#4 Tiempos
Aliens, Sexo y Drama; Bienvenidos a la cabaña más incómoda de México | Columna de Guille Carregha

Criticaciones
La Región Salvaje es una mala película envuelta en un vestido de pretensión que da la impresión de que estás viendo algo de verdad bueno. Se plantea a sí misma como una profunda exploración de la importancia que tiene el placer para la humanidad a través de elementos de ciencia ficción, pero termina siendo una mininovela de TV Azteca aderezada con kinks de hentai de tentáculos en live action.
Esta es una película que camina por una delgada línea entre la fascinación y la frustración. Su premisa tiene el potencial de ofrecer una experiencia única. Sin embargo, el resultado final no está a la altura de sus ambiciones, dejándonos con una obra que parece más interesada en impresionar con su estilo que en profundizar en los temas que plantea.
Dando inicio al visionado y notando cómo uno de los puntos clave de la película es la aparición de un extraterrestre que es la encarnación misma del deseo, podría parecer que La Región Salvaje es algo así como la versión mexicana de Under the Skin mezclada con Shivers. Y, la neta, un poco sí. Sin embargo, a diferencia de aquellas películas, esta no tiene tan claro su enfoque. Aún cuando la dirección intenta capturar con precisión quirúrgica las dinámicas tan volátiles y complejas de género, sexualidad y violencia, no puede evitar caer en los clichés más anticuados de las novelas de las 9 de la noche.
Literalmente, a pesar de contar con la existencia de un alien cuya única función es tener sexo violento con quien se le ponga enfrente, la película insiste en enfocarse en las relaciones interpersonales de tres personas. Tenemos a Alejandra, su esposo Ángel, y su hermano Fabián, quienes ya están en medio de una vida caótica y llena de tensiones. Ninguno de ellos conoce al extraterrestre durante los primeros 30 minutos de la película. Lo importante es ver cómo Alejandra y Ángel tiene un matrimonio a medio morir que se mantiene unido solamente por la existencia de sus hijos, y darnos cuenta que tanto a Ángel como a Fabián les pareció una maravillosa idea el tener un amorío homosexual entre ellos a espaldas de Alejandra.
Y el extraterrestre, bien, gracias.
La película empieza a cuajar un poco cuando aparece Verónica en sus vidas. Su presencia no hace más que avivar las inseguridades, la culpa y la desesperación que todos ellos ya cargaban. Y cuando cada uno tiene su “encuentro cercano” con el extraño “compañero extraterrestre” de Verónica, que vive en una cabaña en el bosque, los problemas humanos parecen disiparse… aunque solo sea por un rato. Este alienígena no es cualquier monstruo, es casi la encarnación del deseo sexual más puro y primitivo: no tiene género, no tiene orientación, no tiene moral. Es una fuerza implacable que no discrimina ni razona, solo actúa.
Pero aquí viene el giro oscuro: el sexo no es el único instinto primitivo que la película pone sobre la mesa. Su hermano feo, la violencia, siempre está al acecho. Tanto los humanos como el alienígena tienen la capacidad de hacerse daño brutalmente, y en este constante tira y afloja entre deseo y agresión está el verdadero corazón de la película. Esa dicotomía entre los impulsos básicos del placer y la violencia, y la forma en que los personajes se relacionan con ellos, es lo que define esta historia.
Durante los apenas seis minutos en donde se hace referencia al extraterrestre, la película lo usa como un espejo: una herramienta que refleja las tensiones internas de los personajes y su lucha con el deseo, la represión y la autodestrucción. Es un símbolo que desnuda lo peor y lo más visceral de nuestra naturaleza. Logra incomodar, provocar y hacer preguntas importantes sobre lo que significa ser humano. Porque al final del día, no importa cuánto tratemos de escapar de nuestros impulsos básicos, siempre están ahí, acechándonos, esperando el momento para tomar el control. El alienígena funciona como una metáfora de los deseos humanos en su forma más básica, un ser que no distingue entre géneros ni orientaciones sexuales. Sin embargo, estos impulsos, en lugar de liberar a los personajes, los conducen a la autodestrucción. En ese sentido, la película parece decirnos que los deseos más profundos del ser humano siempre van acompañados de su contraparte más oscura: la violencia.
