Deportes
#Crónica | ¡Atlético de San Luis es de Primera!
Otra vez hasta los tiempos extras, Atlético de San Luis, con gol de Unai Bilbao, consiguió el ascenso a la Liga MX
Por: Roberto Rocha
Cuando Unai Bilbao se encontró una pelota dentro del área y mandó un histórico zurdazo al fondo de las redes, grité el gol con todas mis fuerzas, abracé a mi hermano Daniel y las lágrimas corrieron por las mejillas de ambos.
Lo he dicho toda mi vida, San Luis no es mi equipo, pero aún así, por lo cerca que he estado a su historia, por las personas que me ha llevado a conocer, por las oportunidades profesionales que me ha brindado y por todo el camino que he recorrido con ellos, lo quiero un chingo.
Lloré porque el futbol ha sido muy injusto con esta ciudad, con su afición y entre ellos, él sí de corazón, con mi hermano. Lloré porque recordé que hace seis años un traidor dejó a San Luis Potosí sin futbol de Primera División, en la mesa, como nunca deberían resolverse las cosas en el futbol. Y ahí siguió la afición potosina.
Recordé también que esta afición tuvo algún equipo competitivo, que había perdido una final contra Dorados hace cuatro años y que fue desmantelado para el torneo siguiente. Y ahí siguió la afición potosina.
También vinieron a mi memoria esos días frenéticos en los que parecía que la afición de San Luis volvería a tener futbol en Primera División, pero todo terminó con un año sin equipo. Y ahí siguió la afición potosina.
Cuando el futbol volvió a San Luis, ya tenía otro rostro, otro nombre y otros colores. El Atlético de San Luis ilusionó a unos, pero también decepcionó a otros. También es cierto que sumó nuevos aficionados para este deporte y, aunque ha relegado un poco el tradicional auriazul del futbol potosino… ahí siguió la afición potosina.
El primer torneo fue decepcionante y el segundo, pese a un pésimo inicio y haber estado hasta en peligro de descender a la Segunda División, dejó al San Luis en la raya. Pasaron dos torneos de este Atlético de San Luis sin calificar. Y ahí siguió la afición potosina.
El gol de Bilbao era entonces el desfogue de todos esos seis años, con pocos momentos altos y muchos muy bajos.
Pero para llegar a él tuvieron que pasar 102 minutos en la cancha. Atlético de San Luis es mejor equipo que Dorados y lo ha demostrado en dos finales consecutivas. Pero la superioridad de los potosinos no pudo ponerse en manifiesto en 180 minutos ninguna de las dos veces. Hubo que llegar a los 210.
El ambiente en el Lastras para la final era espectacular. La nueva serie contra Dorados fue el tema de la semana en San Luis Potosí.
Las camisetas auriazules y rojiblancas se contaban por miles en la ciudad ayer.
A diferencia del resto del torneo, el Alfonso Lastras ya tenía más de 80 por ciento de su capacidad cuando aún faltaba media hora del inicio del partido. La presión de la afición local se sintió desde que los equipos salieron a calentar.
La directiva preparó para este partido un mosaico rojiblanco con una frase que se mostró en la cancha: “Aquí se lucha hasta el final”.
Saltaron los equipos a la cancha, la pirotecnia, los enormes escudos de los clubes y la bandera monumental. Estaba todo listo para la final.
A diferencia de la final de diciembre pasado, la presión de Dorados no fue tan fuerte ni apremiante. Pero Atlético de San Luis tampoco pudo mostrar en el marcador lo que fue evidente durante los dos partidos: que es muy superior a los sinaloenses.
El juego fue ríspido, muy disputado y con escasas oportunidades de gol para ambos lados. Pero incluso ahí, donde no pudo marcarse diferencia en el marcador, San Luis fue mejor.
El ambiente en la tribuna era festivo, claro, como cualquier final. Pero también se tenía el temor de que un solo error podía tirarlo todo: un torneo invicto, una final por el bicampeonato. Todo… como cualquier final.
El “Maradona se la come” ya no fue tan escuchado como apenas cinco meses antes en el Lastras. La campaña del Atlético de San Luis para que sus aficionados mejor destacaran las virtudes de su equipo y del Rey Midas del Ascenso, Luis Alfonso Sosa, funcionó.
Pero aunque hubo varios cánticos para animar a los potosinos, hubo aplausos y la luz de los celulares, en la cancha la igualdad prevaleció durante los dos tiempos de 45 minutos.
