marzo 17, 2026

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Un reloj atómico al que lo mueve la fe | Entrevista con William Daniel Phillips

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El Premio Nobel de Física en 1997 habló cómo un hombre de ciencia puede ser al mismo tiempo un hombre de fe

Por: Jorge Saldaña

Creer en el Génesis mientras se congela un átomo. Es William Daniel Phillips el científico que cree en Dios pero no lo observa con telescopio. El hombre que considera más poderosa a la poesía bíblica que a la prosa científica y la entiende como una metáfora mucho más cierta que una verdad literal del plano físico.

Es doctor en física y sus contribuciones específicamente en el campo de la refrigeración del átomo para su mejor estudio y observación, le hicieron ganar el Premio Nobel en 1997.

A la par, es un cristiano metodista comprometido, un hombre de fe miembro de la Academia Pontificia de las Ciencias que cree en Dios gracias a la ciencia y no, como ha declarado antes, “a pesar de ella”.

El escenario es el Centro Cultural Bicentenario en San Luis Potosí y el contexto es la conferencia que el premio Nobel dictó a un millar de jóvenes estudiantes como parte del programa de los festejos del centenario de la autonomía de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, institución que además le otorgó un doctorado Honoris Causa en el año 2009.

La entrevista está planeada para las 8 y media de la mañana en punto pero por cuestiones de logística y demoras del entrevistador, tuvo que posponerse para el final del evento.

Los organizadores advierten que habrá que esperar tres o cuatro horas para llevar a cabo el encuentro y aunque parece bastante tiempo, este transcurre de prisa sobre todo después de entender su relatividad, misma que fue explicada de forma muy sencilla durante la conferencia de William Daniel titulada “Time, Einstein and the coolest stuff in the universe”.

Finalmente y tras responder medio centenar de preguntas de los asistentes y ser testigo de honor en la entrega de reconocimientos a miembros de la academia potosina, se lleva a cabo una entrevista breve, risueña, a momentos paradójica y con “relativamente” algo de prisa porque el invitado tenía que retirarse.

El físico premio Nobel es un hombre de pelo cano, de caminar sin prisa que responde pausado con voz baja y tranquila, lo que contrasta con su actitud con destellos de humor y casi traviesa por lo risueño y accesible de sus respuestas.

Una personalidad galardonada por sus conocimientos pero que disfruta seguir cuestionando al cosmos.

A salvo la barrera del idioma gracias a la traducción del investigador Eduardo Gómez, la entrevista se centró en la antigua paradoja respecto a la ciencia y la religión. ¿Cómo un hombre de ciencia puede, al mismo tiempo, ser un hombre de fe? ¿Cómo ignorar el método científico con el que rige su vida profesional y creer en Dios del que no existe una prueba de su existencia?

Tras la presentación y un muy breve protocolo de cortesía, comenzaron las preguntas.

 

-La Orquesta (LO): Doctor, es usted un hombre laureado en ciencia y también un hombre de fe.

-Dr. Phillips: (DP): Sí, la fe es importante para mi, pero yo no soy importante para la fe.

 

LO: ¿Usted se explica la fe, la religión, a Dios, a través de la ciencia? ¿o a la ciencia a través de sus creencias?

DP: No, ninguna y lo explico: yo creo que la ciencia y la fe plantean diferentes tipos de preguntas. La ciencia hace preguntas sobre nuestro universo físico y la fe plantea preguntas espirituales tales como nuestra relación con Dios y sobre lo que espera de nosotros.

 

LO: Como científico usted necesita pruebas empíricas y comprobaciones de las cosas. ¿cómo hace para creer en Dios sin tener una sola prueba de su existencia?

DP: Es cuestión de fe y en este momento solo puedo pensar en las escrituras, en el libro de los Hebreos que dice que “La fe es la sustancia de lo que uno espera y la evidencia de las cosas que uno no ve” Ojalá se escribiera así…

La ciencia ofrece evidencias que responden a la física temporal de las cosas y la fe por otro lado ofrece una forma diferente de evidencias (sobre la existencia de Dios) pero, quiero enfatizar en que de cualquier manera, sí hay evidencias.

