junio 5, 2026

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#4 Tiempos

Vicente Fox: El mal mental como táctica para librar la cárcel | Columna de Enrique Domínguez

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Cuentas claras

 

Ante la evidencia de claros signos de corrupción en su vida política y como expresidente, este vulgar ladrón se ampara en las redes sociales para la descalificación continua de las acciones del actual gobierno, no solo denuesta, también promueve reformas caducas en perjuicio del país y los “horrores” ortográficos son MUY FRECUENTES.

Hace unos días lanzó un mensaje llamado: “O todos coludos o todos rabones”, su semblante era de enojo, de estado de ebriedad o víctima de abuso de estupefacientes, eso trataba de dar a entender, pero la realidad es otra.

Es solo una TÁCTICA, para, que, en caso de ser juzgado, se atribuya un MAL MENTAL en su defensa y pueda librar la cárcel.

Lejos quedaron esos días en que Vicente Fox se enfilaba como un gran líder, un estilo diferente de hacer política, sus primeros pasos como candidato a gobernador por el estado de Guanajuato, vieron cómo, a pesar de haber perdido las elecciones ante Ramón Aguirre Velázquez (Incondicional del ya fallecido Expresidente Miguel de la Madrid). Salió a protestar haciéndose notar, efectuando una resistencia civil denominada “caminata por la democracia” ante el fraude electoral; se hicieron MANIFESTACIONES, BLOQUEO de carreteras y CERCARON el aeropuerto Internacional.

La forma de hacer política en aquel entonces era poco ortodoxa desviando por completo los viejos cánones establecidos. Una camisa “arremangada” un lenguaje coloquial y llamar corruptos al partido hegemónico que llevaba en esos tiempos más de 70 años en el poder.

El populismo fue la base que le ganó simpatías y ganó de manera legítima la presidencia de la república en 2000, había felicidad en la cúpula PANISTA y también entre la población que votó por él. Existía una esperanza y la posibilidad de un cambio real, en principio su lema de: “Sacaremos al PRI de los pinos” en primera instancia era un paso abismal para lograr un genuino cambio de rumbo en la vida del país.

La decepción se hizo evidente, a medida que avanzaba, aquellas promesas de campaña como la evidencia de los beneficiados por el Fondo Bancario para la protección del ahorro bancario (FOBAPROA) no se cumpliría, un escándalo de mayores proporciones llegó a los pocos meses de su incipiente gobierno con los exagerados gastos de administración para el menaje de la residencia oficial de los pinos con toallas de 400 dólares por unidad, sábanas de 3500 dólares y cortinas a control remoto por 17 mil dólares, generando en total 800,000 dólares en adquisiciones y 500,000 dólares más en remodelaciones.

La proliferación de empresas “fantasma” lo acompañarían hasta el día de hoy, un claro ejemplo en junio de 2001 como el caso de MYO, que solo existía de nombre, porque ni el teléfono ni la dirección se incluían

Un empresario “quebrado” como lo era Fox, pronto empezó a acumular recursos a raudales, habiendo generado una fortuna que, entre los principales beneficiados está la propia familia, su esposa Marta Sahagún e hijos.

La empresa Construcciones Prácticas SA de CV que era encabezada por Manuel Bribiesca Sahagún adquirió 4 lotes de vivienda valoradas en 1,318 millones de pesos, en la risible cantidad de 35 millones de pesos, es decir, un 2.5% de su valor real, esta subasta de activos fue realizada por el Instituto para la Protección del Ahorro Bancario (IPAB) antes llamado FOBAPROA. Por cierto, los 35 millones de pesos salieron de una cuenta en la que “Martita” era la cotitular.

Por su parte, Fernando Bribiesca Sahagún hizo otro “cuantioso” negocio con el grupo Estrella Blanca estableciéndose como socio con una flotilla de camiones, cuyas ganancias iban a una cuenta que manejaba con su madre Marta Sahagún, como establece un artículo de la Vanguardia.

Nueve meses después de haber dejado la presidencia de la República, Vicente Fox recibe “Regalada” las acciones de la empresa Transportes FL SA de CV que es parte del emporio MyM con una flotilla de 4 mil 800 Vehículos de carga. Lo que es importante seña lar es que entre 2002 y 2006, periodo del sexenio de Vicente Fox, dicha empresa tuvo contratos por 82 millones de pesos, cabe señalar que el ahora expresidente no era socio, tiempo después entre 2007 los contratos con el gobierno aumentaron en más de 1300%, es decir, 1103 millones de pesos, durante el periodo de 2013 a 2016 el monto superó los 1400 millones de pesos, como aparece en una investigación de Aristegui Noticias.