Solo un disparo de Nico Ibáñez, que intentó clarear a Garpar Servio, el portero de Dorados, en los primeros minutos del partido, acercó a la afición al grito de gol, pero provocado por la ilusión óptica.
San Luis fue más impetuoso en el tiempo regular y Dorados más precavido. el resultado, por tanto, fue el 0-0.
Con los tiempos extras, se acercaba el sueño del bicampeonato y de Primera División para el Atlético de San Luis . Pero también el nervio se hacía cada vez más y más fuerte. Otra vez, porque cualquier pequeño error podía tirarlo todo por la borda.
Entonces llegó el gol de Unai Bilbao, al minuto 12 del tiempo extra. Un tiro libre cerca del córner que cobró Marcos Astina fue rechazado al centro del área por Gaspar Servio.
La pelota se puso enfrente de Unai Bilbao, quien de un zurdazo mandó el balón al fondo e hizo explotar el Alfonso Lastras.
Entonces grité, abracé a mi hermano y lloré, además de por todo lo que ya había dicho, porque recordé a mi papá, quien me llevó por primera vez y muchas veces más al futbol y seguro habría disfrutado enormidades ese momento.
Abracé también a Ornella, al Chino, a Moy y a Aranda y a algunos cuantos desconocidos, porque en ese momento ya no importaba saber los nombres de a quienes abrazaba.
Desde entonces, ni yo, ni casi ninguna otra persona en el estadio pudo ocupar su asiento. Menos de 20 minutos faltaban para volver a Primera División, seis años después, pero en la cancha, como deben ganarse las cosas en el futbol y no en el escritorio, como le arrebataron la máxima categoría a esta ciudad.
Para ponerle un poco más de dramatismo a la situación, llegó la expulsión a Julio Nava de Dorados, al minuto 112 y al goleador Nico Ibáñez, al minuto 126.
Aún así, existía la posibilidad de que algo saliera mal en los últimos minutos. Pero el tributo al equipo, al campeón defensor invicto, estaba ya dándose en las tribunas del Lastras.
Aplausos para Nico, para Sosa, para El Chino Torres, para Felipe Rodríguez. Para todos, en este plantel excepcional.
Entonces el árbitro Édgar Ulises Rangel señaló al medio campo y decretó el triunfo, bicampeonato y retorno del futbol potosino a la Primera División.
Todos seguían de pie y nadie se movió de su asiento. Había que ver cómo este dominante San Luis recibía sus dos trofeos: el del Clausura 2019 y el de la temporada 2018-2019.
Esta ciudad y esta afición son de primera. Merecíamos ganarnos en la cancha que nuestro equipo también fuera de Primera.
FICHA TÉCNICA
Atlético de San Luis
1- Felipe Rodríguez
4- Matías Catalán
5- Mario Abrante
20- Unai Bilbao (gol al minuto 102)
21- Enrique López “Cadete”
15- Jorge “Perrito” Sánchez
18- Noe Maya
2- Juan David Castro (amonestado al minuto 37)
26- Fernando Madrigal
22- Ían González
9- Nicolás Ibáñez (amonestado a los minutos 27 y 116)
DT- Alfonso Sosa
Cambios
11- Marcos Astina, al minuto 75, por Maya
10- Leandro Torres, al minuto 86, por Castro
33- Mario de Luna, al minuto 100, por Abrante
Dorados
23- Gaspar Servio (amonestado al minuto 96)
2- Diego Barbosa
4- Jesús Chávez
33- Cristhian Báez
6- Fernando Arce
7- Édson Rivera
8- Jesús Escoboza (amonestado a minuto 104)
11- Julio Nava (expulsado al minuto 112)
16- Fernando Elizari
35- Rubio Méndez
10- Fabián Bordagaray
DT- Diego Maradona
Cambios
3- Gustavo Canto, al minuto 56, por Elizari
91- José Lugo, al minuto 75, por Rivera
5- Luis Jerez, al minuto 90, por Chávez
Árbitro
Édgar Ulises Rangel tuvo una actuación discreta y mantuvo el orden dentro de campo de juego. Expulsó a un jugador por equipo en los tiempos extras
Desfilarán por Carranza
Atlético de San Luis anunció, después del campeonato, que realizará hoy un desfile por la avenida Venustiano Carranza, desde el Parque de Morales hasta la Plaza de Fundadores.
El evento se realizará a las 6 de la tarde de este lunes.
Alcalde Pirata
La transmisión de la final en la Plaza de Armas de San Luis Potosí, organizada por el Ayuntamiento capitalino de Xavier Nava Palacios, fue bloqueada por el sistema Sky, propietarios de los derechos de Atlético de San Luis.