Por otro lado, los personajes humanos, aunque interpretados de forma competente por el elenco, son más planos que cualquiera de las hojas en donde se imprimió el guión. Asumo que la idea de la dirección era transmitir un aura enigmática o una sensación de desgaste emocional a través de ellos, pero a duras penas parecen ser personas que solamente saben sentir desinterés y aburrimiento – mismo que transmiten a la perfección con la audiencia. Es casi imposible sentirse identificado con cualquiera de estos seres deleznables que, más que personajes, no llegan a ser más que herramientas narrativas. La película parece más interesada en utilizarlos para ilustrar su tesis que en darles agencia o un desarrollo significativo.
Como buen producto mexicano audiovisual, La Región Salvaje no puede evitar caer en clichés y estereotipos que socavan su mensaje pero que, seguramente, creyeron eran muy interesantes y le daban otra capa de significado a la película. De entrada, la acción se sitúa en Guanajuato, donde CLARAMENTE estamos intentando hacer la dicotomía de ciudad católica panista persignada con los sucesos sexuales que acaecen a lo largo de la película. Pero en ningún momento se aprovecha eso. Solo se hace especial énfasis en mostrar que estamos en Guanajuato y… ya. La población general de la ciudad nunca se entera de nada, nadie hace mención a cómo toda choca con los valores clásicos de la religión, no hay situaciones de desventaja ante quienes se ven involucrados. Es decir, esto podría pasar en cualquier ciudad de México, real o ficticia, y nunca sería nada más que un fondo de pantalla.
Y ni hablemos de los efectos especiales. En general, el CGI utilizado aquí, sobre todo para representar los cuatro minutos de extraterrestre que nos entrega la película, está bastante bien logrado. Pero hay una escena, una escena clave a la mitad, en donde se decidió que estaría padrísimo representar una orgía de animales en el bosque y… no. Solo no. La poca tensión que estaba sintiendo hasta ese momento murió en el momento en que irrumpí en una carcajada al ver esa escena. O sea, poner muñequitos de felpa motorizados a representar la escena se hubiera visto menos barato.
En última instancia, La Región Salvaje parece más interesada en la forma que en el fondo. A pesar de sus ambiciones, la película no logra profundizar en los temas que plantea, dejando al espectador con más preguntas que respuestas. Al explorar los impulsos sexuales y la violencia, Amat Escalante intenta hacer una crítica de las relaciones humanas, pero el mensaje se diluye en una narrativa que no logra equilibrar sus elementos temáticos y estilísticos.
Más que una obra cohesionada, La Región Salvaje se siente como un experimento que plantea preguntas interesantes, pero no logra responderlas de manera satisfactoria. Su incapacidad para conectar emocionalmente con el espectador y para ofrecer una reflexión más clara sobre sus temas hace que se quede corta. Al final, lo que podría haber sido una exploración incisiva de la condición humana termina siendo una experiencia tan desconcertante como olvidable.
Y, claramente, nadie supo cómo concluir la película. Al final, cuando las cosas finalmente están escalando y parece que llegaremos a algún lugar, el guión dice “¿y si matamos a todos de una vez y vamos a créditos? ¿No estaría más padre? ¿No nos ahorraríamos tiempo y dinero?”
No.
No estuvo más padre.
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#4 Tiempos
¿Será niño o niña? | Apuntes de Jorge Saldaña
APUNTES
Qué nervios. Todavía no se sabe, pero pronto se sabrá. Estamos en etapa de gestación, una a partir de hoy, durará 18 meses y dos días.
