agosto 21, 2026

Conecta con nosotros

#4 Tiempos

Recomposición social | Columna de Óscar Esquivel

Publicado hace

el

recomposición social

Desafinando

 

Cada ocasión que se tiene para reflexionar sobre cómo nos comportamos en sociedad, es un aliciente para transformar nuestro sentir en comunidad. Hoy en día existe una recomposición moderna de la sociedad, pareciese un fenómeno actual, en realidad a mi juicio, no lo es, se ha presentado durante todo tiempo y en todo lugar; en los grandes cambios el mundo ha desarrollado reformas sociales impuestas y autoimpuestas como raza humana que somos, y así continuará igual, somos hijos del mismo ADN viviendo en este globo llamando tierra. 

Cientos de culturas, pensamientos, ideologías, las líneas divisorias entre los estados, la posesión de la riqueza, y la penumbra de la pobreza, dividimos al ser humanos de acuerdo a sus características físicas, sus diferentes intelectos. Generaciones pasan y continuamos igual, en ocasiones infringiendo mayor ferocidad, señalando al más vulnerable.

La evolución de la sociedad se ha dado con la cimentación sobre cosas vagas, sobre muros de prejuicios, complicando así la buena convivencia, tan complicado es que parece un empeño en fortalecer el comportamiento social errático, nos han obligado a ver lo sencillo, lo simple en algo complicado, como si fueran matemáticas, queremos hacernos unos expertos en fórmulas que agilicen el crecimiento económico y social. 

Presumimos que lo sencillo no puede nunca llegar a ser preciso e importante, para algunos solo atrasa el desarrollo o el desenvolvimiento social, cada vez somos más vacíos y arrogantes.

“Aquel con mucho talento y un capacidad superior, hacen del hombre poco apto para la sociedad”: Chamfort.

Nunca en la historia tanta gente ha hecho tan poco por los demás.

Sumergidos en un intercambio de poderes, dinero, avaricia, desapego social, se nos va el tiempo de encontrar el camino, para terminar con la miseria, el abandono. 

En esta etapa convertida en hombres “modernos”, alteramos el equilibrio de la convivencia, la tolerancia, hemos dado pasos equivocados sin preocuparnos si podremos remediarlo.

“hoy día no hay sociedad; solo hay muchedumbre”: Valtour. 

OTRA VEZ, LA SALUD

No se puede entender, sin caer en la miserabilidad de juicio, que un puñado de notables funcionario y asesores, no pueda o no quieren enderezar el barco de la salud de los mexicanos, todo tipo de recetas mal escritas, miles de enfermos desesperados, tema recurrente en meses, alguien tendrá que pagar por tanta ineficiencia, ineptitud. 

Miles de medicamentos no están en los anaqueles de los hospitales, operaciones urgentes se detienen por falta de insumos hospitalarios, al grado que, en algunos casos se reciclan y van de paciente en paciente; en las enfermedades graves como el cáncer, se han interrumpido los tratamientos poniendo en riesgo la vida de quienes los necesitan.

Obligados están a responder muchas preguntas, pero la más importante sería ¿por qué, si se conocía que los medicamentos están en manos de monopolios mexicanos, no se recurrió comprar a laboratorios extranjeros desde hace un año? Ahora ya se van a comenzar, pero como somos una sociedad iracunda, se desgarran las vestiduras siempre señalando “son medicinas caducadas”,  “medicamentos prohibidos”, “no autorizados para su uso, en sus países de origen”.

Nada más fastidioso de escuchar a quienes apuestan al caos.

Los gobernadores del PRI tuvieron un acercamiento con el Presidente para tratar el tema del Insabi. Estos aceptaron firmar el acuerdo con la federación para echar andar el nuevo esquema del que fuera el Seguro Popular. Los gobernadores fueron “tundidos” en redes sociales por haber firmado la colaboración;  es de todos conocido que el INSABI nació como “cabra en el monte”, sin reglas, sin personal, sin un pisca de técnica administrativa, creo que los gobernadores tendrán una tarea titánica que resolver. En nuestro caso potosino, actuar con inteligencia y mostrar, eso sí, las habilidades técnicas de administración pública del gobernador Juan Manuel Carreras

seguro podría paliar el daño y garantizar un servicio médico decente a los más pobres del estado. 

