octubre 2, 2022

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#4 Tiempos

Saber que vendrás | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

¿Vivimos en una época que cree poco en la amistad? «¡Amigos, no hay amigos!», clamaba nostálgico el poeta. Pero, entonces, estos amigos a los que se dirigía ¿no eran en verdad amigos?

De la experiencia de la amistad decía Cicerón, el escritor latino, que era como tener un alma compartiéndola con otro: un solo principio vital animando dos cuerpos. Sin embargo, la comparación nos parece hoy lejana, acaso demasiado bella para ser real. ¿Dónde se ven ya amistades así? Y qué distinto nos parece el tiempo en que un San Agustín, por ejemplo, hablaba de la muerte de un amigo de su juventud con estas palabras desconsoladas:

«¡Con qué dolor quedó mi corazón de luto! Todo lo que miraba era muerte. La patria era un suplicio para mí y la casa paterna una extraña desdicha. Todo cuanto con él había compartido se había vuelto, sin él, atroz tortura. Le buscaban por todas partes mis ojos, pero no lo encontraban. Y llegué a aborrecer todas las cosas porque no le tenían ni podían decirme: “¡Mira, ya viene!”, como cuando vivía y estaba ausente. Yo me había convertido en un gran interrogante para mí mismo. Preguntaba a mi alma por qué estaba triste y por qué me conturbaba tanto, y no sabía ella responderme nada» (Confesiones IV, 4, 9).

En el momento en que llega el lector a este punto del libro de San Agustín, casi siempre hace un profundo silencio, suspira con resignación y da vuelta a la página. «Era otra época», dice como disculpándose de algo que no alcanza a comprender qué sea. ¿Es que eran más generosos los hombres de otros tiempos? ¿Qué nos falta a nosotros, los modernos, que los antiguos tenían a manos llenas?

Cuando San Bernardo de Claraval (1090-1153), ya viejo, se enteró de que uno de sus discípulos más queridos había sido elegido Papa (Eugenio III), preocupado por su suerte, le escribió una larga carta en la que le decía: «Hace tiempo que te metí en mis entrañas y no te sacarán de ellas con tanta facilidad… Te amé cuando eras pobre; igualmente te he de amar hecho padre de los pobres y de los ricos… Demente pareceré; pero será a quien no ama, a quien no conoce la fuerza del amor».

«Sí» –decimos al leer estos textos preciosos-, «eran otros tiempos, era otra época. Hoy ya no somos capaces de hablar así; hoy ya no somos capaces de tanta ternura». 

¿Qué nos falta?, ¿qué tenían nos antiguos que ya no tenemos nosotros? Tiempo. El hombre posmoderno, digámoslo con sinceridad, tiene poco tiempo para la amistad. Y, sin embargo, la nostalgia de ella lo persigue como un perro vuelto loco.

«El encuentro de dos seres humanos –escribe Anselm Grün en uno de sus libros- es un regalo de Dios. Así lo afirma el filósofo griego más significativo, Platón: Dios hace a los amigos; Dios lleva el amigo al amigo. Es Dios, en última instancia, quien conduce al mutuo encuentro a aquellos seres cuyas almas vibran al unísono. Los mismos amigos con frecuencia no saben por qué se hicieron amigos o cómo surgió la amistad. De pronto está ahí. Dios ha abierto las puertas de mi corazón para que entre en él esta persona».

De acuerdo, de acuerdo, ¿pero quién es capaz hoy de experimentar una cosa tan sagrada, si nos falta tiempo para cultivarla? ¡Estamos siempre tan atareados! Pero la nostalgia sigue allí, no obstante, agarrándonos con sus tenazas. Se trata de la misma nostalgia que hizo escribir a Albert Camus (1913-1960) en una página de La caída: «Mire usted, me hablaron de un hombre cuyo amigo estaba preso, y él se acostaba todas las noches en el suelo para no gozar de una comodidad de que habían privado a aquel a quien él quería. ¿Quién, querido señor, se acostará en el suelo por nosotros? ¿Y yo mismo soy capaz de hacerlo? Mire usted, quisiera ser capaz, seré capaz, sí, un día todos seremos capaces de hacerlo, y entonces nos salvaremos».

