#4 Tiempos
¡Cambio árbitro! La Goliza en el Inpode | Apuntes de Jorge Saldaña
APUNTES
Amigos de mi vida Terrenal, hijos de mi Mayor Anhelo: es viernes y para no llegar tarde como Miguel Gallegos, vocero de seguridad del gobierno (que a todas llega tarde), comparto temprano los apuntes de viernes ferial y casi quincena con la montaña rusa de la semana en la vida cómico, político y musical de nuestro San Luis Potosí.
No consignaré, por respeto y porque no soy burlón, la anecdótica y nada graciosa caída del presidente de Coparmex San Luis, Luis Gerardo Ortuño Diaz Infante, durante su toma de protesta el miércoles pasado cuando el gobernador invitó a la esposa del nuevo presidente empresarial a subir al presídium.
Tampoco hablaré de los caprichos de “diva en época dorada” que exigió el grupo Maná antes de su presentación el día inaugural de la Fenapo, porque no vale la pena mencionar berrinches de niño chiquito y consentido que no presta su pelota, no quiere que nadie esté sentado frente a ellos o que usen su micrófono bajo amenaza de hacer pataleta y dejar de respirar hasta ponerse morados. Ya están grandecitos y saben lo que hacen, igual quien los contrata.
Mucho menos perderé valiosas líneas hablando del intercambio de empujones, zapes y trompadas que, se asegura, intercambiaron algunos miembros muy prestigiados de la Canaco y que terminó en la expulsión de un trío de afiliados. Es demasiado morbo, mejor les mando mis mejores deseos para que arreglen sus diferencias y sus Brancas ahí entre ellos.
De lo que sí hablaré en esta y siguientes entregas hasta antes del informe de gobierno, es de la gente del gabinete de Ricardo Gallardo que ya se va, de los que tienen los días contados, de los que más les vale hacer maletas, porque compraron boleto al desempleo con la moneda de la flojera, la ignorancia y la ineficiencia.
Del primero que daré cuentas es del titular del Instituto Potosino del Deporte (Inpode), Edmundo Ríos Jáuregui, recordado como un buen portero (nada del otro mundo) que llegó en su momento a saborear las mieles de la primera división nacional del fut.
Que luego –hay que decirlo- se metió de lleno en la operación de estructura juvenil y deportiva durante la campaña del hoy mandatario Gallardo, y por su desempeño se le otorgó la confianza para dirigir los rumbos del deporte en el estado.
Lamentablemente, no para él sino para los deportistas y todos los potosinos, en la cancha del servicio público, el buen Edmundo de plano no sabe jugar, se le van todas, cierra los ojos, no sabe colocar defensa, sale siempre atrasado y de plano el puesto se le resbaló de las manos como balón aceitoso.
Para acabar pronto: si los errores de Ríos Jaúregui en la administración de Gallardo fueran un partido de futbol…ya hubiéramos perdido por goliza.
El gobernador mismo se ha tenido que poner los guantes y ha tenido que salir a “atajar” los balonazos en el Inpode.
Nada más como para despejar el balón de la administración, muy cerca del silbatazo inicial del partido, Edmundo nos hizo favor de no enviar a los seleccionados paranacionales a competir a Cancún en octubre del 2021, si no los recibió… ya no hablemos de uniformes, viáticos o facilidades. De plano el equipo de atletas discapacitados tuvieron que quedarse fuera de la competencia.
Gol en contra y tempranero, pero no el único. La goliza apenas comenzaba:
Los deportistas, usuarios, atletas, entrenadores, equipos y muchos potosinos de alto rendimiento, han dado queja puntual de las tremendas faltas, ausencias y omisiones de Edmundo Ríos y su equipo de cercanos.
El Inpode empalma eventos de atletismo y futbol en la misma fecha y hora en el Centro de Desarrollo de Talentos y Alto Rendimiento Deportivo (CDTAR)… pero por otro lado, también niega espacios de entrenamiento a equipos y atletas. Se hacen pelotas.