Para muestra un botón: el Hospital Central debe seguir siendo un referente hospitalario y no hay de otra, se requiere de la federación para realizar esta tarea.

DESARROLLO INTERIOR

Los de la capital, los de la zona Media, los huastecos, todos somos potosinos. Se continúa recurriendo a no abrir los incentivos el tercer círculo de la proveeduría, aquellos que pueden ser proveedores, de los proveedores de las grandes empresas, el desarrollo económico continúa concentrándose en la Zona Metropolitana, con todos los beneficios, pero también las calamidades de una gran mancha urbana, desafortunadamente poco llega a Pymes de la transformación. 

En todo el estado de San Luis Potosí encontramos con una variedad de sitios naturales, de construcciones antiguas, como las haciendas ¿por qué no se toma el ejemplo de los estados como Yucatán para explotar turísticamente estos sitios? Además de su riqueza cultural, serían detonadores económicos, micro regionales, algunas ya dan servicios de hotelería boutique, otras de renta para eventos, mezcaleras, vinícolas etc. Para ello se requiere voluntad política y cambiar el pensamiento económico. Los esfuerzos son de la iniciativa privada con una efímera participación gubernamental, por ejemplificar, el proyecto de Armadillo de los Infante en tan solo diez años ha dado un vuelco sorprendente en la economía del lugar, con visión comunitaria se puede hacer grandes cosas.

Sin ir tan lejos, a solo unos minutos de la capital en el municipio de Villa de Zaragoza, cuenta con exhaciendas ya con servicios turísticos como la Enramada, otra exhacienda, como la ubicada en la cabecera municipal, podría convertirse en un sitio de atractivo turístico. Es de reconocer el  esfuerzo de la presidenta Paloma Bravo por rescatar el casco de hacienda, ya que se encuentra en litigio, esperamos que turismo estatal ponga de su parte para destrabar el caso y se le dé posesión al municipio. Sin una sinergia de la sociedad y el gobierno como este caso poco se podrá hacer. 

Una ruta por regiones de exhaciendas, mezcalerías, vinícolas como lo mencionamos anteriormente, sería sin duda y sin temor a la equivocación, el mejor detonante económico para todo el estado. Con buenos caminos, señalización adecuada, oferta variada, atendiendo la vocación económica regional como lo es la Huasteca con su caña, ruta del ron, piloncillo, azúcar, dulces, solo es cuestión que eliminar la flojera de pensar y accionar.

Teniendo la voluntad la esperanza será la columna que nos sostenga.

Nos saludamos pronto.

También lee: Para no estar bien | Columna de Óscar Esquivel

#4 Tiempos

El filósofo de Lo Mexicano, Luis Villoro Toranzo | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Publicado hace

el

EL CRONOPIO

En 1950 El Colegio de México publicaba la obra: Los grandes momentos del indigenismo en México, escrita por Luis Villoro Toranzo, que iniciaba su trayectoria filosófica en México, después de graduarse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se doctoró en filosofía.

Bajo la influencia del filósofo español desterrado y que fuera Rector de la Universidad de Madrid, José Gaos, emprendió en el grupo filosófico Hiperion, el estudio del Ser del Mexicano y la producción de la filosofía de Lo Mexicano desde corrientes como el existencialismo, el historicismo y la fenomenología.

Aunque el interés en el tema del indigenismo al parecer tuvo sus raíces en las experiencias de juventud en el altiplano potosino, en la Hacienda de Cierro Prieto al noroeste de la ciudad de San Luis Potosí, donde la familia de su madre tenía sus raíces y donde viviría por un tiempo, antes de trasladarse a la Ciudad de México a estudiar filosofía en la UNAM.

En dicha hacienda, al decir de su hijo el escritor Juan Villoro en su libro sobre su padre: la figura del mundo, le marcaría la escena de un campesino que al encontrarlo le saluda besándole la mano y refiriéndose a su persona como “patroncito”.

