Opinión
Lo gratis se cobra a la salida | Columna de Gonzalo Hernández Araujo
EN FA Lo esencial de esta nota, sin sustituir al periodista.Abrir resumenCerrar resumen
"Si no pagas, eres el producto" explica bien a Facebook, pero no a Gmail ni a WhatsApp: Google no usa tus correos para elegir anuncios y WhatsApp no usa tus chats para publicidad.
Lo gratis se cobra de otra forma: con tu atención, tu contenido y, sobre todo, con lo difícil que es irte cuando tu familia, tus clientes y tu historial ya viven ahí. Por eso las telefónicas te dan WhatsApp ilimitado y cobran todo lo demás.
Sistema Operativo
Si alguna vez te quedaste sin datos a medio mes, conoces la escena: no carga el navegador, no abre el mapa, no se reproduce el video. Pero WhatsApp sigue funcionando. No es casualidad ni generosidad de la compañía telefónica. En los paquetes Amigo Sin Límite de Telcel, WhatsApp es ilimitado desde la recarga más chica, y Facebook, X e Instagram entran sin límite a partir del paquete de 100. Lo que usas todos los días viene “gratis”. Lo demás se cobra.
Hace unos días me topé con un meme que ya ha dado vueltas mil veces: dos cerdos celebrando dentro de un granero porque no pagan renta y hasta la comida es gratis. El chiste remata en la frase de siempre: “si no pagas, tú eres el producto”. Yo también la repito cuando le explico a un cliente por qué Facebook le cobra por llegar a su propia audiencia. Pero después de años trabajando con publicidad digital, la frase me empezó a quedar corta. Explica bien a Facebook. A Gmail y a WhatsApp, no tanto. Y lo que deja fuera es justo lo que más cuesta.
1. No te venden a ti. Te usan para que el espacio valga
Hay que ser precisos: nadie subasta a una persona. Meta reportó en su informe anual de 2025 que casi el 98% de sus ingresos vino de publicidad. Los anunciantes pagan por impresiones, por clics, por resultados. Los términos de servicio de X lo dicen sin rodeos: la publicidad se muestra a cambio del acceso al servicio.
Lo que sí pasa es que sin ti no hay nada que vender. Tu tiempo en la app, lo que publicas, a lo que reaccionas y con quién interactúas arman la audiencia y la señal que hacen que un anuncio valga más o menos. El anunciante es el cliente. Tú eres el insumo que hace que ese cliente quiera pagar.
Para quien corre campañas, esto no es noticia. Para el usuario común, la distinción importa: no eres un expediente en venta, eres parte de la maquinaria que produce audiencia.
2. Gmail y WhatsApp rompen la frase
Aquí “eres el producto” empieza a fallar. Google dice explícitamente que no usa el contenido de tus correos para elegir los anuncios de Gmail y que no vende tu información personal a anunciantes. WhatsApp va más lejos: tus chats personales tienen cifrado de extremo a extremo y la empresa asegura que no los usa para publicidad.
Eso no los convierte en caridad. Google necesita que vivas dentro de su ecosistema: búsqueda, Maps, Android, YouTube, cuentas de empresa. WhatsApp está metiendo anuncios y canales de negocio en la pestaña Novedades, que según el anuncio de Meta de junio de 2025 reunía 1,500 millones de usuarios al día. La publicidad vive ahí, no en tu chat con tu mamá.
Repetir la frase sin esta distinción es cómodo, pero impreciso. Y en mi trabajo la imprecisión sale cara: si le explicas mal a un cliente cómo funciona la publicidad, termina desconfiando de la herramienta correcta por la razón equivocada.
3. Lo que pones tú no es solo dato
La parte que menos se dice es esta: cada reseña que escribes, cada grupo que moderas gratis, cada publicación que atrae a tus contactos alimenta una plataforma que no te paga nada por eso. El economista David Evans lo explica en su trabajo sobre plataformas de atención
: el contenido vale porque la gente le dedica tiempo, aunque no haya dinero de por medio.Pasa también fuera de las redes grandes. Un sitio que vive de publicidad, de comisiones por afiliación o de conseguir datos de posibles clientes depende de tu visita, de tu clic y de tu tiempo en pantalla. No hay una sola respuesta para “internet gratis”. Hay una para cada sitio, si te tomas el trabajo de revisar cómo se sostiene.
