abril 29, 2026

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Ara Iglesias, la potosina que triunfa como emprendedora en Los Ángeles

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El empoderamiento viene de hacer las cosas, no solo gritarlas: soy mujer, soy de San Luis y soy una latina que tiene una compañía que genera oportunidades para otros.

Por: Ana G Silva

Ara Iglesias, es una potosina de 29 años egresada de la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, quien este lunes lanzó su nueva compañía: Transcnd, brand building company, que tiene como sede la ciudad de Los Ángeles, California y se dedica a la construcción de marcas y el crecimiento integral de sus sistemas de posicionamiento.

Ara contó para La Orquesta cómo ha logrado triunfar en el mundo de los negocios Estados Unidos, los obstáculos a los que se enfrentó y su idea de activismo social en pro de las mujeres y la comunidad hispana.

Ara afirmó que su compañía es única en los diseños que ofrece, al menos en Estados Unidos:

“No solo es crear negocios porque sí, sino diseñar marcas, productos y servicios que aporten al crecimiento y evolución del ser humano y la sociedad. En Transcnd, además cuidamos que los negocios tengan un crecimiento consciente, porque al final el éxito de los negocios se mide en los números”.

Ara apuntó que antes de migrar a California, trabajó como locura de radio en San Luis Potosí, donde estaba al frente de dos programas de radio y uno de televisión, fue coordinadora de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Interamericana para el Desarrollo (Unid), dirigió campañas de marketing y daba conferencias.


Se mudó a Los Ángeles desde hace cinco años, donde decidió que no trabajaría como locutora de radio, sino que abriría una empresa; sin embargo, su carrera en el marketing tuvo que comenzar de a poco.

“Me vine sin conocer a nadie con mi mochila y recuerdo que dije: “cuando decidí migrar a Estados Unidos estaba entre venir aquí o ir a la Ciudad de México, pensaba que si no me iba bien podría regresar a San Luis, pero en Los Ángeles si fallaba pues iba a valer. Recuerdo que también dije ‘vida solo tengo una’ y me vine a la ciudad más competitiva, llena de tiburones, se vienen los mejores aquí en todas las industrias, vi las plazas y estaban llenas y los restaurantes tenían fila, dije ‘lo que hay es dinero, aquí la economía se mueve, aquí hay que poner un negocio’”.

La primera empresa que abrió fue Peekaboo Media, que estaba enfocada en el marketing, donde su primer cliente fue un food truck de tacos, y después terminaron promocionando eventos masivos, donde trabajaron para Univisión, Latin American Music Award, entre otros, logrando posicionarse como la compañía más grande de marketing en la comunidad hispana.

Con la llegada del covid-19, Ara perdió clientes, por lo que empezó una segunda compañía: “A finales del 2019, empecé con los programas de negocio de marketing de crecimiento personal, había empezado mi tour de conferencias, estuve en Glendale, Sacramento, San Diego… todo el año pasado estuve diseñando, invirtiendo en levantar esta compañía”.

Ara contó que después se le ocurrió crear una empresa enfocada 100 por ciento en la construcción de marcas, por lo que creó Transcnd, brand building company, la única enfocada en este tema, por lo que busca que esta compañía sea millonaria en poco tiempo.

“Esta compañía está diseñada para crear marcas, no es como lo que se hacen campañas de marketing, hacemos una campaña social media, diseñamos el ser que va a ser la marca, no solo como se va a comunicar cómo se va a ver.

Cómo vamos a dominar la industria, cómo vamos a hacer número uno; hay muchas acciones y servicios que yo desarrollo y ejecuto estrategias, no solo es voy a hacerte una website, no solo voy a hacerte un logo, eso es la fase 1; la buena imagen; pero a la mejor hay que ampliar el negocio, expandir el modelo de negocio, a lo mejor hay que hacer un show”.

Ara Iglesias relató que tiene un proceso para todas las marcas: primero es crearla teniendo en cuenta su entorno para que crezca de forma orgánica, buscar que esa marca se viralice y pueda tener mayor conversión para convertirse en la número uno:

“Creo que eso es lo que nos falta a la comunidad hispana, no tenemos la cultura financiera, no sabemos cómo hacer las cosas, sabemos vender y trabajar, pero no sabemos como hacer compañías que de verdad tengan estabilidad que si quieres la puedas vender después, sabemos vender tamales muy bien, a lo bruto, pero no sabemos cómo crear sistemas que le den valor a nuestra marca”.


