octubre 27, 2026

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#4 Tiempos

“Sobreviviendo a mis XV” o cómo hacer una película que no diga absolutamente nada | Columna de Guille Carregha

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CRITICACIONES

 

Desde el año pasado se decía en varias esquinas de la red de redes que el cine mexicano finalmente había regresado. O sea, no es que hubiéramos dejado de producir películas. Ahí están todas esas comedias horribles de los 2010s que intentan hacernos creer que el humor de Hoy o Viva La Alegría se deben ser disfrutados en una pantalla grande, y que solo sirven para que todo el staff pueda pagar las cuentas de los próximos dos o tres meses. Eso o es algún Derbéz quitándole fondos al IMCINE para mantener la relevancia y poder seguir pagando su vida en Los Ángeles.

                  Pero, de pronto, un montón de personas decían que uno ya podía volver a ver buen cine mexicano en el cine. Incontables memardos y referencias a Mads Mikkelsen fumando arrasaron con los timelines de mis redes sociales. Lo que sí es que, en general, se hacía énfasis en el “buen”. Rara vez decían que era excelente o buenísimo. Solo “bueno”. Lo cual habla mucho acerca de nuestra historia cinematográfica moderna y las expectativas tan bajas a las que nos han acostumbrado a nivel mainstream.

                  Y, por un momento, quise creerles. Se hablaba mucho de Señora Influencer, Sobreviviendo A Mis XV, y Huesera entre otras. Desafortunadamente, decidí recuperar mi interés por el cine comercial mexicano viendo la última y, pues nada. Película fea, película cutre. Se ve bonita. La fotografía está a todo lo que da, y la actriz principal le echa muchas ganas. Pero es una película horrible en todos los demás aspectos del proceso cinematográfico. Tan rápido como llegaron, mis ganas de ver más cine mexicano moderno se fueron.

                  Pero, hace poco, un buen amigo, me recomendó en persona Sobreviviendo A Mis XV. Aclaró que estaba “buena, solo buena” en un claro intento de no elevar las expectativas de nadie y sólo aclarar que es posible pasar un buen momento viendo dicha película. Viendo que estaba disponible en la cuenta de ViX que me regala mi proveedor de internet para convencerme de seguirle pagando (futa, ¡qué ofertón!), me puse a verla.

                  Después de leer el título de la película y ver el póster, puedo asegurar que la película es mucho mejor de lo que podría parecer. Pero, eso, está buena. De ese “buena” que dices con un tono de voz más agudo cuando platicas para que no parezca que le das tu certificado de aprobación, pero que indica que tampoco consideras que es una pérdida de tiempo.

                  Está “buena”, con una expresión de “no sé” esbozada en tu cara y unos hombros levantados. Está “buena” nivel lo comentas en la comida familiar, dices “está cotorra” o un “te la pasas bien”, y luego todos pasan a hablar acerca de algo más interesante como, no sé, el precio de los útiles escolares de ese año o cómo alguien cayó en un bache en la mañana. No se preocupen, el coche apenas y se raspó.

                  La película se trata de una familia que, poco antes de celebrar la fiesta de XV años de su hija, se convierten en nuevos ricos y cambian de domicilio a un residencial de gente acomodada. Y entonces a la niña le dan penas las tradiciones “populares” de sus papás para encajar con su nuevo entorno y tener amigas güeras. Hijinks ensue.

                  Afortunadamente, los guionistas se tomaron la molestia de no irse por el camino que cualquier otra película mexicana hubiera tomado en aras de ahorrar tiempo de preproducción y poder convencer a Omar Chaparro de ser el papá o vestirse de niño el mejor amigo de la protagonista. La historia no va por el clásico “intenté ser alguien que no era y mi vida se volvió difícil; perdí a mis amigos y me perdí a mi misma”. Bueno, o sea, sí, si va de eso, pero al menos no de la forma esperada. O sea, no es un “la niña pobre que pretende no ser de clase trabajadora y que se da cuenta de que eso está mal – todos bailan contentos una cumbia con la gente del barrio y la vida es excelente.”

                  O sea, también pasa eso. Pero, o sea, hay algunos plot twists piteros ahí en medio para que no se vea tan genérico. Como que sí quisieron trabajar en un guion del que se pudieran sentir medio orgullosos, que no fuera nomás un cheque.

                  Y, es verdad, la película está cotorra. Me la pasé bien. Pero es más hueca que el nuevo plan de estudios que presentó la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UASLP en 2022.

                  Al final del día, la película no se trata de nada. Claro, tiene una premisa, tiene personajes que medio crecen al final de todo, y pasan cosas en pantalla todo el tiempo; pero la cosa esta no tiene absolutamente nada que decir. NADA.

                  En un principio parece que va a tomar el camino de burlarse de lo kitsch que pueden ser algunas ideas, decoraciones o modos de pensar de las personas de la clase trabajadora. Pero como que se asusta de hacer enojar a su público meta y se detiene. Ni siquiera se toma la molestia de presentar un artículo de colección nivel el cuadro de holograma de Jesús que abre los ojitos de Rudo Y Cursi. A lo más que llega es una oración de agradecimiento del pan impresa en cuero.

                  Entonces, piensas que la cosa va más por el “miren nomás qué cagado es cuando las distintas clases sociales conviven entre sí juasjuasjuas”. Pero, no, nada de eso. Lo más cercano es cuando ponen una cumbia a todo volumen al llegar a su nueva casa… pero nadie reacciona.

                  Ah, ¿entonces es acerca de lo clasistas que son los de la clase alta? Pues a lo largo de la película, TODOS los personajes que portan el color corporativo en su piel se empeñan en tratar exageradamente bien a la protagonista. Hay una throwaway line de que lo hacen por verse incluyentes en redes sociales, pero tampoco es como que tenga más peso. De hecho, parece que la película quiere reivindicar que la gente adinerada es buena gente y hay que quererles.

                  Hay un dejo de crítica a las personas que compran a sus amistades para sentirse parte de un grupo, pero se menciona una vez y no tiene peso alguno. Se menciona algo de lo extrañamente patriarcales que son las fiestas de XV años pero, también, se menciona una vez, y no volvemos a tocar el tema.

                  En verdad que la película no tiene absolutamente nada que decir, no tiene posición alguna ante la vida – solo existe por existir.

                  Y ni siquiera está tan bien en el apartado visual, porque se supone que tenemos que sentir que la protagonista se está volviendo loca con todo lo que pasa en su fiesta – pero todo está filmado como video musical genérico de banda local de norteña en donde nomás está la banda tocando en un escenario y hay gente feliz bailando.

                  Much estrés.

                  Such horror.

                  Y, aún con todo y todo, está “buena”. Está entretenida, aunque su mensaje de ser tú misma está aplicado con curita al final de la película en una escena que a cualquier película de Disney Channel del 2006 le daría pena enseñar. La salvan las actuaciones de la mayoría del cast, que de verdad vieron que su guión era hueco, pero se empeñaron en hacerlo lo mejor posible.

                  Es un esqueleto vacío, pero uno agradable y medianamente bien construido.

                  Miren, podría ser mucho peor, es del mismo director de Mirreyes Vs Godínez, así que lo que se llama expectativas, no había.

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El Cronopio

Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.

Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Carlos Villatoro, actor del cine mudo y sonoro mexicano

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.

Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.

Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.

Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.

A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.

También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.

Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.

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El Cronopio

Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.

Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.

Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.

A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.

Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.

Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.

Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.

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Acento Ajeno

Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.

Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.

Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.

Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.

Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.

Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual

y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.

La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.

Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?

Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.

“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)

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Opinión

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