Por más que se adelanten los calendarios para el comienzo del proceso electoral, es seguro que para el primero de marzo de 2027 sabremos los nombres de los candidatos a ser bautizados como nuevo gobernador…o gobernadora, electo o electa, el primer domingo de junio de ese año. Pregunta que ya patalea de prematura pero no hay forma de adelantar el parto.
Lo que sí se puede, como en toda etapa de gestación humana, es saber con anticipación el género de la criatura por nacer.
¿Cómo saberlo? La prueba de laboratorio se llama: la reforma a la Ley Electoral del Estado de San Luis Potosí y el ultrasonido serán los términos en los que se planteen los cambios en relación a la equidad de genero. Atentos.
Con ambas pruebas se está experimentando, realizando cálculos y escenarios. El prototipo, me informan, ya está casi listo y será cuestión de encontrar el tiempo perfecto para que la iniciativa camine de la calle de Madero a la de Hidalgo.
En el inicio del próximo periodo ordinario de sesiones o dar el anuncio en el cuarto informe de gobierno podrían ser buenas fechas.
Como anticipo a los términos en que viene la iniciativa hay poco. El Secretario General de Gobierno, Guadalupe Torres Sánchez, solo ha adelantado tres cosas de forma muy superficial: que podría haber modificaciones en la fórmula para la distribución de los espacios plurinominales (en otras palabras, pero así lo dejó ver), segunda: que se podría plantear el adelanto del proceso electoral para que inicie en noviembre y…(ahora si viene lo chido, diría Luisito Comunica) modificaciones a la ley en términos de paridad de genero.
Nuestra Ley Electoral, desde el 2014 y luego con sus modificaciones de 2022, (la del año pasado solo fue para armonizarla en materia de la elección del Poder Judicial) ya contempla la equidad y paridad de genero, teniendo incluso una Comisión de Género e Inclusión que, entre otras cosas, busca consolidar la paridad y participación equitativa de mujeres y hombres en los procesos electorales.
Para ser muy claros y simples, así como en toda la nación, los partidos políticos en San Luis están obligados a postular en equidad de género a sus candidatos a gobernador, diputados federales, alcaldes, diputados locales, presidentes municipales y listas de pluris y regidores. No hay de otra.
Con independencia de que se haga realidad la reforma que tiene en construcción la presidenta Sheinbaum (de la que ya hablamos en una entrega anterior) de las 17 gubernaturas en juego para el 27, cada partido o coalición tendrá que postular a 9 mujeres y 8 hombres, ellos sabrán en qué estado van los unos y en que estados van las otras.
Lo mismo en SLP: los partidos o coaliciones están obligados a cuidar, además de garantizar la participación de grupos prioritarios y de representantes de pueblos originarios, que sus candidatos a cada cargo, distrito, municipio y listas respectivas, estén equilibrados en términos de género.
Hasta aquí vamos bien porque ya sabemos las reglas, pero ¿qué pasa si cambian?
Hay dos posibilidades que se pueden adelantar en este sentido respecto a la iniciativa de reforma que prepara el gobernador Ricardo Gallardo Cardona.
La primera es que en la redacción de la Ley, además de las consideraciones que ya se explicaron arriba, se adicione que los partidos o coaliciones que en la anterior elección hayan postulado candidato de un género, tengan que en el siguiente proceso, postular al género contrario. Es decir, que si en la pasada elección -por ejemplo- a gobernador postularon a un hombre, en 2027 tengan necesariamente que postular a una mujer.
En ese escenario, el PRI y el PAN (PRD pues ya no cuenta porque que ya no existe) aunque vayan separados en la próxima contienda, tendrían que postular a una candidata mujer, pues en la anterior elección compitieron con Octavio Pedroza.
Eso descartaría a Enrique Galindo como candidato del PAN a la gubernatura (del PRI como quiera lo expulsaron).
El partido Morena, que abanderó a la doctora Mónica Rangel en 2021, tendría que escoger un candidato de género masculino. (¿Xavier Nava o el Batman de Tanquián para ir en sacrificio?).