 

En una entrevista concedida al periodista Raúl Olmos dijo que sus acciones las había vendido por 2 millones y medio de pesos. Los miembros del consejo de administración incluían a un sobrino de Vicente Fox, su esposa Marta y sus hijos, por lo pronto ya no aparecen, pero existe la duda si aún permanecen como accionistas.

Otro cuantioso regalo a Vicente Fox lo hizo la empresa EIM Capital SA de CV otorgándole 400 acciones en mayo de 2014 como una recompensa por su gestión de negocios en busca de contratos para la extracción de hidrocarburos con la tecnología conocida como ‘fracking’. Eso no es todo, también negoció una comisión de 6% POR CADA PROYECTO CONCRETADO, como aparece en el mismo artículo de Aristegui Noticias.

En 2015 su vocero y gestor Vicente Fox anunció que EIM capital destinaría dos mil millones de dólares a proyectos de campos de electricidad, shale y campos petroleros en México. Por lo pronto invertirá en la Ciudad de León 500 millones de dólares. Si tomamos en cuenta el 6% de comisión, Vicente Fox, se estaría embolsando la cantidad de 30 millones de dólares.

Al terminar su mandato como presidente de México, el Centro Fox y la Asociación de “Martita” llamada “Vamos México” han recibido hasta ahora 553 millones de pesos (Solo en efectivo), como describe una investigación de Raúl Olmos y Valeria Durán.

  • La empresa inglesa Outram Investments Limited Transfirió para el centro Fox la cantidad de 200 mil dólares, lo raro del caso es, que es sus estados financieros aparece un capital de 2 libras esterlinas.
  • Delta Servicios del Sureste SA de CV (Ligada a Oceanografía) hizo donativos por 2 millones 525 mil pesos, es de señalar que esta empresa está señalada por el SAT por emitir facturas sin contar con los activos, personal, infraestructura o capacidad material para prestar los servicios o los productos que amparan tales comprobantes fiscales.
  • La empresa “Fantasma” Consultora Organizacional de Negocios SCP, cuyo nombre coincide con otro gran financiador del Centro Fox, que en dos años consecutivos (2009 y 2010) aportó dos millones 750 mil pesos al recinto que dirige el ex presidente de México. Sus donativos se suspendieron en 2011, cuando esta empresa fue ligada al escándalo de corrupción que llevó a la cárcel a Pablo Salazar Mendiguchía Ex gobernador de Chiapas.
  • El consorcio GGM (Gasolineras Grupo Mexicano), propiedad de Martín Díaz Álvarez y de Francisco Javier Rodríguez Borgio, otros accionistas de Oceanografía; éste último inversionista también participa en Big Bola, una cadena de 22 casinos que aporta donativos a la fundación del expresidente.

Vicente Fox ha adquirido:

  • en 2011 un departamento de 218 m cuadrados en Santa Fe que pagó por 370 mil dólares.
  • En 2012 Adquirió un inmueble de 1000 m cuadrados en el fraccionamiento cumbres del campestre en León, Gto.
  • En 2016 compró otro departamento en la colonia Roma de la Ciudad de México por 500 mil dólares.

Vicente Fox todavía es investigado por la Procuraduría General de la República (PGR) por presuntos delitos cometidos durante su sexenio.

La PGR integró a su investigación un expediente turnado por la Secretaría de la Función Pública (SFP) en el que se detalla el hallazgo de depósitos por más de 27 millones de pesos en distintas cuentas bancarias que no fueron reportadas por Vicente Fox en sus declaraciones patrimoniales, dice también la investigación de Raúl Olmos..

Hay que agregar que muy al contrario de su legitimidad como presidente, orquestó un fraude colosal facilitando el fraude electoral en los comicios presidenciales del 2 de julio de 2006. Este acontecimiento tuvo lugar CINCO DÍAS ANTES de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) se pronunciara a favor de la victoria del panista Felipe Calderón como presidente de México. Fox debió contentarse con leer su último informe de gobierno ante las cámaras de televisión y entregar una copia impresa del mismo al Congreso.

