enero 29, 2026

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#4 Tiempos

Al tiro y en Guardia | Apuntes de Jorge Saldaña

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Apuntes

Amigos de la vida sigue e hijos de mis Aztra Zéneca: entre las disparadas cifras de covid en todos sus colores y presentaciones, la influenza, que muy amable y oportuna se acomidió a colaborar, los frentes fríos y el olvidarse de salir sin suéter como siempre sugiere mamá, en estos días en SLP no hace falta más que aventar una piedra para atinar a un amigo, familiar, conocido o transeúnte que, o tiene algo, o por lo menos se siente mal.

Nos podemos culpar unos a otros, culpar al gobierno del nivel que menos nos agrade, atribuirlo al castigo de Dios Todopoderoso del estilo Antiguo Testamento, y hasta culpar a la noche, a la playa, y a la lluvia, al conspirativo control mundial, o a todas las razones anteriores juntas, todo lo que en mi opinión resulta ya ocioso e irrelevante comprobar.

Lo importante es que, a pesar de los escalofríos, diarreas y dolencias generalizadas (no hay empresa, comercio, escuela, institución pública o privada que se haya salvado de un “brote” y lo reto a preguntar) los potosinos, que estamos enfermando por millares en cuestión de días, la mayoría no hemos tenido necesidad ni de pisar hospital para en algunos días poder mejorar.

Los síntomas son crueles y pesimistas consejeros, no obstante, hijos de la razón, también hay que considerar en descargo práctico que por lo menos en el estado, hay pruebas suficientes, camas disponibles, oxigeno, medicinas y capacidad de atención, asunto que también es fácil constatar.

Casos graves sí, también los hay, así como también lamentables fallecimientos, pero a una distancia astronómicamente proporcional si se compara a cuando sufrimos la pandemia sin ninguna protección viral. Creo que no exagero al decir que sin la vacuna, con las cifras de hoy, estaríamos prácticamente en el Apocalipsis.

Además, para aliviar cual caldito de pollo un corazón dolorido, llegan mañana más de medio millón de refuerzos de vacuna gestionados ante el gobierno federal para poner a los “chavos de hoy”, que tenemos 40 y más, al mismo tiempo que se estudian ya las estrategias para empezar a inocular a los niños en el corto plazo.

No estoy diciendo, de ninguna forma, que nos relajemos y que por pura fe confiemos en que, si estás vacunado “no pasa de una gripa fuerte y ya”.

No, no es momento de bajar ni el cubre bocas, ni las medidas de distancia o las de salubridad, (ni andar saliendo sin suéter), pero tampoco se bajan las cortinas de los negocios ni de las empresas, porque desde casa o presencial, se necesitan empleos y la generación de economía no es cosa que resista otra vez parar.

Por cierto y cambiando del tema de la enfermedad, lo que sí viene bajando ya es la Guardia Nacional, que se replicará en forma de Guardia Civil Estatal. La iniciativa mañana se entrega al Congreso del Estado ya con la promesa de darle curso con celeridad.
Tener Guardia Civil en lugar de Policía Estatal, no es un simple cambio de uniformes, logotipos de patrullas o cualquier otro asunto de apariencia o percepción (que lo habrá) sino un cambio estructural, interno, de sistema militarizado aunque –y esto es importante resaltar- no necesariamente los mandos tendrán que provenir de las fuerzas armadas, es decir, la estructura también podrá ser comandada por un civil, pero con las normas estandarizadas de la Guardia Nacional.

Para los policías y uno que otro despistado que quiere alarmar a la manada, la iniciativa no contempla ni cambio de mandos, ni nuevos contratos, ni pérdida de antigüedad para ningún activo, ni el recorte a ningún derecho laboral ya generado, al contrario, estandarizar la Guardia Civil con la Nacional, pondrá en línea recta el acceso a mejores prestaciones, recursos, capacitación y estrategias para nuestros policías y en consecuencia, mayores expectativas de resultados para nosotros los ciudadanos.

En los próximos días, sesionará el Consejo Estatal de Seguridad Pública, y ahí el propio gobernador Gallardo dará detalle del significado de fondo de ésta transmutación de la fuerza pública.

