Deportes
#Crónica | ¡Atlético de San Luis es de Primera!
Otra vez hasta los tiempos extras, Atlético de San Luis, con gol de Unai Bilbao, consiguió el ascenso a la Liga MX
Por: Roberto Rocha
Cuando Unai Bilbao se encontró una pelota dentro del área y mandó un histórico zurdazo al fondo de las redes, grité el gol con todas mis fuerzas, abracé a mi hermano Daniel y las lágrimas corrieron por las mejillas de ambos.
Lo he dicho toda mi vida, San Luis no es mi equipo, pero aún así, por lo cerca que he estado a su historia, por las personas que me ha llevado a conocer, por las oportunidades profesionales que me ha brindado y por todo el camino que he recorrido con ellos, lo quiero un chingo.
Lloré porque el futbol ha sido muy injusto con esta ciudad, con su afición y entre ellos, él sí de corazón, con mi hermano. Lloré porque recordé que hace seis años un traidor dejó a San Luis Potosí sin futbol de Primera División, en la mesa, como nunca deberían resolverse las cosas en el futbol. Y ahí siguió la afición potosina.
Recordé también que esta afición tuvo algún equipo competitivo, que había perdido una final contra Dorados hace cuatro años y que fue desmantelado para el torneo siguiente. Y ahí siguió la afición potosina.
También vinieron a mi memoria esos días frenéticos en los que parecía que la afición de San Luis volvería a tener futbol en Primera División, pero todo terminó con un año sin equipo. Y ahí siguió la afición potosina.
Cuando el futbol volvió a San Luis, ya tenía otro rostro, otro nombre y otros colores. El Atlético de San Luis ilusionó a unos, pero también decepcionó a otros. También es cierto que sumó nuevos aficionados para este deporte y, aunque ha relegado un poco el tradicional auriazul del futbol potosino… ahí siguió la afición potosina.
El primer torneo fue decepcionante y el segundo, pese a un pésimo inicio y haber estado hasta en peligro de descender a la Segunda División, dejó al San Luis en la raya. Pasaron dos torneos de este Atlético de San Luis sin calificar. Y ahí siguió la afición potosina.
El gol de Bilbao era entonces el desfogue de todos esos seis años, con pocos momentos altos y muchos muy bajos.
Pero para llegar a él tuvieron que pasar 102 minutos en la cancha. Atlético de San Luis es mejor equipo que Dorados y lo ha demostrado en dos finales consecutivas. Pero la superioridad de los potosinos no pudo ponerse en manifiesto en 180 minutos ninguna de las dos veces. Hubo que llegar a los 210.
El ambiente en el Lastras para la final era espectacular. La nueva serie contra Dorados fue el tema de la semana en San Luis Potosí.
Las camisetas auriazules y rojiblancas se contaban por miles en la ciudad ayer.
A diferencia del resto del torneo, el Alfonso Lastras ya tenía más de 80 por ciento de su capacidad cuando aún faltaba media hora del inicio del partido. La presión de la afición local se sintió desde que los equipos salieron a calentar.
La directiva preparó para este partido un mosaico rojiblanco con una frase que se mostró en la cancha: “Aquí se lucha hasta el final”.
Saltaron los equipos a la cancha, la pirotecnia, los enormes escudos de los clubes y la bandera monumental. Estaba todo listo para la final.
A diferencia de la final de diciembre pasado, la presión de Dorados no fue tan fuerte ni apremiante. Pero Atlético de San Luis tampoco pudo mostrar en el marcador lo que fue evidente durante los dos partidos: que es muy superior a los sinaloenses.
El juego fue ríspido, muy disputado y con escasas oportunidades de gol para ambos lados. Pero incluso ahí, donde no pudo marcarse diferencia en el marcador, San Luis fue mejor.
El ambiente en la tribuna era festivo, claro, como cualquier final. Pero también se tenía el temor de que un solo error podía tirarlo todo: un torneo invicto, una final por el bicampeonato. Todo… como cualquier final.
