marzo 9, 2026

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Opinión

Aniversarios de cine I | Columna de Mario Candia

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APUNTES DE UN CINEÓFITO.

Este año se conmemoran aniversarios importantes para el mundo del cine: Si aún viviera cumpliría cien años el maestro Pier Paolo Pasolini (1922-1975), un intenso cineasta disruptivo, subversivo y provocador. Escritor y poeta cuyo pensamiento político lo desmarcó de los demás cineastas de su tiempo. Él se autodefinía como ateo, comunista, marxista, libertino y amoral, el más provocador de sus trabajos Saló (Pasolini, 1975) se estrenó tres semanas después de que encontraran su cuerpo en un baldío, víctima de una brutalidad  que pareciera emanada de su póstuma película. Cumple cien años la primera película sobre Drácula, Nosferatu (Murnau, 1922) del cineasta alemán Friedrich Wilhelm Murnau, obra maestra del expresionismo Alemán y de las pocas películas mudas que han trascendido por su destreza visual, la cinta está basada, pero no autorizada, en el libro de Bram Stoker.

Ochenta años cumple Casablanca (Curtiz, 1942) mítica película con unas memorables interpretaciones, un guión brillante, una música que ha sido referencia de muchos filmes y una realización cuidada e impecable. Ingrid Bergman nunca estuvo tan fascinante como cuando tararea la canción a Sam; y Bogart se alejó de su típico rol de gánster y con el personaje de Rick se convierte en el prototipo de héroe perdedor, de antihéroe solitario y romántico. Y como olvidar que Dooley Wilson (Sam) canta acompañado por su piano la canción más recordada de la historia del cine, As Time Goes By. Setenta años cumple Singin´ In The Rain (Donen, 1952) extraordinario musical considerado como una de las obras maestras indiscutibles del género. Cantando bajo la lluvia es una oda a la felicidad, al séptimo arte y a los profundos cambios que el cine experimentó cuando pasó de ser mudo a ser sonoro, una carta de amor a la música y al baile.

De las que festejarán sesenta años solo mencionaré a cuatro que considero son las que me han aportado más a mi gusto por el cine. Lawrence de Arabia (Lean, 1962) basada en la mítica figura de Thomas Edward Lawrence un joven oficial del Imperio Británico que lideró la lucha de las tribus árabes contra los turcos, en la primera guerra mundial. La cinta es dirigida por el maestro David Lean un director metódico y experto en contar historias intimas y en dotar a sus personajes de una enorme riqueza interior, logró que la  caracterización de O’Toole sea insuperable. El Ángel Exterminador (Buñuel, 1962)

una genial historia surrealista, el propio Luis Buñuel la resumió así “(…) un grupo de personas que, una noche, al término de una función teatral, van a cenar a casa de una de ellas. Después de la cena, pasan al salón y, por una razón inexplicada, no pueden salir de él”. “Si el film que van a ver les parece enigmático e incoherente, también la vida lo es. Es repetitivo como la vida y, como la vida, sujeto a múltiples interpretaciones.

También ese año vio la luz Lolita (Kubrick, 1962), en su mejor momento creativo Kubrick adapta la polémica novela de Vladimir Nobokov, el valor de la cinta radica, en lo personal, en el contexto, la censura y en la genialidad de Stanley Kubrick.

El poeta finisecular del cine Andréi Tarkovsky estrenó en 1962 La infancia de Iván (Tarkovsky, 1962) verla es un inolvidable puñetazo en el estómago, un viaje por la locura y el horror de la guerra, aunque los combates estén en fuera de campo en la cinta. Un poderoso film que se erige en toda una demostración de talento, vigor y sensibilidad cinematográfica. Iván es un monstruo destrozado por la guerra, un niño cuya infancia ha quedado irremediablemente perdida, devastada. Una película tan vigente como extraordinaria.

