado. Resulta que ella no hizo base en Monterrey… sino en San Luis, donde ha pasado la mayor parte de su estancia en México. Quién sabe si sean muchos, pero al menos me consta que una japonesa sí vino.
Ya en el hotel, la corriente no cambia. La gran mayoría de los huéspedes son del País del Sol Naciente. Una minoría somos mexicanos. Y sí, sí hay tunecinos, pero en todo el inmueble, tan solo cuatro son de las Águilas de Cártago. Todos los demás, sean de allá o no, van con los asiáticos.
Y es que para para los locales es mucho más fácil empatizar con Japón que con Túnez. Es una mera cuestión cultural. En México, muchas personas crecieron viendo anime, y cuando una de las series más representativas de este estilo giraba en torno al futbol como Supercampeones, es natural que todos los que seguían los eternos partidos del Niupi iban a apoyar a los herederos de Oliver Atom.
Con los tunecinos es totalmente diferente. Es una cultura ajena, es otra religión. Las exportaciones del país africano no son tan conocidas como las del asiático, aquí su comida no es tan popular como la japonesa. Prácticamente, a menos que uno sea fanático de hueso colorado de Star Wars al grado de hinchar por el Tatooine de la vida real, es muy difícil que quiera ir con los ahora dirigidos por Hervé Renard.
El camino al estadio es una fiesta. La eterna pasarela que es la Expo Feria Guadalupe es folfklore mexicano en su máximo esplendor. De un lado, están bailando La Chona. Del otro, están tocando una versión norteña de El Sol No Regresa. El “quiere volar” que se ha popularizado durante la Copa aparece, y los orientales son lanzados al aire. Al lado de la fila, pasa una congregación religiosa con banderas de Jesucristo. Como siempre, México superando a la IA.
Hay gente vestida de Pikachu. Hay personas caracterizadas como peleadores de sumo. Las bandas de Naruto están a la orden del día y no escasean las pelucas dignas de Goku y Vegeta. Son menos de los que hubiera imaginado, pero no faltan las playeras de Oliver y Benji.
Lo que sí falta (y es la última vez que lo recalco), es la gente de Túnez. Por cada jersey de dicha selección, hay veinte de Takefusa Kubo . Por cada uniforme del Esperance de Tunis, hay diez de Hidetoshi Nakata. Por cada camiseta del Africain, hay una del Monarcas Morelia (y no, no es broma).
El Estadio Monterrey (para que no se enoje la FIFA) es japonés, pero al mero estilo de la cocina, de una manera tropicalizada. Si tuvimos el atrevimiento de ponerle aguacate y arrachera al sushi (lo cual hasta les gusta a los nipones a los que les pregunte), por supuesto que los apoyaremos a nuestra manera.
Si los makis en México son una mezcla de las dos cocinas, los cánticos son la mezcla de las dos hinchadas. El término “Japón” desaparece progresivamente para ser sustituido por el “Nippon” (cómo se dice en su idioma de origen), mientras que los cánticos en japonés se pasan al español, formando el “Nippon, Nippon, Vamos Nippon” que se escuchará durante todo el partido.
Ya adentro, la en ocasiones hostil cancha de Rayados es una fiesta internacional. No faltan los ingleses representantes de la tierra donde naciera el futbol. Hay algunos escoceses seguidores del Celtic que fueron a apoyar a Daizen Maeda. Aparecen algunos coreanos a la espera del partido definitivo de su selección y hasta algunos iraquíes portando con mucho orgullo su bandera.
El partido mil en la historia del Mundial tiene una comunión en la grada que no hace más que crecer cuando Daichi Kamada completa una gran jugada colectiva y adelanta a los samuráis apenas a los cuatro minutos. El público se hace sentir: quieren que hoy, Japón aplaste a Túnez.
Ataviado en su característica camisa blanca que popularizó en Qatar 2022, Renard está desesperado en la banca tratando que su equipo reaccione, pero sus gritos no surten efecto; Aymen Dahmen hace una doble atajada espectacular para mantener la mínima diferencia, pero a la media hora de juego, Ayase Ueda saca un riflazo de fuera del área para clavar el 2 por 0.
