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#Crónica | Estatus mocho le ganó -otra vez- a iniciativas del aborto en SLP
Entre ideologías religiosas, expertos en leyes y Economía, así fue como los diputados de esta Legislatura desecharon las iniciativas del aborto
Por: Abelardo Medellín
Con 20 votos a favor, tres abstenciones y cuatro votos en contra, los diputados del Congreso de San Luis Potosí desecharon durante una sesión virtual las dos iniciativas que buscaban despenalizar el aborto y dar una vía legal a la interrupción del embarazo.
Con el mismo número de votos para dos temas distintos y en una discusión que se convirtió en una disputa de cuatro contra cuatro, unos hablaron como ciudadanos y otros como panistas, expertos en leyes, o expertos en Economía, pero no como quien busca legislar sobre temas necesarios.
La votación por la primer iniciativa se distinguió por las fallas técnicas con las que tuvo que combatir el diputado Oscar Vera Fábregat para lograr conectar su micrófono. Cuando por fin lo logró, su opinión se centró en que la discusión sobre el aborto es materia agotada y esgrimió la ya conocida frase panista, pero en un diputado de Conciencia Popular: “esto ya está en la Constitución”.
Ante estas opiniones, la diputada Alejandra Valdés Martínez de Morena, quien presentó la iniciativa, tomó la palabra para argumentar con términos técnicos que la interrupción del embarazo es un derecho que se debe otorgar a todas las mujeres. Sin embargo, como si supiera perdida de antemano la votación, terminó por lamentar que el tema sea tratado “como una simulación”.
A este argumento se sumó Marite Hernández Correa, quien hizo hincapié en que aún hay mucho de qué hablar sobre el tema, ya que incluso, aseveró, existen nuevas consideraciones dispuestas por las cortes federales, por lo que pidió no desechar la iniciativa de reforma.
Estas intervenciones a favor, despertaron lo que podríamos llamar “una incomodidad legislativa” en José Antonio Zapata Meraz, quien pidió la palabra para primero, asegurar que para él “no hay dilema en este tema” y después defender el argumento panista ya usado por Vera Fábregat, sobre que a nivel federal ya se ha legislado el tema y que la reforma para la interrupción legal del embarazo “es incongruente para mí y la gran mayoría de los potosinos, que decimos sí a la vida”.
Por si el recordatorio de Zapata Meraz sobre la sociedad que representa no fuera suficiente, posterior a su participación se le dio la palabra a Cándido Ocho Rojas, diputado del PVEM, quien reforzó lo dicho por ambos legisladores, agregando que los diputados “representamos a una sociedad católica”, y bajo ese criterio se debía legislar.
Entonces llegó una participación pesada, la presidenta de la Comisión de Salud del gobierno del Estado, Angélica Mendoza Camacho, quien abrió con el argumento de que el feto “comienza a sentir” desde la tercera semana “según estudios médicos”, por lo que, en representación del distrito noveno, votaría a favor de desechar la iniciativa: “mi distrito dijo que no”, aseguró la legisladora, quien en su Comisión votó por desechar todas las iniciativas relacionadas con la despenalizacion del aborto, a pesar de que su grupo parlamentario, el de Morena, había acordado promover estas reformas.
Alejandra Valdés no podía más, pidió la palabra y, después de escuchar a una diputada de su propio partido hablar en contra de esta reforma, declaró: “la ley dice que se viola el derecho de la madre cuando la empujan al aborto inseguro, muchos hablan de que representan el pueblo, pero ¿quién nos representa a las mujeres?”.
Y continuó: “Hablan de una legislatura de paridad, pero en el Congreso parece no haber mujeres que quieran defender a las mujeres… somos 13 mujeres en el Congreso y no puede ser que somos el 50 por ciento de la población y nadie nos representa, porque luchamos por esas mujeres, para que tengan derechos y yo veo un retroceso, ojalá que luego no vengan con su discurso de doble moral, y qué lamentable es que hablen de vida y religión, sin respetar el estado laico; que decepción que no haya mujeres en este Congreso”, dijo, dejando un silencio incómodo en el chat, quizá por los micrófonos silenciados, o porque ya había lastimado susceptibilidades que no tardaron en salir a flote.