BEMOLES

LA CONCIENCIA ES CANIJA

Eso de andar “avisando” sobre ordenes de aprehensión es un contra sentido. Justificarlas un absurdo, ampararse “de nada” es prácticamente una confesión del temeroso y defenderse con el mismo abogado que se contrató desde la Secretaría de Salud, pues un abuso al cinismo. ¿Sí me entendió Doctora? Ya nada más falta que huya, para que con todo lo anterior, ya mejor se ahorren el juicio y le den sentencia. #EnQuéAndaráElMiedo

DE ALCALDE A REO EN POTENCIA

Inhabilitado por corrupto y por violentar derechos humanos es un asunto. El ex alcalde interino de la triste época xavierista no podrá regresar a la escena pública y ya le quitaron el cargo de regidor que alcanzó con las uñas. Otra cosa muy distinta es ya estar vinculado a proceso (todavía en libertad) por intento de violación y esa no fue con las uñas, fue con ambas manos. Qué repugnante caso y eso que él y su patrón Xavier presumían de “altísima calidad moral”… ajá #AlBotePorCochinote

UNA DE MUSEOS

Quisiera en alguna de mis siguientes entregas, si me lo permite, hablar sobre los museos y sus titulares, la verdad es que me he encontrado con varias sorpresas, pero sobre todo la ausencia absoluta de proyectos, bueno, con decirle que uno, el del Virreinato no solo está acéfalo sino que ni siquiera está en funcionamiento, es decir de plano ya ni abren. ¿Cuándo dejaría de existir que ni nos dimos cuenta? Perfiles y grandes proyectos sobran para varios de ellos, lo malo es que pues la secretaria de Cultura anda en el chisme y no donde debe, piensa que los únicos perfiles disponibles son sus conocidos del Canal 7 y recomendados del que ya parece su “mayordomo honorario”, mi querido Antonio Rabinal Gamboa. No la amuelen, por eso el gobernador ya va a ponerlos en orden.

ADIOS SEGOVIANO

Para la entrega socarrona de este viernes, si no me la ganan antes, le daré detalles pequeños, pero significantes sobre la historia de la salida de Arturo Segoviano de Sedeco, el posible “enroque”, que parece difícil aunque no imposible, con Paty Veliz en Turismo (tienen el secreto muy guardado) o hasta el brinco de un director de un museo a una secretaría. No se la pierda.

MUSEO DE LOS 80-90

El gobernador anunció la creación de un nuevo museo al interior del Tangamanga I con la temática de tan hermosas décadas. Definitivamente un “ChavoRuco” tendrá que ser el que deba estar al frente de tan nostálgico pero a la vez novedoso espacio. Para los que estén interesados, me pasaron en exclusiva los requisitos (que son muchos) para poder ser considerado:

Saberse una rola completa de Mecano, año de grabación y momento emocional por el que pasaba Nacho. Hacer bien aunque sea un paso de Timbiriche, y dominar el de “Ven claridad” con todo y la pausa. Poseer en su Playlist el “Medley Histórico” de LuisMi. Demostrar haber acudido a Discopatín. Saber señalar en un mapa dónde era Danessa 33 y Chipitongos, tener por lo menos un KCT mezclado y saber rebobinarlo con una pluma (se tomará en cuenta la velocidad). Tener una foto con “Top Sailors” o Trapper Keapper en su caso, original y tres copias de entradas a Arusha o dos de Oasis, saber prender una Caribe a partir de modelo 84. Saberse la calmadita de “OK” y el nombre de dos integrantes de “Gafas” ¿Quién se apunta? A mi se me ocurren varios nombres como: Eduardo Caraveo, Jesús Aguilar, Ramón Villafuerte, Gerardo el vocalista de OK, Gabriel Ortiz (el de Épocas) Michelle Sharp, Juan Carlos Ortiz, Maru Vilet, Edgardo Pérez “El Trovas” y hasta Jorge “Chowi” Lozano, pero seguro a usted mi Culto Público se le ocurrirán otros más. ¿Por qué no vamos haciendo la lista completa? ¿Jalan? #Venga80eros

¡Bueno ya, hasta la próxima!

Atentamente,

Jorge Saldaña, dolorido en la carencia de recado que publicar.