El caso de nuestra nadadora María José Mata Cocco es muy particular, la paisana es medallista, y dueña del mejor tiempo en estilo mariposa en 200 metros en la Copa Heller en la Ciudad de México, sin embargo, tuvo que estar sentada durante días y días afuera de la oficina de Edmundo para al final no ser recibida.
No hubo ni la más mínima atención y mucho menos apoyo. La nadadora tuvo que acudir a las redes sociales para que sus peticiones llegaran a oídos del gobernador Gallardo, que salió a mano alzada y le otorgó todo el apoyo. ¿Para qué quiere entonces este gobierno a un titular en el Inpode?
Otro caso similar fue con la atleta PowerLifting en silla de ruedas Socorro Lira Partida, a quien también le negaron cualquier atención.
¿Y el deporte social, el de las colonias, el que ha impulsado y prometido apoyar el gobierno? Muy bien gracias, el señor secretario del Deporte, mandó a la congeladora a Alberto Flores, titular de esa área, por que al parecer nadie puede hacer nada en esa secretaría si no se lleva una medalla de oro su titular.
Pero el marcador no para y sigue en contra: se han mandado cerrar pabellones de combate, no existe impulso a la natación, deja sin recursos a las Unidades Deportivas, se retiró el apoyo a la academia de gimnasia (que tuvo que rescatar la presidenta del DIF, Ruth González Silva), se amenaza a deportistas, no hubo uniformes de calidad para los juegos regionales, se han derrochado cientos de miles de pesos en “ocurrencias” como el programa de “Fut-Tenis” que jamás tuvo resultados, se desaprovecha la cancha de futbol siete que está en el Miguel Barragán y que está cerrada con tres candados mientras los equipos buscan un espacio para realizar torneos, se está entregando el control de los gimnasios subsidiados por el estado a los “compas” y “amigotes”, se le ha abucheado duramente, por ejemplo, en le Copa Potosí (la gente sabe por qué).
Por si fuera poco, hay quejas de hostigamiento laboral y señalamientos muy vergonzosos contra su secretario particular, Enrique Rodríguez Lucio, que nada más en los barrios más bajos lo conocen y no precisamente por fomentar el deporte, sino por el consumo de ciertos “estimulantes”.
Rodríguez Lucio, se sabe entre la comunidad deportiva, se siente el dueño del deporte en San Luis y ha rebasado por la izquierda y derecha a su jefe Edmundo, al que encapsula, hipnotiza, recela y aconseja en todo momento.
Si el equipo y círculo cercano del titular del deporte ha llegado, como se asegura, a reuniones de primer nivel en estado inconveniente, no lo sé ni me consta, pero cuando el río suena…
En resumen del partido, el portero titular del Inpode está jugando en la administración sus tiempos extras y al silbatazo del primer informe, el árbitro pitará el cambio: Sale Edmundo Ríos.
De mí se acuerda.
Ya estaré dando detalles de otros cambios que parecen evidentes al interior del gobierno, Culto Público, pero debo advertir que son producto de un análisis personalísimo y la consulta de mis fuentes, por lo que hasta el momento solo pueden considerarse como meros pronósticos de este aprendiz de reportero.
Hasta aquí los apuntes de viernes hijos de mi alma, me voy porque no quiero llegar tarde (como siempre llega tarde a todas el vocero, Miguel Gallegos) al concierto de Julión así que “Tengo que colgar”.
Atentamente,
Jorge Saldaña.
Bonus de último minuto: ¿Quién fue el único funcionario que pidió, vía oficio, muchas entradas VIP al Teatro del Pueblo? Jajaja golazo.
