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El Rey del Wepa se suma a potosinos ilustres… víctimas de la delincuencia
La pieza en homenaje al sonidero se suma a las esculturas, bustos y piezas que los ladrones potosinos han sustraído de los espacios públicos
Por: Bernardo Vera
La tarde de este miércoles comenzó a circular información en torno a la desaparición de una de las tres piezas de bronce, que componen el homenaje a Juan Manuel Quistián, “el Tontín”, sonidero y líder de la agrupación Kiss Sound.
Desafortunadamente, el Rey del Wepa se ha sumado a una lista de potosinos ilustres que han pasado por la mala fe de personas que no ven un homenaje a un ciudadano célebre en un sitio público, sino el oportunismo de delincuentes que se benefician económicamente de estas obras y viven sin consecuencias por estos actos.
A continuación recapitulamos algunos de los casos más trascendentales de los últimos años, que por la amplitud de la investigación, cambio de administraciones o simple desinterés, quedan en el abandono, y tan solo en la memoria de quienes los recuerdan.
Kinder “La Venadita”
El 8 de noviembre de 2021 se reportó el robo de una escultura con forma de venado a tamaño real, del interior de un preescolar ubicado en la colonia Industrial Aviación, al norte de la capital potosina.
El jardín de niños “La Venadita” reportó que amantes de lo ajeno habrían ingresado al patio de la fachada y sustraído la escultura característica de esta institución.
Sin embargo, esta no fue la única ocasión que ocurría el caso, pues la estatua fue robada y recuperada en el pasado, de la casa de un funcionario público del estado vecino de Querétaro y reinstalada en el kínder.
Busto de Lupe Vélez
El 6 de noviembre de 2017, el Ayuntamiento de San Luis Potosí develó el busto en memoria de la actriz María Guadalupe Villalobos Vélez, mejor conocida como Lupe Vélez, actriz de los años veinte que triunfó en el Hollywood de la época
La escultura fue reportada como robada en mayo de 2020 por las autoridades de cultura del Ayuntamiento en turno. Aunque fue reinstalada en diciembre del mismo año y colocada en el jardín del Barrio de San Sebastián, de donde era originaria.
La Alameda, y Juan Sarabia
En 2014, se dio a conocer el intento de robo de la cabeza de Juan Sarabia, ubicada en la Alameda Central de la capital potosina, que lleva su nombre.
Un hombre y una mujer habían sido alcanzados la mañana de ese 15 de mayo, cuando elementos de la entonces Policía Estatal los interceptaron en la calles Manuel José Othón y Chicosein con la cabeza del político potosino a bordo de la parrilla de una bicicleta.
La escultura fue recuperada por el Ministerio Público, sin embargo, se cree que desde ese entonces volvió a desaparecer, pues hasta la fecha sigue vacía la columna que lleva su nombre inscrito en cantera.
La Sirena
El caso más reciente ocurrió en junio de 2023. Se trata del robo de una escultura en bronce, con la figura de una sirena, ubicada en la plaza Milenio, cerca de la avenida Venustiano Carranza.
Lo llamativo del caso fue su ubicación céntrica y de constante circulación vial y peatonal, por lo que el atraco había ocurrido en un corto tiempo.
La Fiscalía del Estado de San Luis Potosí dio a conocer, casi un año después, la captura de Juan Carlos “N”, presunto responsable del robo de la Sirena de la avenida Reforma. Aunque hasta el momento, la Sirena sigue sin ser repuesta en su sitio.
Bonus track:
En 2014, un robo común fue la sustracción de placas de bronce en las que se inscribían nombres de personas ilustres o hazañas trascendentales de nuestra entidad. Tanto, que durante 2013 se tenía conocimiento del hurto de 40 placas de bronce en diferentes puntos de la ciudad.
Sin embargo, de los más notorios de la época fue el robo de tres placas de bronce de personajes ilustres, colocados en el corredor principal del Parque Tangamanga I.
Lo peculiar del caso fue que ocurrió al interior de este espacio y a unos metros de la caseta de vigilancia, sin que nadie se enterara del robo y sin deslindar responsabilidades.
También lee: Roban escultura del homenaje al Tontín
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Siete altares, siete copas: La fe y la sed. Apuntes de Jorge Saldaña
APUNTES
Es jueves, siempre lo es.
En San Luis Potosí, el jueves no es un día de la semana, es un estado de la conciencia. Es el momento exacto en que la piedra cantera comienza a exudar un sudor frío, una mezcla de incienso y aguardiente. Hoy, las puertas de los siete templos se abren de par en par para recibir a los que buscan perdón, mientras que, a pocos metros, las puertas batientes de las cantinas reciben a los que buscan olvido.
La tradición dicta siete paradas. Siete altares donde se expone el cuerpo de un Dios que sufre. Pero en este “primer cuadro” de la ciudad, la geografía del dolor es compartida. El parroquiano camina la misma banqueta que el devoto, y a veces, son la misma persona.
En ese cuadro delimitado en el que, por cierto, hay más estaciones para el alivio del cuerpo que para el alivio del alma. (7 Iglesias y al menos 25 bares).
El poeta y ensayista, Alfredo García Valdez, lo supo escribir con el mejor tino: “la cantina es espacio y tema, forma, ambiente, sujeto y paisaje, ese laboratorio donde el alma se descompone para volverse a armar”.
Es el templo lo mismo que de vividores que periodistas, que el del albañil que carga el mundo o del cirujano que sueña con salvarlo. Allí, la melancolía se corona con la misma solemnidad con la que se corona de espinas al que va camino al Gólgota.
¿Qué diferencia hay entre el pecador que se arrodilla frente a la imagen de la Virgen de los Dolores, que el hombre que se desploma sobre la barra de El Tampico, La Montaña, o el Banco?.