4. El precio real es lo difícil que es salirte
Vuelvo a la recarga. Que WhatsApp no consuma tus datos se siente como un regalo, y en parte lo es: la gratuidad abre la puerta a millones de personas que no podrían pagar otra cosa. Pero el efecto de red hace el resto. Si tu familia está en WhatsApp, si tus clientes te escriben por ahí, si la tiendita toma pedidos y el consultorio confirma citas por el mismo canal, cambiarte no es bajar otra app. Es perder contactos, historial, contexto y visibilidad.
La compañía telefónica tampoco regala nada. Pone sin costo justo lo que no te puedes permitir dejar de usar, y cobra todo lo demás. El precio cero baja la barrera de entrada; los efectos de red suben la de salida. Las dos cosas pasan al mismo tiempo y no se cancelan entre sí.
“¿Soy el producto?” suena a pregunta crítica, pero no lleva a ningún lado. A mí me sirve más otra, partida en seis, que aplico igual cuando reviso un servicio nuevo para mí que cuando le explico a un cliente por qué su campaña necesita datos para funcionar: ¿quién paga? ¿Qué pongo yo: dinero, atención, contenido, contactos, comportamiento? ¿Qué de eso se hace público? ¿Qué se usa para personalizar el servicio? ¿Puedo retirarlo si quiero? ¿Cuánto me cuesta salir?
Los cerditos del meme tienen razón en algo: nadie te da de comer gratis porque sí. Se equivocan en la moraleja. No siempre eres lo que se vende. A veces eres la audiencia que hace posible vender otra cosa, el contenido que mantiene viva la granja, o la razón por la que salir de ahí cuesta más de lo que parece. La próxima vez que algo te llegue gratis, la pregunta útil no es quién te está comprando. Es cuánto te va a costar irte.
La versión completa está en mi archivo personal: Gratis no es gratis. La pregunta es qué pusiste tú a cambio.
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Deportes
Dos candados en una misma puerta | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
Cuando se habla de este San Luis, los reflectores se los llevan los goles. Es lógico: Enyerliannys Higuera acaba de convertirse en la máxima goleadora de la historia del club y el ataque da para titulares. Pero una racha de tres partidos sin perder no se sostiene solo con delanteras. Se sostiene también con quien está debajo de los tres palos, y en el Atlético de San Luis Femenil esa posición está en muy buenas manos, en dos pares de guantes.
La primera es Dayra Duarte. En las listas oficiales aparece como Dayra María Bustos Duarte, y es la portera que cuidó el arco en la victoria en Querétaro. Tiene 19 años, nació en León, Guanajuato, llegó procedente de Cruz Azul y debutó con San Luis el 12 de marzo de este año. Es decir, una portera que lleva poco más de medio año en la categoría y ya carga con la responsabilidad más ingrata del futbol: que cualquier error se convierta en gol.
Su mejor carta de presentación reciente fue en La Corregidora. San Luis ganó 1-0 a Querétaro con el gol de Higuera en los primeros diez minutos, y desde entonces el partido fue de aguantar. Querétaro lo intentó con Guillermina Grant y Jade Bailey, y ahí estuvo Dayra: no se movió el marcador y el arco se quedó en ceros. Cuidar una ventaja mínima durante más de ochenta minutos no luce en las crónicas, pero es lo que decide partidos. Hay porteras que se hacen notar por una atajada espectacular; ella lo hace con algo más difícil, que es no darle al rival ni una oportunidad de meterse al partido.