“Cada quincena hay que estar sacando para la raya, pal ‘gasto, y todo lo demás de tiempo y trabajo lo donamos a las fundaciones”.

Fuentes:

https://www.reportlinker.com

https://www.eluniversal.com.mx

Raúl Olmos en colaboración con Valeria Durán

https://piedepagina.mx

https://aristeguinoticias.com

 

 

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También lea: El fondo del NAIM y el FOBAPROA | Columna de Enrique Domínguez

El Cronopio

El mejor actor de la Época de Oro del Cine en México | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

Filmada en 1936, Vámonos con Pancho Villa, es considerada una de las mejores películas de la época de oro del cine mexicano. El protagonista: el potosino Antonio R. Frausto que participó en alrededor de 96 películas para el cine mexicano, así como en programas de televisión. Considerado como el mejor actor de esa gran época del cine en México. Presente en casi todos los rodajes que ahora son un hito en el cine nacional, destacó son su trabajo actoral en filmes como “Santa”, primera película sonora mexicana, “México de mis Recuerdos”, “El Tigre de Yautepec”, “Sobre las Olas”, “Ahí Está el Detalle”, “Cuando los Hijos se Van”, “Los Tres García”, “Los Tres Huastecos”, “El Siete Machos” entre muchas más.

Su nombre se une a los pioneros potosinos que participaron en el cine mexicano, principalmente en los inicios del cine sonoro en 1932, como Adolfo Girón Landell, Lupe Vélez, Enriqueta Ramírez Verastegui “Ligia Dy Golconda”, Emma Roldan, de quienes hemos tratado ya en esta columna, así como Noé Murayama, Lupe Inclán, Carlos López Moctezuma, Arturo Martínez Chávez, entre otros grandes actores.

Antonio R. Frausto nació en San Luis Potosí el 20 de septiembre de 1897, poco se sabe de la vida de Antonio Frausto, que se liga a la actuación que practicó de manera autodidacta, pues mostró un don natural para ello, y comenzara su carrera actoral con el inicio del cine sonoro en México. Su vida queda como su reconocimiento popular en el cine mexicano, al ser hecho a un lado por las leyendas como Pedro Infante, Jorge Negrete, Cantinflas, aunque en la industria cinematográfica es recordado como el mejor actor y uno de los más prolíficos al participar en la mayoría de las películas mexicanas que han trascendido en la historia del cine en México.

Su personaje por excelencia fue Porfirio Díaz al encarnarlo en varias películas, por lo que fue bautizado como el “eterno Porfirio” en el medio cinematográfico. Recordarlo, es apreciando su trabajo en esa infinidad de películas que ahora pueden disfrutarse remasterizadas.

Hizo su vida, cotidiana y actoral, al lado de su esposa la actriz y maquillista, Dolores Sepúlveda Camarillo, también potosina, conocida en el medio como Dolores Camarillo, Fraustita, otra pionera potosina en el cine mexicano, que nació en San Luis Potosí en 1910 y que estuviera por un tiempo en Estados Unidos, hija de actores potosinos.

Trabajaron juntos en algunas cintas, como El Tigre de Yautepec de 1933, entre otras, convirtiéndose en una de las apreciables parejas en el mundo del espectáculo fílmico.

La importante cantidad de cintas interpretadas por Antonio R. Fraustro, fue interrumpida tras su muerte en pleno auge del cine de oro mexicano, acaecida el 29 de enero de 1954 en la Ciudad de México, a los cincuenta y seis años de edad, la cual hubiera sido aún más impresionante.

Antonio R. Frausto, así como su esposa Dolores Camarillo, dieron brillo a la actuación de potosinos brillantes que en buen número contribuyeron al desarrollo del espectáculo en México y en especial al cine en el país, figurando entre los mejores actores de la época de Oro del Cine en México y en particular Antonio R. Frausto, considerado por la crítica como el mejor actor en el ranking de las mejores películas, actores y actrices del Cine de Oro en México.

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#4 Tiempos

La sociedad de la indiferencia | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

“Quizá dejé abierta una de las ventanillas”, dijo alarmado un amigo mío mientras se acercaba a su coche; yo iba con él. Uno nunca sabe por qué presiente estas cosas, pero la verdad es que las presiente. “Sí –repitió en voz baja-, quizá olvidé cerrar la ventanilla trasera”. El corazón le latía de prisa, con violencia, como un trote de caballos.

