julio 23, 2026

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Opinión

Aniversarios de cine I | Columna de Mario Candia

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APUNTES DE UN CINEÓFITO.

Este año se conmemoran aniversarios importantes para el mundo del cine: Si aún viviera cumpliría cien años el maestro Pier Paolo Pasolini (1922-1975), un intenso cineasta disruptivo, subversivo y provocador. Escritor y poeta cuyo pensamiento político lo desmarcó de los demás cineastas de su tiempo. Él se autodefinía como ateo, comunista, marxista, libertino y amoral, el más provocador de sus trabajos Saló (Pasolini, 1975) se estrenó tres semanas después de que encontraran su cuerpo en un baldío, víctima de una brutalidad  que pareciera emanada de su póstuma película. Cumple cien años la primera película sobre Drácula, Nosferatu (Murnau, 1922) del cineasta alemán Friedrich Wilhelm Murnau, obra maestra del expresionismo Alemán y de las pocas películas mudas que han trascendido por su destreza visual, la cinta está basada, pero no autorizada, en el libro de Bram Stoker.

Ochenta años cumple Casablanca (Curtiz, 1942) mítica película con unas memorables interpretaciones, un guión brillante, una música que ha sido referencia de muchos filmes y una realización cuidada e impecable. Ingrid Bergman nunca estuvo tan fascinante como cuando tararea la canción a Sam; y Bogart se alejó de su típico rol de gánster y con el personaje de Rick se convierte en el prototipo de héroe perdedor, de antihéroe solitario y romántico. Y como olvidar que Dooley Wilson (Sam) canta acompañado por su piano la canción más recordada de la historia del cine, As Time Goes By. Setenta años cumple Singin´ In The Rain (Donen, 1952) extraordinario musical considerado como una de las obras maestras indiscutibles del género. Cantando bajo la lluvia es una oda a la felicidad, al séptimo arte y a los profundos cambios que el cine experimentó cuando pasó de ser mudo a ser sonoro, una carta de amor a la música y al baile.

De las que festejarán sesenta años solo mencionaré a cuatro que considero son las que me han aportado más a mi gusto por el cine. Lawrence de Arabia (Lean, 1962) basada en la mítica figura de Thomas Edward Lawrence un joven oficial del Imperio Británico que lideró la lucha de las tribus árabes contra los turcos, en la primera guerra mundial. La cinta es dirigida por el maestro David Lean un director metódico y experto en contar historias intimas y en dotar a sus personajes de una enorme riqueza interior, logró que la  caracterización de O’Toole sea insuperable. El Ángel Exterminador (Buñuel, 1962)

una genial historia surrealista, el propio Luis Buñuel la resumió así “(…) un grupo de personas que, una noche, al término de una función teatral, van a cenar a casa de una de ellas. Después de la cena, pasan al salón y, por una razón inexplicada, no pueden salir de él”. “Si el film que van a ver les parece enigmático e incoherente, también la vida lo es. Es repetitivo como la vida y, como la vida, sujeto a múltiples interpretaciones.

También ese año vio la luz Lolita (Kubrick, 1962), en su mejor momento creativo Kubrick adapta la polémica novela de Vladimir Nobokov, el valor de la cinta radica, en lo personal, en el contexto, la censura y en la genialidad de Stanley Kubrick.

El poeta finisecular del cine Andréi Tarkovsky estrenó en 1962 La infancia de Iván (Tarkovsky, 1962) verla es un inolvidable puñetazo en el estómago, un viaje por la locura y el horror de la guerra, aunque los combates estén en fuera de campo en la cinta. Un poderoso film que se erige en toda una demostración de talento, vigor y sensibilidad cinematográfica. Iván es un monstruo destrozado por la guerra, un niño cuya infancia ha quedado irremediablemente perdida, devastada. Una película tan vigente como extraordinaria.

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Opinión

Esconderse para evitar un emplazamiento: uno de los peores consejos jurídicos | Columna de Víctor Ezequiel

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SERENDIPIA

 

“Escóndete para que no te encuentren.” “No abras la puerta.” “Si no recibes la notificación, el juicio no puede avanzar.” Estas frases siguen repitiéndose con demasiada frecuencia en México y, lamentablemente, muchas personas toman decisiones basadas en ese consejo. La realidad jurídica es muy distinta: evitar un emplazamiento rara vez representa una ventaja y, en la mayoría de los casos, solo termina perjudicando a quien pretende ganar tiempo.