Seremos salvados por la amistad –parece decir Camus-, es decir, por aquellos que, mientras nosotros padecemos y luchamos, nos tienen constantemente en su memoria, en su pensamiento: por aquellos que no nos olvidan ni quieren hacerlo. Karl Barth (1886-1968) lo dijo mejor que nadie: «Descartes no tenía razón cuando dijo: Cogito, ergo sum -pienso, luego existo-, sino que hubiese estado más en la verdad si hubiese dicho, en cambio: Cogitor, ergo sum: soy pensado, luego existo», luego soy importante para Alguien. ¡Entonces vale la pena vivir!

Un día, después de una jornada de combates especialmente violentos, un soldado pidió permiso a su superior para ir a buscar a su amigo al campo de batalla, pues al no haber regresado a la barraca seguramente se hallaba herido y, Dios no lo quisiera, hasta muerto.

-Permiso denegado -declaró el superior-. Ir al campo es peligroso y no quisiera perder así como así a uno de mis elementos más valiosos. Acaso su amigo ya haya fallecido. Piense usted en que es inútil exponerse a semejante riesgo.

Contraviniendo la prohibición, el soldado fue en busca de su amigo. Regresó después de una hora trayendo entre sus brazos un cuerpo hecho pedazos. Cuando el superior vio al desobediente, se le acercó para decirle:

-¿Ve usted cómo su amigo ya estaba muerto? Y, no obstante, usted desobedeció. ¡Debería degradarlo!

Respondió el soldado:

-No fue inútil mi trabajo, capitán, porque cuando llegué por él aún no moría; de hecho, todavía alcanzó a decirme: «Jack, estaba seguro de que vendrías».

«El amigo verdadero es como la sangre –decía Quevedo-, que acude rápidamente a la herida sin ser llamado».

Amigo es aquel que siempre viene; aquel del que se puede estar seguro de que vendrá. Porque es Dios quien lleva el amigo al amigo…

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#4 Tiempos

A todo o ¿nada? | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

Al principio de la temporada, poco era lo que prometía San Luis comparado con el torneo pasado: un equipo con pocos refuerzos que había dejado ir a jugadores importantes y se aventuraba con un cuadro muy parecido al anterior con tan solo algunas cuantas incorporaciones.

Hoy lo sabemos, estamos a 90 minutos de poder hacer lo mismo que el torneo pasado, o nuevamente fracasar.

El torneo no ha sido fácil para el equipo de casa: entre lesiones, bajas de juego y errores que han costado muy caros, hemos llegado a la última fecha con la posibilidad de entrar al repechaje dependiendo solo de un resultado: ganar.

Sí, lo sé, el empate y hasta la derrota nos podrían dar la calificación, sin embargo las cosas no parecen tan sencillas y, para evitar sacar la calculadora, vale la pena salir a cazar Tigres.

Mucho hay que cuestionar de San Luis y su temporada: algunos jugadores que no han dado el ancho, otros que solo corren en la cancha y un desempeño táctico con errores que nos hicieron perder puntos, desatenciones en defensa y hasta rechaces al centro desde la portería

; en fin, no ha sido el mejor de los torneos. Sin embargo, si al final de la jornada, estamos dentro de los 12 que siguen con vida, la misión estará parcialmente completa y lo digo así, porque el verdadero reto del equipo no es solo calificar, sino alejarse ahora sí completamente de las multas. En ese rubro, hoy San Luis está en el lugar 13, medianamente alejado de los últimos 3 que pagarán multa, pero ojo, no del todo salvado.

El equipo ha cumplido hasta ahora con lo pactado, pero viene la última parte: ganar 3 puntos para calificar al repechaje, lograr cerrar la temporada lo más tarde posible y ¿por qué no?, soñar con volver a alcanzar la liguilla. Compleja situación, pero no imposible, un partido muy duro: tres puntos en disputa y solo dos puestos para entrar, mismos que en 90 minutos, se nos pueden ir y dejarnos absolutamente con nada.

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#4 Tiempos

Recomendaciones del cine de Terry Gilliam | Columna de Mario Candia

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Apuntes de un cineófito

El Rey Pescador (The Fisher King. 1991) Es una película diferente, a la que el tiempo ha tratado bien. La cinta nos retrata a un hombre superficial en la gran ciudad, atormentado y roto, que conoce por casualidad a un loco maravilloso que le salva la vida. The Fisher King trata con humor y originalidad el problema de las enfermedades mentales, de los demonios que todos tenemos dentro y que luchan por salir, con los que tenemos una batalla constante para mantener la cordura. Es comprensible que haya personas que se dejen llevar y caigan en el abandono personal de la lucha por mantener a raya sus demonios. La solución que da este film, la amistad, pero sobre todo, el amor.