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Letras minúsculas

Los últimos días de Friedrich Nietzsche | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

Por: Juan Jesús Priego

En 1889 Friedrich Nietzsche era ya muy famoso: había escrito una gran cantidad de libros y su madre estaba orgullosa de él, si bien había en esos libros muchas cosas que ella no lograba entender. Además, a esta buena mujer le bastaba la lectura de sus devocionarios, y no creía que pudiera comprender, ni entonces ni nunca, esos pensamientos sin pies ni cabeza que se le ocurrían a su muchacho.

¡Bien sabía Dios con cuántos sacrificios el pequeño Fritz, como lo llamaba ella cariñosamente, había logrado abrirse paso en la vida! Primero estudió en Bonn, luego en Leipzig, mostrándose siempre muy despejado de mente, y ahora enseñaba filología clásica en la famosa universidad de Basilea. Y, a propósito, ¿qué era eso de filología clásica? Ya estas palabrejas le causaban a la buena mujer no pocos escalofríos. Pero de una cosa no le quedaba duda: que su pequeño Fritz era un genio. 

La madre se conformaba con ver la cubierta de los libros de su hijo y acaso, yendo más allá, sólo los títulos de éstos: El origen de la tragedia (1871), Consideraciones intempestivas (1873-1876), Humano, demasiado humano (1878), Aurora (1880), La gaya ciencia (1882), etcétera. ¡Qué bien! Esto quería decir que Fritz era un hombre importante en la república alemana de la filosofía y las letras. 

Y estos sentimientos de admiración le habrían durado toda la vida si alguien, en cierta ocasión, no le hubiese hecho abrir los libros de su hijo mostrándole todo lo que se podía leer en ellos: «Un día mi nombre irá unido a algo formidable: el recuerdo de una crisis como jamás ha habido otra en la tierra.

Yo no soy un hombre, soy dinamita. Me rebelo como jamás nadie se ha rebelado». ¿Qué había querido decir su pequeño con semejantes palabras? La madre se quedó pensativa durante largo rato, pero no por eso se le aclararon las cosas. Le hicieron abrir otro libro al azar y allí se encontró ahora con el siguiente pensamiento: «El Dios de la cruz es una maldición contra la vida, una flecha indicadora para huir de la vida».

Por supuesto, la mujer ya no pudo seguir mostrándose contenta. ¡Fritz estaba poseído por el demonio! Esto fue lo primero que pensó la buena mujer, y sus sentimientos de orgullo se trocaron en ese mismo instante en lágrimas por ese hijo suyo que acaso hasta hubiera perdido la razón, pues sólo un loco podía decir tales sandeces. Y así era, en efecto: Nietzsche enfermaba cada vez más. Los dolores de cabeza se le volvían insoportables y él se acercaba cada vez con mayor rapidez al precipicio.

¡Nadie, nadie antes que Friedrich Nietzsche había odiado a Cristo y al cristianismo con tal furor! «¡Dios ha muerto!», gritaba; «por lo tanto, todo está permitido; por lo tanto, el tú debes no existe más». A propósito de la publicación de Ecce homo, en 1888, había escrito a uno de sus amigos: «Me he narrado a mí mismo con un cinismo que hará época. El libro se llama Ecce homo y es un ataque sin miramientos al Crucificado; arremete con rayos y truenos contra todo lo cristiano: sí, dejará sin habla ni oído al que lo lea». Pero ya antes de escribir esto, había reprochado a su ídolo de otro tiempo, el famoso compositor alemán Richard Wagner: «¡Ah! Tú también te has inclinado ante la cruz. ¡También tú, también tú eres un vencido!».

No obstante, en enero de 1889 algo sucedió que vino a poner fin a las diatribas de este filósofo furibundo

, y es que mientras caminaba por una calle de Turín sufrió un colapso nervioso del que ya nunca más se pudo recuperar. Fue internado en un manicomio en el que médicos y enfermeros se burlaban de él y le daban palmaditas en la espalda con el fin de amansarlo. 