Me refiero a que la ciencia es lo que vemos y comprobamos en el laboratorio, son las cosas que observamos a través de telescopios, mientras que con las cosas espirituales se trata más de las cosas que sentimos en nuestro corazón. Cosas que observamos en el comportamiento de las personas y la relación entre unos y otros.

LO: La Ciencia y los avances tecnológicos ¿Nos acercan más como seres humanos o con sus usos y avances nos aleja del prójimo?

DP: (Risas) Hay una gran diferencia… así como la fe y la ciencia plantean cuestiones diferentes, los avances en la tecnología son sin duda importantes para nuestras vidas y para nuestro mejor entendimiento, pero no son centrales para las cuestiones de la fe.

Quiero enfatizar un poco más: Antes de la ciencia moderna, la gente atribuía a Dios o a dioses, las cosas que no podían comprender sobre la naturaleza. Hoy ya podemos entender muchas cosas más que antes y por eso, algunas personas piensan que ya no necesitan de Dios y esa es una manera equivocada de pensar

…sobre Dios.

Dios no está ahí para explicarnos las cosas que no entendemos, está ahí para ayudarnos a comprender cosas de nuestra vida espiritual y no sobre nuestra vida física.

 

LO: Pero la ciencia trata de conocer o descubrir la verdad…y con Dios es un acto de fe del que no hay ninguna prueba.

DP: Depende a qué le llames prueba.

 

LO: ¿Ve en los átomos o en las estrellas la presencia de Dios?

DP: Seré muy cuidadoso en cómo responder (pausa). Cuando veo la física en lo particular, yo veo muy simples y muy bellas ecuaciones que pueden describir mucho de lo que entendemos en el mundo físico, y es difícil ver por qué como todo eso puede ser cierto sin que hubiera sido hecho por alguien inteligente que estuviera detrás de ello… Pero al mismo tiempo, y enfatizo, no creo que la belleza de la física sea una prueba de la existencia de Dios… pero pienso que la belleza de la ciencia es consistente con la idea de su existencia…

 

LO: La energía en el universo, llevándola a nuestra charla … ¿Cree que esta energía universal sea, como algunos plantean, se trate del amor, que la energía del universo es ese poder superior que algunos llamamos Dios?

DP: No. Como nos dice la Biblia, Dios es espíritu y desde mi punto de pensar, Dios no es identificable en un mundo físico. Dios es la base del mundo físico y Dios es la base del mundo espiritual…

El primer capítulo del Génesis nos da una lección muy importante, nos dice que todo esto que vemos en la naturaleza y en el mundo es la creación de Dios…y nosotros no somos Dios.

LO: La Biblia también dice que el mundo fue creado en 7 días y la Ciencia ha comprobado que no fue así.

DP: La Biblia nos enseña un mensaje espiritual. Si empezamos a cuestionar la biblia sobre las cosas que están separadas de los asuntos espirituales no tendría sentido, pero quiero continuar con el asunto de la creación que (corrige al entrevistador) –No fue en 7 días, fue en 6 porque el séptimo descansó.

El Génesis, es poesía. Es Metáfora. Es poderosa por eso, porque la poesía es más poderosa que la prosa.

No esperamos que la poesía se literalmente la verdad o cierta.

Una de las cosas que me han preguntado constantemente es si la biblia es literalmente cierta y la respuesta es “no…es mucho más cierta que eso…”

 

LO: En este momento ¿En qué se encuentra trabajando en cuestión de ciencia y en qué está trabajando en cuestiones de fe?

(Más risas)

DP: Estoy tratando de comprender como podemos aplicar cuestiones de mecánica cuántica en sistemas muy interesantes que hemos visto en el laboratorio y en mejores aplicaciones, más sofisticadas sobre mecánica cuántica para comprender sistemas y materiales mas complejos observando sistemas simples como los átomos.

 

LO: ¿Y en cuestión de fe?