El conjunto tunecino es un desastre, el repentino cambio de entrenador no parece haber surgido mayor efecto (tampoco es como que se esperara la gran cosa considerando que llegó cinco días antes) y Japón demuestra de nueva cuenta porqué es uno de los equipos llamados a animar poderosamente este Mundial y que su gran actuación contra Países Bajos no fue ningún accidente.
Los nipones se saben tan superiores que bajan el pie del acelerador en la segunda mitad, y eso se refleja en el estado anímico de la tribuna. Entendible, ya pasan las once de la noche, y cuando el partido no acompaña, la grada se empieza a apaciguar. El bajón de los decibeles parece ser una llamada de atención, y al 69′, Ueda se inventa un pase de genio para habilitar a un Junya Ito que no perdona en el mano a mano para poner el 3-0… esto ya es goleada.
Y entonces, uno de los momentos más memorables de la noche: la pausa de hidratación. Esta nueva medida de la FIFA ha sido detestada por la mayoría de la afición por “matar el ritmo del partido” y, sobre todo, por convertir los juegos en encuentros de cuatro cuartos con pausas comerciales de por medio. Entendible, yo tampoco era fan…hasta que las viví en el estadio.
Uno de los momentos que más recuerdo en mi vida viendo deportes y que más me hizo desear estar ahí no fue un gol, no fue un touchdown, no fue una canasta sobre la bocina. En los Playoffs de la NFL del 2015, los Patriotas de Nueva Inglaterra recibían a los Cuervos de Baltimore en la Ronda Divisional.
Fue un partidazo dramático (donde, para variar, ganaron Tom Brady y compañía), pero lo más memorable (al menos para mí) no fue eso. La parte más emocionante fue durante una de esas pausas que tanto abundan en el futbol americano, cuando al DJ del Gillette Stadium se le ocurrió poner “Your Love” y, como si fuera su himno nacional, los fans de los ‘Pats’ la cantaron a todo pulmón, enchinando la piel de quien estuviera viendo el juego.
No estuve ese día en Foxborough, pero en Monterrey viví la versión mejorada. Si el tercer gol nipón despertó al estadio, la pausa de hidratación lo puso en estado de éxtasis cuando en las bocinas retumbó “Livin’ On A Prayer” y, por un minuto, el Túnez vs Japón se transformó en un concierto de Bon Jovi, con las 50 mil personas presentes cantando a todo pulmón la historia de Tommy y Gina.
El ánimo estaba en su máximo esplendor para la reanudación del duelo, y acabó siendo un impulso para que Ueda completara su brillante actuación, y marcara el 4-0 definitivo con un cabezazo que acabó techando a tres tunecinos. Baile japonés en Nuevo León.
La salida del recinto no palideció. Alguien tuvo la brillante idea de poner “La Gata Bajo la Lluvia” en una bocina para que decenas de personas hicieran su mejor interpretación de Rocío Dúrcal. Los orientales seguían volando por los aires. Hasta unos suizos que andaban por ahí fueron tratados como celebridades.
En el camino de regreso al hotel, comienza la reflexión. Vivimos en un mundo en el cual parece que ser de países diferentes se vuelve cada vez en un problema mayor. Donde la ideología política se ha convertido en una manera de separar familias. En el que nos estamos acostumbrando cada vez más a los conflictos que a la armonía.
En el Mundial más polarizante de la historia, no todos fueron bienvenidos. Hubo quienes, simplemente por su origen, fueron enviados de regreso. Y, sin embargo, todavía habemos algunos que creemos en aquella mítica frase de Diego Armando Maradona: “la pelota no se mancha”.
Al menos por unas horas, Monterrey fue una fiesta. Nuevo León se convirtió en un sitio de hermandad para mexicanos, japoneses, tunecinos y demás invitados. En un país lleno de problemas y donde la gente está cada vez más dividida… hubo un lugar donde las distinciones se dejaron de lado y se demostró que, como lo reitera la FIFA en la transmisión de cada partido: El Futbol Une al Mundo.
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