Junto a ella está Valeria Zárate, que en las listas del club figura como Ana Valeria Zárate Gómez, y su caso es el de una portera que ya tiene historia. Es potosina, nació en San Luis Potosí en 2007 y llegó a las fuerzas básicas del club en 2022, con apenas 15 años. En el Clausura 2025 se ganó la titularidad y respondió: disputó 16 partidos, dejó su arco en cero en siete ocasiones, quedó entre las cinco porteras con más atajadas del torneo y fue reconocida como la mejor portera del Clausura 2025
de la Liga MX Femenil, además de entrar al once ideal. Ese nivel le valió su primer llamado a la Selección Mexicana Femenil, para entrenar en el Centro de Alto Rendimiento. Una portera de casa, potosina defendiendo a su ciudad, que a los 19 años ya tiene en la vitrina el reconocimiento de mejor de la liga.Tener dos guardametas de esta edad y de este nivel es un lujo que no todos los equipos pueden darse, aunque también trae un problema: decidir cuál juega cada semana. Nacho Quintana lo reconoció en rueda de prensa. Dijo que es un dolor de cabeza, pero uno bonito, porque sabe que a la que elija la va a hacer bien. Lo mismo ha pasado en casi todas las posiciones del campo, donde el técnico ha tenido que escoger entre opciones que le responden. Así es mucho más fácil sostener una racha: cuando el banco responde, la titular juega con la tranquilidad de saber que cualquiera puede ocupar su lugar.
Con esa base, San Luis suma 10 jornadas jugadas, 6 victorias, 1 empate y 3 derrotas, 23 goles a favor, 16 en contra y 19 puntos, y es tercero del Grupo 2, por detrás de América (25 pts) y Guadalajara (21 pts). Higuera mete los goles, pero que el equipo gane partidos por la mínima también se explica por lo que pasa atrás.
La prueba será el domingo 18 de octubre, en el Libertad Financiera, ante FC Juárez, equipo con la defensa menos goleada del torneo, apenas 7 goles recibidos en 10 jornadas. Un duelo así puede resolverse por un solo gol, y por eso el arco potosino tendrá mucho que decir.
También lee: Enyerliannys, a tus pies
Destacadas
La casual visita de Mario Delgado | Apuntes de Jorge Saldaña
Culto Público, hijos de la escasez de Gomina:
Las casualidades en política son como cuando el cumpleañero se hace el que no sabía de la fiesta sorpresa y aplica alguna variante del “cómo creen… no se hubieran molestado”.
Este jueves para la hora en que me despierte, ya llevará un buen rato en San Luis Potosí el secretario de Educación, Mario Delgado.
La fiesta sorpresa a la que vino (perdón, quise decir “la agenda oficial que lo trae al territorio potosino”) es la de encabezar un foro sobre el uso de los celulares en las escuelas.
El tema es relevante, necesario, polémico y multiarístico para que quede claro. No se demerita en absoluto el ejercicio de escucha plural de un asunto al que por cierto ya vamos tarde.
La cosa es que, paralelamente habrá otro foco de atención que no tiene que ver precisamente con los celulares, sino más bien con los contactos guardados y le explico si me lo permite:
¿En dónde está el “sorpreeeesaaaa” y el lanzamiento de serpentinas predecibles?
En que este mismo día, el diputado local Cuauhtli Badillo Moreno -y de Morena- rendirá su segundo informe legislativo. Fíjate qué coincidencia y “qué sorpresas da la vida encontrarte en plena calle” escribió inspirado Hernáldo Zúñiga.
La presencia de Mario Delgado está calculada y para Badillo Moreno es un mensaje muy claro. Hay que recordar que el diputado es, no de ahora, la apuesta del secretario de educación para la alcaldía capitalina.
No sé cuánta gente lo sepa, pero el exdirigente de Morena tiene comunicación constante y multitemática con el diputado responsable de la escasez de Gomina de la extrafuerte en SLP.
Además, Delgado no es cualquier visitante: también es amigo cercano del gobernador y funge, ha fungido y fungirá, como uno de los puentes de comunicación más sólidos entre Claudia Sheinbaum y Ricardo Gallardo…Nada más.
Por lo tanto, en ese tablero, Cuauhtli no es que aspire a una boleta, está mejor dicho que aspira a que los acuerdos sean firmes como el gel de su peinado, y por lo tanto juega a que el amigo de su mentor ubicado en la pista nacional, lo considere seriamente para ir junto al Verde por nuestra ajardinada capital, cuna de las crónicas del padre Montejano.
Para ser directos: Ricardo Gallardo tendrá que negociar si concede o no a su amigo e interlocutor presidencial esa posición y apoyarlo con el Verde.