La señal utilizada por el gobierno de San Luis Potosí tenía la frase: “Este canal es robado de Sky. Denúncialo”.
Deportes
El futbol más allá de la cancha: Entrevista con Juan Villoro
A menos de tres meses de la Copa del Mundo, el escritor reflexiona sobre los males del balompié mexicano, la desconexión de la afición con la Selección y la irrupción del futbol femenil
Por: Carlos Ruíz
Es viernes por la mañana. Se acabó el frío excesivo, pero la primavera todavía no trae los calores intensos que inevitablemente llegarán en abril. Nuestro escenario es el Edificio Central de la UASLP, donde en el marco de la Feria del Libro universitaria, tenemos la oportunidad única de entrevistar en exclusiva a Juan Villoro, una de las plumas más reconocidas de México.
Tras unos cuantos minutos de retraso en donde nuestra amiga de la Editorial Planeta casi pierde la cabeza, nuestro protagonista llega con una distintiva elegancia, y después de mostrarse muy apenado por la demora hasta cierto punto común en esta clase de contextos, nos sentamos en el patio principal para comenzar la charla.
Con más de cincuenta publicaciones a su nombre, y habiendo obtenido premios en Chile, España, Colombia y Argentina, uno pensaría que la obra que presentaría en la feria sería, quizás, una novela de ficción. A lo mejor un ensayo político. En una de esas, un libro científico o filosófico.
Pero no, o al menos no del todo. El maestro trae como novedad “Los Héroes Numerados”, un escrito acerca de algo que muchos consideran como la cosa más banal y ridícula del mundo, un mero distractor social al que Borges catalogó como “popular solo porque lo estúpido es popular”: el futbol.
Resulta que dentro de su amplia bibliografía, el tema del balompié suele ser muy recurrente en los textos de Villoro, pero no nos confundamos, no se va a poner a explicar sistemas de juego y esquemas tácticos, lo que lo hace diferente, es su modo de entender todo el fenómeno social, cultural y político que rodea al balón.
Y es que el futbol no es un simple deporte. Es toda una maquinaria multidisciplinaria capaz de tener influencia más allá del campo de juego. Es un fenómeno que se ve asociado con las principales cúpulas del poder mundial, con la corrupción, con la manipulación mediática y hasta con la división de clases.
Por eso decía que este no “es del todo” un libro político, científico, filosófico o de ficción, porque aunque no se le describa como tal, estos temas no son ajenos a la redonda, y mucho menos a la visión que se presenta de ella en “Los Héroes Numerados”.
No es ningún accidente que esta obra sea lanzada justo ahora. A tres meses de la Copa del Mundo, su autor reconoce que “el clima propicio para sacar este libro era este. Antes del Mundial siempre nos preguntamos qué significa el futbol, qué cosas ya detestamos y estamos hartos respecto al futbol, y al mismo tiempo qué cosas amamos, qué esperamos“.
Dentro de esta reflexión previa al verano, es imposible omitir a los protagonistas del espectáculo. El escritor le dedica páginas a los jugadores, los comentaristas y a los árbitros que fungen como villanos, pero el énfasis está en el personaje más importante: la afición.
El hincha que, según relata, “delega sus ilusiones en un equipo o en una selección, creando una pasión que cambia la vida de las familias y rompe amistades, pero también, y eso es una de las cosas en las que tenemos que reflexionar, cuando se vuelve excesiva, procura aniquilar al contrario“.
Esa última frase es fulminante, y comenta que en ningún otro lugar se vuelve realidad como en Argentina, donde está la afición más extrema de todas, y cuyas barras han sido infiltradas por el crimen organizado, generando que de ser aficionados, hayan pasado a ser vándalos.
Aquí, Villoro saca una anécdota que vivió en El Monumental de River Plate, donde tras reconocer su acento mexicano, un hincha del millonario le preguntó si era cierto que en México el equivalente a un hincha de River se podía sentar al lado del equivalente a un hincha de Boca.
Cuando él le dijo que sí, su nuevo amigo exclamó “!¿y no se matan?!”. Resulta que lo que parecía un elogio era un realidad una crítica, pues el che remató con un contundente “uh, pero qué degenerados”, reflejando cómo a este argentino le parecía que el verdadero futbol es “ir contra la piel del enemigo”.