Pero no, el vidrio no estaba abierto: estaba roto. Lo supimos por el crujido de los vidrios que pisábamos. Además, nada de lo que había en el auto seguía allí: unos libros todavía sin abrir, un estéreo de la mejor marca, varios estuches con discos, cinco o seis camisas que acababa él de pasar a recoger a la lavandería y algunas cosas más. En los asientos sólo había vidrios y un desarmador estropeado que, por supuesto, no era suyo.

Justo enfrente de donde había estacionado el coche un hombre picaba fruta; corrimos hacia él.

-Me robaron –dijo mi amigo-. Acaban de robarme. ¿No vio usted quién fue?

El hombre meneó la cabeza y hundió los ojos en la fruta que picaba. Silencio absoluto, total.

-Señor –insistió mi amigo-, es que usted debió haber visto algo; no pudo dejar de ver; tal vez hasta haya oído el ruido de los cristales al romperse…

-No, yo no oí nada –dijo el hombre. Se notaba a las claras que no quería seguir hablando. Bien, en este momento lo dejamos en paz. Adiós para siempre, indiferente señor.

Nos acercamos entonces a una mujer que por la lentitud con que escogía verduras y regateaba el precio debía tener  bastante tiempo parada allí.

-Y usted, señora, ¿no vio nada? –dije yo.

-¿Nada de qué?

-No, no se preocupe, estoy loco –dije. Me quedaba bien claro que la mujer no estaba dispuesta a hablar, aunque supiera bastante bien lo que le estaba preguntando.

Al otro lado del puesto de frutas estaba una joven que vendía gelatinas y flanes.

-¿Usted sabe quién fue, señorita? –pregunté señalando en dirección al auto de mi amigo.

-No –dijo-. Yo no he visto nada.

Nada, nada, nada. Todos estaban ciegos y sordos. Antes de darnos por vencidos, corrimos a buscar al tendero de la esquina con la esperanza de que por lo menos él tuviera algo que decir.

-No –dijo-. No vi. Además, no pensará usted que yo me paso la vida viendo lo que no me importa.

Me le quedé mirando; quería leer la verdad en sus ojos, pero él los cerró, haciéndome creer que lo cegaba el sol. ¡Qué impotencia! De pronto nos sentimos solos, o por lo menos así me sentí yo. Solo en medio de una multitud de hombres y mujeres que preferían callar. Pero yo estaba seguro de una cosa: que el vendedor de fruta vio, que la señorita de las gelatinas vio también, que el tendero de la esquina… Pues bien, me dije, ahora soy yo, ahora somos nosotros, pero mañana serán ellos, y entonces sabrán lo que se siente… Ponemos en marcha el motor del auto y desaparecemos dejando una estela de vidrios rotos.

Mientras escribo estas líneas me viene a la memoria la escena de una novela de Jay McInerney (“Bright Lights, Big City

”)
en la que un hombre –el protagonista de la historia- sube una mañana al metro de Nueva York y ve que se le acerca un tipo que anda como perdido, que seguramente está drogado y se cree en la luna; de pronto el tipo le palmea el hombre y le dice:

“-Mi cumpleaños es el trece de enero. Cumpliré veintinueve.

“-Magnífico” –responde el protagonista, retomando la lectura de su diario.

“Cuando te palmea el hombro por segunda vez –se dice a sí mismo el narrador- lo miras. Y cuando vuelves a levantar la mirada, el tipo está en la mitad del vagón… Acto seguido, se sienta sobre la falda de una anciana. Ella trata de librarse de él, pero la tiene atrapada.

“-Perdóneme, caballero, pero creo que está sentado arriba de mí -dice la viejecita-. ¿Señor? Perdón, señor…

“Casi todo en el vagón contemplan la escena y simulan no hacerlo. El tipo se cruza de brazos y acomoda sus asentaderas en la falda de la viejecita.

“-Señor, por favor, quiere levantarse de…

No puedes creerlo. Hay por lo menos media docena de hombres saludables en torno a la mujer. Tú mismo estuviste a punto de levantarte pero creíste que reaccionaría alguno más cercano. La mujer está sollozando. Tienes la secreta esperanza de que el tipo se levante y deje tranquila a la viejita.

“-Por favor, señor.