Nada fácil la decisión, pero es clave. Existen muchos factores alrededor tan delicados en esa postulación, que el caso se tiene que hilvanar tan fino como neurólogo pediátrico de neonatos para no dejar cicatrices abiertas y asegurarse -sobre todo- que no se caigan las puntadas.
Solo imagine, Culto Público, el aprieto del candidato jugando en la capital por Morena y Verde mientras a la gubernatura van por separado. ¿A cuál de las dos candidatas al gobierno deberá apoyar y reunir votos el candidato a alcalde?
Es bien sabido que lo que más les gusta hacer a los escenarios es cambiar, pero si así se dieran las cosas en este momento, me encantará ver la forma en que se apoye a una, a otra, o a las dos candidatas al poder ejecutivo:
-A la bio
-A la bao
-A la bim-bom-ba
“ERRE, ERRE” RA, RA, RA…
Me carcajeo de antemano. Ya veremos.
Antes del punto final, le comparto que de acuerdo a personas que siguieron el proceso personalmente, Rita Ozalia ya estaba elegida como coordinadora por SLP, sin embargo una llamada le hizo ver que dejar la dirección del partido antes de que vencieran las fechas fatales para convenios de coalición y definición de candidaturas, no era conveniente.
Prevista la circunstancia, seguía en orden al nombramiento Carlos Arreola, que lo tuvo a milímetros.
Sabemos todos que de último momento el boleto terminó en manos de César Elí Cervantes, que ni enterado estaba de que lo subirían al carrusel como “pieza útil” (le dicen más feo pero yo sí respeto) de contención, al grado que unos lo ven hasta como guardalugares.
Arreola buscaba la posición más que por ambición por estrategia, la coordinación, aun siendo temporal, le permite a cualquiera fortalecer estructura, sin embargo, a Carlos le pasaron factura sus lances y banderillas bien puestas al rector de la UASLP y un par de gracejadas públicas.
Premio no tiene (en realidad nadie) pero sí lo quiere, con o sin nombramiento, puede buscar que las cuentas le alcancen para levantar la mano a una diputación federal, o después del despacho de las candidaturas, ir a resguardar el partido.
Por todo eso viene Mario. Porque esas cosas no se tratan por el celular, y de aquí en adelante no se vale el “me equivoqué de chat”.
Hasta la próxima.
Yo soy Jorge Saldaña.
Lee también: No voy a escribir de la caída del Huasteco…pero podría
Opinión
IMSS: cuando quienes cuidan la salud también tienen que salir a defender sus derechos | Columna de Víctor Ezequiel
SERENDIPIA
En octubre de 2026, trabajadores activos y jubilados del Instituto Mexicano del Seguro Social se han manifestado en distintas entidades del país. En la Ciudad de México hubo bloqueos de avenidas principales para exigir mejores condiciones laborales, mayor incremento salarial y abasto suficiente de medicamentos. El conflicto no es menor: detrás de las pancartas hay una disputa por los derechos laborales, la representación sindical y la calidad de un servicio del que dependen millones de personas.
¿Qué reclaman los trabajadores?
Uno de los puntos centrales es el aumento salarial de 6.8% aprobado por el Congreso Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS): 2.9% al salario tabular y 3.9% en prestaciones. Los inconformes consideran insuficiente el acuerdo y cuestionan que la dirigencia lo haya aprobado sin reflejar adecuadamente su voluntad. Por ello, el sindicato anunció una consulta nacional para hoy 14 de octubre, con voto libre, personal, directo y secreto.
También se han planteado demandas sobre cobertura de plazas, condiciones de trabajo, abasto de insumos y el retorno al Régimen de Jubilaciones y Pensiones, así como la eliminación de las Afores para los trabajadores que impulsan esa exigencia. Es importante precisar que no todas las demandas tienen la misma solución jurídica: algunas pueden negociarse con el Instituto; otras, como modificar el marco legal de pensiones, requieren cambios normativos y no se resuelven con una instrucción administrativa.
El contrato colectivo no es una concesión graciosa
El Contrato Colectivo de Trabajo 2025-2027 regula las condiciones laborales entre el IMSS y su sindicato. La Ley Federal del Trabajo, en su artículo 386, define precisamente la función de este instrumento: establecer las condiciones bajo las cuales se presta el trabajo. No es un regalo del patrón ni un documento decorativo para presumir buenas relaciones laborales.
