octubre 15, 2026

Connect with us

#4 Tiempos

Una historia de derechos humanos | Columna de León García Lam

Published

on

VOLUTA

 

Se acerca diciembre, mes en el que evaluamos cuánto de lo propuesto se cumplió. Yo me propuse desde hace meses narrar una historia de lo más sorprendente que me pasó en este 2022.

Comienzo esta narración reconociéndome una capacidad perfeccionada de estar cerca de las situaciones más insospechadas, en vez de verlo como un defecto (una persona bien poco agradable un día me lo reprochó: “León, ¿por qué siempre, siempre te metes en líos?) lo veo con optimismo y poca humildad, como una de mis virtudes más presumibles. Faltaba más: por eso soy antropólogo, documento y registro situaciones sociales y entre más extrañas y peligrosas, mejor.

Sucedió pues de que estaba yo en la Central Camionera de Morelia, el mero Domingo de Pascua, último día de vacaciones de Semana Santa. Sí, el peor día para tomar un autobús de vuelta a casa, al San Luis de las Tunas. Filas y filas de gente desesperada en todas las líneas. Era la época en que el COVID todavía asustaba y las multitudes intentaban guardar infructuosamente su distancia, con su cubrebocas y poniéndose gel en las manos.

En el mostrador de ETN estaban 2 señoritas atendiendo a los pasajeros. Frente al mostrador, en el piso, estaban pegados unos círculos rojos que indicaban el lugar en que cada cliente debía ubicarse. Sin embargo, solo había una fila con 12 personas formadas y el resto de círculos rojos ahí solitos. Pensé en formarme en una fila vacía y ahorrarme unos 20 minutos, pero me pareció extraña la situación y mejor le pregunté a la última persona formada:

  • Disculpe ¿esta es la fila para comprar boletos…?

La señora me miró pensando en lo tonto de la pregunta (“no, es la fila para comprar filetes de pescado”), me respondió un lacónico “sí” y me formé, como el ciudadano obediente y decente que soy. Luego de mí, llegaron otras y otros que hacían la misma pregunta tonta al último formado. Entonces sucedió: un hombre en short y con playera de quien acaba de llegar de la playa observa una fila enorme de 15 personas y toma la decisión de pararse en el primer círculo rojo abandonado.

Tiene razón, pensé. Ahí están las marcas, que claramente tienen el letrero pintado “párese aquí” y espere su turno, pero mi experiencia me hace saber que, aunque una institución ponga reglas, la mejor manera de meterse en problemas es seguir esas reglas, siempre hay que esperar a ver qué pasa. Efectivamente sucedió: cuando el hombre quiso pasar, la señorita le dijo: fórmese en la fila y él respondió, “yo me formé en donde la empresa puso las marcas de las filas”. La señorita se molestó y le ordenó al señor que se formara en la fila de ya 20 personas que veíamos la situación. Como el hombre no se quiso mover de ahí hasta ser atendido, la señorita 2 llamó a la otra señorita 1 para explicar entre las dos que, aunque la empresa puso esas marcas en el piso, no había que hacerles caso: es una trampa para ver quién cae. Luego, llamaron al gerente de ETN, quién creyó que si ponía su semblante más amargado y gritaba iba a poner en su lugar al cliente que estaba cada vez más ofendido.

Aquí es donde intervengo yo: me salgo de la fila y voy y le digo al gerente: “El señor tiene razón, ustedes pusieron esas marcas, yo mismo me hubiera formado, pero se trata de una cuestión cultural, claramente él es extranjero y no tiene por qué saber que en México hay que preguntar en la cola de las filas, por favor atiéndalo ya y ayude a que la fila avance”. Lo más sorprendente del caso fue que el hombre me contradijo hablando un español perfecto: “No, no se trata de una cuestión cultural, sino de educación y de orden, que la empresa respete sus propias reglas”.  Wuao.

¿Cómo supe que era extranjero? Por un detalle que he omitido intencionalmente: el hombre era negro y aquí entró un prejuicio mío, supuse que era extranjero por su piel y que era turista por su atuendo.

Mientras el gerente de ETN gritaba y manoteaba, el señor se recargaba en el mostrador desafiante y tranquilo a la vez. Una señora mayor y de tez blanca se formó en una de las filas vacías e inmediatamente fue llamada al mostrador. Entonces sí, el señor reclamó y argumentó que se trataba de un caso de evidente discriminación racial, a él lo formaban y a la señora la dejaban pasar. El gerente no pudo más y llamó a la policía. Entonces saqué el celular y me puse a grabar, porque pensé que se iban a llevar al señor detenido por formarse en una fila de trampa.

Arribaron corriendo las fuerzas de la policía privada que cuida la Central Camionera (en estos casos, la policía llega bien rápido). El jefe y tres de ellos se fueron contra el señor y otro contra mí por estar grabando. Aquí entran discusiones del tipo “¿qué estás grabando?” “Lo que me da la gana, señor”, “no puedes grabar aquí” “¿por qué no?”, “lo dice el reglamento”, “tráigame el reglamento”. Etc. Hubo un momento de máxima tensión cuando los policías intentaron llevar el conflicto a un terreno físico.