En México seremos un poco más tranquilos que en tierras albicelestes, pero tenemos nuestra propia versión del Super Clásico, y muy similar en algo crucial (además de en los colores). Así como en Buenos Aires, River es el equipo de los “millonarios” (he ahí su apodo) y Boca es el del pueblo, en nuestro país pasa algo casi idéntico.
Mientras las Chivas “son las más queridas” e impulsan los valores nacionalistas al jugar con puro mexicano, el América fue diseñado por Televisa para ser “el malo de la novela”, una contraparte con dinero y los mejores extranjeros para ir contra lo que representa el Guadalajara.
El literato resalta la importancia del vínculo que se generó entre los azulcremas y un producto muy novedoso en aquel entonces como era la televisión, con lo que se posicionó en primer plano al equipo y se creó una afición que no existía a tal escala.
Podríamos hablar con Juan Villoro durante horas de estos clásicos, pero retomemos el tema principal. Los Héroes Numerados se publica en el contexto de la Copa del Mundo de Estados Unidos, México y Canadá, probablemente, el certamen con más carga política en la historia.
El escritor describe a este Mundial como uno, para empezar, muy complejo en el tema logístico, ya que el recorrido que muchos equipos van a tener que hacer será muy duro, y además de las distancias, tendrán que enfrentar condiciones climatológicas extremadamente diversas.
Del lado político, tampoco se muestra muy positivo. Considera una situación crítica el hecho de que se celebre el certamen mientras Donald Trump está en contra de los migrantes y en plena guerra con Irán, un país que no solo está clasificado, sino programado para jugar sus tres partidos de fase de grupos en Estados Unidos.
Todo esto, transparenta una cosa para el autor: “a la FIFA lo único que le interesa es el dinero. Es una organización teóricamente no lucrativa, pero que es multimillonaria. Estamos en una situación totalmente controlada por la FIFA y donde el gran negocio depende de ellos”.
Recuerda que para esta Copa del Mundo, en el Estadio Azteca (o Banorte como le quieren decir ahora) los propietarios de palcos y plateas estuvieron rodeados de incertidumbre después de que el organismo se apoderara de los estadios y pusiera en jaque el derecho que obtuvieron al adquirir sus lugares para poder ver todos los eventos que se realizaran en el recinto.
Finalmente, Grupo Ollamani, propietario del recinto, tuvo que pagarle a la Federación para que los palcohabientes pudieran tener acceso a los cinco partidos que se disputarán en el Azteca, dos de ellos, de la Selección Mexicana, aunque con la posibilidad de que también jueguen ahí sus duelos de dieciseisavos y octavos en caso de pasar líder de grupo.
Villoro no es tan optimista con el tricolor. “Es muy cierto que en este Mundial creo que es cuando ha habido menor expectativa hacia la selección nacional. En otras ocasiones, a pesar de que nuestro rendimiento no sea muy alto, la expectativa, la ilusión ha sido grande”, señala.
Profundiza en este tema, y cataloga que el combinado nacional tiene un “prestigio neumático”, explicando que “se desinfla con gran facilidad y generalmente antes de los Mundiales se infla, pero en este caso veo a la gente muy escéptica“.
Para el escritor, la razón de este escepticismo es lógica. “Tenemos una liga que ha machacado y destruido la competitividad deportiva”, asegura. Añade que la desaparición del ascenso y descenso, sumada al alto número de futbolistas extranjeros, han acabado con un semillero de talento, generando que se tenga que recurrir a la naturalización de jugadores como Julián Quiñones y Álvaro Fidalgo.
¿Cómo corregir esta situación? No es nada fácil, porque define a nuestra liga como “un éxito comercial, pero un fracaso deportivo”. Al final de cuentas, si el dinero sigue ingresando, ¿por qué habría que invertir y esforzarse para mejorar el lado estrictamente futbolístico?
Recuerda entonces un caso que, si bien puede parecer hasta chistoso, refleja la priorización de lo comercial: el de Jesús Corona. Cuando debutó el jugador de Rayados, el equipo era patrocinado por Cervecería Cuahtémoc a través de su marca Tecate, por lo que para evitar mencionar a la cerveza que es su competencia directa, se desechó el apellido en favor del apodo ‘Tecatito’.
“¿Qué se puede decir de un país en donde un jugador ni siquiera tiene derecho a usar su apellido?“, cuestiona Villoro.
Ya en la recta final de la entrevista, vamos dejando de lado el tema mundialista, ya que dentro del libro hay un tópico que el polígrafo destaca poderosamente: el futbol femenil.