Lo mismo MC, que compitió con Marvelly Constanzo en la anterior. Los naranjas, que ya adelantaron que prefieren ir solos, pues tendrán que competir con un candidato de género masculino. Solo dos nombres me vienen a la cabeza: Marco Gama y la posibilidad de un outsider (que podría ser el perdedor de la interna de Morena dado el caso).
El Verde, ganador de la gubernatura, participó con Ricardo Gallardo, por lo tanto, la propia Ley lo obligaría a registrar una candidata mujer.
Asunto que, por si todavía hay algún despistado, ya tienen resuelto (guiño, guiño).
Pero vamos más allá: La redacción de la nueva Ley Electoral podría venir en otros términos, en los que sin importar el género de sus candidatos en la elección del 21, se tome en cuenta solamente el género de quien actualmente se desempeñe en los cargos y en consecuencia, postular por obligación legal al otro genero en la siguiente elección.
En otras palabras, si hoy tenemos gobernador, el siguiente sexenio, por Ley y equidad, tendría que ser gobernadora.
En este contexto, todos los partidos tendrían que postular un perfil femenino a la elección del poder ejecutivo y de ahí para abajo, escoger candidatos de genero opuesto a los que hoy ostentan cargos de alcaldes, diputados federales, locales, regidores, síndicos, etc.
Hasta después de saber el género de la criatura, es que se puede pensar en qué nombre ponerle.
En este panorama, ¿qué perfiles femeninos tiene a la mano el PAN, PRI, Morena, MC y el Verde tanto para la gubernatura como para la alcaldía?
El cambio de reglas es un movimiento arriesgado. Conveniente de lejos, temerario de cerca.
Esperemos a ver cómo viene la reforma para saber si sale humo rosa o azul.
Hasta la próxima.
Yo soy Jorge Saldaña.
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#4 Tiempos
Escenario sin escena | Columna de Bernardo Vera “Berni”
De veras
En 2024, el cantautor potosino Beto Fierro compuso el tema oficial de la Feria Nacional Potosina (Fenapo) como parte de un concurso organizado para representar lo más emblemático de la fiesta potosina mediante el impulso a músicos de nuestro estado.
¿Se acuerda de la canción? Algunos la recordarán; tristemente, la mayoría no.
Es más, ¿usted sabe quién es Beto Fierro? ¿Podría mencionar algún aporte de su trayectoria musical, además del dato mencionado anteriormente?
Es más… si yo le pregunto cuántas canciones creadas por artistas 100% potosinos se han interpretado durante la edición 2025 en el Foro Teatro del Pueblo de la Fenapo, ¿lo sabría responder? Tal vez.
Eeeeees más… hay quienes dirían que está obligado a saberlo, ya que hubo una presentación de tres grupos norteños —sí, los tres de San Luis Potosí— que reunió a 200 mil personas… 200 MIL PERSONAS.
¿Sabe los nombres de esos tres grupos? ¿Lo sabe?
Detrás de todas esas interrogantes existe una realidad que, no por menos visible, deja de ser incómoda para el que esto firma: el talento de los artistas locales se eclipsa ante la cartelera de artistas internacionales y las cifras históricas de asistentes a conciertos como los de Marilyn Manson o Don Omar.
Hace unos días, el saxofonista potosino Moska Hernandez publicó en su Facebook las condiciones que supuestamente habría atestiguado al presentarse como músico invitado en el Teatro del Pueblo. La publicación fue aplaudida por unos e increpada por otros; pero no pasó desapercibida.
El trasfondo seguía siendo el mismo: las condiciones que vive cualquier artista emergente al llegar a un escenario de ese tamaño. Y si no está familiarizado, le cuento que son parecidas –o las mismas– a las que viven los artistas emergentes en cualquier bar o evento organizado en su ciudad de origen.