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El Cronopio

El padre Peñaloza al rescate de la obra de Francisco González Bocanegra | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

En las décadas de los cuarenta y cincuenta del siglo pasado hubo un importante movimiento editorial en San Luis Potosí dirigido por un selecto grupo de intelectuales preocupados por la cultura potosina; así aparecieron revistas como Estilo, Letras Potosinas, Cuadrante, Jueves Literarios, Revista de la Facultad de Humanidades, Archivos de Historia Potosina, entre otros, que recogieron importantes escritos culturales y que dieron vida a libros de importancia histórica local, como la memoria de Francisco Estrada padre, titulada Recuerdos de mi Vida y el libro conmemorativo por el centenario del Himno Nacional, publicados en los cincuenta a través de la UASLP.

En 1954 se publicaría el libro Vida y Obra de Francisco González Bocanegra con motivo del centenario del Himno Nacional, de la pluma del padre Dr. Joaquín Antonio Peñaloza, que participaba en algunas de las revistas y publicaciones mencionadas. En 1998 se editaría la segunda edición de este libro, ahora dentro del marco de festejos por el setenta y cinco aniversario de la autonomía universitaria, edición que estuvo a cargo de Jesús Rivera Espinosa y del propio padre Peñaloza. Esta edición agregaba otros poemas inéditos recopilados en ese periodo entre los cincuenta y los noventa.

El libro mencionado es uno de los mejores esfuerzos por difundir la obra de González Bocanegra y aún puede conseguirse en la Librería Universitaria de la UASLP a costo bajo, pues debe de andar en la friolera de ochenta y cinco pesos. Una buena forma de conocer a este personaje y disfrutar sus poemas y escritos realizados principalmente en la década de los cincuenta decimonónicos.

González Bocanegra vivió treinta y siete años, muriendo en 1861 sobreviviéndole su esposa y dos de sus hijas, una de ellas tomaría los hábitos y otra se casaría dejando descendencia del insigne poeta. En el libro el padre Peñaloza repasa la vida del poeta desde su nacimiento en San Luis Potosí, el destierro voluntario de su familia a Cádiz en España debida a la expulsión de españoles del país al formarse la República, su regreso a San Luis y su partida a la ciudad de México donde comenzaría su obra literaria. El padre Peñaloza divide su vida de acuerdo con sus aportaciones literarias, así nos habla de su faceta de poeta, de orador, de dramaturgo, de funcionario público, de narrador

, entre otros; además de su etapa de vida en San Luis Potosí.

El libro recoge, además, la recopilación de su obra, con sus poemas, sus escritos, sus ensayos, sus reportes como censor de obra de teatro. De esta forma es una buena forma de conocer la obra de este potosino que trasciende en el mundo de las letras al ser el autor de la letra del Himno Nacional, uno de los mejores poemas cívicos creados a nivel mundial.

Su estatua, retirada de la glorieta que lleva o llevaba su nombre, ya no sé, ha quedado relegada a un costado de la glorieta un tanto perdida, como ahora es la obra de González Bocanegra que es poco a nada conocida, al igual que la relegación de la estatua a Manuel José Othón otros de los importantes hombres de letras que colocan a San Luis en la historia de las letras mexicanas.

Así que, hágase de este libro, si no lo ve en las estanterías, solicítelo a ver si lo sacan de las bodegas de la librería universitaria.

Ante la ausencia de homenajes en los aniversarios de su nacimiento, como sucedió hace dos años que se cumplieron doscientos años de su natalicio el 8 de enero, el mejor homenaje que podemos hacer a este ilustre potosino es mantener su obra viva a través de la lectura.

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#4 Tiempos

La batalla del segundo café | Columna de Carlos López Medrano

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Mejor dormir

 

Sé que un día se ha estropeado cuando, antes de que empiece la faena, no tengo tiempo de tomar un café y tontear un poco. Desayunar sin prisa, leer una nota ligera del periódico, observar a un paseador de perros, pensar fugazmente en un viejo amor. Ese paréntesis previo al trabajo es la última línea de defensa entre el espíritu libre y el triste destino de convertirse en un engranaje más de una máquina fría. Conviene protegerlo como se protege una playa al amanecer, atrincherado frente al desembarco de la urgencia, para que no arrase con lo más valioso de uno mismo.