También lee: Los coyotes del Ayuntamiento capitalino | Apuntes de Jorge Saldaña
#4 Tiempos
Historias de valor | Columna de Juan Jesús Priego
LETRAS minúsculas
Una vez, un famoso orador se presentó ante un auditorio muy numeroso para disertar acerca de La dignidad humana y sus fundamentos teóricos (así tituló su conferencia). ¡Pero, ay, tan largamente habló de estos asuntos que muchos asistentes empezaron a bostezar y otros francamente se durmieron! Entonces decidió cambiar de táctica y sacó de su cartera un billete de quinientos pesos, lo agitó en el aire y preguntó con voz tonante:
–¿Alguien quiere este billete?
Los que estaban despiertos levantaron la mano, y los que en ese momento dormían también la levantaron, e incluso más firmemente que los otros, un poco así como los diputados y los senadores la levantan en la Cámara a la hora de las votaciones. ¿Sobre qué van a votar? Sólo Dios lo sabe, pero ellos de todas maneras, para fingir que viven, dan muestras de asentimiento. Pero sigamos con nuestra historia. Era claro que todos querían participar en el dichoso concurso, pero ¿qué tenían que hacer para ganarse esos quinientos pesos?
El orador adoptó un aire misterioso, tiró al billete al suelo, lo pisoteó una, dos y cien veces, cual si bailara sobre él el jarabe tapatío, lo levantó del suelo y volvió a decir:
-El billete ha quedado un poco maltratado, como ustedes pueden ver. Pero si alguien lo sigue queriendo, que me lo diga.
Por demás está decir el revuelo que se armó. ¿A quién le importaba que estuviera maltratado? ¡Todos seguían queriendo aquel billete!
Luego el orador escupió sobre él, lo dobló, hizo con él una bola del tamaño de una pelota de golf y lo enseñó otra vez a su auditorio.
-Quien en tales condiciones siga queriendo este billete no tiene más que decírmelo y se lo daré.
Y he aquí que todos volvieron a levantar la mano.
-Bien –dijo entonces el orador-. Ahora ya están en mejor condiciones de saber qué es la dignidad humana. Cuando el billete estaba liso y crujiente, todos lo querían, pues valía lo que dice en cada uno de sus cuatro ángulos, es decir, quinientos pesos. Cuando lo pisoteé no una, sino varias veces, y quedó manchado con el lodo de mis zapatos, ustedes quisieron tenerlo aún, pues seguía valiendo quinientos pesos: mis golpes, como quiera que sea, no le hicieron perder nada de su valor. Luego lo escupí, pero no por eso ustedes le hicieron ascos. Pues así sucede con el hombre, señores y señoras. El hombre puede ser pisoteado, escupido, humillado; pero, pase lo que pase con él y le hagan lo que le hagan, nunca perderá su valor ni su dignidad.
El auditorio esbozó una sonrisa de comprensión y amabilidad, y el orador prosiguió de esta manera:
-Suceda lo que suceda, ante Dios siempre seremos valiosos e importantes: infinitamente más valiosos que este billete que, por lo demás, sólo vale quinientos pesos. ¿Ahora han comprendido ya en qué consiste la dignidad humana?
Y así acabó aquella conferencia. Espero que, por su bien, el orador haya sorteado entre el auditorio aquel billete, pues, de lo contrario…
Cuando leí esta historia en un libro de cuyo título no puedo acordarme, también yo sonreí. Pero no por el ingenio de este orador, sino porque ya había leído yo en un libro de la antigüedad cristiana una historia parecida.
Una vez –así comienza esta otra historia, mucho más antigua que la primera-, un peregrino fue en busca de un anacoreta para pedirle ayuda y un consejo. Estaba muy afligido por sus pecados pasados y no estaba seguro de que Dios fuera a perdonárselos. “No he sido bueno –gemía, desconsolado-; no he sido trigo limpio. ¿Tendrá Dios compasión de mí?”.
El anacoreta le habló largamente de la misericordia divina, le contó la historia de David y otras muchas tomadas de la Biblia; lo amonestó con graves palabras para que confiara más en la misericordia divina, pero el pobre peregrino seguía mostrándose al borde de la desesperación.
Entonces el santo hombre de Dios le hizo esta pregunta:
-Dime, si tu túnica se rasgara, ¿la tirarías?