Entonces ocurrió algo muy extraño. Los policías poco a poco se empezaron a retirar y solo quedó el jefe que le ordenó al último guardián del orden que me dejara en paz. Yo estaba a un turno para llegar al mostrador a comprar mis boletos, pero seguí grabando.

El hombre ofendido le reprochaba al jefe policía, dónde estaba su placa y le recordaba todos los artículos del reglamento que estaba incumpliendo. Le pidió ciertos papeles que el policía también incumplió y le advirtió: “tú vas a escribir tu informe y ahí vas a poner que incumpliste este procedimiento, y este y esto más y si no lo pones, yo me voy a encargar de que además seas sancionado por ocultar información, esto que hiciste es muy grave”. El policía se iba haciendo chiquito, chiquito, chiquito. El gerente de ETN desapareció de la escena y la señorita 1 atendió al hombre y le despachó sus boletos.

La señora mayor seguía ahí esperando. ¡Iba en compañía del hombre!

Pero la historia aun no acaba, viene lo mejor.

El señor me pidió mi teléfono para compartir los videos, pues estaba decidido a denunciar formalmente a la empresa ETN y a los policías. Me dijo: “Esto no puede seguir pasando en este país” y nos despedimos. Minutos más tarde, mientras comía una torta deliciosa en un lugar privilegiado (y casi secreto) de la central camionera me llegó un whatsapp de mi nuevo amigo. En su foto aparecía él, de traje, sentado en un escritorio, junto a las banderas de México, de la Comisión Internacional de Derechos Humanos y de la ONU. Lo busqué y resultó que se trataba de un alto comisionado que asesora al Gobierno de Michoacán en este tema de los derechos humanos. ¡ja!

Hace unas semanas recibí un mensaje de él. Me relataba que su denuncia fructificó: la empresa ETN debe solicitar disculpas públicas y desarrollar talleres y cursos para preparar a su personal en Derechos Humanos y evitar a toda costa actos de discriminación. Yo añado: No estaría mal también una asesoría en manejo de las filas de clientes.

Estimadas y cultas lectoras de La Orquesta: este es el mensaje para las empresas y gerentes discriminadores: Nunca saben cuándo están en la mira.  

También lee: La competencia en competencia | Columna de León García Lam

El Cronopio

María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Published

on

EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.

Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.

María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.

Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.

Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.

Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”

María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.

María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.

También lee: El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Continue Reading

Acento Ajeno

Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés

Published

on

Por: Haniel Valdés

La comunidad cubana en el exilio, en Estados Unidos y en México, ha escrito en estos días cartas y mensajes dirigidos a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Cuestionan que Gabriela Fernández Álvarez, presentadora del programa oficialista “Con Filo”, haya sido admitida en la Maestría en Derechos Humanos de la UASLP y que hoy esté cursándola en esta ciudad.

Los hechos conocidos son pocos. Su nombre aparece en la lista de la generación 2026-2028. Está en San Luis Potosí. En 2025, durante una gira por España, sostuvo que en Cuba no hay presos políticos. Todo lo demás es una discusión de fondo, y es más incómoda de lo que parece.

“Con Filo” nació en 2021, tras las protestas del 11 de julio, como respuesta de la televisión estatal cubana. Sus defensores dicen que desmiente falsedades. Sus críticos, que en algún punto dejó de desmentir y empezó a ridiculizar a la oposición, dentro y fuera de la isla, y a señalar como “vendepatrias” a quien se fue. Muchos exiliados lo viven como algo personal, porque vieron su rostro en pantalla como blanco de burla por opinar distinto. Esa es la versión de ellos, y es la que han hecho llegar a la UASLP.

Hay una ironía que ellos señalan y que no puedo dejar pasar. Quien llamó traidor al que salió de Cuba pudo salir, viajar y dar charlas en Europa. Pocos cubanos tienen ese privilegio.

La pregunta para México

Aquí es donde el caso deja de ser solo cubano. La universidad pública mexicana, ¿puede negar un lugar por lo que una persona ha dicho en público? Mi respuesta es que no debería. Una maestría en derechos humanos que excluya por opinión traicionaría la materia que enseña. La libertad de expresión protege también a quien piensa lo contrario de lo que a uno le gustaría.

Pero esa respuesta no cierra el tema. Un posgrado no es una tribuna. El objetivo del programa es formar profesionistas críticos y comprometidos con la solución de problemas de derechos humanos, en lo local, en lo nacional y en lo internacional. Y de eso sí podemos preguntar, porque no es lo mismo defender el derecho de alguien a estudiar que ignorar lo que esa persona dijo en pantalla durante años.

Y en México la materia no es teórica. Este es un país con miles de personas desaparecidas, periodistas asesinados y presos que esperan sentencia durante años. Un aula de derechos humanos en San Luis Potosí no es un espacio neutro. Se habla de casos reales, con familias reales.