Contra las intervenciones de Alejandra Valdés y Marite Hernández arremetió Sonia Mendoza Díaz quien aludida por la aseveración de que no había mujeres en el Congreso respondió: “generamos mucha controversia por decir que el aborto es un derecho humano, pero no hay consideración internacional que así lo señale […] Tenemos diferentes formas de pensar, no por no pensar iguales dejamos de ser mujeres […] exijo respeto para cada una de las legisladoras”.
Por su parte, la diputada Laura Patricia Silva Celis pidió la palabra para felicitarla por lo que calificó un comentario acertado, mismo que, aunque parecía no aportar mucho a la discusión, consiguió que más tarde la diputada Marite Hernández, Alejandra Valdés y, posteriormente, Pedro César Carrizales Becerra “El Mijis”, se disculparan y dejaran en claro que ellos no querían faltarle el respeto a nadie.
Tras realizarse las disculpas protocolarias y que el resto de los virtualmente presentes desistieran de agregar algo más, se procedió a desechar la iniciativa para legalizar el aborto en un clásico de las votaciones donde es más fácil decir quienes estaban a favor de ella: Carrizales Becerra, Hernández Correa, Valdés Martínez y Govea Arcos, quienes hablaron como ciudadanos, pero fueron desestimados como extraños.
El resto votaron para desechar la iniciativa en un proceso predecible donde lo único rescatable es que, durante la votación, la diputada Sonia Mendoza, muy en contra del aborto y lista para desechar la iniciativa, se desconectó de la transmisión porque se le fue la luz en su casa; pero como no permitirían que nadie se quedara sin votar en contra del aborto legal, en un acto de pura solidaridad panista de hueso azulado, el diputado Rolando Hervert Lara llamó vía telefónica a la diputada para que pudiera, en vivo y en altavoz, votar mientras se reconectaba a la transmisión.
Luego de desechar la primera iniciativa, se procedió a comentar la segunda reforma promovida por las ciudadanas Urenda Queletzú Navarro Sánchez, Olivia Salazar Flores, Martha Elena Martínez Montoya, Zamira Silva Ramos, Diana Laura Aguilera Carrizales, Alejandra Mendoza Araiza y Sofía Irene Córdova Nava.
Cabe resaltar que esta iniciativa no tuvo mayor argumentación,en casi una hora, que la de “tiene que ser desechada porque es ciudadana y porque no es de los diputados”.
Durante esta discusión, el diputado “Mijis” Carrizales solicitó que no se desechara esta iniciativa sin que antes los diputados fueran conscientes de la situación de pobreza y vulnerabilidad que atraviesan las mujeres mexicanas que podrían beneficiarse de la despenalización del aborto: “los invito un día a las colonias que represento, a ver si es cierto que funciona la educación sexual y los métodos de planeación”.
Contrario a lo que podríamos pensar, cuando se habló de pobreza y educación sexual, no saltó nadie del PAN, sino la diputada del PRI Laura Patricia Silva Celis echó por tierra lo dicho por el diputado Pedro César Carrizales y dijo que “este no es un asunto de clases sociales […] que el diputado no ponga a las mujeres pobres como ganchito para votar la iniciativa que ya viene improcedente”.
Los ánimos se calentaban y se podían ver pasar intervenciones nimias de Sonia Mendoza festejando que desecharan la reforma para despenalizar el aborto o a Cándido Ochoa Rojas diciendo que la paridad en el Congreso “no significa que haya votaciones femeninas y masculinas”.
Fue entonces cuando, en un aire presidencial y en defensa de lo que podríamos llamar “establishment mocho”, salió el diputado panista Rolando Hervert Lara a decir que “se debe dejar la ley tal y como está” además de pedir, al igual que Sonia Mendoza, que se respetará su “ideología”, dando su discurso por terminado y guardando el apuntador detrás de su cámara web.
Entre cada intervención de Sonia Mendoza, que pedía disculpa; Fábregat, que solicitaba desecharla por ser una iniciativa ciudadana; y Laura Patricia Silva Celis, que mostraba un libro sobre materialismo histórico “para educar” al Mijis; se podían escuchar argumentos crueles, crudos y concisos sobre por qué se necesita legislar en materia de abortos: “Dejemos de lado el tema religioso […] ahí afuera hay niñas criando niños”, dijo Alejandra Valdés, pero nadie escuchó.