DP: Trato de entender como aplicar las enseñanzas de la Biblia y las enseñanzas de Jesús y de grandes pensadores así como la historia de la religión a la complicada situación que enfrentamos hoy en día…

 

LO: Y ¿Cuál esa situación o mayor problema que tenemos actualmente?

DP: Es difícil de decir… el cambio climático parece ser un problema existencial y me parece una falla en la responsabilidad que nos da el Génesis de ser cuidadores de la tierra.

 

Así fueron las respuestas del Doctor William Phillips, paradójicas y hasta aparentemente contradictorias. Nada menos se esperaba de un hombre de fe, que habita en un hombre de ciencia con una visión espiritual profunda y una inteligencia privilegiada.

El científico jugó durante su conferencia con el chascarrillo de moda sobre los relojes Rolex y Casio. Para el premio Nobel y doctor Honoris Causa de la UASLP una descripción mas justa sería la de un reloj atómico movido por la fe.

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Balancear la fórmula: Gabriela Palestino, entre la terquedad y el éxito

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Hay gente que estudia química… y hay quien convierte su vida en una reacción constante. Es el caso de la doctora Gabriela Palestino

Por: Jorge Saldaña

Es fácil hablar con la doctora Gabriela Palestino; es la directora de la Facultad de Ciencias Químicas, es investigadora, universitaria, doctorada en Francia, se mueve en un entorno competitivo en los que cuentan los cargos y premios, ella tiene ambos, el último es el Premio Potosino de Ciencia e Innovación; también es madre de familia y como buena ingeniero químico, sabe balancear la fórmula entre ser una mujer de éxito, al que define como el logro de metas para beneficio de los demás, y una madre de familia que desea la felicidad de sus cercanos.

Es cualquier jueves al medio día cuando se concretó la cita para la entrevista. Hay dos formas de llegar a la Facultad de Ciencias Químicas, atravesando el Hábitat, o subir desde el Hospital Central, pasando por ingeniería, estomatología y geología. Es un espacio que si bien no es el corazón de la Zona Universitaria, si es un sitio que la conecta y articula.

En su oficina nos espera una pequeña mesa de juntas con sillas genéricas de oficina y una esquina en la que se dispuso un sillón a rayas flanqueado por una bandera de la UASLP.

Puntual, la doctora llega a la cita con talante afable, y hasta accede a repetir su entrada y saludo que por un error técnico no se grabó a la primera.

Luego de presentaciones y saludos, la doctora toma su lugar e iniciamos la entrevista con una pregunta tan abierta como profunda, ¿Quién es Gabriela Palestino?

La doctora se toma unos segundos antes de responder, como si acomodara elementos de una tabla periódica íntima antes de responder.

“Somos muchas cosas”, dice. “Es una pregunta compleja”.

Lo dice sin solemnidad y ambas partes, entrevistada y entrevistador, coinciden en que una biografía y una descripción de algo tan complejo como un ser humano, no cabe en una sola frase.

Ahí, en el rumbo de “somos muchas cosas” la doctora transita en su definición entre una mujer inquieta, terca (en un sentido productivo del término) y exitosa.

Antes de la investigación, antes del doctorado en Francia, antes de la dirección de una facultad, también relató su paso por la industria.

Fue ahí donde ocurrió una revelación que suele repetirse en muchas historias científicas: el descubrimiento de que la práctica cotidiana está llena de preguntas que todavía no tienen respuesta.

En medio de procesos programados y rutinas industriales, Palestino comenzó a detectar problemas que —según su intuición— podían resolverse desde el laboratorio.

La ciencia, entonces, apareció como un camino.

“No siempre tuve claro qué iba a pasar”, reconoce. “Me hubiera encantado tener una bola de cristal”.

Pero no la tuvo. Ningún científico serio la tiene y mucho menos le creería sin evidencia.

Y es que- se le plantea- en el imaginario popular, la ciencia suele representarse como un territorio gobernado por la inteligencia. Sin embargo, al escuchar la respuesta de Palestino, uno sospecha que hay otra variable menos romántica y más decisiva: la disciplina.

O, como ella dijo, esa disciplina se transforma en una forma de terquedad, asunto que la doctora admite sin rodeos.