Y es que lo que hace diez años no era más que un sueño, hoy se ha convertido en toda una realidad con una liga ya bien establecida en México, además de grandes equipos a nivel mundial como Barcelona, Real Madrid y Chelsea que cada vez voltean a ver más al futbol femenino.
Sin embargo, no es necesariamente algo nuevo en nuestro país. ya que hasta la fecha, el partido de mujeres con más espectadores de la historia sigue siendo un México vs Dinamarca de 1971 en el Estadio Azteca, donde se disputó la final de la Copa Mundial Femenil, que en aquel entonces, todavía no era organizada por la FIFA.
“Yo estuve ahí. Fue un una fiesta extraordinaria y demostró que el futbol femenino podía concitar la atención de muchísimas personas, cientos de miles. Se transmitió por televisión. Fue una fiesta con globos, palomas, en fin, realmente extraordinaria”, recuerda.
Pero si tal fue el éxito de un torneo femenil hace más de cincuenta años… ¿por qué tuvimos que esperar décadas para que se magnificara a las escalas de hoy en día? Villoro tiene muy clara la respuesta y, de nueva cuenta, apunta a las oficinas de Suiza.
“Ahí ya se señalaba que el futbol femenino tenía un futuro comercial muy grande, pero la FIFA que ha sido una mafia, porque no hay otra palabra, siniestra, lo vetó durante mucho tiempo“, asegura.
Va muchos años atrás en comparativa del varonil, pero para el autor, esto no es necesariamente una desventaja, sino una de sus principales fortalezas, ya que afirma que “es la gran transformación del juego porque nos remite a cómo era el futbol varonil cuando no había tanta trampa, cuando no había tanta especulación“.
“Yo creo que era importante que este libro terminara con lo más significativo del futbol a nivel mundial, que es la otra parte de la población, la otra mitad ya está dentro del juego“, remata.
Todavía quedan muchos temas que habría sido importante abarcar, pero en esta clase de eventos, el tiempo apremia. Agradecemos al maestro por dedicarnos un espacio de su apretada agenda, y nos levantamos de nuestros lugares en el patio central.
Villoro se disculpa por tener que retirarse con apremio, pero explica que tiene varios actos que atender con premura. Eso sí, antes de irse, no pierde la oportunidad de exaltar a su Necaxa, “el equipo de la década” como le llama. Los seguidores de los ‘rayos’ parecen estar en peligro de extinción, pero el autor no pierde oportunidad para resaltarse como uno de ellos.
Y es que si uno revisa la descripción de “Los Héroes Numerados”, leerá: “Los héroes de las canchas llevan números en la espalda. El 10 de Pelé, Maradona o Messi; el 14 de Johan Cruyff; el 7 de Cristiano Ronaldo o Álex Aguinaga“. Aguinaga habrá sido un jugadorazo, pero solo a un necaxista se le hubiera ocurrido ponerlo ahí. Es parte del encanto de Juan Villoro. Si se le antoja enaltecer al ídolo del Necaxa de los 90’s, lo va a hacer, sin importar que lo ponga a la altura de Messi y Cristiano.
También lee: El éxito puede ser circunstancial, pero nunca accidental: La historia en la duela y en el aula de Naomi Galeana
Deportes
Así se jugará la Copa Potosí 2026
La Copa del Millón tiene lista su ruta tras la celebración del sorteo de la fase de grupos
Por: Redacción
El Instituto Potosino de Cultura Física y Deporte (Inpode) realizó el sorteo oficial de la Copa Potosí 2026 en la categoría libre, tanto en la rama femenil como varonil.
Durante el evento se definieron los grupos y enfrentamientos que darán forma a esta justa, considerada una de la más importante del fútbol amateur en México, donde este año, participarán equipos de Estados Unidos y Perú.
En la rama varonil, los sectores quedaron de esta forma:
Grupo A: Villa de Arriaga, Epoxipisos, Chivas, Naranjeros.
Grupo B: Atlético Nacional, Canchola, Huasteca, UPSLP.
Grupo C: Armadillos, Molino, Prados, Cusco.
Grupo D: Chivas Alabama, Cartagena, Quinta Imperial, Terrero.
Por su parte, del lado femenil, los grupos se disputarán de la siguiente manera:
Grupo A: Ejército Mexicano, Peñarol, Orgullo Femenil, Cobach.
Grupo B: Proline, Molino, UDEP, Atlético de San Luis.
Grupo C: Recicladora Ramírez, Leza, Sassuolo, Universidad Politécnica.
Grupo D: Siberianas, PKS Blinders, Flamingos, Oro La Piedad.