Era claro que ni unos ni otros estaban muy al tanto de quién era este hombre, y la verdad es que se mostraban bien poco interesados en saberlo: para ellos era solamente un lunático; y cuando alguien preguntó a uno de los doctores del establecimiento si había leído sus obras, éste respondió indignado: «Señor, yo no tengo tiempo para leer esas cosas».

Con muchas dificultades consiguió la madre que le entregaran a su hijo, pues todos le aseguraban que el loco, por ser violento, era peligroso. «La matará a usted, señora», le advirtieron los médicos. Pero una madre es siempre una madre, y sus razones se impusieron a las del personal de la institución. Durante once años cuidó esta mujer abnegada a su pequeño Fritz, y lo que sufrió por ello ha quedado debidamente registrado en las cartas que ésta enviaba con regularidad a un viejo amigo de la familia (cartas que, en 1937, fueron publicadas en Viena con el título de Nietzsche enfermo). 

Gracias a ellas podemos enterarnos de que el filósofo había perdido incluso la facultad del habla y que, en el crepúsculo de su vida, hablaba todavía peor que un niño de cuatro años: «No me gustan los caballos», decía, por ejemplo. Todo esto hacía sufrir a su madre indeciblemente; a tal punto, que en una de estas cartas inolvidables, llegó a exclamar: «¡Ah, querido mío, nadie es capaz de entrever lo que yo sufro! Pero uno debe tener paciencia y confiar en la gracia y en la misericordia de Dios, que no nos abandona».

Pese a todo, la madre seguía encomendándose al Señor y permaneciendo en su sitio, como era su deber. ¡Qué bueno que esta abnegada mujer no había podido leer a Friedrich Nietzsche, pues de ser así se habría cruzado de brazos, dejando que el enfermo se ahogase en sus propios excrementos!

Sí –me digo al leer en un libro de Stefan Zweig el relato de los últimos días del filósofo alemán-, los hombres pueden odiar a Dios; pueden incluso gritar que muera, o una de esas cosas que el mundo aplaude por osadas y novedosas, pero estos que así gritan y blasfeman siempre tendrán necesidad, al final, de un ser que por puro amor de Dios les vende las heridas…

¡Qué fácil es gritar! ¡Qué fácil es atacar lo santo! Pero sin lo santo -es preciso confesarlo- somos como huérfanos en este mundo…

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Opinión

Rafa Márquez vino a San Luis, pero para eso, mejor se hubiera quedado en Barcelona

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Lo que prometía ser un evento histórico para los potosinos aficionados al futbol se acabó convirtiendo en un evento histórico… pero para los trajeados

Por: Carlos Ruíz

La presentación de la Copa Potosí 2026 tenía un protagonista muy marcado. No era Pablo Aguilar, no era Paul Aguilar, no era Juan Carlos Valladares, no era Ruth González, ni tampoco era Ricardo Gallardo… el hombre que jaló todas las miradas fue Rafael Márquez.

El anuncio de la presencia del ‘Káiser’ despertó gran expectación en la afición potosina. No todos los días tienes a un ex-jugador del Barcelona y cinco veces mundialista en San Luis Potosí. Tener cerca al michoacano era el sueño de muchos niños y grandes que ahora lo iban a poder cumplir… o eso se suponía, porque la realidad fue otra.

La tarde en la Unidad Adolfo López Mateos comenzó con la no tan aclamada presencia de los dos Aguilar, quienes si bien estaban medio escondidos entre vallas y la parte de atrás del escenario, sí se tomaron fotografías y firmaron artículos a quienes los encontraron.

Cuando apenas la gente se estaba dando cuenta de dónde estaban los ex-futbolistas del América, todos empezaron a correr rumbo a la entrada de Himno Nacional, pues llegó el “pitazo” de que había arribado el gran protagonista.