Ara consi deró que si hubiera fundado alguna de sus empresas en México no tendrían el mismo impacto que tuvieron en Los Ángeles:

“No puedo comparar, aunque duela, la cultura financiera que hay en Estados Unidos con la de México, a mí me tocó luchar por una posición, por un rating, contra mis propios compañeros, también contra el propio sistema, veo lastimosamente la diferencia de poder emprender y comenzar un sueño en una capital donde me dejan crecer, donde la tierra es fértil y donde los negocios que pones tienen éxito”.

La empresaria dijo que, como mujer, enfrentó muchos obstáculos para lograr el reconocimiento que ahora tiene gracias a su trabajo:

“Me acuerdo que me preguntaban por qué dejé de hacer activismo social y fue porque me acribillaban, y dije ‘váyanse a la chingada, qué necesidad de que no quieran despertar’, en lugar de ponerme a decir ‘muévete, muévete’, me puse a trabajar, porque el cambio llega cuando generas algo que trasciende, que impacta. Causo más ruido demostrando que sé hacer las cosas, pero no hace falta gritarlo, se llega y se muestra, porque no hay forma de competir si no con experiencia, yo me siento con hombres millonarios a negociar y tú crees que va a haber una falta de respeto, yo no tolero, no lo acepto: soy mujer, soy latina y soy una potosina que tiene una compañía que está creando oportunidades, ahí es donde empezamos a hacer el cambio”.

Ara mencionó que su mensaje a las mujeres es no quedarse en el confort, y aunque el emprendimiento sea difícil, “al ser el dinero y las finanzas una energía vinculada históricamente con el género masculino”, hay que buscar adquirirla.

“No hay tío millonario, no hay rico y no hay hada madrina, tú te la forjas y tú la haces. No hay sentimiento más chingón que tener independencia financiera. Poder hacer lo que yo quiera y como sea y cuando sea”.

Ara Iglesias reiteró que es importante no dejar que las personas se entrometan en lo que se propone, “es una cuestión de forjarse un objetivo y esforzarse por él, pues el medio para conseguirlo nunca es el mismo. Yo estudié en una universidad pública porque mi mamá dijo que no me iba a pagar una universidad privada, y Carlos Muños, uno de los el influencer mexicano más importante del marketing, dice ‘la universidad no’, quién eres tú para decirle a alguien sí o no, quién se cree la gente para decirnos cómo, dónde y a qué hora hacemos de nuestra vida una masterpiece; estudié ahí porque quise y fue lo mejor que me pudo haber pasado, porque las bases que me dio no las tiene nadie, cosas que la gente decía ‘para qué chingados nos servía’. Un día dije tengo que salir de San Luis y tengo que hacer cosas grandes, entonces me discipliné en la escuela, y hasta ahorita la fórmula, la teoría básica de la comunicación es lo que yo hago: emisor, receptor, mensaje”.

Esta joven emprendedora reconoció que, aunque en San Luis Potosí tenía cinco de los trabajos, quería crecer por sí sola:

“Tenemos el poder mujeres y si lo quieren tómenlo, pero no va a llegar alguien y se los va a dar, tienen que agarrarlo y quitarlos a todos ala chingada”.

Ara dijo sentirse muy orgullosa por la experiencia que ha ganado en negocios, dando asesorías a empresas multimillonarias, donde las personas que las dirigen son de 45 o 50 años, los mejores en lo que hacen: “Tengo 15 años aprendiendo y cuando llegué a Los Ángeles aprendí a hacer campañas, marketing exitoso, a hacer branding, empecé haciendo logos y ahora tengo manuales corporativos de 100 hojas con todo un equipo de diseñadores haciendo el branding”.

Ara dijo su objetivo es buscar que Transcnd, brand building company se establezca y facture bien este año, para poder abrirla a una extensión financiera más alta, posicionarla en California y el mundo.

Se necesita un liderazgo femenino en negocios, en transformación y no quiere decir que sea la más chingona, quiere decir que me he preparado para dar la cara, para Ara iglesias el objetivo es poder posicionarnos a nivel Estados Unidos como la compañía hispana en este sector”.