La Copa Potosí 2026 se disputará del 30 de marzo al 4 de abril, con la participación de cerca de mil 400 futbolistas en categorías infantiles, juveniles y libres en ambas ramas.
También lee: Rafa Márquez vino a San Luis, pero para eso, mejor se hubiera quedado en Barcelona
Columna de Nefrox
Ignacio Quintana: romper la frontera que parecía imposible / Columna de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO
Hoy director técnico del Atlético de San Luis femenil, pero Ignacio Quintana “Nacho” como el mismo nos pidió llamarlo, tiene un pasado digno de contar y resaltar.
En el fútbol mexicano hay historias que se construyen desde la costumbre: jugadores que emigran, entrenadores que se forman en casa y procesos que rara vez cruzan ciertas fronteras. Por eso la historia de Nacho Quintana no es un episodio más, sino un punto de quiebre. Su presencia en un Mundial dirigiendo a una selección que no es México representa algo que durante años parecía improbable: un técnico mexicano abriéndose camino en otro país hasta alcanzar la máxima vitrina del fútbol.
No es solo un logro personal, es una señal. Durante mucho tiempo, el entrenador mexicano fue visto como una figura limitada al entorno local o, en el mejor de los casos, al ámbito regional. La exportación de talento desde el banquillo no era una constante, ni siquiera una aspiración clara. Quintana rompe con esa narrativa y lo hace desde un terreno que también ha exigido abrirse paso: el fútbol femenino.
Su camino no fue inmediato ni sencillo. Se construyó desde procesos formativos, desde el trabajo silencioso, desde la convicción de que el crecimiento real no siempre es visible en el corto plazo. Cuando asumió el reto de dirigir fuera de México, no llevaba consigo el respaldo de una etiqueta internacional consolidada, sino la responsabilidad de demostrar que la preparación también puede hablar por sí sola.
Nacho recibió el llamado de Centroamérica apenas dos días después de terminar su carrera de director técnico, literalmente recibió su título un sábado y el lunes estaba en el vuelo a Nicaragua para ser auxiliar del proyecto de selección femenil, un reto que pocos se atreven, y no es que las propuestas no existan, sino que son las mismas federaciones o equipos, los que dudan en ofrecerlo a entrenadores mexicanos, pensando que los aztecas rechazarán por el poco cartel que ofrece la zona a sus carreras.
Llegar a un Mundial no es producto del azar
. Es consecuencia de estructura, de lectura del entorno y de una capacidad constante de adaptación. Dirigir a una selección distinta implica entender otra cultura futbolística, otro tipo de jugadoras, otro ritmo competitivo y, sobre todo, otra manera de gestionar expectativas. Quintana no solo se integró: logró construir un equipo que compitiera lo suficiente como para alcanzar ese escenario .Lo que vuelve más relevante su historia es lo que representa hacia afuera. Su logro abre una puerta que durante años estuvo prácticamente cerrada para los entrenadores mexicanos. Demuestra que el talento no está limitado por la nacionalidad, sino por las oportunidades y la capacidad de sostener procesos en contextos distintos.
En un fútbol donde se habla constantemente de exportar jugadores, pocas veces se pone atención en quienes dirigen. Nacho Quintana obliga a voltear hacia ese otro lado, a preguntarse cuántos entrenadores mexicanos podrían seguir un camino similar si existieran más espacios y menos prejuicios.
Su presencia en un Mundial no es una casualidad ni un gesto simbólico. Es el resultado de un trabajo serio que encontró eco fuera de casa. Y en ese sentido, su historia tiene un valor mayor: no solo cuenta lo que logró, sino lo que puede venir después.
Porque a veces, lo más importante no es llegar primero, sino demostrar que sí se puede llegar.
Hoy Nacho dirige al Atlético de San Luis femenil, y asume el mismo reto que cuando dirigió a Panamá en aquel Mundial en Australia y Nueva Zelanda en 2023, el reto de la primera vez, con la selección canalera la ilusión era esa primera vez en un Mundial, hoy es la ilusión de alcanzar por primera vez una liguilla, cosa que parece muy complicada en el torneo actual. Pero de historias imposibles se ha llenado la carrera de Nacho, y hoy vive y trabaja en San Luis Potosí, en búsqueda de ser un semillero en el equipo potosino, un equipo donde se pueda lograr llevar jugadoras a los más altos niveles y con ellas hacer realidad esa ilusión de lograr pronto, hacer probable lo imposible.
Lee también: San Luis vs Pachuca: el partido fuera de la cancha | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
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