El “Maradona se la come” ya no fue tan escuchado como apenas cinco meses antes en el Lastras. La campaña del Atlético de San Luis para que sus aficionados mejor destacaran las virtudes de su equipo y del Rey Midas del Ascenso, Luis Alfonso Sosa, funcionó.
Pero aunque hubo varios cánticos para animar a los potosinos, hubo aplausos y la luz de los celulares, en la cancha la igualdad prevaleció durante los dos tiempos de 45 minutos.
Solo un disparo de Nico Ibáñez, que intentó clarear a Garpar Servio, el portero de Dorados, en los primeros minutos del partido, acercó a la afición al grito de gol, pero provocado por la ilusión óptica.
San Luis fue más impetuoso en el tiempo regular y Dorados más precavido. el resultado, por tanto, fue el 0-0.
Con los tiempos extras, se acercaba el sueño del bicampeonato y de Primera División para el Atlético de San Luis . Pero también el nervio se hacía cada vez más y más fuerte. Otra vez, porque cualquier pequeño error podía tirarlo todo por la borda.
Entonces llegó el gol de Unai Bilbao, al minuto 12 del tiempo extra. Un tiro libre cerca del córner que cobró Marcos Astina fue rechazado al centro del área por Gaspar Servio.
La pelota se puso enfrente de Unai Bilbao, quien de un zurdazo mandó el balón al fondo e hizo explotar el Alfonso Lastras.
Entonces grité, abracé a mi hermano y lloré, además de por todo lo que ya había dicho, porque recordé a mi papá, quien me llevó por primera vez y muchas veces más al futbol y seguro habría disfrutado enormidades ese momento.
Abracé también a Ornella, al Chino, a Moy y a Aranda y a algunos cuantos desconocidos, porque en ese momento ya no importaba saber los nombres de a quienes abrazaba.
Desde entonces, ni yo, ni casi ninguna otra persona en el estadio pudo ocupar su asiento. Menos de 20 minutos faltaban para volver a Primera División, seis años después, pero en la cancha, como deben ganarse las cosas en el futbol y no en el escritorio, como le arrebataron la máxima categoría a esta ciudad.
Para ponerle un poco más de dramatismo a la situación, llegó la expulsión a Julio Nava de Dorados, al minuto 112 y al goleador Nico Ibáñez, al minuto 126.
Aún así, existía la posibilidad de que algo saliera mal en los últimos minutos. Pero el tributo al equipo, al campeón defensor invicto, estaba ya dándose en las tribunas del Lastras.
Aplausos para Nico, para Sosa, para El Chino Torres, para Felipe Rodríguez. Para todos, en este plantel excepcional.
Entonces el árbitro Édgar Ulises Rangel señaló al medio campo y decretó el triunfo, bicampeonato y retorno del futbol potosino a la Primera División.
Todos seguían de pie y nadie se movió de su asiento. Había que ver cómo este dominante San Luis recibía sus dos trofeos: el del Clausura 2019 y el de la temporada 2018-2019.
Esta ciudad y esta afición son de primera. Merecíamos ganarnos en la cancha que nuestro equipo también fuera de Primera.
FICHA TÉCNICA
Atlético de San Luis
1- Felipe Rodríguez
4- Matías Catalán
5- Mario Abrante
20- Unai Bilbao (gol al minuto 102)
21- Enrique López “Cadete”
15- Jorge “Perrito” Sánchez
18- Noe Maya
2- Juan David Castro (amonestado al minuto 37)
26- Fernando Madrigal
22- Ían González
9- Nicolás Ibáñez (amonestado a los minutos 27 y 116)
DT- Alfonso Sosa
Cambios
11- Marcos Astina, al minuto 75, por Maya
10- Leandro Torres, al minuto 86, por Castro
33- Mario de Luna, al minuto 100, por Abrante
Dorados
23- Gaspar Servio (amonestado al minuto 96)
2- Diego Barbosa
4- Jesús Chávez
33- Cristhian Báez
6- Fernando Arce
7- Édson Rivera
8- Jesús Escoboza (amonestado a minuto 104)
11- Julio Nava (expulsado al minuto 112)
16- Fernando Elizari
35- Rubio Méndez
10- Fabián Bordagaray
DT- Diego Maradona
Cambios
3- Gustavo Canto, al minuto 56, por Elizari
91- José Lugo, al minuto 75, por Rivera
5- Luis Jerez, al minuto 90, por Chávez
Árbitro
Édgar Ulises Rangel tuvo una actuación discreta y mantuvo el orden dentro de campo de juego. Expulsó a un jugador por equipo en los tiempos extras
Desfilarán por Carranza
Atlético de San Luis anunció, después del campeonato, que realizará hoy un desfile por la avenida Venustiano Carranza, desde el Parque de Morales hasta la Plaza de Fundadores.