Lo primero que debe entenderse es que no toda notificación es un emplazamiento. Un emplazamiento es una especie de notificación, pero tiene una finalidad muy específica: hacer del conocimiento de una persona que existe una demanda en su contra, entregarle copia de ésta y concederle un plazo para contestarla y ejercer su derecho de defensa. Por esa razón, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha sostenido de manera reiterada que el emplazamiento constituye una de las formalidades esenciales del procedimiento y está íntimamente relacionado con el derecho humano de audiencia previsto en el artículo 14 de la Constitución. Un emplazamiento practicado de manera ilegal puede provocar incluso la nulidad de todo lo actuado posteriormente.

Las demás notificaciones tienen un propósito diferente. Sirven para informar resoluciones, acuerdos, requerimientos, citatorios, fechas de audiencias o sentencias a quienes ya forman parte del procedimiento. En otras palabras, el emplazamiento incorpora a una persona al juicio; las notificaciones posteriores mantienen informadas a las partes sobre el desarrollo del proceso.

Cada materia tiene reglas particulares. En el juicio de amparo, por ejemplo, la Ley de Amparo prevé notificaciones personales para determinados actos de especial trascendencia, mientras que muchas resoluciones se notifican por lista, boletín judicial o mediante el sistema electrónico cuando las partes así lo autorizan. En esta materia, los plazos suelen ser breves, por lo que una notificación puede marcar la diferencia entre conservar o perder un derecho procesal.

En materia familiar, especialmente cuando están involucrados menores de edad, alimentos, guarda y custodia, convivencia o violencia familiar, el emplazamiento debe practicarse con especial cuidado, pues garantiza que ambas partes puedan participar en un procedimiento que afecta derechos fundamentales. Sin embargo, una vez iniciado el juicio, muchas actuaciones posteriores pueden notificarse por boletín judicial, listas o por otros medios previstos en la legislación local aplicable.

En los procedimientos mercantiles, el emplazamiento conserva una enorme importancia porque de él depende que el demandado pueda contestar oportunamente la demanda, ofrecer pruebas y formular excepciones. No comparecer por haber decidido “esconderse” puede facilitar que el procedimiento avance sin que la persona ejerza plenamente su defensa. La legislación mercantil también contempla diversas formas de notificación posteriores

, incluyendo medios electrónicos en los casos autorizados.

En materia laboral, el modelo instaurado con la reforma de 2019 fortaleció el uso de mecanismos ágiles de comunicación procesal.

Los tribunales laborales realizan emplazamientos y notificaciones conforme a reglas específicas que buscan garantizar tanto el debido proceso como la rapidez del procedimiento. Incluso existen mecanismos electrónicos para determinadas actuaciones, aunque el emplazamiento inicial continúa exigiendo formalidades especiales por tratarse del acto que da inicio a la relación procesal respecto del demandado.

Entonces, ¿qué ocurre si una persona simplemente decide no abrir la puerta o esconderse? En la práctica, pocas veces obtiene el resultado que imagina. La legislación contempla diversos mecanismos para evitar que un juicio quede paralizado indefinidamente por la conducta de una de las partes. Dependiendo de la materia y de las circunstancias del caso, pueden realizarse nuevas diligencias, agotarse otras formas de localización o incluso practicarse notificaciones por medios alternativos cuando la ley expresamente lo autoriza. Es decir, el procedimiento no permanece suspendido para siempre únicamente porque alguien decidió evitar al actuario.

Lo verdaderamente grave es que, mientras una persona intenta retrasar el inevitable emplazamiento, puede perder un tiempo invaluable para preparar documentos, localizar testigos, reunir pruebas, contratar un abogado o diseñar una estrategia jurídica adecuada. En asuntos familiares incluso pueden dictarse medidas provisionales; en materia laboral continúan corriendo etapas procesales; y en otros procedimientos pueden generarse consecuencias que después resultan mucho más difíciles de revertir.

Existe incluso una alternativa mucho más inteligente cuando una persona sabe que existe un juicio en su contra. Si tiene conocimiento de que la demanda ya fue presentada, pero el emplazamiento aún no se practica —por ejemplo, porque un exhorto tarda semanas o meses en diligenciarse—, puede acudir voluntariamente al juzgado para notificarse directamente, obtener las copias de traslado e iniciar inmediatamente su defensa. Lejos de representar una desventaja, ello permite aprovechar al máximo los plazos procesales y evitar sorpresas.