Su cláusula 110 incorpora el Régimen de Jubilaciones y Pensiones pactado para los trabajadores comprendidos en él. Sin embargo, no todos los empleados tienen necesariamente el mismo esquema pensionario: importan la fecha de ingreso, el régimen aplicable y las reformas legales correspondientes. Por eso, afirmar que todos perdieron exactamente la misma prestación sería engañoso.
La jurisprudencia también demuestra que estas pensiones son un asunto jurídico real, no una simple consigna. En octubre de 2024, la Suprema Corte determinó que la jubilación por años de servicio prevista en el régimen contractual del IMSS incorpora la pensión de vejez, por lo que no procede cobrar ambas íntegramente como prestaciones independientes. Y en marzo de 2026 se publicó jurisprudencia sobre los límites aplicables a la suma de determinadas pensiones. La lección es clara: los derechos pensionarios dependen del contrato, la ley y los criterios judiciales; cualquier reforma debe explicarse con precisión, no con promesas vagas.
¿Y los pacientes? También pagan las consecuencias
Recibir atención médica en México puede convertirse en una carrera de obstáculos: conseguir cita, esperar horas, trasladarse entre unidades, regresar por estudios o enfrentar la falta de medicamentos. Cuando faltan plazas, equipo o insumos, la carga termina recayendo sobre pacientes y personal de salud.
Trabajadores han denunciado carencias de material y situaciones en las que deben conseguir insumos con recursos propios para poder atender. No existe una estadística nacional completa que permita medir todos esos casos, pero la falta de una cifra consolidada tampoco demuestra que las experiencias no ocurran. Corresponde al Instituto transparentar inventarios, compras, faltantes y mecanismos de denuncia, no limitarse a asegurar que las unidades están abiertas.
El IMSS sostiene que sus servicios esenciales continúan funcionando y que hay mesas de diálogo para atender problemas operativos. Esa postura debe formar parte del análisis, pero no basta con informar que las puertas están abiertas: también importa saber si dentro hay personal, medicamentos y material suficientes para brindar atención digna.
¿Dónde está el sindicato?
Un sindicato existe para representar y defender a sus agremiados, negociar condiciones justas y rendir cuentas. Si una parte de la base considera que sus dirigentes aceptaron un aumento insuficiente o no escucharon sus demandas, la respuesta no debe ser descalificarla, sino permitir que se exprese y que su voto tenga consecuencias.
La consulta de hoy será una prueba relevante. La dirigencia debe explicar cómo se tomó el acuerdo salarial, qué alternativas negoció y qué compromisos obtuvo. Si la representación fue adecuada, debe poder demostrarlo; si hubo omisiones, los trabajadores tienen derecho a cuestionarlas y exigir responsabilidades conforme a las reglas sindicales. La democracia sindical no consiste en convocar a votar únicamente cuando la inconformidad ya estalló.
¿Qué sigue y qué puede hacer la población?
Los trabajadores deben documentar sus reclamos, participar en la consulta, exigir información y utilizar las vías laborales y sindicales que correspondan. La movilización pacífica es una forma legítima de expresión; los conflictos colectivos también tienen cauces legales y no deben confundirse automáticamente con abandono de obligaciones.
A la población le toca exigir que se respeten tanto los derechos laborales como el derecho a la salud. Podemos ser tolerantes con las manifestaciones sin renunciar a pedir que se mantengan libres los accesos para ambulancias, urgencias y pacientes vulnerables.
Hay una pregunta incómoda para las autoridades y para el sindicato: ¿cómo se puede exigir un servicio de calidad cuando quienes lo sostienen denuncian carencias y cuestionan las condiciones en que trabajan?
No basta con pedir vocación al personal médico ni paciencia a los derechohabientes. La vocación no sustituye el material clínico, y la paciencia no cura una enfermedad. Si el IMSS es una institución indispensable, sus trabajadores merecen condiciones dignas y sus pacientes atención efectiva. Defender ambos derechos no es una contradicción: es el mínimo que debería exigirse a un sistema público de salud.
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