Las Aventuras del Barón Munchausen (The Adventures of Baron Münchausen. 1988) La imaginación al poder, efectos especiales impactantes incluso 34 años después de su estreno, surrealismo y humor al estilo de Terry Gilliam, cine de aventuras diferente, con un magnífico reparto, Uma Thurman como la diosa Venus más bella que nunca…El barón de Munchausen es un curioso personaje que vive mil y una fantásticas aventuras acompañado por sus fabulosos criados capaces de correr más rápido que la luz, escuchar los ronquidos de alguien a mil kilómetros, levantar violentos huracanes, o acertar un blanco en la otra punta del mundo. Años más tarde, cuando todo el mundo ha olvidado sus aventuras; él tiene que volver a reunir a sus criados para salvar la ciudad del ataque de sus antiguos enemigos. El principal factor de atracción de esta película es, sin duda, el divertimento que supone ver las mil y una locuras del barón, sus criados, y demás personajes que aparecen. Sin embargo, su mayor virtud es, precisamente, en las paradojas que produce contra posicionando realidad y ficción.

12 Monos (12 Monkeys. 1995) El síndrome de Casandra: dícese en psicología de la sensación de angustia que experimenta una persona que conoce de antemano lo que va a ocurrir, cuando nadie le cree. A este trastorno se ve sometido James Cole (Bruce Willis), un presidiario al que se le propone conmutar su pena a cambio de obtener información sobre las causas y el origen de propagación de un virus que devastó la humanidad en 1996. Nos hallamos ahora en un futuro que permite viajes al pasado, gracias a los avances científicos realizados bajo la superficie de la Tierra, donde residen los supervivientes de este apocalipsis. Basándose en una película francesa, Terry Gilliam nos sumerge en sus particulares visiones oníricas, surrealistas y extrañas para componer un rompecabezas confuso al principio, pero en el que acaban encajando todas sus piezas a la perfección. Además, la cinta ofrece un análisis sobre la mente humana y nos invita a una profunda reflexión acerca del comportamiento del hombre con respecto a la naturaleza y lo que le rodea, pensamiento que atormentará al propio protagonista haciéndole creer si realmente todo es una invención y ha perdido la razón.

Miedo y asco en Las Vegas (Fear and Loathing in Las Vegas. 1998) Adaptación cinematográfica fiel de la novela homónima de Hunter J. Thompson, creador del género periodístico Gonzo. Relata las aventuras del periodista y escritor, encarnado en Johnny Deep, y su abogado interpretado por Benicio del Toro, en el seguimiento de una carrera de motos en Las Vegas. Para ello llevan todo lo necesario: Dos bolsas llenas de marihuana, un salero de cocaína, un litro de éter, mezcalina, ácidos, mariguana, ron y tequila. Gilliam, quien si no, es fiel a la memoria del maestro Gonzo. La película reproduce genialmente lo que todos imaginamos cuando leemos cualquier trabajo de Hunter J. Thompson. Una genuina obra maestra.

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#4 Tiempos

El combo era con Pollo | Crónica de Jorge Saldaña

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El gobernador Ricardo Gallardo Cardona y el alcalde Enrique Galindo Ceballos en conjunto han invertido más de 2 mil 600 millones de pesos en infraestructura vial, se han reunido cada semana del año en las mesas de seguridad, adelantaron juntos otros 500 mil metros cuadrados de repavimentación y anunciaron invertir más de 600 millones de pesos para dotar a la capital y a todo el estado de una red de fibra óptica. Ricardo y Enrique son el “combo” de los potosinos… y el combo es con Pollo.

Lejos quedaron aquellos comerciales en que la alianza Sí por San Luis que anunciaba a sus candidatos en dupla, ganó el Verde en el estado, ganó la alianza en la capital y a pesar de sus diferencias de origen, que reconocen, ambos gobiernos caminan, por el momento, en paralelo con temas principalmente de agua, infraestructura vial y ordenamiento urbano.

