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Así se les dice ma… #Nacos | Columna de Daniel Tristán

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Por décadas el origen de la palabra naco ha sido tema de discusión. Generaciones enteras han debatido la procedencia, significado y correcta aplicación de tan controvertido calificativo. Depende, en gran medida, la latitud en la que uno se encuentre. Por ejemplo, si está usted dándose un rol por tierras argentinas o por sus límites con el territorio uruguayo puede utilizar la palabra naco para referirse a la hoja del tabaco preparada para fumarse en pipa. Si los vientos del destino lo llevaron para Colombia lo correcto sería llamarle naco al puré de papa. Ahora bien, si usted se encuentra dentro de los límites de nuestro México Mágico le sugiero que se ponga cómodo y se prepare para un largo y acalorado debate.

En nuestro país la palabra naco ha sido utilizada de manera incorrecta la mayor parte del tiempo. No son pocos los que han cometido el grave error de achacarle el calificativo a las personas de clase social baja. Otros se han valido de la palabra para referirse a las personas de intelecto limitado, y aunque no están del todo equivocadas, tampoco podríamos generalizar pues también existen nacos cultos y adinerados. Podría continuar con una larga lista de teorías: naco es el que escucha música regional, naco es el que come en las calles, naco es el que le va al América, naco es el que vive en tal o cual zona de la ciudad.

Bueno, sin ninguna pretensión de tener la verdad absoluta me gustaría plantearle, culto público, mi teoría respecto a tan controvertido concepto. Pues bien, resulta que vivimos en una sociedad regida por ciertas normas cívicas, legales y morales y uno tiene que cuadrarse a estas reglas si no quiere terminar en prisión o, en el menor de los casos, etiquetado como un apestado social. Es deber del ciudadano comprender los códigos de comportamiento de tal o cual lugar y, bajo ninguna circunstancia, atreverse a intentar modificar las normas establecidas.

A mi manera de ver es aquí donde el naco nato hace acto de presencia. Naco es aquél sujeto al que no le es posible comprender y descifrar el territorio en el que se encuentra parado y, como consecuencia, no puede comportarse de acuerdo a la situación. Es entonces naco todo aquél que se presenta a una boda en jeans, o el descarado que hace chistes en un funeral. Ni hablar de los que se estacionan en espacios para minusválidos sin estar en esa condición o los que tiran la basura en las calles a pesar de contar un basurero en prácticamente cada cuadra.

Aunque resulte complicado de comprender existen también algunos que podrían ser llamados “nacos a la inversa”, los cuales son un poco más difíciles de detectar pues están constantemente escudados en su alto nivel intelectual o socioeconómico. Por ejemplo aquellos que quieren hablar de arte en una peda de adolescentes cuyo único propósito es emborracharse a ritmo de reggeaton. Están también los que visten sus mejores galas para ir por un six al Oxxo o las despistadas muchachas que asisten a la universidad maquilladas y enfundadas en vestido de noche con el “güey si ubicas que es de marca ¿no?” como único argumento en su defensa.

Podría concluir entonces que el verdadero naco es la persona que se atreve a presentarse en un determinado espacio o evento social con la única intención de romper los códigos de conducta que lo rigen. Por supuesto que dependiendo de la época y situación que se viva se puede ser o no naco. Por ejemplo, en los 80’s no era necesariamente considerado como naco quien utilizaba bolsas de plástico para cualquier actividad en el día, al contrario, el uso indiscriminado del plástico era visto como símbolo de practicidad y desarrollo comercial-industrial. En la actualidad el comportamiento social tiende a ser un poco más amigable con el medio ambiente, por lo que  cualquier uso injustificado del plástico es, con justa razón, considerado naco.

Es así cómo dependiendo de la etapa que se viva se puede determinar si una persona es naca o no. En esta nueva normalidad derivada de la pandemia por el Covid-19 es sencillo identificar a los nuevos nacos: se rehúsan a usar cubrebocas en lugares públicos, organizan pedas en casa sin importarles las aglomeraciones en lugares cerrados, se encabronan porque no los dejan entrar al super con los ocho integrantes de la familia, hacen en semáforo rojo y naranja lo que les correspondería hacer en amarillo y verde. Son nuevos tiempos y surgen inevitablemente los nuevos prototipos de nacos, los que se enojan si les toman la temperatura porque los termómetros infrarrojos “matan neuronas”, los que están bien emberrinchados porque no hubo FENAPO 2020 sin importarles que las cifras de muertos por Covid-19 aumentan dramáticamente cada día. En fin, así se les dice ma… nacos.

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