El evento se realizará a las 6 de la tarde de este lunes.
Alcalde Pirata
La transmisión de la final en la Plaza de Armas de San Luis Potosí, organizada por el Ayuntamiento capitalino de Xavier Nava Palacios, fue bloqueada por el sistema Sky, propietarios de los derechos de Atlético de San Luis.
La señal utilizada por el gobierno de San Luis Potosí tenía la frase: “Este canal es robado de Sky. Denúncialo”.
Columna de Nefrox
San Luis contra Atlas: la bisagra de una temporada | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO
Existen partidos que valen tres puntos y otros que terminan valiendo mucho más. No porque la Liga MX entregue unidades adicionales cuando la presión aumenta, sino porque existen noches en las que un equipo se juega la posibilidad de seguir creyendo en su temporada. Atlético de San Luis está frente a una de ellas. El encuentro contra Atlas no es simplemente otra fecha del calendario: es el partido bisagra del Apertura 2026, ese momento en el que los dirigidos por Diego Mejía tienen que decidir si quieren ser protagonistas de la recta final o quedarse mirando cómo otros ocupan los lugares que todavía están a su alcance.
La clasificación está ahí, suficientemente cerca para ilusionarse y lo bastante lejos para exigir una respuesta inmediata. San Luis llega con 19 puntos, ubicado en el undécimo puesto, mientras Atlas aparece en la cuarta posición con 24 unidades. Cinco puntos separan a los dos equipos, pero la diferencia más importante está en las consecuencias que puede tener el resultado. Para los rojinegros, ganar significaría consolidar su lugar entre los primeros puestos; para los potosinos, hacerlo representaría acercarse de manera decisiva a la zona de clasificación y mantener viva una temporada que ha tenido demasiados altibajos.
Por eso no conviene disfrazar la importancia de este encuentro. San Luis necesita ganar. No es una exageración periodística ni una manera de elevar artificialmente la expectativa. Es una consecuencia directa de su posición en la tabla y del calendario que tiene por delante. Con apenas tres jornadas restantes después de este compromiso, cada oportunidad comienza a tener un peso diferente. Un empate podría mantener las posibilidades matemáticas, pero dejaría al equipo dependiendo de demasiadas combinaciones. Una derrota sería todavía más complicada: permitiría que Atlas se alejara y obligaría a los de casa a esperar tropiezos ajenos para seguir soñando.
El problema para Mejía es que enfrente tendrá a uno de los equipos más consistentes del campeonato. Atlas ha construido una temporada que lo mantiene entre los cuatro primeros lugares y llega después de una remontada espectacular ante Puebla, al que derrotó 4-3. No es un rival que pueda darse por vencido cuando el partido se complica. Los rojinegros han demostrado capacidad ofensiva y carácter para resolver encuentros, dos características que obligarán al Atlético a jugar con una concentración muy superior a la que ha mostrado en algunos momentos del torneo.
Pero el contexto también ofrece una oportunidad. Los dirigidos por el histórico Hernán Crespo no llegan a San Luis con la tranquilidad de quien ya tiene todo resuelto. La pelea por los primeros puestos sigue abierta y una derrota podría comprometer su posición. Los visitantes también tienen algo que defender y eso puede convertir el encuentro en un partido de mucha tensión, con dos equipos que necesitan encontrar el equilibrio entre atacar y no regalar espacios.