Es el primer informe de gobierno del gobierno capitalino y el escenario es el Centro Cultural Bicentenario. La primera fila la ocupan los invitados especiales del alcalde, entre los que se cuenta lo mismo a Angélica Aragón, al cantante Fernando de la Mora, al escultor Enrique Carbajal Sebastián, pero también a la representes del Marko Cortés, presidente del PAN; Laura Esquivel, sentada estratégicamente alejada de Carolina Viggiano, representante del líder nacional tricolor, Alejandro Moreno. Nadie del PRD. La Alianza vive su “peor momento”, según las palabras de Enrique de la Madrid, también invitado especial del alcalde y auto destapado del PRI en búsqueda de la candidatura presidencial del 2024.

A la diestra del auditorio se convocó a seis ex alcaldes: Guillermo Pizzuto, Mario Leal, Victoria Labastida, Alejandro Zapata, Mario García Valdez y el también ex gobernador Marcelo de los Santos, que tomó su lugar junto al ex mandatario Teófilo Torres Corzo y Horacio Sánchez Unzueta. Faltó Ricardo Gallardo Juárez y Octavio Pedroza, está de más decir que ni fue ni se esperaba la presencia de Xavier Nava.

No, hoy no hubo rechifla para nadie.

Fueron, de acuerdo a Galindo, más de 840 millones de pesos en deuda los que dejó su antecesor y, a pesar de las condiciones adversas, este gobierno en su primer año pudo ejecutar recursos propios y compartidos por más de 3 mil millones de pesos.

El formato fue el “TED Talk”: un solo personaje dueño del escenario, que expone sin lectura los temas, acompañado visualmente de grandes pantallas.

Enrique tenía los datos en la mente de cada eje en que dividió su informe, todo de la mano del “SÍ”, marca de su administración: El San Luis seguro, el del bienestar, el sostenible, el emprendedor y el de la infraestructura.

Las obras y acciones explicadas de forma natural y abierta de parte del alcalde, un remate de video en cada eje para dar mayor cuerpo al tema, producto de una entrevista a profundidad grabada en el Centro Histórico y acompañada de imágenes ilustrativas.

Se acudió y aplaudieron los ejemplos y anécdotas tanto como los testimonios de los beneficiarios, algunos presentes como el niño emprendedor Axel y otros en video.

Durante casi dos horas, Enrique Galindo fue desmenuzando parte a parte su gobierno, sus 45 semanas de Domingo de Pilas, los logros en materia de seguridad producto de una inversión histórica en pasar de tener 14 a 96 patrullas y el reconocimiento humano a su fuerza policiaca que pasó de la número 70 a ser una de las mejor pagadas del país.

Se recorrieron los números y se reconoció el esfuerzo conjunto en cuanto a la inversión en Vialidades Potosinas y se anunció la versión 2.0 de la misma para el año que entra. Se adelantó el “Paseo Esmeralda”, que contempla la rehabilitación de la Calzada de Guadalupe, el mercado de la Merced y todo el trayecto peatonal de la avenida.

En el remate del evento, tras el recorrido guiado por el alcalde y acompañado de un espectacular video mapping en las paredes del auditorio, se invitó al gobernador Gallardo a dirigir un mensaje.

El mandatario destacó una vez más las obras en conjunto y fue momento del mensaje político. No hubo en esta ocasión ni lamentos ni reproches, reconoció la altura política del protagonista del informe como de todos los invitados, dio lugar a todos los ex alcaldes, al ex rector de la UNAM y ex secretario de Salud, José Narro, y de todos los asistentes.

Ya no hay espacio para el encono ni para la “vieja potosinidad”, dijo Gallardo, mientras volteaba a ver a Horacio Sánchez Unzueta. El mensaje estaba entregado sin intermediarios.

Se hizo hincapié en el gobierno para todos, y en la paz y civilidad política. El gobierno de Enrique Galindo y el ejercicio de su informe SÍ lo hizo posible.

El Pollo y el refresco resultó un buen combo. Los invitados se retiran, unos fugaces, otros se quedan a los saludos y felicitaciones. Todos se van con buen sabor de boca, mientras atravesaban la instalación visual colocada en el amplio lobby del complejo universitario.

A pregunta expresa en entrevista sobre la cantidad de informes que prevé en su futuro, el alcalde responde: solo diré que es el primero de muchos.

Jorge Saldaña.

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