Sí, la ciencia exige insistencia. Persistencia. Volver a intentar cuando el experimento falla. Y volver otra vez. No la terquedad del capricho, sino la del método.

Cuando se le pregunta por el éxito, su respuesta se mueve en otra dirección.

Para ella, el éxito ocurre cuando una meta se alcanza y además genera beneficios para otros.

“Cuando lo que haces impacta a las personas que están alrededor”.

La definición tiene algo de ecuación ética.

¿Se considera a sí misma una mujer exitosa?

La respuesta llega con serenidad, sin falsa modestia ni triunfalismo.

-Sí.

Pero no como punto final, sino como parte de un proceso que no está terminado, que se sigue moviendo.

En medio de la conversación aparece una escena doméstica que dice mucho sobre sus prioridades y es cuando se le pregunta por la realización personal, Palestino menciona algo que no aparece en los currículos académicos: ver a sus hijos felices, acompañados y con proyectos de vida propios.

En otras palabras, el éxito también tiene un lado íntimo.

Uno que no se mide en papers ni en citas bibliográficas.

La doctora suele bromear con que su formación como ingeniera química le ha servido para algo más que entender reacciones moleculares: también le ha ayudado a equilibrar la ecuación entre la vida académica y la vida familiar.

Ser investigadora, directora de facultad y madre de familia exige una especie de alquimia. Una mezcla de organización, disciplina y, probablemente, un poco de paciencia.

“A veces soy más mamá que profesionista… o las dos cosas al mismo tiempo”, dice. Como ingeniera, sabe que el equilibrio “Es una obligación con mis deberes, con mi esposo, con mis hijos”.

En algún punto de la conversación aparece la pregunta inevitable: ¿para qué sirve la ciencia?

Para ella, la investigación adquiere sentido cuando logra impactar en la sociedad.

Cuando mejora una comunidad.

Cuando deja de ser únicamente un experimento dentro del laboratorio y se convierte en una solución afuera.

Dirigir una facultad, sin embargo, introduce otra dimensión.

Pasar del laboratorio a la administración implica un cambio de lógica: de investigar moléculas a coordinar personas.

Y gobernar personas es un ejercicio mucho más impredecible que cualquier reacción química.

La doctora lo explica con naturalidad.

La clave, dice, es escuchar.

Escuchar problemas, escuchar ideas, escuchar inconformidades.

Luego aplicar algo que la ciencia enseña muy bien: analizar, ordenar y buscar soluciones.

Si se quiere, gobernar una facultad también puede parecerse a diseñar un experimento.

La conversación inevitablemente llega a un tema que atraviesa a muchas instituciones académicas: la igualdad.

Palestino la define de manera precisa: Igualdad es que todas las personas tengan acceso a las mismas oportunidades y beneficios. Ni más ni menos.

El dato inevitable aparece en la charla: en más de cien años de historia, la Universidad Autónoma de San Luis Potosí nunca ha tenido una rectora.

La doctora no evade la cuestión.

Reconoce que han existido brechas históricas, aunque también observa que cada vez hay más mujeres en posiciones de liderazgo académico.

—¿De qué “team” eres, doctora? ¿Debe ser la próxima rectoría para una mujer por cuestiones de equidad de género, o debe privilegiarse la capacidad al género?

Su respuesta es cuidado-diplomática: la capacidad no tiene género, por eso la universidad debería elegir siempre a la persona más capaz.

Pero ataja que, para que eso ocurra, las condiciones de igualdad deben existir realmente.

Hacia el final de la entrevista aparece el tema del movimiento feminista y el significado contemporáneo del 8M.

Palestino habla desde una experiencia personal que la marcó: asistir a una marcha para entender lo que ocurría dentro de ellas.

Lo que encontró —dice— fue una mezcla de dolor acumulado y exigencia de ser escuchadas.

“Hay muchas mujeres que sienten que todavía no han sido tomadas en cuenta”.

La violencia que algunas veces aparece en las manifestaciones, explica, no debe distraer de la discusión de fondo.

Porque el problema central sigue siendo otro: la desigualdad y la inseguridad que todavía enfrentan muchas mujeres.