“Los que criminalizan la pobreza son ustedes y critico su doble moral”, comentó Pedro Carrizales.
“Nos llenamos la boca el 8 de marzo diciendo que somos feministas pero ustedes no son congruentes con lo que han dicho, quedan mucho a deber a las mujeres que representan”, acusó Marite Hernández.
¿Esto despertó un ánimo de hacer acuerdos o buscar una forma de ayudar a quienes son vulneradas por abortar?, no, en realidad solo provocó que Sonia Mendoza y Laura Patricia Silva Celis acusaran de “violencia” a quienes están a favor de la interrupción legal del embarazo.
No conformes con esto, antes de votar, los diputados de distintas comisiones se tomaron un momento para acusar al Mijis de irresponsable, para evidenciar que Beatriz Benavente no había asistido a una sesión y que Alejandra Valdés se salió de otra. Ya con todos los ánimos al rojo vivo y todas las culpas echadas se dispusieron a votar.
El resultado fue el mismo, 20 votos a favor de desechar la iniciativa, tres abstenciones de quienes ni siquiera participaron en la discusión y cuatro en contra de diputados que argumentaron indignados y con votos resignados, con plena conciencia de que era una iniciativa perdida, con la claridad de que ya no podrían bajarla para mejorarla y quizás votarla luego. Porque nadie despistó que se votó “a favor de desechar por estar mal hecha”, ningún panista, priista o perredista permitió que se mejorara, todos votaron con el objetivo y premura para desestimarla: así lo hicieron.
En un momento, Oscar Vera Fábregat aseguró que votaría “en contra del aborto” porque la sociedad potosina era muy “conservadora”, pero que él sabía que tanto Sonia Mendoza como Alejandra Valdés tenían razón. No fue capaz de explicar el porqué de esas aseveraciones, pero algo que se pudo notar por la calidad de las respuestas es que: los que votaron por desecharlas, lo hicieron como abogados técnicos y esos cuatro que votaron en contra de desestimarlas, lo hicieron como ciudadanos preocupados.
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Gobernador confirma que se destinarán 516 millones y no 320 a la UASLP en 2026
El gobernador indicó que el recurso será entregado en “doceavas” (mensualmente) y que se acudió al artículo transitorio que permite que el Congreso autorice el aumento de 196 millones de pesos
Por: Redacción
Ricardo Gallardo Cardona, gobernador de San Luis Potosí, confirmó que el presupuesto estatal destinado para la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) será de 516 millones de pesos para el ejercicio fiscal 2026, tras una ampliación al monto inicialmente aprobado por el Congreso del Estado.
El mandatario aclaró que el recurso no se entregará en una sola exhibición, sino que será distribuido en 12 mensualidades.
“Todo se va a suministrar por medio de doceavas”, explicó.
Detalló que esto significa que el total del presupuesto será dividido en 12 partes iguales, garantizando flujo constante para la operación de la universidad.
“No quiere decir que se entreguen 300 millones en partes y los 200 restantes de golpe al final; todo va en doceavas”, precisó.
Gallardo Cardona confirmó que esta ampliación presupuestal será posible al amparo de un artículo transitorio que prevé que el Congreso del Estado modifique la cantidad autorizada.
Este anuncio se da en el marco del convenio firmado entre el Gobierno del Estado, la federación y la UASLP, desde el 14 de enero el cual busca fortalecer la educación superior en la entidad.
La titular de la Secretaría de Finanzas, Ariana García Vidal, informó que el acuerdo se concretó tras un proceso de diálogo entre las partes, permitiendo incrementar el recurso respecto al año anterior.
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Moreno nombra a Rocha, Azuara y Galindo, Defensores de México en SLP
Alejandro Moreno destacó el liderazgo político y la gran capacidad de gobernar del alcalde Enrique Galindo, quien sería el mejor representante de la oposición en San Luis Potosí en los próximos comicios
Por: Redacción
El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, convocó al priismo en todo el país y a la sociedad en general a sumarse como “Defensores de México”, en el marco de un posicionamiento del Comité Ejecutivo Nacional que plantea una convocatoria abierta a la ciudadanía para participar activamente rumbo a los comicios de 2027, fijando una postura política clara y de cara a los retos del país.