“Va a ser con sus propios equipos”; “híjole, no hay camerino, es para el estelar”; “identifícate para que estés en el escenario, ten una pulsera”; “deja veo si me autorizan darles unas aguas”...
Y el clásico…
“Te pagamos con proyección”.
¡¿Proyección?!
Añada el siguiente factor: a figuras internacionales como Don Omar, Tiësto o Marilyn Manson les ofrecen recursos, logística, seguridad y promoción masiva. Hasta una foto con el mismísimo gobernador, quien hizo todo lo posible para traer espectáculos de talla nacional e internacional. Primerísimo nivel…
¿Y a los artistas locales? Poco falta para que les digan que les van a pagar con un cubetazo de chelas tibias.
Condiciones que son una constante, pero no solo de la Fenapo, sino de la propia escena artística: hombres y mujeres que en busca de labrarse una trayectoria, caen de bruces ante la realidad del respectivo empresario u organizador que ofrece lo mínimo porque en su lógica, ellos te prestan el escenario. Es decir, ellos son los que te hacen el favor, deberías estar agradecido. Y rapidito con el sound check, que nomas eres el telonero, no te las vayas a dar de rockstar.
La invisibilización del artista local se agudiza cuando su público inmediato —para este efecto, el público potosino— no reconoce el aporte de sus exponentes. Porque qué orgullo de Los Acosta, Eulalio Cervantes “el Sax”, Gera MX y Ana Barbara…
¡Claro! Porque es más fácil admirarlos como estrellas cuando ya alcanzaron el cenit, aunque pocos hayan presenciado su ascenso al estrellato.
El talento potosino no necesita caridad ni palmaditas en la espalda. Necesita algo más que concursos efímeros. Condiciones dignas, trato justo y verdadera voluntad. ¿Institucional? Si, pero también de su gente; ese que al final de todo el proceso creativo irá a a bailar y corear sus canciones. A disfrutar su trabajo. Su arte.
Para ellas y ellos, la música no es solo un hobby, un estilo de vida o cualquier cliché usado para romantizar su chamba. Es una labor que requiere esfuerzo creativo, dedicación, adquisición de equipo, traslado. Merece ser tratado como tal.
Ninguna trayectoria musical se ha sostenido con un cubetazo de chelas tibias o con “proyección”. Se construye con respeto, con inversión y con coherencia. La Fenapo tiene el escenario más grande de México —literal, y retóricamente— para construirse como el referente nacional e internacional. Pero también le toca a las y los potosinos apoyar al artista local.
Recuerdo una frase de Memo Pacheco, comediante potosino, para describir la situación del stand up local, pero bien valdría recuperar en cualquier disciplina deportiva o artística.
Palabras más, palabras menos, decía algo como: “Antes de pisar los grandes escenarios, tuvimos que ser exponente local”.
Seguramente Marilyn Manson y Don Omar también lo fueron.
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#4 Tiempos
Humanistas fundadores del Colegio Guadalupano Josefino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
En el Colegio Guadalupano Josefino, fundado en 1826, germinarían esas semillas del valor cultural del siglo XIX, de la nueva nación de claro sello humanista. Su gestor, el filósofo potosino José María Gorriño y Arduengo, que había realizado su novedosa obra centrada en el hombre y había participado en el ideario independentista, así como en el proceso educativo de la población potosina, abría ese nuevo espacio para instaurar la educación secundaria o superior en San Luis Potosí.
En su proceso educativo, se unirían algunos de los humanistas de fines del siglo XVIII y los albores del XIX, que tuvieron aportaciones importantes en la cultura superior de San Luis.
Manuel María Gorriño y Arduengo nació en San Luis Potosí el 23 de noviembre de 1767. Gorriño realizó sus estudios de primeras letras en alguno de los colegios de primera clase que existían en la ciudad. Ante la falta de Colegios superiores se enviaba a los jóvenes, de acuerdo a las normas y reglas establecidas, a la edad de trece años a continuar sus estudios en algún seminario o colegio, en los cuales se estudiaba gramática, un año de retórica y dos de filosofía, con lo que podía obtenerse el grado equivalente al de artes que habilitaba a los estudiantes a ingresar a estudios superiores de facultad.