“Yo soy madre”, dice en algún momento. “Y claro que me gustaría que mis hijas pudieran salir a la calle sin que una tenga que estar preocupada”.

A veces las explicaciones más contundentes son las más simples.

Cuando la conversación entra en su recta final, se le cuestiona ¿qué ocurrirá después de su periodo como directora de la Facultad de Ciencias Químicas?

La respuesta parece seguir la lógica natural de su trayectoria: Volver a la investigación, consolidar proyectos científicos y seguir participando en la gestión universitaria si las oportunidades aparecen. En otras palabras: seguir trabajando. (Algunos de sus pares, no la descartan como un gran perfil para buscar la siguiente rectoría)

La entrevista termina pero sin punto final.

Y es que la conversación de la doctora Palestino es de esas que no terminan, quizás solo cambian de matraz para seguir vigente en la vida universitaria y en la comunidad potosina, donde todas y todos tenemos algo qué decir.

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Analiza SSPCE incorporación de “body cams” al uniforme de los agentes

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Jesús Juárez Hernández, titular de la SSPCE, aseguró que no son prioridad gracias a las numerosas cámaras que hay en el estado

Por: Redacción

Jesús Juárez Hernández, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Civil del Estado (SSPCE), señaló que ya se encuentran analizando la posibilidad de implementar las “body cams” como parte de los uniformes de sus agentes.

El secretario indicó que, si bien no es prioridad esta incorporación, sí es una medida que están contemplando con el fin de seguir mejorando y optimizando las investigaciones correspondientes, así como la seguridad de los elementos.

Juárez Hernández se mostró tranquilo, pues hoy en día, las patrullas de seguridad estatal ya cuentan con cámaras frontales, además de que aseguró que “prácticamente en todos lados ya hay una cámara”.

Añadió que justamente por esto se están instalando los arcos de seguridad en distintas vialidades del estado, ya que estos también cuentan con cámaras de reconocimiento facial apuntando a la calle.

De estos arcos hay 35 activos en este momento, pero el gobernador Ricardo Gallardo ya anunció la semana pasada que estarán instalando 15 más en algunas de los puntos de más alta afluencia de las carreteras potosinas.

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Matehuala y Villa de Reyes concentran problemas de seguridad: Gallardo

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El gobernador atribuyó los delitos a personas provenientes de Nuevo León y Guanajuato

Por: Redacción

Ricardo Gallardo Cardona, gobernador de San Luis Potosí, aseguró que los principales problemas de seguridad en la entidad se concentran en los municipios de Matehuala y Villa de Reyes los cuales identificó como puntos de ingreso para personas provenientes de otros estados con intenciones delictivas.

El mandatario explicó que, en el caso de Matehuala, la cercanía con el sur de Nuevo León facilita la llegada de personas que buscan delinquir en esa zona.

“Es gente que baja de Nuevo León a querer delinquir en Matehuala”, señaló, al tiempo que afirmó que ya existe presencia de corporaciones de seguridad para evitar que grupos delictivos se establezcan en el municipio.

En cuanto a Villa de Reyes, indicó que su ubicación colindante con Guanajuato —entidad que se mantiene entre las de mayor incidencia delictiva a nivel nacional— la convierte en otro punto vulnerable.

A pesar de estos focos, Gallardo Cardona sostuvo que el estado atraviesa su mejor momento en materia de seguridad en las últimas dos década

s, al asegurar que “casi toda la entidad está limpia”.

El gobernador destacó que México Evalúa ubica a San Luis Potosí entre las entidades con mejores indicadores de seguridad, particularmente en delitos de alto impacto y homicidio doloso.

De acuerdo con el informe, el estado registra una tasa de 0.2 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes, colocándose entre los más bajos del país, junto con Yucatán y Coahuila.

En otros indicadores, la entidad se posiciona en el lugar 15 en feminicidio, con una tasa de 0.03 casos por cada 100 mil mujeres; en el sitio 12 en delitos contra la vida y la integridad corporal, y en el lugar 11 en homicidio culposo.

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