“Te levantas, por fin. En ese preciso instante, el tipo hace lo mismo. Luego se sacude las arrugas del saco con la mano y se aleja por el pasillo del vagón. Te sientes estúpido, de pie. La viejecita se está enjugando las lágrimas con un pañuelo de papel. Te gustaría preguntarle si está bien, pero a esta altura de los acontecimientos no serviría de mucho. Y te sientas”.

A veces -¡oh incurables románticos que somos!- creemos que la soledad es quién sabe qué cosa profunda y misteriosa, cuando en realidad a veces es sólo esto: que tu desgracia no le importe a nadie; que te puedan matar en medio de la multitud y que nadie se mueva para impedirlo; que mientras te mueres, todos estarán viendo lo que sucede, pero cada uno en su mutismo y prosiguiendo su camino para no enredarse en dificultades que no son suyas.

Tal vez vivamos en la civilización de la indiferencia, es decir, de la soledad. Tal vez, en el fondo, estemos más solos de lo que pensamos…

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#4 Tiempos

Si yo lo hago es libertad, y delito cuando me lo hacen | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Culto Público, hijos de la memoria selectiva:

Hay una trampa intelectual que se llama principio de conveniencia: defiendo las reglas cuando me protegen y las ataco cuando me limitan.

Es como yo cuando no me acuerdo de mis deudas ni de lo que no me conviene. O como el burócrata de ventanilla equis que acepta sobornos toda la jornada, pero luego se indigna porque los tránsitos le piden moche y no los baja de “méndigos corruptos”.

Ese comportamiento no es un asunto ni de ideología ni de educación —bueno, igual y sí—, pero desde mi óptica también es un tema de cálculo mañoso. Y aquí, en nuestro estado, donde “el águila paró”, ese cálculo quedó expuesto como fraude nigeriano con faltas de ortografía.

Como todos sabemos, desde hace días circula una narrativa: el Gobierno del Estado persigue periodistas.

La evidencia central fue una fotografía —filtrada por WhatsApp, como siempre— de un supuesto oficio ministerial con una lista de diez comunicadores y activistas a quienes se buscaría aprehender.

La historia se incendió.

Artículo 19, el CPJ y Reporteros Sin Fronteras emitieron alertas. En horas, San Luis era trending de la infamia: “Estado represor”.

¿Así de fácil?

Mejor vayamos con cuidado, porque este caso merece más que reacción de reflejo.

El mismo comunicado de Artículo 19 —institución que respeto y cito con precisión— reconoce que la información sobre una de las detenciones proviene de una “fuente local anónima” que “no ha podido ser verificada”.

La orden de aprehensión, es decir, la foto de WhatsApp que generó la alarma, también llegó de una “fuente local”.

Entonces, las organizaciones que le exigen al Estado máxima transparencia construyeron su denuncia sobre información que ellas mismas admiten no haber podido confirmar.

Claro, eso no invalida su preocupación, pero sí obliga a darle peso específico.

Porque cuando uno revisa quiénes son algunas de las personas detenidas, pues… ya lo he dicho y lo sostengo: Eréndira Reyes Aguillón y su hija Alejandra Hermosillo no son periodistas en ningún sentido técnico ni ético del término. Operan páginas anónimas, sin firma, sin metodología y con expedientes documentados por extorsión a gobiernos municipales.

Christian Herrera, a quien nadie en el gremio conocía antes del escándalo, fue detenido —según la versión no verificada que menciona el propio comunicado de Artículo 19— asaltando una farmacia en Ciudad Valles. Ya desde la celda se declaró dueño de una página de Facebook de amarillismo puro.

A ver…

El periodismo no es una credencial que se activa cuando conviene para reclamar impunidad.

Eso es charoleo del más chafa.

La novedad es que ayer volvió a circular la foto del supuesto oficio ministerial, pero en tres versiones. Sí, tres versiones casi iguales, con distintos nombres y “enviadas muchas veces” en grupos de WhatsApp.

Una con personas desconocidas; otra con presuntos periodistas y activistas, que es la que sostiene la narrativa de persecución; y una más con nombres como Claudia Sheinbaum, AMLO, Belinda y Maradona.

Sí, así de ridículo.

Diversas herramientas de análisis de imagen coinciden en que la versión con periodistas muestra indicadores de construcción posterior a un documento original; es decir, que habría sido hecha a partir de algo real y luego refotografiada.