Con el propósito de obtener el grado de bachiller en artes, Gorriño ingresó en el Colegio de San Francisco de Sales, a cargo de la Congregación del Oratorio de San Felipe, en San Miguel El Grande dirigido por Benito Díaz de Gamarra, que heredarían el esfuerzo educador e innovador de los jesuitas, siendo un colegio donde se enseñaba la ciencia moderna, contrastando con las escuelas escolásticas.
El interés que manifestaría Gorriño por la reforma de los estudios superiores data desde sus tiempos de estudiante en el Colegio de Gamarra. Desde su libro Del Hombre anunciaba ya la necesidad de programas de estudio más racionales, descargados de la “basura” escolástica.
Gorriño tendría contacto con las instituciones docentes más reputadas de la Nueva España: el Colegio de San Francisco de Sales. En este proceso formativo Gorriño escribiría algunas obras de carácter filosófico, Del Hombre, parte segunda, terminada en 1791, El hombre tranquilo o reflexiones para conservar la paz del espíritu, sermón de la cátedra de San Pedro de Antioquía y Oración eucarística.
Su manuscrito Del Hombre, escrito como parte de su formación filosófica en el Colegio de San Francisco de Sales, refleja su pensamiento filosófico, correspondiente al primer periodo de la formación intelectual de Gorriño.
Nacido en Nueva Vizcaya en la Villa de San Joseph del Parral el 5 de mayo de 1773, Joseph Manuel Ruiz de Aguirre, sería intendente sustituto de San Luis Potosí nombrado el 20 de julio de 1804. Se identificó con la vida potosina. Escribiría su Relación en 1809 que es una muestra de su estilo literario . Relación de los tiempos experimentados en esta provincia de San Luis Potosí, y precios a que han valido las semillas y de más efectos que se expresarán en el primer semestre corrido desde primero de enero del presente año hasta fin de junio del mismo. En España se prepararía en Latinidad, Retórica, Poesía, Paleografía Española, Esfera Armillar y Geografía, Lógica y Filosofía Moral.
En 1821 era Juez de Letras de la ciudad de San Luis Potosí y ostentando esa representación concurrió a las sesiones solemnes en que se juró en San Luis Potosí la Independencia de México. Al abrirse el Colegio Guadalupano Josefino fue nombrado catedrático en 1826 siendo uno de los cinco primeros catedráticos y contribuyó con el sueldo de magistrado para el sostenimiento del colegio. Murió en San Luis Potosí el 14 de marzo de 1838, único intendente criollo que tuvo San Luis Potosí.
En 1815 el bachiller José María Guillén en el pulpito de la Iglesia Parroquial dictó un sermón de la cátedra de San Pedro de Antioquía en la festividad que le dedica esa congregación, sería presbítero y destacado político, fue presidente del Congreso del Estado y Rector del Colegio Guadalupano Josefino.
Entró a la orden de el Carmen en 1818. Nacía al despuntar el siglo XIX en la ciudad de México, el 19 de mayo de 1803 Fray Manuel de San Juan Crisostomo Najera. Sería nombrado prior del convento del Carmen y en San Luis se dedicó a estudiar idiomas clásicos antiguos, los modernos y las lenguas nativas de México, contribuyó a la fundación del Colegio Guadalupano Josefino tradujo a autores latinos y en el Colegio de Niñas de San Luis sostenía a varias niñas. Tuvo una gran influencia en San Luis. Fue expulsado del estado por motivos políticos con Vicente Romero que sería gobernador de San Luis. Fue Diputado a las Cortes de Cádiz en 1814. En 1822 estudió filosofía en el Colegio de San Joaquín y en 1824 Teología en el Colegio de San Ángel.
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