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200 pesos mensuales, el ingreso de mujeres internas en La Pila en SLP

Por Abelardo Medellín

«Históricamente siempre ha faltado una política pública adecuada para atender la reinserción de las mujeres», opinó Marcela García Vázquez, presidenta de Nueva Luna AC, quien, en entrevista para La Orquesta, habló sobre las mujeres que buscan oportunidades laborales dentro de centros penitenciarios como La Pila.

“Hace dos semanas la Comisión Nacional de Derechos Humanos volvió a señalar que no existen condiciones para la reinserción, entonces cuando salen corren el riesgo de volver a las actividades que tenían antes».

Comentó también que el 50 por ciento de las internas en la capital de San Luis Potosí tienen un trabajo dentro de los centros penitenciarios y laboraban con la empresa Traktolamp, lo que equivaldría a 72 mujeres, entre quienes se cuenta a 23 como cabezas de familia y, con la salida de la empresa, «el problema se extiende más allá de la penitenciaría, y llega hasta los domicilios y las 30 familias».

García Vázquez agregó que un aspecto positivo de la retirada de esta empresa es que: «nos damos cuenta de algo que todos ya sabían, que están trabajando en condiciones de explotación, tienen horarios muy prolongados de trabajo y que los sueldos son miserables, y nos da la oportunidad de ver las condiciones en que llevan la reinserción, sin educación real».

La presidenta de Nueva Luna consideró que esta oportunidad es un buen momento para recordar que «los derechos son interdependientes y si atacas el derecho al trabajo, pues violentas todos los demás derechos (…) las internas requieren una actividad que les permita desarrollar actividades para la vida que tengan un ingreso y que además tengan servicios de salud adecuados porque ahora no funciona el sistema».

De acuerdo con un diagnóstico realizado por Nueva Luna AC, dijo, las internas ganan alrededor de 200 pesos mensuales y dentro de las cárceles se vive una vida social a escala donde «la que no trabaja es pobre, y tienen que prestar servicios para sobrevivir volviéndose servidumbre, y sufren por crisis psicológicas al saber que mientras están en ahí su familia la pasa mal. Esta situación que viven por angustia ocasiona un estrés que lleva a la depresión, a la frustración, y en algunos casos al suicidio».

Marcela García opinó que, si se permitiera que continúen las labores de la empresa Traktolamp en el área varonil de la empresa dentro de los centros penitenciarios, pero no se permitiera mejorar las oportunidades de trabajo de las mujeres reclusas, esto podría interpretarse como «discriminación, y no se debe permitir, la institución no debe dejar que ocurra, el trabajo es para todos, o para nadie».

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