Efectivamente, unos segundos después, un convoy entró en la Cancha 2 del complejo, con la presencia estelar del gobernador junto con el auxiliar de la Selección Mexicana, aunque algo se sentía raro desde el principio.

Mientras se dirigían al estrado, tenían a todo un séquito a su alrededor impidiendo que nadie se les acercara, mientras Gallardo hablaba con un Márquez que desprendía una notable soberbia.

La presentación en sí no fue nada fuera de lo ordinario. Mensajes breves de los principales involucrados, videos de presentación y el intercambio correspondiente de regalos para posteriormente dar pie a la tan esperada “sesión de preguntas”.

Sesión que fue una vergüenza. Rafa traía un muy buen discurso de cómo estos torneos sirven para darle una oportunidad de mostrarse a los jóvenes en un gran escenario, de fomentar el deporte y promover la sana competencia; así de la importancia de que el deporte se acompañe de educación para no solo crear buenos futbolistas, sino buenas personas. Grandes palabras del capitán, pero fue todo lo que dijo.

Seamos honestos, a nadie le importaba lo que Márquez, Paul o Pablo tuvieran que decir en torno a la Copa Potosí. Que era la presentación del certamen, ¿pero qué más iban a poder decir aparte de que era un gran torneo y estaban muy felices de haber sido invitados?

Nosotros no fuimos a que dijeran que estaban honrados de estar en esta presentación. Íbamos a preguntarle a Paul de la crisis en el América y en la lateral derecha del ‘Tri’, a Pablo del buen momento de Cruz Azul y Paraguay… y a Rafa ni se diga.

No puedes llevar al actual auxiliar de la Selección Mexicana a menos de 100 días de una Copa del Mundo que aparte se juega en México y pretender que nadie le pregunte al respecto. De la Potosí, a lo mucho, les podías hacer tres preguntas, ¿cuál era el objetivo entonces de hacer ese espacio?

Después de que se hicieran esas tres preguntas protocolarias (y una lamentable de cómo se sentía Paul Aguilar en Fox Sports) por fin alguien cuestionó a Rafa acerca de cuáles eran las expectativas del ‘Tri’ en la Copa del Mundo

… y entonces entró nuestro amigo Francisco Serrano.

Nuestro querido director del Inpode tomó el micrófono antes de que el zamorano pudiera responder algo, y alegando que eso no tenía nada que ver con el evento, cerró el espacio a la respuesta, y como se dieron cuenta de que ya nadie iba a preguntar “¿cómo te sientes de estar en San Luis?”, mejor acabaron su fallido ejercicio. Fallido para la prensa, porque ellos sí lograron que hablaran bien de su torneo.

Dieron paso entonces a los clásicos penales de los célebres invitados para sellar la inauguración… y Rafa se fue. Se tomó su infaltable foto con Ruth, y rodeado de nueva cuenta por su séquito, emprendió la huida sin prácticamente pelar a los aficionados que lo rodeaban en búsqueda de la foto o la firma.

Sí, qué bueno que la “Copa del Millón” pueda tener a esta clase de invitados para engalanar el evento. Qué bueno que nuestro gobernador tenga su playera de Rusia 2018 firmada por el capitán. Qué bueno que Paul Aguilar tenga su pollo de juguete. Pero a la gente, se le quedó a deber.

La gente no fue a oír a Rafa decir que “es una gran copa”. La gente no fue a ver a Juan Carlos Valladares tirar su penal. La gente en general no iba por la Copa, iba por la foto, por el saludo, por la firma… y al menos con el ‘Káiser’ eso no hubo.

Un evento para el pueblo se acabó convirtiendo en un evento para unos pocos. Los que no iban de traje quedaron en segundo plano. Querían que casi casi solo sirvieran de fondo para la exaltación de su copa. Tuvieron la cancha llena… pero esa gente que la llenó, recibió muy poco.