Lo que corresponde

A la UASLP le corresponde explicar cómo se evalúa a quien aspira a este posgrado y qué responde a las cartas que recibió. Hasta ahora no hay una postura pública de la universidad, y el silencio solo alimenta la sospecha. También corresponde buscar la versión de la estudiante, que no ha respondido a los señalamientos. A ella le corresponde algo más difícil: sentarse en una clase donde se discute lo que defendió negar y escuchar.

Defiendo que se quede. Si la maestría sirve para algo, es para que esas ideas se confronten con argumentos, casos y compañeros que vivieron lo que ella calificó de mentira. Pero defender su derecho a estar no me obliga a fingir que la pregunta no existe.

También lee: Las murallas de Chapultepec | Columna de Haniel Valdés

Continue Reading

El Cronopio

El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Published

on

EL CRONOPIO

 

Uno de los importantes divulgadores científicos de México fue el charquense Luis González de Alba, que emergió como un personaje famoso por su participación en el Comité Nacional de Huelga en el movimiento estudiantil de 1968; compromiso que asumió justo al egresar de la carrera de psicología en la UNAM. Fue aprehendido y recluido en la cárcel de Lecumberri donde inicia su labor literaria al escribir la novela Los Días y los Años. Lo narrado en esta novela fue usado por Elena Poniatowska lo que derivó en un conflicto entre González de Alba y la Poniatowska lo que la llevó a corregir lo dicho en su libro de La Noche de Tlatelolco.

Este lamentable episodio en la historia del México moderno, en el cual tuvo un protagonismo Luis González de Alba, marcó su derrotero profesional, participando en el periodismo y la política, siendo colaborador de los medios de comunicación: Grupo Milenio, Excélsior, Punto, Punto de Partida, Revista de Revistas, Siempre, Unomásuno y Nexos. Participó en la creación del diario La Jornada, de donde sería expulsado en 1997 tras la polémica con Elena Poniatowska.

En La Jornada, iniciaría su aventura como escritor científico en la columna “La Ciencia en la Calle” que atendió durante una década. Continuó su labor como divulgador de la ciencia en una nueva columna en Milenio Diario, que llamó “Se descubrió que…” donde escribía sobre ciencia y temas nacionales. Estas columnas marcan un momento especial en la historia de la divulgación de la ciencia en México, pues entrelazan los temas científicos, que era una de sus pasiones, con los históricos y sociales lo que enriquece el contenido tratado de manera clara y amena.

Esta labor lo llevó a escribir, además de novelas, poesía, ensayos y cuentos, libros de divulgación de la ciencia como La Ciencia, La Calle y Otras Mentiras; El Burro de Sancho y El Gato de Schrödinger: un paseo al trote por cien años de física cuántica y su inesperada relación con la conciencia, donde muestra la relación entre física y sociedad a través de la historia, libros publicados en 1989 y 2001, respectivamente.

Escribió además los libros de divulgación científica: Bases biológicas de la bisexualidad, (1985); La orientación sexual: reflexiones sobre la bisexualidad originaria y la homosexualidad, (2003); Niño o niña. Las diferencias sexuales, (2006), donde refleja y explica las bases científicas sobre la homosexualidad, manifestando su labor como activista gay

. Publica además los libros: Maravillas y misterios de la física cuántica: un paseo por la física del siglo XX y su inesperada relación con la conciencia, (2010) y Teoría de los grafos en las ciencias sociales, (1984).

Luis González de Alba nació en Charcas, San Luis Potosí, el 6 de marzo de 1944, donde realizó sus primeros estudios. Del pueblo minero, su familia se traslada a Guadalajara y González de Alba va luego a la Ciudad de México a continuar sus estudios profesionales de psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Entre sus actividades destacan la política, el activismo, la literatura y de manera especial su labor como divulgador científico pues se convirtió en uno de los divulgadores más influyentes e importantes del país, sumándose a la lista de divulgadores potosinos que forman parte de lo que llamo la tradición mexicana en divulgación de la ciencia donde se privilegia el compromiso social de la ciencia y su enfoque cultural. Fue un apasionado de los temas de física moderna y del cerebro humano, relación que marca una nueva etapa de estudio para entender la conciencia y la función del hombre en el universo con el desarrollo de la mente.

Luis González de Alba se suicidó el 2 de octubre de 2016, fecha de la conmemoración del 48 aniversario de la masacre de Tlatelolco.

También lee: Los espejos Olmecas, El Señor del Espejo Humeante | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Continue Reading

Opinión

Pautas y Redes de México S.A. de C.V.
Av Cuauhtemoc 643 B
Col. Las Aguilas CP 78260
San Luis Potosí, S.L.P.
Teléfono 444 2440971

EL EQUIPO:

Director General
Jorge Francisco Saldaña Hernández

Director Administrativo
Luis Antonio Martínez Rivera

Directora Editorial
Ana G. Silva

Periodistas

Diseño
Karlo Sayd Sauceda Ahumada

Productor
Fermin Saldaña Ocampo

 

 

 

Copyright ©, La Orquesta de Comunicaciones S.A. de C.V. Todos los Derechos Reservados