-No. Esta túnica es la única que tengo; si se rasgara, la remendaría y volvería a usarla.
-Entonces, fíjate bien –respondió el anacoreta-: si tú cuidas así tus vestidos, que no son más que paño, ¿crees que Dios no va a tener misericordia de uno que ha sido creado a su imagen y semejanza?
El peregrino sonrió lleno de gozo, luego lloró durante unos instantes, emocionado, y por último besó la mano del santo anacoreta: había comprendido la lección. ¡Ahora ya sabía cuál es el valor de la vida humana! Y, dándole las más sinceras gracias, reemprendió su camino…
¿No es ésta una historia bella y profundamente humana? En realidad, me gusta mucho más que la anterior. ¿Crees que, por lo que has hecho, Dios se va a deshacer de ti echándote en el olvido? ¿Crees que Dios se deshace de este modo de sus criaturas? Sí así lo crees, si esto es lo que piensas de Él, déjame decírtelo: aún no lo conoces. Como el billete del conferencista, el hombre puede estar sucio; como la túnica del peregrino, su corazón puede estar roto, pero no por eso a sus ojos vale menos. Tal es, en pocas palabras, el fundamento de la dignidad humana. Y quien quiera fundamentarla de otra manera y con otros argumentos construye sencillamente en el vacío.
También lee: Siempre hay gente así | Columna de Juan Jesús Priego
El Cronopio
El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
J.R. Martínez/Dr. Flash
En la lista de los grandes literatos potosinos del siglo XIX y principios del siglo XX se encuentra Miguel Alberto Sustaita Zavala que combinó su actividad profesional entre el periodismo, la literatura, el dibujo y la música. Esta última exponiendo la vena musical familiar pues su abuelo fue el músico potosino de reconocimiento internacional León Zavala, cuyo nombre perduró en el imaginario potosino al preservarse la orquesta con su nombre, en la cual, por cierto, iniciaría sus actividades musicales Julián Carrillo.
Su nombre se suma a la lista de personajes que combinan su vocación entre las ciencias e ingeniería con las letras. Alberto Sustaita ingresaría a estudiar ingeniería en el Colegio Militar de México, después de terminar sus estudios de preparatoria en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, mismos que abandonaría para dedicarse a la escritura iniciando actividades de literatura y periodismo, en San Luis Potosí.
Miguel Alberto Sustaita Zavala nació en San Luis Potosí el 10 de mayo de 1863, su primera infancia la vivió bajo la ocupación francesa en San Luis. Si bien su obra literaria no es del todo conocida, sus composiciones musicales lo son menos, las cuales fueron influenciadas por el ambiente familiar en el cual varios de sus tíos ejercían su vocación musical heredada de su abuelo.
En sus primeros años como escritor se distinguiría por su trabajo periodístico, donde luego usaba la poesía como forma de expresión. Sus contribuciones en los periódicos locales de la época, como El Estandarte y El Correo de San Luis, usaba el seudónimo de P.K. Dor, el que luego también usaría en su obra literaria. Fue director del periódico potosino El Contemporáneo.
Su obra literaria incluye teatro, cuento, drama y novela , la cual produjo desde fines del siglo XIX hasta su muerte que ocurrió el 29 de junio de 1909.
En 1892 publicó Siete Pecados, libro de narraciones editado por la imprenta Vélez e hijos, donde Manuel José Othón hizo la presentación; presentación donde Othón lamentaba “porque en San Luis nadie lee” (¿qué tanto ha cambiado esta apreciación?).
Iniciando el siglo XX llevaría a la imprenta varias de sus obras, entre las que se encuentran la realizada en la Imprenta Popular en 1906 intitulada Las Bolado. En la Tipografía de la Escuela Militar de San Luis Potosí, editaría las obras: Nita. Drama en un prólogo y tres actos, en 1904; El crimen del Pullman en 1907; Mortales y veniales en 1907; El padre Adrián. Drama en tres, también en 1907; Mutilado en 1909, poco antes de su muerte.