Para el Atlético, la primera obligación será entender que no puede jugar este partido como si tuviera todo el tiempo del mundo. La urgencia no debe convertirse en desesperación, pero tampoco puede servir como excusa para administrar el resultado desde el primer minuto. Si San Luis quiere meterse a la Liguilla, tendrá que asumir la responsabilidad de buscar el encuentro, aprovechar la localía y demostrar que puede imponerse ante un adversario que llega mejor colocado en la clasificación.
La temporada de Diego Mejía ha tenido momentos que invitan a pensar que el equipo puede competir. Ha habido partidos en los que San Luis ha mostrado capacidad para generar ocasiones, recuperar terreno y encontrar soluciones ofensivas. También ha habido tropiezos que han dejado una sensación de oportunidad desperdiciada. Esa irregularidad es precisamente lo que ha colocado al Atlético en una posición incómoda: tiene argumentos para aspirar a más, pero no ha conseguido sostenerlos durante el tiempo suficiente.
El empate ante Toluca y las victorias frente a Querétaro y Atlante han permitido recuperar terreno. El equipo ha conseguido sumar en sus últimos compromisos y parece haber encontrado una pequeña ventana de estabilidad. Sin embargo, ahora viene una prueba de otra dimensión. Ganar el clásico siempre tiene un valor emocional especial, y vencer a Atlante como visitante también suma confianza, pero Atlas representa un desafío directo en la carrera por alcanzar la fase final. Es el tipo de partido que permite medir cuánto ha avanzado realmente un equipo.
Mejía necesita que sus jugadores entiendan esa diferencia. No alcanza con repetir la intensidad de las últimas jornadas; hay que acompañarla con decisiones correctas. El Atlético tendrá que saber cuándo presionar, cuándo mantener la pelota y cuándo acelerar. No puede regalarle a Atlas transiciones que le permitan aprovechar su capacidad ofensiva, ni puede refugiarse demasiado cerca de su propia área esperando que el rival cometa un error. La mejor manera de defender la clasificación es jugar para ganar, pero hacerlo con inteligencia.
La responsabilidad también pasa por los futbolistas que tienen mayor peso dentro del vestidor. En partidos como este, los jugadores experimentados deben asumir el control de los momentos complicados. No se trata únicamente de marcar un gol o de resolver una jugada individual. Se trata de evitar que el equipo pierda la cabeza cuando el marcador no sea favorable, de exigir concentración y de transmitir la confianza necesaria para que el plan de juego no se desmorone ante la primera dificultad.
El Alfonso Lastras tendrá que convertirse en un factor. La afición potosina ha acompañado al equipo durante una campaña que no siempre ha ofrecido motivos para celebrar, pero ahora tiene delante un encuentro que puede darle sentido a buena parte del esfuerzo realizado. La localía no garantiza nada, aunque sí representa una responsabilidad adicional. San Luis no puede permitir que Atlas se sienta cómodo, que encuentre espacios con facilidad o que termine imponiendo el ritmo de un partido que debería jugarse bajo las condiciones del equipo de casa.
También hay que reconocer que el margen de error se ha reducido por decisiones y resultados acumulados a lo largo del torneo. La clasificación no se está escapando únicamente por lo que ocurra este viernes. Se ha complicado por los puntos que el Atlético dejó en el camino, por los partidos en los que no consiguió sostener una ventaja y por las ocasiones en las que no tuvo la contundencia necesaria. Ahora, sin embargo, ya no sirve demasiado mirar hacia atrás. La única manera de corregir esa historia es conseguir que los encuentros restantes tengan una respuesta distinta.
Y aquí aparece una cuestión que va más allá de la tabla: ¿qué quiere ser este Atlético de San Luis? ¿Un equipo que cada temporada se conforma con competir durante algunos tramos y termina dependiendo de los resultados de otros, o una institución que pretende consolidarse como un participante habitual en las fases finales? La respuesta no se encontrará en una conferencia de prensa ni en una promesa para el próximo campeonato. Se construye en noches como esta, cuando el equipo tiene que responder ante un rival de jerarquía y una afición que espera algo más que buenas intenciones.