En este contexto, Moreno Cárdenas reconoció al alcalde de San Luis Potosí, Enrique Galindo Ceballos, como un actor clave en la consolidación de la coalición PRI-PAN-PRD en la entidad, al señalar que es un perfil que ha sabido construir unidad y resultados. Afirmó que, de cara al futuro electoral, sería quien mejor represente a la oposición, al destacar que “hacemos política con profesionalismo y seriedad”, y que lo que se busca es consolidar alianzas competitivas, partiendo de lo que ha funcionado: la suma de fuerzas.
El dirigente priista reiteró que su partido se mantiene abierto a la construcción de coaliciones, no desde una lógica de cálculo electoral, sino con una visión de país: “Funcionan las coaliciones, funciona la suma, y lo que queremos es seguir construyendo acuerdos por México”, sostuvo, al enfatizar la importancia de anteponer el interés nacional por encima de intereses particulares.
Para el caso de San Luis Potosí, el Comité Ejecutivo Nacional del PRI designó como “Defensores de México” a Sara Rocha, Frinné Azuara y Enrique Galindo
. En particular, Moreno reconoció la trayectoria de Rocha Medina, a quien describió como una gran legisladora y una lideresa que ha fortalecido al partido en la entidad con trabajo y compromiso.Alejandro Moreno añadió que los gobiernos emanados de la coalición tienen la convicción de impulsar programas y proyectos que respondan a la ciudadanía, al recordar que han sido respaldados por militantes del PRI, así como por simpatizantes del PAN y del PRD. “Por eso en San Luis tenemos un gran y extraordinario alcalde en Enrique Galindo, un alcalde que está trabajando y que está firme para defender a México”, concluyó.
Este mensaje se dio durante una rueda de prensa en el CEN del PRI, en el que Alejandro Moreno Cárdenas dio a conocer la representación de Defensores de México en todas las entidades del país, quienes tienen la tarea de promover la cercanía con la ciudadanía, escuchar demandas, respaldar causas sociales y difundir la visión del partido, además de contribuir a la construcción de una agenda común rumbo a los procesos electorales, privilegiando el trabajo en territorio, la unidad y la conformación de alianzas amplias.
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Ciudad
Defender la voz en medio del ruido: entrevista con Gabriela Warkentin
Por: Jorge Saldaña
Fue un sábado redondo. La visita a San Luis Potosí de Gabriela Warkentin, la periodista, la académica, la mujer comienza como los días que son buenos: desayunando.
El alcalde Enrique Galindo está en el primer piso del Centro de Negocios Potosí, casi a las puertas del elevador. Lo acompaña su equipo más cercano. Enrique está esperando a su invitada al desayuno, a la conferencista del evento, a la protagonista del día y a la periodista que responderá a los medios, de los que es parte y referencia.
Warkentin llegó desenfadada, con su porte de intelectual madura pero accesible, como quien no tiene que demostrarle nada a nadie.
En la mesa de honor, la conductora de “Así las cosas” compartió enchiladas suizas y jugo de naranja con la autoridad de la ciudad, empresarias y periodistas.
El resto del recinto, el mirador uno del Centro de Negocios Potosí, se pobló de invitados especiales que pudieron compartir de cerca con la huésped de honor.
Luego de unos minutos de ajustes en los horarios, Warkentin subió al templete de un escenario dispuesto solo con una pantalla que acompañó a frases precisas a su autora.
El auditorio, repleto, sillas faltaron, pero sobraron oídos atentos.
Gabriela no llegó a explicar el mundo, sino a incomodarlo un poco. Su charla giró sobre avances visibles y barreras invisibles, pero en realidad orbitó sobre algo más delicado: la necesidad de tener propósito, de defender la voz propia… y de atreverse a mirarse al espejo, incluso cuando no es cómodo.
Después de aplausos de pie, la comunicadora se presentó ante los medios para conversar. Una rueda de prensa de periodistas para una periodista. Sin solemnidades vino la conversación.
No tenemos la primera pregunta, pero se le plantea en la oportunidad el escenario que hoy compartimos todos los que trabajamos en medios: un ecosistema saturado, inmediato, donde cualquiera opina, publica y distribuye.