El mejor consejo jurídico nunca será esconderse del actuario. El verdadero objetivo debe ser verificar que el emplazamiento cumpla con todas las formalidades legales, recibir la documentación correspondiente y ejercer oportunamente el derecho de defensa. En un Estado de derecho, la estrategia más inteligente no consiste en evitar el proceso, sino en participar en él con conocimiento, preparación y una adecuada asesoría jurídica.

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#4 Tiempos

Arturo Medellín Anaya, su pasión por la poesía | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Un ejemplo claro de la popular frase de que nadie es profeta en su tierra es el caso de Arturo Medellín Anaya que falleciera en el 2023 realizando su obra artística y de promotor cultural en Tamaulipas. Si bien, abundan de cierta forma en San Luis Potosí los museos dedicados al arte pictórico, la muestra de obras de Arturo Medellín brilla por su ausencia. San Luis Potosí está, como en otros muchos casos, en deuda con este personaje que brilló como promotor y periodista cultural, escritor y pintor, llevando la vena artística de su padre, el pintor e ilustrador del mismo nombre, y de su madre una excelente pianista.

El taller de su padre, fue su primera escuela en el arte de la pintura desde niño pues a los diez años lo acompañó como aprendiz, iniciando la década de los sesenta; Arturo Medellín nació el 8 de julio de 1951 en San Luis Potosí. Compartía su tiempo entre el taller y la escuela realizando sus estudios primarios en el Colegio Inglés y la Escuela Benito Juárez, ingresó a la secundaria Jaime Torres Bodet y concluye dichos estudios en Tampico al cambiar de residencia a los doce años.

En Tampico continúa sus estudios de dibujo y pintura y labora como auxiliar de dibujo publicitario en el Sol de Tampico. Su contacto con San Luis continuaba y participa en el célebre grupo de teatro Zopilote de San Luis Potosí durante cuatro años, de donde parte en 1975 a coordinar grupos de teatro en La Paz, Baja California. En ese tiempo conocí parte de su actividad por su hermano Héctor Medellín fue mi compañero de estudios en la Escuela de Física y frecuentaba su casa. En la década de los ochenta se encuentra realizando actividades como dibujante publicitario, artista plástico e ilustrador, en diferentes puntos del estado de Tamaulipas, entre ellos Matamoros y Ciudad Victoria.

Su obra, un tanto desconocida, contempla pinturas, novelas, poesía. La Jornada Zacatecas en el 2018 lo retrataba como: “erudito en el arte de sobrevivir y de capturar al instante la magia del mexicano y sus turbulencias y lo hace en la novela, la pintura, la poesía, la promoción cultural desde una provincia –San Luis, Tamaulipas, Baja California, – y desde lo más hondo de los terruños de la patria callejera, la turbulenta en los sentimientos que avizoran algo nuevo vendrá más allá de los buenos deseos”. Mientras en San Luis, el silencio, producto posiblemente de su paso por el grupo Zopilote, contestario y promotor cultural de izquierda.

En el 2009 publica El Arte como Experiencia Espiritual, en ediciones La Criba, además de los libros, “Desde el corral del fondo”, “Pájaro de papel”, y “Testamento de Albatros”. Parte de su obra pictórica se exhibe permanentemente en la Galería del Centro Cultural Tamaulipas y el Museo de Arte Contemporáneo de Mac Allen, Texas.

Destaca en su producción, la colección de pinturas que con motivo del centenario de la revolución mexicana pintara; una colección de 20 retratos contemporáneos, de mujeres revolucionarias exhibida en las ciudades de: Tampico, Mante, Victoria, Matamoros, Reynosa y Laredo. McAllen y Brownsville Texas.

De sus actividades artísticas Arturo Medellín prefería la poesía, que era lo que más lo identificaba. Escribía porque estaba convencido que podía ser escritor. El recuerdo de su formación en San Luis y de la vida cultural que vivió normaba su labor artística, como lo menciona en una entrevista que le realizara en la década de los noventa Azael Jaramillo, al preguntarle “¿qué te queda de potosino?, su respuesta:

“Mi pasión por la poesía de Manuel José Othón, por López Velarde, mi gusto por la Historia, pero sobre todo por la Historiografía, por la comida y una nostalgia por haber vivido la cuna culta en un sentido diferente a como se vive aquí en Tamaulipas donde todo se hace por obra y gracia de la política cultural del Estado. Tenemos el recuerdo de que Tula fue la ciudad de los pianos, pero esa Tula ya no existe”.