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Ciudad

La radiografía moral de una ciudad a través de sus esquinas. Primera Parte

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Reportaje histórico, político y urbano de la nomenclatura potosina

«No nos une el amor sino el espanto;

será por eso que la quiero tanto.»

Jorge Luis Borges, «Buenos Aires», en El otro, el mismo (1964)

Por: Jorge Saldaña.

Caminar por San Luis Potosí es, sin que uno se dé mucha cuenta, un acto de paciencia historiográfica. Uno cree que va a comprar el pan, pero en realidad atraviesa cuatro siglos, tres regímenes, una revolución y una pulquería desaparecida. La esquina —esa institución tan mexicana— se vuelve aquí un libro abierto al que le faltan páginas, le sobran portadas y sostiene memorias cono nombres hechas de azulejo, metal o placa, que de no nombrarse ahí, nadie más las nombraría y menos las recordarían.

Lo cuento como periodista urbano, también como ciudadano y no como acusador. Esto no es una denuncia: es una caminata. Una caminata larga, tropezada y deliciosa por un casco antiguo donde una sola vía recta puede llamarse «Mariano Arista» en una placa, «ARISTA» en la siguiente y, dos cuadras más allá, «GRAL. M. ARISTA», todo en distintos materiales, todo igual de oficial, todo igual de imposible. Un solo general, tres nombres; un solo cabildo pero ningún acuerdo.

El estudio del licenciado Constantino Méndez sobre las inconsistencias actuales de la nomenclatura y el «Diccionario histórico de las calles de San Luis Potosí» de don Arcadio Castro Escalante —en su libro «Por las viejas calles de aquel San Luis»— dejaron consignado lo que aquí se cuenta con prosa de domingo: que la nomenclatura de esta ciudad es un palimpsesto -esos manuscritos en pergamino que conservan huellas de una escritura anterior-  al igual que nuestro centro, en cada placa hay un héroe encima de un pordiosero, un revolucionario encima de un cura, una avenida encima de una zanja. Y que la abuela, terca, sigue diciendo «La Corriente» cuando el plano oficial dice «Reforma» desde hace ya un siglo.

El verso de Borges con que se abre este reportaje no es decorativo. Es la llave. Porque si hay una manera de querer a las ciudades, esa manera es contradictoria: las queremos por lo que nos avergüenza de ellas. Las queremos por su desorden, por su terquedad, por su modo de no obedecer. San Luis Potosí entra en esa categoría con orgullo. Es una ciudad que se ama, en parte, por su incapacidad para ponerse de acuerdo consigo misma.

De los apodos a los apellidos

En 1828, recién consumada la Independencia, el Ayuntamiento potosino se topó con un problema simpático y propio de la época: necesitaba bautizar oficialmente sus calles, pero no tenía a quién honrar. A los españoles ya no se les quería —era demasiado pronto—, y los héroes nacionales todavía no alcanzaban para tantas esquinas. La solución fue salomónica y muy mexicana: dejar los apodos populares y ponerle apellido de vecino distinguido a lo que faltara.

Así se inauguró, sin saberlo, la primera ley no escrita de la nomenclatura potosina: la calle no se nombra, la calle se hereda. Hereda al insurgente cuando llega la Independencia, hereda al liberal cuando llega la Reforma, hereda al revolucionario cuando llega 1914 —el año bisagra, el del gran rebautizo— y hereda al fraccionador cuando llega el siglo XXI con sus colonias bautizadas con nombres de árboles que aquí no crecen.

Antes de 1828, sin embargo, las calles ya tenían nombre: solo que el nombre lo ponía el barrio, no el cabildo. La calle de la Cruz se llamaba así porque había una gran cruz divisoria entre la ciudad y la villa de San Miguelito. La de las Bóvedas porque allí se levantaron las primeras casas con techo abovedado. La del Arenal porque las lluvias de La Merced llenaban de arena la cuadra. La de los Burros porque los arrieros amarraban sus bestias antes de bajar a la Plaza de Armas. La de la Tamalera porque ahí vivía una mujer cuyos tamales eran de gran demanda.

Estos nombres, hoy reemplazados por placas con apellidos solemnes, eran en realidad un primer sistema completo y eficaz. Funcionaba etnográficamente: nombraba lo que estaba, no lo que se quería honrar. Era una nomenclatura sin proyecto político, asentada en la observación cotidiana. Por eso, cuando el cabildo intentó imponer apellidos en 1828, lo hizo sobre un sustrato vivo que ofreció resistencia silenciosa. La gente siguió diciendo «La Tamalera» mientras la placa decía «Julián de los Reyes».