No sería justo decir que una victoria resolverá todos los problemas del proyecto de Mejía. Tampoco sería correcto afirmar que una derrota terminaría automáticamente con cualquier posibilidad de clasificación. Pero sí sería un error tratar este partido como uno más. La distancia entre San Luis y Atlas, el momento del calendario y la cantidad de jornadas restantes convierten el enfrentamiento en una auténtica bisagra. El resultado puede modificar la manera en que el equipo enfrente el cierre del torneo y, sobre todo, la confianza con la que llegue a esas últimas oportunidades.
Atlas tiene motivos para sentirse favorito por su posición y por la regularidad que ha mostrado. San Luis tiene motivos para creer en su capacidad de competir, especialmente después de recuperar puntos en las últimas semanas. Pero la clasificación no se gana con argumentos, antecedentes ni pronósticos. Se gana con goles, concentración y resultados. Y en este momento el Atlético necesita demostrar que tiene lo necesario para conseguirlos.
San Luis ha llegado hasta aquí con la posibilidad de corregir el camino. Todavía tiene tiempo, pero ya no tiene demasiado margen. Atlas será una prueba exigente, un rival que no regalará nada y que también tiene objetivos importantes. El Atlético deberá jugar con personalidad, asumir el riesgo de buscar el triunfo y entender que la oportunidad está frente a su gente.
Diego Mejía y sus jugadores tienen noventa minutos para demostrar que la clasificación es una aspiración real y no solamente una cuenta matemática. La temporada todavía puede tener un desenlace distinto, pero para conseguirlo hace falta dar un golpe sobre la mesa.
Hoy no se juega únicamente contra Atlas. Se juega contra la irregularidad, contra los puntos que quedaron en el camino y contra la posibilidad de que otra temporada termine dejando más preguntas que respuestas.
Es el partido bisagra. El que puede abrir la puerta de la Liguilla o comenzar a cerrarla.
Y a estas alturas, San Luis ya no puede permitirse quedarse del lado equivocado.
Lee también: San Luis en el Azteca: la historia también juega esta noche
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Mexicanas de oro | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
El lunes 26 de octubre, en la gala del Balón de Oro en Londres, el futbol mexicano hizo historia, y lo hizo gracias a las mujeres. Charlyn Corral, delantera del Pachuca, recibió el trofeo Gerd Müller como la máxima goleadora del año, y es la primera mexicana en recibirlo. Scarlett Camberos, del América, terminó en el lugar 21 del Balón de Oro femenino, la primera mexicana en estar entre las 30 candidatas.
Vale la pena detenerse en lo que significa el premio de Corral, porque no es de los que se ganan por votos ni por simpatía. El Gerd Müller es por méritos deportivos: se lo lleva quien más goles marca en la temporada. Corral hizo 49 goles en 49 partidos, 36 con Pachuca y 13 con la Selección Mexicana. En el lado de los hombres lo recibió Harry Kane, el máximo artillero.
Y aquí es donde el mérito de Corral pesa más. Kane juega en el Bayern Múnich, donde casi todo se gana. Corral juega en un Pachuca que no es de los equipos fuertes: en este Apertura 2026 va en sexto lugar del Grupo B, con 13 puntos, lejos de la Liguilla. El premio no lo ganó por este torneo, sino por la temporada pasada, con 22 goles en el Apertura 2025 y 14 en el Clausura 2026 con el club, pero el contexto es el mismo. Aun así encabezó el goleo del mundo y dejó atrás a delanteras como Claudia Pina y Ewa Pajor, que juegan en el Barcelona, el mejor equipo del planeta, rodeadas de las mejores jugadoras. Pajor, de hecho, fue la primera ganadora de este trofeo en 2025; Corral es la segunda futbolista en recibirlo.