Luis Villoro nació el 3 de noviembre de 1922 en Barcelona, España; su padre un médico barcelonés y su madre una rica hacendada potosina. Tras el conflicto de la guerra civil española, su familia regresa a México y se instala en primera instancia en San Luis Potosí a fines de la década de los treinta.

La trayectoria intelectual de Luis Villoro, siempre estuvo en torno al tema de lo mexicano lo que lo llevó a estar de cerca y apoyar el movimiento zapatista en Chiapas al parejo de su vida académica en la UNAM.

En su pensamiento se subraya la convivencia social bajo el respeto entre culturas, exige reconocer al otro y construir comunidades que incluyan la diversidad, sin sacrificar la autonomía de las personas ni de los pueblos. Lo que le llevo a proponer enfoques para una democracia que reconozca la pluralidad de identidades.

Profesor de la UNAM desde 1954 en la Facultad de Filosofía y Letras de donde egresó, fue también investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas desde 1971 y

en el cual es nombrado Investigador Emérito en 1989, mismo año en que recibe el Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades. En 1998 es nombrado Investigador Nacional Emérito de la UNAM.

En la creación de instituciones también tuvo participación, fue profesor fundador de la Facultad de Filosofía de Guadalajara y de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa haciéndose cargo de la dirección de la División de Ciencias Sociales y Humanidades. En 1978 ingresa a El Colegio Nacional y en 1986 recibe el Premio Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía.

La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo le otorgó el Doctorado Honoris Causa en el 2002, y en el 2004 se lo otorga la Universidad Autónoma Metropolitana. Finalizando el año de 2007 es nombrado Miembro Honorario de la Academia Mexicana de la Lengua.

Respecto a su obra filosófica, el Centro de Estudios de Filosofía Mexicana la reseña: “La obra de Villoro no es posible clasificarla en una sola línea de investigación, pues su producción filosófica se desarrolló en varias vertientes a lo largo de su vida intelectual, por ejemplo: el campo de la historia de las ideas y de la filosofía de la cultura, la filosofía de la historia, la filosofía política, la teoría del conocimiento, la analítica, la ética, entre otras”.

Luis Villoro Toranzo, que se nutrió de la vida mexicana en el altiplano potosino es considerado uno de los más destacados representantes de la filosofía mexicana, siendo su obra una parte indispensable de la filosofía. Villoro murió en la Ciudad de México el 5 de marzo del 2014.

También lee: El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Continuar leyendo

#4 Tiempos

Historias de valor | Columna de Juan Jesús Priego

Publicado hace

el

LETRAS minúsculas

 

Una vez, un famoso orador se presentó ante un auditorio muy numeroso para disertar acerca de La dignidad humana y sus fundamentos teóricos (así tituló su conferencia). ¡Pero, ay, tan largamente habló de estos asuntos que muchos asistentes empezaron a bostezar y otros francamente se durmieron! Entonces decidió cambiar de táctica y sacó de su cartera un billete de quinientos pesos, lo agitó en el aire y preguntó con voz tonante:

¿Alguien quiere este billete?

Los que estaban despiertos levantaron la mano, y los que en ese momento dormían también la levantaron, e incluso más firmemente que los otros, un poco así como los diputados y los senadores la levantan en la Cámara a la hora de las votaciones. ¿Sobre qué van a votar? Sólo Dios lo sabe, pero ellos de todas maneras, para fingir que viven, dan muestras de asentimiento. Pero sigamos con nuestra historia. Era claro que todos querían participar en el dichoso concurso, pero ¿qué tenían que hacer para ganarse esos quinientos pesos?

El orador adoptó un aire misterioso, tiró al billete al suelo, lo pisoteó una, dos y cien veces, cual si bailara sobre él el jarabe tapatío, lo levantó del suelo y volvió a decir:

-El billete ha quedado un poco maltratado, como ustedes pueden ver. Pero si alguien lo sigue queriendo, que me lo diga.