Mínimo Paul sí se tomó algunas fotos (aunque aplicó la del Místico y aseguró que no lo dejaban dar entrevistas). El único que cumplió a cabalidad fue ‘Pablito’, quien sí repartió fotos, autógrafos, videos y entrevistas.

El paraguayo expresó confianza en que su selección tenga un buen desempeño en el Mundial…y tiene toda la razón. Ojo con Paraguay, que con Alfaro acabó siendo el equipo que mejor jugaba en las Eliminatorias de Sudamérica y en el verano bien puede arruinarle la fiesta a Estados Unidos. 

Deberíamos estar hablando de Rafa y el éxito del evento, pero esta crónica la cerramos con los guaraníes por culpa de tan nefasta planificación.

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Columna de Nefrox

Cero culpa | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

Los resultados del San Luis han abierto inevitablemente el debate. Cuando un equipo entra en una racha irregular, las miradas suelen dirigirse primero al banquillo. Y en este caso, el nombre que aparece en el centro de la discusión es el de Guillermo Abascal.

La pregunta es inevitable: ¿los altibajos del San Luis son consecuencia directa de los planteamientos del técnico o responden a factores más complejos que van más allá de la pizarra?

Abascal ha mostrado desde su llegada una idea clara de juego, aunque no todos lo ven así. Un equipo que intenta tener orden táctico, que busca intensidad en ciertos tramos del partido y que no teme modificar su alineación cuando considera necesario ajustar piezas. De hecho, en más de una ocasión ha sorprendido con cambios importantes en la formación titular, algo que para algunos representa valentía estratégica y para otros una señal de inestabilidad.

Lo cierto es que cuando los resultados acompañan, esas decisiones se interpretan como parte de una visión táctica audaz. Pero cuando el marcador no favorece, las mismas decisiones se convierten en motivo de cuestionamiento.

Sin embargo, reducir el análisis únicamente al entrenador sería simplificar demasiado una realidad que en el fútbol suele ser más compleja. Los partidos también se deciden por errores individuales, momentos de desconcentración o detalles que escapan incluso al mejor plan táctico. Basta recordar encuentros en los que San Luis ha competido bien durante largos periodos, pero ha terminado pagando una jugada puntual.

También existe el factor anímico. Los equipos, como cualquier grupo humano, atraviesan momentos de confianza o incertidumbre. Una derrota inesperada puede alterar la dinámica, mientras que una victoria oportuna puede cambiar completamente el ánimo del vestidor.

Incluso el contexto del torneo influye. La Liga MX es un campeonato donde la diferencia entre ganar y perder muchas veces se mide en centímetros, en una decisión arbitral o en un error defensivo en los minutos finales. Por eso, juzgar el trabajo de un entrenador únicamente por un resultado puede resultar engañoso.

La verdadera pregunta quizá no sea si el problema es Abascal, sino si el equipo en su conjunto ha logrado sostener la consistencia que exige la competencia. Porque en el fútbol moderno los proyectos no dependen exclusivamente del técnico, sino de la suma de decisiones deportivas, rendimiento individual y gestión emocional del grupo.

San Luis tiene momentos en los que demuestra que puede competir con cualquiera, pero también episodios en los que pierde claridad o contundencia. Esa dualidad es la que alimenta el debate.

Al final, el tiempo suele ser el juez más justo para cualquier entrenador. Si los resultados regresan, las dudas se disipan rápidamente. Si no, las preguntas crecerán inevitablemente.

Por ahora, el cuestionamiento sigue abierto: ¿es el planteamiento de Abascal el origen de los problemas o simplemente el reflejo visible de un conjunto de factores que el fútbol?

Me quedo con una última reflexión, el ambiente que se deja ver del interior del equipo, no parece malo, como sucede cuando el técnico ya no trabaja bien con su cuadro, el equipo aún trabaja a las órdenes del mister, la confianza existe entre los miembros del plantel, cosa que me hace pensar que la ruptura, no parece inminente, solo el tiempo y los resultados de un calendario complicado, lo dirán.

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