Hay seres poseídos por ánimos totalizadores que han logrado convencernos de la necesidad de la prisa. No ya llegar a tiempo, sino llegar antes, hacer acto de presencia, simular que la puntualidad es la forma más alta de la responsabilidad. Son los que clavan la bandera en la luna: lunáticos del ansia, sometidos a un espacio donde ya no son ellos, sino el sometimiento mismo, el hilo carcomido del proceso. Embusteros que, al final del día, cambian muy poco el mundo.

En cambio, quienes pelean por otro sorbo de café, por caminar una cuadra más, por detenerse en la esquina siguiente y descubrir una calle nueva, llevan una insignia que convendría reivindicar en tiempos de métricas, rendimiento y KPIs —a qué punto hemos llegado, Dios mío—. Son los verdaderos justicieros: la resistencia suave que consiste en tomarse el ritmo a la ligera y escuchar otra canción.

Cumplir, sí. Llegar a tiempo. Hacer lo tuyo. Pero sin renunciar a la parte del pastel que te pertenece: ese tiempo libre que, sin venir a cuento, cedemos a las dinámicas de la preocupación y la rutina. El gran engaño de la jornada laboral de ocho horas, que siempre acaba siendo más larga por los minutos regalados al transporte, a la anticipación, a la congoja, minutos que podrían devolverte una sonrisa que no encontrarás en ningún otro sitio.

Sobre la importancia del aquí y el ahora, del tiempo libre como una variante del oro, aprendí de mi amigo Karim, abogado poblano, un mediodía en el Bar Mascota del Centro Histórico de la Ciudad de México. Estábamos de vacaciones, aunque incluso en esos territorios se filtra la ponzoña del oficio. Entre risas y anécdotas sonó su teléfono. Alguien quería hacerle una consulta, pedirle algo. Karim escuchó con atención, sin perder el aplomo ni olvidar que estaba pasándola bien con los presentes. Entonces soltó una frase memorable que aún guardo en el anecdotario: «Si es urgente, márcame en media hora». Y siguió en la cháchara, sin agobiarse.

Nadie es recordado por su fervor a la rutina, por renunciar a una escena de cine para sentarse veinte minutos antes frente a un escritorio. Quienes gozan de su tiempo cargan con un descrédito inmerecido. Hay más que aprender del hombre que fuma un cigarrillo y mira el horizonte que del que corre ansioso a apretar una máquina checadora.

Algo parecido ocurre por la noche: saber cuándo marcharse. Entender las responsabilidades como el oleaje: nunca desaparecerá, y mal hacen quienes pretenden domarlo. La sabiduría consiste, más bien, en surfearlo, pulir un poco las piedras, volver a casa y al día siguiente repetir el gesto. El trabajo nunca se acaba; la disponibilidad perpetua solo sirve para avivar el fuego y descubrir nuevos rincones que limpiar.

Languidecer no es el destino de los viernes. Un viernes es para detenerse y saludar a la vendedora de la esquina, mirar una vitrina de pan dulce, probarse un suéter que no se comprará, hojear el menú de un restaurante al que invitarás a alguien. Beber el licor suave de no hacer nada. La rutina es un ladrón de guante blanco: te roba historias y momentos si no te resistes, si no das la batalla cada mañana.

Hay que ponerse en modo guerrilla para defender la propia subsistencia antes de convertirse en una versión disminuida de lo que ya hace mejor un robot sin agallas o la mentada IA, incapaz de atender al olor de una naranja recién cortada o de entender el valor de un atardecer: la belleza de quedarse embobado, de no tener respuestas, de esperar un poco.

Sal del arroyo de las tonterías. Todo pasa.

«La noche fue hecha para amar», decía Lord Byron. Bien podría decirse lo mismo de la vida entera.

 

Contacto:
Correo: yomiss[arroba]gmail.com
Twitter: @Bigmaud

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#4 Tiempos

Pedro Miramontes Vidal y su faceta de escritor científico | Columna de J. R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Manuel Martínez Morales, uno de los creadores de El Cronopio, hablaba de la responsabilidad del investigador en el quehacer de la divulgación de la ciencia. Su corriente de trabajo basado en la socialización del conocimiento científico, exigía de cierta forma, exponer una opinión ante los temas tratados. Su obra de divulgación abordaba artículos y ensayos donde la historia, el arte, la filosofía y la ciencia eran recurrentes en el abordaje de sus temas. 