Arturo Medellín Anaya murió el 25 de junio de 2023. Su testamento de albatros, una de sus obras nos dice en un fragmento:

Hoy regresan los muertos hasta la mar nocturna,
bajan la cordillera, se adentran en el llano y
junto al farallón, enlazan su plegaria con las olas.
Son muertos luminosos como del seno de las aguas,
discurren en procesión inagotable por la vida y la brisa.
Hoy regresan los muertos advertidos y mustios
sobre la arena insomne. Son los dueños del tiempo,
su ropaje trasluce lunas. Su voz, diseña el eco de la ola.

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Medio tiempo: Amor en tiempos de Geopolítica y futbol | Reflexión de J.C. Haro

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La final del mundial dejó mucho de qué hablar, pero yo no soy tan futbolero y prefiero que todos menos yo hablen del partido. Aunque sí me parece importante dar mi punto de vista sobre otra cosa: el show de medio tiempo.

Creo que primeramente comparto el sentir de muchos mexicanos sobre la gringadota que fue hacer un show de medio tiempo en el mundial de fútbol, un deporte que es de todas las naciones menos de Estados Unidos.

El show de medio tiempo es una tradición profundamente arraigada en el alma deportiva estadounidense desde siempre, siendo un evento realizado en cada Super Bowl de fútbol americano, que con el tiempo pasó de ser algo secundario, a ser incluso más esperado que el propio partido a nivel mundial.

Claro que esto se debe al alcance mediático que tienen realmente ambos deportes, y creo que es algo que le cala particularmente al ego de Donald Trump, tan solo la idea de que algo tan masivo como el fútbol sea inherentemente ‘no americano’ es demasiado para el pobre señor, y por supuesto que quiso meter mano para que al final todo se tratara de los gringos en más de una ocasión durante el torneo.

Al final de cuentas, el evento se realizó, y honestamente, yo me atrevería a decir que se sintió muy controlado, muy estéril, muy desesperado por darle al mundo una imagen bonita de lo que es Estados Unidos. Artistas de todos los países se reunieron para dar este show que concluye con un mensaje de amor, con niños de todas las razas del mundo cantando al unísono con fuegos artificiales y una enorme pancarta con la palabra “love”.

Y solo me puedo preguntar ¿en serio alguien se cree esto? Y sé que la respuesta es que sí.

Pero claro que Estados Unidos es una nación del amor, si nos permitió usar sus tierras para nuestra fiesta, cambió la pintura de sus canchas y cambió los postes de gol para poner porterías. ¡Deberíamos estar agradecidos! Claro, solo no se acuerden de que hace 4 meses, una escuela fue bombardeada en Irán con armamento estadounidense.

No se acuerden que Trump es acérrimo amigo de personajes como Benjamin Netanyahu o Jeffrey Epstein. No se acuerden del promotor de discursos de odio convertido en mártir y su esposa transformada en celebridad. No se acuerden del hecho de que el nombre ‘Donald Trump’ es dicho más veces en los archivos de Epstein que el nombre ‘Harry Potter’ en la saga homónima de ocho libros.

Y no investiguemos más sobre el juicio que enfrenta el pobre señor por la maldita y egoísta víctima de abuso sexual que lo demanda por el mínimo acto de haberla violentado, y no investiguemos más sobre el reciente estudio de la ONU que expone drones francotiradores del ejército estadounidense que a pocos días de la final del mundial mató a un bebé palestino que estaba siendo amamantado (neutralizaron a un terrorista en potencia), no investiguemos más sobre el armamento que vende Estados Unidos a Israel, y no investiguemos más sobre el frágil acuerdo de paz con Irán que Trump rompió, tan solo unos pocos días después de advertirle a Irán que, de no cumplir con lo acordado, vería la furia de los ‘americanos’.

Olvidémonos de los dos hombres latinos asesinados a balazos en Estados Unidos por ICE, y ni se les ocurra pensar en todos los reportes que surgieron de varias casas latinas que fueron asaltadas por ICE durante la final mientras nadie miraba, porque eso es propaganda woke.

Olvídense de todo lo malo y todo lo atroz que ha hecho aquella honorable nación del ‘soccer’, porque, el 19 de julio de 2026, por unos minutos, se leyó la palabra “love” en el MetLife Stadium.

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