El caso de Camberos tiene el mismo fondo. Cuando se compara con los hombres, Julián Quiñones
quedó en el lugar 28 del Balón de Oro, el mexicano mejor ubicado en la historia de la votación, después de marcar cuatro goles con México en el Mundial 2026 y 33 en la liga saudí. Lo hizo en un torneo que ven millones de personas. Camberos terminó siete lugares arriba, en el 21, con 25 goles y 17 asistencias, y con tres títulos del América en la temporada: la Copa de Campeonas de la Concacaf, el Clausura 2026 y el Campeón de Campeones. Lo logró jugando en una liga mucho más joven y con mucha menos exposición internacional.Lo mismo pasó con el América como equipo. Fue considerado para el premio al mejor club femenil del año, algo que nunca había ocurrido con un equipo mexicano. No ganó porque el premio fue para el Barcelona, un rival imposible: Alexia Putellas, que ya no está en el club blaugrana pero hizo los méritos para el premio cuando aún jugaba ahí, se llevó su tercer Balón de Oro; Vicky López ganó el Kopa como mejor jugadora joven y el equipo blaugrana arrasó con todo lo que jugó. Pero estar en esa conversación, desde un equipo joven, en una liga joven y en un continente que apenas empieza a tomarse en serio el futbol femenil, ya es un logro enorme. El América puede estar, sin exagerar, entre los mejores del mundo.
Esas son las cifras. Lo que importa ahora es cómo las tratamos. Las jugadoras mexicanas están compitiendo en el escenario más grande y compitiendo bien, con méritos que se pueden medir en goles, títulos y posiciones. Un premio ganado por goles no admite discusión, y un puesto 21 entre 30 candidatas del mundo no se regala. Que se les reconozca con la misma vara que a los hombres que quedaron detrás o delante de ellas es lo mínimo que merecen.
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Caicedo y la ley de la ex | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
La racha de tres partidos sin perder se terminó, y se terminó pronto. El domingo 18 de octubre, en el Libertad Financiera, el Atlético de San Luis Femenil cayó 1-2 ante FC Juárez en la jornada 11, en un partido que se le complicó desde el inicio y que las potosinas intentaron remontar hasta el último minuto.
Farlyn Caicedo, exjugadora de San Luis, abrió el marcador al minuto 3 con un disparo de media distancia y amplió la ventaja al 29 con un cabezazo. Con el 0-2, el partido pintaba cuesta arriba, pero el equipo no se cayó. Antes del descanso tuvo la oportunidad de meterse al partido: Natalia Macías provocó un penal, y Enyerliannys Higuera, la máxima goleadora de la historia del club, lo cobró y el balón se estrelló en el travesaño.
Para un equipo que acababa de coronar a su reina del gol, ese tipo de fallo duele, pero lo que importa es lo que viene después. En el segundo tiempo San Luis salió más sólido y más ofensivo. Amina Bello lo intentó desde fuera del área, Rebeca Contreras estuvo cerca tras un pase de Michelle Gutiérrez y, al minuto 75, Higuera aprovechó un rebote tras un remate al poste para marcar el 1-2. Es su gol número 14 del torneo, y llegó justo después de fallar el penal. Más tarde, el equipo pensó que había empatado, pero el gol fue anulado por una falta en el área.
San Luis no pudo completar la remontada, pero se fue del campo reconocido: la afición despidió con aplausos a sus jugadoras. No fue una derrota que deje dudas sobre el nivel del equipo, sino una que deja claro dónde está la tarea pendiente, que es no regalar el primer tiempo. Dos goles en los primeros 29 minutos son demasiado para un equipo que luego tuvo 45 de dominio.
Con este resultado, San Luis suma 11 jornadas jugadas, 6 victorias, 1 empate y 4 derrotas, 24 goles a favor, 18 en contra y 19 puntos. Sigue en el tercer lugar del Grupo 2, detrás de América (28 pts) y Guadalajara (24 pts), que ya aseguraron su lugar en la Liguilla, y con tres puntos de ventaja sobre Pumas (16 pts), que ocupa la cuarta posición. Con solo tres jornadas por jugarse, cada punto cuenta.
La siguiente prueba es de las difíciles: el sábado 24 de octubre, en el Libertad Financiera, San Luis recibe al América, líder del grupo con 28 puntos y una diferencia de goles de +35. Del partido ante Juárez, el equipo se lleva una lección y un gol de Higuera que demuestra que siempre responde. Ahora hay que mostrarlo ante el mejor equipo del grupo.
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