La cuadra como unidad onomástica

Hasta bien entrado el siglo XIX, una vía recta no tenía un nombre: tenía tantos nombres como cuadras. La calle Iturbide, por ejemplo, en 1864 se desplegaba en ocho identidades distintas: «Ciprés», «Palaus», «Chino o Clima», «Filantropía», «Guayabo», «Mora», «Cocheros» y «Chica». La calle Vallejo se dividía en cinco: «Remedios», «Las Recogidas», «Plaza de Las Recogidas», «Lucero» y «San Miguelito». Manuel José Othón —el poeta— caminaba de niño por una vía que cambiaba cinco veces de nombre.

La avenida Carranza es el caso emblemático. En 1864 era cinco calles distintas en una sola línea: «La Cárcel» las dos primeras cuadras, «Maltos» las dos siguientes, «El Elefante» la quinta, y todo el resto «Real de Tequisquiapan». Cinco nombres, una traza. Hoy es una sola Carranza —liberal, rectísima, peatonal en su tramo histórico— pero quien camine por ahí está caminando, sin saberlo, sobre el rastro de un elefante, una cárcel y un señor de apellido Maltos del que no quedó memoria.

«Una descripción de Zaira como es hoy debería contener todo el pasado de Zaira. Pero la ciudad no dice su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras […], surcado a su vez cada segmento por raspaduras, muescas, incisiones, cañonazos.»

Italo Calvino, Las ciudades invisibles (1972)

Calvino no escribió sobre San Luis Potosí, pero pudo haberlo hecho. Su descripción de Zaira describe con exactitud lo que cualquier potosino ve al levantar la cabeza en una esquina del primer cuadro: la ciudad no cuenta su pasado, lo contiene. Lo carga en cada placa que no se quitó, en cada rótulo que se dejó conviviendo con el nuevo, en cada rincón donde el catastro y la abuela difieren y nadie se atreve a darle la razón a uno solo de los dos.

Esta lógica de los muchos nombres por cuadra tenía sentido en una ciudad pequeña. Cada tramo coincidía con un edificio característico, una anécdota memorable, un vecino famoso. Cuando la población creció y la administración pública se profesionalizó, ese sistema se volvió insostenible. Una calle con siete nombres no se puede catastrar, no se puede cobrar predial, no se puede patrullar. La unificación llegaría —y llegaría con una ideología.

Las cuatro fechas bisagra

La nomenclatura de San Luis Potosí no cambió de una vez. Cambió en oleadas, y cada oleada lleva la firma del régimen que la promovió. Cuatro son las fechas que conviene memorizar:

  1. 1828: primera nomenclatura oficial. Es la ola del cabildo independiente. Domina la mezcla de apellidos distinguidos y nombres triviales, por escasez de héroes.
  2. 1860–1870: primera ola liberal. Tras las Leyes de Reforma, aparecen Galeana, Morelos, Hidalgo, Allende sustituyendo nombres conventuales y virreinales. Es el primer barrido ideológico.
  3. 1914: el gran rebautizo revolucionario. La nomenclatura moderna —Carranza, Obregón, Madero, Zapata, 5 de Mayo— se impone sobre los antiguos nombres por cuadra. Es el momento más drástico: lo que había tardado tres siglos en sedimentar se sobrescribió en pocos años.
  4. 1930: ola posrevolucionaria. Aparecen nombres de gobernadores y políticos locales (Julián Carrillo, Francisco Alcalde, Ildefonso Díaz de León). La memoria estatal entra a competir con la memoria nacional.

Si uno camina hoy el centro y lee placa por placa, está leyendo —en estricto rigor— la geología política de la ciudad. La capa más profunda es colonial: convento, virgen, cruz. La siguiente, decimonónica: apellido distinguido, anécdota local. Encima, la liberal: insurgente. Encima, la revolucionaria: jefe armado. Encima, la postrevolucionaria: gobernador. Y en los fraccionamientos nuevos, la capa contemporánea: árbol exótico, flores, montañas y cordilleras. Cinco capas, una ciudad.