La pregunta es directa: ¿Qué le queda al periodismo en medio de ese ruido?
Warkentin no responde rápido. Ordena ideas. Como quien sabe que la simplificación, en estos temas, suele ser una trampa.
“Nos daría para un semestre de clase”, dice primero, casi como advertencia.
Y luego entra al fondo:
“Hoy el periodismo es más necesario que nunca… pero también estamos en un contexto económico muy desfavorable para hacerlo”.
La frase parece contradictoria, pero no lo es.
Explica: mientras en otras latitudes hay redacciones robustas —pone como ejemplo al New York Times, con miles de periodistas—, en México los equipos son reducidos, fragmentados, muchas veces precarizados.
“¿De qué tamaño son nuestras redacciones aquí?… nosotros somos una decena”, dice, marcando la distancia sin dramatismo, pero con claridad.
La conversación se mueve entonces hacia una tensión que todos conocemos: velocidad contra profundidad.
¿Debe el periodismo competir con la inmediatez de las redes?
La respuesta no es romántica, pero sí firme:
“En ese mundo donde todos opinan, donde todo mundo reenvía, donde todos creen el WhatsApp que les mandó la tía… en ese mundo el periodismo es más necesario que nunca
”.Hace una pausa breve.
“Pero necesitamos condiciones para hacerlo”.
Y ahí aparece una palabra que se repite sin repetirse: tiempo.
Tiempo para investigar. Tiempo para seguir una historia. Tiempo para equivocarse y corregir.
No el tiempo de la viralidad, sino el de la comprensión.
Se le dirige otro cuestionamiento poco cómodo tanto para ella como para sus entrevistadores: la confianza.
Los datos son conocidos: la mitad del país desconfía de los medios. Y mientras tanto, proliferan espacios sin firma, sin responsabilidad, sin rostro.
¿Sigue teniendo autoridad el periodismo?
Warkentin no niega el problema. Pero tampoco se queda en la queja.
“Sí, hay una proliferación de medios espontáneos, por llamarlos de alguna manera… que distorsionan y meten mucho ruido”.
“Quienes nos dedicamos profesionalmente a esto, tenemos la obligación de volvernos pertinentes para nuestra audiencia”.
La palabra no es casual: pertinente.
No dice influyentes. No dice virales. Dice pertinentes.
“Cuando yo era chica —recuerda— el periodismo en México no le hablaba a la ciudadanía… le hablaba al poder”.
No hay dramatismo en el tono. Pero sí hay una especie de ajuste de cuentas histórico.
“No venimos de un periodismo comprometido con las causas ciudadanas. Venimos de uno que nunca le habló a la gente”.
Dicho así, cambia el eje de la discusión.
El problema no es solo TikTok. Ni Twitter. Ni los “medios patito”. El problema es más estructural.
¿Cómo se construye en un entorno donde un video improvisado puede tener más alcance que una investigación de semanas?
Warkentin lo aterriza:
“Tenemos que hacer un esfuerzo adicional para que lo que hacemos le importe a alguien”.
Y ahí está quizá uno de los puntos más honestos de la conversación.
No basta con tener razón. Hay que lograr que alguien entienda por qué importa.
En medio del diagnóstico deja claro que el periodismo mexicano no está vacío de talento.
“Se está haciendo un trabajo extraordinario… hay organizaciones, investigaciones, proyectos que están contando historias muy potentes”.
Menciona, por ejemplo, trabajos que reconstruyen la vida de personas desaparecidas a partir de sus pertenencias.
Periodismo que no solo informa: reconstruye humanidad.
Antes de cerrar, se le propone sintetizar al periodismo mexicano en una frase breve. Ocho palabras, como una cabeza de nota.
Se niega.
No de forma evasiva, sino deliberada.
“No lo voy a hacer… el periodismo mexicano merece más que ocho palabras”.
Y en lugar de definición, ofrece algo más significativo:
“Abrazo a las y los periodistas valientes de territorio”.
Terminan las preguntas y afuera se regresa al mismo ruido de siempre: opiniones, versiones, certezas exprés e intereses.
Adentro —al menos por un momento— quedó otra idea flotando:
El periodismo sigue teniendo algo que decir… y también debe defender su voz.
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