Ambos cargan una cruz. Cristo cayó tres veces, y en el suelo falaz de una taberna, ¿quién no ha besado el polvo, literal o figuradamente?
Las caídas en la cantina obligan a levantar el propio peso porque ahí se cae a solas, mientras el cantinero —ese sacerdote de a deshoras— oficia la misa del último trago.
La última cena se repite en cada ronda. “Este es mi cuerpo, esta es mi sangre”, se traduce en el pan compartido y el vino que quema la garganta antes de que la tormenta estalle.
En las siete estaciones eclesiásticas, se recuerda el sudor de sangre en Getsemaní; en los siete bares, se suda el delirio de la derrota, del desamor, de la euforia y la tristeza perfumada de fiesta y del “sírveme otra” como si fuera el “hágase tu voluntad y no la mía”.
En la cantina también se comparte el vaso, la palabra, la herida y a veces la soledad : La que se tiene o la que viene.
Observo la procesión silenciosa de la fe y la ruidosa procesión de la sed.
Aquí cerca de San Agustín las velas se consumen rezando por los pecados del mundo. El sacrificio del cordero.
En la cantina de más adelante, los vasos se vacían urdiendo poemas que nadie escribirá. Es el punto de encuentro definitivo: el santo sufrimiento.
Unos lo entregan a la divinidad para que tenga sentido, otros lo ahogan en el alcohol para que deje de tenerlo.
Me quedo con esa imagen: la ciudad dividida entre el incienso y el paseo por el duro adoquín en el suelo que conecta lo mismo iglesias que cantinas.
Siento una profunda admiración por la fe que mueve los pies de los creyentes hacia los altares y al mismo tiempo siento una profunda admiración por la impredecible condición humana de aquellos que, a pesar de la caída, piden (pedimos con fe) una última ronda antes de que el mundo se acabe.
Una ronda más antes de la traición. Una ronda más antes de lo que viene, y que con mayor o menor sufrimiento, más o menos espinas y caídas, también nos va matar: la vida.
Es lo mismo cuando el cantinero avisa que es hora de cerrar que cuando el sacristán apaga la última vela.
Todos, tanto los fieles borrachos como los piadosos pecadores- caminamos hacia la misma noche.
Porque hay noches en las que el alma pesa y no siempre se sabe rezar, por lo tanto…se bebe. En este jueves, que siempre lo es, la ciudad lo entiende sin decirlo. Nadie interrumpe, nadie corrige. Es un mismo tránsito, algunos con fe, otros con sed, pero todos con algo encima.
Dos “tradiciones”, una milenaria y otra mundana. Las dos que se encuentran no en la moral, no en el juicio, sino en esa condición profundamente humana que no distingue entre el altar y la barra: el dolor, la caída y la posibilidad, siempre incierta, de poder volver a levantarse.
Culto Público, en jueves, que siempre lo es, pero no tan santo no es tan distinta la oración que el trago, ni la cruz del vaso.
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SLP registra afluencia récord en Semana Santa
La derrama económica podría acabar superando los mil 250 millones de pesos en todo el estado
Por: Redacción
En San Luis Potosí, la afluencia de visitantes para Semana Santa está superando las expectativas iniciales, generando ahora proyecciones de 800 mil turistas y hasta mil 250 millones de pesos como derrama económica.
Municipios con gran vocación turística como Ciudad Valles, Xilitla, El Naranjo, Aquismón y Tamasopo reportan llenos totales en parajes naturales y sitios emblemáticos.
Entre los puntos con mayor afluencia destacan las cascadas de El Meco y Minas Viejas en El Naranjo, los embarcaderos hacia la cascada de Tamúl en Aquismón, el paraje Puente de Dios en Tamasopo y las cascadas de Micos en Ciudad Valles.
También sobresalen el Jardín Escultórico de Edward James, la Media Luna y Real de Catorce, que registran cifras récord de visitantes.
De acuerdo con el área de Planeación de la Secretaría de Turismo (Sectur), del jueves 2 al domingo 5 de abril diversos destinos se prevé que alcancen el 100 por ciento de ocupación hotelera, además de una alta demanda en restaurantes y servicios como recorridos guiados.
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Ayuntamiento de SLP
Diego “El Cigala” conquista el Festival San Luis en Primavera
El cantautor español se presentó en la Plaza de Fundadores con un show lleno de flamenco, bolero y emoción
Por: Redacción
La Plaza de los Fundadores volvió a convertirse en el gran escenario cultural de San Luis Capital con la presentación del cantaor español Diego “El Cigala”, quien ofreció una noche cargada de flamenco, bolero y emoción como parte del Festival Internacional San Luis en Primavera.
Ante una plaza completamente llena, el intérprete conquistó al público con un repertorio que incluyó canciones de autores mexicanos, latinoamericanos y españoles, interpretadas con la intensidad de su característico cante flamenco, que logró una conexión inmediata con los asistentes.
Durante la velada sonaron algunos de sus temas más emblemáticos como “Lágrimas Negras”, “Piensa en mí” y otros boleros que forman parte de su repertorio internacional, provocando ovaciones y aplausos del público que acompañó cada interpretación en una atmósfera de fiesta y emoción.
Antes de que iniciara el espectáculo, el alcalde Enrique Galindo Ceballos, acompañado de la presidenta del DIF Municipal, Estela Arriaga Márquez, entregó al artista español el colibrí, símbolo del festival, como reconocimiento a su trayectoria y a su participación.
La noche también destacó el talento potosino con la participación del ensamble de guitarras Sul Tasto, que abrió el escenario y dio muestra de la calidad musical local.
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