La memoria popular como capa subterránea

Hay una capa más, sin embargo, que ningún régimen logró borrar: la oral. Las placas también hablan de lo que el poder quiso olvidar. La calle de Las Manitas —hoy un tramo de Abasolo— se llamó así porque ahí enterraron las manos de un homicida. La de Las Cruces —hoy un tramo de Universidad— porque dos hombres se mataron mutuamente y se les puso cruces en el sitio. Estos nombres no entraron a la oficialidad porque la oficialidad prefiere héroes; pero la oralidad los recuerda. La calle, otra vez, no se borra: se tapa.

Y hay nombres populares que sí lograron permanecer, contra todo pronóstico. La calle Juan del Jarro lleva el nombre de Juan de Azios Ramírez, un pordiosero potosino del siglo XIX, vestido de harapos y con un jarro al hombro para pedir agua y comida. Se le atribuían dotes adivinatorias; la gente lo consultaba sobre fechas de muerte y matrimonios futuros, y atinaba lo suficiente para volverse leyenda. Cuando murió, le pusieron calle. Es uno de los pocos sitios en México donde un mendigo tiene placa oficial. Cosa rara, cosa potosina, cosa hermosa.

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Ciudad

Galindo ve “mano negra” en conflicto por predio de Puerta de Piedra

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El Ayuntamiento propuso habilitar un terreno contiguo como parque urbano, con obras incluidas, pero no hubo respuesta del grupo inconforme

Por: Redacción

Enrique Galindo Ceballos, alcalde de San Luis Potosí, aseguró que existen “manos negras” detrás del conflicto por el predio municipal en el fraccionamiento Puerta de Piedra, luego de que un grupo de vecinos promoviera un amparo para frenar su subasta.

El edil sostuvo que la oposición al proyecto dejó de tener lógica tras haber ofrecido alternativas formales a los inconformes, incluyendo la habilitación de otro terreno contiguo como parque urbano.

“No sé de quién, pero hay dos manos negras. Yo no me la creo. Si te ofrecen otro terreno, con iluminación, cercado y árboles, y no hay respuesta, entonces esto ya salió de la razón lógica”, declaró.

Galindo afirmó que el Ayuntamiento mantuvo diálogo con el grupo y respondió por escrito a sus peticiones, pero acusó que, en lugar de continuar con las negociaciones, optaron por judicializar el caso.

Además, rechazó que el proceso de subasta haya sido suspendido en su totalida

d, como han señalado integrantes del colectivo, al insistir en que el tema se encuentra en litigio y que el Cabildo aprobó la desincorporación de los predios conforme a la ley.

“No se hubiera subastado si no tuviera las condiciones legales. Fue aprobado por unanimidad”, sostuvo.

En contraste, el Colectivo Bosque Urbano Puerta de Piedra ha defendido el amparo interpuesto el pasado 13 de marzo, el cual fue admitido el 10 de abril por un juez, quien ordenó la suspensión del proceso de subasta de al menos 18 predios mientras se analiza el caso.

La audiencia constitucional del caso está programada para el próximo 8 de mayo, fecha en la que se definirá si el proceso de subasta puede continuar o si se confirma la protección legal de los predios.

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Destacadas

Afirma SSPC que la violencia se incrementa con el calor

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El secretario Juan Antonio Villa reveló que con la temperatura la gente se vuelve más irritable, además de que aumenta el consumo de alcohol

Por: Redacción

Juan Antonio Villa Gutiérrez, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), señaló que han encontrado una correlación entre el incremento de actos de violencia y el aumento en las temperaturas.

Explicó que el calor genera que mucha gente se vuelva más irritable, por lo que en lugares muy cerrados o en casas pequeñas donde se exponencía la sensación térmica, crecen los incidentes de violencia, como puede ser la familiar.

Asimismo, en esta temporada se incrementa el consumo de bebidas alcohólicas, por lo que las personas tienden a embriagarse más, y “se ponen violentos” contra las personas a su alrededor.

Añadió que ante esta situación, han reforzado la seguridad para prevenir estos delitos, instruyendo al Agrupamiento Especial para Atención de Violencia de Género a tratar de manera inmediata los reportes.

Comentó que en la última semana atendieron 14 denuncias de este tema, de las cuales, cuatro resultaron procedentes, con los involucrados siendo puestos a disposición de la Fiscalía General del Estado. 

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