Por demás está decir el revuelo que se armó. ¿A quién le importaba que estuviera maltratado? ¡Todos seguían queriendo aquel billete!

Luego el orador escupió sobre él, lo dobló, hizo con él una bola del tamaño de una pelota de golf y lo enseñó otra vez a su auditorio.

-Quien en tales condiciones siga queriendo este billete no tiene más que decírmelo y se lo daré.

Y he aquí que todos volvieron a levantar la mano.

-Bien –dijo entonces el orador-. Ahora ya están en mejor condiciones de saber qué es la dignidad humana. Cuando el billete estaba liso y crujiente, todos lo querían, pues valía lo que dice en cada uno de sus cuatro ángulos, es decir, quinientos pesos. Cuando lo pisoteé no una, sino varias veces, y quedó manchado con el lodo de mis zapatos, ustedes quisieron tenerlo aún, pues seguía valiendo quinientos pesos: mis golpes, como quiera que sea, no le hicieron perder nada de su valor. Luego lo escupí, pero no por eso ustedes le hicieron ascos. Pues así sucede con el hombre, señores y señoras. El hombre puede ser pisoteado, escupido, humillado; pero, pase lo que pase con él y le hagan lo que le hagan, nunca perderá su valor ni su dignidad.

El auditorio esbozó una sonrisa de comprensión y amabilidad, y el orador prosiguió de esta manera:

-Suceda lo que suceda, ante Dios siempre seremos valiosos e importantes: infinitamente más valiosos que este billete que, por lo demás, sólo vale quinientos pesos. ¿Ahora han comprendido ya en qué consiste la dignidad humana?

Y así acabó aquella conferencia. Espero que, por su bien, el orador haya sorteado entre el auditorio aquel billete, pues, de lo contrario…

Cuando leí esta historia en un libro de cuyo título no puedo acordarme, también yo sonreí. Pero no por el ingenio de este orador, sino porque ya había leído yo en un libro de la antigüedad cristiana una historia parecida.

Una vez –así comienza esta otra historia, mucho más antigua que la primera-, un peregrino fue en busca de un anacoreta para pedirle ayuda y un consejo. Estaba muy afligido por sus pecados pasados y no estaba seguro de que Dios fuera a perdonárselos. “No he sido bueno –gemía, desconsolado-; no he sido trigo limpio. ¿Tendrá Dios compasión de mí?”.

El anacoreta le habló largamente de la misericordia divina, le contó la historia de David y otras muchas tomadas de la Biblia; lo amonestó con graves palabras para que confiara más en la misericordia divina, pero el pobre peregrino seguía mostrándose al borde de la desesperación.

Entonces el santo hombre de Dios le hizo esta pregunta:

-Dime, si tu túnica se rasgara, ¿la tirarías?

-No. Esta túnica es la única que tengo; si se rasgara, la remendaría y volvería a usarla.

-Entonces, fíjate bien –respondió el anacoreta-: si tú cuidas así tus vestidos, que no son más que paño, ¿crees que Dios no va a tener misericordia de uno que ha sido creado a su imagen y semejanza?

El peregrino sonrió lleno de gozo, luego lloró durante unos instantes, emocionado, y por último besó la mano del santo anacoreta: había comprendido la lección. ¡Ahora ya sabía cuál es el valor de la vida humana! Y, dándole las más sinceras gracias, reemprendió su camino…

¿No es ésta una historia bella y profundamente humana? En realidad, me gusta mucho más que la anterior. ¿Crees que, por lo que has hecho, Dios se va a deshacer de ti echándote en el olvido? ¿Crees que Dios se deshace de este modo de sus criaturas? Sí así lo crees, si esto es lo que piensas de Él, déjame decírtelo: aún no lo conoces. Como el billete del conferencista, el hombre puede estar sucio; como la túnica del peregrino, su corazón puede estar roto, pero no por eso a sus ojos vale menos. Tal es, en pocas palabras, el fundamento de la dignidad humana. Y quien quiera fundamentarla de otra manera y con otros argumentos construye sencillamente en el vacío.