En 2010 el Ayuntamiento de San Luis Potosí publicó la obra Cuentos Potosinos donde se incluyeron los escritos por Alberto Sustaita y en 1998 El Colegio de San Luis, en su colección Literatura Potosina 1850 – 1950 coordinada por Ignacio Betancourt, publicó los cuentos Un Truchiman, Doña Juanita y el Tren de Balastre.
Alberto Sustaita procreó cinco hijos en su matrimonio el 7 de mayo de 1898 con María Emilia Muñoz López realizado en San Luis Potosí.
También lee: El pionero de la música electrónica en América Latina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
#4 Tiempos
El pionero de la música electrónica en América Latina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Uno de los trascendentes desarrollos artísticos y científicos potosinos lo son los pianos metamorfoseados desarrollados por Julián Carrillo, únicos en el mundo y que abriera la puerta a un nuevo universo musical. Los pianos, diseñados dando importancia al esquema práctico del propio piano, o sea sin cambiar la disposición de las teclas, fueron diseñados para poder tocar en tercios, cuartos, hasta dieciseisavos de tono, conformando así una serie de quince pianos que fueron presentados en la Feria Internacional de Bruselas en 1958 donde obtuvieron la medalla de oro.
Previamente Carrillo había diseñado y transformado un piano comercial de alta calidad a piano de tercios de tono, cambiando por completo el cuerpo del piano, el arpa que daba paso a tener un piano en tercios de tono, lo cual fue desarrollado a finales de la década de los cuarenta del siglo XX.
En este importante diseño del piano de tercios de tono, participó un joven que se haría camino en el mundo de la música y de la tecnología, Raúl Pavón Sarrelangue que pasa a la historia de la música mexicana como el pionero en la música electrónica en América Latina.
Por el lado musical, Raúl Pavón estudiaría guitarra con el célebre guitarrista Andrés Segovia y en Milán, Italia y en Colonia, Alemania, música electroacústica. Posterior a su participación el piano de tercios de tono, continuó su trabajo en nuevos diseños y construcción de guitarras y sintetizadores.
En el ámbito de la ingeniería y tecnología Raúl Pavón se formaría en el Instituto Politécnico Nacional egresando de la licenciatura en ingeniería en electrónica y comunicaciones en 1954, graduándose como ingeniero en radiocomunicación y electrónica con un diplomado en computación, continuando sus estudios superiores en electrónica en Milán, Colonia y París.
Su formación, así, estuvo ori entada a la música y la ingeniería lo que le permitiría unir esas disciplinas en sus futuras contribuciones en la música electroacústica de la que sería pionero en América Latina destacando además como compositor e investigador.
En 1964 construyó el primer sintetizador hecho en México, el Ominifón, uno de los primeros sistemas de sintetizador didáctico, que anticipó la idea de la tecnología musical como herramienta educativa y creativa.
En el Conservatorio Nacional de México fundaría en 1970 el Laboratorio de Música Electrónica junto a Héctor Quintanar, con quien colaboró en los primeros conciertos de música electrónica y electroacústica realizados en México. En 1976 dedicándose por completo a la música electrónica y al desarrollo del Icofón, instrumento de imagen y sonido electrónicos para el cual compuso las obras Suite icofónica (1983), Fantasía creacionista (1985), Una antifantasía (1986), Fantasía de la muerte (1987), Fantasía abstracta (1989) y Fantasía cósmica (1984), algunas de las cuales pueden escucharse por Youtube.
Publicó el primer libro sobre el tema de la música electrónica en 1981, intitulado La electrónica en la música y en el arte, editado por el Centro de Investigación y Documentación Musical Carlos Chávez (CENIDIM).
Raúl Pavón Sarrelangue, que tuvo relación con una de las aportaciones potosinas al mundo, nació en 1928 y falleció en el 2008.
También lee: Una figura representativa de la literatura potosina, Ramón F. Gamarra | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
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