Un buen tiempo tenía sin encontrar artículos con esta característica, hasta que la buena voluntad de Pedro Miramontes me tendió un libro suyo intitulado Mares de Tiempo y Agua, de las ediciones del Instituto de Física de la UASLP que encabeza Jesús Urías; si bien, el libro no está exento de errores editoriales viene a enriquecer los títulos que el Instituto de Física ha editado a lo largo de su corta existencia y que ha venido a refrescar el árido mundo de las ediciones potosinas y, sobre todo, las universitarias. 

Formados como físicos por la misma época y su deambulación por las matemáticas, así como el estilo de escribir artículos de corte científico dirigidos a un amplio público, son los factores que caracterizan a Manuel Martínez y Pedro Miramontes quien en mares de tiempo y agua nos recorre la historia del pensamiento que formó el estudio de los sistemas complejos y nos descubre un mundo multifactorial para su explicación. Los detalles históricos, muchos de ellos dejados de lado en la historia oficial del pensamiento científico y su relación con la construcción de las ideas sobre nuestro universo desde la antigüedad y que ha moldeado la filosofía de la ciencia, son recurrentes en los capítulos que corresponden a artículos y ensayos escritos en su mayoría al despuntar el siglo XXI para la revista Ciencias de la Facultad de Ciencias de la UNAM, una de las revistas de divulgación de gran prestigio en el país, y que ahora es dirigida, precisamente, por Pedro Miramontes que realiza una estancia académica en la Facultad de Ciencias de la UASLP.

La complejidad de los sistemas naturales que conforman nuestro mundo, lo manifiesta en sus propios escritos pues la visión holística con que los aborda, nos permite transitar desde diferentes enfoques en el entendimiento de tales sistemas, ya sea a través del arte y por supuesto, desde la ciencia en su gran abanico de disciplinas, donde las matemáticas sintetizan las posibles explicaciones. A través de la selección que realiza Miramontes podemos enterarnos de conceptos sobre el caos, la geometría fractal

, sin desligarnos de aspectos sociales y educativos. Sus escritos responden al requerimiento filosófico de Ortega y Gasset donde critica la especialización y sus inconvenientes en asuntos de carácter complejo, como es el mundo donde nos desenvolvemos y del que queremos entender a cabalidad para mejorarlo y construir sociedades más justas y de feliz convivencia.  

En todos ellos, hay una opinión, y una socialización del conocimiento formado a lo largo de siglos para la contribución del desarrollo científico y social. Pues el carácter utilitario de la ciencia es un factor que requiere reflexión por parte de los constructores de dicho conocimiento para contribuir al desarrollo social. Nuestro país, no es ajeno a este requerimiento y esa carencia que suele suceder sobre reflexión de nuestra labor como científicos, la señala Miramontes, como un recordatorio de nuestro papel como miembros de una sociedad con múltiples problemas y de los cuales podemos contribuir. 

Si tienen oportunidad, no dejen de leer ese libro es ampliamente recomendado y, en especial para quienes quieren adentrarse en la divulgación escrita, es un buen ejemplo de cómo realizarlo, para lo cual se requiere mucha preparación en el ámbito cultural.

Pedro Miramontes estudió física en la UNAM y se doctoró en la propia UNAM en Matemáticas, combina sus investigaciones en áreas interdisciplinares como computación, biología, física, matemáticas, genómica, entre otras. Es profesor titular del Departamento de Matemáticas de la Facultad de Ciencias de la UNAM, ha participado desde hace años como profesor e investigador visitante en la Facultad de Ciencias de la UASLP. Su trabajo docente y de investigación lo combina con la divulgación del conocimiento científico, participa activamente como disertador en el ciclo de charlas La Ciencia en el Bar, actualmente dirige la revista de Divulgación Ciencias de la Facultad de Ciencias de la UNAM una de las más importantes revistas de alta divulgación científica en el país.

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