También lee: Siempre hay gente así | Columna de Juan Jesús Priego

Continuar leyendo

El Cronopio

El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Publicado hace

el

EL CRONOPIO

J.R. Martínez/Dr. Flash

En la lista de los grandes literatos potosinos del siglo XIX y principios del siglo XX se encuentra Miguel Alberto Sustaita Zavala que combinó su actividad profesional entre el periodismo, la literatura, el dibujo y la música. Esta última exponiendo la vena musical familiar pues su abuelo fue el músico potosino de reconocimiento internacional León Zavala, cuyo nombre perduró en el imaginario potosino al preservarse la orquesta con su nombre, en la cual, por cierto, iniciaría sus actividades musicales Julián Carrillo.

Su nombre se suma a la lista de personajes que combinan su vocación entre las ciencias e ingeniería con las letras. Alberto Sustaita ingresaría a estudiar ingeniería en el Colegio Militar de México, después de terminar sus estudios de preparatoria en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, mismos que abandonaría para dedicarse a la escritura iniciando actividades de literatura y periodismo, en San Luis Potosí.

Miguel Alberto Sustaita Zavala nació en San Luis Potosí el 10 de mayo de 1863, su primera infancia la vivió bajo la ocupación francesa en San Luis. Si bien su obra literaria no es del todo conocida, sus composiciones musicales lo son menos, las cuales fueron influenciadas por el ambiente familiar en el cual varios de sus tíos ejercían su vocación musical heredada de su abuelo.

En sus primeros años como escritor se distinguiría por su trabajo periodístico, donde luego usaba la poesía como forma de expresión. Sus contribuciones en los periódicos locales de la época, como El Estandarte y El Correo de San Luis, usaba el seudónimo de P.K. Dor, el que luego también usaría en su obra literaria. Fue director del periódico potosino El Contemporáneo.

Su obra literaria incluye teatro, cuento, drama y novela

, la cual produjo desde fines del siglo XIX hasta su muerte que ocurrió el 29 de junio de 1909.

En 1892 publicó Siete Pecados, libro de narraciones editado por la imprenta Vélez e hijos, donde Manuel José Othón hizo la presentación; presentación donde Othón lamentaba “porque en San Luis nadie lee” (¿qué tanto ha cambiado esta apreciación?).

Iniciando el siglo XX llevaría a la imprenta varias de sus obras, entre las que se encuentran la realizada en la Imprenta Popular en 1906 intitulada Las Bolado. En la Tipografía de la Escuela Militar de San Luis Potosí, editaría las obras: Nita. Drama en un prólogo y tres actos, en 1904; El crimen del Pullman en 1907; Mortales y veniales en 1907; El padre Adrián. Drama en tres, también en 1907; Mutilado en 1909, poco antes de su muerte.

En 2010 el Ayuntamiento de San Luis Potosí publicó la obra Cuentos Potosinos donde se incluyeron los escritos por Alberto Sustaita y en 1998 El Colegio de San Luis, en su colección Literatura Potosina 1850 – 1950 coordinada por Ignacio Betancourt, publicó los cuentos Un Truchiman, Doña Juanita y el Tren de Balastre.

Alberto Sustaita procreó cinco hijos en su matrimonio el 7 de mayo de 1898 con María Emilia Muñoz López realizado en San Luis Potosí.

También lee: El pionero de la música electrónica en América Latina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Continuar leyendo

Opinión

Pautas y Redes de México S.A. de C.V.
Av Cuauhtemoc 643 B
Col. Las Aguilas CP 78260
San Luis Potosí, S.L.P.
Teléfono 444 2440971

EL EQUIPO:

Director General
Jorge Francisco Saldaña Hernández

Director Administrativo
Luis Antonio Martínez Rivera

Directora Editorial
Ana G. Silva

Periodistas

Diseño
Karlo Sayd Sauceda Ahumada

Productor
Fermin Saldaña Ocampo

 

 

 

Copyright ©, La Orquesta de Comunicaciones S.A. de C.V. Todos los Derechos Reservados