La versión con figuras de la política nacional y la farándula fue fabricada con intención claramente burlesca, quizá para ridiculizar la fuente o demostrar que el formato era manipulable.

La otra lista, pues sabrá Dios quiénes sean los que ahí aparecen.

Claro, esto no prueba que el oficio sea falso. Incluso podría tratarse de una trampa para restar credibilidad al tema. Pero, de cualquier modo, sí abre una pregunta que nadie —ni los que se dicen parte del ecosistema crítico ni los otros— ha querido responder:

¿De dónde vino el “original”? ¿Quién lo filtró? ¿Quién lo modificó? ¿Quién lo distribuyó? ¿Para qué?

Porque si la lista fue fabricada —o manipulada a partir de un documento real que nada tenía que ver con periodistas—, entonces no estamos ante una persecución: estamos ante un montaje político elaborado, diseñado para activar organismos internacionales, generar presión sobre el gobierno y construir un escudo de impunidad.

Y eso, que yo sepa, tampoco es periodismo.

Por si fuera poco, mientras todo esto ocurre, también circuló ayer un video evidentemente manipulado, y que de lejos huele a elaboración con inteligencia artificial,

en el que “aparecen” un periodista y la creadora de contenido Anahí Torres.

En el video, ella se ve que está en un cuarto con hombres armados y dinero. Él la señala, la cuestiona y la exhibe.

A todas luces es una farsa. Es una infamia fabricada. Es violencia digital. Es destrucción reputacional con herramientas tecnológicas.

No estoy defendiendo a ninguno de los que aparecen en el video. Es más, sus nombres son lo de menos.

Lo que sostengo es que usar inteligencia artificial para generar desinformación, restar credibilidad (en caso de tenerla, claro), ridiculizar personas y usar sus imágenes para engañar a la opinión pública es una bajeza. Contra ellos o contra cualquiera.

Pero aquí viene el giro:

Eso que hoy les está pasando a ellos, es exactamente lo que tipifica y castiga el Artículo 187 Ter del Código Penal de San Luis Potosí, conocido como “Ley Serrano”; la misma ley que ese

ecosistema local y nacional han denunciado como instrumento de censura y persecución.

Entonces va otra de mis muy tiernas preguntas:

¿La IA maliciosa es crimen y golpe bajo cuando la padecen ellos, pero herramienta legítima de crítica cuando la usan contra otros?

¿La “Ley Serrano” es censura cuando el gobierno puede usarla contra ellos, pero protección necesaria cuando ellos son las víctimas?

Discúlpenme, pero eso no es una postura de principios. Es principio de conveniencia.

Ojo, porque luego se me alborotan más mis amados haters: no estoy defendiendo al gobierno de Ricardo Gallardo —ni falta le hace— ni justificando la reforma aprobada por el Congreso.

Tampoco estoy descartando que haya acciones reales de la Fiscalía que merezcan escrutinio. Todo lo contrario.

Lo que estoy diciendo es que algo no encaja.

En este caso específico hay demasiadas preguntas sin responder, demasiadas coincidencias narrativas, demasiado dinero de fondo y un timing políticamente demasiado conveniente.

Porque, a ver:

¿A quién le convendría armar un montaje de esta naturaleza para desgastar todos los días al gobierno?

¿Quién tiene los recursos para hacerlo?

¿Quiénes son sus operadores mediáticos?

¿Quién se beneficia a corto y mediano plazo?

No voy a responder por usted, mi Culto Público. Ahí están los nombres, los intereses, los pleitos, los financiamientos y los apellidos conocidos. Cada quien puede hacer su propio crucigrama.

La última porque ya me dio sueño:

A quienes armaron, editaron, manipularon y circularon el video calumnioso contra dos personas, ¿se les debe castigar?

¿O Artículo 19 también debe protegerlos porque solo estaban ejerciendo su libertad de expresión y su derecho a la crítica de forma anónima?

La libertad de expresión es un valor que se defiende con consistencia o no se defiende. No se puede exigir protección de una ley que tú mismo denuncias como censura. No se puede llamar periodista a quien extorsiona. No se puede condenar la IA maliciosa solo cuando tú la padeces.

El problema del principio de conveniencia es que siempre termina devorando a quien lo ejerce.

Hasta la próxima.

Yo soy Jorge Saldaña.

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